Mostrando entradas con la etiqueta Graham Greene. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Graham Greene. Mostrar todas las entradas

3 jul 2019

Graham Greene. "Viajes con mi tía"

10 comentarios:
Novela itinerante, novela filosófica, novela político-costumbrista, Humor
Había pospuesto su lectura durante mucho tiempo. La apunté en mi interminable lista de lecturas pendientes por recomendación de David de "Las lecturas de Mr. Davidmore", blog que me encantaba pero del que desde hace ya dos o tres años no tengo noticia alguna. Es una lástima que los amigos virtuales se desvanezcan en el aire igual que se nos aparecieron por primera vez: sorpresivamente. Llega uno a creer que ciertamente la relación entre personas en la blogoesfera es idéntica a la real, pero no, estas disoluciones, estos desvanecimientos virtuales nos hacen tomar conciencia de lo que de verdad es la realidad y lo que no lo es. Como digo las opiniones de David las tengo yo en muy alta consideración y al leerle en una ocasión que con esta novela de Graham Greene él tanto se había divertido, me propuse emularlo. Lástima que hayan transcurrido fácilmente cinco años desde su propuesta y mi lectura.

El caso es que la he leído y que me ha entretenido mucho hacerlo, pero si he de ser sincero -¡y he de serlo, claro que sí!- me ha parecido algo viejuna, algo antigua, como si el tiempo no hubiese sido amable con ella. Con todo y con eso la novela 'me ha divertido de a ratos', que suele decirse. En mi consideración global sobre ella pesa y mucho la alta estima en que tengo a "El americano impasible", esa estupenda novela de Graham Greene, una de las mejores, si no la mejor, de las escritas por él. Diré que entre ambas no hay mucha relación, salvo una cierta conexión geográfica entre el viaje a Vientiane en la Indochina francesa de la joven Tooney, uno de los personajes de la que aquí reseño, y la localización de la aventura del peligroso e impasible amigo americano. Por lo demás "Viajes con mi tía" publicada en 1969 y "El americano impasible" de 1955 poco o nada tienen que ver entre sí. Como comenté en la entrada que dediqué a este relato [leer mi reseña  aquí] el novelista lo que hizo fue dar en forma novelada noticia del cambio de potencia colonizadora en la zona, que en 1955 pasó de Francia a Estados Unidos quien bajo la disculpa de evitar que la zona cayese como las fichas de un supuesto dominó en la órbita soviética se enfangó en una contienda de la que no saldría bien librado jamás.

"Viajes con mi tía" es una novela más light, menos política que otras del autor, menos pegada al aquí y ahora. La única nota de actualidad en este relato de puro entretenimiento viene dada por las alusiones a los asesinatos de los Kennedy, dato que a los lectores nos sirve para situar el momento de la acción en los años sesenta, más bien al final de esta década dado que Robert Kennedy fue abatido por los disparos de un palestino en junio de 1968. Este detalle unido a la conexión con el nazismo de algún personaje de la novela como Visconti y el refugio que para cientos de ellos representó Sudamérica (Brasil, Argentina y Paraguay principalmente) es lo más político de esta obra. Parece poca cosa, pero sin embargo no lo es tanto.

'El poder y la gloria', 'Viajes con mi tía', 'El tercer hombre'
Por otra parte es evidente que el autor inglés muestra en esta narración un cambio de época: un mundo viejo que muere representado en el espía de la CIA O'Toole, padre de Tooney, que persigue al huidizo nazi que es Visconti y ese mundo nuevo que alborea en la figura de Tooney, joven libre que viaja sola por el mundo, que decide libremente sobre su sexualidad y que junto a tantos otros jóvenes del 68 levanta su voz contra esa guerra inútil y perdida -Vietnam- que está causando infinidad de muertos.

Los personajes están bien construidos aunque a veces sus vicisitudes resulten un tanto inverosímiles. La tía Augusta es mucho más avanzada que su sobrino Harry, hombre maduro de 50 años, que aún no ha tomado una decisión personal y libre por sí solo. A esta ya avanzada edad él sigue aún dándole vueltas a la cabeza sobre si debería haberse casado con Keene, la hija de un antiguo cliente del banco donde trabajaba el cual había amasado una importante fortuna con el cemento. Keene, al no obtener respuesta a sus requerimientos había partido con su padre hacía Sudáfrica. ¿Es creíble un 'joven' de esta edad cuya única preocupación, jubilado ya de su trabajo en el banco, sean las dalias? Es evidentemente un hombre fuera de su tiempo. Henry es un victoriano, tradicionalista, cumplidor de sus obligaciones religiosas y sociales, un hombre que confiesa al final del relato "—He sido muy feliz. Pero me he aburrido tanto...". Ahora, fuera de este mundo caduco, en Paraguay donde su tía y Visconti, el amor de toda su vida, se han establecido puede que Henry sea feliz de otra manera junto a una joven mujer  de sólo 14 años (¡excesivo para mi credulidad!) que como él ama la poesía inglesa: el poema 'Maud' de Tennyson, la poesía de Robert Browning, etc.
"Me había llevado, junto con otros libros más efímeros, el Golden Treasure de Palgrave, los poemas completos de Tennyson y Browning. A último momento, había agregado Rob Roy" (pág. 201)
También con los datos referidos a la literatura se marca en esta novela una evolución generacional. Así mientras que a la tía Augusta y al propio padre de Henry les gustaba la literatura romántica (el poeta Wordsworth a ella, toda la obra de sir Walter Scott a él) Henry, victoriano por los cuatro costados, amaba la obra de los posrománticos citados antes. Quizás Henry haya perdido el tren de la modernidad al no haberse decidido a pedir en matrimonio la mano de la hija del rey del cemento, pero a cambio junto a la belleza victoriana haya ganado la de la juventud presente en María.

Ambos personajes, tía y sobrino, parecen haber decidido parar de viajar. Para ellos viajar no es más que una huida de la certidumbre de la muerte que es la última pared a la que se llega. La vida se hace más larga, más extensa, de mayor duración cuando se viaja... El primer viaje largo que tía y sobrino realizan es a Estambul en el famosos y literario "Orient Express". Cuando tras tantos días de viaje, la estancia en Estambul va a ser de apenas 24 horas, Henry protesta airado a su tía. Ésta por toda contestación dice: "Lo que importa es el viaje" (p. 63). Con razón el propio novelista al hablar sobre este libro lo calificaba de "triste e incluso trágico que trata de la muerte". No obstante si lo que importa es el viaje, yo pienso que tía Augusta tiene razón cuando lo dice porque lo esencial es eso: vivir y no la estación término.

papistas vs anglicanos, escritores católicos
El autor soportó durante toda su vida el marbete de escritor católico, una adscripción de la que él renegaba continuamente diciendo que no era un escritor católico sino un católico que escribía. Quizás desde nuestra cultura española no se entienda muy bien la importancia de la presencia de referencias al catolicismo habida cuenta de que éste es entre nosotros la confesión religiosa mayoritaria; pero no es así en Gran Bretaña país en el que la diferencia entre protestantes y católicos tiene desde la constitución de la iglesia anglicana importantes significados. Greene se sirve de las características atribuidas a uno y otro grupo para marcar las peculiaridades de ciertos personajes. Así cuando Visconti comenta que la cerveza tomada con pajita emborracha mantienen este diálogo Henry y él:
"—Ha de ser un invento... [le contradice Henry]
—Ya habla el protestante —dijo el señor Visconti—. Cualquier católico sabe que cuando se tiene fe en una leyenda, vale tanto como la verdad. Tenga en cuenta el culto de los santos." (pág. 281)
Y también sabemos de la confesión acomodaticia de tía Augusta, unas veces católica y otra incluso fundadora de una iglesia protestante ¡para perros!:
"— ¿Qué religión profesas? —pregunté—. ¿No me dijiste que eras católica?
— Sólo digo que lo soy por comodidad —dijo—. [...] Me imagino que te sorprenderás si te digo que Curran y yo fundamos una iglesia aquí, en Brighton." (pág. 41)
Pero si hay algo que caracterice más a esta novela de Graham Greene eso es el humor que el autor británico esparce por todo el relato. Es un humor inglés, como no podía ser de otro modo. Un humor que juega mucho con el doble sentido de las palabras ('ashes' [cenizas] que en en contexto del juego del criquet significa la supremacía por la que luchan los equipos contendientes), con la proximidad fonética de ciertos vocablos ('cannabis' y 'cannibals'), con la atribución silenciosa del sentido metafórico de un nombre común al nombre propio de un personaje cuando todos sabemos que los nombres propios están vacíos de significado ('comfort station' [baño público] y el nombre de un personaje, 'Comfort' [Consuelo]), e incluso con los elementos propios de las religiones ('cross' [cruz] y 'double-cross' [traición]), etc.

Naturalmente penetrar en estos elementos humorísticos en una novela traducida es poco menos que imposible. Afortunadamente el encargado de la traducción que he manejado, el argentino Enrique Pezzoni, los aclara al lector a través de una serie de notas al pie. Esto, quizás, explique que la novela no sea por lo que leo por ahí en blogs y redes sociales muy del agrado de muchos lectores españoles actuales si es que estas anotaciones no aparecen. También puede hacer dificultosa la lectura, si la edición manejada sigue la traducción de Pezzoni, el abultado número de términos propios de esa zona lingüística: 'valijas' por maletas, 'changadores' por porteadores de maletas y/o bultos, 'altoparlante' por altavoz, 'douanier' por policía de fronteras, etc., etc.

Pero a mí sinceramente la novela me ha divertido porque no todo el humor es de ese tipo que exige aclaración. También hay notas humorísticas muy a la vista como cuando al referirse a un tipo de muchachas dice de ellas que "Tenían lo que en mi generación se llamaba una mirada "sexy", aunque eso tal vez se debiera a la miopía o al estreñimiento." (pág. 95) o cuando para justificar el posible error en el cálculo de la edad de Mario, hijo de Visconti, dice lo siguiente:
"—No puede tener más de cuarenta y cinco años. O cuarenta y seis. Tengo una memoria atroz para las fechas. 
—Pues aparenta mucho más. Quizá sea por la poesía...
" (pág. 111)
La literatura aparece por todo el relato y también la utiliza como base del humor. Así se burla del excesivo empleo de citas literarias porque son muy generalizadoras y esto no cambia  aunque la cita sea de Shakespeare de quien la tía Augusta llega a decir que "A veces, Shakespeare es muy mal escritor" (?¡). Es interesante y no deja de tener su punto de humor que el narrador, durante toda la novela el propio Henry, llegue a comparar su unión con la tía Augusta a la que va a seguir en ese viaje, en principio absurdo, que le propone hacer hasta Estambul, a la unión de Sancho Panza con Don Quijote:
"Me sentí como arrastrado tras ella hacia una absurda empresa de caballeros andantes, como Sancho Panza tras Don Quijote, sólo que en pos de lo que ella llamaba diversión, en vez de hidalguía" (pág. 88)
El Quijote, Cervantes, Graham Greene, España en Graham Greene
Diré que a Graham Greene siempre le atrajo España, y que la obra cumbre de nuestra literatura formaba parte intrínseca de su bagaje cultural como demuestra que en 1982 le sirviese para dar título a una de sus creaciones, "Monseñor Quijote", amén del juego que en esta novela pero también en "El americano impasible" [leer mi reseña de esta novela aquí] o en "El tercer hombre" le dieron los personajes cervantinos en la construcción de algunos de sus personajes.

En cierto sentido "Viajes con mi tía" es, como El Quijote, una novela itinerante que va engarzando en torno a la figura central del relato  -la tía Augusta-, verdadero hilo conductor del mismo toda una serie de historias secundarias que como la novelas intercaladas que Cervantes inserta en su novela van dando consistencia y entidad a la narración.

La novela, por último, es un homenaje a la literatura que aparece en los nombres de los autores y fragmentos citados de sus obras, pero también y sobre todo un canto a la literatura haciéndose. La tía Augusta es, como si de una encantadora de serpientes se tratase, una creadora de mundos a través de la palabra. Muchos de los personajes que aparecen citados en el relato sólo los conocemos porque ella cuenta retazos de la historia que, si la creemos, vivió a su lado:
  • "Ya comenzaba a reconocer el brillo en los ojos de mi tía. Se lo había visto en Brighton, cuando me había contado la historia de la iglesia para perros, y en París, cuando me había contado su aventura con Monsieur Dambreuse, y en el Orient Express, cuando me había descrito la huida del señor Visconti... Estaba totalmente absorbida por su relato. Mi padre, admirador de Walter Scott, no habría sido capaz de contar la historia de los Curlew con tanto dramatismo." (pág. 158)
  • "Quizá tuviera razón en despreciar a la señorita Paterson. Pensé en Curran y en Monsieur Dambreuse y en el señor Visconti: vivían en mi imaginación como si ella los hubiese creado. Hasta el pobre Jo, esforzándose por llegar al lavatorio, era una creación suya. Era una mujer capaz de dar vida. Hasta la señorita Paterson había vuelto a la vida, acuciada por la crueldad de sus preguntas." (pág. 171)
Esta novela, al igual que tantas otras del escritor británico, fue llevada al Cine bajo la dirección de Georges Cukor en el año de 1972. La película tiene la peculiaridad para los españoles de que el ayudante de dirección fue Miguel Gil y que uno de los actores fue el inolvidable José Luis López Vázquez que interpretó el personaje de Achille Dambreuse, hombre casado y con dos hijos, que tenía por amante a tía Augusta. Lo que ella no sabía es que su condición de amante la compartía con otra mujer, Louise, mucho más joven que ella ignorante también de esta doble vida de amante de Dambreuse. Lo más curioso de todo esto, además, era que las dos amantes vivían en el mismo hotel.
_______________________
Nota: Esta novela leída en el mes de junio me sirve para ir completando los dos retos en los que durante este 2019 participo: el de "12 libros pendientes" auspiciado por Ana Bolox y el de "Nos gustan los clásicos, IIIª edición" del blog 'Un lector indiscreto'




26 dic 2016

Graham Greene: "El americano impasible"

12 comentarios:
Vi la última adaptación cinematográfica de la novela de Graham Greene hace ya la friolera de 13 años. Pese a ello su recuerdo -esa imagen de Michael Caine observando, sentado a una mesa del Café El Pavillon, un brutal atentado con explosivos- no se ha borrado en todos estos años de mi cabeza. Tenía una cita pendiente con el autor de la novela en que se basaba Phillip Noyce, el director de la cinta; debía una visita a Graham Greene.

Thriller, Graham Greene, 1955, RBA editoresLa lectura de la novela publicada en 1955 por el escritor británico me parece que, desgraciadamente, es de una actualidad increíble. Los atentados contra inocentes, que todos los días copan las noticias de los informativos de prensa y radiotelevisión, utilizados como instrumento bélico por la causa que sea, se denuncian en este relato.

Michael Caine es en el film de Philip Noyce quien da vida al periodista inglés Thomas Fowler que siempre ha presumido de mantener, como buen reportero de guerra que es, la neutralidad que se les supone a estos profesionales. Sin embargo, los acontecimientos vividos por él en Indochina durante los dos últimos años, le llevarán a tomar partido. Y es que ante el asesinato de inocentes es imposible e inaceptable querer estar fuera, no implicarse.

La historia que narra Fowler transcurre en 1952 en la Indochina Francesa (Camboya, Laos, Vietnam del Norte y Vietnam del Sur). Allí el Viet Minh de Ho Chi Min lleva luchando contra Francia, potencia colonizadora, desde 1945. Cuando parece que Francia tiene ya todas las de perder [la salida de los franceses sucede en 1955] los norteamericanos comienzan a intervenir más y más en la zona. Al principio lo harán de manera disimulada a través de la ayuda económica y médica. Así Alden Pyle (Brendan Fraser en el film de Noyce), coprotagonista de la novela, aparece en Saigón dentro de una legación norteamericana que viene a combatir el tracoma, aunque pronto se verá que sus actividades, amistades y desplazamientos por la zona poco tienen que ver con este problema oftalmológico. Junto a la actitud de Pyle, Fowler observará que cada día al puerto de Saigón llegan más cargueros con aviones de guerra estadounidenses. 

En esta fase de inicio de cambio de potencia (los EE UU iniciarían la intervención directa en el conflicto vietnamita a partir de 1955) estos dos hombres se enfrentarán dialécticamente por su idea sobre el papel de los europeos (Fowler y los franceses) y los americanos (Pyle) en esta zona asiática. Para Pyle hay que liberarla del colonialismo e instaurar una democracia nacional que impida que caiga en las garras del comunismo. Para ello, según politólogos americanos que no conocen la zona, hay que procurar la creación de una Tercera Fuerza que apoyada desde fuera (USA) consiga mover la voluntad de los vietnamitas y establecer un sistema democrático. Pero Fowler ve que esto no es tan sencillo:
"Somos viejas naciones imperialistas, Pyle, pero hemos aprendido un poco de realismo; hemos aprendido a no jugar con fuego. . Esta Tercera Fuerza... figura en los libros, nada más. El general Thé es, sencillamente, un bandido con unos cuantos miles de hombres; no es una democracia nacional" (pág. 211)
"El americano impasible", Michael Caine, Philip Noyce, Guerra de IndochinaJunto a esta situación político-militar que personifican, además de Pyle y de Fowler, el inspector francés de policía Vigot, Domínguez -asistente portugués de Pyle-,  y otros norteamericanos como Joe, agregado económico de la embajada americana, o Bill Granger, periodista sensacionalista norteamericano habitualmente ebrio, hay una joven indochina, bellisima, muy delicada, que se mueve entre Pyle y Fowler. Es Fuong (Do Thi Hai Yen), la mujer sumisa que está para satisfacer las necesidades del hombre al que se acerca y del que ella espera obtener ventajas ciertas: casarse si es Fowler quien al final se lleva el gato al agua; vivir en Nueva York si Pyle es el ganador de esta incruenta batalla.

Estos son los mimbres que sostienen este magnífico relato organizado en 4 partes y que enhebra magistralmente la historia privada de los componentes de este triángulo amoroso con los sucesos del propio país donde esto sucede. Para ello el tiempo de la acción se desarrolla en contrapunto: una acción actual que investiga la muerte de Pyle;  y al hilo de ésta saltos al pasado rememorando Fowler lo vivido por él junto a este norteamericano, descubriendo la verdadera personalidad de Pyle al tiempo que sus auténticas actividades. 

La novela toca un montón de aspectos: la amistad entre dos hombres muy diferentes; el amor y la guerra; la inocencia de muchos de los combatientes; la increíble maldad presente en el conflicto bélico; la mentira y la verdad periodísticas; el colonialismo; la liberación, ¿a qué precio?; la sensualidad, el sexo y el desorden orientales vs la esbeltez, limpieza y lisura del deseo reprimido occidental; la juventud y la vejez; etc., etc.

Citas destacables
➼"¿Cuántos coroneles muertos justifican la muerte de un niño o de un conductor de triciclo, cuando uno quiere construir un frente democrático nacional?" (p. 220)
➼"Yo no estoy implicado [dice Fowler a un capitán del ejército francés]
No es una cuestión de razón o de justicia. Todos nos vemos implicados en un momento de emoción y después no podemos evadirnos. La guerra y el amor..., siempre los han comparado.[...]   Algún día ocurrirá algo que le obligará a decidirse por un bando" (p. 204)
➼"He llegado a una edad en que el sexo no resulta un problema tan importante como la vejez o la muerte" (p. 139)
➼"Tú, y los que son como tú, están tratando de hacer la guerra con la ayuda de gente que sencillamente no está interesada en esta guerra" (p. 125)
➼"Más tarde descubrí que Pyle sentía enorme respeto por los que él llamaba escritores serios. Esta designación excluía a los novelistas, poetas y dramaturgos, a menos que trataran lo que él denominaba un tema contemporáneo; y aún así era mejor leer la cosa directa tal y como la presentaba York." (p. 28)
"The quiet americain", Joseph L. Mankiewicz➼"York podía escribir sus abstraciones gráficas sobre la Tercera Fuerza, pero esto era la Tercera Fuerza en realidad, cuando uno la veía de cerca; esto era la Cosa" (p. 193) [reflexiona Fowler tras una explosión con material plástico colocado en un aparcamiento de bicicletas.]
Además de la versión cinematográfica dirigida por Philip Noyce en 2002 y estrenada en España el año siguiente, la novela de Graham Greene había sido llevada anteriormente al cine en un film dirigido por el gran Joseph L. Mankiewicz en 1958, tan sólo tres años después de la aparición de la novela. En esta ocasion los papeles estelares estaban protagonizados por Audie Murphy (Alden Pyle), Michael Redgrave (Thomas Fowler), Claude Dauphin (inspector Vigot), y Giorgia Moll (Fuong). El guión adaptado corrió a cargó del propio Mankiewicz. De ambos films es más fiel a la novela original el de Philip Noyce. En cuanto a premios y distinciones, la película de 2002 fue nominada al Óscar al mejor actor (Michael Caine); su director Philip Noyce obtuvo el National Board of Review; y el American Film Institute (AFI) la colocó en el Top 10 de Mejores películas del año.