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23 mar 2026

Leila Slimani: "Canción dulce" y "El país de los otros" (A pares XLIX)

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La escritora
Canción dulce (Chanson douçe)
Leila Slimani
, hija de marroquí y franco-argelina, nació en Marruecos en 1981. Estudió en el Liceo francés de Rabat y con 19 años se trasladó a París a estudiar en el Instituto de Estudios Políticos de París. En París intentará convertirse en actriz de teatro, aunque pronto se decanta por la escritura y en 2008 entra en la redacción de la revista Jeune Afrique. Al tiempo que trabaja de periodista realiza un curso de creación literaria en la editorial Gallimard. En 2012 abandona la revista y se dedica exclusivamente a escribir. Su primera novela, anterior a Canción dulce, es Dans le jardin de l'ogre ('En el jardín del ogro') aparecida en 2014 y versionada al cine en 2025. Esta primera novela, que tuvo una muy buena acogida, plantea el asunto de la adicción sexual en una mujer. No la he leído y por ello nada puedo decir por mí mismo; tan sólo apuntaré que Alejandro Luque hace en la revista 'm'sur' una magnífica reseña sobre la misma. El comentario que allí expone me parece clarificador de la intencionalidad, planteamiento y asunto que Leila Slimani muestra en esa novela. También Canción dulce  ("Chanson douce" en el original francés) conoce versión cinematográfica con el mismo título realizada en 2019.







Canción dulce ("Chanson douce")

«Desconfían de los hombres que se aproximan demasiado, los que se interesan por unas simples mujeres como ellas. Hay que alejar a los que sonríen a los niños, los que observan sus mejillas regordetas y sus piernecitas. Las abuelas se lamentan: "Con todos los pederastas que hay actualmente. En mis tiempos, eso no existía."»


Leila Slimani, Premio Goncourt 2016
Esta novela fue la ganadora del Premio Goncourt 2016. Se trata de una historia inquietante cuya terrible resolución conocemos desde las primeras páginas y que, pese a ello, nos incita a seguir leyendo para entender el motivo de tan horrendo crimen. La novela se basa en un caso real ocurrido el año 2012 en Nueva York donde una niñera asesinó a los dos niños que tenía a su cargo. Nos encontramos ante una especie de thriller psicológico que según avanza va perturbando al lector más y más al observar desde su posición lectora cómo un empleado de la familia se va haciendo con los resortes de poder dentro la misma. Myrian Charfa y Paul Massé, los padres de los niños asesinados, son un matrimonio acomodado, una pareja joven y liberal, que para realizarse debidamente en sus respectivas profesiones (Paul es ingeniero musical y Myriam abogada) se ven en la necesidad de contratar una nanny para cuidar a sus hijos Mila y Adam. Durante los primeros años de MilaMyriam decidió dedicarse a su niña en cuerpo y alma. Estaba feliz cuidando a su hija mientras Paul trabajaba. Según fue creciendo Mila, Myriam sintió que su función de madre iba siendo menos necesaria; por eso decidió, de acuerdo con Paul, volver a quedarse embarazada. Siempre se ha dicho que dos hijos no son el doble, sino mucho más, Y así les ocurrió a ellos. La llegada de Adam a casa hizo que la vida familiar se complicase, mucho más cuando los padres de Paul que durante los primeros años de Mila les habían echado una mano decidieron irse a vivir fuera de París. Según pasan los días Myriam siente que se ahoga, que no puede vivir sólo cambiando pañales, haciendo comidas y saliendo con los niños al parque. «Cada vez odiaba más las salidas al parque infantil. Los días de invierno se le hacían interminables. Las rabietas de Mi la sacaban de quicio, los primeros balbuceos de Adam la dejaban indiferente. Su necesidad de salir a caminar sola iba en aumento. De gritar como una loca en la calle. "Me están comiendo viva", se decía a veces.»

Cuando Myriam acepta la propuesta laboral de su antiguo compañero de estudios Pascal y comienza a trabajar en el despacho de abogados del mismo, la necesidad de buscar una empleada se agudiza. El matrimonio decide realizar una serie de entrevistas porque, naturalmente, no van a dejar a sus niños en las manos de cualquiera. No quieren mandarlos a una guardería, tampoco contratar a una sin papeles; desean una mujer «que no sea demasiado mayor, que no lleve pañuelo y que no fume». Por eso cuando entrevistaron a Louise, una mujer de mediana edad, experimentada en el cuidado de niños, blanca, francesa, y con buenos informes de sus empleadores anteriores se sintieron «como si hubieran encontrado un mirlo blanco». Mucho más cuando Mila se enamoró de Louise y ésta a los pocos días de estar en la casa les cose, zurce, lava los visillos, cambia las sábanas sin que se lo tengan que decir y  cocina de mareo.   

De manera imperceptible según que el matrimonio se cree situado en el mejor de los mundos -felices y progresando en sus trabajos-, la relación empleadores-empleada va mutando. Paul y Myriam están tan contentos de Louise que hasta la llevan con ellos de vacaciones. Louise va sintiéndose más del acomodado barrio donde trabaja que de Bobigny, la banlieu (la barriada) donde ella tiene alquilado un minúsculo estudio.

Paul es el primero en advertir que las cosas están evolucionando de manera equivocada. Advierte de ello a Myriam pero a ambos no les parece para tanto. Pese a todo deciden ir marcando distancias y poner a Louise en su debido lugar. Este año ya no la llevarán con ellos de vacaciones. Todo empieza a deteriorarse. Las ilusiones de Louise de vivir más en el París de Paul y Myriam parecen desvanecerse. Quizás, piensa Louise, haya una solución para que esto no ocurra. Y como se decía en el viejo concurso televisivo del Un, Dos, Tres "hasta aquí puedo leer".
 «Él sabe lo necesaria que es Louise para ellos, pero ya no la soporta. Con su físico de muñeca, su cara de mosquita muerta, lo irrita, le pone nervioso. "Es tan perfecta, tan delicada, que en ocasiones siento una especie de empacho", le confesó un día a Myriam.»
Junto a la historia principal en la novela se tocan muchos temas de tipo social: la inmigración, la presencia de muchos trabajadores ilegales en el país, la segregación, el racismo de la sociedad, los abusos de los caseros, la pederastia, la conciliación familiar, la realización profesional...
«Wafa [una joven musulmana cuidadora de un niño que Louise conoce en el parque] se parece a una especie de felino gordo, poco sutil pero muy desenvuelto. Todavía no tiene los papeles en regla pero eso no parece preocuparla. Llegó a Francia gracias a un señor mayor a quien ella daba masajes en un hotel de dudosa fama de Casablanca. El hombre se encariñó con sus manos, tan suaves, con su boca, sus nalgas y, por último, con todo el cuerpo que ella le entregaba, siguiendo su instinto y los consejos de su madre. Él se la trajo a París, donde vivía en un apartamento miserable y cobraba una pensión del Estado. "Tuvo miedo de dejarme preñada, y sus hijos lo convencieron para que me echara. Pero al viejo le hubiera gustado que yo me quedara con él."»
En cuanto a la forma diré que Canción dulce  se lee con inmenso placer gracias al buen trato que Leila Slimani da al lenguaje («Por la noche, se ha levantado el viento, una brisa marina en la que se adivina el sabor a sal y a utopías.»). Asimismo las abundantes vueltas atrás por las que nos enteramos de la vida de unos y otros personajes las realiza sin brusquedad surgiendo éstos ante nosotros con gran naturalidad. Gracias a estos flash backs conocemos especialmente a Sylvie, la madre de Myriam, que constantemente emite juicios críticos sobre el comportamiento de ella y de Paul («Cuando tenía la edad de ellos, sólo soñaba con hacer la revolución. "También es verdad que éramos algo ingenuos", señala Dominique, su marido, que se entristece al verla descontenta.»); y sabemos de Stephanie, la problemática hija de Louise alejada de su madre desde hace tiempo:
«Stéphanie tuvo mucha suerte. Cuando acabó la enseñanza primaria, Madame Perrin, la señora de la casa donde trabajaba Louise le propuso matricular a su hija en un liceo parisino, mucho mejor considerado que el que le correspondía en Bobigny.
Pero Stéphanie no se mostró a la altura de su generosidad. Unas semanas después de entrar en el liceo comenzaron los líos. Perturbaba la clase. Siempre se estaba riendo, lanzaba objetos, daba malas contestaciones a los profesores. [...] "Quizá Stéphanie se sienta más a gusto en un barrio cerca de su casa -añadió el jefe de estudios- donde tenga puntos de referencia." [...] Louise al llegar a su casa abrió la cancela y apenas la hubo cerrado se puso a moler a palos a Stéphanie .»
Merece muchísimo la pena leer esta novela de Leila Slimani. Os la recomiendo vivamente.

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El país de los otros ("Le pays des autres")

«En ese instante comprendió que era una extranjera, una mujer, una esposa, un ser a merced de los otros. Él ahora estaba en su territorio, él era quien explicaba las normas, quien decía lo que había que hacer, quien trazaba las fronteras del pudor, de la vergüenza y del decoro. En Alsacia, él era un extranjero, un hombre de paso que no debía hacerse notar.»

Leila Slimani,saga familiar,Marruecos y Francia
El país de los otros es el título de la primera entrega de la trilogía de idéntica denominación que Leila Slimani publicó en 2020 (
en España apareció en octubre de 2023). Esta primera novela de la serie lleva el subtítulo de Guerra, guerra, guerra. Las dos partes restantes de la trilogía son Míradnos bailar (febrero, 2021en Francia; 2023 en España) y Me llevaré el fuego (enero de 2025 en Francia; septiembre de 2025 en España). Esta serie de novelas indaga sobre la esencia de la historia marroquí y su cruce con la cultura francesa. Leila Slimani habla de la complejidad que resulta de la confluencia entre colonialismo, familia e identidad y pertenencia.

Desde luego la temática de esta trilogía es bien distinta a la de Canción dulce, pese a ser estos textos de la misma autora. Nos encontramos aquí ante la vida de una pareja formada por un marroquí (Amín Belhach) y una francesa (Mathilde Adam). Se conocieron y se casaron en Mulhouse (Francia) al final de la ocupación nazi de Francia. Acabada la segunda guerra mundial, la pareja se instala en Meknés (Marruecos), protectorado entonces francés. Allí Amin quiere hacer productiva la finca que ha heredado de su padre. La acción en esta primera novela de la saga va desde que llegan a Meknés al poco de acabar la Guerra Mundial hasta el final de agosto de 1955 cuando las revueltas por la independencia del país están ya en su punto álgido. Vemos cómo todos los personajes se sienten extraños en algún momento al lugar que habitan o a la posición que ocupan (marroquíes en Francia; franceses en Marruecos; mujeres occidentales en un mundo machista; niños frente a adultos....). La novela me ha parecido interesantísima, especialmente por el buen desarrollo psicológico de las problemáticas de cada uno de los personajes.

El choque entre ocupantes y ocupados, entre Occidente y Oriente, entre Cristianismo e Islam se evidencia a lo largo de todo la novela. La visión romántica que en Europa se tenía de África es la que Mathilde pretende "vender" a su familia a través de las cartas que les envía («En las cartas que escribía a su hermana, Mathilde mentía. Fingía que su vida se parecía a la de las novelas de Karen Blixen, Alexandra David-Néel o Pearl S. Buck»). No, desde luego la vida de Mathilde en el Protectorado francés de Marruecos no es tan ideal como la vida en África que describe Isak Dinensen en su novela autobiográfica "Memorias de África". En Marruecos las distancias entre culturas estaba más marcada incluso que la que Karen Blixen señalaba en Kenia
«Para Muilala, el mundo estaba atravesado por unas fronteras infranqueables. Entre hombres y mujeres, entre musulmanes, judíos y cristianos, y ella estaba convencida de que para entenderse bien, más valía no cruzarlas. La paz se conseguía si cada cual se quedaba en su sitio.»
Es interesantísimo ver cómo evolucionan los personajes al tiempo que evoluciona la situación política del país. Mathilde se va adaptando a la manera de vivir las mujeres en Marruecos, sujetas a la autoridad del hombre, si bien ella entiende que su entrega es una manera de demostrarle el poder que ella tiene sobre él. Por su parte Amin, que ha luchado contra los nazis en el ejército francés, se siente en un terreno de nadie; por eso su modo de proceder muestra inseguridades que su esposa va limando mediante su plena aceptación de la nueva realidad socio-política del país que está naciendo.

Un ejemplo de lo manifestado en el párrafo anterior se da cuando Amin, tras descubrir una foto de su hermana pequeña Selma con un joven aviador militar francés, enfurece y golpea a Mathilde por no haberla controlado debidamente y prohíbe a Selma asistir al Liceo. Pese a esto el matrimonio sigue haciendo el amor. Es la manera que tiene ella de dominarlo a él: 
«Para avergonzarlo, ella perdió todo pudor, toda compostura. Le arrojó a la cara su lujuria y su belleza de mujer, su vicio y su lubricidad. Mathilde le daba unas órdenes cuya crudeza escandalizaba a Amin y alimentaba su excitación. Ella le demostró que guardaba dentro algo inasible, algo sucio, y que él no era quien lo había ensuciado. Una negrura de la que ella era dueña y que él nunca entendería
Los personajes son abundantísimos. Todos tienen gran interés, aunque quizás sea Aicha, la hija de Amin y Mathilde, la niña mestiza, la que marque la esperanza de futuro. Otro personaje llamativo es el médico francés que atiende a Mathilde durante un episodio de enfermedad complicada que ella sufrió. El facultativo no logra entender a esa familia mixta con una hija mestiza
(el doctor francés que atiende a Mathilde) «sabía que el mundo había cambiado, que la guerra había trastocado todas las reglas, todos los códigos, como si hubieran puesto a las personas en un recipiente y las hubieran removido, entrechocando unos cuerpos de los que opinaba que era indecente que se tocaran. Aquella mujer dormía en los brazos de ese moro velludo, de ese patán que la poseía, le daba órdenes. Todo esto era injusto, no entraba dentro de la norma, esos amores creaban caos y desgracias. Los mestizos anuncian el fin del mundo.»
Por su parte Aicha cuando se sienta en la azotea de la casa junto a sus asustados padres y contempla los incendios de las fincas de los colonos que los revolucionarios marroquíes están realizando en silencio y para sus adentros piensa: «Que ardan. Que se vayan. Que se mueran». Con esto vemos que la niña ya no está en el país de los otros o al menos no se siente en el país de los otros porque los otros a partir de ahora son los colonos franceses y no ellos.

Desde un punto de vista formal quisiera destacar el hermoso vocabulario propio de Marruecos que Leila Slimani incorpora en la novela. El mismo dota de belleza al texto al tiempo que sirve de rasgo identitario del país donde suceden los hechos. Son términos como “patinillo” (patio pequeño),  “almocadén” (autoridad subalterna),  “ataifor” (mesa redonda y pequeña usada por los musulmanes), “jaique” (especie de almalafa, usada por mujeres árabes, que sirve para cubrirse de noche y como vestido de día), “grisgrís” (amuleto protector que trae buena suerte a la vez que ahuyenta al demonio),  “adul” (notario o fedatario público),  “albórbolas” (revuelo, bulla, jaleo, gritería o alboroto ruidoso),  “almozala” (en textos aljamiados y moriscos, tapiz o alfombrilla para la oración), “aljofifa” (trapo o bayeta para fregar, especialmente el suelo), “aduar” (campamento de beduinos, formado por tiendas y chozas), etc. Salvo la palabra grisgrís, vocablo que procede del área subsahariana introducido en Francia en el siglo XVI, el resto forma parte actualmente del repertorio léxico magrebí.

Leila Slimani,literatura francesa,mestizaje cultural
Para finalizar, señalaré algunos datos tomados de la información proporcionada por Penguin Random House en su página web que vienen a completar los elementos biográficos señalados al inicio de esta entrada: la novelista Leila Slimani es la representante personal del presidente francés Emmanuel Macron para la promoción de la lengua y la cultura francesas, y preside el jurado del Premio Booker Internacional 2023. Ocupó el puesto n.º 2 en la lista anual de Vanity Fair Francia de los Cincuenta franceses más influyentes del mundo. Nacida en Rabat, Marruecos, en 1981, divide su tiempo entre Francia y Portugal. 


11 feb 2025

Recursos inhumanos. Novela de Pierre Lemaitre

21 comentarios:

«El sistema desanima, desmotiva y empuja hasta el límite. La sensación por parte de los más débiles de que solo los más fuertes lo consiguen. Los mayores, cada vez más amenazados por la exclusión. Plantea una pregunta: "En 2012, diez millones de viejos ¿son diez millones de excluidos?"»

Pierre Lemaitre, Novela negra francesa, Novelas de la crisis económica
Pierre Lemaitre
 (París, 1951) es uno de mis autores preferidos de novela negra. Como con otros autores he tenido mis épocas de entusiasta enganche con él. Así me ocurrió en 2016 cuando, recién publicadas en España el grueso de las cuatro novelas de su trilogía Verhoeven, leí los cuatro títulos con fruición (Irene, Alex, Rosy & John, y Camille) y de los cuatro dejé constancia en este blog. Como digo en sus respectivas reseñas, llegué hasta el escritor francés a través de la lectura dos años antes de Nos vemos allá arriba, novela que fue objeto de tertulia en el grupo de lectura más que palabras... en diciembre de 2014, tal y como consta en la crónica que de la misma aparece en el blog de dicho grupo tertuliano (leer dicha Crónica aquí). Mi admiración por Lemaitre me ha llevado también a procurar no perderme cuantas adaptaciones cinematográficas de sus escritos existen. Fue así como he visto con gusto en el cine dos películas basadas en obras suyas: Los colores del incendio del director Clovis Cornillac y Nos vemos allá arriba que firma Albert Dupontel. Y ahora mismo ya estoy buscando por ahí la adaptación que se hizo de esta novela que acabo de leer, Recursos inhumanos, a miniserie televisiva. Si la encuentro, la veré y creo que disfrutaré pues las creaciones de Lemaitre siempre me han satisfecho suficientemente.


Sinopsis de la novela 
Alain Delambre, directivo en paro de 57 años, es un hombre humillado tras seis años de desempleo. Así que cuando una prestigiosa compañía lo selecciona como candidato, está dispuesto a traicionar a su mujer, robar a sus propias hijas o pegar a su yerno, sabiendo que, si finalmente es el elegido, todo será perdonado. Pero nada resulta ser como parecía.


Pierre Lemaitre es psicólogo de formación y eso se nota muchísimo en sus novelas, muy especialmente en ésta. El protagonista, Alain Delambre, es un hombre que necesita sentirse útil; por ello acepta empleos muy por debajo de su nivel como el que al inicio de la novela tiene en Mensajerías Farmacéuticas, una empresa de reparto de fármacos. Se levanta a las cuatro de la mañana para a las cinco estar ya en el tajo y comenzar su trabajo de seleccionador de las cajas de fármacos que a lo largo de la mañana los repartidores llevarán a las oficinas de farmacia de París. Su empleo es un miniempleo de unas tres horas diarias de duración. Está bajo las órdenes de Mehmet, su supervisor, de origen turco 
«En Mensajerías Farmacéuticas, donde trabajo, Mehmet es "supervisor", y siguiendo un comportamiento vagamente darwiniano, cuando asciende pasa de inmediato a despreciar a sus antiguos compañeros y a considerarlos meras lombrices.»
El encontronazo ocurrido entre ambos será determinante en el desarrollo de la trama. Lo mejor de este miniempleo es la amistad que Alain hace con dos de los compañeros, Romain, un fracasado estudiante de arte dramático, y Charles, un hombre a quien el alcohol acompaña desde que despierta y al que deberá no pocas cosas a lo largo de la narración.

Alain está completamente enamorado de su esposa Nicole, que trabaja en un Centro de documentación. Sus hijas, Mathilde y Lucie, ya no viven en la casa familiar. Mathilde es profesora de inglés en un colegio y está casada con Gregory a quien Alain no soporta entre otras razones, aparte de por su cursilería, porque trabaja en una empresa de créditos al consumo, empresas que precisamente junto a los bancos son muy responsables de la enorme crisis económica que ha puesto de patitas en la calle a nuestro protagonista; por su parte, Lucie, tras una díscola adolescencia y primera juventud parece ahora haber sentado la cabeza en su trabajo de joven abogada. Para Alain su vida son estas tres mujeres, a las que adora. Por eso cuando desde BLC-Consulting, una empresa de selección de personal a la que escribió por mero hábito de hombre en el paro, le contestaron comunicándole haber sido elegido entre los posibles candidatos para un puesto de adjunto a la dirección de Recursos Humanos de una empresa importante, la alegría del matrimonio no pudo ser mayor. 

Habida cuenta del desagradable incidente ocurrido con el turco Mehmet en Mensajerías Farmacéuticas, Alain pone toda su ilusión en lograr el puesto para el que ha sido preseleccionado. Piensa concurrir al proceso selectivo aun sabiendo que BLC-Consulting de acuerdo con la empresa que ofrece el trabajo ha ideado un juego de rol que simulará un secuestro con rehenes; la finalidad es comprobar in situ las cualidades de los cinco candidatos. Según leía Recursos inhumanos, a mí la novedosa manera de elegir al trabajador me ha recordado muchísimo la obra de teatro de Jordi Galcerán El método Grönholm. Alain  Delambre, sabedor de lo que está en juego, indaga en  la identidad de los otros candidatos e investiga sobre ellos a fin de tener más posibilidades. Obtener toda esta información cuesta dinero; Delambre lo sacará de sus escasos ahorros e incluso de los que su hija y su yerno tenían para comprar un piso. Y nada más conviene decir sobre el desarrollo de la trama que Pierre Lemaitre realiza de esa manera suya tan particular que hace que el lector caiga en sus redes sin posibilidad alguna de dejar el libro hasta no saber qué ocurrirá con este hombre de 57 años en paro, con sus compañeros de Mensajerías Farmacéuticas, con los directivos de BLC-Consulting y la empresa contratadora, con Nicole, con sus hijas... 

La historia se enmarca dentro de la crisis económica de 2008 que sacudió a todo el mundo. Producto de ella fue un enorme crecimiento del paro en los países desarrollados, el frenazo de los créditos bancarios, la subida de las hipotecas, etc. Las jubilaciones anticipadas y el despido de los trabajadores que resultaban más gravosos, los de más edad, fue práctica habitual en las empresas a fin de poder sobrevivir al vendaval económico que se llevó por delante a un buen número de ellas. Estamos, pues, ante una novela muy incardinada en la realidad socioeconómica del momento. El autor confesó en entrevistas concedidas a raíz de la publicación en 2010 de la novela que el libro estaba «inspirado en un hecho real ocurrido en 2005 en France Télévisions Publicité, protagonizado en aquel momento por Philippe Santini, y por cuyo atrevimiento fue condenado por el Tribunal de Casación el 7 de abril de 2010».

La sociedad capitalista, y los actores de la misma son plenamente reconocibles. Las situaciones que la crisis económica produce, en especial el paro,  como tantas otras desagradables que ocurren a nuestro alrededor, parecemos ignorarla, no queremos verla y mucho menos sentirla
«El paro se sabe que existe pero solo afecta a los demás, como el hambre en el mundo, la escasez de vivienda, el sida. Las hemorroides. Para los que no están directamente afectados, el paro es un ruido de fondo.»
http://revistafiatlux.com/entrevista-pierre
-lemaitre-verhoeven-no-volvera/
Lemaitre en este thriller social sabe presentar circunstancias duras debidamente condimentadas con leves dosis de humor, como puede observarse en la cita anterior o en la referida al comportamiento de su jefe Mehmet en Mensajerías Farmacéuticas. Este recurso al humor es característico en el autor y ya lo señalé en las reseñas que hice de las novelas de la serie Verhoeven. También en dichas reseñas dejé constancia del culturalismo que, siempre en dosis muy bien medida, el escritor va dejando caer a lo largo del relato. Así, por ejemplo, en un momento de Recursos inhumanos Alain y su hija Lucie, que están preparando el juicio al que él se ha visto abocado, al despedirse, y tras haber utilizado varias veces la palabra 'batalla' para referirse al juicio, el padre se despide así: «Mañana, en la batalla, piensa en mí». Precisamente este es el título de una importante novela de Javier Marías, autor al que Lemaitre aprecia muchísimo. A veces la alusión culturalista es directa como la que se hace al dramaturgo del clasicismo francés Pierre Corneille: «Mi hija está frente a mí y se debate entre obligaciones incompatibles, un auténtico dilema digno de Corneille: su piso o su padre.»

Además del conocido panorama de crisis económica mundial provocado por las hipotecas subprime en que se inscribe la historia particular de este directivo arrojado al paro hace ya seis años, hay referencias, mucho más concretas, al día a día en que la sociedad en general y los ciudadanos en particular han de ir digiriendo la misma. La digestión se hace difícil conociendo la enorme corrupción de los políticos 
«—Pascal Lombard. Joder. Un antiguo ministro del Interior. Para caerse de culo. Recuerdo bien su cara. Un puro producto de la política corrupta. Bastante talento, un pasado gris, un cinismo a prueba de todo, algunos fiascos históricos que la justicia no ha conseguido desentrañar.»
Pero no sólo hay corrupción en los políticos, los empresarios, en plena crisis económica, miran poco por los trabajadores a los que despiden sin contemplaciones, mientras ellos se enriquecen. Constantemente, la Radio y la Televisión dan noticia de desfalcos empresariales, de ganancias desorbitadas de algunos directivos...
«busco una emisora de radio. Suena France Info. "… John Arnold, un trader de treinta y tres años, ha ganado entre dos mil y dos mil quinientos millones de dólares el año pasado. Le sigue…" La apago. La tierra gira siempre en el mismo sentido y a la misma velocidad.»
Sí, hay mucha denuncia social en esta novela que cabría calificar más de drama social-realista que de novela negra, si bien la intriga, el suspense y los giros inesperados en la trama tan propios del noir existen también en Recursos inhumanos
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Novelas que he leído de Pierre Lemaitre:

27 jul 2024

"Asesinatos, S. L.", una novela de Jack London

6 comentarios:

«El mundo se basa en la moralidad. Sin ella perecería. Hasta en los elementos hay justicia. Destruya la moralidad y destruirá la gravitación. Las mismas piedras saldrían volando en todas direcciones. El sistema sideral sería arrojado a la inconcebilidad del caos.»

Asesinatos S. L., novela filosófica, thriller
Dice Isabel de La Senyoreta Buncle en la reseña que el año pasado hizo de esta novela que la misma no se parece en nada a lo escrito por Jack London («Asesinatos, S. L. no tiene nada que ver con lo que London nos tiene acostumbrados: animales, Alaska y aventuras.»). ¿Es así? En efecto Asesinatos S. L. poco se parece a Colmillo blanco, a El lobo de mar o a El motín del Elsinore, novelas en las que el mar, la aventura o las peripecias protagonizadas en gran medida por animales ocupan un lugar central. Sin embargo en mi opinión no está demasiado apartada de otra novela suya, Martín Eden, metafórica narración autobiográfica que no he leído pero sí que he visto la muy bella e interesante adaptación cinematográfica realizada por el italiano Pietro Marcello en 2019. 

La literatura de Jack London y el cine se han llevado siempre muy bien. Haciendo una búsqueda en Filmaffinity de las cintas basadas en obras escritas por el autor estadounidense encuentro nada menos que 44 películas fruto de versionar narraciones suyas. El espíritu de aventura, la naturaleza en libertad presente en las mismas y los valores que se asocian con la educación de los adolescentes (amistad, sinceridad, esfuerzo, amor, castigo a los insolidarios, persecución de la avaricia...) han hecho que las mismas, especialmente entre los jóvenes y la gente menuda siempre hayan sido un rotundo éxito. 

¿Asesinatos S. L. se aparta completamente de todo lo dicho hasta aquí? Pues siendo sincero y aunque corra el peligro de contradecir un poquito a Isabel de La senyoreta Buncle yo diría que no mucho. En esta novela hay aventura (los miembros de la agencia que es la empresa Asesinatos S. L. se esfuerzan por encontrar a Dragomiloff, el jefe de la misma, que por convicciones morales y sentido ético ha aceptado hasta su propio asesinato; también aparece el mar dentro de la misma, nada menos que en torno a las islas Hawai donde el color local se funde armoniosamente con fenómenos naturales que suceden en los océanos; y en cuanto a los valores que suelen impregnar las obras de London el amor entre Grunya y Winter Hall tiene su cuota, así como la amistad a prueba de bomba de todos los integrantes de la agencia entre sí y el tremendo sentido ético que todos y cada uno tiene para cumplir aquello que han acordado y/o contratado.

¿Entonces Asesinatos S. L., dentro de la producción literaria de Jack London, es más de lo mismo? Claro que no. Aquí hay, junto a lo ya señalado, un debate filosófico de lo más interesante entre individualidad y sociedad. La pregunta que subyace a lo largo y ancho de la novela es la siguiente: ¿es justo asesinar a alguien que hace mal a la sociedad? Y también esta otra: ¿el asesino que así obra puede proseguir su vida con sentido ético aunque la equivocada moral de la sociedad lo persiga? Es el intelecto el que se erige como centro rector de la actuación de estos hombres. Los 19 miembros que componen la agencia son seres inteligentísimos, éticos y de un tremendo comportamiento moral. Tan es así todo esto, que los asesinatos que aceptan cometer sólo los realizan tras una investigación profunda de la necesidad de eliminar la excrecencia social que es ese hombre, bien sea un policía como McDuffy con quien se inicia la novela, bien sea un ser corrupto y explotador como Burgess, el rey de los ferrocarriles. 

Junto a las disquisiciones filosóficas que aparecen en la novela, para nada pesadas ni abstrusas, Jack London lanza cuestiones como la coherencia humana entre lo que se predica y lo que se hace. Así por ejemplo el personaje de Winter Hall es un socialista millonario que -esto sin saberlo previamente- ha pagado por el asesinato del padre de la mujer que ama. También es muy contradictorio que a Haussmann, un anarquista que milita en un grupo violento, la sangre le dé grima y no tenga el valor de matar a nadie.
(Los anarquistas) «eran tan poco prácticos... Soñaban, hilvanaban teorías y despotricaban contra la persecución a que la policía los tenía sometidos, pero nada más. [...] En cuanto a los seguidores de Tolstói y Kropotkin, no eran más que filósofos puramente especulativos. Ni ellos ni sus compañeros más violentos eran capaces de matar a una mosca.»
Y es que como se ve por la cita anterior la acción se sitúa en la primera década del siglo XX cuando en Rusia la Revolución está teniendo momentos de pulsión evidentes. Todo lo que allí ocurre durante esos años está siendo observado desde el exterior con precaución por unos y con pasión y admiración por otros. Jack London por su militancia socialista está entre los segundos, si bien no llegaría a ver el triunfo definitivo de la revolución en Rusia al fallecer en 1916.

Me ha gustado mucho en esta novela el enorme sentido del humor que muchas veces se desprende de la  misma. Iván Dragomiloff, creador de la empresa, y el resto de sus miembros repartidos por todo Estados Unidos son tan legales que nadie puede esperar que no cumplan con las reglas que se han autoimpuesto:
  • Primera: la muerte de la persona debe de aportar algún beneficio social y ser por ello de utilidad
  • Segunda: una vez aceptado el encargo y pagado, nadie se puede echar atrás.
  • Tercera: el asesinato tiene que ser cometido en el plazo de un año. Si no es así el dinero se devuelve al cliente con una compensación del 10%
Y si por algún imprevisto la víctima fallece por ella misma de manera natural y no puede llevarse a cabo el asesinato, la Empresa devuelve el dinero:
«Créame usted que tal como operamos nosotros, al margen de la ley, todo lo que no sea la más estricta honradez podría sernos de fatales consecuencias.»
Muestra el autor en esta novela un enorme conocimiento de la literatura, en especial de la rusa (Turgueniev. Tolstoi...) dado el contexto revolucionario mundial en que se desenvuelve la trama y a que el protagonista de la novela, Iván Dragomiloff, es un ruso exiliado en USA. La cultura de este hombre es inmensa como lo demuestra su bien surtida biblioteca:
«Allí en una incongruente intimidad, de hallaban El problema de Asia, de Mayan; Fuerza y materia, de Bruckner; Mr. Polly, de Wells; Más allá del bien y del mal, de Nietzsche; Muchos cargos, de Jacob; Teoría de la clase ociosa, de Veblen; De Epicuro a Cristo, de Hyde, y la última novela de Henry James.» (en la biblioteca que Dragomiloff tenía en Edge Moor).
Fue Jack London escritor prolífico en especial de historias cortas. Tuvo mucho éxito y publicaba cuentos en revistas de muchísima difusión. La escritura pronto le dio muy buenos réditos. Quizás por ello, aunque a veces con razón, fue acusado de plagio por otros autores. Él se defendía diciendo que se había inspirado para ese cuento o esa parte de aquella novela en alguna noticia leída en los periódicos o algo similar, pero sí que hubo páginas de algunas de sus obras -no muchas, ciertamente- idénticas a otras escritas por escritores de su época.

Novelas de aventuras, Novelas juveniles, Novelas filosóficas, Novelas de valores
httpscommons.wikimedia.orgwikiFile
JackLondon-office-1916.jpg
La gestación de Asesinatos S. L. tiene una peculiar historia. En primer lugar la idea de una Agencia de Asesinatos se la compró en 1910 Jack London al por entonces jovencísimo escritor norteamericano Sinclair Lewis. Se trataba de una empresa que aceptaba encargos para asesinar a personas malvadas o corruptas como jefes de policía, legisladores y políticos, Eso sí la organización debía constatar debidamente el merecimiento de la víctima a ser asesinado.  El mismísimo Jack London confiesa que el año que compró la idea a Sinclair Lewis desarrolló la historia en unas 20.000 palabras, pero que se atascó y la aparcó por no encontrar la manera idónea de continuarla. En ese estado quedó cuando en 1916 le sorprendió la muerte a la temprana edad de 40 años. Junto a esas 20.000 palabras el escritor dejó una serie de anotaciones en el manuscrito para esa posible continuación; asimismo su esposa, Charmian Kittredge, había dejado pergeñado antes de morir en 1955 una especie de esquema del relato. Fue con estos mimbres que en 1963 el escritor de novela negra, Robert L. Fish se encargó de culminar el relato. 

Lo dicho en el párrafo anterior sobre la escritura de la novela puede ser el motivo por el que su finalización -que, evidentemente, no voy a desvelar aquí- me ha parecido un poco brusca como si se tratase de una especie de 'deus ex machina'. Pero, en fin, este pequeño detalle no desmerece el conjunto que es Asesinatos S. L. Ahora mismo no sabría decir a quien pertenece la autoría de las fantásticas escenas de persecución, luchas y muertes que en los últimos capítulos de la narración aparecen. Desde luego están dotadas de una plasticidad y un dinamismo que tanto podrían ser autoría de London como de Fish. 

Como tantas obras de Jack London, esta novela salida de varias manos también ha sido llevada al cine. En 1969 Basil Dearden dirigió la adaptación de la novela que en España se tituló El club de los asesinos. La película fue bien recibida por el público y fue nominada en 1970 para los Globos de Oro.

Para concluir
Me ha gustado leer Asesinatos, S. L. de Jack London. Me ha hecho recordar las lecturas de aventuras leídas durante mi juventud. Quizás esto sea una de las cosas que más me ha hecho disfrutar de esta novela. El mar, las luchas entre contendientes me han parecido fantásticas. Sin lugar a dudas me reafirmo en que Jack London es uno de los grandes en la literatura de aventuras. Pero, como ya he dicho en esta reseña, este libro no sólo va por ahí; Su dirección enfila directamente hacia lo filosófico: Moralidad y Justicia, he ahí la gran pancarta que se extrae de la trama de esta novela. Unos asesinos justos. ¿Es posible tal cosa? Además en el texto se plantea hasta qué extremo de fidelidad a la palabra y a la inteligencia puede llegar el ser humano: ¿Incluso hasta la propia muerte? Son asuntos profundos desde luego.

La novela la publica Siruela dentro de una denominada Colección Escolar de Filosofía. Al respecto viene precedida de una Invitación a la lectura que ya anuncia un poco el tono de la narración; también al acabar la obra se proponen unas Actividades tras la lectura que desde luego pueden ser muy útiles en el aula. La invitación a la lectura de la obra y las actividades tras la lectura corren por cuenta de Marta Aja Cobo. Sólo he echado una rápida vista sobre ellas y me parecen muy bien traídas y muy estimulantes para los jóvenes lectores.
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Nota: Con esta novela culmino el Reto Serendipia recomienda de este año 2024. También, por fecha de su primera escritura y definitiva publicación añado el título a los correspondientes del Reto Nos gustan los clásicos propuesto por el blog Un lector indiscreto.

3 feb 2024

"Mañana no estás". Una historia de Jack Reacher escrita por Lee Child

14 comentarios:

«Las organizaciones ideológicas no se pueden permitir consideraciones racionales. Empiezas a pensar de manera racional y todo se viene abajo. Y a las organizaciones ideológicas les gusta comprometer a sus soldados de infantería en operaciones sin vuelta atrás.»

Mañana no estás, Lee Child, Aldo Giacometti (traductor)
No hace mucho que leí otra novela de la serie Jack Reacher de Lee Child [me refiero a Luna azul, 24ª de la serie, de la que tengo reseña hecha en este blog], escritor británico asentado en USA que pasó del mundo de la televisión al de la escritura al quedarse en paro. Hay quienes dicen (no sé si será de él mismo de donde nace esta información) que las historias protagonizadas por Reacher son historias de venganza inspiradas por el sentimiento de rabia que sintió al ser despedido en 1995 de Granada Televisión donde trabajó durante más de 15 años. 

Mañana no estás es una novela aparecida en 2009 a rebufo de la tremenda intranquilidad que el atentado contra las torres gemelas de Nueva York en 2001 produjo en los Estados Unidos. Todo lo que se mueve durante los inmediatos años posteriores al atentado es sospechoso de terrorismo. Y esta intranquilidad también actúa en Jack Reacher una noche en la que viaja en el metro de Nueva York y los diez puntos de una lista creada por los servicios secretos israelíes para descubrir a un terrorista concuerdan sin faltar ninguno con la actitud y presencia de una  de las cinco personas que junto a él viajan en un vagón del metro neoyorquino ese día a las dos de la madrugada. Jack Reacher se aproxima a la mujer sospechosa y entabla conversación con ella. Inopinadamente ésta saca una pistola y colocándosela bajo el mentón se suicida. Este es el fulgurante y adictivo inicio de esta novela que como casi todas las de Lee Child una vez iniciadas se hace difícil abandonar.

La policía neoyorquina rápidamente cierra el caso archivándolo como suicidio, pero Reacher no lo tiene tan claro; mucho menos cuando empieza a ser acosado por los enviados de John Sansom, un congresista de Carolina del Norte que aspira a ser senador y en la actualidad se encuentra en plena campaña de recaudación de fondos; también los servicios de la policía federal le hostigan e interrogan. Por si esto fuera poco un grupo terrorista afgano contacta con él. Este grupo, formado por una quincena de miembros, está comandado por una tal Lila Hoth. Todos los que se acercan a él le demandan idéntica cosa: qué le dijo Susan Markt, la mujer que se pegó el tiro en el metro, si ella le entregó un USB o cualquier otro objeto por el estilo antes de suicidarse.

Como ocurre con la mayoría de sus libros Lee Child entrega una novela muy entretenida, minuciosa, con ritmo, con muchas vueltas y revueltas... Sin embargo a mí me ha parecido en esta ocasión que el novelista se repite; concretamente la manera de obrar y comportarse del personaje me ha resultado ya archiconocida. En mi opinión lo mejor de Mañana no estás es lo que en ella se dice sobre las actividades que los servicios secretos de los EEUU realizaron en Afganistan cuando el país de los futuros talibanes estaba luchando contra los rusos. Fue en 1986 cuando agentes norteamericanos efectuaron actividades sucias y secretas en esa zona; concretamente fueron elementos de las fuerzas Delta (servicios especiales USA) los encargados de las mismas. Lo que ayer, en 1986, fue exitoso y recompensado con menciones y medallas, hoy, en 2009, puede resultar enormemente perjudicial.
«No hay duda de que el Ejército de los Estados Unidos estaba ahí. La Unión Soviética era su enemigo, y los muyahidines eran sus aliados. Era la Guerra Fría por encargo. Al presidente Reagan le venía muy bien que el Ejército Rojo se desgastara. Era parte de su estrategia anticomunista.»
Quedan testimonios gráficos de estas operaciones, realizadas junto a los por entonces excelentes amigos afganos. Hoy, en 2009, tras los atentados de Al Qaeda a las Torres Gemelas, su líder Osama Bin Laden, amigo íntimo en 1986 de los agentes secretos norteamericanos, ha pasado a ser enemigo total y cualquier acercamiento a él, por muy antiguo que éste sea, puede ser utilizado en la lucha política. De ahí el interés de unos y otros por lo que Susan Markt dijera o le diera a Jack Reacher poco antes de volarse la cabeza.

Se mezclan, pues, en Mañana no estás, y con mucha habilidad, todo hay que decirlo, por un lado los intereses particulares del político Sansom con los más amplios de los Estados Unidos; y por otro, los individuales del antiguo agente de la policía militar, Jack Reacher, con los también algo más amplios de los otros personajes neoyorquinos que se mueven a su alrededor como la agente Theresa LeeJacob Markt; la propia Susan Markt, hermana del anterior; Leonid, uno de los guardaespaldas de Lila Hoth; Springfield, guardaespaldas del congresista Sansom; etc. Esta manera de entremezclar estos ámbitos entre sí, me parece un mérito de la novela.

He dicho ya que Mañana no estás capta la atención del lector desde la primera página. Es una novela cuyo contenido se distribuye en 84 capítulos nada extensos que finalizan sistemáticamente cada uno de ellos con una frase creadora de suspense que impele a quien la está leyendo a no poderse despegar del libro. Junto a este artificio Lee Child en el thriller que tenemos en las manos utiliza otros propios de la novela clásica detectivesca tipo Raymond Chandler, por ejemplo el gusto que tiene por mostrar diversos tipos de armas
«Dos de los federales tenían en las manos unas Glock 17. Pistolas automáticas nueve milímetros austriacas, cuadradas, angulosas, confiables, bien probadas a lo largo de más de veinte años de servicio eficaz. Yo me había quedado con una leve preferencia personal por la Beretta M9, como las Franchi también italiana, pero un millón de veces de una y un millón la Glock iba a hacer el trabajo igual de bien que la Beretta.»
Del mismo modo citar diversos tipos de vehículos a motor como acostumbran a hacer las policíacas clásicas es también del gusto del novelista inglés («seis metros por delante de mí un Chevy Impala dorado frenó de golpe pegado al bordillo»). Aquí, en el texto citado, es un Impala, pero otras veces el vehículo nombrado es un Ford Crown Victoria, un Crown Vic u otros modelos semejantes. 

También quisiera destacar la racionalidad del protagonista que, siguiendo la senda de los investigadores protagonistas de las novelas de Agatha Christie, reflexiona sobre lo hablado con otros personajes, piensa en silencio, o recuerda frases y/o principios que le parecen esenciales en el proceso deductivo que está llevando a cabo en pro de la resolución del asunto que se trae entre manos («Si yo no te puedo ver, tú no me puedes ver», «Me acordé de Jacob Mark diciendo: Era buena con los ordenadores.», «Momento de decidir», etc.). Como puede verse en estos casos Child utiliza la tipografía en cursiva para señalarlo con más claridad.

Mañana no estás, ya lo he dicho, se lee muy bien, sin ninguna dificultad. A ello contribuye de manera importante el humor que aparece en bastantes momentos del relato. Creo que el novelista lo utiliza esencialmente, además de para atrapar mejor al lector, para resaltar el cinismo del personaje protagonista y lanzar alguna que otra crítica social
✔«La mejor manera de rastrear un número de teléfono depende de cuán arriba estés en la cadena alimentaria. Los policías y los detectives tienen guías de teléfono inversas. Buscan el número, consiguen un nombre, consiguen una dirección. El FBI tiene bases de datos sofisticadas de todo tipo. La CIA probablemente es la dueña de las compañías telefónicas. Yo no tengo ninguna de esas cosas. Así que uso una estrategia tecnológicamente sencilla. Marco el número y veo quién contesta.»
✔«La detective nos dijo que usted hablaba francés.
—Hay mucha gente que habla francés. En Europa hay un país entero.»
✔«El líder de los federales [...] siguió avanzando con su mano y la detuvo detrás de mi pasaporte
—¿Por qué está caducado? -preguntó.
—Porque nadie puede hacer que el tiempo se quede quieto -dije.
—Me refería a por qué no lo renovó.
—Ninguna necesidad inminente. De la misma manera que tú no llevas un condón en la cartera.
»

Serie literaria Jack Reacher, Cine y TV.
El autor tiene un estilo característico que, además de lo señalado hasta aquí, incluye muchas veces el empleo de largos y diversos listados, repeticiones nominales o verbales («Pude ver el lugar en el que debían haber instalado la cámara. Pude ver el lugar en el que habían puesto las luces. Pude ver los nudos de cuerda deshilachada») que insuflan en la novela un ritmo que sirve para hacer más fácil la lectura y que el lector se sienta así de manera más confortable en ella. No se puede olvidar que Lee Child es un reputado autor de bestsellers que conoce a la perfección lo que sus lectores esperan y buscan encontrar en sus libros. Desde luego él no engaña a nadie, pues su finalidad principal es la de entretener, algo que sin duda logra. Además, a veces, como en Mañana no estás, da informaciones relevantes sobre política internacional o expone al desnudo el funcionamiento manipulador e hipócrita de la política dentro de un país democrático como es Estados Unidos. Así al hablar de cómo es presentado al electorado el candidato a senador John Sansom leemos:
«La parte de la infancia era convencional para el género. Joven pobre de barrio, sin dinero, sin lujos, su madre como un gran apoyo, su padre con dos trabajos para llegar a fin de mes. Casi con seguridad exagerado. Si se toma a los candidatos políticos como muestra de la población, Estados Unidos es un país del Tercer Mundo. Todos crecen pobres, el agua corriente es un lujo, los zapatos escasean, una comida completa es motivo de celebración.»

Para acabar sólo querría dar dos datos que me parecen anecdóticos pero reveladores de la personalidad del escritor. El primero es el porqué del nombre con que firma sus obras siendo el suyo de nacimiento James Dover Grant. Según relata él mismo Lee es un apodo surgido de una broma familiar, mientras que Child nace de una argucia suya, gran admirador de la obra de Raymond Chandler y Agatha Christie, para que sus libros en librerías y bibliotecas figurasen entre esas dos grandes estrellas de las novelas detectivescas y de misterio.

La segunda cosa es el cuidado que pone en las traducciones que tienen sus libros a otros idiomas. Personalmente elige al encargado de las mismas. Al español, por acuerdo y determinación suyas, es el argentino Aldo Giacometti el traductor de la mayoría de ellas. La edición en lengua española de esta novela, aparecida en 2020 en Buenos Aires (en inglés apareció en USA en 2009), es, pues, responsabilidad de Giacometti por lo que es a él a quien hay que atribuir algún error o elección idiomática que por estos lares nuestros no solemos emplear. Citaré sólo dos ejemplos: "erran" por "yerran" («La mayoría de las armas cortas erran en el disparo») que aunque es forma admisible a mí me suena peor que la que porta la 'y' griega inicial. La otra, y esta ya me parece más grave y más censurable, es la utilización de la forma verbal 'andamos' en lugar de la correcta 'anduvimos' por estar refiriéndose a un hecho pretérito («Springfield pagó nuestra cuenta del salón de té con una tarjeta de crédito platinum y andamos del Four Season al Sheraton.»).

Las novelas de Lee Child funcionan muy bien en la pantalla, razón por la que algunas de ellas han sido adaptadas al cine y/o la televisión. En 2012 el director Christopher McQuarrie adaptó la novela Un disparo y dirigió su versión fílmica titulada con el nombre del peculiar detective, Jack Reacher.
Del mismo modo en 2016 el director Edward Zwick puso en imágenes la novela Nunca vuelvas atrás; la película resultante recibió el titulo de Jack Reacher: Never Go Back.
Por último, es muy reciente la serie televisiva Reacher (2022) creada por Nick Santora. Su primera temporada está basada en la novela Zona peligrosa, la primera de la serie literaria. En USA ya se ha estrenado la 2ª temporada y está rodándose ya una 3ª. El éxito de las historias creadas por Lee Child es absoluto también en formato cinematográfico.

16 sept 2023

Dolores Redondo. "Esperando al diluvio"

35 comentarios:

« —Me llamo Noah.
—¡Oh! Qué bonito, suena muy bien. ¿Tiene traducción al español?
—Sí, como Noé.
—¿Noé, el del diluvio?
Él asintió
—¿Y qué haces en Bilbao, Noah?
Él lo pensó un instante. Se entristeció al hacerlo.
—Supongo que estoy esperando al diluvio»


Dolores Redondo, Trilogía de Baztán
Completé en 2022 el Reto Autores de la A a la Z que desde hace ya unos años propone Marisa en Lecturápolis, su magnífico blog. Añade 
Marisa al trabajo que le supone la convocatoria del reto y su control la generosidad de sortear una serie de libros entre los que participan en él. Tuve la fortuna este año de que me tocase en suerte la última novela de la escritora vasca Dolores Redondo. Un ejemplar de Esperando al diluvio ha aguardado pacientemente varios meses en un estante de mi biblioteca hasta que por fin le llegó el turno. La he leído y me ha gustado, me ha entretenido y hasta por momentos me ha emocionado. En fin, vayamos por partes.

Sinopsis
Entre los años 1968 y 1969, el asesino al que la prensa bautizaría como John Biblia mató a tres mujeres en Glasgow. Nunca fue identificado y el caso todavía sigue abierto hoy en día. En esta novela, a principios de los años ochenta, el investigador de policía escocés Noah Scott Sherrington logra llegar hasta John Biblia, pero un fallo en su corazón en el último momento le impide arrestarlo. A pesar de su frágil estado de salud, y contra los consejos médicos y la negativa de sus superiores para que continúe con la persecución del asesino en serie, Noah sigue una corazonada que lo llevará hasta el Bilbao de 1983. Justo unos días antes de que un verdadero diluvio arrase la ciudad.

Como fácilmente puede deducirse de la sinopsis anterior estamos ante un thriller, se busca a un huidizo asesino en serie de mujeres. Lleva en su macabra actividad desde 1968 y catorce años después, en Glasgow, donde se produjeron los primeros asesinatos, han vuelto a suceder casos parecidos. La policía, pese a aún estar sin resolver los asesinatos de 1968, no relaciona ambos casos dada su distancia en el tiempo y la asentada creencia de que el desconocido asesino habrá muerto; tan sólo el agente especial procedente de Londres, Noah Scott Sherrington, sigue atando cabos, pues jamás creyó las teorías de que el asesino John Clyde, conocido como John Biblia por el protocolo con que adorna sus crímenes a base de textos bíblicos, estuviese muerto o hubiese abandonado el país. Sus compañeros de la comisaría La Marina de  Glasgow a la que ha sido destinado -en especial el sargento Gibson- se burlan de él y lo consideran antiguo y algo engreído habida cuenta su procedencia londinense. Por un azaroso barrunto Noah está a punto de detenerlo una lluviosa noche junto al lago glaswegian Katrine, pero un inopinado e inoportuno ataque al corazón mientras estaba en ello propiciará que Biblia escape. Siguiendo su estela, Noah llegará hasta Bilbao en donde el asesino se encuentra ahora. Y allí en plenas fiestas locales están sucediendo desapariciones de chicas que a Sherrington se le asemejan muy mucho a las ocurridas en Glasgow.

Junto al thriller propiamente dicho se desarrolla una emotiva historia de amor entre el escocés Sherrington y Maite, la mujer que atiende el bar cafetería al que acude Noah. Por último, y muy importante, es ver cómo al tiempo la autora nos introduce en un momento concreto de la vida en Bilbao, agosto del año 1983. Por esos meses ETA está asesinando con prodigalidad, acaba de salir la primera promoción de ertzainas y Mikel Lizarso, uno de los protagonistas de la novela, forma parte de ella. Este personaje se hace amigo de Noah y ambos hablan de las semejanzas y diferencias entre los conflictos vasco e irlandés; a Noah le llama sobremanera el idealismo fuera de la realidad que percibe en el apasionado nacionalista policía euskaldún, al que advierte de ello. En ese agosto sucederá la inundación histórica de Bilbao, el diluvio que anegará la ciudad. No obstante la autora al final advierte de la licencia que se ha tomado al adelantar un año la resolución del asunto John Biblia y atrasar otro la salida de la primera promoción de la Ertzaina para hacer coincidir ambos hechos con la riada histórica que anegó Bilbao el 26 de agosto de 1983. Todo por el bien de la literatura. 

La tercera pata de la novela, la del marco político y social en el que se desarrolla el thriller, le sirve a Dolores Redondo para introducir asuntos sensibles como el del conflicto político y otros interesantes socialmente hablando como el de la parálisis cerebral que en esta novela está presente en el personaje de Rafa, un muchacho que acompañado de su perra de aguas Auri hace recados a los comerciantes de la zona, en especial a Maite, la dueña del bar al que Noah acude desde su pensión y con la que éste establecerá una relación amorosa. La integración de los paralíticos cerebrales; el txikiteo que, si se abusa de él, puede acabar en alcoholismo; la opresión y los abusos producidos en el seno familiar sobre un adolescente... Todos estos asuntos y muchos otros más aparecen en esta entretenida novela negra.

Muchas cosas me han gustado en Esperando al diluvio. Me ha encantado ese discurrir de la trepidante acción por las calles de Bilbao en lo que es un auténtico homenaje a la ciudad (Iturribide, Tenderías, plaza de Unamuno, Madariaga, las Cuatro Calles, Telesforo Aranzadi, Luis Briñas, Plaza del Arenal, plaza Circular, plaza Moyúa, las Siete Calles, calle Ercilla, alameda de Recalde, calle Elcano,  Matico, Uribarri...), me han parecido impecables las escenas de lucha y persecución desarrolladas tanto en ese Bilbao feo y sucio anterior al Guggenheim como aquellas que tienen por marco la lluviosa Escocia a orillas del lago Katrine con la preciosa leyenda de la 'caoineag' (la 'llorona'), el demonio del lago que llora cuando alguien va a morir. La imbricación entre la realidad del combate entre humanos y la atmósfera legendaria con alusiones al poema de Walter Scott Las damas del lago me parece un gran hallazgo.

Y también muy acertada es esa inclusión de la música tanto inglesa como española envolviendo toda la historia. En la de acá, la española, destaca el tema Amor de hombre de los bilbaínos Mocedades que sirve para arropar con ternura y delicadeza la relación Maite - Noah; también se cita el tema de Tino Casal Póker para un perdedor para ilustrar la difícil situación por la que en un momento dado de la narración está pasando Sherrington. Pero sin duda es la música en lengua inglesa (Let's Dance de David Bowie; Total Eclipse Of The Heart de Bonnie Tyler; She works hard for The money de Donna Summer; Baby Jane de Rod Stewart; Wouldn't It be good y Human Racing, ambos temas de Nick Kershaw;  etc.) la que más abunda en esta narración. En especial es Wouldn't It be good la canción más utilizada por Dolores Redondo en su novela; varios capítulos de la misma utilizan como título versos sacados de la misma. Al final, en 'Nota de la autora' la novelista nos aclara que «Nick Kershaw publicó su Wouldn't It be good como  parte del álbum The Riddle en 1984, pero también me he tomado la "licencia literaria" de incluirla como banda sonora de la trama de esta novela que transcurre un año antes»


Me gustaría también destacar el gusto con el que Dolores Redondo introduce en el relato vocabulario en euskera propio de su Bilbao natal, de su País Vasco. Son términos muy usuales por allí como txikiteo (tomar chatos de vino yendo de bar en bar), txosnas (tabernas que se montan durante las fiestas regionales en País Vasco y Navarra), latxa (raza ovina y por extensión la lana burda de los ovinos de esta raza), sokamuturra  (fiesta tradicional taurina del País Vasco en la que se juega con un toro enmaromado), auzolan (trabajo vecinal gratuito en beneficio del pueblo o para ayudar a una familia de la localidad), etc. Y de la misma manera la Redondo gusta de utilizar con precisión palabras propias de la marinería cuales pañol (compartimento de un barco o pequeño almacén en un puerto, que sirve para guardar víveres, municiones, herramientas...), amuras (en un barco parte del costado donde el casco se estrecha formando la proa del mismo), etc.

También en el ámbito del vocabulario específico hay proliferación de terminología médica relativa especialmente a la cardiología. Y junto a estos vocablos de los facultativos la profunda reflexión de quien se sabe próximo a su final
«Ya sé lo que tratas de decirme, todos vamos a morir, mi cardiólogo me dijo lo mismo, pero vosotros tenéis la suerte de vivir en la ignorancia y no saber cuándo será eso, y yo sé que es inminente.»

Para finalizar
Editorial Destino
Dos cosas quisiera destacar para cerrar esta reseña. La primera es el cuadro costumbrista que la novelista logra darnos de su ciudad, que me ha parecido magnífico. Además de las calles y espacios (el puerto, la ría, el teatro Arriaga...) otros muchos de los elementos que se citan son auténticos; incluso el popularísimo locutor radiofónico de los 40 principales de la SER bilbaína, Ramón García, es real.

La segunda cosa es esa especie de comparativa que en Esperando al diluvio realiza Dolores Redondo entre las ciudades de Bilbao y de Glasgow, tanto en sus aspectos marineros cuanto de hábitos ciudadanos. Por extensión (Escocia e Irlanda forman parte de una misma etnicidad), proximidad y posesión del gaélico como idioma diferencial, también la escritora encuentra analogías entre las identidades y las ansias de especificidad diferencial de los irlandeses del norte y los vascos, en ese momento -agosto de 1983- inmersos ambos territorios en conflicto político con sus respectivas metrópolis. 

Esto último si bien no es elemento nuclear en la novela, sí que la autora lo deja apuntado con claridad. Pienso que Dolores Redondo también está pensando, mientras escribe esta entretenida novela, en el lector inglés que la vaya a leer; quizás de ahí venga esa manera de encabezar bastantes capítulos con versos tomados sin traducción alguna de la canción Wouldn't It be good de Nick Kershaw. 

No lo he dicho porque creo que no era necesario, pero por si acaso recordaré lo que la misma Dolores Redondo dice de sí misma en su página web:

Dolores Redondo (Donostia-San Sebastián, 1969) es la autora de la Trilogía del Baztán, el fenómeno literario en castellano más importante de los últimos años: El guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta. Las tres adaptaciones cinematográficas se estrenaron con éxito entre 2017 y 2020 y actualmente están disponibles en Netflix. A la trilogía le siguió Todo esto te daré (Premio Planeta 2016), la novela ganadora de dicho galardón más vendida de los últimos tiempos. En 2019 regresó al universo del Baztán con La cara norte del corazón, que se encuentra en vías de desarrollo como serie televisiva en Hollywood, lo que constituye un hito de la ficción española contemporánea. Esperando al diluvio es su novela más reciente. En 2021 se reeditó Los privilegios del ángel, su primera novela. Hoy son ya 38 los idiomas a los que se han traducido sus obras en todo el mundo, y cuenta con más de 4 millones de lectores.
 




22 nov 2022

El paciente. Novela de Juan Gómez-Jurado

21 comentarios:

«Si tuviese una niña de nuevo no le hablaría de la importancia del trabajo duro, ni de las penas del infierno, ni nunca, nunca le daría unos azotes. Si tuviese una niña no le impondría reglas ni valores. Le diría que persiguiese lo que fuera que le hiciese feliz, porque cuando te quieres dar cuenta estás muerto y ya nada tiene arreglo, nada se puede deshacer»

El Paciente, Juan Gómez-Jurado
Hace ya un tiempo -dos o tres años como poco- leí Espía de Dios (2006), una de las primeras novelas del autor; una novela que no debió de llenarme mucho. ¿Por qué digo esto? Pues, primero, porque no recuerdo mucho de ella; y, segundo y más importante, veo que no hice reseña alguna de la misma en el blog. 

¿Correrá igual suerte El paciente de Juan Gómez-Jurado? Pues no, no le ocurrirá lo mismo; como se ve ya estoy aquí reseñándola y yo no suelo reseñar libros que no me hayan agradado lo más mínimo. Es, en primer lugar, una historia que me ha entretenido suficientemente y, aún estoy dilucidándolo, me animará o no a seguir con la segunda parte de esta novela, La historia secreta del Señor White (2015) e incluso abordar la trilogía que más satisfacciones le ha dado al autor, la de las Reina roja (Reina roja, 2018; Loba negra, (2019) y Rey blanco, 2020) o cualquier otro título suyo. Ya veré y ya contaré.

El autor
Juan Gómez Jurado (Madrid, 16 de diciembre de 1977) estudió Ciencias de la Información en el CEU San Pablo de Valencia, tras lo que inició carrera en medios de comunicación como Canal Plus, TVE, La voz de Galicia o la Cadena COPE, actividad que compaginó con la escritura de sus primeros textos. En 2006 publicó Espía de Dios, novela con la que logró un gran éxito de ventas tanto en España como a nivel internacional. Gómez-Jurado se dedica casi en exclusiva a la literatura, aunque sigue colaborando con varios diarios y revistas como Qué Leer o Jot Down, así como en programas de radio como Julia en la onda.




El paciente
Sinopsis (proporcionada por editorial Planeta)
El prestigioso neurocirujano David Evans se enfrenta a una terrible encrucijada: si su próximo paciente sale vivo de la mesa de operaciones, su pequeña hija Julia morirá a manos de un psicópata. Para el Dr. Evans se inicia una desesperada cuenta atrás cuando descubre que el paciente que debe morir para que su hija viva no es otro que el presidente de Estados Unidos.



Como he dicho, leí Espía de Dios hace unos años y no me gustó mucho, la verdad sea dicha. Fabulaba Gómez-Jurado en esa su primera novela con la existencia de una conspiración asesina dentro del Vaticano; es cierto que la muerte sorpresiva del efímero Juan Pablo I, el ascenso de Juan Pablo II y el cambio geopolítico en el tablero mundial daba materia para ello, pero lo que es narrativa y literariamente la novela no me agradó en demasía. La verdad es que esas novelas en las que se mezcla lo 'noir' con lo mistérico y religioso no me van. 

Sin embargo El paciente no me ha desagradado. Que conste que no ha sido para tirar cohetes, pero confieso que me ha entretenido y, aunque la he visto llena de lugares comunes y frases muy repetidas en las novelas del género, se lee bien, atrapa, y no ocupa mucho tiempo, pues se despacha en tres días. ¿Confiere esto sello de calidad a un relato? Pues sinceramente creo que no. Ahora bien, desde otro punto de vista, novelas como ésta y otras de este escritor que la siguieron -todas ellas exitosas- sirven para aficionar a la lectura, algo que a mí desde siempre me gusta que así sea. Pero, claro, no cualquier lectura, por exitosa y best seller que sea, es literatura de calidad. 

Yo situaría esta novela, siguiendo el criterio clasificador establecido por el crítico Domingo Ródenas de Moya en el último suplemento literario Babelia, dentro del grupo que él denomina literatura de ficción formularia o de género, sector en el que coloca a Pérez Reverte, María Dueñas o Ildefonso Falcones. Un escalón por encima de ellos estaría otra narrativa de ficción más ambiciosa, más innovadora, menos formularia, y en ella se encontrarían escritores como Javier Marías, Almudena Grandes, Vila-Matas, y tantos otros mucho menos populares, pero mucho más artísticos y creativos. Por debajo, un sinfín de autores, fenómeno de ventas todos ellos, como Elisabeth Benavent, Megan Maxwell y tantos más, que apenas tocan las páginas de cultura de los medios de prestigio.

La escala es muy grande en el terreno de los bestsellers y a lo largo de ella se distribuyen un sinfín de autores, unos más próximos a los escalones de prestigio y otros mucho más abajo. Juan Gómez-Jurado, en mi opinión, estaría, como los citados Falcones o Dueñas, prestigiando el fenómeno bestseller gracias a su buen oficio, pero no elevando mucho la cabeza al optar conscientemente por la utilización de procedimientos que buscan más las ventas que la calidad literaria. 

Respecto a los procedimientos usualmente utilizados por los escritores para construir un bestseller me atrevo a recomendaros leer algunas reseñas en este mismo blog en las que enumero y explico algunas de las recetas empleadas para crear un éxito de ventas. Pongo los enlaces a sólo tres, aunque a lo largo y ancho de los doce años de existencia de "El blog de Juan Carlos" os aseguro que hay varias más. Aquí van: dos referidas a la escritora Julia Navarro: Dispara, yo ya estoy muerto, e Historia de un canalla, y una sobre el gran fenómeno de ventas que supuso, y supone, el escritor Joël Dicker: La desaparición de Stephanie Mailer. Espero que os sirvan para algo, siquiera sea para discrepar.

Novelas de suspense, thriller español actual
Juan Gómez-Jurado
en El paciente adopta el estilo de la novela de suspense, del thriller  norteamericano. Hasta tal punto es así que la acción la sitúa en Washington, los personajes tienen todos nombre anglosajón (Dave Evans, Mr. White, doctor Alvin Hockstetter, etc.); sólo Julia, la hija del neurocirujano Evans, cuyo secuestro motiva toda la acción tiene un nombre existente en ambas lenguas. Quizás esta sea una de las escasas concesiones que el escritor hace a su tierra de origen, un detalle nimio. Todo lo demás: el ritmo, el tono, las localizaciones, el pensamiento, etc., imita o toma los procedimientos propios de la novela de suspense norteamericana. Leyendo El paciente pareciera tener en las manos un relato de cualquier autor estadounidense. Es una novela de aventuras, propia, como decía, creo recordar que Ortega y Gasset sobre la novela policíaca, de espíritus adolescentes. O sea, que sí, mucha acción, mucha intriga, pero poca chicha. Y ya el final... bueno, el final es de traca y muy, muy, de niños. Sobre lo de acción dirigido a espíritus adolescentes quisiera decir que el escritor, en compañía de su esposa, la psicóloga y escritora Bárbara Montes, ha escrito un buen número de series novelescas a ellos dirigidas (la serie Amanda Black y la serie infantil Rexcatadores) formadas hasta ahora cada una de ellas por cinco títulos.

Pese a moverse en clave thriller norteamericano, el escritor no puede sustraerse a su país de nacimiento. En algunos momentos -no muchos- hace quiños a España. Así, al hablar de la sanidad estadounidense, Gómez-Jurado es seguro que está pensando en la española
  • «¿Quieren saber cuándo se fue a la mierda la sanidad en este país? Cuando quitaron de la dirección a los médicos y pusieron a contadores de judías como Meyer»
  • «No puedo aceptar operarme en un hospital de élite. Precisamente yo, que tanto he luchado por una sanidad pública de calidad. La opinión pública se cebaría con el caso durante meses —respondió, y yo suspiré aliviado.» (dice el político que precisa atención hospitalaria)
Desde el principio de la novela leemos que es el doctor Evans quien desde la cárcel nos está contando los hechos. Y los cuenta a través de la novela que está escribiendo en su celda. Así que la novela que estamos leyendo es la que su protagonista principal está escribiendo. De aquí el que haya capítulos narrados en primera persona y otros, los que no están protagonizados por él, sean narrados por un narrador externo en 3ª. Bueno, pues ya al final del relato, el propio Dr. Evans, hablando por boca del autor auténtico, tiene la humorada de decir lo siguiente:
«Antes de que se les ocurra criticarme, como han hecho muchos, por aceptar una oferta de una gran editorial y escribir mi historia para intentar sacar algo bueno de todo esto, les recuerdo que a ustedes les picaba lo bastante la curiosidad como para comprarlo, en primer lugar. A no ser que se lo hayan bajado de Internet sin pagar. Si es así, me deben pasta por todas las horas que he pasado entreteniéndoles, amigos.»
¿Es una confesión en voz alta que el escritor realiza a propósito de la edición de la novela por parte de una gran editorial como es Planeta? Pues seguramente, pienso yo. Lo que sí revela es que el novelista dialoga con sus lectores y conoce el mundo real en el que estos se mueven. Y esto hace que exista feeling, conexión entre el novelista y quienes disfrutan de sus historias.

El autor, conscientemente, en la novela deja la puerta abierta a posibles continuaciones. Continuaciones que a día de hoy alcanzan ya el número de siete formando un universo narrativo denominado "La trama". Sus títulos son los siguientes: El paciente (2014), La historia secreta del señor White (2015), Cicatriz (2015), trilogía Reina Roja [Reina Roja (2018), Loba Negra (2019) y Rey Blanco (2020)] y Todo Arde (2022). Como se ve por las fechas de publicación, Gómez-Jurado es un escritor prolífico y rápido. Escribe bien, pero, quizás, la velocidad de escritura le lleva a caer en lugares comunes y/o tópicos que rebajan en gran medida la calidad de su Obra.

En la novela que acabo de leer e imagino que en las otras que forman parte de la saga, Juan Gómez-Jurado atrapa al lector gracias a la maestría con que se mueve en la literatura de intriga, La novela mantiene el suspense al no saber si las 63 horas que el protagonista tiene para solucionar el problema le serán suficientes o no. Luego está la parte ética, moral y emotiva: ¿salvar a quien más se ama justifica cometer cualquier acción por atroz que esta sea? El problema que tienen ésta y otras novelas de otros autores que plantean dilema semejante es su carencia de originalidad, al abundar las historias de este tipo. Cuando esto sucede, sólo la calidad literaria puede salvar al libro que tenemos en nuestras manos. ¿Se salva Gómez Jurado? Bueno, pues ahí, ahí, está. Se encuentra, en mi opinión, en una zona difusa. Hay momentos en que leyéndole uno nota plena satisfacción, mientras que en otros te sientes embargado por una tremenda desilusión. ¿Hay soluciones para esto? No soy yo nadie para darlas, naturalmente, pero sí que pienso que dedicar más tiempo y atención a la ejecución de sus escritos redundaría en una clara mejora de la calidad.

Final
He dicho que El paciente me ha gustado más que Espía de Dios y según avanzo en mi escritura veo que de mi boca, cabeza y dedos salen palabras que claramente llevan al escritor y su novela hacia el terreno de los mansos, que dicen los taurinos, o sea, al de los malos toros, léase libros (je, je...). Y no, aún no quiero encasillar a Juan Gómez-Jurado ahí, porque creo que no es ese su lugar, aunque lo que sí es verdad es que desearía ver más autenticidad y más originalidad en él. En fin, leeré alguna novela más del exitoso escritor y, sin duda alguna, seguiré hablando de él en mi blog.