5 mar. 2015

Sylvia Plath. "La campana de cristal"

Pienso que en la celebración del 8 de marzo, Día de la Mujer, no está de más echar una mirada a una autora cuyo pensamiento y actitud vital abrió puertas que conducirían algo más tarde a la liberación de la Mujer. Me refiero a la poeta norteamericana Sylvia Plath.

La campana de Cristal, The bell jar, Poesía femenina norteamericana

"La campana de cristal" es la única novela que escribió y publicó en vida  Sylvia Plath. Se trata de una novela autobiográfica en la que la autora refiere un año de su vida, el año de su depresión nerviosa y la terapia subsiguiente hasta su completa reintegración al mundo.

La autora
Mucho se ha escrito sobre Sylvia Plath (Boston  1932 - Londres 1963), mujer inteligentísima que ya a
los ocho años sorprendía a todos con sus poemas y escritos. Desde muy pronto tuvo clara su vocación, la poesía. Dotada de una sensibilidad exacerbada, la escritora era superexigente consigo misma, lo que le hacía buscar de manera enfermiza la perfección. Se dice que este afán de perfeccionismo excesivo se lo debe a su padre, Otto Plath, inmigrante alemán, profesor de biología y entomólogo experto en el mundo de las abejas que le inculcó la obligación de ser la mejor en todo lo que emprendiera. Su figura a pesar de fallecer cuando Sylvia contaba sólo 8 años de edad la acompañará siempre.
Su madre, nacida ya en Boston aunque hija de inmigrantes austríacos, también profesora universitaria, será muy importante en la vida de la escritora como se puede ver en este relato y en las cartas que entre ellas se cruzaron a lo largo de su vida. La relación entre ambas fue espinosa y ambigua, quejándose Sylvia de que Aurelia Plath, su madre, estuviese constantemente encima de ella recordándole lo que debía hacer y lo que no, lo que estaba bien y lo que estaba mal. En la novela semi-autobiográfica que comentamos queda plasmada esta difícil convivencia entre las dos, pero también la entrega total de la madre que se dejará todos sus ahorros en el intento de curar a su hija los problemas mentales que le sobrevinieron.

Sylvia Plath se casa en 1956 con el poeta inglés y escritor de libros infantiles Ted Hughes, con quien tendrá dos hijos. A la hora de buscar culpables de la muerte por suicidio de Sylvia Plath, se ha señalado a Hughes con frecuencia dado que la escritora había descubierto que éste le era infiel. Pero no cabe hacer semejantes cavilaciones puesto que tal descubrimiento tuvo lugar al menos un año antes de producirse la agresión contra sí misma. Más interés tiene -según mi punto de vista- la vampirización que de la obra no publicada en vida por la Plath hizo su viudo publicando a su antojo los escritos de la autora llegando incluso, como hizo con el libro de poemas "Ariel", a reordenar la estructura ideada por la poeta, a eliminar algunos poemas e incluso a introducir otros...; y todo para que el anhelo de reconciliación con él que manifestaba Sylvia en los poemas finales no apareciese y sí en su lugar una inevitable deriva de ésta hacia la muerte.


Mi comentario sobre la novela
La campana de Cristal (1963), publicada dos meses antes de su muerte, es la crónica literaria de la depresión nerviosa, de su intento de suicidio (24 de agosto de 1953), del tratamiento con electroshocks a que fue sometida, y de su posterior recuperación. La protagonista, Esther Greenwood, una joven de 19 años, nos cuenta su vida durante unos meses, los que van  de finales de junio de 1953 al inicio en febrero del año siguiente del segundo cuatrimestre universitario.

En la novela, Esther Greenwood, alter ego de la autora, se encuentra en un momento crucial de su vida. A punto de comenzar el último año de su graduación universitaria aún no tiene decidido lo que hará tras ella; en el concreto instante en que se inicia la novela, Esther está disfrutando de una beca de trabajo en una importante revista de modas neoyorquina. Sus estudios universitarios realizados en el prestigioso Smith College de Northampton los puede llevar a cabo gracias a la beca costeada por Philomena Guinea, famosa autora de novelas rosa, una tendencia narrativa que Esther no soporta.

 La acción tiene una duración de seis meses. La fecha concreta de inicio del relato es la del 19 de junio de 1953, día en que el matrimonio de los Rosenberg fue injustamente ejecutado ("Los Rosenberg iban a ser electrocutados aquella noche, tarde" [cap. 9]). El final de la historia sucede al final de enero o primeros de febrero de 1954 momento en que Esther va a ser evaluada por la junta de vigilancia de su hospital para darle el alta. También por esas fechas Eisenhower alcanzó la presidencia de USA, razón por la que sonreía triunfalmente desde la portada de las revistas que hacían más sosegada la espera en la antesala del consultorio médico ("Había unos cuantos números atrasados de 'Time' y 'Life'. Abrí de golpe por la mitad la revista más cercana. La cara de Eisenhower brillaba frente a mí" [pág. 142])

El lugar donde transcurre la acción es el estado de Massachusset, en concreto la ciudad de Boston
Sylvia Plath, La campana de cristal, Ariel, El Coloso
de donde es la protagonista y donde están los hospitales en los que se recupera de su crisis psiquiátrica; también próximo a Boston, en Northampton, está la universidad en la que estudia y a donde Esther regresará cuando salga del hospital. Tan sólo en los primeros capítulos, cuando  Esther es una chica "normal" estamos en Nueva York, en la sede de la revista de modas donde disfruta de un mes de prácticas como becaria.

El estilo
La brutal depresión nerviosa en la que el personaje cae está magistralmente presentada. En primer lugar vemos a una chica normal, muy estudiosa, que participa en las actividades junto a sus otras compañeras aunque siempre mostrando ciertas reticencias. Todo se desata en ella cuando acabado el mes de trabajo en la revista de modas ha de volver a su casa donde le aguardan sus demonios familiares (madre, vecindad, supuesto novio...). Su intento de suicidio la llevará al circuito psiquiátrico donde conocerá  la terapia del electroshock aplicado con las viejas y brutales técnicas del Dr. Gordon, y las más modernas y civilizadas de la Dra. Nolan que al fin y a la postre la curarán.
Si la caída a los infiernos de la enfermedad mental se presenta con maestría, también está muy bien narrada la salida de la campana de cristal en la que la depresión la había precipitado y que hasta ese momento la mantenía aislada de un mundo que veía pero no comprendía:
"Antes de que pudiera comprender nada más, la doctora Nolan me condujo a través de una puerta hacia el aire fresco y el cielo azul.Todo el calor y el miedo habían desaparecido. Me sentía sorprendentemente en paz. La campana de cristal pendía suspendida, a unos cuantos pies por encima de mi cabeza. Yo estaba abierta al aire que circulaba" (pág. 335)
Fuerte intelectualismo
Sylvia Plath estudió historia y literatura en la Universidad. Sus amplios conocimientos se perciben en este relato. Así para describirse a sí misma echa mano del personaje histórico de Lady Jane, la "reina de nueve días" ejecutada por orden de María I de Inglaterra; esta jovencísima y fugaz reina de Inglaterra tuvo unos padres extremadamente dominantes y ella misma mostraba una inteligencia superior y un carácter rebelde, ¡vamos, igual que el personaje Esther Greenwood!.

Literariamente hay referencias intertextuales así como otras alusiones mucho más directas. Por ejemplo, en la visita al hospital antituberculoso donde Buddy Willard se cura de su enfermedad, se percibe una alusión elíptica a "La montaña mágica" de Thomas Mann y por ende a los filósofos Nietzsche y Shopenhauer:
"Buddy acompañó a su padre hasta la puerta.Sentí que el señor Willard me había abandonado. Pensé que lo había planeado todo desde el principio, pero Buddy dijo no, su padre simplemente no podía soportar el espectáculo de la enfermedad y especialmente la enfermedad de su propio hijo, porque pensaba que toda enfermedad era enfermedad de la voluntad. El señor Willard no había estado enfermo ni un solo día de su vida" (pág. 145)
 En otro momento del relato la protagonista comenta las innovaciones léxicas introducidas en la novela "Finnegans Wake" de James Joyce que en ese momento ella está leyendo y cuyo sentido sorprendentemente no alcanza a entender, lo que es muestra de que su enfermedad se le estaba empezando a manifestar; aunque también en estos comentarios no deja de verse algo de crítica ironía:
"'ríocorre, más allá de Eva y Adán.'Pensé que la letra minúscula al principio podía significar que nunca nada era su comienzo realmente nuevo, con mayúscula, sino que todo fluía de lo anterior. Eva y Adán eran Adán y Eva, por supuesto, pero probablemente eso significara alguna otra cosa también.Tal vez era un bar de Dublín.Mis ojos se hundieron en una sopa alfabética de letras hasta llegar a la larga palabra que estaba a mitad de página:
bababadalgharaghtakamminorronnkonnbronntonnrrronnrounnthunntro-varrhaunawanskawntoohoohooordenenthurnuk!
Conté las letras. Había exactamente cien. Pensé que eso debía ser importante.¿Por qué debía haber cien letras? (pág. 195)
También en algunos de los múltiples flash-backs que aparecen en el relato, Sylvia Plath hace uso de la técnica del collage periodístico al estilo de lo que había hecho John Dos Passos en "Manhattan Transfer". Así mezcla la narración novelística con la disposición tipográfica propia del periodismo dando mayor realce a los hechos sucedidos.

Monólogo interior
La novela consta de 20 capítulos que organizan su contenido en secuencias en las que se utiliza abundantemente el monólogo interior convertido en muchos momentos casi en flujo de conciencia. Esta técnica narrativa le sirve para diseñar una estructura no lineal que avanza y retrocede según los recuerdos acuden a la mente de la narradora. El paso de una secuencia temporal a otra se realiza a través de un 'nodo' objetual o lingüístico, esto es, el personaje no está controlando el fluir de su conciencia.

Por último quiero señalar que como no podía ser menos en una poeta del nivel de Sylvia Plath, el lenguaje es muy poético en muchos momentos del relato:
"Una capa de fresca nieve blanqueaba los prados del sanatorio. No era una llovizna navideña sino un diluvio de enero, de la altura de un hombre, del tipo que desvanece las escuelas, oficinas e iglesias, y deja durante un día o más un puro y blanco pliego en lugar de las libretas de memorándums, agendas y calendarios" (pág. 369)

Una autora feminista 'avant la lettre'
Tanto Esther Greenwood, el personaje del relato, como el referente real del mismo, Sylvia Plath son mujeres adelantadas a su época. Vemos en ellas a una mujer que se lamenta de serlo por la falta de libertad que conlleva esta condición siempre bajo la espada de Damocles del posible embarazo, lo que le impide gozar abiertamente de su sexualidad. Esta pesada amenaza el personaje logra quitársela de encima cuando adquiere un DIU (¡y estamos en 1953!) que le permitirá alcanzar la libertad que hasta ese momento tenían los hombres y no ella:
"Me subí a la mesa de reconocimiento pensando: "Estoy trepando hacia la libertad, libertad del temor, libertad de no casarme con la persona inadecuada, como Buddy Willard, sólo a causa del sexo; libertad de los Hogares Florence Cretteden, adonde van todas las muchachas pobres que debieron haber sido ayudadas como yo, porque lo que hicieron lo harían de todas maneras, sin hacer caso..." " (pág. 347)
Pero ser feminista en el caso de Sylvia Plath no quiere decir ser lesbiana. Su alter ego, Esther Greenwood, es consciente del fuerte atractivo que tiene para las mujeres, pero ella sólo se siente atraída por  los hombres. Así cuando su amiga Joan se le insinúe, ella la rechazará:
"La cabeza me dolía. ¿Por qué atraía a estas horripilantes viejas? A la famosa poetisa, a Philomena Guinea, a Jota Ce, y a la miembro de una secta religiosa, y a Dios sabe quién más, y todas querían adoptarme de alguna manera, y que, por el precio de sus cuidados e influencias, yo me pareciera a ellas.-Me gustas.-Eso está difícil, Joan -dije levantando mi libro-, porque a mí no me gustas. Me das náuseas, si te interesa saberlo." (pág. 343)
Ser una mujer liberada sexualmente como ella es no quiere decir que no crea en el amor. Sylvia Plath cree en él, y mucho. Por eso le duele muchísimo lo que Buddy le dice cuando la visita en el sanatorio: "Me pregunto con quién te casarás ahora, Esther". Porque la perfeccionista Sylvia / Esther aspira a un marido perfecto que la quiera y con quien tenga unos hijos maravillosos y, también, perfectos. El marido perfecto lo encontró en el aclamado y popular perfecto poeta del momento Ted Hughes con quien tuvo dos hijos, Frieda y Nicholas, a los que amó y cuidó con maternal cariño hasta el final.
Mujeres intelectuales, Escritoras feministas
La realidad de los años 40, 50 y 60 abocaba a las mujeres intelectuales a "la salida para mujeres" (el suicidio)
El mito
De sus dos hijos será Nicholas el que heredará la dolencia mental que padeció su madre, que hoy se habría diagnosticado como TAB, -Trastorno Afectivo Bipolar-, enfermedad que se transmite genéticamente de padres a hijos en un 37%, y que en un 60%  suele acabar en el suicidio de los que la padecen.

En la construcción del mito que esta escritora es hoy día han intervenido muchos factores. Los principales quizás hayan sido: su suicidio; la vida tortuosa que llevó a causa de su enfermedad; su abierto y libre comportamiento vital frente a los estereotipos del momento en que vivió; el proceder de Ted Hughes respecto a su obra tras su muerte; la escasa obra conservada y en especial esta semi-autobiografía que es "La campana de cristal" que en sí misma encierra toda la vida de la escritora alcanzando la consideración casi de 'libro único' identificador como lo pueden ser "El Quijote", "El guardián entre el centeno" o "Pedro Páramo" para sus respectivos autores; la consideración de precursora de la liberación de la mujer por parte del movimiento feminista; etc., Todos estos factores, aparte naturalmente de la gran calidad de su obra poética, han convertido a Sylvia Plath en un auténtico mito literario.
_____________________

Las obras de Sylvia Plath:
  • Poesía 
    • El coloso (The Colossus) (1960)
    • Ariel (1965)
    • Cruzando el agua (1971)
    • Tres mujeres (1968): poema, feminista y antibelicista, escrito para ser leído en voz alta. En  1962, un año antes de su muerte, lo leyó en la BBC.
    • Árboles de invierno (1971)
    • Poemas completos (The Collected Poems) (1981)
  • Prosa 
    • La campana de cristal (The Bell Jar) (1963) con el pseudónimo de "Victoria Lucas".
    • Cartas a casa (Letters home) (1975), enviadas a y editadas por su madre. 
    • Johnny Panic y la Biblia de sueños (Johnny Panic and the Bible of Dreams) (1977) 
    • Los diarios de Sylvia Plath (The Journals of Sylvia Plath) (1982) 
    • The Magic Mirror (1989), la tesis para Smith College. 
    • The Unabridged Journals of Sylvia Plath (2000)
  • Obras para niños
    • The Red Book (1976) 
    • The It-Doesn't-Matter-Suit (1996) 
    • Collected Children's Stories (2001) 
    • Mrs. Cherry's Kitchen (2001)

7 comentarios:

  1. Hola Juan Carlos.
    Peazo de entrada que te has currado. Hace unos dias Rachael Calabrian también escribió sobre Sylvia Plath en La Piedra de Sísifo (entra y mira a ver si ves la entrada). Te digo lo mismo que a mi buen amigo Tomás Rivera (el de Kindlegarten), ojalá mis reseñas fueran la mitad de buenas que las tuyas. Eres un CRACK. Saludos.

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    1. Muchas gracias David por tus palabras. Tú sí que eres un crack, que tienes un blog magnífico. Te diré que a mí tu blog me sirve de guía para saber lo que hay que hacer o no si se quiere tener un buen blog.

      Gracias también por avisarme de que Rachael Calabrian tiene una entrada en la que habla sobre Sylvia Plath. Me he pasado por su blog, la he leído y le he dejado un comentario. Es una entrada excelente como casi todas las que Rachael deja en su blog.
      Sin embargo no conocía el de Tomás Rivera (Kindlegarten) y me ha dejado anonadado por la calidad de sus entradas.
      Saludos

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  2. Cierto lo que dice David: te lo has trabajado hasta la extenuación. Me figuro que has investigado para documentarte sobre la figura de esta mujer norteamericana que como tantas otras siguen luchando para encontrar su lugar en esta sociedad globalizada y machista. Más mérito tenían entonces por tenerlo más complicado, por eso tu homenaje en el día simbólico de la mujer es merecidisimo.
    Un abrazo.

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    1. Hola Francisco:
      A mí Sylvia Plath siempre me ha atraído. La información fundamental la extraje de su misma novela; pero sí hubo algo que me incitó a hacer la entrada, y ello fue un artículo que publicó EL PAIS (http://cultura.elpais.com/cultura/2015/02/14/actualidad/1423911652_297549.html) titulado "Secretos de los libros únicos" en el que se hablaba de éste de Sylvia Plath. Es un artículo interesante que te invito a leer porque da un listado de "libros únicos".
      Lo anterior por una parte y luego tras ver cómo los blogs se lanzaban a homenajear a las mujeres pensé que mi reseña sobre "La campana de cristal" podía encajar perfectamente en la celebración.
      Saludos

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. ¡Claro que iba a disfrutar este post! Plath es tan interesante y me encanta que lo hayas hecho mencionando el Día de la Mujer. Además, como bien escribí en mi blog, es alguien a quien estoy empezando a conocer en profundidad recién ahora y sumas muchos datos interesantes. ¡Lo guardo en favoritos!
    Pd. En cuanto a lo de la feria, creo que es un problema muy común acá, está todo tan devaluado que ni las ofertas son ofertas en serio; como saben que uno compra igual, no se molestan. Por ejemplo, ahora con el día de la internet está el Hot Sale, y la mayoría de las ofertas son muy mentirosas (una de las cosas que hacen y he comprobado es que ponen que está por ejemplo un 40% rebajado y en el realidad le subieron el precio original para que a la larga salga casi lo mismo, una chantada).

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    1. Me encanta, Jessica, que mi post te haya parecido interesante.
      En cuanto a lo que comentas sobre la gran inflación que padecen en la Argentina, ya lo noté cuando estuvimos allá y hablábamos con argentinos que también estaban de paseo como nosotros.
      Un abrazo, y... ¡nos leemos!

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