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4 dic 2016

Pedro Almodóvar y Alice Munro: Un buen tándem

18 comentarios:
'Destino', 'Pronto', 'Silencio', Adriana Ugarte, Emma Suárez, "Julieta"

Tras la decepción que sufrí con "Los amantes pasajeros" no presté mucha atención a "Julieta" en su estreno y más cuando, según leí al poco de su lanzamiento, la asistencia de espectadores estaba siendo muy escasa. ¿Será cómo la anterior y por eso no está yendo casi nadie a verla?, me preguntaba. Pues me equivocaba de medio a medio. No, la escasa recaudación no tenía nada que ver con la calidad cinematográfica del film; tenía que ver con aspectos totalmente alejados del estricto producto artístico; tenía que ver con que el nombre del director manchego había aparecido en esos famosos papeles de Panamá y, según parece, muchas personas no saben separar a la persona del creador. 

 ¿Fue eso lo que me ocurrió a mí? Quisiera creer que no. Al menos no han sido pocas las ocasiones en las que debatiendo amablemente con amigos y compañeros he mantenido el principio de que una cosa es el artista y otra el individuo en concreto. Y en esta idea me mantengo y me reafirmo tras haber visto en pase televisivo "Julieta", largometraje número 20 de su producción. Es verdad, como he dicho antes, que no abrigaba muchas esperanzas en ella tras el fiasco tenido con su anterior film, "Los amantes pasajeros". Pese a todo algo me incitaba a verla: había oído y leído por ahí que Pedro Almodóvar se inspiraba en tres cuentos de la escritora canadiense Alice Munro, que que para mí es sinónimo de calidad.

Premio Nobel 2013, Alice Munro premio Nobel de LiteraturaComo en tantos otros descubrimientos literarios, en el de la autora de relatos canadiense Alice Munro, mis amigos de la tertulia literaria "Más que palabras" tuvieron un papel decisivo cuando allá por el mes de noviembre de 2013 propusieron la lectura de los cuentos contenidos en el volumen titulado "Mi vida querida". El motivo de elegir a esta autora no fue otro que la enorme publicidad emanada del premio Nobel que ese mismo año de 2013 le acababa de ser otorgado. Desde ese momento Alice Munro me conquistó por completo, pues aunque ya la conocía por "Amistad de juventud" un librito compuesto de diez relatos cortos que De Bolsillo publicó en 2010 y que yo había comprado al azar, solamente había leído de él dos o tres cuentos. Fue pues con "Mi vida querida" cuando me enamoré de la escritora canadiense. 

A Pedro Almodóvar, según leo ahora a propósito de su último film, la pasión por esta escritora le venía de lejos. En 2012 reflexionaba así en su blog personal: “¿Hay alguien que no sepa que Munro es la mejor escritora de relatos en lengua inglesa?” Y lo decía tras haber sido preguntado numerosas veces por el libro que leía el personaje de Elena Anaya en "La piel que habito" (2011). Lo que este personaje lee en dicha película, una de las  pocas pertenencias que le ha permitido tener el personaje de Antonio Banderas en el castillo/jaula donde la tiene encerrada es, significativamente, "Escapada" de Alice Munro

Antonio Banderas, Pedro Almodóvar, chicas almodóvarPrecisamente es en tres cuentos contenidos en este volumen -'Destino', 'Pronto' y 'Silencio'- en los que se inspira Almodóvar para crear la historia contada en "Julieta". Esos tres cuentos de Munro están protagonizados por un mismo personaje, Juliet, y están situados en tres momentos distintos, -tres momentos sueltos-, de la vida de esta mujer que vive asolada por el sentimiento de culpa al entender que ella está en la base de la huida de su hija quien al alcanzar su mayoría de edad ha abandonado voluntariamente y sin dejar rastro alguno su hogar.

⭐Las similitudes entre la historia de la Munro y la presentada por Almodóvar son muchas, aunque también haya entre ellas diferencias muy significativas. Los parecidos vienen dados especialmente por el núcleo temático: 
➤En 'Destino' una joven profesora de lenguas clásicas, -Juliet-, finaliza una sustitución y decide, tras recibir una carta de un amigo con quien mantuvo una relación, ir a visitarlo. Es el azar, el destino, el que hace que el amor entre Eric y Juliet se consolide.
➤En 'Pronto' Juliet decide visitar a Sam, su padre, que ha abandonado su trabajo de maestro para dedicarse a cuidar a su esposa Sara, que padece una grave enfermedad coronaria. Es otro tipo de amor, el amor filial, el que lleva a Juliet a la casa familiar de su niñez.
➤Por último, en 'SilencioJuliet comprueba, a través de su pérdida, la inconmensurable fuerza del amor sentido hacia los hijos. Juliet sufre lo que no está en los escritos cuando Penélope, su hija, la abandona nada más cumplir los 18 años; y aunque la chica da señales de vida rehúye las de afecto hacia su madre, lo que a ésta le hace sufrir muchísimo. Como ocurre siempre a los padres, Juliet no dejará de analizar su vida pasada buscando la raíz del comportamiento de Penélope pues en el fondo siente que ella, Juliet, es la culpable de todo lo que le ha sucedido.
Los tres momentos anteriores de la vida de Juliet los presenta Alice Munro, como es norma en ella, envueltos en un lirismo y una belleza tales que la cotidianidad de los mismos queda sublimada, elevada, convertida en pura materia artística. Siempre con los relatos de la escritora canadiense me ha sucedido lo mismo: disfruto muchísimo con su manejo de la lengua, con el vocabulario que  utiliza, con los recursos estilísticos y las figuras literarias que emplea. Me resulta difícil explicarlo en pocas palabras. Para bien entenderlo hay que leer sus cuentos que, por momentos, parecen auténtica poesía: una maravilla.
  • "La mayoría de los árboles de hoja perenne, pinos, abetos o cedros. Los árboles de hoja caduca eran espinosos y estaban pelados: serían álamos, alerces de Canadá o alisos." ('Destino')
  • "Estaba echada con el cuerpo rígido de decepción y rabia, imaginando una carta para Eric. 'No sé qué estoy haciendo aquí, nunca debí haber venido, tengo ganas de estar en casa.' En casa " ('Pronto')
  • "Las ventanillas delanteras estaban bajas, Juliet olía el heno recién cortado, enfardado... Ya nadie hacía almiares." ('Silencio')
Otras claras semejanzas vienen dadas por la organización de la historia con idas y venidas hacia atrás y hacia adelante, anticipaciones ("Nunca se lo contaría a nadie. (Lo cierto es que, pocos años después, sí se lo contó a una mujer llamada Christa, una mujer cuyo nombre aún no conocía."), o el empleo de metáforas bellísimas que en Almodóvar, como es lógico, son visuales y transladan en imágenes el lirismo de la prosa de la escritora.

⭐Las diferencias, sin ser muchas, -en mi opinión uno de los grandes activos de "Julieta" es el magnífico texto sobre el que se apoya-, son sustanciales e importantes. En primer lugar, Almodóvar españoliza la historia y los nombres de los personajes. Ya no estamos en Canadá (Vancouver, Whale Bay, Horseshoe Bay, Kerrisdale...) sino en España:
    Alice Munro, Escapada, cuentos de la premio nobel canadiense
  • En Madrid se sitúan muchas escenas: Julieta mayor (Emma Suárez) camina por Chamberí, por Marqués de Riscal esquina Monte Esquinza, cuando se topa con Beatriz (Michelle Jenner), la que fuera amiga adolescente de su hija; su casa madrileña está en la calle Fernando VI. También Madrid aparece en homenajes realizados por el director a zonas significativas de la ciudad: la Plaza de Alonso Martínez; Malasaña; el colegio Estudio, en Aravaca; o los cines Princesa, en la plaza de los Cubos.
  • En Galicia (Redes, en A Coruña, en la ría de Ares) está la localidad donde vive Xoan Feijoo (Daniel Grao), el pescador del que la Julieta joven (Adriana Ugarte) se ha enamorado y la playa de Mugardos será testigo de luctuosos sucesos.
  • En Andalucía (Sanlúcar la Mayor, en Sevilla y Mairena del Alcor) está ubicada la casa de los padres de Julieta, Samuel (Joaquín Notario) y Sara (Susi Sánchez), a quienes visita junto a su pequeña hija Antia (Priscilla Delgado).
  • Por último los bellos paisajes del Pirineo aragonés (Peña Montañesa, en Fanlo) sirven parea acoger la casa de retiro a la que se desplazó provisionalmente Antía ya mayor de edad (Blanca Parés).
Aunque quizás la mayor diferencia, el mayor sello personal puesto por Pedro Almodóvar en esta historia de "Julieta" sea la de no conformarse con la asunción del destino, con la respuesta silenciosa a la fatalidad (la película iba en una primera adaptación a titularse como el ultimo de los tres cuentos), sino -algo muy español, muy racial y muy lejano de los fríos hielos canadienses- coger al toro por los cuernos, envolverse en la capa de la toma de decisiones y enfrentar ese destino no silenciosamente sino con prontitud y energía. Almodóvar deja en su película una puerta abierta a la esperanza, hace una decidida apuesta por la fuerza del amor que se descubre, paradójicamente, cuando se pierde por culpa de un destino azaroso.

También me ha parecido que Almodóvar, tan cultivador y conocedor del interior de sus personajes femeninos rebaja un poco la contundecncia del feminismo que en algún momento aflora en el relato de Alice Munro:
  • "Si se casaba, cosa que muy bien podría suceder porque no tenía mala pinta para una becada —no tenía mala pinta en absoluto—, desperdiciaría todo su trabajo... y el de ellos. Si no se casaba probablemente se convertiría en una mujer amargada y solitaria, perdería ascensos en beneficio de los hombres (que los necesitaban más porque tenían que sostener a la familia)." (reflexiona sobre su porvenir la joven Juliet en 'Destino'. Es una reflexión contaminada por el machismo de baja intensidad)
  • "Qué estupidez. Qué desastre. Temía, como es natural, que la acariciara, bajara más la mano y tropezara con el nudo que había hecho para ajustarse una compresa al cinturón. Si hubiera sido de las chicas que confiaban simplemente en el tampón, no habría ocurrido nada de eso." (el momento en que Eric y Juliet se encuentran y se abrazan en 'Destino')
 También he echado en falta en la adaptación de Almodóvar esa duda que Juliet manifiesta en los cuentos de Alice Munro sobre si su comportamiento como madre habrá sido el adecuado. Es tal el amor que los padres sienten hacia sus hijos que ante la menor de sus adversidades son ellos quienes se cuestionan sobre sus aciertos o desaciertos. Así Juliet que ha educado a su hija lejos de la doctrina de la Iglesia cuando ve que Penélope se adhiere a un grupo de Retiro Espiritual se cuestiona la educación que le ha dado:
"Si la hubiera mandado a la escuela dominical y le hubiera enseñado a rezar sus oraciones diarias es posible que esto no hubiera pasado." ('Silencio')
Final
Amor y sexo, Mujeres de AlmodóvarDejo para el final mi opinión sobre el elenco actoral del film. Muy buena la actuación de todos ellos. En especial me han gustado sobre manera Adriana Ugarte (Julieta joven) y Emma Suárez (Julieta mayor) por lo magníficamente bien que transmiten la ilusión del enamoramiento y la maternidad de una mujer joven ilusionada por vivir (Adriana Ugarte); y la decepción, el acabamiento, el sentimiento de culpa y de fracaso vital con que una Julieta ya mayor intenta remontar y vivir lo que le reste de existencia (Emma Suárez). El resto de intérpretes (Inma Cuesta, Michelle Jenner, Rossy de Palma, Daniel Grao, Susi Sánchez, Nathalie Poza etc.) tienen una actuación más que sobresaliente.

Y por último, volver a lamentar de nuevo este cerrilismo patrio que confunde -como dice el dicho popular- la velocidad con el tocino y echa en el serón de lo inservible una obra cinematográfica excelente como es esta "Julieta", para mí una de las mejores películas filmadas por Almodóvar.
Como sé cómo somos -son muchos años ya, ay- sería fantástico que Hollywood distinguiese la obra con el máximo galardón. Entonces todos proclamaríamos nuestra sin fisuras adscripción almodovariana. ¡Ay, madre, qué cruz, mira que somos!
_____________________
Nota: "Julieta" puede verse actualmente en Movistar+ y otras televisiones de pago. Está, además, publicada en DVD. 
En definitiva es una buena obra que al estilo cinematográfico típico de Almodóvar (color, enfoque, nitidez de la imagen, sonido, música...) une la inmensa calidad literaria de una historia basada muy de cerca en tres cuentos de Alice Munro

21 dic 2013

Alice Munro, José Hierro: Poesía necesaria de la cotidianidad

4 comentarios:


Cuando hace unos meses decidí abrir en este blog una sección (etiqueta, apartado, hashtag... o qué sé yo) dedicada a la Poesía pensaba en uno de mis poetas preferidos, José Hierro. Luego, no sé por qué exactamente, las entradas que he hecho bajo la etiqueta POESÍA NECESARIA no han tratado de él; pero ahora, tras haber leído en la tertulia "Más que palabras" los cuentos de Alice Munro, los poemas de Pepe Hierro me han venido a la memoria de nuevo. Y es que la poesía de Hierro habla -como le sucede a la narrativa de Alice Munro- de la vida cotidiana, de su cotidianidad personal (la guerra que vivió de niño, la cárcel, su amor a la pintura, su amor al mar, el Amor, la solidaridad, sus viajes...) que le lleva a reflexionar sobre la condición humana y al lugar y finalidad del hombre en este mundo. Dos son los poemas del poeta que siempre están en mi memoria y que al poeta le surgieron de experiencias vividas en sus viajes o simplemente de la pura reflexión. Son los siguientes: : "Réquiem" y "Vida"





Réquiem (Cuanto sé de mí, 1957)  
Manuel del Río, natural
de España, ha fallecido el sábado
11 de mayo, a consecuencia
de un accidente. Su cadáver
está tendido en D’Agostino
Funeral Home. Haskell. New Jersey.
Se dirá una misa cantada
a las 9.30 en
 St. Francis.
Es una historia que comienza
con sol y piedra, y que termina
sobre una mesa, en D’Agostino,
con flores y cirios eléctricos.
Es una historia que comienza
en una orilla del Atlántico.
Continúa en un camarote
de tercera, sobre las olas
—sobre las nubes— de las tierras
sumergidas ante Platón.
Halla en América su término
con una grúa y una clínica,
con una esquela y una misa
cantada, en la iglesia
 St. Francis.
Al fin y al cabo, cualquier sitio
da lo mismo para morir:
el que se aroma de romero
el tallado en piedra o en nieve,
el empapado de petróleo.
Da lo mismo que un cuerpo se haga
piedra, petróleo, nieve, aroma.
Lo doloroso no es morir
acá o allá…
José Hierro, dibujante
Réquiem aetérnam,
Manuel del Río. Sobre el mármol
en D’Agostino, pastan toros
de España, Manuel, y las flores
(funeral de segunda,
caja que huele a abetos del invierno),
cuarenta dólares. Y han puesto
unas flores artificiales
entre las otras que arrancaron
al jardín…
 Libérame Dómine
de morte aeterna… Cuando mueran
James o Jacob verán las flores
que pagaron Giulio o Manuel…
Ahora descienden a tus cumbres
garras de águila.
 Dies irae.
Lo doloroso no es morir
Dies illa acá o allá,
sino sin gloria…
Tus abuelos
fecundaron la tierra toda,
la empapaban de la aventura.
Cuando caía un español
se mutilaba el universo.
Los velaban no en D’Agostino
Funeral Home, sino entre hogueras,
entre caballos y armas. Héroes
para siempre. Estatuas de rostro
borrado. Vestidos aún
sus colores de papagayo,
de poder y de fantasía.
Él no ha caído así. No ha muerto
por ninguna locura hermosa.
(Hace mucho que el español
muere de anónimo y cordura,
o en locuras desgarradoras
entre hermanos: cuando acuchilla
pellejos de vino derrama
sangre fraterna). Vino un día
porque su tierra es pobre. El mundo
Libérame Dómine es patria.
Y ha muerto. No fundó ciudades.
No dio su nombre a un mar. No hizo
más que morir por diecisiete
dólares (él los pensaría
en pesetas)
 Réquiem aetérnam.
Y en D’Agostino lo visitan
los polacos, los irlandeses,
los españoles, los que mueren
en el
 week-end.
Réquiem aetérnam.
Definitivamente todo
ha terminado. Su cadáver
está tendido en
 D’Agostino
Funeral Home. Haskell. New Jersey.
Se dirá una misa cantada
por su alma.

Me he limitado
a reflejar aquí una esquela
de un periódico de New York.
Objetivamente. Sin vuelo
en el verso. Objetivamente.
Un español como millones
de españoles. No he dicho a nadie
que estuve a punto de llorar

Vida  (Cuaderno de Nueva York, 1998)
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito "Todo", y el eco dice "Nada"
Grito "Nada" y el eco dice "Todo"
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era nada)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada

Pero..., ¿qué tiene que ver José Hierro, sus poemas existenciales y sociales con los cuentos de la canadiense Alice Munro? Pues nada y todo, como casi siempre ocurre. En mi opinión ambos escritores beben en su vida cotidiana, aunque luego las experiencias cada una las vierta de modo diferente sobre el papel. Así hablaba el poeta santanderino nacido en Madrid en unas jornadas sobre su poesía celebradas Círculo de Bellas Artes de Madrid allá por el año 1982:
En el ámbito de la poesía de la vida —dejemos ahora aparte la poesía esteticista— hay dos puntos extremos: lo intimista y lo social. Por lo menos esto es lo que se viene repitiendo. La distinción, hecha a ojo de buen cubero, suele ser ésta: el poeta intimista es el que elabora la materia prima de sus experiencias singulares, en tanto que el poeta social interpreta sentimientos colectivos. El poeta intimista despierta en sus lectores el «yo»; el social, el «nosotros».
Creo que estas palabras del poeta distinguen claramente los dos tipos de poetización de lo cotidiano que realizan escritores como Alice Munro, vertida hacia el intimismo del "yo" fundamentalmente femenino, y otros como Hierro cuyas experiencias vitales se desbordan hacia el "nosotros" social. 

De Alice Munro y sus cuentos, nacidos de su propia cotidianidad, tan sólo recomendar la lectura de cualquiera de sus colecciones ("Demasiada felicidad", "Las lunas de Júpiter", "La vida de las mujeres", "Mi vida querida" o cualquier otro) para deleitarse con su prosa envolvente que fluye con naturalidad y que esconde una poesía que subyuga al más pintado. Sin perjuicio de que os paséis por el blog de la tertulia "Más que palabras" reproduzco a continuación una brevísima nota que figura allí a propósito de la tertulia que realizamos sobre el libro "Mi vida querida" de la autora canadiense:

Sobre la colección de cuentos de Alice Munro ("Mi vida querida") hubo casi unanimidad en elogiarlos en su conjunto y también uno a uno; quizás los considerados más autobiográficos -los cuatro últimos- fueron los menos aplaudidos precisamente porque la cotidianidad real yo creo que empaña un poco la magia alcanzada con la cotidianidad envolvente de la ficción muy, pero que muy, ligada a la anterior. Desde luego los cuentos de Alice Munro gustan mientras se leen y, como, dada su brevedad, se confunden en el recuerdo después de haber sido leídos, piden volver sobre ellos para degustarlos de nuevo. Y es que estos cuentos son hermosos y quieren, como la poesía, ser leídos una y otra vez. Vamos, una maravilla.