31 may. 2018

Almudena Grandes: "Las tres bodas de Manolita"

Cuando reseñé "Los besos en el pan" dije que llevaba una serie de años alejado de la literatura de esta escritora madrileña. El motivo no sabría muy bien explicarlo, quizás la en ocasiones sobreexposición pública de la novelista propiciase en mí una especie de hartazgo que me hizo reacio a leer sus libros. Pero afortunadamente eso pasó y la reconciliación con ella a partir de su penúltima novela ha sido total.

Almudena Grandes, Las tres bodas de Manolita
(Collage tomado del blog "En las nubes")

Las tres bodas de Manolita
Es la tercera novela del proyecto "Episodios de una guerra interminable" que inició Almudena Grandes en 2010 con "Inés y la alegría"; lo continuó en 2012 con "El lector de Julio Verne"; luego, en 2014, publicó la que acabo de leer; y la aparecida en 2017, "Los pacientes del doctor García", es por ahora la última de la serie. La escritora ya ha avanzado los títulos de las dos últimas entregas aunque aún no hayan salido de su mano: "La madre de Frankestein" será la quinta entrega, y con "Mariano en el Bidasoa" se cerrará la serie.

La historia y los personajes
"Las tres bodas de Manolita" es la primera de las novelas que leo de su ambicioso proyecto y he de decir que me ha gustado mucho por varias razones. Quizás la primera sea la de la historia que presenta: la peripecia personal y colectiva de un grupo de amigos y conocidos del barrio madrileño de Antón Martín que en las difíciles circunstancias de la República, Guerra Civil y primeros diez años de franquismo van a ver cómo sus vidas divergen y cómo la guerra, la traición, el amor, la delación, la miseria, la explotación vil, la corrupción de todo tipo... entran a degüello en sus vidas por activa o por pasiva. 

Todos los personajes tienen una individualidad clara, los caracteres que diseña la autora son magníficos, las relaciones entre ellos plenamente verosímiles... Aunque podría hablarse de personaje colectivo, de novela coral, la verdad es que como se deduce del propio título del volumen es ella, Manolita, quien vertebra a su alrededor al resto de seres que habitan el relato.


Represión franquista, Episodios de una guerra interminableManolita cuenta en primera persona su historia y en tercera conocemos la de ese grupo variopinto de personas del barrio madrileño de Antón Martín constituido por seres históricos y otros totalmente inventados. Estamos, pues, ante una novela por la que corren seres de realidad histórica junto a otros de pura ficción. Manolita es uno de estos últimos aunque ella como otros muchos ficticios -así lo cuenta la propia escritora al final de la novela propiamente dicha- hayan surgido en la imaginación de la novelista a partir de personas reales como Isabel Perales cuya peripecia vital conoció la autora. Esta Manolita asegura que su padre, guardia de asalto durante la República, nunca hizo mal a nadie aunque como todos los vencidos, y más él habiendo pertenecido al Cuerpo, sufrió en sus carnes la severidad vengativa de los vencedores. Manolita es junto a Toñito, Isabel y Pilarín, todos ellos hijos de Antonio, quien se encargará en la nueva situación surgida tras el encarcelamiento del padre de visitarle en la cárcel y procurar como el resto de mujeres que se encuentra en la fila de acceso a la cárcel de Porlier que Antonio Perales, su padre, no desfallezca bajo esa sentencia monstruosa a muerte y mantenga la ilusión de verla conmutada por la de 30 años, algo que no ocurría con frecuencia y menos en la primera hora de la que llamaban Nueva España.

A partir de Manolita iremos conociendo al resto de personajes: su madrastra, María Pilar, los mellizos Juan y Pablo de sólo 4 años, hijos de ésta y su padre; los amigos de su hermano Antonio apodado por ellos como el Guapo: Silverio el Manitas, Roberto el Orejas, Julián el Lechero, Vicente el Puñales... Alrededor de Toñito, que triunfaba entre las mujeres, aparece Eladia la Carmelilla de Jérez, las compañeras de baile de ésta en el tablao flamenco donde actúa, y sobre todo Palmera, un homosexual sevillano venido a Madrid que está prendado del 'requesón' como llama él al hermano de Manolita. Siguiendo el hilo de Palmera nos topamos con el marqués Antonio de Hoyos y Vinent, con el pianista Claudio, con Pepito Zamora, etc.


Guerra Civil española, Madrid vencidoOtro núcleo importantísimo de figuras de este relato se origina, también a partir de Manolita, en esas filas de mujeres que se formaban ante la cárcel de hombres de Porlier o la de mujeres de Yeserías, pues ambos establecimientos habrá de visitar esta sufrida chica, de sólo 17 años al inicio de la historia, que madurará por fuerza con rapidez. Aquí aparece Encarna, mujer de un médico allí preso; la hija de ésta, Rita, que se hará íntima amiga de Manolita; Martina, novia del preso Tasio y compañeros ambos en los vis a vis carcelarios de Silverio y Manolita; Julita, Juani, Luisa, Emilia, Reme... y otra serie de mujeres más. También en el ámbito carcelario se mueven sanguijuelas que se enriquecen a costa del sufrimiento de los que allí penan. Entre estos destaca por encima de todos ellos el Capellán de la Cárcel que a cambio de unos cientos de pesetas casa a los presos o les consigue Libros de Familia. Así, de este modo, será que Manolita se case por vez primera con Silverio el Manitas.

El número de personajes en esta 'novela de personajes' es amplísimo -afortunadamente al final del relato, agrupados por círculos narrativos, la novelista hace relación de todos ellos especificando el vínculo entre los mismos- y aunque todos ellos de una u otra forma orbitan en torno a Manolita cada uno tiene vida propia y en más de una ocasión el lector se ve sorprendido por la deriva que toman algunos según cambia el contexto político del país. Pero, en definitiva, a lo que asistimos en este relato es al actuar de una colectividad, que es el Madrid de los vencidos que vive incrustado en ese Madrid de los vencedores. Por extensión, naturalmente, podríamos decir que es la vida de la España sometida dentro de la España franquista.

Por lo anterior,  -el contexto temporal y la ubicación geográfica de la historia-, la novela me ha recordado mucho, como ya me sucediera con "Los besos en el pan" [leer su reseña aquí], a "La Colmena" de Cela. Pero es evidente que Almudena Grandes a quien literariamente celebra en este relato y en realidad en toda su serie, es a don Benito Pérez Galdós. Varias veces se refiere a él, bien nombrando diversos títulos de sus Episodios Nacionales, bien utilizando su nombre como argumento de autoridad ("En las letras de las coplas y los argumentos de las películas, en los cuentos de mi madre y en las novelas de Galdós, había aprendido que el amor hace mejores a las personas.”, pág. 397). Pero aunque no lo hubiera hecho es evidente que esa agilidad constructiva, la viveza que imprime a los diálogos, el costumbrismo madrileñista exhibido y el protagonismo dado al pueblo llano, a los sin nombre, son características muy galdosianas.

La construcción
Si la denuncia que realiza en la historia relatada de los abusos sufridos por los republicanos derrotados ya de por sí justificaría la novela, la grandeza de ésta crece y se agiganta al ver la manera como está construida y la voluntad de estilo presente en ella. En cuanto a la construcción diría que ésta es muy cinematográfica. Los cuatro grandes apartados que conforman la historia se enmarcan entre otros dos  sin numeración que cuentan en tercera persona episodios de no ficción. El período temporal contemplado es muy amplio de manera que la escritora para dirigir mejor al lector subtitula la novela del modo siguiente: "El cura de Porlier, el Patronato de Redención de Penas y el nacimiento de la resistencia clandestina contra el franquismo". Como se ve, estos tres subtítulos recuerdan muy mucho la manera como Galdós rotulaba los distintos episodios que forman las cuatro series de sus Episodios Nacionales; e incluso a mí me han evocado algunos títulos de Valle Inclán dedicados a las guerras carlistas y también algunas de las entregas de las "Memorias de un hombre de acción" de Pío Baroja. Entronca, pues, Almudena Grandes, con estos Episodios de una guerra interminable, con la gran tradición de la novela realista española inaugurada por Galdós durante el último cuarto del siglo XIX.

Episodios Nacionales de Galdós, Episodios de una guerra interminable
Desde el punto de vista formal muchas cosas me han agradado de esta novela. Las vidas y vicisitudes de este inmenso grupo humano se presenta no linealmente sino con avances y retrocesos de manera que muchos de los sucedidos los conocemos desde varias miradas (perspectivismo) y las vidas de unos y otros, simultáneas en el tiempo, debido a la linealidad obligatoria del discurso verbal se encabalgan unas en otras como las escamas de los peces o como las olas del mar sucesivamente llegan pausadas a la playa y superponiéndose se montan y se confunden, pero todas ellas, escamas u olas, conforman el mismo mar.

De los muchos procedimientos empleados por la novelista que me han gustado destacaría uno que me parece muy cinematográfico. Es ese anticipar un suceso (flash forward) al ponerlo en boca de unos personajes sin que los lectores estemos avisados de ello; la sorpresa que provoca en el lector tal acción le lleva a leer lo que sigue con suma atención a fin de encajar las novedades dentro del puzle que es la novela.

También me ha gustado muchísimo cómo a través de la introspección, el empleo del monólogo interior o del flujo de conciencia, la narradora realiza entradas y salidas de la realidad inmediata. Un ejemplo claro es cuando la protagonista lava un vestido mientras los niños juegan a su alrededor y recuerda fragmentariamente su visita a la cárcel.
"Los mellizos jugaban al escondite, con los hijos de Margarita y yo los oía, una, dos, tres, reconocía la voz del que se la llevaba, cuatro, cinco, seis, escuchaba el silencioso estrépito de los que se escurrían bajo las camas, siete, ocho, nueve, veía a Pablo pasar a mi lado con un dedo encima de la boca, y diez, ¡voy!, y volvía a meter el vestido en lejía mientras seguía su juego a distancia, ¡por mí y por todos mis compañeros y por mí el primero!, y a pesar de las grietas del techo, la extrañeza de aquel hogar ajeno de habitaciones sin puertas, cortinas caseras y esteras de esparto, no vale, había cogido a Marga, me daba cuenta de que el juego de  los niños en aquella tarde de mayo, tan plácida que parecía otra, era real, lo que no vale es lo tuyo, ha sido trampa, la única realidad auténtica, ¡tramposa tú!, la realidad de Manolita Perales García, que no, que te la vuelves a llevar, una chica que lavaba un vestido blanco y no tenía nada que ver con el cuartucho siniestro y maloliente, ¡pues ya no juego, hala!, donde dos extraños se sostenían en un equilibrio imposible, sí que juegas, Juanito, te la vuelves a llevar, para cultivar un olor ácido y dulce que sacudía mi nariz como un puñetazo, no, se la lleva Marga que la he cogido, y solo un rato antes yo había estado allí pero no me lo creía, me has cogido pero no vale porque tu hermano me había salvado ya, yo también me había salvado, estaba en casa." (pág. 268)
Esta técnica de entreverar dos momentos distintos dentro del mismo instante narrativo la realiza también tomando de la memoria fragmentos literarios leídos mezclándolos con otros elementos de la realidad próxima o inmediata. Un ejemplo claro y magnífico es el trenzado que realiza del recuerdo del contenido de la novela de Daniel Defoe, "Robinson Crusoe", con el proyecto de una construcción que Silverio planea realizar:
"Un día al salir de su cabaña, Robinson Crusoe se fijó en un tallo verde, frágil, que apenas asomaba de la tierra, muy cerca de la puerta. El cuadrilátero exterior mide ocho por ocho metros, es demasiado grande, pero el interior, el que hicieron para anclar la torre tiene veinticinco metros cuadrados y esa superficie es asequible…  Aquel tallo le resultó familiar pero no supo explicarse por qué,  y se limitó a estudiarlo día tras día hasta que distinguió las yemas de las que brotarían unas hojas muy finas, casi plumas. Matías dice que con vigas de madera tenemos de sobra para levantar un edificio de una sola planta" […] (pág. 641)
Un estilo fluido y colorista, aunque no necesariamente alegre, propio del costumbrismo, es el que predomina en las narraciones y descripciones del ambiente que se vive en ese Madrid de esa guerra interminable. Un Madrid contradictorio porque, pese a la dureza de la vida, la ilusión y la esperanza iluminan el día a día de sus afanosos habitantes:
la mañana siguiente, más que un día frío o cálido, borrascoso o despejado, amaneció martes, una jornada tranquila, rutinaria, de trabajo y descanso programados, veinticuatro horas de monotonía sin sustos, sin emoción, sin sorpresas, como el miércoles que vendría después para dejar tras de sí un jueves igual de aburrido.” (pág. 286)
"Tardé unos minutos en encontrar las botellas porque ni siquiera me acordaba de dónde las había guardado. Encontré tres, pero sólo cogí dos, y al salir de la cocina con una en cada mano, me paré un momento en la puerta del salón para mirarlos a todos, mis  hijos, mis nietos, y aquellos viejos amigos que eran también mi familia. Me gustó mucho lo que vi. Me gustó tanto que me sentí una mujer afortunada, a pesar de todo." (pág. 740)
La narración abandona la primera persona según que conozcamos las vicisitudes pasadas por Toñito el Guapo; por Eladia, su enamorada; por Roberto el Orejas; por Silverio el Manitas; por Isa, la hermana de Manolita... Cuando son ellos y no Manolita los protagonistas, la narración cambia a la tercera persona siendo un narrador omnisciente quien toma las riendas del relato y nos cuenta las peripecias personales de éstos; peripecias que no voy a contar aquí, naturalmente. Sólo diré que la historia de Isabel, la hermana de Manolita, es muy dura y que la sufre sin conocimiento de ésta durante su estancia en el colegio Zabalbide de Bilbao regentado por monjas donde hijas de presas, bajo el señuelo de la educación, eran prácticamente esclavizadas en trabajos de lavandería y planchado sin sueldo, sólo por ser hijas de republicanos encarcelados. Cuando Manolita entra en conocimiento de estas historias las hace suyas y las integra bajo la férula de su primera persona narrativa.


Final
Una novela que reivindica el sufrimiento de infinidad de mujeres que durante la larga posguerra, y aún hoy día, hubieron de penar por sus familiares presos, fusilados, enterrados Dios sabe dónde. Una novela que homenajea la fortaleza de esas mujeres que sufrieron en sus propias carnes su pertenencia a una familia vencida y que incluso algunas hubieron de penar con trabajos sin sueldo o soportando abusos y vejaciones sexuales por los delitos que sin haberlos cometido adjudicaban a los hombres de sus familias. Una novela que habla de la traición que se esconde donde menos se sospecha. Una novela que me incita a seguir con el resto de la serie porque es francamente literatura de alta calidad. Una novela que habla de la fuerza del amor que al final puede con todo y sin el que nada se logra. Una novela que es un homenaje a una serie de personajes históricos como Jesús Monzón, Heriberto Quiñones, Eugenio Mesón, Matilde Landa, Luis Sendín, Manuel Azcárate, Carmen de Pedro y otros dirigentes del PCE que se jugaron el tipo levantando el Partido en el interior durante esos años tan ásperos, pagando no pocos de ellos con su vida ante el pelotón de fusilamiento entrega tan desinteresada. Una novela que presenta un duro panorama pero en el que siempre hay un resquicio para la esperanza, aunque ésta tarde a veces hasta décadas en verse satisfecha. Una novela que muestra una España en la que 
Las pequeñas vilezas individuales engrosaban día tras día la vileza colectiva de un país donde se hacía de todo por unos cuantos billetes, pero donde también vivían personas capaces de entregar cuánto tenían sin exigir recibos de ningún tipo. (pág. 636)


Datos del libro
Autor: ALMUDENA GRANDES
Título: “Las tres bodas de Manolita”
Nº de páginas: 768 páginas.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: Tusquets, col. Maxi. 2ª Edición (10/ 2017)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8490664193
ISBN: 978-84-8383-836-5
Precio:
En papel: 10,95€
Ebook: 9,49€

26 comentarios:

  1. De la serie episodios de una guerra interminable, esta novela fue la que leí la primera. Me quede impactada, por las anécdotas de la guerra y la posguerra temprana en Madrid, y por la manera de narrar desde una joven lista como el hambre. Supervivientes de pro quienes consiguieron sobrevivir en esos años aciagos, oscuros, de un plomizo miedo tras la victoria de franco. Mi madre tenia 16 años en el 36 y vivió siempre en Cuatro Caminos. Alguna idea tenía, pero me impresionó el libro.


    Reseña perfecta. Gracias por compartir. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso exactamente es lo que a mí me ha pasado con esta novela. Me ha impresionado la vida en ese Madrid 'ocupado' de los años 40, igual que te pasó a ti. Ahora quiero leer el resto de los "Episodios de una guerra interminable" porque todos los que los habéis leído habláis muy bien de ellos.
      Muchísimas gracias por tu comentario, amiga mía.
      Un beso

      Eliminar
  2. Me encantó, al igual que los otros tres de la serie.
    Besos

    ResponderEliminar
  3. Soy una fiel seguidora de la obra de Almudena Grandes y son muchas las novelas suyas que me han gustado un montón, pero si me viera obligada a elegir una por encima de las demás, sería esta que hoy nos traes, Juan Carlos.
    Tu reseña me ha hecho recordar a esos personajes de la novela, tantos y tan variopintos. Y sobresaliendo, la protagonista, Manolita, un claro exponente del pueblo que sufrió las consecuencias de una guerra que ni buscó ni llegó a entender muy bien, pero que se vio inmerso en ellas.
    Yo también creo que, además de ser una obra coral, es un homenaje a todas aquellas mujeres que sacaron adelante sus familias mientras los hombres estaban en prisión esperando la sentencia final.
    Muy buena reseña, como siempre.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Paloma, por tu opinión. Como tuve un tiempo en que estuve alejado de Almudena Grandes me he prometido a mí mismo leer el resto de sus Episodios porque muchos me dicen que los hay si no mejores otros que son también muy buenos.
      Un beso, amiga miga mía

      Eliminar
  4. ¡Qué novela tan bonita, es una de mis favoritas sobre la época! a mí esta parte de la Historia me atrae como luz a un bicho, es pasión lo que tengo por ella, y cuando leí esta novela me quedé ¡Woooooow! jajajajaja, si, mi expresión esta tarde deja mucho que desear, jajajaja.

    Has hecho una reseña preciosa de un gran libro.,
    Besitos carinyet.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué amable eres siempre, Yolanda. La verdad es que a mí con esta novela me ha pasado lo mismo que dices que te sucedió a ti. ¡Woooooow!, me decía mientras la leía y volví a repetir al acabarla. ¡Wooooow, menuda novelaza!
      Me encanta que te haya gustado la reseña.
      Besos

      Eliminar
  5. La verdad es que toda la serie es fantástica. A mí me gusta leer las series en orden y esta así la he leído. Es muy curioso porque personajes importantes en una novela aparecen en la siguiente de forma secundaria y viceversa, personajes que en una novela apenas tenían peso son los protagonistas de la siguiente.
    No importa leerlas en cualquier orden, por supuesto, pero yo soy maniática.
    Una reseña estupenda, Juan Carlos. Yo solo sé si me gusta o no, pero tú controlas cuestiones técnicas que a mí se me escapan por completo.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de las cuestiones técnicas es secundario, Rosa, lo importante es que una historia te llegue adentro. Mujer, en esto de que te llegue, te emocione y tal, influye muy mucho la técnica. Pero conocer un tecnicismo retórico no hace que alguien sea buen o mal lector, te lo aseguro.
      Yo, como le digo a Paloma, me pondré al día con las del resto de la serie, porque ésta me ha gustado mucho.
      Un beso

      Eliminar
  6. Hasta que leí el último publicado Los pacientes del doctor García este era mi preferido de los Episodios, me encantó.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tenía "Los pacientes del doctor Garcia" esperando que lo leyera (había visto muchas reseñas elogiosas de el) cuando se me cruzó "Las tres bodas de Manolita". Ya está a puntito de tocarle la vez a 'Los pacientes...' y te contaré.
      Besos

      Eliminar
  7. Almudena no sólo nos descubre el difícil papel de la mujer en esta época. Nos hace vivirlo también. Novelón, novelón, como las anteriores novelas de esta serie. Me queda por leer aún la última. Y tu reseña, magnífica.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso que dices sobre Almudena y su novela es cierto, quizás por ello guste tanto cuando la leemos. Gracias por tu opinión sobre la reseña.
      Un besazo

      Eliminar
  8. No sabes las ganas que tengo de ponerme con esta serie de libros. A ver si voy poniendo orden y me pongo a ello.
    Un beso ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El tiempo, siempre el maldito tiempo... Y es que estos autores no paran... Bueno, ya te acercarás a ellos cuando les llegue la hora, tampoco es cosa de estresarse.
      Un beso

      Eliminar
  9. ¡Genial tu reseña! Como siempre... Fíjate que a mí con esta autora me pasó que hace tiempo empecé a leer "El corazón helado" y no me enganchó, tanto personaje (de esas que necesitas árbol genealógico para no perderte) o el tema, yo que sé... Pero es cierto que en la biblioteca a todo el mundo le encanta esta autora y se con certeza que hace literatura de calidad (como tú también dices) y cuando le cuento a alguien mi anécdota con ella, se me quedan mirando con cara de "no entiendo como pudiste abandonarlo". Pero en fin, una es así de rara. Lo cierto es que nunca más me apeteció leerla y eso creo que tendría que cambiar.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto lo del número excesivo de personajes (en la que he leído la autora introduce un apendice con todos ellos para no perderse. Y lo tuve que consultar varias veces). Pero sí que es una buena autora. Lo de enganchar o no enganchar un libro depende de muchisimas cosas y no siempre tienen que ver con la novela propiamente dicha. A veces es el momento,el lugar... o vete tu a saber qué lo que no nos hace disfrutar de esa lectura. En muchas ocasiones vuelves a ese libro pasado un tiempo prudencial y te encanta. Haz la prueba.
      Un beso

      Eliminar
  10. Almudena Grandes es una de mis escritoras favoritas y varias de sus obras me han encantado, de hecho mientras leía los comentarios veía que a Marian no le gustó "El corazón helado" y a mi me gustó mucho y es que cada uno tenemos nuestros gustos y sobre todos nuestros momentos. Esta serie es de hecho la que más "pereza" me ha dado quizás porque estoy un poco cansada del tema y me duele leer todo el daño que nos hicimos y parece que nos seguimos haciendo en esas guerras absurdas. La he leído de forma desordenada y el que me encantó fue el El lector de Julio Verne.
    Como dice Rosa es una delicia ver la manera tan técnica y pormenorizada de analizar todos los detalles y descubrir aspectos que ni siquiera había encontrado.
    Un placer aprender contigo.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Contestaba a Marian sin haber leído tu comentario y resulta que tu practicamente ya la estabas contestando. Sobre lo que dices sobre el cansancio que supone leer sobre el tema te dire que el motivo de haber dejado a la autora durante un largo tiempo procedía en parte de esto. Pero uno no es rencoroso (ja, ja...) y he decidido volver a su lado para ver si nos va mejor, y por ahora la cosa parece que marcha.
      Tomo nota de "El lector de Julio Verne" porque sois muchos quienes lo recomendáis.
      Y en lo de aprender, vamos, yo si que aprendo de tus escritos, cada día mejores. El último, en dos partes, me ha encantado. Te lo digo en un comentario en tu blog.
      Muchos besos

      Eliminar
    2. Sí Juan Carlos veo que coincidimos sobre "el enganche" en una novela, cada vez estoy más convencida que los libros eligen el momento y justo que sea el momento adecuado convierte la lectura en un momento excepcional.
      Ya veo que no eres rencoroso jajaja pero es que Almudena es muy grande.
      Gracias por lo que me dices de mis letras, pero nada que ver profe, tú sí sabes.
      Besos

      Eliminar
  11. Tengo pendiente los besos del pan, que mira que le tengo ganas. Y según lo que me haga disfrutar o no, empezaré con otros de la autora.
    Gracias, como es habitual, por tus completas reseñas.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues como digo en la reseña yo retorné a Almudena a través de "Los besos en el pan", asi que como es casi seguro que disfrutarás otros de la autora caeran en tu saco lector.
      Un abrazo

      Eliminar
  12. Buenas noches Juan Carlos. Acabo de conocer tu blog y confieso que ha sido de casualidad, o mejor dicho, por fortuna, pues llevo un rato trasteando y creo que voy a pasar a menudo por aquí. Soy un lector voraz y tengo también un blog, que aunque principalmente es musical, también aporto reseñas sobre cine y literatura. Si no te molesta me gustaría enlazar tu casa en la barra lateral de blogs que sigo y recomiendo.
    En cuanto a "Las tres bodas de Manolita", coincido contigo en muchos aspectos de tu completísima reseña, quizá destaque esas filas de mujeres ante las cárceles por el micromundo que allí se concentra, con lo humano y lo mezquino en una argamasa común.
    Como otros que han comentado antes que yo, te recomiendo los dos primeros episodios, ambos en mi modesto entender superiores a éste, siendo éste estupendo también. Por aclarar yo soy un incondicional de Almudena Grandes.
    Pido disculpas por la extensión del comentario, muchas gracias.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Addison:
      Naturalmente que no me molesta -más bien me halaga- que enlaces mi blog en el tuyo. Yo en cuanto regrese a casa (estoy ahora de viaje de vacaciones) con tranquilidad me pasarepor tu blog. Hoy con el movmóhe visto tu perfil en G+ y lo acabo de seguir.
      Un abrazo y muchas gracias por comentar

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...