«Lo que da miedo es tener delante de ti al spoiler de lo que acabarás siendo: un hombre de ochenta y nueve años si es que llegas, Darío; en pañales, sin dientes, en un sitio que no es tu casa. Así acabarás tú, así acabaremos todos en el mejor de los casos. Viejos, arrugados, vencidos, reducidos a una bayeta reseca de piel y huesos.»
Los siguientes, tercera novela de Pedro Simón, cierra su denominada Trilogía de la Familia. Está escrita utilizando el mismo tono de cotidianidad de las dos anteriores de la serie: Los ingratos y Los incomprendidos, ambas reseñadas en el blog. Quizás por ello, por ya conocido por mí el asunto y por la manera de presentarlo, esta tercera entrega de la serie me ha resultado por momentos algo tediosa, sensación que no me asaltó durante la lectura de las otras dos. Lo que queda claro en cualquiera de las tres novelas de la serie es que Pedro Simón es un artista a la hora de tocar la fibra sensible del lector: en todas ellas logra -yo creo que lo pretende- que el lector sienta humedecerse el lacrimal.Si en Los Ingratos es la niñez y en Los Incomprendidos la adolescencia los mundos que se visitan, en Los siguientes es la vejez el ámbito vital que se toca. El personaje central y sobre el que gira todo el relato es Antonio. Antonio es el padre de Carmen, Darío y Gabriel. Los tres hermanos han tenido un éxito desigual en el mundo laboral: Gabriel es un triunfador cuya profesión le lleva a viajar con frecuencia a Miami o Munich; Darío es un vividor que sólo ahora parece haber asentado un poco la cabeza, aunque en trabajos precarios y que apenas si le dan para vivir modestamente; por su parte Carmen es una auxiliar de enfermería que trabaja en una residencia de ancianos. Antes de llevar a Antonio a una Residencia los tres hermanos deciden encargarse del padre viudo por períodos alternos de dos meses. Todo se precipita cuando el deterioro físico y cognitivo de Antonio avanza y los hijos no pueden hacerse cargo del padre por diversas razones: Carmen debe someterse a una operación quirúrgica, Gabriel estará en Miami una temporada larga y Darío ptiene siempre un muy poco fiable horario dada su condición de vigilante privado. Es entonces cuando lo ingresan en una residencia que es la antesala de su final definitivo.
Hay mucha influencia de otros autores que en forma de intertextos se cuelan en esta novela. Algunos de ellos los cita en los agradecimientos que incluye al final del libro y otros resuenan con cierta claridad a poco conocimiento que de la literatura española clásica y actual se tenga. Así Carmen, cuando asea a su padre, reflexiona e imagina esta conversación con Hugo, su hijo de unos diez años o así. Es una reflexión escatológica y metafísica muy quevedesca
«empezamos la vida cagándonos encima y la terminamos de la misma manera.Y no sólo la intertextualidad es española, muchas otras literaturas afloran en las páginas de esta novela. El existencialismo de un Albert Camus creo que es patente en momentos como el siguiente:
Pero en vez de decirle esa salvajada, callo.
O le miento.
—¿Pero no te da ni un poco de asco, mamá?
—¿Cómo me va a dar asco, hijo, si es mi padre?»
«la vida era eso que no se para jamás ante la muerte. Eso que no hace duelo. Ni llora. Ni espera un responso. Ni se pone corbata ni traje negro por mucho que haya fallecido tu madre. Eso era la vida: mamá se acababa de morir, mi hijo tenía unos meses y dos niñas se abrazaban entre risas en la calle gritando gol»
Es claro según se avanza en la lectura de Los siguientes que el novelista posee información contrastada sobre la cruda realidad. La presenta bien por conocerla de primera mano, bien por haber llegado hasta él de boca de compañeros, amigos o familiares.
Lo que sí es inconfundible es el estilo de Pedro Simón, un estilo claramente literario que linda con el del puro periodismo y que es incontestablemente suyo. En esta novela aparecen los mismo recursos estilísticos que ya señalé en las reseñas de las dos anteriores entregas como se puede comprobar volviendo a ellas (semejante número de capítulos, perspectivismo señalado en los títulos de cada capítulo, importancia a la música escuchada, búsqueda del ritmo en la prosa, cotidianidad...). Todos estos rasgos de estilo alejan el texto del periodismo, si bien éste siempre es reconocible en algunos elementos entre los que yo destacaría el culturalismo pop («Si pudiera leer la mente de Carmen y Gabriel, seguro que vería rayos, sapos, calaveras y culebras, igual que se ve en las viñetas de Ibáñez», piensa Darío) y también, ¡y sobre todo!, en la presentación sin ambages de la más absoluta y dura cotidianidad .
«Ahora estoy usando la esponja jabonosa.
Ahora la mojo un poco y sigo.
Ahora lo giro con mucho cuidado.
Ahora tengo a mano el papel secante.
A veces querríamos que la vida fuera otra cosa.
Pero tengo delante de mí el lunar de mi padre.»
oooOooo
"Michael", biopic sobre Michael Jackson
Me acerqué a una sala de cine para escapar de la primera y tremenda ola de calor del verano. Mucho me habían hablado, y muy bien, sobre esta película dirigida por Antoine Fuqua. Me gustó mucho la cinta y considero que es de esas pelis que piden ser vistas en Sala. ¿Por qué? Pues simple y llanamente porque el sonido y las imágenes que la acompañan -muchas de ellas grupales y de vistas aéreas de conciertos en estadios- se ven mejor en pantallas de varios metros cuadrados que en las más modestas televisivas por muchas pulgadas que estas tengan.
Como imagino que les habrá sucedido a muchos de quienes la hayan visto me sorprendió que la película se quedase en la fase positiva de la existencia del cantante de Gary (Indiana). No se toca el vidrioso tema de su posible pederastia de la que fue acusado en repetidas ocasiones aunque nunca pudo confirmarse o demostrarse.
El film parte del momento en que el padre de los Jackson, un obrero siderúrgico, reúne a la familia y decide que comenzarán a dar conciertos. Son los Jackson Five cuyo líder y vocalista será Michael, el pequeño de los hermanos que posee una voz que es un auténtico don. Joseph Jackson, el padre, es implacable con sus hijos y los fuerza a ensayar y ensayar; especialmente se muestra muy exigente con Michael al que constantemente pide que le mire a los ojos y que entone de la manera que él considera pertinente.
Buscando algo de información tras haber visto el film leo que la familia Jackson estableció para autorizar la realización de la película que se obviasen los episodios más espinosos como el de la relación de Michael con los niños. De hecho lo único que vemos de esta relación es positivo: el cantante hace donaciones millonarias al hospital que le atendió a él cuando sufrió un accidente que le quemó el cuero cabelludo y provocó su hospitalización. Allí en el Hospital supo del sufrimiento de los niños con enfermedades incurables. A ellos quiso ayudarles dándoles parte del mucho dinero que poseía. Pero nada más se dice de esta vidriosa cuestión.
Durante mi búsqueda conocí que el actor que da cuerpo al cantante de Indiana es Jaafar Jackson, sobrino suyo. De ahí el enorme parecido físico entre ambos. Jaafar Jackson se mueve de una manera que recuerda muchísimo la de su tío. Viéndole bailar mientras escuchamos los temas de los Jackson Five, de Thriller, de Bad... Es precisamente en la actuación ya en solitario que hace en Londres durante la gira Brad World Tour que finaliza la película con el sorprendente aviso (al menos a mí me lo supuso) de "Su historia continúa". Este mensaje es ambiguo y puede interpretarse como que quizás haya una segunda parte en este biopic -¡permanezcan atentos!, ja, ja, ja- o a que hasta aquí hemos podido contar, amigos. Sea lo que sea la película merece mucho ser vista. De hecho, leo por ahí, que ya es la primera película biográfica más taquillera de todos los tiempos. Y no me extraña.


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