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8 feb 2022

Mauricio Wiesenthal. "Orient-Express: El tren de Europa"

19 comentarios:

«En la vieja Europa en la que me eduqué—un mundo escarmentado y arruinado por las guerras—, la revolución industrial y el combate social se consideraban promesas de un mundo mejor, pero detrás de cada máquina estaba el trabajo y la responsabilidad de un hombre. Y eso es justamente lo que se ha olvidado en las sociedades modernas más irresponsables, fascinadas por el ocio y confiadas—por comodidad—al poder de máquinas dirigidas por la inteligencia artificial.»

Agradezco a mi buen amigo José Antonio la recomendación que me hizo de este libro de Mauricio Wiesenthal. José Antonio me habló de lo mucho que le había gustado la defensa de Europa que el escritor hace en la obra, una defensa de los valores que desde siempre la han caracterizado frente a las naciones de otros continentes que, pese a todo, han ido arrinconándola calificando sus virtudes ancestrales de anacronismos para olvidar. Ambos convinimos que esa defensa a ultranza de la Europa de entreguerras que Wiesenthal realiza en esta obra es la que en el imaginario colectivo constituye la Europa de siempre, la que el gran Stefan Zweig en su ensayo El corazón de Europa y también otros autores como Thomas Mann, Proust o el mismísimo Joyce defendían. 
«Esto es verdaderamente el bendito corazón de Europa, donde los europeos nacimos a nuestra cultura y a nuestra condición de pueblo educado en diferentes lenguas y religiones, con unos valores morales comunes: amantes de la diferencia y de la ecuanimidad (no de la igualdad), defensores de la justicia y de la dignidad humana, enemigos de las dictaduras y de las asambleas populares arbitrarias, creadores de una civilización que nos permite conservar nuestra historia, y un sagrado pacto social que es la garantía de nuestra libertad. […] Y el día que no sobrevivan estos valores no existirá Europa, por más que algunos quieran suplantarla por un parque temático de monumentos.»

Mauricio Wiesenthal, Orient-Express
Así pues con estos presupuestos tomé el libro editado por Acantilado y lo he leído de cabo a rabo disfrutando mucho de cada uno de sus 32 capítulos. El libro, aparecido en abril de 2020, es una especie de remake del que publicó en 1979 titulado La Belle Époque del Orient-Express, aunque ambos son muy distintos, El de 1979 es la crónica del viaje que de joven en un vagón de tercera clase hiciera un Mauricio Wiesenthal airado que veía cómo el hermoso tren estaba siendo asesinado por la vulgaridad funcionalista de las dictaduras del imperio soviético en el Este de Europa y la indiferencia, también, de los burgueses europeos. Este de 2020 es bien distinto pues muchas cosas en Europa han cambiado: ya no existe la URSS y los que fuesen países satélites suyos se han democratizado; pero lo más determinante es que el Orient-Express fundado en 1883 hizo su último viaje como tal el 19 de mayo de 1977 y no sería hasta1982 que el matrimonioSherwood, tras la compra en subastas empresariales de varios vagones míticos del Orient-Express, lo refundase ahora con otra denominación e hiciese su primer trayecto Londres-Venecia. Este trayecto con el paso de los años se fue ampliando tomando los trayectos míticos del antiguo Orient Express, convirtiéndose con el tiempo en el VSOE (Venice Simplon Orient Express), un tren turístico de lujo en el que Mauricio Wiesenthal está viajando en este libro. Este tren sólo realiza la ruta una vez al año. Se trata de turismo más que exclusivo. El trayecto entre Londres y Estambul lo realiza el escritor en 2017.
«El proyecto de salvamento y recuperación del Orient-Express costó más de once millones de libras esterlinas. Pero James y Shirley Sherwood fueron rescatando los viejos e históricos carruajes de la Pullman y de Wagons-Lits, allá donde un ingrato destino los había dejado abandonados.»
En Orient-Express: El tren de Europa el autor nos cuenta este viaje sabrosamente condimentado con la historia del propio tren desde la de sus vagones sleeping-car tan característicos creados por el norteamericano Georges Mortimer Pullman, vagones que se vieron debidamente aderezados y establecidos en su configuración definitiva con los Wagons-Lits que el ingeniero también norteamerciano Georges Nagelmackers presentase en la exposición universal de Viena de 1872:  «El mundo elegante—escribió la prensa de Viena—debe al ingeniero Nagelmackers la manera estadounidense de viajar, mejorada en función de los usos europeos»

Mauricio Wiesenthal cuenta con amor las peripecias sufridas por varios de los vagones del famoso tren: el Ibis, el Côte d'Azur, el Cygnus, etc. Cómo fueron usados en rutas distintas según el paso de los años y de las circunstancias políticas, cómo algunos quedaron arrumbados en una vía muerta durante años y años hasta que Sherwood decidió comprarlos y restaurarlos debidamente. También conocemos la vida interna del tren: los dos turnos de comida, la privacidad de los compartimentos, el paso de las  fronteras, los encargados de vagón, el funcionamiento de las calderas de vapor por parte de los fogoneros y del maquinista, etc.

Sin lugar a dudas es sobre todo la personalidad de los viajeros lo más entretenido de este hermoso libro. El anecdotario de sucedidos en el tren a personalidades del mundo de la moda (Coco Chanel, su amiga Misia, su amante Paul Iribe...); de la política y la realeza (Winston Churchil, el duque de Windsor, el duque de Marchena, Carlos II de Rumanía, Fernando I de Bulgaria, Sissí, etc.); de espías y delincuentes (el traficante de armas Basil Zaharaff, el armenio Nubar Gulbenkian, el fundador de los Scouts Baden Powell, etc.); de bailarinas y actrices, sicalípticas o no (Isadora Duncan, Sarah Bernhardt, Josephine Baker y la Bella Otero, por ejemplo); de escritores (Pierre Loti, Agatha Christie, Ian Fleming o Graham Greene); y de tanta y tanta otra gente es algo que atrae y hace muy amena la lectura de este libro proteico: libro de viajes, novela, ensayo, crónica de una época...

Wiesenthal es un escritor, un hombre que ha dedicado su vida a la escritura, es un amante de los libros, un disfrutador de la lectura, un ser cuya vida ha estado marcada por la Literatura, y también por los viajes: «Un viaje sólo merece la pena cuando lleva a la literatura.», escribe en un momento de la obra. Efectivamente "Orient-Express" es un libro que habla de literatura con pasión; de siempre el tren ha sido un marco literario clásico. Muchas novelas suceden en el interior de un tren, muchas de ellas en el interior del Orient-Express y no sólo me refiero a Asesinato en el Orient-Express de Agatha Christie que naturalmente ocupa un lugar relevante en este libro.
 «Los trenes han sido siempre un tema literario, desde La bestia humana de Zola hasta La muerte feliz de Camus; desde El viajero y el amor de Paul Morand hasta el El tren de Estambul de Graham Greene; desde Estación Victoria a las 4.30 de Cecil Roberts hasta el Orient Express de John Dos Passos, donde tan poco se habla del tren que da título a la novela.»
Muchos más autores y libros salen a relucir en este precioso ensayo novelesco: «Desde Rusia con amor de Ian Fleming; La máscara de Dimitrios de Eric Ambler; Agatha Christie, por supuesto; La Madone desde Sleepings de Maurice Dekobras del año 1925; El amante de lady Chatterlay de D.H. Lawrence...»

Último viaje del Orient-Express
Aunque Mauricio Wiesenthal redacta en este libro la Crónica viajera de su viaje de 2017 en el VSOE, magistralmente entreverada con recuerdos del que hiciera 40 años antes y algunos otros recuerdos personales de su propia vida, es evidente que él siente una enorme atracción por la época áurea de este expreso que recorría todo el continente europeo y que incluso al llegar a Estambul podía enlazar con el expreso Estambul-Bagdag. Del Orient-Express todo le agrada: sus vagones Pullman, los wagons-lit, los sleepings-car, el vagón restaurante, los vagones destinados a la realeza... Todo le gusta porque en toda la composición del convoy y en el viaje continental Wiesenthal ve palpitar la belleza: sus maderas de caoba, los hoteles en los que los viajeros paraban especialmente el Pera Palace de Estambul, pero también el Hotel-Château Bellevue de Sierre donde de pequeño -recuerda Wiesenthal- se alojaba con su padre cuando este iba a dar conferencias-. Es todo ello una belleza hoy desaparecida por considerarla superflua, elitista, de otro tiempo.
«Nací demasiado tarde, cuando ya se habían apagado las luces del romanticismo, pero me gustan los nombres de las maderas exóticas: el palo rosa, el cedro, el palisandro de Brasil, el ébano de Macasar, el limonero de Ceilán… Y me encanta la palabra mahogany con la que los ingleses designan la caoba, esa madera noble que se oscurece al envejecer; igual que los paneles del Orient-Express, los armarios de las bibliotecas y los cofres donde se guardan los mejores cigarros, mientras se les va oscureciendo la capa, envejece la hoja en su sueño aceitoso y se concentra su aroma.»
Efectivamente el escritor nos parece hoy un romántico. Pero no es un romántico impostado, sino un hombre sincero que valora la belleza, que la considera un valor importantísimo. Una belleza que ve que se conserva aún en ese tren VSOE que emula al auténtico Orient Express desaparecido en 1977. Este VSOE hoy es un artículo sólo al alcance de millonarios que quieran sentir en el siglo XXI las emociones y el placer que de 1883 a 1977, y especialmente durante el período de entreguerras, disfrutaron los monarcas, destronados o no; los dictadores de unos y otros signos; los artistas; los grandes escritores; los bailarines; los grandes compositores..., todos esos seres que de un modo u otro valoraban o al menos disfrutaban del lujo y la belleza.

Mauricio Wiesenthal no oculta su conservadurismo, lo que para nada cabe interpretar como reaccionarismo. Él está en contra de los nacionalismos:
¿Cuándo dejaremos de disfrazarnos de pueblo para asumir la responsabilidad de una sociedad? Ese fue el mensaje de nuestros maestros socialistas, añadiendo la condición de que el trabajo y el estudio —y no el origen ni el lugar de nacimiento— es el único aporte que nos hace miembros de una comunidad laboriosa, culta y civilizada.»
Hay que decir que Wiesenthal tuvo una educación primorosa en un colegio de Suiza donde se educó en francés y disfrutó de la enseñanza de profesores progresistas que le trasladaron la consideración y respeto del otro, del diferente a uno, pese a no compartir su ideario.

Por último no quisiera finalizar esta -lo reconozco- entusiasta reseña sin aludir a la belleza del lenguaje utilizado por el escritor en muchos de los pasajes del libro. Sirva como ejemplo la evocación que realiza del parisino Hotel du Beaujolais, hoy desaparecido, al pisar la plaza ciudadana donde en otro tiempo se alzaba:
«Todavía cuando Zweig frecuentaba estos lugares había conciertos en el Pavillon de la Rotonde, pero, con los años, la plaza se convirtió en un jardín literario, donde vivían las sombras. En las horas solitarias de otoño me parecía estar leyendo en un libro viejo la historia de la Fronda: un tiempo triste para este Palais-Royal. Pero no había lugar más tranquilo, sobre todo en las noches frías de invierno, en las que—callados los gatos—sólo se oía el llorar de las fuentes entre los viejos olmos, castaños y tilos. Y, a veces, el silencio era tanto que el escalofrío de un pajarillo en las ramas conmovía a toda la plaza.»

Mauricio Wiesenthal
De sí mismo dice el propio escritor lo siguiente:
 «Mi abuelo llegó a Madrid a fines del siglo XIX. Ingeniero y litógrafo, fundía tipos de letras: chupada, venus, negra... [...] Mi abuelo huía de peleas parentales: la familia de su madre, señorita de Hamburgo, rechazaba a mi bisabuelo, músico judío. [...] ¡España era sinónimo de libertad! Mi abuelo solía recitar el discurso de Castelar en las Cortes de la I República, en 1869 [...] Mi padre, liberal también, sería catedrático en Barcelona: nací en la Gran Vía. Los patios del Eixample son mi primera patria. [...] Con mi padre viajé en sus giras dando conferencias, aprendí mucho. Y acabé, de adulto, impartiendo una asignatura maravillosa: ¡Historia de la Cultura!»
Son declaraciones hechas por el escritor al diario La Vanguardia de su ciudad natal. En esas páginas a preguntas del entrevistador confiesa su inmenso amor por el saber, por la cultura en general, y su enorme pena al comprobar cómo hoy la belleza está siempre en peligro en aras de un equivocado popularismo que relega a un segundo plano «ciertos va­lores, a saber: norma, educación, justicia, trabajo. Los que todavía creemos en esto... estamos hoy bastante acobardados.»

El Venice Simplon Orient Express,

Leyendo "Orient-Express: El tren de Europa", ensayo novelado, libro de viajes o lo que quiera que sea, su autor se nos revela como casi  un hombre del Renacimiento, un humanista atento a todo, preocupado por su entorno, vividor y disfrutador de lo que constituye la verdadera civilización y progreso del ser humano.

Mauricio Wiesenthal, español de raíces judías, tuvo una educación exquisita y a lo largo de toda su vida ha puesto la belleza por encima del practicismo y materialismo empobrecedor que hoy día nosasedia y en cierta manera nos anula. Salvando todas las distancias del mundo Wiesenthal me ha llevado a través de este magnífico y bellísimo libro a Stefan Zweig. Como el austriaco, el español es un defensor de Europa y un perseguidor acérrimo de los totalitarismos sean estos comunistas o fascistas, de los nacionalismos excluyentes (todos lo son, por cierto), del populismo anulador de la racionalidad, y del feísmo predominante hoy día.

A modo de conclusión
Mauricio Wiesenthal reniega de la manera de viajar actual. Dice que eso no es viajar, que eso simplemente es trasladarse atropelladamente, en marabunta, cámara fotográfica en ristre con afán de  fotografiar los monumentos que nos dicen las guías de viaje actuales que hay que ver y fotografiar. Estas guías nada tienen que ver con las Baedeker -dice él- «que utilizaban mis abuelos en 1890 y que son, probablemente, el mayor tesoro de mi biblioteca, porque gracias a estas guías de viaje pude descubrir los rincones dorados de la Belle Époque, identificando los hoteles donde se hospedaban los viajeros de otros tiempos, y encaminando mis pasos hacia lugares olvidados que no habían sido profanados por un turismo irreverente. Conservo entre mis libros preferidos más de cincuenta ejemplares de esta colección de guías, editadas por Karl Baedeker en Leipzig». Y es que como confiesa a sus compañeras de viaje -el viejo General y su nieta Tatianalady Victoria y su hija lady Edith- al llegar a Estambul:
 «—Ya conoces mi estilo de ver las ciudades. Los gatos vagabundos, los talleres de los artesanos, los mercados, los anticuarios, las palomas… Sólo, de tarde en tarde, habrá algún monumento.» [le dice a Tatiana de la que pese a la enorme diferencia de edad se ha enamorado un poco]

 

 Algunas citas que quisiera destacar

  • «Los viajeros antiguos regresaban de sus viajes con apasionantes crónicas. Los modernos traen sólo souvenirs y fotos. Y eso es grave, porque con las crónicas de mil lugares del mundo podía componerse una sabiduría y una experiencia de la vida, mientras que las fotos malas apenas dan para un álbum»
  • «A veces bajábamos para visitar alguna ciudad, como la dulce Liubliana, la altiva y elegante Zagreb—¡inolvidable ciudadela barroca en la colina!—, la alegre Belgrado, la misteriosa Niš o la enigmática Sofía: dulce para Larbaud, como un babá ruso espolvoreado de azúcar, y helada en mi memoria, como los santos de mayo.»
  • «Ciudad de los milagros y de los muertos, la colina de Eyüp es el balcón que domina la vista más impresionante sobre el Cuerno de Oro y la costa asiática.En lo alto de la colina hay un café donde Pierre Loti venía a fumar el narghilé. Allí nos sentamos a contemplar el final heroico de la puesta de sol, hasta que la lumbre de la cocina, donde se calienta el café, brilla más que el cielo»
  • «Soy ya mayor para repetir las aventuras que vivió de joven, pero si tuviese menos años escribiría ahora un reportaje del Oriente Medio que conocí en otros tiempos. Con mi corazón y mi memoria reconstruiría las ruinas que, como amapolas en lo que fueran tierras de pan llevar, cubren hoy las vías que nos conducían en el Taurus-Express, desde Estambul hasta Alepo, Damasco y Bagdad. Un ferry atravesaba el Bósforo para transportarnos a la estación de Haydarpaşa. En sus días dorados la línea disponía de sesenta coches cama y veinte restaurantes. Y éste fue el tren en el que viajó Agatha Christie en 1928, cuando decidió recomponer su vida—destrozada por el divorcio de su primer marido—y marchar a Bagdad
  • «Los trenes de lujo, como todo lo bello, tuvieron siempre sus enemigos. El más siniestro de todos—aparte de ciertos intelectualitos de la gauche divine que se hacían famosos en la moda contracultural de los años setenta del siglo XX—fue un militar húngaro: un oficial de ingenieros en la reserva llamado Szilveszter Matuška. Algunos dicen que era comunista y, otros, fascista; tanto da.»


 "Orient-Express: El tren de Europa" de Mauricio Wiesenthal es un libro con el que se disfruta mucho. Su autor es una auténtica enciclopedia del siglo pasado, el siglo XX. Un libro muy, pero que muy, recomendable.

30 may 2017

"LIBRERÍAS". Jorge Carrión

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“Una ciudad democrática es una red de bibliotecas, públicas y privadas, y grandes y pequeñas librerías: un diálogo entre lectores que viven en centros múltiples y diversas periferias” -dice Jorge Carrión en "Librerías", obra donde hace un sentido homenaje a esos negocios, a esos comercios que son una auténtica institución que intermedia entre el creador y el lector, entre el escritor y el destinatario de su escritura.

Comienza Carrión hablando de las librerías primeras, aquellas en las que no sólo se vendían libros sino que en ellas se realizaba todo el proceso que seguía al de su estricta escritura: la impresión, el diseño, la encuadernacion, la exhibición, el consejo y, naturalmente, su venta.  Previamente habla el escritor en este ensayo de cómo surge el papel a partir del tejido, de la lucha que mantuvo con el papiro y el  pergamino, del prestigio de éstos frente al descrédito del otro. Pero muy pronto viene a enlazar el libro y las librerías con el viaje. Un libro es en si mismo un viaje, pero cuántos viajeros desde Goethe ("Viaje a Italia") no han entrado en estos comercios que albergan la sabiduría que los libros contienen preguntando por tal o cual obra y qué satisfacción recibían cuando veían una librería bien ordenada, que mostraba los ejemplares para que el posible lector los pudiese hojear:
 "Al fin tengo la obra de Palladio [...] Con motivo de esta compra entré en una librería, cosa que en Italia tiene un aspecto muy original. Todos los libros están encuadernados y colocados en contorno al alcance de la mano. Siempre se encuentra gente escogida. Los algo versados en la literatura, ya sean del clero secular, de la nobleza o artistas, entran y salen a cada momento. Desean un libro, lo piden, hojéanlo, tómanlo, déjanlo, como les parece". Goethe ("Viaje a Italia")
Jorge Carrión ensayistaJorge Carrión, autor ya de una extensa y muy valorada obra de creación ("Los turistas", 2015; "Los huérfanos", 2014 [leer reseña aquí]; "Los muertos", 2010 [leer reseña aquí]), viaja mucho por el mundo debido a su actividad profesional. En sus viajes siempre busca y acude a esas librerías históricas ("Shakespeare & Company" y "La maison des livres" en la rue de l'Odeon de Paris, "Lello & Irmão" de Oporto, "Hatchards" de Londres, "Hodges Figgis" de Dublín, "Livraría Bertrand" de Lisboa...).  En cada uno de sus viajes pregunta, busca, inquiere por las librerías importantes. Él es un coleccionista de estos establecimientos, igual que otras personas coleccionan otras aficiones. En sus viajes por África o por Japón también acude a estos centros del  saber. Le interesan especialmente aquellos establecimientos sobre los que existe algún rasgo cultural o exótico. Así se detiene mucho en Tánger, ciudad abierta internacional durante un periodo de su historia que desde 1947 se convirtió en lugar de acogida de intelectuales -"Paul Bowles, Tennessee Williams, Truman Capote, Jean Gener, William Burrougsh (y el resto de la generación Beat) o Juan Goytisolo"- que se reunían en la "Librairie des Colonnes". Esta librería no sólo era reducto de escritores, también directores de cine como Bertolucci, cantantes y grupos como los Rolling Stones o Elvis Presley alimentaron su mitología. Más cerca de nosotros, Eduardo Haro Ibars, nacido en Tánger en 1948 "se infiltró en el círculo Beat acompañando a Ginsberg y a Corso en sus derivas nocturnas". Haro Ibars que se definió a sí mismo como "homosexual, drogadicto, delincuente y poeta" fue alma de la movida madrileña y moriría a los 48 años víctima de las drogas. En Tanger, donde se refugió para huir del servicio militar trabajaría en la Librairie des Colonnes

Otras librerías orientales como una de Marrakech, toda ella consagrada a libros religiosos escritos en árabe, o algunas de las que existen en la Istiklal Caddesi de Estambul, o en Budapest, o las que descubre en El Cairo, Jerusalén o la misma China le gustan y atraen por su arquitectura o disposición de los volúmenes en su interior aunque el desconocimiento de las lenguas le hacen sentirse extranjero, le asfixian: "Viajamos para descubrir pero también para reconocer".

'América "Coast yo coast"' y 'América "de Norte a Sur"' son junto a 'París sin mitos' los tres capítulos en los que Carrión se encuentra más en su salsa. Le encanta América y disfruta lo indecible viendo cómo muchos de los referentes culturales europeos - la Shakespeare & Company es quizás el principal ejemplo- se han instalado en USA y reviven con más fuerza todavía el entorno y la atmósfera cultural con que nacieron y se desarrollaron en el viejo continente. Sin duda la generación Beat de Ginzburg, Kerouac y tal son el lazo de unión esencial, pero también las estancias en Europa de escritores, actores y cineastas durante los dos conflictos mundiales del XX sirven para tender puentes. El Cine, derivación de la narrativa literaria, cultivará el mito de la perfección estética. ¿Qué otra cosa si no representa en la librería Green Apple Books de San Francisco esa imagen de Marilyn Monroe, la bellísima actriz esposa del dramaturgo Arthur Miller, leyendo el "Ulises"?

Jorge Carrión,
Jorge Carrión viaja de costa a costa por la geografía estadounidenses citando librerías que le atraen como un imán: la "Tattered Cover" de Denver donde paró hasta Barack Obama, la "Prairie Lights" y la "Seminario Co-op Bookkstore", ambas en Chicago, donde presumen de tener entre sus catedráticos o haber tenido entre sus alumnos a muchos premios Nobel (Coetzee, Bellow, Toni Morrison, Seamus Heaney...), la "Powell's" de Portland con forma de casino y más de un millón y medio de libros, la "Moe's Books" de Berkeley, consolidada durante las protestas contra la Guerra de Vietnam, las cuatro de San Francisco que a Jorge Carrión le encantan: "Books Inc.", "City Lights", "Green Apple Books" y "Dog Eared Books"...

Y en América del Sur, a donde viaja con harta frecuencia, le encantan la "Leonardo da Vinci" de Río de Janeiro y no digamos las que en Ciudad de México aparecen citadas en las novelas de Roberto Bolaño -la "Rebeca Nodier", la "Mexicana", la "Orozco", la "Milton", "El Mundo"..., y hasta una con resonancias muy españolas, la "Batalla del Ebro"- que Jorge Carrión como los detectives bolañescos busca, encuentra y disfruta en su interior. Otro tanto, siempre buscando en ellas ecos literarios de autores y obras por él admirados, son las de Perú, Argentina, Chile, Venezuela y Uruguay que él visita porque son prestigiosas hoy ("El Virrey" en Lima, o "Libros Prólogo" en Santiago de Chile, o "La Gran Pulpería del Libro" en Caracas, la "Ateneo Grand Splendid" en Buenos Aires, etc...).

Aprovecha el escritor este libro mixto, híbrido, difícil de clasificar -de ensayo lo califica él mismo- para dar informaciones variadas de la pequeña historia de alguno de estos negocios, de las distintas generaciones que los han dirigido. Pero también se encuentran en esta obra variadas alusiones críticas a libros, a películas, a continentes, a culturas..., a la vida vivida en intensidad cultural. Una intensidad cultural, evidentemente, elitista, saboreada por la minúscula falange cultural que influye pero no dirige la marcha de las naciones o, lo que es peor, es olímpicamente ignorada por sus conciudadanos.

También, y esto en una muy importante medida, estamos ante un libro de viajes, esos viajes que a mí personalmente me encantan, en los que se rastrean esos reductos literarios reales (los autores y sus biografías) y/o ficticios (los personajes que alguien -el escritor- echó a andar por esas calles, hizo entrar en esos edificios, o tanto hizo disfrutar en esos ambientes y paisajes). Y, claro, el nexo de unión perfecto entre unos -los autores- y otros-las ficciones por ellos creadas- es la librería.

Además de hablar de aquellas librerías importantes y/o de aquellos libreros fundamentales (por ejemplo Sylvia Beach, la creadora de la "Shakespeare & Company" parisina, o Adrienne Monnier, que fundara "La Maison des Amis des livres" en la msma rue de l'Odeon que la anterior), Carrión presta atención a lo que es y debe ser un buen librero: un hombre que constantemente pase el plumero por los libros a fin de combatir al principal enemigo de éstos pero también para memorizar así la ubicación de los diferentes ejemplares y poder localizar, si es requerido a ello, ese libro raro, minoritario, artesanal, pasado de moda...

Y ya cerca del final habla de la evolución que la librería ha sufrido en nuestros días. Muchas han sido absorbidas por otras más potentes creando cadenas. Es el caso de Barnes & Noble, de la Bibliothèque de Chemins du Fer, de Waterstones, de Feltrinelli en Italia o de La Central en España. Muchas de estas cadenas tampoco han logrado sobrevivir. Es evidente, afirma el autor de este ensayo, que la librería necesita reinventarse, y así lo están haciendo muchas incorporando a sus locales una zona de cafetería y ofreciendo a los clientes además de libros toda una gama de productos que tienen con éste relación, como todo lo preciso para escribir; y también objetos que rodean el mito culturalista: tazas con imágenes de autores, personajes u obras; imanes y camisetas con idénticos motivos; DVDs de películas con base literaria; música originada en la creación literaria... Y naturalmente abrir los locales al diálogo entre autores y lectores a través de presentaciones de obras, tertulias literarias, coloquios, conferencias, etc. La librería lisboeta "Ler Devagar" le parece ejemplo perfecto de lo que hoy debe ser una librería:
"Es una gran biblioteca con libros en venta, que invita a leer lentamente. Es, también, un centro cultural de primera magnitud, un lugar donde siempre pasan cosas: no se me ocurre mejor definición de la librería ideal"
Luego llegamos hasta las librerías digitales, de las que Amazon es su culmen. Jorge Carrión, muy activo en las redes sociales, considera que no se puede poner puertas al campo y que la irrupción del soporte digital para leer y transmitirse ha venido para quedarse.

Ler Devagar, Shakespeare & Company, Lello & Irmao, La Central, Gotham Books

Final
Muchas de las librerías que Carrión visita y busca lo hace por haber sido importantes políticamente. Es el caso de algunas de las que hay o había en la Avenida Nevski de San Petersburgo donde Stalin y otros jovenes revolucionarios comunistas buscaban lecturas prohibidas  bajo el régimen zarista. También en España, durante el franquismo, algunos libreros fueron suministradores de lecturas prohibidas por el sistema. Y lo mismo en muchos otros países. Siempre ha sido así.

Otras veces lo que le mueve a indagar sobre éste o aquél establecimiento es el conocimiento de que determinado título cambió la manera de escribir de determinado autor. ¿Cuál sería la librería donde Julio Cortázar adquirió "Opio" de Cocteau, cuya lectura, confiesa el autor argentino, le hizo modificar su estilo? Carrión quisiera encontrar esa librería que tanto bien hizo a la literatura universal y para eso indaga, investiga, busca.

Como la imposible librería de Cortázar muchas librerías ya no existen, bien por haber sido sustituidas por negocios más prósperos, o bien porque las historias de las familias que las mantuvieron abiertas han evolucionado al ritmo de la historia local. Así sucede con la Karl Marx, la más emblemática de Berlín Oriental, hoy convertida en una gran oficina pero cuya actividad política fue recreada en la película 'La vida de los otros' de Florian Henckel von Donnersmarck

Jorge Carrión, en definitiva, ha querido rendir con este ensayo un merecido tributo a estos negocios necesarios por tantas cosas que están en riesgo en la actual época digital y pirata. Negocios que lo son en un doble sentido:
"Las librerías son negocios en un doble nivel, simultáneo e indesligable: económico y simbólico, venta de ejemplares y creación y destrucción de famas, reafirmación del gusto dominante o invención de uno nuevo, depósitos y créditos. Las librerías, desde siempre, han sido aquelarres del canon y por tanto puntos clave de la geopolítica cultural. El lugar donde la literatura se hace más física y, por tanto, más manipulable. El espacio donde, barrio a barrio, pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, se decide a qué lecturas va a tener acceso la gente." (p. 318)

14 nov 2016

En la Casa de Gabriel y Galán

15 comentarios:
En compañia de excelentes amigos he pasado unos días visitando la comarca de Las Hurdes en el norte de Cáceres. Como colofón de la visita decidimos parar en Guijo de Granadilla para ver la Casa-Museo del poeta José María Gabriel y Galán.

Cáceres, Poesía regionalista castellana, Extremadura, Castúo

Estoy convencido de que a muchos lectores el nombre del poeta no les sonará de nada. Ahí va un breve recordatorio:

José María Gabriel y Galán nació el 28 de junio de 1870 en Frades de la Sierra, pequeño pueblo de la provincia de Salamanca. Sus padres se dedicaban al cultivo de la tierra y la ganadería en terrenos de su propiedad. Su infancia la pasa en su pueblo natal y allí en su escuela aprende las primeras letras. A los 15 años se traslada a la capital, Salamanca, donde prosigue sus estudios y es allí donde escribe sus primeros versos.

En 1888 obtiene el título de maestro de escuela y es destinado al pueblo de Guijuelo, distante 20 Km. de su pueblo natal. Tras una corta estancia allí, se traslada a Madrid para estudiar en la Escuela Normal Central. El tipo de vida cosmopolita de la gran ciudad no le agrada en absoluto y pronto la abandona para ejercer de maestro en Piedrahita (Ávila). Aquí se acentúa la profunda religiosidad heredada de su madre y se va convirtiendo en un muchacho triste, melancólico, muy sensible y atento al mundo que le rodea.

De su monótona vida de soledad y tristeza vino a sacarle su enamoramiento,  hacia el año 1893, de Desideria con quien se casó en enero de 1898. Este casamiento imprime un giro radical a su vida: abandona la escuela de Piedrahita y se instala junto a su mujer en Guijo de Granadilla, en la casa de unos tíos muy acaudalados de Desideria que la habían proahijado. En el Guijo se dedicará a la
administración de una vasta dehesa extremeña conocida como "El Tejar", perteneciente a los tíos de su esposa. Esta dedicación le pone en contacto con el paisanaje de la zona: pastores, cabreros, aparceros, humildes campesinos...

El embargo, José María Gabriel y Galán, Pobreza. HurdesEl modo de vivir, las estrecheces por las que pasaban, las fatigas, las ilusiones... Todo, todo en esta tierra suscitó su atención, y especialmente la manera peculiar de comunicarse: el habla de la zona alto-extremeña que a inicios del siglo pasado fue bautizada como "castúo".  En su quehacer poético, aunque prosigue la línea de poesía regionalista que cultivaba anteriormente, sin embargo sustituye la temática tradicionalista de una religiosidad primitiva por otra más en línea con el naturalismo de denuncia de las injusticias y / o estrecheces por las que pasaban los humildes ('El embargo', 'La espigadora') y el canto idealizado de una vida y de unos trabajos campesinos que empezaban a mudar ('Pastores', 'La fuente vaquera'). También prosigue cantando la placidez de su vida familiar que le va dando descendencia que él agradece al Cristo de la ermita ('El Cristu benditu'), al tiempo que canta el amor que siente hacia su mujer ('Mi vaquerilla').


Su éxito y fama como poeta es grande al ganar muchos certámenes poéticos: los juegos florales de Salamanca del año 1901 con su poema "El Ama", los de Zaragoza del año siguiente con "Amor", pero también los de Lugo, Sevilla, Murcia, Béjar..., e incluso los de Buenos Aires en 1904 con su poema "Canto al trabajo". Su popularidad es inmensa y gana el favor de grandes intelectuales de la época como Miguel de Unamuno muy impresionado por poemas como 'El Ama' o 'La pedrada'.

El  poeta Joan Maragall prologa su obra "Extremeñas" y con evidente exageración llegará a decir:
“Todo el libro es así, vivo; todo él escrito en ese lenguaje desarrapado,es decir, vivo: escrito en dialecto, como la Iliada y la Divina Comedia; porque no son las lenguas las que hacen las obras, sino las obras las que hacen las lenguas. Y la poesía grande, la viva, la única, gusta mucho de brotar en dialectos
El filólogo Ramón Menéndez Pidal tras agradecerle el envío de "Castellanas" le pregunta
"¿El habla que V. refleja en sus poesías dialectales es la de Guijo de Granadilla o la de Frades de la Sierra? ¿O acaso escoge V. un habla mixta que no se ciña estrictamente a la de ninguno de estos dos pueblos?'. Y cuando le llega "Extremeñas" le comenta “Mi distinguido amigo: recibo sus Extremeñas que leo con mucho gusto y deleite, pues tan bien siente V. el alma del pueblo cuya lengua copia y tan variados aspectos sabe V. encontrar en ella. Varón lo releo siempre con gusto, y me parecen sobresalir entre las demás el Embargo y Cara de cielo. Ojalá veamos pronto nuevo tomo de V. que nos traiga sentimientos, tipos y palabras nuevas.",
y le pide aclaraciones sobre algunos términos: "Algunas hay en su libro que no comprendo (‘liendre’, ‘singana’, ‘pagos’, ‘guarrapos’, ‘engäero’, 'esparijilme’, ‘recencio’ = relente?, ‘embrochamos’, etc.)
Las Hurdes, Granadilla, Casar de Palomero, Guijo de GranadillaLa mayor parte de su poesía es de ambiente campesino y rural cantando la dureza de la vida de los habitantes de Las Hurdes descubriendo esta zona y sus costumbres mucho antes de que lo hiciera el doctor Marañón (Marañón acompañó al rey Alfonso XIII a visitar Las Hurdes entre los días 20 y 23 de junio de 1922) y antes de que el cineasta Luis Buñuel plasmase la vida miserable de la zona en 1932 con su documental "Tierra sin pan".

Gabriel y Galán murió repentinamente en 1905 con solo 35 años de un cólico miserere (apendicitis), según nos dijo el amabilísimo encargado de la Casa-Museo, o a consecuencia de una pulmonía mal curada, según rezan otras informaciones biográficas que he alcanzado a leer. Sea lo que fuere el caso es que se apagó una original voz poética que rápidamente fue sepultada por otros poetas del momento mayores que él en potencia lírica. Sin embargo, quizás por su profesión de maestro, durante muchos años del siglo pasado fue comportamiento común entre sus colegas de profesión hacer memorizar a los niños de sus escuelas algunos versos de estos poemas rurales del poeta de Frades de la Sierra. Hoy día muchos adultos pueden dar fe de ello como en la excursión por Las Hurdes pude comprobarlo personalmente.

Recitado de algunos de sus poemas (el texto escrito se puede buscar y seguir en esta página)

El Cristu benditu:


El Embargo:

Varón:

13 oct 2015

Salamanca en un día. La revista "Emblogrium" del mes de octubre.

1 comentario:
Hace dos días salió el número 26 de la revista mexicana "EmblOgriuM". Su portada es magnífica como podéis apreciar en la foto que aparece al final de esta entrada.

Un día en Salamanca, Turismo en Salamanca


En esta ocasión mi colaboración ha tirado por el lado viajero que siempre me acompaña. Propongo a los lectores de la revista que visiten Salamanca, mi ciudad, y como sé que muchos se acercan a ella dedicándole sólo un día, he titulado así mi colaboración:


Como siempre la revista contiene una serie de estupendos artículos surgidos de las magníficas plumas que tienen sus colaboradores habituales: Karla, Yoyita, AuroraRhodeaJuan MaílloRBC Kriz.

Emblogrium,

Os invito a todos a que leáis estas magníficas colaboraciones. Y desde aquí anuncio que el número de noviembre viene estupendo. 
¡¡Estad atentos a su salida!!


11 oct 2015

En Moguer con Juan Ramón Jiménez

5 comentarios:
Juan Ramón Jiménez, Platero y yo
Aprovechando el Puente del Pilar me he acercado hasta la provincia más colombina que hay en España: Huelva. No la conocía y he de reconocer que aunque la ciudad no tiene mucho que ver su provincia esconde rincones, pueblos y paisajes increíbles. Dejo para otro lugar hablar del placer que me ha producido el Parque de Doñana (¡increíble, precioso!) al coincidir con el momento de la berrea del ciervo y la ronca del gamo; lástima que las lluvias apenas si habían comenzado y los humedales se hallaban en el estado en que se encuentran al final de la estación seca, o sea, ávidos de agua. Tampoco me referiré aquí al sorpresivo paisaje que ha generado la continuada y milenaria explotación a cielo abierto de las Minas de Rio Tinto. Sólo voy a hablar de un pueblo hermosísimo, Moguer.

Me acerqué a Moguer movido por dos impulsos: el primero fue comprobar si era verdad la retahíla aprendida en mi niñez de que Colón en su gesta del Descubrimiento partió desde Palos de Moguer tras haber orado en el Monasterio de la Rábida. ¿Palos de Moguer? Por más que buscaba una localidad con este exacto nombre no la encontraba por ninguna parte. La segunda razón, naturalmente, era Juan Ramón. Ya años atrás quise pasear por la localidad que le vio nacer y no me fue posible, así que en esta ocasión, y como se dice ahora, lo haría sí o sí.

Descubrimiento de América, Cristóbal Colón, La Rábida
Monasterio de la Rábida (Huelva)
A no más de 10 ó 12 kilómetros de Huelva, donde me alojaba, se encuentra el Monasterio de La Rábida donde Colón se alojó, pidió la intermediación de los frailes franciscanos Antonio de Marchena y Juan Pérez ante los Reyes Católicos, allí dejó a su hijo Diego a cargo de los frailes y desde el embarcadero, hoy llamado de las Carabelas, se lanzó a lo desconocido. ¡Ah!, ¿pero no había partido de Palos de Moguer? La realidad es que "Palos de Moguer" es un falso topónimo creado por el desconocimiento que algunos de los primeros cronistas del Descubrimiento (Gonzalo Fernández de Oviedo y Francisco López de Gómara, ambos de la primera mitad del XVI) tenían de la zona y que creyeron que Palos era tan sólo el puerto de Moguer, localidad antigua de la que ya Ptolomeo habla, próspera y muy cercana a éste (la verdad es que Palos no aparece citado hasta el s.XIV y sólo como una zona despoblada y con una torre de vigilancia).

Pero si Moguer se quedó sin el mérito del Descubrimiento alberga en él otro no menos importante, el de ser la cuna del mayor poeta español del siglo XX, Juan Ramón Jiménez, que vio la luz el 23 de diciembre de 1881 en la calle de la Ribera, hoy llamada Calle de Juan Ramón Jiménez y sede de la Casa-Museo Zenobia - Juan Ramón Jiménez. Los moguereños se han esforzado en dar lustre a su hermoso pueblo mediante la ubicación en los lugares adecuados de unas placas de azulejo en las que aparecen textos juanramonianos referidos a la localidad. Pasear por el encalado Moguer, por sus estrechas calles que sirven para alcanzar los portales de las casas que se extienden hacia adentro en espaciosos zaguanes, traspasar las cancelas de herrería y descubrir esos patios típicos andaluces, morunos en su origen, es una auténtica gozada para la vista. Y si a este sentido le añadimos el disfrute proporcionado por los oportunos textos entresacados de la obra de JRJ, de su "Platero y yo" el placer se eleva sinestésicamente al infinito.

Palos de Moguer, Moguer, Palos de la Frontera

Son muchos los  textos esparcidos por la localidad con motivo especialmente de haberse celebrado en 2014 el "Año Platero" al cumplirse el centenario de la aparición de esta obra que por tratar sobre un pollino amable, blando, peludo y como de algodón se clasifica para niños, pero que quienes la hemos leído -y hasta el mismo Juan Ramón lo decía- no la consideramos así dada su dificultad:
 Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, está escrito para... ¡Qué sé yo para quién!..., para quien escribimos los poetas líricos... Ahora que va a los niños, no le quito ni le pongo una coma. ¡Qué bien!
"Dondequiera que haya niños- dice Novalis-, existe una edad de oro". Pues por esa edad de oro que es como una isla espiritual caída del cielo, anda el corazón del poeta, y se encuentra allí tan a su gusto, que su mejor deseo sería no tener que abandonarla nunca.
¡Isla de gracia, de frescura y de dicha, edad de oro de los niños; siempre te halle yo en mi vida, mar de duelo; y que tu brisa me dé su lira, alta y, a veces, sin sentido, igual que el trino de la alondra en el sol blanco del amanecer!
 ('Advertencia a los hombres que lean este libro para niños', Madrid, 1914)
Este estar donde anduvo el poeta, pasear por las plazas de su pueblo, tocar en su casa alguno de los objetos que quizás él también tocara, hizo que continuamente su poema "El viaje definitivo" rondase por mi cabeza mientras estuve donde Juan Ramón en un pasado ya algo lejano e ido vivió
… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.(Tomado de «Corazón en el viento», en Poemas agrestes, 1910-1911.)
 He aquí algunas de las placas de azulejos que adornan la localidad e ilustran al visitante

La casa Museo Zenobia - Juan Ramón









30 abr 2015

Mi Buenos Aires querido: 5 días en la capital bonaerense

7 comentarios:
El viaje por el que he estado ausente de aquí fue a la Argentina. Tras visitar varios lugares de este hermoso país (Iguazú, Calafate, y Ushuaia) finalmente recalé en su capital, Buenos Aires. ¿Qué decir de ella? En primer lugar manifestar mi asombro por la increíble vitalidad que he percibido en sus calles aunque las mismas me hayan parecido algo caóticas. Los coches que inundan sus avenidas son tantos que éstas se quedan chicas para acogerlos; pero a los bonaerenses no parece importarles mucho este hecho: ellos no dejan que la capital cierre los ojos y no hay hora en que la ciudad descanse; por ello dicen con orgullo que Buenos aires nunca duerme.

Buenos Aires
En la foto se puede percibir la vorágine circulatoria bonaerense en la plaza del Obelisco
Dejo de lado en esta entrada el relato de la visita a los símbolos ciudadanos y patrióticos que Bs As alberga (el Cabildo, el Congreso, la Catedral, el Obelisco, la Plaza de Mayo, la Avenida 9 de Julio, la malhadada Escuela Mecánica de la Armada de infausto recuerdo...) para fijarme en uno de los aspectos más típicos de esta ciudad argentina, su inmenso amor a los libros. Ya durante mis paseos por la calle Corrientes pude admirar las carteleras de sus teatros que anuncian los nombres de obras serias y/o cómicas interpretadas por los grandes actores de este país (Darío Grandinetti, Ricardo Darín, Antonio Gasalla, Guillermina Valdés, Favio Posca, Tamara Kiper, Pepe Cibrián y muchos
Libreria El Ateneo de Buenos Aires
La librería El Ateneo está en Recoleta
otros nombres más). También en esta misma avenida, pero también en otras muchas otras más, aparecen librerías grandes y pequeñas, muchas de las cuales han ido ocupando locales antes dedicados al cine o al teatro. Este es el caso de la librería Losada que se asienta en el espacio que antes ocupara un cinematógrafo o el de la famosísima y bellísima librería El Ateneo que se abre majestuosa sobre un teatro que abría sus puertas en la calle de Santa Fé en el distrito de Recoleta.

Por si todo este ambiente literario fuese poca cosa ocurrió que durante mi estancia en Buenos Aires estaba teniendo lugar (y lo estará hasta el próximo día 11 de mayo) la 41ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Esta Feria, en opinión de no pocos, es tras la de Bogotá en Colombia la más importante de Latinoamérica. Mi visita a la misma coincidió, gratamente para mí, con la presentación que Arturo Pérez Reverte hacía allí de su úiltima novela, "Hombres buenos". Durante casi una hora y media pude asistir a la animada y gratísima conversación que tuvieron ante casi 900 personas Jorge Fernández Díaz, autor de novela negra con títulos como "El puñal", y el novelista español. Para mí fue muy interesante ver cómo Pérez Reverte defendía un relato tan asentado en España, como es su última novela, a casi 11000 kilómetros de distancia: en la Argentina. Pues bien, lo consiguió y logró conectar con un público fiel que consume sus novelas por millares.

Durante la espera en cola que precedió a la entrada al salón donde los dos novelistas departirían sobre "Hombres buenos" mantuve una animada conversación con Jaime Edgar Cabrera Junco, un joven peruano que la "Casa de la Literatura peruana" había destacado a la Feria. Jaime me transmitió su entusiasmo por la literatura y pude comprobar en él profundos conocimientos literarios. Hablamos sobre Arturo Pérez Reverte, sobre Vargas Llosa, sobre Roncagliolo y otros nombres que fueron surgiendo en nuestra conversación, y nos intercambiamos correos electrónicos y direcciones web.
Ya de vuelta en España he entrado en la magnífica web de Jaime llamada "Lee por gusto" que animo a todos a visitar y de ella he extraído el video completo de la presentación en la ciudad de Buenos Aires de "Hombres buenos". Aquí os la dejo seguro de que la disfrutaréis:

16 sept 2014

"San Petersburgo, la ciudad de los zares" (mi colaboración de septiembre en 'emBLOGrium')

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En el número de septiembre de la revista online en español "emBLOGrium" aparece una colaboración mía que en esta ocasión se aleja de mis habitules reseñas literarias o cinematográficas. En esta ocasión hablo del viaje que a finales de agosto hice a la ciudad de San Petersburgo. Es, pues, la crónica, de un viaje que me resultó muy agradable.  Os invito a leerla en


El resto de la evista no tiene desperdicio. Hay un artículo sobre la Novela histórica, otro sobre Litertura Juvenil; también se habla del recientemente desaparecido Gustavo Cerati; se habla de Salud;  se dice cómo hacer los panqueques...  ¡Hay de todo y pra todos los gustos en este excelente número 14 de la revista 'emBLOGrium'