26 oct. 2016

"Patria" - Fernando Aramburu

"Soy tan cobarde como él y como tantos otros que a estas horas, en mi pueblo, estarán diciendo bajito para que no les oigan: esto es una salvajada, un derramamiento inútil de sangre, así no se construye una patria. Pero nadie moverá un dedo. A estas horas ya habrán limpiado la calle con una manguera para que no quede rastro del crimen. Y mañana habrá murmullos en el aire, pero en el fondo todo seguirá igual. La gente acudirá a la siguiente manifestación en favor de ETA, sabiendo que conviene dejarse ver en la manada. Es el tributo que se paga para vivir con tranquilidad en el país de los callados."

Fernando Aramburu presenta en este relato cómo viven realmente los integrantes de una pequeña localidad vasca la violencia terrorista. Es la historia de dos familias enfrentadas por culpa de la injerencia ideológica pese a haber estado antaño muy unidas, es una plasmación cierta -o, al menos, muy verosímil- de lo sucedido en el País Vasco durante los años más duros de la lucha armada. Esas dos familias viven en uno cualquiera de los pueblos de Euskadi, concretamente de la provincia de Gipuzkoa. Allí la presión social es fuerte por lo que es difícil sustraerse a la cotidiana participación en las manifestaciones, concentraciones, quema de contenedores y acciones varias que conforman el día a día de la Lucha. Los jóvenes, en especial varones, se ven impelidos a participar en las diversas ekintzas (acciones) programadas por los dirigentes, los cuales son conscientes, como dice un personaje, de que "ETA debe actuar sin interrupción. No le queda otro remedio. Hace tiempo que ha caído en el automatismo de la actividad ciega. Si no hace daño, no es, no existe, no cumple ninguna función. Este modo mafioso de funcionamiento está por encima de la voluntad de sus integrantes. Ni siquiera sus jefes pueden sustraerse a él. Sí, bien, toman decisiones, pero eso es sólo aparente. En ningún caso pueden no tomarlas porque la máquina del terror, una vez que ha cogido velocidad, no se puede detener. ¿Me entiendes?". (pág. 390)


Sin embargo la integración en la lucha armada no es un sino inexorable. En una de las familias, la de Miren y Joxian, uno de los hijos, Xose Mari, se integrará en la lucha armada llegando a ser miembro liberado de la banda; el otro hermano, Gorka, más reflexivo y apocado, es considerado raro por su actitud reservada y se verá obligado por la marea ambiental  ("Un juego de amigos, un deporte. Vas, te arriesgas, de vez en cuando te sacuden un porrazo y a vivir. Después, en la taberna, bebes, comes y comentas con la cuadrilla, y uno nota con una especie de cosquilleo agradable que ha contraído la fiebre que calienta a todos y los une al calor de una causa.") a asistir a los actos en pro de o en repulsa de convocados por los jaleadores de la Lucha; por último la chica, Arantxa, al igual que su amiga Nerea, son chicas alegres que participan en la vida del pueblo asistiendo a los actos convocados por la Organización pero no como miembros militantes sino dentro de las actividades propias de la chavalería:
Fernando Aramburu, ETA, Movimiento Vasco de Liberación
"Le encantaba aquel lema que corría de boca en boca, que se leía en todas partes: 'Juventud alegre y combativa'. Y votaba, joven, alegre, combativa, a Herri Batasuna. No se imaginaba otra opción. Es cierto que la idea de la alegría le gustaba más que la del combate. ¿Tirar piedras, pegar fuego, cruzar coches? Eso era para los chavales. Así lo creían ella y sus amigas. O sea, que en cuanto empezaba la broca, vámonos, que estorbamos, abandonaban el escenario. Iban, sí, a concentraciones y manifas; pero es que en el pueblo más o menos todos los jóvenes participaban en ellas. También los hijos de los maquetos y, por supuesto, los del alcalde, que era del PNV." (pág. 236)
La familia de enfrente, antaño amiga, es la formada por Bittori y el Txato. Ellas, íntimas amigas; ellos, compañeros en el mus, en el club cicloturista de los domingos, en las alegrías y en las penas. El Txato, que había tenido éxito en los negocios, ejercía de tío con los tres hijos de Miren y Joxian, menos afortunados, a quienes no dejaba de darles los caprichos infantiles que daba a los propios, Xabier y Nerea. Además, las chicas eran amigas entre sí y hasta Arantxa fue, en una época, medio novia de Xabier,

Pero el conflicto se metió por medio y arrampló con todo. Se vertió sangre.

Esto es lo que nos presenta Aramburu en su novela: la ruptura de una amistad consolidada por culpa de un conflicto externo que ninguna de las dos familias ha originado ni justificado, en principio. Pero es tal la tiranía, la fuerza del entorno social que se hace imposible sustraerse a la ola que, inexorable y constante, una y otra vez  llega, lame, moja y poco a poco va calando hasta que la mente se ciega, alguien profesa y de cabeza se lanza a esa corriente que además lo acoge con la justificación hipócrita de la ideología. Llegados a este punto la escisión está clara y los actos más odiosos se justificarán: De un lado el vacío, las pintadas amenazantes, los insultos a la cara, los boicots en la empresa, incluso el asesinato; del otro, la humillación, el dolor silencioso, el destierro voluntario aunque no elegido, la pérdida de la amistad que se creía firme, la consideración de víctima y el deseo de no ser sólo eso el resto de la vida...

"Patria", País Vasco, ETA, Herri Batasuna, ETA no mata
De Aramburu - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0
Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) conoce a la perfección lo que fue la vida en Euskadi durante los años de plomo en que sucede gran parte de la historia. Aramburu, confiesa en las entrevistas concedidas a raíz de la salida de esta novela que en un  momento dado él mismo, como joven vasco, se vio en la disyuntiva personal de tener que optar por declararse públicamente a favor o en contra de lo que se llamaba la Lucha, el Movimiento por la liberación y tal. No se admitían posturas tibias, no se admitía la indefinición... Ante tal tesitura optó por salir al extranjero y en 1985 se asentó en Alemania. Desde tal promontorio, en la seguridad absoluta, física y mental, ha observado a su País Vasco y se ha dado cuenta de la gran cantidad de mentiras, de engaños y sinsentidos que esconde la palabra "Patria", título que ha dado a la novela, extraído del término abertzale (patriota) que tanto ha servido para calificar a quienes para conseguir la llamada Patria Vasca optaron por la lucha armada.

Un relato incómodo
El relato de Aramburu no ha sido muy bien recibido ni por unos ni por otros. ya sólo esa coincidencia, me hace pensar a mí que el novelista no lo ha hecho nada mal desde el punto de vista de lo que allí cuenta. Y no lo ha hecho nada mal porque muestra equidistancia, porque no se decanta absolutamente por unos o por otros, porque viene a decir que en la realidad no hay sólo blanco o sólo negro, porque la verdad absoluta no existe ni nadie la posee en exclusiva, porque las ideas no justifican nunca, nunca, el tiro en la nuca pero tampoco las agresiones en cuarteles y/o comisarías. Estas consideraciones han hecho que las Asociaciones de las Víctimas del Terrorismo hayan reaccionado airadamente frente a la novela porque la misma ha roto sus esquemas de seres sufrientes por siempre jamás. Estas asociaciones no comparten las palabras que Nerea, la hija del Txato, dice a su familia y tampoco el ambiente distendido en que vive la familia tras el paso de los años: 
  • "Estáis emocionalmente bloqueados. Estáis la ama y tú en un agujero de pena y de rencor y de melancolía del que no podéis salir, y no sé yo si queréis salir. Yo he tocado fondo. Ya basta. [...] Así que de egoísmo nada. Incluso me parece más egoísta quedarme en esta ciudad lamiéndome las heridas hasta el final de mis días" (pág. 123).
  •  "Mencionaban, sí, a menudo al Txato, pero rara vez en su condición de asesinado. Preferían hablar, bromistas, sonrientes, de su tozudez, de sus orejas de soplillo, del buen corazón que tenía. Y Bittori pedía de vez en cuando a sus hijos que no lo olvidasen. Ninguno de los tres abrigaba la intención de vivir el resto de su vida siendo principalmente víctima, nada más que víctima. Por la mañana, víctima; por la tarde, víctima; por la noche, víctima." (p. 512)
Pero tampoco los más radicales quieren reconocer los excesos cometidos por sus gudaris que pese al abandono de las armas (la historia transcurre en 2013) siguen alimentando una retórica de enfrentamiento que, ahora sin armas, toma el victimismo como bandera. Es lo que le sucede a Miren, muy radicalizada por tener a un  hijo en la cárcel por crímenes terroristas, que con el advenimiento del abandono de la lucha armada al ver cómo los que antes eran 'enemigos' vuelven a pasear libres por el pueblo se siente en situación incómoda y reacciona al principio con enfado y luego ya echando mano del habitual discurso nacionalista:
  • "Desde que se acabó la lucha armada, los enemigos de Euskal Herria se han vuelto valientes. Se creerán que son los únicos que han sufrido. Está claro que buscan venganza. Nos quieren machacar y que nos rebajemos a pedirles perdón. ¿Yo pedir perdón? Antes me tiro al río." (pág. 488)
  • "Somos víctimas del Estado y ahora somos víctimas de las víctimas. Nos dan por todas partes.". (pág. 69)
Dirigentes etarras, Pakito, Bidart,


Una muy buena literatura
Si la historia es interesante, la calidad literaria que destila la novela la hace aún más interesante. La narración se distribuye en 125 breves capítulos que no se suceden linealmente sino que son como las fichas de un puzzle sin componer. En estos 125 capítulos conocemos desordenadamente los pormenores de lo que ha separado a esas dos familias, antes tan unidas. Esta información se nos ofrece del modo como el mar llega a la playa: en suaves olas que avanzan y retroceden arbitrariamente. Por eso, dada esta arbitrariedad, la comunicación nos llega por boca de más de un personaje y fluye, por eso, con la naturalidad con que se conocen las cosas en la vida cotidiana: con suposiciones, silencios, ambigüedades, aciertos... Y con el lenguaje natural y propio de la zona, con un castellano lleno de vasquismos y modismos propios.

La manera de construir la novela se apoya fundamentalmente en un Narrador diverso, difícil de aprehender por su variabilidad, y que se presenta bajo las tres personas narrativas ("Queremos dar el paso definitivo. Y lo dieron. Ya lo habían dado. Durante cinco días permanecieron encerrados en una habitación no mucho mayor que esta celda. Tres pasos de ancho y cinco de largo. Quizá un poco más, pero no creas que mucho más.", p. 258). Un narrador que muchas veces se dirge a una 2ª persona también inasible o difícil de saber quién es y que interviene activamente formulando preguntas ("Tampoco a Quique, qué más quisiera ese fatuo. ¿No estarás exagerando? Que me muera de repente.", p. 298). 

Muy relacionado con la figura del Narrador está la utilización de los diversos estilos narrativos. Lo que más llama la atención y considero un mérito innegable de la novela es la mezcla aleatoria que hace de los mismos en línea con el modo puzzle como presenta el asunto. Aramburu fuerza muchísimo sin llegar a romperlos, creo,  los límites entre unos y otros estilos con afortunado resultado pese a lo sorpresivo. Ejemplos:
  • Las dos amigas Nerea y Arantxa se encuentran por azar en San Sebastián y el encuentro se introduce y se inicia del siguiente modo:
"Nerea señaló la cafetería cercana. Y allá fueron cogidas del brazo. —¿Cuánto hace que no nos vemos? Uf, pues desde que Arantxa se fue a vivir con Guillermo en Rentería, hace cosa de año y medio." (p. 245)
  • Este cambio en la persona narrativa también es notable:
"Yo, a lo mío, rumbo a la putada que me esperaba entre unos pinos de Mallorca, justo cuando más estaba disfrutando de unos días de relajación, sin lágrimas, ni rabias, ni discusiones; de la compañía de su hija, del sol, del agua del mar y de unos escarceos eróticos con un extranjero alojado en el mismo hotel." (pá. 76)
  • Curiosa manera de introducir el estilo directo utilizando nexos propios del indirecto. Aramburu, ciertamente aquí, hace uso de un EDL (estilo directo libre) 
"Cuando vio la fuente de endibias con salmón y txangurro encima de la mesa, preguntó sorprendido si: —¿Tú has pedido esta porquería?" (pág. 557)
Final
Lo he dejado para el final, pero bien podía haber abierto la reseña. La idea que me ha asaltado nada más finalizar la lectura de "Patria", ha sido la de la dificultad de la paz. Quizás aquí habría que echar mano de la frase que cierra "Las bicicletas son para el verano" de Fernando Fernán Gómez cuando ese adolescente que quería una bicicleta, deseo imposible de satisfacer por el estallido de la guerra civil, al finalizar ésta, ante un escenario desolador pregunta a su padre si entonces ya ha llegado la paz, y éste, serio y abatido, le contesta: "No, no ha llegado la paz. Ha llegado la victoria".

Los siete territorios históricos, euskera, el conflicto vasco¿Qué ha llegado al País Vasco tras el abandono de las armas por parte de ETA hace exactamente ahora cinco años? Desde luego no la victoria de ninguna de las partes, pese a que los dos bandos enfrentados pretendan arrogársela. En todo caso, y aquí es donde incide "Patria", se abre paso un costoso intento de reconciliación dentro del espacio común a ambos; un espacio que aún abarcando la totalidad por lo que se han enfrentado, Euskal Herria, encuentra su cristalización, su dificultosa realización, en uno cualquiera de los muchos pueblos que en el País Vasco durante casi cincuenta años han nutrido con jóvenes impulsivos las filas de ese movimiento vasco que en su poco meditado planteamiento cayó en el terror por el terror llegando a atentar en ocasiones contra los propios del País sin más disculpa que la de ser explotadores si es que daban trabajo o a acusar de traidores a la causa a quienes puestos a pensar en uso de su libertad decidían abandonar la Organización. Y dejo sin nombrar los absurdos asesinatos de funcionarios y servidores del Estado, muertos sólo por serlo.

Es una interesante novela que mueve a la reflexión. Tiene el mérito de venir a engrosar el escaso número de obras que desde la ficción han tratado el problema vasco. Lástima que en España el índice de lectura no sea muy alto. Esta novela, y otras semejantes, debieran de ser de obligada lectura en las ikastolas. Esto sí que sería buena enseñanza, pero me da la sensación de que los tiros no van por ahí. Como decían "Golpes Bajos" en 1983 son "Malos tiempos para la lírica". Y para la narrativa que mueve a reflexión, añadiría yo ahora si Germán Coppini desde el más allá me lo permitiera.

34 comentarios:

  1. No te parece a ti que es unade las mejores novelas que han visto la luz en los últimos meses. Estoy contigo este libro debería ser lectura obligada.

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    1. Naturalmente que me lo parece, Fesaro. Es una novela que me ha encantado por todo: por la historia, los personajes y sus evoluciones, la calidad humana y la verosimilitud que desprenden, el estilo, la lengua literaria utilizada, la estructura, etc., etc.
      Un abrazo

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  2. Para mi ha sido una lectura excepcional.
    Un beso

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    1. No se puede decir más y mejor en menos palabras, Inés. Coincido con tu apreciación.
      Un beso

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  3. Magnífica reseña Juan Carlos, como siempre. Escuhé una entrevista al autor en la Cadena Ser y me quedé con el título y luego he ido leyendo reseñas muy positivas de la misma, creo que a día de hoy debería ser una lectura obligatoria y muy especialmente para los que no hemos vivido cerca del conflicto, para que entendamos un poquito más qué es lo que ha sido y cómo se está viviendo ahora el "proceso de paz", porque desde la distancia es muy fácil opinar. Yo lo tengo en mi lista, ahora mismo con el máster de educación en Uk y demás no sé cuando podré leerlo, pero tarde o temprano caerá. Un saludo.

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    1. Todo llegará, Alejandra. Tú ahora dale duro al máster. Luego ya, tranquilamente, caerá en su debido momento, ¿no?
      Un abrazo

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  4. Muy buena reseña Juan Carlos, para mí también ha sido una magnífica lectura, dolorosa, pero de lo mejor que he leído, o quizas lo mejor... son tan profundos los sentimientos que me provoca este libro que sigo sin poder sentarme a hacer la reseña.
    Un beso

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    1. Provoca sentimientos profundos porque la novela desprende mucha verdad. No es como en otras que se ve evolucionar a los personajes de una manera forzada, poco creíble. No, aquí hay mucha verdad y eso, cuando el escritor escribe bien como lo hace Aramburu, llega y cala.
      Besos

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  5. Tengo hace unas semanas la novela, regalo de una amiga. Tu genial y completa reseña hace que adelante puestos en mi lista, aunque ya estaba entre las imprescindibles. Muchas gracias.
    Un beso.

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    1. Pero que las novelas a las que vaya a adelantar no se te enfaden, Rosa (ja, ja...)
      Un beso

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  6. Hola!

    Es un libro de lectura imprescindible y será seguro una de mis mejores lecturas del año, probablemente la mejor de todas.

    Un beso

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    1. Yo también pienso así. Es hora de dejar de ser un país de callados (ver cita al inicio del post).

      Un beso, Eyra

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  7. Me fío de su reseña y veo que los comentarios de otros lectores la han pasado muy bien con el autor. No obstante, en este momento necesito lecturas más ligeras y de preferencia románticas. Así anda mi humor hoy por hoy, pero no descarto encontrarme con este libro más adelante.

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    1. Te entiendo perfectamente, Leslie Stephanie. Cada lectura tiene su momento. Ya le llegará el turno a ésta.
      Un beso

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  8. Muy interesante tu reseña Juan Carlos.
    Hace un tiempo que sigo los comentarios que hacéis los que la habéis leído, en un primer momento desde el desconocimiento escuché a alguno que opinaba que igual había un punto oportunista ya que el autor había estado fuera del país, después he visto que era totalmente erróneo y seguramente fruto del descrédito que se pone en marcha cuando un libro merece ser leído, sobre todo si se cuenta sin posicionarse y viendo ambas caras de la misma moneda.

    Así que tengo ganas de leerla y después de tu reseña, aún más.

    Gracias por compartirla.
    Un beso.

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    1. Menos mal que por mucho que intenten otros decirnos lo que hay que hacer (leer, opinar, etc.) nosotros somos libres de hacerlo o no. Sin duda alguna, respecto a este libro, yo creo que hasta que no lo lees no puedes opinar con fundamento. Y desde luego, oportunismo ninguno, a no ser sólo la efemérides de que YA hace cinco años del abandono por parte de ETA de las armas y Aramburu viene a novelar un poco cómo está en el día a día de una población de la Euskadi rural (el vivero qque surtía de componentes a los comandos), la cuestión 'real'.
      Desde luego, en mi opinión, un libro muy interesante.
      Bueno, ya lo verás por ti misma cuando lo leas.
      Un beso

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  9. Me ha encantado la reseña. Está claro que es un libro a tener en cuenta.
    Un abrazo.

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    1. Hola tocayo. Sí que es bueno, sí.
      Un abrazo

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  10. Ai que ganas de hacerme de una vez con él. Un beso ;)

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    1. Nada, ya le llegará el turno. Y entoncess, ya me comentarás
      Un beso

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  11. Pues hoy te leo un poco en diagonal porque comienzo su lectura la semana próxima y quiero ir lo más en blanco posible. Estoy segura de que será una lectura maravillosa.
    Besos

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    1. Ter entiendo perfectamente Mª Angeles. Acabo de decirle lo mismo a Rosa berros a propósito de un libro de Sara Mañero.
      Bueno, respecto a "Patria" ya nos dirás lo que te haya parecido. Tu criterio para mí siempre es interesante.
      Un beso

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  12. A tenor de lo ocurrido en la localidad Navarra de Alsasua es una lectura que viene muy a cuento. Por esa parte me interesa, lo de las piruetas de estilo y otras que se trae el narrador no tanto, aunque me fío de tu criterio. Lo pongo de momento en la lista de pendientes.
    Saludos.

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    1. Hola Gerardo:
      Mientras hacía la reseña, Alsasua rondaba continuamente por mi cabeza. La verdad es que lo que sucede en "Patria" encuentra completo refrendo con el nada edificante suceso de Alsasua.
      En cuanto a las piruetas de estilo, siempre son bien recibidas cuando contribuyen a mejorar lo escrito. Yo creo que aquí contribuyen, ¡y mucho!
      Un fuerte abrazo

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  13. Hola Juan Carlos. Yo creo que aunque Fernando Aramburu ha intentado ser ecuánime y ser equidistante al plasmar la historia vista desde las dos familias, es imposible no decantarte como lector por el Txato y su familia. Puede que Joxe Mari tambien sea otro tipo de victima (de su ego, de su orgullo, de su incultura, etc.) pero nunca se puede equiparar la violencia ejercida por unos y por otros. Magnifica reseña amigo. Saludos.

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    1. Pienso igual que tú, David, que el Trato es la auténtica y principal víctima de todo el asunto que se plaen "Patria". Pero también creo que Aramburu intenta abrirse al otro sector de la sociedad vasca que tan bien conoce y coloca a Joxe Mari como otra víctima, algo que yo veo que hace pero que yo en mi fuero interno no comparto para nada.
      Un abrazo

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  14. Hola. Soy Susana y nueva en el blog.
    Me ha interesado mucho tu reseña del libro que ya he leído.
    A mi también me ha gustado mucho y quería comentar un par de cosas como vasca y sufridora del"conflicto".
    No me parece que el autor sea equidistante ni mucho menos.
    Lo que hace,y yo le agradezco, es no soltar un panfleto y permite que el lector saque sus conclusiones. No hace juicios de valor,deja que cada uno los haga.
    Yo creo que en muchos libros sobre temas polémicos hay demasiados calificativos.
    Tampoco creo no haya habido vencedores.Eta ha perdido afortunadamente.
    Para quien no conozca el País Vasco es un buen retrato, sobre todo de la Gipuzkoa profunda.
    Hay otras cosas que me han gustado menos, sobre todo del estilo.
    Por cierto que hay otra obra del autor, del 2004, que anticipa esta. Se llama los peces de la amargura y son cuentos cortos.
    Creo que me he extendido demasiado.
    Saludos
    Susana

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    1. Hola, Susana, bienvenida al blog.
      Comparto la mayor parte de los puntos que señalas en tu comentario.
      Vi en Madrid hará cosa de un mes a Fernando Aramburu presentando la novela. Me encantó conocerlo, pues me pareció un hombre cercano y comprometido con el ser humano. Desde el público le preguntaron sobre esa diferencia que marca entre la gran ciudad y el pueblo. Veo que tú, como vasca y conocedora del País, entiendes que es un buen retrato, sobre todo de la Gipuzkoa profunda. Yo también lo creo.
      Muchas gracias por ese título que das de Aramburu. No sabía que anticipara a "Patria".
      Y no, no te has extendido demasiado. Me ha encantado leer tu comentario porque es muy sentido y auténtico.
      Un abrazo

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  15. He llegado hasta aquí buscando algún comentario de Patria para poder compartir el libro que ayer mismo acabé de leer. Leo poca novela, pero el tema vasco me intriga y cogí el libro de la biblioteca. Me ha enganchado tanto que sus más de 600 páginas se me han hecho cortas y lo he leído en menos de una semana. Me gusta el estilo narrativo, la visión de las dos realidades del conflicto, el mundo vasco... Solo una objeción, y es que yo creo que los que llegan a ETA (la mayoría de ellos) lo hacen convencidos y son gente que ha leído mucho, muy teóricos. El autor, en cambio, los dibuja como gente manipulada y sin ideas. Recomiendo la novela, pero es preferible no leer opiniones ajenas antes de comenzar la lectura. Un saludo/Manoli.

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    1. Desde luego, Manoli, no puedo por menos que darte la razón. Es verdad que el autor es algo maniqueo en distinguir etarras, los torpes, y no etarras, los estudiosos y tal. Pero tampoco,creo, anda muy descaminado.
      Un abrazo

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  16. Siento llegar tan tarde a tu blog, lo he encontrado de casualidad. Es de agradecer encontrar un blog como el tuyo.
    En la novela "Patria" no hay bandos, no hay vencedores ni vencidos. Todos en la novela han perdido. Unos han perdido el marido y el padre, y otros se han perdido a sí mismos por el miedo al qué dirán.
    No hay nadie de los nueve protagonistas que no sea víctima del conflicto de ETA, a favor o en contra.
    Y puede que lo peor de todo es que lo que todos sean víctimas del terrorismo implica necesariamente que toda la sociedad, -vasca en este caso-, perdió durante cuarenta años de muerte, miedo, cobardía, odio, sangre y lágrimas. Y al final de la novela se ve como todos son víctimas. Muy bien escrita y fácil de leer. Pienso que debería sacar los colores a mucha gente: terroristas (si es que alguno lo acaba leyendo), familiares de terroristas, víctimas de ETA, fuerzas de seguridad del estado (No todos, solo alguno en algún momento de estos 40 largos años), y ante todo la sociedad vasca que con su silencio, su permisividad, su miedo comprensible y su retirada del saludo a los amigos de toda la vida, de toda la vida! hizo que después de cuarenta años todos sean víctimas de unos cuantos asesinos.
    Los nueve personajes que la forman, cada uno con su historia, cada uno con su penitencia, cada uno formando un prisma diferente por el que ver y entender lo que pasó en una tierra que muchos llamaron patria sin saber qué era eso. Y los que sabían qué significaba la palabra Patria la mayoría no hubieran tenido que utilizar las armas. Si hubieran usado la palabra, el diálogo, el dialogo, el dialogo... hubiera sido otra cosa.
    Perdón por la extensión. Muchas gracias por la reseña, me ha parecido magnífica
    Saludos

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    1. Nada que perdonarte, Josep, y sí mucho que agradecerte. Te agradezco tu comentario con el que coincido plenamente. Y agradezco en general tus palabras en las que me manifiestas tu satisfacción por mi reseña (¡muchísimas gracias!) y en general por mi blog. Comentarios como este tuyo animan a seguir dando opiniones sobre los libros leídos.
      De nuevo, muchas gracias, Josep. Espero verte más veces por aquí.

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  17. Totalmente de acuerdo. "Patria" da en el clavo. Es uno de los cimientos de ese relato que tanto demandan ahora los sedicentes  "abertzales" que pretende (¿a qué engañarnos?) justificar lo que nunca tuvo justificación (eso es lo que han conseguido, más de 800 muertes para nada, para que después cuando todo se cuenta en libros como "Patria", se venga a ver que nada de eso tenía ni siquiera más razón de ser que vivir, porque sí, en la sinrrazón, que es lo que ha hecho ETA durante cincuenta años, dando, además, oxigeno a esa Derecha española que ríe de medio lado ante ciertos "sucesos" en cuartelillos y comisarías bien descritos también por "Patria"). Os recomiendo una reseña literaria muy a fondo que han hecho en "La novela antihistórica". A diferencia de otras reseñas de esta novela (que hay unas cuantas) pone el foco precisamente en ese asunto, en cómo Aramburu ha cortado la retirada a ese mundo por ese lado por el que pretendían salir, encima,  como los héroes que nunca fueron.
    Este es el enlace  https://lanovelaantihistorica.wordpress.com/2017/06/20/el-relato-de-la-amargura-patria-de-fernando-aramburu/

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  18. Totalmente de acuerdo. "Patria" da en el clavo. Es uno de los cimientos de ese relato que tanto demandan ahora los sedicentes  "abertzales" que pretende (¿a qué engañarnos?) justificar lo que nunca tuvo justificación (eso es lo que han conseguido, más de 800 muertes para nada, para que después cuando todo se cuenta en libros como "Patria", se venga a ver que nada de eso tenía ni siquiera más razón de ser que vivir, porque sí, en la sinrrazón, que es lo que ha hecho ETA durante cincuenta años, dando, además, oxigeno a esa Derecha española que ríe de medio lado ante ciertos "sucesos" en cuartelillos y comisarías bien descritos también por "Patria"). Os recomiendo una reseña literaria muy a fondo que han hecho en "La novela antihistórica". A diferencia de otras reseñas de esta novela (que hay unas cuantas) pone el foco precisamente en ese asunto, en cómo Aramburu ha cortado la retirada a ese mundo por ese lado por el que pretendían salir, encima,  como los héroes que nunca fueron.
    Este es el enlace  https://lanovelaantihistorica.wordpress.com/2017/06/20/el-relato-de-la-amargura-patria-de-fernando-aramburu/

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