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22 jul 2026

«Blonde»: Novela y película sobre Marilyn Monroe (A pares LII)

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Lo normal y lo conveniente es ser ordenado. Este principio, sabido por mí desde niño, es quizás el que más veces he contravenido. En el ámbito de lo narrativo lo lógico es conocer en primer lugar lo que aparece antes y luego lo que haya sido consecuencia de lo anterior. Sí, eso es lo normal y sobre todo lo conveniente. Pues bien, en el caso de Blonde (la biografía de ficción escrita por Joyce Carol Oates el año 2000 y filmada por Andrew Dominik en 2022) he seguido el camino inverso: del biopic fílmico a la biografía novelada escrita. 
Sigo en este A pares el orden en el que, personalmente y en el blog, me he acercado al personaje biografiado: a través del film en 2022 y a través de la novela en este 2026.



"Blonde", la película 
[lo que sigue aquí lo publiqué en El blog de Juan Carlos en diciembre de 2022]

Andrew Dominick, Marilyn Monroe
 Blonde (2022) de Andrew Dominik es la adaptación a la gran pantalla de la novela de mismo título de la novelista norteamericana Joyce Carol Oates. De esta escritora he leído menos libros de los que debiera, aunque los que han caído en mis manos los he disfrutado mucho. Blonde, aparecido el año 2000, era uno de los que tenía en lista de espera. Se me adelantó el australiano Andrew Dominik con su película en la que realiza una versión cinematográfica de bella factura bastante pegada a la novela de la Oates. Saber que el papel de Marilyn Monroe lo hacía con enorme acierto una bellísima Ana de Armas supuso para mí un acicate más para posponer mi deseo lector y anteponer el visionado del film.

La película utiliza el blanco y negro en combinación con el color. La española Ana de Armas se luce en su interpretación de la actriz estadounidense, tanto que su actuación suena bastante para los próximos premios Oscar. Se ha criticado por parte de muchos espectadores que la película no sea exactamente un biopic de la malograda actriz. Y es que efectivamente no lo es; lo que es Blonde es una simple adaptación de la historia literaria creada por Carol Oates quien, aunque se inspira en episodios reales de la vida de la actriz, re-imagina muchos otros lanzando hipótesis a veces muy atrevidas y hasta en ocasiones poco verosímiles.

Los espectadores -y yo entre ellos- censuran el que el film haga hincapié sobre todo en los momentos desafortunados de la vida de la Monroe. El director se excede en mostrar maltratos físicos, abusos sexuales, y violencia psicológica; tanto se excede que la película ha recibido por parte de la industria del cine norteamericana la clasificación NC-17 (no recomendada para menores de 17), la más restrictiva de todas ellas. Afortunadamente Andrew Dominik despliega un abanico de diversas maneras de contar con lo que los espectadores vamos sobrellevando la serie de malos momentos por los que pasó la hermosa actriz. Esto es lo mejor que realiza el director, aunque en mi opinión, la excesiva duración de la cinta (2 horas y 46 minutos) haga que una historia tan sugerente, sin embargo se haga tediosa y algunos -es lo que me ocurrió a mí- llegásemos a ver la película de manera interrumpida a lo largo de varios días, algo que si soy sincero creo que no debería hacerse jamás.

Afortunadamente y para bien, Ana de Armas está para salvar el film. Es una Ana de Armas soberbia, bellísima, casi se diría que es la Marilyn Monroe rediviva. El plantel de actores que la acompañan es de alto nivel (Adrian Brody, Bobby Cannavale, Julianne Nicholson, etc.) pero quedan totalmente oscurecidos ante la fuerza con que irrumpe la actriz española de origen cubano.




"Blonde", la novela 


Joyce Carol Oates, Norma Jeane Baker, Marilyn Monroe
El 1 de junio de este 2026 se cumplieron 100 años del nacimiento de Norma Jeane Baker, conocida en el mundo del Cine como Marilyn Monroe. Joyce Carol Oates  en 2000 fue finalista del premio Pulitzer con Blonde, novela que la editorial Alfaguara recuperó y publicó en España en 2012 al cumplirse 50 años del fallecimiento de la actriz, ocurrido el 3 de agosto de 1962.  En esta novela la escritora estadounidense (Nueva York, 1938) realiza un recorrido en forma de ficción por la vida de esta belleza hollywoodense. A lo largo de sus algo más de 1000 páginas asistimos a los problemas psicológicos que desde su niñez la actriz padeció. Norma Jeane buscó siempre a su desconocido padre del que su madre le hablaba pero al que jamás llegó a conocer. Gladys, la madre de Norma, trabajaba en el departamento de atrezzo de La Productora, una compañía cinematográfica Gladys siempre vivía en Hollywood. En el oeste de Hollywood. Su trabajo en La Productora se lo exigía, porque era una "empleada contratada"»). Su condición de madre soltera y otros problemas que arrastraba por culpa de las adicciones diversas que padecía provocaron que dejase con frecuencia a su hija al cuidado de Della, la abuela. Mientras que Della vivió mal que bien la niña creció dentro de una cierta normalidad. Cuando la abuela murió, Norma fue ingresada en un orfelinato; el deseo mayor de la niña era que alguna de las familias que temporalmente la acogían la adoptasen definitivamente, pero Gladys jamás dio su consentimiento. 

Norma Jeane fue descubierta por Otto Öse, fotógrafo de una revista del ejército estadounidense que en 1944 le hizo unas fotografías cuando ella trabajaba en Radio Plane, una factoría estatal de aviones de combate. 
«Otto Öse, el Príncipe Encantado. La había sorprendido en la sala de pintura de Radio Plane y le había hecho un montón de fotografías para Stars & Stripes 
[...]
 —¿Sabes quién es mi jefe en Stars & Stripes? Ron Reagan. Norma Jeane cabeceó, desconcertada. ¿Reagan? ¿Ronald Reagan, el actor? ¿Un Tyrone Power o Clark Gable de tercera? Le sorprendió que un actor como Reagan tuviera alguna relación con una revista militar.»
Su aparición en esta revista hizo que Hollywood se interesara por ella. Su belleza y frescura hicieron que un productor, tras abusar sexualmente de ella, luego en pago  le diese un papelito secundario en La jungla de asfalto que dirigía John Huston. Marilyn, siempre muy exigente consigo misma, aunque su papel era muy pequeño en esta película destacó por su belleza y buena actuación, lo que provocó que tras este film todos quisiesen contratarla.  Hollywood descubrió que esta joven era un diamante en bruto. Y todos, quien más, quien menos, se aprovecharon de ella cuanto pudieron. Los sueldos que le asignaban, a pesar de ser ella quien arrastraba más gente a las salas, eran ridículos comparados con los de otras estrellas. Todos, como digo, abusaron de ella. Hubo algunos —muchos, según la leyenda— que lo hicieron de su cuerpo; otros, de su capacidad y versatilidad como actriz (agentes suyos como I. E. Shinn, amigos como Cass Chaplin o Edward G. Robinson Jr, (estos dos junto a la actriz formaron un trío estable al que los tres denominaban los Dióscuros), el fotógrafo Otto Öse, quien en un momento de necesidad económica de la futura actriz por sólo 50$ le hizo una serie de desnudos fotográficos en poses muy eróticas y provocativas para un calendario. Estas fotografías la perseguirían durante toda su vida y fueron la base sobre la que se construyeron un sinfín de mentiras y también, por qué no, alguna que otra verdad. 

Joyce Carol Oates al principio de Blonde advierte a los lectores en Nota de la autora que el libro que nos disponemos a leer no es una biografía de Marilyn Monroe, sino una novela. Textualmente dice:
«El lector que desee conocer datos biográficos fidedignos de Marilyn Monroe no debería buscarlos en Blonde, que no pretende ser un documento histórico, sino en biografías autorizadas»
Lo anterior es muy importante tenerlo en cuenta. Efectivamente en Blonde lo literario prima sobre lo biográfico. Que Norma Jeane Baker era adicta a los somníferos, que se aficionó a la codeína para combatir los dolores menstruales, que practicaba el sexo con suma liberalidad, que era bellísima y usó muchas veces su belleza para conseguir lo que más le gustaba: actuar. Sí, todo esto y más lo sabíamos antes de leer la novela. Lo importante en Blonde es cómo lo presenta Joyce Carol Oates, la manera que tiene de irnos mostrando el interior de la persona que es Norma Jeane y el personaje que ella y sobre todo los demás le fabricaron: Marilyn Monroe. Esta dualidad, este desdoblamiento, que representa la Pobre Doncella (Norma Jeane) y la Princesa (Marilyn) conviviendo a duras penas la segunda en la primera lo muestra con maestría y acierto la novelista. Por esto no cabe pensar que en este libro los datos biográficos sean fidedignos. No. La autora los recrea, los amplifica, los imagina, añade y quita a su gusto siempre en pro de lo que está creando: la vida de esta mujer «destilada en forma de ficción». Y por lo tanto son muchas las licencias que se toma, porque no lo olvidemos estamos leyendo ficción y no otra cosa.

En la novela se recorre, de manera desordenada, toda la vida de la actriz: sus tres matrimonios fallidos, sus dos embarazos inconclusos —la leyenda habla de muchos otros más— por voluntad uno y por accidente otro, sus deseos de ser madre, su amor a su madre enferma internada en un sanatorio psiquiátrico, su gran afición al sexo y a las drogas que se fue acentuando —concretamente este último— con el paso del tiempo... Y sobre todo la explotación que de su belleza hicieron todos, fundamentalmente los hombres, desde los menos importantes de la industria del Cine a los más encumbrados del Séptimo Arte hasta llegar a la primera personalidad de los EEUU, el presidente Kennedy —en la imaginación de la Pobre Doncella, convertida en ese momento en Princesa, su Príncipe Encantado— para quien pocos días antes de ella morir le cantaría borracha y obnubilada por la cocaína y otras drogas el famosísimo «"Happy Birthday, Mr President"» que tantas veces habremos visto todos a lo largo de nuestra vida.

Importantísimo en esta novela es observar la fantástica manera que la Oates tiene para penetrar en la cabeza complicada, inestable y llena de dudas de la actriz. Una mujer autoilustrada, muy exigente consigo misma, con miedo a fracasar y a no estar a la altura; una mujer que pensaba que los hombres siempre se reían de ella, de las mujeres en general, pero que también era consciente del enorme poder que tenía sobre ellos gracias a su belleza. Sin embargo esta belleza le produjo también dolor pues le exigía comportarse como la rubia tonta, sensual y provocativa que Hollywood había fabricado. Era una imagen que en definitiva le daba de comer y a la que tenía que rendirse Norma Jeane igual que hacían todos los hombres, tanto los poco formados intelectualmente como Joe DiMaggio o eminencias como Arthur Miller. «Yo no soy ella», decía constantemente la Pobre Doncella siempre en búsqueda de su Príncipe Encantado

Conocemos a Norma / Marilyn a través de ella misma y a través de los demás. El perspectivismo es recurso importante en la novela. A veces quien narra es una primera persona de singular que tuvo relación con ella; a veces cambia al plural pasando a representar a un colectivo como por ejemplo la Productora; pero lo más frecuente es el uso de una tercera persona externa objetiva que da paso con frecuencia a otras a través del estilo directo y también indirecto libre. Esta variada abundancia de narradores la combina Joyce Carol Oates con la presencia de diferentes maneras discursivas presentada con frecuencia en distintas tipografías 

Son muchos los subrayados que durante la lectura he realizado en Blonde. He aquí algunos que me parecen significativos:
  • «¡Era libre! ¡Estaba sola! Por primera vez en su vida estaba verdaderamente sola. No como huérfana. No como hija adoptiva. No como la hija, la nuera o la esposa de alguien. Esto era un lujo para ella.» (cuando Norma Jeane decide abandonar la casa de su primer marido e ir a trabajar a una fábrica militar durante la guerra).
  • «Ese lenguaje grosero disgustaba a Norma Jeane. Ella era una romántica. Porque su amante era hermoso como una mujer y cuando estaban el uno junto al otro frente al espejo, se ruborizaban y sus ojos se dilataban de amor y reían y se acariciaban mutuamente el pelo y habría sido imposible decir cuál de los dos era más bello y cuál de los cuerpos, más deseable. ¡Cass Chaplin! Le encantaba pasear con él y observar cómo las demás mujeres se quedaban prendadas de él (¡y los hombres también! Ah, lo veía).» (fue con Cass Chaplin con quien más feliz se sintió. Luego vendrían las desilusiones, claro. Y es que ella, en el fondo, era una mujer verdaderamente romántica)
  • «En un libro que le había dejado a Norma Jeane —El mundo como voluntad y representación, de Schopenhauer—, la joven había leído que "el suicida quiere la vida y simplemente está descontento con las circunstancias que le han tocado en suerte"». (este libro se lo había prestado su agente I.A. Finn. A Norma Jeane le gustaba leer filosofía, poesía, libros de formación actoral, etc.)
  • «El objetivo del teatro es despertar emociones. No entretener. La telebasura y la prensa amarilla entretienen. El objetivo del teatro es transformar al espectador. Quien no sepa transformar al espectador que se vaya. El objetivo del teatro (Aristóteles fue el primero y el que mejor lo dijo) es producir en el espectador una emoción profunda que suponga una catarsis del alma.» (le dice Max Pearlman a Norma cuando esta se ha trasladado a Nueva York para seguir cursos del método Stalinavski en el Ensemble Theater, que ensayaba una obra de Arthur Miller. Fue entonces cuando ambos se conocieron y al poco se casarían)
  • «Norma Jeane Baker era por naturaleza una joven optimista, o no se habría jurado optimismo eterno acuclillada en el tejado del orfanato, mirando la iluminada torre de RKO, a kilómetros de distancia, en Hollywood: ¡Lo juro! ¡Lo prometo! ¡Nunca, nunca me rendiré!, y ahora comprendía que aquella ignominiosa y desagradable escena era en realidad una escena de cine» (piensa la actriz un momento después de atender a un Marlon Brando completamente borracho).

Para finalizar
Concluyo esta doble reseña veraniega manifestando la inmensa superioridad de la novela de la autora norteamericana sobre la muy digna versión cinematográfica. Cierto es que comprimir 1000 páginas en un metraje de algo más de dos hora y media no es tarea sencilla, que algo —mucho— necesariamente habrá de quedarse  perdido por el camino, y eso a pesar de que la mismísima Oates formase tandem con el propio director como guionista de la cinta.  
He dicho al hablar de la película que la misma incide con profusión en los aspectos negativos de la existencia de la actriz. También, como no podía ser de otra manera, hay negatividad en la novela, pero en la obra escrita estos elementos se conjugan adecuadamente con otros alegres, positivos que, en definitiva, sirven para marcar mejor el contraste y la verosimilitud de la vida mostrada de Norma Jeane y la imagen de Marilyn que le devolvía el espejo.



22 abr 2026

Dos autores, dos novelas, dos tertulias (A pares L, 1ª 1/2): "Comerás flores" de Lucía Solla Sobral

11 comentarios:
Hay ocasiones en las que a uno parece juntársele todo. Es lo que esta segunda mitad del mes de abril parece haberme sucedido. Y es que entre obligaciones familiares, viajes y las variadas aficiones y ocupaciones literarias voluntariamente adquiridas, el tiempo no me llega para todo. En lo que se refiere al objeto principal de este blog, el comentario de libros leídos, resulta que los encuentros de las dos tertulias literarias en que participo han venido a situarse en fechas muy próximas la una de la otra: El grupo de lectura "más que palabras...", el primero y más antiguo de las dos tertulias, es  este mes el primero en celebrarse; comentaremos en él la novela de Lucía Solla Sobral Comerás flores. Es por esto que la reseña sobre esta novela abre este A pares. La segunda reunión lectora, la del Club de Lectura Fuencarral, que también una vez al mes se celebra en La Casa del Libro de la calle Fuencarral de Madrid el último miércoles de cada mes tendrá lugar, pues, más tarde y por ello la novela "Ve y cuéntalo en la montaña" de James Baldwin que protagonizará el encuentro la comentaré en segundo lugar. Ambas reseñas serán en esta ocasión más minirreseñas que otra cosa. El tiempo no da para más..
 


Lucía Solla Sobral: "Comerás flores"

«He fallado. Soy imbécil. ¿Cómo me pudo pasar esto a mí? ¿Por qué yo no lo vi? Sé que tú te estabas dando cuenta. ¿De qué me sirvieron todas esas charlas, los debates y los libros? Fui a la universidad, hice un máster, tengo trabajo y una hermana activista.»

Maltrato psicológico, Violencia de género, Machismo, Romanticismo tóxico

Una primera novela de una escritora nacida en Marín, Pontevedra, en 1989. Con el título Comerás flores  Lucía Solla Sobral se alzó con el Premio Ojo Crítico de narrativa 2025. Es una novela escrita con mucha frescura y naturalidad que trata el tema del enamoramiento romántico, de las trampas que pueden encontrarse en él. La protagonista es Marina, una joven de 24 años que se enamora perdidamente de un hombre de unos 45 que fácilmente podría ser su padre; concretamente este hombre, Jaime, tiene una hija, Jimena, de la misma edad que Marina, algo que a ella incomoda y que es un handicap importante para que la relación llegue a buen puerto.


La novela, pues, presenta a un hombre maduro que poco a poco va anulando a esa joven que antes de conocerlo tenía una vida propia, vivía con Diana, una íntima amiga a la que él comienza a desprestigiar y que poco a poco va apartando de Marina. Es un hombre muy atento, que se anticipa a los deseos de ella, que la colma de atenciones. Pero ¿son las atenciones del enamorado manifestación clara de sincero amor o las mismas no son más que reflejo del afán de control y de dominio de éste? Llega un momento en que la chica se ve abrumada por él. Muchos aspectos del enamoramiento se tocan en este libro. Uno de ellos, el fundamental, es el de la atracción de una mujer joven por un hombre maduro. La experiencia, el saber estar de éste, la protección que emana de su figura, su éxito, incluso el remedo de figura paterna que puede representar para la chica son detalles esenciales en esta narración que la autora conduce con acierto. Ante el control que representa el exceso de atenciones de Jaime sobre Marina, su amiga Diana, auténtico Pepito Grillo suyo, le dice:
«—No sé, tía, parece un padre en vez de tu novio. —Cortó la pizza en cuatro y la repartió en dos platos—. Un padre chungo.»
Es una novela que toca el tema de la violencia de género. En este caso es una violencia blanda, apenas perceptible, cual lo es la violencia psicológica que en ocasiones puede llegar a ser tan mala o hasta peor que la física. No es necesario golpear para sentirse maltratado, basta con gritar, con mirar aviesamente, con durante días condenar al silencio al otro... Intentar hacerse perdonar los brotes violentos con regalos y atenciones viene a ser una manera de cosificar al otro, de ignorarlo como portador de emociones, de anularle la voluntad mercantilizando sus enfados.

Pero hay también otros muchos asuntos que se tratan en esta narración, si bien todos ellos están interrelacionados con el prinicpal que he señalado antes. Uno de ellos, muy importante, es el de la violencia que se infringe a sí misma Marina simplemente para satisfacer a quienes la rodean, bien sea su madre Bea y sobre todo su novio Jaime. Jaime es carnivoro y constantemente critica a Marina su veganismo. Ella para no incomodarlo, para satisfacerlo, para evitar discusiones, acepta comer alimentos que no quiere y por eso de inmediato y a escondidas se provoca el vómito. Esta aceptación por parte de Marina de los deseos de los otros (metafóricamente en el caso de la comida comer esto o aquello sólo por satisfacerlos) es lo que se desprende de la expresión que da título a la novela y que se repite en varias ocasiones a lo largo de ella: «Comerás flores». Es decir, tendrás que tragar y hacer o admitir cosas que no te satisfacen, pero que deberás soportar porque el amor es tan hermoso y tú estás tan enamorada... 

Otro asunto muy importante es el del comportamiento de Jaime. Él es un triunfador en su campo («compositor de atmósferas»), es un maestro de la diglosia, o sea, sabe cuando conviene hablar en gallego y cuando en castellano, no admite que se le contradiga, que se le pongan objeciones a no ser que éstas procedan de alguna de sus clientes como Mercedes a las que satisfacer. Y Marina no es ninguna clienta, es su chica, su novia, su enamorada. Por eso cuando no le da la razón o le comunica algo que no le satisface, él se pone hecho un basilisco y grita, grita, grita. Y después se marcha sin avisar, la abandona por un tiempo y cuando vuelve es como si nada hubiera sucedido. Quizás este asunto sea el más importante porque este es el comportamiento de un maltratador, es el comportamiento de un amante tóxico que es lo que Jaime es. A Marina le costará percatarse de ello porque aún por su cabeza circulan historias de amor romántico tipo la de Jane Eyre que tanto hacía llorar a su madre Bea. En ese ambiente se educó y liberarse de ello es difícil. A ella le costará concretamente casi tres años, desde los 24 que tenía cuando se enamoró de Jaime hasta los 27 que tiene cuando está escribiendo este relato.

El tema del duelo por la muerte del padre también tiene gran importancia en Comerás flores. ¿No encuentra Marina en Jaime sin ser muy consciente de ello a un sustituto del padre fallecido? Su amiga Diana lo supo ver desde el primer momento. Pero el amor, ya lo dice el saber popular, es ciego.
 
La novela me ha gustado, pero no todo en ella me ha gustado. A veces, demasiadas en mi opinión, cae en un infantilismo que considero fuera de lugar («Con la segunda patata me dio una arcada. No podía más. Me llené la boca con el siguiente bocado de hamburguesa. Nadie me había enseñado a comer estando triste.» o «Cuando Jaime quería llevarnos otra vez a un sitio elegante y caro y nosotras queríamos pedir pizza con los bordes gorditos, nos convertíamos en la misma niña malcriada.»). También, aunque no incurre en ello más que una vez, la escritora cede a las consignas de lo políticamente correcto, de las denominadas cuotas identitarias cuando, pienso yo, no había necesidad ninguna. Pero con todo es una novela equilibrada, y, esto lo quiero destacar, en mi opinión toca con acierto el tema de la amistad, de la verdadera amistad. La relación entre Diana y Marina es fantástica, es sincera, es auténtica, son dos magníficas amigas, dos personas que se valoran mutuamente, que se ayudan, que se aconsejan, que se quieren.

Formalmente han llamado mucho mi atención esas repeticiones, normalmente triadas (tricolon) en las que el término —a veces no es el mismo término sino una secuencia fónica— se repite tres veces. Con estas repeticiones se intenta transmitir la intensidad con que el personaje vive lo que la palabra significa. Lo curioso es que a veces realiza la repetición utilizando signos de puntuación («Lloro. Lloro. Lloro») y otras los omite totalmente («también la odiaba. La odiaba la odiaba la odiaba. Odiaba [...]» o «Jaime me adoraba me quería me despertaba todas las mañanas con los ojos como plumas»). Ambos usos, con y sin signos de puntuación, tienen clara intención de estilo.

Radios culturales, escritores gallegos
Hay variedad de intertextos bien en forma de citaciones («Yo sabía que salir del amor era como salir de una catástrofe aérea porque se lo leí a Peri Rossi, pero no sabía yo lo difícil que era hablar del amor sin que a una se le llenasen los mofletes de miga de pan y se le pegase el calor a la piel como un pijama de franela.») cuanto simplemente de los nombres de artistas y personajes («Quería casarme, por supuesto que quería casarme, porque apoyada en los muslos de mamá, con sus dedos recorriendo mi oreja, Elizabeth Bennet se casó con Mr. Darcy y Jane Eyre con el señor Rochester y Harry con Sally y Anna Scott con William Thacker.»). 

También en lo formal me ha gustado mucho ese final en el que no todo se cierra, en el que algunos flecos quedan ahí flotando al viento tal y como sucede en la vida, en la que no todo está proyectado, cerrado, en la que el azar tiene un importante protagonismo, en la que el qué pasará hace que la vida sea toda una aventura hermosa de vivir.

 
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En unos días la 2ª 1/2 de este  A pares L: Dos autores, dos novelas, dos tertulias



23 mar 2026

Leila Slimani: "Canción dulce" y "El país de los otros" (A pares XLIX)

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La escritora
Canción dulce (Chanson douçe)
Leila Slimani
, hija de marroquí y franco-argelina, nació en Marruecos en 1981. Estudió en el Liceo francés de Rabat y con 19 años se trasladó a París a estudiar en el Instituto de Estudios Políticos de París. En París intentará convertirse en actriz de teatro, aunque pronto se decanta por la escritura y en 2008 entra en la redacción de la revista Jeune Afrique. Al tiempo que trabaja de periodista realiza un curso de creación literaria en la editorial Gallimard. En 2012 abandona la revista y se dedica exclusivamente a escribir. Su primera novela, anterior a Canción dulce, es Dans le jardin de l'ogre ('En el jardín del ogro') aparecida en 2014 y versionada al cine en 2025. Esta primera novela, que tuvo una muy buena acogida, plantea el asunto de la adicción sexual en una mujer. No la he leído y por ello nada puedo decir por mí mismo; tan sólo apuntaré que Alejandro Luque hace en la revista 'm'sur' una magnífica reseña sobre la misma. El comentario que allí expone me parece clarificador de la intencionalidad, planteamiento y asunto que Leila Slimani muestra en esa novela. También Canción dulce  ("Chanson douce" en el original francés) conoce versión cinematográfica con el mismo título realizada en 2019.







Canción dulce ("Chanson douce")

«Desconfían de los hombres que se aproximan demasiado, los que se interesan por unas simples mujeres como ellas. Hay que alejar a los que sonríen a los niños, los que observan sus mejillas regordetas y sus piernecitas. Las abuelas se lamentan: "Con todos los pederastas que hay actualmente. En mis tiempos, eso no existía."»


Leila Slimani, Premio Goncourt 2016
Esta novela fue la ganadora del Premio Goncourt 2016. Se trata de una historia inquietante cuya terrible resolución conocemos desde las primeras páginas y que, pese a ello, nos incita a seguir leyendo para entender el motivo de tan horrendo crimen. La novela se basa en un caso real ocurrido el año 2012 en Nueva York donde una niñera asesinó a los dos niños que tenía a su cargo. Nos encontramos ante una especie de thriller psicológico que según avanza va perturbando al lector más y más al observar desde su posición lectora cómo un empleado de la familia se va haciendo con los resortes de poder dentro la misma. Myrian Charfa y Paul Massé, los padres de los niños asesinados, son un matrimonio acomodado, una pareja joven y liberal, que para realizarse debidamente en sus respectivas profesiones (Paul es ingeniero musical y Myriam abogada) se ven en la necesidad de contratar una nanny para cuidar a sus hijos Mila y Adam. Durante los primeros años de MilaMyriam decidió dedicarse a su niña en cuerpo y alma. Estaba feliz cuidando a su hija mientras Paul trabajaba. Según fue creciendo Mila, Myriam sintió que su función de madre iba siendo menos necesaria; por eso decidió, de acuerdo con Paul, volver a quedarse embarazada. Siempre se ha dicho que dos hijos no son el doble, sino mucho más, Y así les ocurrió a ellos. La llegada de Adam a casa hizo que la vida familiar se complicase, mucho más cuando los padres de Paul que durante los primeros años de Mila les habían echado una mano decidieron irse a vivir fuera de París. Según pasan los días Myriam siente que se ahoga, que no puede vivir sólo cambiando pañales, haciendo comidas y saliendo con los niños al parque. «Cada vez odiaba más las salidas al parque infantil. Los días de invierno se le hacían interminables. Las rabietas de Mi la sacaban de quicio, los primeros balbuceos de Adam la dejaban indiferente. Su necesidad de salir a caminar sola iba en aumento. De gritar como una loca en la calle. "Me están comiendo viva", se decía a veces.»

Cuando Myriam acepta la propuesta laboral de su antiguo compañero de estudios Pascal y comienza a trabajar en el despacho de abogados del mismo, la necesidad de buscar una empleada se agudiza. El matrimonio decide realizar una serie de entrevistas porque, naturalmente, no van a dejar a sus niños en las manos de cualquiera. No quieren mandarlos a una guardería, tampoco contratar a una sin papeles; desean una mujer «que no sea demasiado mayor, que no lleve pañuelo y que no fume». Por eso cuando entrevistaron a Louise, una mujer de mediana edad, experimentada en el cuidado de niños, blanca, francesa, y con buenos informes de sus empleadores anteriores se sintieron «como si hubieran encontrado un mirlo blanco». Mucho más cuando Mila se enamoró de Louise y ésta a los pocos días de estar en la casa les cose, zurce, lava los visillos, cambia las sábanas sin que se lo tengan que decir y  cocina de mareo.   

De manera imperceptible según que el matrimonio se cree situado en el mejor de los mundos -felices y progresando en sus trabajos-, la relación empleadores-empleada va mutando. Paul y Myriam están tan contentos de Louise que hasta la llevan con ellos de vacaciones. Louise va sintiéndose más del acomodado barrio donde trabaja que de Bobigny, la banlieu (la barriada) donde ella tiene alquilado un minúsculo estudio.

Paul es el primero en advertir que las cosas están evolucionando de manera equivocada. Advierte de ello a Myriam pero a ambos no les parece para tanto. Pese a todo deciden ir marcando distancias y poner a Louise en su debido lugar. Este año ya no la llevarán con ellos de vacaciones. Todo empieza a deteriorarse. Las ilusiones de Louise de vivir más en el París de Paul y Myriam parecen desvanecerse. Quizás, piensa Louise, haya una solución para que esto no ocurra. Y como se decía en el viejo concurso televisivo del Un, Dos, Tres "hasta aquí puedo leer".
 «Él sabe lo necesaria que es Louise para ellos, pero ya no la soporta. Con su físico de muñeca, su cara de mosquita muerta, lo irrita, le pone nervioso. "Es tan perfecta, tan delicada, que en ocasiones siento una especie de empacho", le confesó un día a Myriam.»
Junto a la historia principal en la novela se tocan muchos temas de tipo social: la inmigración, la presencia de muchos trabajadores ilegales en el país, la segregación, el racismo de la sociedad, los abusos de los caseros, la pederastia, la conciliación familiar, la realización profesional...
«Wafa [una joven musulmana cuidadora de un niño que Louise conoce en el parque] se parece a una especie de felino gordo, poco sutil pero muy desenvuelto. Todavía no tiene los papeles en regla pero eso no parece preocuparla. Llegó a Francia gracias a un señor mayor a quien ella daba masajes en un hotel de dudosa fama de Casablanca. El hombre se encariñó con sus manos, tan suaves, con su boca, sus nalgas y, por último, con todo el cuerpo que ella le entregaba, siguiendo su instinto y los consejos de su madre. Él se la trajo a París, donde vivía en un apartamento miserable y cobraba una pensión del Estado. "Tuvo miedo de dejarme preñada, y sus hijos lo convencieron para que me echara. Pero al viejo le hubiera gustado que yo me quedara con él."»
En cuanto a la forma diré que Canción dulce  se lee con inmenso placer gracias al buen trato que Leila Slimani da al lenguaje («Por la noche, se ha levantado el viento, una brisa marina en la que se adivina el sabor a sal y a utopías.»). Asimismo las abundantes vueltas atrás por las que nos enteramos de la vida de unos y otros personajes las realiza sin brusquedad surgiendo éstos ante nosotros con gran naturalidad. Gracias a estos flash backs conocemos especialmente a Sylvie, la madre de Myriam, que constantemente emite juicios críticos sobre el comportamiento de ella y de Paul («Cuando tenía la edad de ellos, sólo soñaba con hacer la revolución. "También es verdad que éramos algo ingenuos", señala Dominique, su marido, que se entristece al verla descontenta.»); y sabemos de Stephanie, la problemática hija de Louise alejada de su madre desde hace tiempo:
«Stéphanie tuvo mucha suerte. Cuando acabó la enseñanza primaria, Madame Perrin, la señora de la casa donde trabajaba Louise le propuso matricular a su hija en un liceo parisino, mucho mejor considerado que el que le correspondía en Bobigny.
Pero Stéphanie no se mostró a la altura de su generosidad. Unas semanas después de entrar en el liceo comenzaron los líos. Perturbaba la clase. Siempre se estaba riendo, lanzaba objetos, daba malas contestaciones a los profesores. [...] "Quizá Stéphanie se sienta más a gusto en un barrio cerca de su casa -añadió el jefe de estudios- donde tenga puntos de referencia." [...] Louise al llegar a su casa abrió la cancela y apenas la hubo cerrado se puso a moler a palos a Stéphanie .»
Merece muchísimo la pena leer esta novela de Leila Slimani. Os la recomiendo vivamente.

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El país de los otros ("Le pays des autres")

«En ese instante comprendió que era una extranjera, una mujer, una esposa, un ser a merced de los otros. Él ahora estaba en su territorio, él era quien explicaba las normas, quien decía lo que había que hacer, quien trazaba las fronteras del pudor, de la vergüenza y del decoro. En Alsacia, él era un extranjero, un hombre de paso que no debía hacerse notar.»

Leila Slimani,saga familiar,Marruecos y Francia
El país de los otros es el título de la primera entrega de la trilogía de idéntica denominación que Leila Slimani publicó en 2020 (
en España apareció en octubre de 2023). Esta primera novela de la serie lleva el subtítulo de Guerra, guerra, guerra. Las dos partes restantes de la trilogía son Míradnos bailar (febrero, 2021en Francia; 2023 en España) y Me llevaré el fuego (enero de 2025 en Francia; septiembre de 2025 en España). Esta serie de novelas indaga sobre la esencia de la historia marroquí y su cruce con la cultura francesa. Leila Slimani habla de la complejidad que resulta de la confluencia entre colonialismo, familia e identidad y pertenencia.

Desde luego la temática de esta trilogía es bien distinta a la de Canción dulce, pese a ser estos textos de la misma autora. Nos encontramos aquí ante la vida de una pareja formada por un marroquí (Amín Belhach) y una francesa (Mathilde Adam). Se conocieron y se casaron en Mulhouse (Francia) al final de la ocupación nazi de Francia. Acabada la segunda guerra mundial, la pareja se instala en Meknés (Marruecos), protectorado entonces francés. Allí Amin quiere hacer productiva la finca que ha heredado de su padre. La acción en esta primera novela de la saga va desde que llegan a Meknés al poco de acabar la Guerra Mundial hasta el final de agosto de 1955 cuando las revueltas por la independencia del país están ya en su punto álgido. Vemos cómo todos los personajes se sienten extraños en algún momento al lugar que habitan o a la posición que ocupan (marroquíes en Francia; franceses en Marruecos; mujeres occidentales en un mundo machista; niños frente a adultos....). La novela me ha parecido interesantísima, especialmente por el buen desarrollo psicológico de las problemáticas de cada uno de los personajes.

El choque entre ocupantes y ocupados, entre Occidente y Oriente, entre Cristianismo e Islam se evidencia a lo largo de todo la novela. La visión romántica que en Europa se tenía de África es la que Mathilde pretende "vender" a su familia a través de las cartas que les envía («En las cartas que escribía a su hermana, Mathilde mentía. Fingía que su vida se parecía a la de las novelas de Karen Blixen, Alexandra David-Néel o Pearl S. Buck»). No, desde luego la vida de Mathilde en el Protectorado francés de Marruecos no es tan ideal como la vida en África que describe Isak Dinensen en su novela autobiográfica "Memorias de África". En Marruecos las distancias entre culturas estaba más marcada incluso que la que Karen Blixen señalaba en Kenia
«Para Muilala, el mundo estaba atravesado por unas fronteras infranqueables. Entre hombres y mujeres, entre musulmanes, judíos y cristianos, y ella estaba convencida de que para entenderse bien, más valía no cruzarlas. La paz se conseguía si cada cual se quedaba en su sitio.»
Es interesantísimo ver cómo evolucionan los personajes al tiempo que evoluciona la situación política del país. Mathilde se va adaptando a la manera de vivir las mujeres en Marruecos, sujetas a la autoridad del hombre, si bien ella entiende que su entrega es una manera de demostrarle el poder que ella tiene sobre él. Por su parte Amin, que ha luchado contra los nazis en el ejército francés, se siente en un terreno de nadie; por eso su modo de proceder muestra inseguridades que su esposa va limando mediante su plena aceptación de la nueva realidad socio-política del país que está naciendo.

Un ejemplo de lo manifestado en el párrafo anterior se da cuando Amin, tras descubrir una foto de su hermana pequeña Selma con un joven aviador militar francés, enfurece y golpea a Mathilde por no haberla controlado debidamente y prohíbe a Selma asistir al Liceo. Pese a esto el matrimonio sigue haciendo el amor. Es la manera que tiene ella de dominarlo a él: 
«Para avergonzarlo, ella perdió todo pudor, toda compostura. Le arrojó a la cara su lujuria y su belleza de mujer, su vicio y su lubricidad. Mathilde le daba unas órdenes cuya crudeza escandalizaba a Amin y alimentaba su excitación. Ella le demostró que guardaba dentro algo inasible, algo sucio, y que él no era quien lo había ensuciado. Una negrura de la que ella era dueña y que él nunca entendería
Los personajes son abundantísimos. Todos tienen gran interés, aunque quizás sea Aicha, la hija de Amin y Mathilde, la niña mestiza, la que marque la esperanza de futuro. Otro personaje llamativo es el médico francés que atiende a Mathilde durante un episodio de enfermedad complicada que ella sufrió. El facultativo no logra entender a esa familia mixta con una hija mestiza
(el doctor francés que atiende a Mathilde) «sabía que el mundo había cambiado, que la guerra había trastocado todas las reglas, todos los códigos, como si hubieran puesto a las personas en un recipiente y las hubieran removido, entrechocando unos cuerpos de los que opinaba que era indecente que se tocaran. Aquella mujer dormía en los brazos de ese moro velludo, de ese patán que la poseía, le daba órdenes. Todo esto era injusto, no entraba dentro de la norma, esos amores creaban caos y desgracias. Los mestizos anuncian el fin del mundo.»
Por su parte Aicha cuando se sienta en la azotea de la casa junto a sus asustados padres y contempla los incendios de las fincas de los colonos que los revolucionarios marroquíes están realizando en silencio y para sus adentros piensa: «Que ardan. Que se vayan. Que se mueran». Con esto vemos que la niña ya no está en el país de los otros o al menos no se siente en el país de los otros porque los otros a partir de ahora son los colonos franceses y no ellos.

Desde un punto de vista formal quisiera destacar el hermoso vocabulario propio de Marruecos que Leila Slimani incorpora en la novela. El mismo dota de belleza al texto al tiempo que sirve de rasgo identitario del país donde suceden los hechos. Son términos como “patinillo” (patio pequeño),  “almocadén” (autoridad subalterna),  “ataifor” (mesa redonda y pequeña usada por los musulmanes), “jaique” (especie de almalafa, usada por mujeres árabes, que sirve para cubrirse de noche y como vestido de día), “grisgrís” (amuleto protector que trae buena suerte a la vez que ahuyenta al demonio),  “adul” (notario o fedatario público),  “albórbolas” (revuelo, bulla, jaleo, gritería o alboroto ruidoso),  “almozala” (en textos aljamiados y moriscos, tapiz o alfombrilla para la oración), “aljofifa” (trapo o bayeta para fregar, especialmente el suelo), “aduar” (campamento de beduinos, formado por tiendas y chozas), etc. Salvo la palabra grisgrís, vocablo que procede del área subsahariana introducido en Francia en el siglo XVI, el resto forma parte actualmente del repertorio léxico magrebí.

Leila Slimani,literatura francesa,mestizaje cultural
Para finalizar, señalaré algunos datos tomados de la información proporcionada por Penguin Random House en su página web que vienen a completar los elementos biográficos señalados al inicio de esta entrada: la novelista Leila Slimani es la representante personal del presidente francés Emmanuel Macron para la promoción de la lengua y la cultura francesas, y preside el jurado del Premio Booker Internacional 2023. Ocupó el puesto n.º 2 en la lista anual de Vanity Fair Francia de los Cincuenta franceses más influyentes del mundo. Nacida en Rabat, Marruecos, en 1981, divide su tiempo entre Francia y Portugal. 


21 ene 2026

"Las sirenas de Titán" de Kurt Vonnegut. "Pupila de águila" de Alfredo Gómez Cerdá (A pares XLVIII)

6 comentarios:
En este "A pares" aúno dos lecturas que en cierto modo podrían tener un nexo de unión, el de sus potenciales lectores. Y digo 'podrían' porque no estoy convencido de que los lectores degustadores de uno y otro libro sean los mismos, o sea, los adolescentes y jóvenes. La novela de Kurt Vonnegut es claramente de  ciencia ficción, una tendencia con la que suelen simpatizar jóvenes y adolescentes. La de Alfredo Gómez Cerdá está claramente dirigida al sector juvenil-adolescente de la población; sin embargo la del estadounidense Kurt Vonnegut no.  ¿Entonces?



  "Las sirenas de Titán" de Kurt Vonnegut

Las sirenas de Titán, Kurt Vonnegut,Ciencia Ficción
Sinopsis de la novela
Un hombre llamado William Niles Rumfoord ha llevado su nave espacial privada al corazón de un ignoto infundibulum cronosinclástico (el ‘infudibulum cronosinclático’ es una zona del espacio-tiempo en forma de espiral, donde el tiempo y el espacio se curvan y se superponen, permitiendo a los seres interactuar desde diferentes épocas y lugares). Como resultado, Rumfoord y su perro Kazak acaban diseminándose en el tiempo y en el espacio a lo largo de una espiral, con un extremo en el sol y el otro en Betelgeuse, y Rumfoord, que se materializa en la Tierra y otros cuerpos solares cada vez que éstos interceptan la espiral, puede ver a la vez todos los aspectos de la verdad, convirtiéndose así en una especie de semidiós, desagradable, pero altamente refinado.

Estamos ante una novela publicada por el escritor norteamericano en 1959 y que se adscribe al género de la ciencia ficción. La Tierra, Marte, Mercurio, la novena luna de Saturno: Titán...; en definitiva, la galaxia de la Vía Láctea y dentro de ésta el Sistema Solar es el espacio en el que se mueven los protagonistas. Hay en la novela una fuerte crítica a la Religión, al liderazgo, al triunfo socio-económico, a la sustitución del ser humano por máquinas, al militarismo y la tendencia humana a la autodestrucción.

Todo lo anterior lo muestra el novelista envuelto en un tono de humor crítico, lo que le procura un  cierto distanciamiento.  También es muy importante en esta novela, la segunda que publicó, el hecho de que los distintos capítulos dan la sensación de ser relatos independientes, aunque ciertamente están entrelazados entre sí. La ficción científica que es hace que el concepto tiempo sea lábil y se hable, concretamente en las referencias a personajes extraterrestres de tiempos que van desde la prehistoria hasta el siglo XXI. La exageración, lo hiperbólico es importante en muchas partes de la novela y sirven para marcar la diferencia entre lo humano terrestre y lo foráneo extraterrestre.

Al protagonista Malachi Constant le predicen un comportamiento que le llevará a viajar por la galaxia para finalmente tras recalar en Titán regresar a la Tierra donde se casará con la mujer de Rumfoord. Por mucho que Constant intente sustraerse a su destino, el mismo parece que se cumplirá inexorablemente. 
Una filosofía existencial y desesperanzada emana de la peripecia vivida por Malachi. El antimilitarismo es muy importante en el relato. No hay que olvidar que el mundo en la fecha de aparición de la novela se encontraba al borde de una tercera Guerra Mundial (triunfo de la Revolución comunista en Cuba) que se adivinaba aniquiladora. El antimilitarismo unido al humor es patente en muchas páginas de la novela:
«Un observador no habría sabido quién estaba al mando en realidad, pues hasta los generales se movían como marionetas al compás del absurdo redoble:
Ran rataplán, plan, plan;
Ran rataplán, plan, plan.
¡Ran rataplán!
¡Ran rataplán!
Ran rataplán, plan, plan.
»
Un humor crítico, de tono sarcástico, que recorre toda la sociedad. Además de en el gremio militar Kurt Vonnegut pone su punto de mira en el profesoral del que formaba parte y que conocía muy a fondo. Así se ve cuando en un momento de la novela se refiere a una anciana profesora de setenta y tres años (Miss Isabel Fernstermaker):
«El despacho estaba abarrotado de trabajos sin corregir, algunos de hacía cinco años. Iba muy retrasada, tanto que había declarado una moratoria en los trabajos escolares hasta que se pusiera al día con las correcciones.»
Y en una novela de contenido tan filosófico ni siquiera éstos -los filósofos-  escapan a la mordaz crítica del novelista:
«Waltham Kittredge a menudo perdía el hilo de los reyes filósofos norteamericanos, en su intento por reflejar en palabras el ambiente de la clase social de Rumfoord. Como buen profesor universitario que era, Kittredge buscaba palabras rimbombantes y, como no las encontraba, acuñaba muchas palabras nuevas e intraducibles.»
Noel Constant es un hombre que todo lo cifra a su interpretación, libérrima, de la Biblia. El influjo de la religión en la vida política de Norteamérica, la idea e imagen de Dios presente hasta en los billetes, las iglesias, el modo hipócrita de actuar de los políticos..., todo ello es objeto de crítica en Las sirenas de Titán:
✔  «Magnum Opus Inc [misteriosa corporación interplanetaria creada para manipular la historia humana]. Era una máquina maravillosa para violentar el espíritu de miles de leyes sin transgredir ni siquiera una ordenanza municipal.
A Noel Constant le impresionó tanto ese monumento a la hipocresía y las prácticas abusivas que quiso comprar acciones sin consultar siquiera con su Biblia.
»
✔  «La bandera de esa iglesia será azul y dorada —dijo Rumfoord—. En ella estarán escritas estas palabras con letras doradas sobre campo azul: CUIDA DE LA GENTE, Y DIOS TODOPODEROSO CUIDARÁ DE SÍ MISMO.»
Leí esta novela por recomendación de MJ Ruiz del blog MJRuiz.com. La destacaba su administradora, dentro del Reto Serendipia 2025. por ser una novela distinta y relevante.  Yo la elegí junto a otras dos para intentar realizar dicho Reto. Bueno, pues diré que la novela no ha sido muy de mi gusto; la verdad es que a mí el género de la ciencia ficción no me va demasiado. Pese a esto reconozco en ella elementos más que interesantes, algunos de los cuales he dejado reflejados en esta breve reseña.



"Pupila de águila" de Alfredo Gómez Cerdá

Alfredo Gómez Cerdá, literatura juvenil,
Pupila de águila es una novela muy leída en colegios e institutos. Durante mis años de profesor en activo la teníamos como lectura obligatoria para los alumnos de 3º o 4º de la ESO. La recomendábamos por los valores educativos que indudablemente contiene y porque la historia al estar protagonizada por personajes adolescentes entendíamos -y comprobábamos curso tras curso- que era del gusto de los alumnos. 

Sinopsis de la novela
Martina es una chica joven que, nacida en un zona montañosa, vive en Madrid por imperativos de su formación de deportista. Se ve sometida a una pequeña operación, lo que la lleva a encontrarse con Igor, un joven que intentó suicidarse y que le recuerda a su hermano, muerto en misteriosas circunstancias.

Alfredo Gómez Cerdá presenta el momento evolutivo hacia la vida adulta de dos chicos adolescentes -Igor y Martina- que en el proceso de búsqueda de las razones que llevaron a Tino Soriano, hermano de Martina, a suicidarse se encontrarán a sí mismos y descubrirán el amor. Es una historia con tintes policíacos, un thriller, que contiene los ingredientes típicos del género: suspense, sorpresas, giros inesperados, ambiente urbano, egoísmo, corrupción, levísimos apuntes de los bajos fondos de la sociedad y el mundo sórdido (tráfico de drogas, pornografía...). En un relato para adolescentes como éste la sensación de abandono o poca atención por parte de los padres hacia ellos (en especial en Igor del Val), el mundo de los amigos (el grupo musical de Igor junto a sus amigos Manu, Alberto y Lola), el mundo de las amigas del colegio de Martina, etc. aparecen como elementos indispensables en una novela que tiene como destinatario este grupo humano de la sociedad. La novela se desarrolla en la ciudad de Madrid y se recorre gran parte de su geografía urbana, algo que a mí me ha resultado muy agradable e imagino -y lo sé por haberlo comprobado personalmente- que para alumnos residentes en Madrid gusta muchísimo. Es una novela que contrapone la vorágine de la gran ciudad con la tranquilidad del pueblo donde habitan los padres de Martina y donde ella se refugia cuando el estrés la sobrepasa.
 
La novela fue publicada por vez primera en 1989. En la relectura que he realizado he tenido en mis manos nada menos que la edición 54ª. El éxito de la novela como se ve es total. Sé por experiencia que la novela gusta mucho y según compañeros aún en activo hoy mismo resulta de éxito asegurado entre sus alumnos adolescentes. El motivo estriba en que Alfredo Gómez Cerdá conoce y sabe mostrar a la perfección el mundo interior adolescente: las inseguridades en el ámbito de los primeros amores; la rebeldía hacia los padres en busca de la propia identidad; paradójicamente, pero en nada contradictorio con lo anterior, la necesidad de sentir el afecto de los mismos; las tentaciones peligrosas como las drogas y el alcohol; la importancia de los estudios; y, sobre todo, la importancia de los amigos en esta etapa y la imperiosa necesidad de reconocer y rechazar las amistades tóxicas y cultivar y valorar debidamente las saludables.

La novela a pesar de los años transcurridos no ha perdido actualidad ninguna. Leída por mí como mero lector me ha entretenido muchísimo. Se pasa con ella un rato de lo más agradable. Pero, eso sí, no se debe olvidar nunca el público para el que está destinada.

5 nov 2025

Arturo Barea e Hiromi Kawakami (A pares XLVII)

10 comentarios:
Como ya me ha ocurrido otras veces el "A pares" que presento está formado por dos libros muy distintos entre sí, que leí hace ya dos o tres meses y que por causas diversas se quedaron sin ser reseñados. No siempre es fácil acompasar el ritmo lector con el escritural de las reseñas. Con frecuencia hay lecturas que habiéndome resultado gratas ni siquiera aparecen mencionadas en el blog. Para evitar tal cosa nació hace ya muchos años esta sección. En esta ocasión simplemente señalo dos o tres notas de cada una de las dos novelas: Del autor pacense Arturo Barea, la primera entrega de La forja de un rebelde titulada La forja; y de la japonesa Hiromi Kawakami la primera novela con la que en España fue conocida en 2003 titulada El cielo es azul, la tierra blanca.




Arturo Barea: La forja

La forja de un rebelde, La Forja, Arturo Barea
En primer lugar confieso, respecto a Arturo Barea que aunque por mi dedicación profesional de años sabía de su gran importancia y valor literario de su obra, sin embargo completamente no había leído ninguna de las novelas que componen su trilogía La forja de un rebelde
En 2020 leí con mucho gusto Telefónica, novela que escribiera la que fuera su esposa, la austriaca Ilsa Kulcsar que había llegado como voluntaria a España en 1936. Cuando Ilsa llegó a Madrid en plena guerra civil ella estaba casada con Leopold Kulcsar. El apellido de su primer marido lo combinaría con el de Arturo Barea manteniéndolo en la forma Barea-Kulcsar hasta su fallecimiento en 1970. Al llegar a España Ilsa fue destinada al edificio de la Telefónica donde en el Servicio de censura de prensa extranjera conoció a Arturo Barea. Ambos se enamoraron y en 1938 se casaron. Pues bien, como digo en la reseña que escribí en este blog sobre la novela, Telefónica me agradó mucho y ha sido este recuerdo el que me ha llevado a tomar en mis manos la primera novela de las tres (La forja, La ruta y La llama) que componen la trilogía La forja de un rebelde que el escritor español, nacido en Badajoz en 1897 y fallecido en Farington (Inglaterra) en 1957, escribió, ya en el exilio inglés, durante los años que van de 1941 a 1944.

Arturo Barea en La forja presenta de manera realista cómo se fue formando en él el espíritu combativo de clase. La novela es totalmente autobiográfica. El protagonista no es otro que él mismo, Arturo Barea, un niño hijo de una lavandera del Manzanares que al quedarse viuda se ve en la necesidad de repartir a sus hijos por las casas de familiares más pudientes que ella. A Arturo le tocará en suerte la casa de sus tíos José y Baldomera, gente de posibles que, al no haber tenido hijos y estar ansiosos por tener uno, acogerán a Arturo como propio y le darán todo lo necesario para subsistir adecuadamente y tener una educación satisfactoria, que de otra manera jamás habría podido alcanzar.
 
La forja de un rebelde, Guerra Civil española
La novela tiene un tono costumbrista muy valioso. El inteligente niño corre por las calles próximas a su casa en el barrio madrileño de Palacio: la plaza de Ramales, Plaza de Oriente, Plaza de la Armería, calle de Vergara, calle de Requena y muchas otras donde habitaban tipos y se desarrollaban oficios típicos del Madrid de inicios del siglo XX. La forja finaliza con el estallido en Europa de la primera guerra mundial.

La novela actualmente se lee muy bien y con gusto. Me ha recordado mucho a Galdós y a Mesonero Romanos. Es evidente que continuaré con las otras dos entregas que configuran esta trilogía considerada por muchos críticos como uno de los diez mejores libros escritos en España después de la Guerra Civil


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Hiromi Kawakami: "El cielo es azul, la tierra blanca"

El segundo libro de este A pares es El cielo es azul, la tierra blanca, novela que la escritora japonesa Hiromi Kawakami publicó el año 2001.

Yo de Kawakami había leído con enorme satisfacción El señor Nakano y las mujeres escrita en 2005 (leer reseña aquí). Al leer ahora El cielo es azul, la tierra blanca he percibido la distancia que existe entre ambas narraciones. Quiero decir que me ha dado la impresión de que la prosa en este libro no fluía de esa manera dulce y suave que me había seducido en El señor Nakano y las mujeres. Esto no quiere decir que no me haya gustado la novela, Sí que me ha gustado y mucho, pero a la hora de calificarla se me hace difícil no compararla con la de 2005 a la que pondría un 5 sobre 6, mientras que a ésta no le daría más de un 4 sobre 5.

Es, como suele ser normal en la novelista, una historia de amor. Pero una historia de amor peculiar que surge en un medio cotidiano entre dos personas que por lógica no se verían envueltas en una situación semejante. Estamos ante una mujer de unos treinta y pocos años y el profesor de literatura que tuvo durante sus años de estudiante en el instituto. Al principio la relación es puramente casual y viene dada por sus encuentros en una taberna a la que ambos acuden a beber. Los dos son grandes bebedores de sake. Poco a poco y de manera imperceptible la relación casual pasa a ser buscada por uno y otra. Si bien no lo confiesan, es evidente que de manera imperceptible ambos se están enamorando mutuamente. Pero hay inconvenientes para ello y uno, no menor, es la diferencia de edad y la inexorable realidad de que la vida será por lógica muy corta para uno, el viejo profesor, frente a la de la antigua alumna.

Novelistas japoneses actuales
En el mundo cotidiano en el que esta historia de amor nace y se desarrolla la comida, la cocina y la confección de ciertos platos japoneses es importante. 

Novela muy poética. Novela que hace un recorrido por algunos poetas japoneses. Novela que a veces se expresa en forma de haikus. Es un libro en el que la literatura citada y evocada ocupa un lugar de privilegio.

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Nota final: Ambas novelas merecen ser leídas y sirven para pasar un buen rato al tiempo que con cada una de ellas se aprenden no pocas cosas la mar de interesantes. Vamos, que con ellas, como con tantos buenos libros se logra hacer realidad la máxima horaciana del 'enseñar deleitando' debidamente mutada  en 'aprender deleitando(se)'. Enseñanza y aprendizaje siempre unidos, naturalmente.






16 jul 2025

Bernhard Schlink e Hisashi Kashiwai (A pares XLV)

12 comentarios:
Durante el verano las lecturas que realizo son más imprevisibles, menos meditadas. Quiero decir con esto que no sigo orden alguno en ellas, sino que salto de unas a otras de modo caprichoso. La ruptura de la rutina provocada por viajes, visitas de familiares, atención a hijos y nietos, etc. hace que me sea difícil seguir debidamente el orden establecido en mi lista de próximas lecturas. El descanso se impone y forma parte también de él esta anarquía. Pese a todo procuro realizar lecturas de calidad, pero que no exijan de mi parte en exceso. Este exordio es la manera que tengo de justificar la unión en este A pares de dos libros bien distintos, bien diferentes; podría decir que sólo tienen en común el fondo amarillo de las respectivas portadas que la editorial Salamandra para el que comento en segundo lugar y Anagrama para el que le precede tienen como seña empresarial. 
 



"La nieta"

« —¿Habrías venido a mi Jugendleite si te hubieran invitado?
Le explicó que era una fiesta para despedirse de la infancia y entrar en la vida adulta para la que se asignaba una tarea; la familia, los amigos y compañeros formaban un gran círculo y se sentaban en alfombras alrededor del fuego. Era una fiesta con canciones y lemas, y, para concluir, una bofetada: despedirse de la infancia duele; en la ceremonia en la que se armaba a los caballeros también se les daba una bofetada.
»


Bernhard Schlink, literatura alemana actual
La primera novela de Bernhard Schlink que leí allá por el año 2009 fue El lector (en 2013 escribí en este blog una reseña sobre ella). Me encantó el libro. Realicé su lectura a raíz de la visualización de la magnífica película que, protagonizada por Kate Winslet, David Kross, Ralph Fiennes, etc., hizo sobre la misma el director británico Stephen Daldry.  Tras este primer acercamiento a la Obra del escritor y jurista alemán varios años después cayó en mis manos Olga, novela aparecida en 2018 que leí con sumo gusto en 2021 y de la que también dejé reseña escrita en este blog.

La nieta,  como casi todo lo que este buen escritor, además de juez federal en su momento, ha escrito me ha satisfecho plenamente. He comprobado que a 
Bernhard Schlink son los temas relativos a la convivencia entre alemanes, a las relaciones entre alemanes occidentales y orientales, al resurgir con fuerza del nacionalismo de extrema derecha, los que le preocupan y de los que habla fundamentalmente en sus libros. 
En La nieta vemos hecho realidad el dicho español de "los extremos se juntan". Curiosamente los jóvenes educados bajo la férrea mano del socialismo real en la extinta RDA serán fundamentalmente quienes alumbren y sostengan a los nuevos grupos de neonazis que con fuerza progresan y campan a su gusto en la Alemania unificada actual.  Esta es la gran paradoja, que los nietos de los educados en el comunismo de la República democrática alemana vayan con el paso de los años a engrosar grupos neonazis alemanes de la actualidad como  «el Partido Nacionaldemócrata y Alternativa para Alemania, los nacionalistas autónomos, el Movimiento Identitario, la Liga Artaman, los nacionales, sus colonias y las zonas liberadas y también sus organizaciones juveniles y de mujeres». 

Personalmente he aprendido mucho leyendo esta novela. Me he enterado de cómo los movimientos de ultraderecha alemanes, como ya he dicho, deben no poco a los años de socialismo real en la extinta RDA, lo que para nada exculpa a la RFA si bien la democracia de ésta abre más los ojos y las mentes de los ciudadanos. En La nieta asistimos al encuentro entre un abuelo (más bien abuelastro) y la nieta (o sea, nietastra para él) de su fallecida mujer. ¿Por qué han estado separados? ¿Cómo lo recibe Ingrun, la nieta? ¿Qué evolución tendrá esta adolescente que ha vivido en el seno de una familia ultranacionalista al topar con la cultura abierta y libre de Occidente? Todo esto es lo que mantiene viva la atención del lector en este buen libro de Bernhard Schlink

Como todo lo suyo está muy bien escrito. Quizás una pega le pondría a la novela: a veces me ha parecido estar leyendo un libro de texto o de autoayuda en el que prima lo políticamente correcto sobre cualquier otra cosa. Pero, también he de decirlo, tal sensación sólo la he tenido en momentos puntuales muy concretos. Al final, el novelista sabe dar un giro narrativo más que interesante al relato que me ha hecho olvidar lo anterior. 

En cuanto a lo puramente formal estamos ante una novela que se está construyendo ante nuestros propios ojos. Kaspar, principal protagonista de la misma encuentra a la muerte de su esposa Birgit fragmentos de la novela que ésta llevaba escribiendo durante los últimos veinte años. Por ella se entera de que Birgit, que con la ayuda de Kaspar escapó de Berlín Oriental en 1965, dejó en la RDA una hija recién nacida. Kaspar decide ir en su búsqueda. La hija se llama Svenja, está casada con Björn y viven dentro de una comunidad rural de ideología derechista ultraconservadora. Cuando va a verlos se entera de que tienen una hija, Sigrun. Esa es la nieta protagonista de la novela. El plan que la propia Birgit había ideado para su novela es la que tiene el libro que tenemos en nuestras manos:
«Así imagino mi novela:

Primera parte: Yo
Infancia y juventud, Leo, Kaspar, el parto, los años de aprendizaje y la librería, la India, orfebre, cocinera, el camino hacia la escritura, la escritura como búsqueda.

Segunda parte: La búsqueda
La búsqueda de Paula, la conversación con ella, los viajes, seguir las pistas, las escalas.

Tercera parte: Ella
»
Y como corresponde el narrador en la primera parte es el 'yo' de la propia Birgit, autora de los fragmentos novelísticos que Kaspar ha hallado a la muerte de ésta. A partir de esta lectura que conforma en esencia la Primera parte de la novela en las otras dos el narrador pasa a una tercera persona objetiva. 

Si Kaspar es personaje esencial en este relato, Sigrun es sin duda alguna el centro de la novela. Asistimos a través de los ojos de su abuelo a la evolución de ella, una niña de trece años cuando la conoce, adolescente de quince cuando comienza a pasar alguna temporada con él y finalmente mujer mayor de edad que toma las riendas de su propia existencia. En este sentido, en definitiva La nieta es un bildungsroman, una novela de iniciación, de aprendizaje en el que una adolescente busca su propio camino entre las más de mil influencias (buenas, malas y regulares) con las que va topando en el mundo que está viviendo. 

Bernhard Schlink, literatura alemana
Subyace en
La nieta una tesis, la de que la cultura (música y literatura fundamentalmente) es la llave para salir del oscurantismo ideológico. El culturalismo es la luz que, como pensaban los ilustrados del siglo dieciocho, abre las mentes y da opciones de elegir; en definitiva está en la base de la democracia auténtica. Esta es la gran tesis, si bien el propio Schlink es consciente de que el disfrute de la belleza también anida en el alma de seres crueles como en algunos ídolos nazis de Sigrun («No hay que preocuparse por nadie que vive la música de esa manera, pensó, hasta que recordó a Hans Frank y luego a Irma Grese»). O sea que Sigrun, pese sus buenas cualidades como pianista y amor por la música en general y también por la buena literatura, aún no estaba a salvo a ojos de Kaspar de la ideología que la tenía subyugada. 

De sumo interés me parece la reflexión que la nieta hace a su abuelo sobre el supremacismo que ella cree ver en Kaspar:
«—Tú nos desprecias. Piensas que somos tontos, que nos equivocamos en todo, que con nosotros es imposible hablar. Te crees mejor que nosotros.
Kaspar quiso contradecirle al instante, pero ¿acaso no tenía razón?
»
Hay quien afirma que en esta sensación y manifestación de la superioridad de unos sobre otros radica el vuelco -inexplicable, se dice muchas veces- producido en el voto popular en algunos países occidentales en los últimos años. Sea lo que fuere, sí que es buen asunto para reflexionar.

Finalmente diré que, como me ocurre con algunos autores (Zweig, Faulkner, Mo Yan, Chirbes, Kawabata, Berlin, Lemaitre y pocos más) esta novela de Bernhard Schlink me ha satisfecho totalmente. Volveré a él sin duda alguna en alguna otra ocasión.  Sus libros son siempre excelentes lecturas.





"Las deliciosas historias de la taberna Kamogawa"

«En Kioto es costumbre comer sardinas en Setsubun, cuando acaba el invierno y empieza por fin la primavera. La gente las asa el mismo tres de febrero y usa las espinas, ensartadas en ramas de acebo, para fabricar amuletos que se cuelgan en la entrada de las casas. Se supone que ahuyentan a los ogros oni y a los malos espíritus en general.»


Hisashi Kashiwai
Junto a otros, adquirí este libro en mi visita a la Feria del Libro de Madrid del pasado mes de junio. Había oído hablar de su autor, el japonés Hisashi Kashiwai, y la amenidad de la serie protagonizada por  el señor Nagare y su hija Kioshi que había leído en varios blogs hizo que cuando vi un ejemplar en una de las casetas de inmediato decidiese comprarlo. Quizás debería haber iniciado mi lectura de la serie en el orden debido, esto es, comenzando por el primero de la misma titulado "Los misterios de la taberna Kamogawa". Pero no ha sucedido así y ha sido el segundo de la serie el que cayó en mis manos y he leído con agrado y a una velocidad endiablada.

En esta entrega el chef Nagare, padre de Kioshi, la encargada de la agencia de detectives que alberga la taberna Kamogawa, investigarán sobre seis platos que seis personajes desean recuperar para así poder volver a sentir la emoción que recuerdan tuvieron cuando en el pasado los ingirieron. Los datos que dan sobre los mismos son poco precisos y Kioshi les pide en la entrevista inicial que mantiene con cada uno de ellos que le transmitan las sensaciones que experimentaron cuando los tomaron, le informen de la localidad, la calle y el tiempo (estación del año, horario...) en que tuvo lugar la experiencia, etc.  Casi siempre estos clientes buscan platos que por lo que sea los recuerdan con afecto. Llevan años sin robarlos y los lugares donde los consumieron han desaparecido en su mayoría. El sr. Nagare se desplazará hasta el lugar de Japón donde el cliente los consumiera en el pasado e investigará sobre el mismo.

La estructura es siempre la misma en las seis historias: el cliente busca la taberna y entra en ella; el señor Nagare le ofrece comida; tras ella expone su caso a KioshiNagare Kioshi no le cobran la comida y le dicen que ya lo hará cuando dentro de dos semanas -¡siempre son dos semanas!- vuelva al restaurante para ver la resolución de su caso gastronómico; y también siempre tras resolverlo el señor Nagare les dice a sus clientes que ingresen en la cuenta corriente cuyos datos les da la cantidad que estimen merece el asunto investigado.

literatura feelgood japonesa
Es esta novela -e imagino que toda la serie- una lectura agradable, sencilla, sin ninguna dificultad, muy apta para aquellos lectores que gusten de la comida nipona y deseen enterarse un poco más de sus ingredientes.  También la lectura me parece recomendable para aquellos que vayan a visitar Japón y deseen contactar previamente con la cultura del país. Hay toques de humor que facilitan aún más si cabe esta lectura de 'cozy crime', expresión que bien podría traducirse por "misterio acogedor" o "amable". Se trataría esta tendencia literaria de un subgénero de la novela policíaca centrada en la resolución de misterios siempre de manera amable y sin las truculencias o violencias que caracterizan otras novelas de misterio. A mí, según avanzaba en la lectura de Las deliciosas historias de la taberna Kamogawa la novela me recordaba mucho a otras de la tendencia feelgood de la que en este blog he reseñado algunos títulos de Mónica Gutiérrez Artero (La librería del señor LivingstoneEl noviembre de Kate, y otras), de David Foenkinos, de Paul Gallico, de Mayte Esteban, de Hiromi Kawakami, etc. 

Para finalizar sólo decir que en Japón se ha hecho serie de TV sobre estas novelas. Creo que la misma no se puede ver aún en España, pero lo digo sin haberlo comprobado debidamente.