13 sept. 2017

"Tú no eres como otras madres". Angelika Schrobsdorff

A la novela, -mejor una crónica o una biografía novelada-, que acabo de leer me acerqué llevado por las elogiosas reseñas y comentarios leídos en muchos de los blogs que habitualmente visito. Quizás haya sido por ello por lo que en ningún momento abandoné su lectura si bien la idea me rondó la cabeza varias veces.

Angelika Schrobsdorff, literatura alemana, II Guerra Mundial
"Tú no eres como otras madres" apareció en Alemania por vez primera en 1992 con un enorme éxito; una recepción semejante tuvo la edición en lengua inglesa publicada en 2012; y lo mismo cabría decir con las ediciones, como esta española que manejamos, aparecidas a  raíz de la desaparición de la escritora germánica en 2016. En nuestro país este libro ocupó el año de su publicación puesto en el top ten de los libros más vendidos durante bastantes semanas. Estamos, pues, ante un best seller muy bien recibido por el público lector.

A mí esta obra me ha recordado a otra de Richard Russo, "Sobre mi madre", que leí hará cosa de cuatro meses [para ver la reseña pinchar aquí]. Lo que dije sobre ella bien valdría también para ésta: "es un regalo de amor filial que el autor hace a su madre". Efectivamente, creo que eso es en esencia la obra: Angelika Schrobsdorff (24 Diciembre 1927 – 31 Julio 2016)  a la edad de la jubilación, justamente los 65 años, decide reconciliarse con su madre Else con la que en vida de ambas estuvo en un tira y afloja constante. En el fondo, igual que sucede con la obra de Richard Russo antes citada, estamos también ante una escondida autobiografía dado que la vida de Else Kirschner se cuenta desde la experiencia de Angelika, tercera hija de la misma. Lógicamente hay momentos de la vida de Else que ella, la hija, no ha podido conocer al no haber nacido todavía; para esos años hace uso de materiales -fotografías, cartas, diarios...- encontrados en baúles y cajones de la casa familiar.

El narrador. Hay en el relato dos acercamientos narrativos a la peripecia vital de Else: el personal y vivido por la hija que se trasluce en el empleo de la 1ª persona narrativa; y el distanciado por no vivido en primer término que se plasma en la novela mediante el empleo de la 3ª persona. Incluso hay momentos en que combina ambas personas narrativas siendo protagonista y/o viéndose desde fuera como alguien ajeno a la propia Angélika. Así, por ejemplo, en un mismo capitulo o secuencia sin marca previa alterna la novelista la 1ª persona coincidente con ella misma y la 3º externa y objetiva que suele usar cuando se refiere al contexto socio-histórico, aunque también hay ocasiones en que habla de sí misma viéndose desde fuera como si se tratase de otra persona
  • "Me han contado que fui un bebé peculiar. No gritaba y, en cambio, me arañaba la cara con furor."(pág. 152)
  • "Aquel año, Erich le regaló a Else un coche rojo y a Angelika un poni."(pág. 198)
Hay momentos en que desea introducir en el relato otros narradores intradiegéticos (en 1ª persona). En estos casos la escritora hace uso de esas cartas y diarios que introduce en la narración y que, reales o no, ponen el foco y dan voz al personaje que los escribe: la propia Else, su hijo Peter, su hija Bettina... Es un recurso interesante por demás.

liberación femenina, deporte femenino
Pero más que por los recursos estilísticos empleados en la obra, "Tú no eres como otras madres" debe fundamentalmente el beneplácito popular a la sorpresa que para el lector supone ver en la Europa de los años veinte a una mujer rompedora con las normas y tabúes sociales. Else Kirschner es una acomodada judía alemana asimilada, es decir, una mujer que se aleja de la estrechez de las tradiciones de la cultura religiosa paterna al sentirse atraída por la liberalidad y alegría de la cultura cristiana
"Al leer sus cartas de ese tiempo es cuando comprendo con claridad el pánico que debía de desatar en ella aquel salto de la «estrechez judía» al «ancho mundo cristiano»." (pág. 36) 
La muchacha Else quiere vivir a tope y la cultura de los cristianos le abre más el mundo que la de sus padres. Los hombres con los que con disgusto de sus padres Else compartirá su vida y dará a luz a los tres hijos que tuvo, uno con cada amor como ella sostuvo siempre ("«Hay que tener un hijo con cada hombre al que se ama». Esta era su convicción, y se atuvo a ella.", pág. 44), serán: Fritz, un culto y bohemio artista cristiano; Hans Huber, un bondadoso bávaro, aunque próximo al fascismo; y un rico industrial protestante, Erich Schrobsdorff. Lo más llamativo en la relación de la madre de Angelika con estos tres hombres es la mutua simpatía que todos ellos se profesarán ("Erich apreciaba la vasta cultura de Fritz y la integridad de Hans, mientras que Fritz y Hans estaban impresionados por la personalidad sin fisuras de Erich.", pág. 121) incluso en las duras situaciones que durante la segunda mitad de los años treinta y los cinco primeros de los cuarenta vivirá Europa, y ellos con ella.

Las vicisitudes de Else, una judía no practicante, y de sus tres hijos medio judíos (Peter, Bettina y Angelika) en el terrible contexto histórico de la Alemania nazi y la persecución que hubo de sufrir este pueblo es el marco en el que se desarrolla más de la mitad de la novela. Else que vivía aislada durante los años veinte y primeros treinta en su mundo de diversión y placeres topará con la tozuda realidad que hará realidad en ella el dicho de Lenin, 'O te metes en política, o la política acaba metiéndose contigo'. Es una enseñanza que Else aprenderá si no en carne propia sí en la de su queridísimo hijo Peter, su primogénito, que nunca escondió su identidad racial. No así ella que se creía por ello bien segura en Alemania
Qué judía ni qué ocho cuartos! ¡Que Alemania bien era el país de Else; el alemán, su lengua; alemana, su cultura, y alemana, su educación!" (pág. 141)
La vida de Else se desarrolla en varias localizaciones berlinesas (Wannsee, Pätz, Grunewald, Dahlem...). Muchas calles y plazas de la capital alemana se citan en el relato. Cuando las cosas se ponen difíciles para la raza judía, Else y sus dos hijas migrarán a Sofía en Bulgaria en donde mal que bien y gracias a las remesas dinerarias y ventas de joyas de la familia lograrán sobrellevar los terribles años de guerra. La dureza de las condiciones de vida en Sofía coincide con la eclosión de la pubertad en la escritora. Los choques con la madre a la que desde siempre estuvo muy unida los sufre la novelista en este dificilísimo contexto búlgaro; también, lógicamente, los primeros escarceos amorosos, y sobre todo la entrada por la vía rápida en la edad madura pues en esos años de muertes y deportaciones en masa a campos de exterminio la adolescencia verdaderamente no existía.

Al finalizar la lectura y meditar un poco sobre ella creo que el destinatario fundamental de la misma, el narratario, es esencialmente el público femenino. Digo esto porque son infinidad las cuestiones propias del universo femenino que la autora introduce en el relato. He aquí algunos momentos del relato que me llevan a pensar tal cosa:
  •  "Creía de verdad no poder ofrecerle nada mejor que una estancia tranquila en un lugar bello y un hotel confortable. ¿Qué otra cosa podía desear una embarazada, reducida como estaba a su vientre? [...] No, él, que estaba con un pie en el mundo varonil de los negociantes y con el otro en el de los poetas y pensadores, no podía saberlo" (pág. 143)
  • "¿Podré olvidar el primer beso, el primer «te quiero», la primera percepción del deseo ansioso en los ojos de un hombre, el primer descubrimiento de mi poder sobre él?" (pág. 407)
  • "-Hija, tal como veo las cosas, justo hoy has tenido tu primera menstruación." (pág. 399)
  • "La suerte en medio de la desgracia hizo que la una llevara entre su equipaje una gran toalla y la otra un costurero con tijeras. Mientras cortaban la toalla conversaban sobre mi regla, desencadenada sin duda por la conmoción del bombardeo" (pág. 400)

Lo mejor
Desde luego para mí lo mejor de esta crónica novelada es el modo de mostrar la dureza de la vida durante el exilio en Bulgaria en contraste con la vida cómoda y sin problemas de los años anteriores en Berlín en que los personajes viven al margen de la realidad nacional metidos en su torre de marfil
"Fritz y Else, sus parientes y sus amigos, no tenían más que una vaga idea. Eran individuos sin conciencia histórica." (pág. 57)
Estilísticamente el recurso de utilizar cartas y fragmentos de diario dentro del relato como forma de introducir variedad en la figura del narrador.

También son destacables las abundantes referencias culturales que aparecen en esta biografía novelada. Se habla de Goethe, de Rilke, de Strindberg, de Schnitzler, de Henri Nathansen, de Thomas Mann...

En verdad son más las cosas que me han atraído de esta crónica vital o biografía novelada que las que no como se desprende de lo expuesto hasta aquí en esta reseña.

Lo que menos me ha gustado
En muchos momentos me parecía estar leyendo una novela del corazón con los clichés que suelen aparecer en este tipo de narraciones:
"trató de pensar en el viaje, el sol, el mar y las noches del sur. Pero no surgieron imágenes. No surgió más que un seco sollozo que dolió como si su caja torácica hubiese sido pasto de las llamas." (pág. 126)
persecución a los judíos
La autora de niña con su gato Paul
El que a veces se asemeje a recetas de un libro de autoayuda desde luego no me ha gustado nada:
"hay que estar feliz de ser joven y de tener salud, de saber que a una la quieren y la necesitan. Cada día hay que estar feliz por ello. La vida pasa tan deprisa, y cuando se acerca a su término, uno se pregunta: ¿por qué la he dilapidado así?" (pág. 503)
También me ha echado a veces para atrás un estilo que me parece excesivamente declamatorio, falso, impostado:
"Un día cualquiera de finales de verano, mi madre abandonaría Bulgaria, el país en el que había encontrado refugio y vivido el infierno, el país donde una mujer bella y vital se volvió una criatura física y psíquicamente destruida. Las dos abandonaríamos Bulgaria: ella, para morir; yo, para vivir." (pág. 459)
Por último tampoco me gustan mucho esas obras que dejan poco espacio a la imaginación del lector; esos libros que no dejan cabos sueltos y que van anudando todos los flecos no vaya a ser que el lector se pierda. Así, por ejemplo, el resumen que realiza al final del relato sobre algunos personajes secundarios lo presenta de una manera tan directa, tan poco sutil en mi opinión, que a mis ojos hace que la novela pierda enteros:
 " Alfred, que ahora comercia con esto. Él y Walter se han enriquecido donde y como podían. Se comportan, en el cabal sentido de la palabra, como cerdos, mienten y estafan y no se arredran ante nada. Además, Walter tiene un miedo cerval debido a su glorioso pasado nazi, y los dos hermanos intentan perjudicar de la forma que sea al pobre papá, al que le envidian su integridad. Es simplemente inimaginable cuánto hay aquí de lodo, de codicia, de amoralidad. Anja, el monstruo que literalmente mandó a su propia madre a ahogarse en el lago de Pätz y se deshizo así de su árbol genealógico judío, de repente es judía completa, y como tal está repantigada con sus cuatro hijos en el sur de Alemania, dándose la buena vida. Los dos hijos de Walter están con una niñera en la zona francesa, mientras Ulli, su madre, se divierte en Berlín con varios caballeros." (pág. 469)





20 comentarios:

  1. Es una de mis próximas lecturas, aunque no sé cuándo podré ponerme con ella. Me apetece mucho, pero quizá también me decepcione un poco por el tema de las expectativas.

    Besos.

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    1. Seguramente no te decepcione, Ro. Que conste, como digo en la reseña, que salvo en la obra más cosas de las que censuro. La verdad es que me estoy volviendo un poco cascarrabias (ja, ja...)
      Un beso

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  2. Me gustó mucho esta novela, aunque la parte que se desarrolla en el exilio se me hizo un poco pesada a ratos.
    Besos

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    1. Pienso, Inés, que ese es uno de los problemas de esta obra, que no es redonda, que siempre -y a casi todo el mundo por lo que he leído por ahí- hay algún momento en que su lectura se hace tediosa, pesada, como que no avanza. Bueno, pero por lo demás se deja leer.
      Un beso

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  3. No, no me llama, la verdad. He leído alguna reseña pero no ha llegado a interesarme del todo. Así que tras leer tu reseña, buenísima y muy trabajada como siempre,me han quedado pocas ganas de leerla.
    Besos

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    1. Gracias por tu comentario, Violeta. A pesar de no haberme gustado del todo, como la tenemos como lectura de septiembre en la tertulia literaria en la que participo pues, primero, acabé de leerla, y, segundo, reflexioné más de lo que hago con otras que no me acaban de llenar completamente.
      Un beso

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  4. La he tenido en mis manos muchas veces, pero no sé, no me acaba de convencer.
    Gracias por tu reseña.
    Besos

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    1. Sin hacer de menos el contenido, ni mucho menos, te diré que la portada es muy atrayente, es muy agradable de ver, razón por la que entiendo que la hayas tenido en tus manos muchas veces y a punto hayas estado de pasar por caja. Se lee y tiene aspectos positivos e interesantes, desde luego, pero...
      Un beso

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  5. La novela de Russo a mí me gustó mucho. No sé que pasaría con esta. En principio, me atrae. La apunto y a ver qué pasa con ella.
    Un beso.

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    1. Como ya te comenté en su momento, y tú misma así lo dijiste, la novela de Russo te gustó mucho porque en ella reconociste todos los aspectos que habías ya leído antes en otras novelas del autor, cosa que a mí no me sucedió pues fue la primera obra que leí del norteamericano. En ésta me sucede un poco lo mismo: no conozco nada de la escritora y leo esta obra como un primer acercamiento a la autora y... pues lo que ya digo en la reseña: aspectos positivos, algunos; aspectos que no me han agradado, menos que los anteriores pero que me emborronan el disfrute.
      Ya me dirás cuando le eches la vista encima.
      Un beso

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  6. Hola Juan Carlos!
    A mi me defraudó un poco el libro, pues al igual que tú había leído buenas y fiables reseñas y cuando lo leí al fin...no me entusiasmó.

    Besos 💋💋💋

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    1. Como verás, Yolanda, tras haber leído mi reseña coincidimos completamente en el antes de la lectura y en el después.
      Un beso

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  7. Sobre este libro he leído opiniones de todo tipo, y al final siempre me queda la duda de si lanzarme o no, y aún no lo sé.
    De momento no lo busco, pero nunca se sabe si se cruzará en mi camino.
    Un abrazo

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    1. A mí se me cruzó en el camino por eso de ser la lectura de la tertulia a la que acudo; si no, no creo que lo hubiera buscado.
      Un abrazo

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  8. hola Juan
    me gusta como describes lo que te gusta
    abrazos desde
    Miami

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    1. Muchas gracias, amiga. Espero que no hayas sufrido percance alguno con la visita de Irma.
      Un beso

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  9. Pues la tengo esperando en la estantería, y ya de primeras cuando das a entender que estuviste a punto de abandonarla, me he quedado un poco ko... Luego veo que sí pero no... tirando más bien para el no. No tengo prisa por leerla, no creo que caiga siquiera este año, pero vamos, que la leeré con pies de plomo. Lo de la prosa impostada es que es algo muy habitual en algunos escritores. Creen que cuanto más artificioso más "profesional", y es todo lo contrario.

    ¡Besote!

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    1. Es lo que yo pienso, que la artificiosidad es un grave mal en el que incurren no pocos escritores. Lo malo de una novela o de unas memorias noveladas es cuando en algún momento como que no te lo crees, vamos que parece que te están diciendo cosas por decir, en ese momento, ¡zás!, se te caen los palos del sombrajo (que se dice popularmente).
      Un beso, Inquilinas

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  10. Es la segunda reseña que leo de esta novela, aunque esta es menos entusiasta que la primera que leí, sin embargo, creo que puede ser una novela que me gusté y de hecho desde que leí la primera reseña lo tengo en mi lista de deseos. Me preocupa los peros que le pones, pero aún así le daré una oportunidad y espero poder compartir mi opinión pronto. Un saludo!

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    1. Si te digo la verdad y aunque esto suene un poco así (creo que en la reseña también lo dejo apuntado) por lo que he comentado con amigas lectoras creo que la obra es, por algunos de los asuntos que toca, más del gusto femenino que del masculino, simplemente porque a las mujeres algunos de estos asuntos les toca más directamente y los entienden mucho mejor que los hombres. Con esto quiero decirte, Alejandra, que no tomes muy en consideración mis 'peros' pues en gran medida nacen de mis desconocimiento sobre sensaciones propias de unas fisiologías determinadas. Léelo porque te gustará sin duda alguna
      Un beso

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