13 ago. 2017

"La menorah de Petra": Carlos Díaz Domínguez se va de excavación arqueológica

He leído rápidamente y con sensaciones disparejas esta última novela de Carlos Díaz Domínguez, autor de quien hasta el momento sólo conocía "A las ocho en el Novelty" (leer reseña aquí ). Si no pude por menos que elogiar la historia de la anticuaria y el profesor de instituto, mi grado de satisfacción respecto a la última incursión en el mundo de la narración del escritor madrileño, aun siendo alto no lo ha sido tanto.
Sinopsis (tomada de la contraportada de la novela)
Carlos Díaz Domínguez, "La menorah de Petra", Guerra de los seis días
En 1967 Araceli Artigas es seleccionada para formar parte de un grupo de arqueólogos que, financiados por la UNESCO, van a realizar la excavación más importante efectuada hasta la fecha en la ciudad jordana de Petra.

A medida que transcurren los días la convivencia en el grupo de los investigadores elegidos se irá tensando a la vez que iremos conociendo su pasado, sus auténticas personalidades y las verdaderas razones que los han llevado a viajar a Oriente Próximo.

Pero ni Araceli ni el resto de sus compañeros saben que sus vidas están a punto de sufrir un trascendental giro: la Guerra de los Seis Días, la contienda que más ha marcado el conflicto árabe-israelí, está a punto de estallar.

Buscaremos las respuestas en las arenas del desierto y en los intrincados callejones de Jerusalén, y las hallaremos en La menorah de Petra.
Mi comentario
Carlos Díaz Domínguez sitúa la historia de Araceli Artigas en el contexto de la guerra de los seis días que en 1967 enfrentó por tercera vez en 20 años al recién creado Estado de Israel con el conjunto de países árabes, esta vez bajo la dirección de la RAU de Nasser. El rais egipcio pensaba que el choque sería un paseo militar (nunca mejor dicho), pero, por contra, él y el panarabismo serán humillados en toda regla: frente al objetivo buscado de la destrucción de Israel, estado creado en 1948 por resolución de la ONU de 1947, los países de la coalición lograron que el pequeño país cuadruplicase su tamaño.

Este éxito de los judíos se debe al excelente funcionamiento del Mossad, sus servicios secretos, cuyos tentáculos se extienden por todo Occidente. En medio de todo este conflicto internacional una misión arqueológica de la UNESCO en Petra, localidad jordana,  va a ser utilizada por unos y por otros (Israel, el Vaticano, Francia...) como tapadera de intereses no sólo arqueológicos. Tan sólo España (Araceli Artigas) y Jordania (Abdallah) se encuentran, en medio de esta mar de intereses, movidos exclusivamente por su amor a la investigación histórica. Tras estos dos personajes aparecen dos países, la España de Franco y la Jordania del rey Hussein, que poco o nada pintaban en el concierto internacional; por esto, quizás, ellos -Araceli y Abdallah- serán quienes salgan peor parados.
Entre los aspectos positivos del relato destacaría sin lugar a dudas el conocimiento que su lectura me ha proporcionado sobre la cultura árabe e israelita. El novelista hace uso de los términos propios utilizados para designar elementos característicos de cada cultura (liturgia, gastronomía, vestuario...) y para facilitar al lector su comprensión coloca antes de la novela propiamente dicha un glosario de dichos vocablos. Al tiempo que conocemos los nombres adecuados para las distintas llamadas a la oración del almuédano o las distintas categorías de miembros dentro del Mossad, el narrador va vertiendo opiniones sobre la idoneidad, justicia o injusticia de lo ocurrido a judíos y palestinos; estos juicios son trasladables  en muchos momentos a la realidad española, habida cuenta de la importancia de ambas culturas en la conformación de la nuestra propia:
  • En el caso de los judíos la cita siguiente sobre la falsificación de la historia la veo aplicable a cualquiera de los nacionalismos que abundan por nuestros pagos: "mi país no va a permanecer de brazos cruzados entre tanto la UNESCO corrobora el carácter árabe de los habitantes de Petra. Tengo que fingir que encuentro algo que cambie la historia o por lo menos que genere dudas que es casi mejor" (-dice Rachel, al servicio del Mossad-, pág 193).
  • En cuanto a los árabes, las afirmaciones sobre su comportamiento, siempre desunidos e incapaces de asociarse para enfrentarse  al enemigo común que es Israel a pesar de sus constantes expresiones de amistad y de panarabismo. me han llevado a pensar si, pese a los siglos transcurridos, los casi 800 años de dominación árabe sobre la península Ibérica siguen marcando ciertas pautas en nuestro comportamiento de españoles organizados en 17 comunidades administrativas con veleidades cada una de ser única e irrepetible dados sus hechos diferenciales. ¿Estaremos ante una herencia árabe que naturalmente ninguno de nosotros querrá admitir pues no hay peor cuña que la de la misma madera? En fin, ahí lo dejo. Sólo es una opinión.
Golda Meir, Moshe Dayan, Ariel Sharon, Israel, Mossad
Sobre el conflicto árabe-israelí en concreto el novelista claramente se muestra a favor de los palestinos al considerar que para colocar a unos (los judíos) hubo que desplazar a otros (los palestinos) que habitaban las tierras que las potencias de la ONU les dieron en 1948. Intenta mantenerse neutral pero son muchos los momentos en que alaba a los otros en detrimento de los unos. El repaso de la reciente historia de Israel incluye los nombres de los precursores, los sionistas cuyos retratos adornan en el relato la sala donde se reúne el Comité de Seguridad Nacional israelí "A ambos lados se alzaban retratos de Nathan Birnbaum, Theodor Herzl, Mayor Rothschild, Yossi Harel y Chaim Weizmann, todos ellos personas que habían conseguido con su talento, dinero, arrojo o influencias facilitar el sueño sionista de poseer un estado judío soberano" (pág. 53). Y también, claro es, los de los dirigentes del país durante esos seis días de agosto que duró la guerra en 1967: Levi Eshkol, primer ministro que al poco de acabada la contienda dejaría su cargo a Golda Meir, dirigente en ese momento del MAPAI (partido laborista judío); Salman Shazar, presidente de Israel; Meir Amit, director del Mossad; general Yitzhaz Rabin; general Ariel Sharon; coronel Moshe Dayan; etc.

 La visión que nos da CDD sobre los árabes siempre es más amable, aunque incide en los tópicos con los que suele asociárseles: hombres indolentes, que se mueven más que nada por su propio placer (Hussein, rey de Jordania) o que se creen investidos de unas cualidades humanas y de estrategia militar por encima de todo lo conocido (el raís egpcio Nasser que tras preparar la guerra su impericia le abocó al desastre). Respecto a los árabes de a pie el abanico de comportamientos y caracteres es más amplio, pues va desde la honestidad creíble, aunque no se pueda confirmar con total seguridad (¡ya se sabe cómo es la doblez de estos beduinos!, otro tópico), del arqueólogo jordano Abdallah a la mezquindad de Patrash Pasha, un atractivo jordano vendido a los servicios secretos israelíes que utiliza su cautivadora imagen para engañar y sonsacar información especialmente a las mujeres que seduce.

Personajes
Como novela histórica que es, en ella conviven personajes reales con otros inventados repartidos a partes iguales y con variedad de tipos tanto en hombres como en mujeres.
Mujeres.
Aquí en este sector hay gran variedad.  Por un lado está la vida de las humildes mujeres jordanas (Nassira y Soumaya) que en Petra habitan en cuevas-vivienda excavadas en la roca. En fuerte contraste con ellas encontramos a las enigmáticas asistentes del rey Hussein de Jordania, a la falsa arqueóloga americana Linda Cobb, a la secretaria de la misión arqueológica, Rafia Safgit, a la misma Araceli Artigas, y no digamos ya a las falsas y hermosas mujeres que como Margot Fontaine, que finjió ser periodista para acceder a la intimidad del rey Hussein, utilizan su belleza para sonsacar información a dirigentes políticos. Lugar destacado, por su crueldad e indiferencia ante el sufrimiento, ocupa naturalmente la dirigente política Golda Meir.
Hombres
De tipos masculinos también hay un buen surtido. Están los sufridos trabajadores jordanos, anónimos y seguidores ciegos de sus líderes; los depredadores sexuales como Patrash Pasha -también traidor y falso- o el español Ricardo Zalbidegoitia cuya relación con Araceli es de pura satisfacción personal; el elenco de personajes históricos del Régimen franquista (Manuel Lora Tamayo, Fraga Iribarne o el mismísimo Francisco Franco); los miembros masculinos de la misión arqueológica (Laurent Dido, su director; Abdallah Obeidat, enigmático y no sé si sólo arqueólogo jordano; Giampiero Ferrini, representante del Vaticano en la expedición a cuya oculta condición de sacerdote y su relación con hombres y mujeres, en mi opinión el autor no saca el debido fruto; James Donovan, el amigo americano de la CIA (el primo de Zumosol, podríamos decir) que está para resolver los más intrincados casos aunque algunos de puro imaginativos caigan en mi opinión en el foso de lo inverosímil, lugar donde nunca debiera precipitarse una ficción; etc.

 Esta novela histórica escrita por Carlos Díaz Domínguez contiene todos los ingredientes que Sergi Vila-Sanjuan considera en su libro "Pasando página" constitutivos del best seller: acción, intriga, sexo y escenarios internacionales.:
  • Acción e intriga hay más que sobradas: Araceli Artigas quiere escapar del embrollo en que se ha visto metida por culpa del estallido de la Guerra.
  • Sexo: naturalmente, tanto por parte de Araceli cuanto por la norteamericana Linda Coob y otros integrantes de la expedición arqueológica.
  • Escenario: no puede ser más internacional y exótico: la antigua ciudad romana de Petra en Jordania.

Final

Una lectura fácil, rápida, sin problemas, muy apropiada para estos calores agosteños que en picos de sierra van y vienen sobre nosotros de manera cíclica.   
Agradezco a los blogs "El templo de la lectura" y "Cosas mías" la organización del sorteo a través del cual me llegó "La menorah de Petra". Y a Carlos Díaz le agradezco sinceramente la dedicatoria que me hizo en el libro que me envió y que aquí al lado reproduzco. De la misma me ha llegado muy adentro la expresión que dedica a la protagonista Araceli Artigas a la que me invita a acompañar en "su viaje más cardinal". Me gusta el adjetivo. Muchas gracias, amigo.


Datos del libro
Título: "La menorah de Petra"
Autor: Carlos Díaz Domínguez
Nº de páginas: 396 págs.
Edición: en papel y en digital
Fecha de publicación: Noviembre de 2016
Editorial: AMAZON
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9781539537618 ASIN: B01M3P7T9S
Precio:
En papel: 11’76€
Ebook: 2'99€



7 comentarios:

  1. No es el tipo de novela que suele llamarme la atención, la verdad, pero mentiría si no dijera que la temática me parece llamativa por eso de que no muchas novelas se atreven a tocarl conflicto Judeo-palestino. No se si la leería a corto plazo, pero tomo nota del título. Sí que me suena su anterio novela, pero no llegué a leerla y me suena porque en Cádiz, ciudad de donde soy, hay una cafetería llamada Novelty y decorada al estilo del siglo XIX recordando la Guerra de Independencia. Un saludo!

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    Respuestas
    1. Hola Alejandra:
      ¡Qué curioso! O sea que en Cádiz también existe una cafetería llamada Novelty. La verdad es que cada uno emn nuestro pequeño mundo pensamos que lo que vivimos es único e irrepetible, luego te das cuenta de que con tu nombre e incluso apellidos hay muchos. ¡Una curiosidad!: ¿También tuvo que cambiar de nombre durante pleno franquismo como le ocurrió a la de Salamanca?
      Bueno ya hablando de la novela, pues ya te digo, es interesante más que nada por el contexto en que se sitúa la trama: la Guerra de los Seis Días. Y sí, es verdad, no es un conflicto -el árabe-israelí- que se haya utilizado mucho en la novela actual.
      Besos

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    2. No sé si tuvo que cambiar de nombre, pero me informaré. Un saludo!

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  2. Me atraen muchísimo las culturas árabe e israelí (que lógicamente, es cultura judía), y desde ese punto de vista me apetece mucho leer la novela. Creo que lo haré en breve. Ya te dije que la tenía en mi lista hace tiempo.
    Desde luego, los siglos de convivencia con los musulmanes nos han tenido que dejar mucha huella. No hay que olvidar que llevan menos tiempo fuera del país del que estuvieron en él. Pero eso que tú dices de las diecisiete comunidades y sus conflictos me parece más bien cosa de nuestro propio papanatismo (ja, ja)
    Por cierto, en León también hubo una cafetería Novelty. Creo que ya no existe, al menos, no donde siempre estuvo.
    Un beso.

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    Respuestas
    1. Ja, ja..., sí, es cierto, Rosa, eso que dices sobre nuestro propio papanatismo; sin embargo yo creo que en nuestra manera de afrontar las cosas hay mucho de herencia árabe pues todo lo dejamos a ver si por sí solo se soluciona y si la cosa se complica recurrimos a "Dios lo ha querido", "Si Dios quiere", "Nada se podía hacer" y otras expresiones semejantes que denotan entrega al Destino, al Azar y así. Bueno, lo dejo, que me estoy liando.
      Lo del Café Novelty me hace gracia pues creía que el de Salamanca era único. Está visto que "Novelty" debe ser un nombre muy propio de la hostelería. En fin, lo que sí es claro es que el Novelty de "A las ocho en el Novelty" es el de mi ciudad salmantina (ja, ja).
      Un beso

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  3. Tiene buena pinta esta novela, la anotaré en mi lista para posible lectura. Un abrazo

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  4. hola! un placer leerte, sabiendo y contando tantas cosas, veremos si se cruza en nuestros vuelos. saludosbuhos y gracias!

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