3 abr. 2016

"Matar a un ruiseñor", la novela de Harper Lee

Acabo de finalizar la lectura de la única novela que publicó en vida Harper Lee, autora norteamericana recientemente fallecida. En homenaje a su figura, en "El Club de los 1001 lectores" elegimos esta novela como lectura de marzo para ser comentada durante este mes de abril. Así ha sido y en la página del Club de Lectura 1001 lectores [pinchar aquí] se pueden leer reseñas interesantísimas y oportunos comentarios sobre esta escritora y su única novela.


Mis sensaciones tras leer "Matar a un ruiseñor" son buenas, aunque en ciertos momentos me ha dado la impresión de que este relato de 1960, premiado con el Pullitzer el año siguiente, ha perdido algo de vigor en el transcurso de estos más de 55 años. La historia narrada ha quedado, además,  grabada en nuestras retinas por la adaptación que en 1962 realizó Robert Mulligan y que a mí -e imagino que a muchos otros-  ha servido para a lo largo de la lectura poner rostro sobre todo a Atticus Finch (Gregory Peck), a Tom Robinson (Brock Peters) y, en menor medida, a los hermanos Finch: la inocente Jean Louise {'Scout'} (Mary Badham) y Jem (Phillip Alford).

La historia
adaptaciones cinematográficas, Robert Mulligan, Harper Lee, Gregory Peck
En 1934, en el condado de  Maycomb (Alabama) unos niños, -los hermanos Jem de 12 años y Scout de 8, junto a su amigo Dill Harris (John Megna) que pasa los veranos en la localidad-, juegan y fantasean imaginando historias sobre las casas y personas de la vecindad al tiempo que asisten a la peripecia personal y profesional que vive su padre viudo, Atticus Finch, a quien adoran y con quien con ayuda de la criada de color Calpurnia (Estelle Evans) y algo menos de la tía Alexandra, son educados y aprenden el mundo de adultos que les rodea.

El asunto central de la novela es la denuncia que los Ewell hacen del negro Tom Robinsón al que acusan de la violación de la hija de esta familia, Yemella. El juez Taylor encomienda de oficio la defensa del acusado a Atticus Finch que por ello se verá enfrentado a toda la Comunidad blanca, empezando por su propia hermana Alexandra, que le echa en cara su entusiásta profesionalidad en la defensa de un hombre de color.

Scout y Jem viven estos sucesos de adultos desde su mente de niños. Sus imaginaciones infantiles se cruzarán con la brutal realidad de los mayores y al mezclarse tomarán conciencia de que están dejando atrás la ingenuidad e inocencia en que vivían.

Los asuntos
Ante todo está el de la formación de los niños. Estamos ante una novela de aprendizaje, un bildungsroman clásico, una novela de iniciación relatada por Scout, la niña de 8 años, hija de Atticus y hermana de Jem, a quien por faltarle la madre piensan las señoras de la localidad que está creciendo salvajemente.

El asunto propio de los adultos es el del racismo que destila la Comunidad blanca hacia los negros a quienes vemos vivir en un prácticamente sistema de apartheid: barrios de chabolas alejados del centro de la ciudad, trabajos de sirvientes o criados, abusos y engaños.

La justicia y su difícil aplicación en una violenta sociedad sudista que si no ha asimilado todavía la derrota en la ya lejana guerra civil, como lo demuestra el que muchos de los habitantes porten antropónimos en homenaje a los que tenían los principales generales del derrotado ejército confederado, menos aún ha aceptado las sucesivas normas de emancipación de la población negra y antisegregacionistas dictadas por el gobierno de la nación desde, al menos, Abraham Lincoln.

"Matar a un ruiseñor", Gregory Peck, Atticus Finch, Tom Robinson
La hipocresía de la caridad cristiana que se percibe en esas señoras que se lamentan de la vida salvaje en que vive la tribu de los Meruna y sin embargo ven lógico que  un blanco se aproveche de los negros y no consientan que uno de éstos ponga en entredicho lo afirmado por cualquiera de los de su color.

El mundo de los niños. Es de hecho el esencial y el estar visto desde la perspectiva de la niña Scout es uno de los valores de la novela. Los tres niños (Scout, Jem y Dill) son inocentes incluso cuando idean fechorías propias de su edad. La relación entre los dos hermanos, el choque entre niños y niñas, el mundo de la escuela: la maestra y el aprecio mayor o menor por ella, la atracción por lo desconocido y las fantasías construídas en torno a la misteriosa casa de los Radley, los infantiles engaños a los padres que dejan hacer vigilando desde lejos las acciones de los chiquillos, los inocentes 'enamoramientos', las épocas de retraimiento típicas de la edad adolescente en la que Jem va entrando y que desquician y desorientan a su hermana Scout, las peleas entre muchachos, los insultos que se lanzan por asuntos propios de los mayores como cuando a Jem y a Scout les dicen que su padre es un "amanegros" y ellos se enzarzan en una pelea por ello, etc., etc.

Final
La novela me ha recordado muchísimo a "El arpa de hierba" de Truman Capote  [leer reseña aquí]. Ahora bien la de Capote no resiste la comparación con la de su vecina Harper Lee. Los dos novelistas eran amigos y se dice que Capote sintió mucha envidia del éxito que tuvo Harper Lee con esta su única novela.
En ambos relatos asistimos al desarrollo de unos niños que se encaminan hacia la edad adulta y van entendiendo -y sufriendo- en qué consiste ésta. Lo que más me ha llamado la atención, y eso que aquí no se le da mucho protagonismo, es la caseta en el cinamomo; recuerdo que en la novela de Capote la vida en el cinamomo era esencial para los chiquillos. En la novela de Lee el cinamomo alberga regalos misteriosos que alguien deja allí en señal de amistad hacia los pequeños.


"A sangre fría", Truman Capote, Harper Lee, "Matar a un ruiseñor"

19 comentarios:

  1. Es una novela que quiero leer desde hace mucho tiempo y nunca me acabo de decidir
    Besos

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  2. Pues lo mismo que Tatty, hace tiempo que quiero leerla y no encuentro un hueco, pero como los libros no caducan... algún día...
    Un beso

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    1. Nada, nada, pues cualquier día os ponéis a ello porque, os diré, que se lee con una facilidad pasmosa.
      Gracias a las dos por vuestros comentarios

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  3. Esta historia es única y la adaptación llevada al cine muy digna y entrañable.
    Creo que entonces se hacían más películas interesantes y con menos medios económicos que ahora.
    Gracias por el recordatorio.Yo la he visto varias veces, y siempre saco algo nuevo de su argumento.
    Un abrazo.

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    1. La versión cinematográfica aparece normalmente en los listados de mejores películas del siglo XX, y con razón.
      Saludos

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  4. Estupenda reseña la tuya, Juan Carlos. Me ha gustado mucho que destaques como uno de los asuntos el de la hipocresía de la caridad cristiana, tan patente en la obra.
    Iba a comentarte que, en su día, hicimos Kirke y yo, en nuestro querido Alalimón, reseña sobre la misma, y al ir a ponerte el enlace, he podido comprobar que hasta comentaste en él.
    ¡Besos!
    Pd: por cierto, muy chulo tu nuevo avatar ;-)

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  5. Cuando leí el libro para el Alalimón me fue imposible desligar la imagen de Gregory Peck del personaje de Atticus Finch, y eso que en la novela este personaje es bastante más mayor que el actor que le encarna en el film. Que gran poder tienen las imágenes.
    Una novela que además de emotiva hace una crítica muy buena a la hipocresía de algunos sectores de la sociedad "dominante".
    Un beso, Juan Carlos y da recuerdos de mi parte a Valle Inclán ;)

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  6. Para Chelo y Kirke:
    Claro que recuerdo vuestro "Alalimón" sobre esta novela y película, que como dices, Chelo, os puse un comentario a ambas (bueno mi memoria no llega ya a este nivel de detalle). Por cierto que es una sección que me agrada mucho visitar aunque no siempre os deje una opinión.
    Gracias a ambas por vuestra positiva opinión sobre mi nuevo avatar. Se lo diré a Ramón María, aunque le veo poco comunicativo conmigo, ¡no sé qué le habré hecho!
    Besos

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  7. Hola Juan Carlos es uno de mis eternos pendientes. Es cierto lo que dices que, como hemos visto la adaptación cinematográfica, nos resultará muy visual.
    Besos

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    1. Hola Mª Angeles:

      Se tarda más en decidir leerlo que en leerlo, te lo aseguro. Te gustará

      Besos

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  8. Yo leí el libro antes de saber que existía la película por lo que la primera vez les puse las caras que se me ocurrió (digo yo porque era muy joven o muy niña), pero a partir de ver la película, nunca he podido poner otras caras a Atticus y a Scout más que las de Gregory Peck y Mary Badham.
    Valoro mucho que la consideres la única novela de la autora. Para mí también lo es.
    Los debates en el Club de los 1001 ¿consisten en publicar las reseñas o hay algo más?
    Un abrazo y me encanta tu foto con D. Ramón. Vestido de otra época harías un buen Marqués de Bradomín.

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    1. Hola Rosa:
      Es evidente que es su auténtica única novela, pues la que le sacaron no hará ni un año fue la que en origen presentó a la editorial y ésta le rechazó proponiéndole cambios; cambios que ella aplicó dando como resultado "Matar un ruiseñor".
      En cuanto a lo que me preguntas del "Club de los 1001 lectores" te diré que es un club relajado en el que por votación se elige la lectura de una obra sobre la que se debatirá durante el siguiente mes; un miembro del Club se compromete a realizar la primera reseña sobre la que se inicia el debate en el que se pueden aportar otras reseñas más. Este mes de abril la lectura es la novela de Isaac Rosa "La habitación oscura", título sobre el que se debatirá en mayo.
      Ja, ja,... sí, es verdad, "estoy" con D. Ramón, que no te creas, no me hace ni caso. Y sí lo del Marqués de Bradomín no va descaminado por eso de "feo, católico y sentimental"....
      Un abrazo, Rosa

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    2. Sí, a Don Ramón se le ve un poco indiferente. Mucha conversación no parece darte. Y por favor, para nada pensaba en lo de "feo, católico y sentimental". Si sé que te lo vas a tomar por ahí hubiera hablado de Max Estrella, pero no eres ciego... Mejor lo dejamos así.
      La habitación oscura es un libro que tengo hace tiempo y me ha dado pereza leerlo. Igual me animo, pero es que me animo a tantas cosas que no me da tiempo a todo.
      Un beso.

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    3. Nada, Rosa, no te preocupes, que lo de "feo..., etc." lo dije como broma.
      Sí, mujer, anímate y pásate por la página del Club, aunque te entiendo en lo de apuntarse a cosas y cosas... Yo también lo pienso y luego caigo.
      Un beso

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    4. ¿Basta con leer y reseñar o hay que apuntarse o hacer algo? Creo que me animo con la de Isaac Rosa.

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  9. Imaginarás que con el nick que he elegido, mi admiración por ese personaje es total.

    Leí hace tiempo la novela. La película la veo todos los años, me la sé casi de memoria. Soy de la opinión de que es superior al texto, los personajes son más intensos y las cuestiones morales están mejor trazadas. Obviamente, hablamos de algo muy bueno y algo excelente.

    Eso sí, no tengo ganas de meterme con su novela "póstuma", ésa que le publicaron.

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    1. Hola Atticus:
      Me encanta ver la pasión "vital" (lo digo sobre todo por el nick) con el que defiendes la historia de Harper Lee.
      Estoy contigo en que la puesta en imágenes de la novela ha superado en el tiempo al éxito que tuvo "Matar un ruiseñor".
      Bueno y en cuanto a la novela póstuma mejor no decir nada pues entraríamos en el puro poder del dinero que es capaz de traicionar cualquier cosa, incluía una anciana escritora que en ese momento ya no se enteraba de nada.

      Un abrazo

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  10. Sólo una cosa, Juan Carlos, y perdona. Dices en el lateral derecho, en la explicación del uso de las imágenes, "infligido". Supongo que es un error: debe ser "infringido". Por favor, borra este mensaje tras haberlo leído, no quiero parecer el listillo de la red ni un hurón de la cosa ortográfica.

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    1. Yo creo que lo he utilizado correctamente, aunque no obstante es decesos pares de palabras que nos ocasionan dudas a todos, a mí el primero. Te adjunto una diferenciación vista en Internet:

      Infringir es un verbo que proviene del latín “Infringere” y significa “incumplir una norma, quebrantar una ley, transgredir una norma, un mandato o una orden”. Por su parte, infligir también tiene su raíz en el verbo del latín “Infligere” y quiere decir “causar o producir un daño, físico o moral” o “imponer o aplicar un castigo o una pena”. Por lo tanto, hay que tener cuidado con su uso para evitar las confusiones y ajustar la palabra al sentido de la frase adecuadamente.

      La diferencia es sutil, escasa. Bueno yo la dejo como está. Y para nada te preocupes de si tu mensaje es pertinente o no. A mí me ha parecido estupendo y creo que las redes y los blogs están entre otras cosas para esto, para contrastar opiniones e intercambiar pareceres.

      Un abrazo

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