2 jun. 2013

El gran Gatsby


 La versión de la novela “El gran Gatsby” de Scott Fitzgerald que está ahora en cartelera realizada por Baz Luhrmann es el cuarto remake que desde su aparición en 1925 se hace de la misma. Ya en 1926, como consecuencia del éxito que el relato conoció desde su publicación, se rueda una película muda de la que no se conservan copias (wikipedia dixit). Casi 25 años después –el cuarto de siglo parece que es el módulo temporal que se repite entre las sucesivas versiones-, en 1949, aparece la dirigida por Elliott Nugent que no he visto pero que dado su protagonista principal, Alan Ladd , no auguro nada bueno de ella (de jóvenes entre el grupo de amigos cuando queríamos descalificar una película decíamos aquello de “es más mala que las de Alan Ladd”). Y en 1974 llegó la que puso rostro perdurable a Jay Gatsby (Robert Reford) y a Daisy Buchanam (Mia Farrow), dirigida con gran acierto por Jack Clayton y que, imagino,  todos cuantos hemos visto la de 2013 teníamos como patrón a superar durante su contemplación. Finalizaré esta relación de adaptaciones diciendo que en 2001  (de nuevo el módulo del cuarto de siglo) Robert Markowitz hizo una versión de mucha calidad para televisión protagonizada por Mira Sorvino y Tobby Stephen.


Las dos mejores adaptaciones son respetuosas con el texto novelístico
en lo tocante a la historia del misterioso Jay Gatsby y su imposible y perdido amor con Daisy, si bien entre ambos films cabe señalar en mi opinión algunas importantes diferencias:
Jack Clayton  recrea los felices años 20 con mayor fidelidad: música de jazz del momento, coches lujosos que corren pero no vuelan, diversión a raudales pero no vorágine mareante...  Baz Luhrmann, por su parte, y quizás para desembarazarse de la losa que inevitablemente le suponía la película de 1974, opta por dejar su impronta con acierto al insistir en la función de narrador-testigo de Nick Carraway ("estoy dentro y fuera al mismo tiempo", repite en varias ocasiones el personaje); también se vale de un ardid para realzar la labor de autor de Scott Fitzgeral: inventar que Nick Carraway está escribiendo la narración que estamos contemplando por recomendación de su psicoanalista a fin de eliminar los fantasmas interiores que pudiera tener. En mi opinión las imágenes cinematográficas superponiéndose a la escritura y las letras que aparecen y desaparecen en ciertos momentos son un claro homenaje al magnífico escritor que era Fitzgerald al mostrarnos el acto de escritura. Sin embargo creo que se pasa dos o tres pueblos cuando para dejar su sello sustituye la música propia de los años 20 por melodías pop actuales con insistencia en el sonido acústico-electrónico, siendo considerada como es la novela de Scott Fitzgerald "la novela de la era del jazz de la literatura norteamericana". Tampoco me gustó, aunque entiendo que le viene obligado por el formato de 3D en que ha realizado la filmación (yo la he visto en 2D), el ritmo vertiginoso de imágenes que impone en algunos momentos de la historia, por ejemplo durante la fiesta en la ciudad con Tom Buchanan, la amante de éste y otras chicas, o las dos carreras de coches que llegan a ser mareantes para el espectador.

En cuanto a los actores ninguno de la versión actual: Leonardo DiCaprio (Jay Gatsby), Tobey Maguire (Nick Carraway),  Carey Mulligan (Daisy), Joel Edgerton (Tom Buchanan), Isla Fisher (Myrtle Wilson), Elizabeth Debicki (Jordan Baker), Amitabh Bachchan (Meyer),  y el resto, desmerece de los de la de Clayton: Robert Reford, Sam Waterston, Mia Farrow, Bruce Dern, Karen Black, Howard da Silva y otros respectivamente. Más bien al contrario los actores no protagonistas de la película de Luhrman superan en general a los de la de 1974.


En definitiva, una más que excelente ocasión para volver a leer esta magnífica novela y así poder captar mejor -o incluso por primera vez- detalles que en el relato fílmico de 144 minutos pasan desapercibidos o quedan poco matizados. Tal ocurre con la omnipresencia de la mirada del Dr. Eckleburg desde el anuncio publicitario que vigila el inconsecuente y vacío discurir de los humanos por esa zona de Queens (afueras de Nueva York, en construcción frenética durante esos años locos) y que es un remedo del narrador-testigo Nick Carraway si bien silencioso como si de un dios o de Dios mismo se tratara pero que quiere subrayar la brutalidad de la sociedad capitalista norteamericana de esos años que maltrata a los pobres (George y Mirtle Wilson) quienes para sobrevivir han de venderse a los multimillonarios sin escrúpulos (Tom Buchanam, Baker, Daisy...) y degradarse llegando incluso  hasta morir (Mirtle se arrojará al paso del coche de Tom al creerse abandonada por él; y su marido George se ve abocado al asesinato al saberse vejado brutalmente). Y junto a este importante símbolo, la lectura aumentará, seguro, la comprensión de un gran número de personajes secundarios que en la película apenas si se insinúan. 

Por último, mirando por ahí, he encontrado un claro esquema (vid. supra) de las relaciones entre los personajes de la novela que creo que puede ser muy clarificador para cualquiera que no la haya leído o la tenga un poco olvidada en algún rincón de la memoria.

4 comentarios:

  1. Cuántas adaptaciones (que no remakes, ya que un remake es un film basado en otro film, no un film basado en un libro del que ya había film) se han hecho de esta magnífica obra y qué pocas (por no decir ninguna) captan su esencia. Coincido en tus críticas al Gran Gatsby de Luhrmann, cuya película, aunque fascinante, incluye detalles nada apropiados para el tema que trata, pero no en las alabanzas del film de Clayton. A mí se me hizo pesado y carente de profundidad... Me resultó una de las peores versiones que hay. Habrá que esperar a que un genio realice la adaptación definitiva. Saludos.

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  2. Muchas gracias Juan por aclararme la diferencia entre 'remake' y 'adaptación'. Coincido contigo en la necesidad de ser precisos cuando se enjuicia algo. Pero sigo apostando por la adaptación de Clayton. Es lo bueno que tiene el arte, que todo en él es opinable. Un saludo cordial.

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  3. Muy buena historia, lo unico que no me gusto fue la musica, que no concuerda mucho para aquella epoca, en lo demas las, escenas, el vestuario, las actuaciones y el implemento literario estuvo muy bien... Bravo

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    Respuestas
    1. Hola Honney:
      A mí la música me parece adecuada a la época en que transcurre la historia (los alegres años 20); jazz, charleston, bebop y otros tipos semejantes de música ligera. Nos ocurre que pensamos que la música suelta, ligera, es de ahora mismo. Y no, la música actual bebe directamente en el jazz, el blues, el swing... y todo esto se cocía en los clubes de alterne de los años 20 y 30, en USA y Europa.
      Un fuerte abrazo

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