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22 jul 2026

«Blonde»: Novela y película sobre Marilyn Monroe (A pares LII)

11 comentarios:
Lo normal y lo conveniente es ser ordenado. Este principio, sabido por mí desde niño, es quizás el que más veces he contravenido. En el ámbito de lo narrativo lo lógico es conocer en primer lugar lo que aparece antes y luego lo que haya sido consecuencia de lo anterior. Sí, eso es lo normal y sobre todo lo conveniente. Pues bien, en el caso de Blonde (la biografía de ficción escrita por Joyce Carol Oates el año 2000 y filmada por Andrew Dominik en 2022) he seguido el camino inverso: del biopic fílmico a la biografía novelada escrita. 
Sigo en este A pares el orden en el que, personalmente y en el blog, me he acercado al personaje biografiado: a través del film en 2022 y a través de la novela en este 2026.



"Blonde", la película 
[lo que sigue aquí lo publiqué en El blog de Juan Carlos en diciembre de 2022]

Andrew Dominick, Marilyn Monroe
 Blonde (2022) de Andrew Dominik es la adaptación a la gran pantalla de la novela de mismo título de la novelista norteamericana Joyce Carol Oates. De esta escritora he leído menos libros de los que debiera, aunque los que han caído en mis manos los he disfrutado mucho. Blonde, aparecido el año 2000, era uno de los que tenía en lista de espera. Se me adelantó el australiano Andrew Dominik con su película en la que realiza una versión cinematográfica de bella factura bastante pegada a la novela de la Oates. Saber que el papel de Marilyn Monroe lo hacía con enorme acierto una bellísima Ana de Armas supuso para mí un acicate más para posponer mi deseo lector y anteponer el visionado del film.

La película utiliza el blanco y negro en combinación con el color. La española Ana de Armas se luce en su interpretación de la actriz estadounidense, tanto que su actuación suena bastante para los próximos premios Oscar. Se ha criticado por parte de muchos espectadores que la película no sea exactamente un biopic de la malograda actriz. Y es que efectivamente no lo es; lo que es Blonde es una simple adaptación de la historia literaria creada por Carol Oates quien, aunque se inspira en episodios reales de la vida de la actriz, re-imagina muchos otros lanzando hipótesis a veces muy atrevidas y hasta en ocasiones poco verosímiles.

Los espectadores -y yo entre ellos- censuran el que el film haga hincapié sobre todo en los momentos desafortunados de la vida de la Monroe. El director se excede en mostrar maltratos físicos, abusos sexuales, y violencia psicológica; tanto se excede que la película ha recibido por parte de la industria del cine norteamericana la clasificación NC-17 (no recomendada para menores de 17), la más restrictiva de todas ellas. Afortunadamente Andrew Dominik despliega un abanico de diversas maneras de contar con lo que los espectadores vamos sobrellevando la serie de malos momentos por los que pasó la hermosa actriz. Esto es lo mejor que realiza el director, aunque en mi opinión, la excesiva duración de la cinta (2 horas y 46 minutos) haga que una historia tan sugerente, sin embargo se haga tediosa y algunos -es lo que me ocurrió a mí- llegásemos a ver la película de manera interrumpida a lo largo de varios días, algo que si soy sincero creo que no debería hacerse jamás.

Afortunadamente y para bien, Ana de Armas está para salvar el film. Es una Ana de Armas soberbia, bellísima, casi se diría que es la Marilyn Monroe rediviva. El plantel de actores que la acompañan es de alto nivel (Adrian Brody, Bobby Cannavale, Julianne Nicholson, etc.) pero quedan totalmente oscurecidos ante la fuerza con que irrumpe la actriz española de origen cubano.




"Blonde", la novela 


Joyce Carol Oates, Norma Jeane Baker, Marilyn Monroe
El 1 de junio de este 2026 se cumplieron 100 años del nacimiento de Norma Jeane Baker, conocida en el mundo del Cine como Marilyn Monroe. Joyce Carol Oates  en 2000 fue finalista del premio Pulitzer con Blonde, novela que la editorial Alfaguara recuperó y publicó en España en 2012 al cumplirse 50 años del fallecimiento de la actriz, ocurrido el 3 de agosto de 1962.  En esta novela la escritora estadounidense (Nueva York, 1938) realiza un recorrido en forma de ficción por la vida de esta belleza hollywoodense. A lo largo de sus algo más de 1000 páginas asistimos a los problemas psicológicos que desde su niñez la actriz padeció. Norma Jeane buscó siempre a su desconocido padre del que su madre le hablaba pero al que jamás llegó a conocer. Gladys, la madre de Norma, trabajaba en el departamento de atrezzo de La Productora, una compañía cinematográfica Gladys siempre vivía en Hollywood. En el oeste de Hollywood. Su trabajo en La Productora se lo exigía, porque era una "empleada contratada"»). Su condición de madre soltera y otros problemas que arrastraba por culpa de las adicciones diversas que padecía provocaron que dejase con frecuencia a su hija al cuidado de Della, la abuela. Mientras que Della vivió mal que bien la niña creció dentro de una cierta normalidad. Cuando la abuela murió, Norma fue ingresada en un orfelinato; el deseo mayor de la niña era que alguna de las familias que temporalmente la acogían la adoptasen definitivamente, pero Gladys jamás dio su consentimiento. 

Norma Jeane fue descubierta por Otto Öse, fotógrafo de una revista del ejército estadounidense que en 1944 le hizo unas fotografías cuando ella trabajaba en Radio Plane, una factoría estatal de aviones de combate. 
«Otto Öse, el Príncipe Encantado. La había sorprendido en la sala de pintura de Radio Plane y le había hecho un montón de fotografías para Stars & Stripes 
[...]
 —¿Sabes quién es mi jefe en Stars & Stripes? Ron Reagan. Norma Jeane cabeceó, desconcertada. ¿Reagan? ¿Ronald Reagan, el actor? ¿Un Tyrone Power o Clark Gable de tercera? Le sorprendió que un actor como Reagan tuviera alguna relación con una revista militar.»
Su aparición en esta revista hizo que Hollywood se interesara por ella. Su belleza y frescura hicieron que un productor, tras abusar sexualmente de ella, luego en pago  le diese un papelito secundario en La jungla de asfalto que dirigía John Huston. Marilyn, siempre muy exigente consigo misma, aunque su papel era muy pequeño en esta película destacó por su belleza y buena actuación, lo que provocó que tras este film todos quisiesen contratarla.  Hollywood descubrió que esta joven era un diamante en bruto. Y todos, quien más, quien menos, se aprovecharon de ella cuanto pudieron. Los sueldos que le asignaban, a pesar de ser ella quien arrastraba más gente a las salas, eran ridículos comparados con los de otras estrellas. Todos, como digo, abusaron de ella. Hubo algunos —muchos, según la leyenda— que lo hicieron de su cuerpo; otros, de su capacidad y versatilidad como actriz (agentes suyos como I. E. Shinn, amigos como Cass Chaplin o Edward G. Robinson Jr, (estos dos junto a la actriz formaron un trío estable al que los tres denominaban los Dióscuros), el fotógrafo Otto Öse, quien en un momento de necesidad económica de la futura actriz por sólo 50$ le hizo una serie de desnudos fotográficos en poses muy eróticas y provocativas para un calendario. Estas fotografías la perseguirían durante toda su vida y fueron la base sobre la que se construyeron un sinfín de mentiras y también, por qué no, alguna que otra verdad. 

Joyce Carol Oates al principio de Blonde advierte a los lectores en Nota de la autora que el libro que nos disponemos a leer no es una biografía de Marilyn Monroe, sino una novela. Textualmente dice:
«El lector que desee conocer datos biográficos fidedignos de Marilyn Monroe no debería buscarlos en Blonde, que no pretende ser un documento histórico, sino en biografías autorizadas»
Lo anterior es muy importante tenerlo en cuenta. Efectivamente en Blonde lo literario prima sobre lo biográfico. Que Norma Jeane Baker era adicta a los somníferos, que se aficionó a la codeína para combatir los dolores menstruales, que practicaba el sexo con suma liberalidad, que era bellísima y usó muchas veces su belleza para conseguir lo que más le gustaba: actuar. Sí, todo esto y más lo sabíamos antes de leer la novela. Lo importante en Blonde es cómo lo presenta Joyce Carol Oates, la manera que tiene de irnos mostrando el interior de la persona que es Norma Jeane y el personaje que ella y sobre todo los demás le fabricaron: Marilyn Monroe. Esta dualidad, este desdoblamiento, que representa la Pobre Doncella (Norma Jeane) y la Princesa (Marilyn) conviviendo a duras penas la segunda en la primera lo muestra con maestría y acierto la novelista. Por esto no cabe pensar que en este libro los datos biográficos sean fidedignos. No. La autora los recrea, los amplifica, los imagina, añade y quita a su gusto siempre en pro de lo que está creando: la vida de esta mujer «destilada en forma de ficción». Y por lo tanto son muchas las licencias que se toma, porque no lo olvidemos estamos leyendo ficción y no otra cosa.

En la novela se recorre, de manera desordenada, toda la vida de la actriz: sus tres matrimonios fallidos, sus dos embarazos inconclusos —la leyenda habla de muchos otros más— por voluntad uno y por accidente otro, sus deseos de ser madre, su amor a su madre enferma internada en un sanatorio psiquiátrico, su gran afición al sexo y a las drogas que se fue acentuando —concretamente este último— con el paso del tiempo... Y sobre todo la explotación que de su belleza hicieron todos, fundamentalmente los hombres, desde los menos importantes de la industria del Cine a los más encumbrados del Séptimo Arte hasta llegar a la primera personalidad de los EEUU, el presidente Kennedy —en la imaginación de la Pobre Doncella, convertida en ese momento en Princesa, su Príncipe Encantado— para quien pocos días antes de ella morir le cantaría borracha y obnubilada por la cocaína y otras drogas el famosísimo «"Happy Birthday, Mr President"» que tantas veces habremos visto todos a lo largo de nuestra vida.

Importantísimo en esta novela es observar la fantástica manera que la Oates tiene para penetrar en la cabeza complicada, inestable y llena de dudas de la actriz. Una mujer autoilustrada, muy exigente consigo misma, con miedo a fracasar y a no estar a la altura; una mujer que pensaba que los hombres siempre se reían de ella, de las mujeres en general, pero que también era consciente del enorme poder que tenía sobre ellos gracias a su belleza. Sin embargo esta belleza le produjo también dolor pues le exigía comportarse como la rubia tonta, sensual y provocativa que Hollywood había fabricado. Era una imagen que en definitiva le daba de comer y a la que tenía que rendirse Norma Jeane igual que hacían todos los hombres, tanto los poco formados intelectualmente como Joe DiMaggio o eminencias como Arthur Miller. «Yo no soy ella», decía constantemente la Pobre Doncella siempre en búsqueda de su Príncipe Encantado

Conocemos a Norma / Marilyn a través de ella misma y a través de los demás. El perspectivismo es recurso importante en la novela. A veces quien narra es una primera persona de singular que tuvo relación con ella; a veces cambia al plural pasando a representar a un colectivo como por ejemplo la Productora; pero lo más frecuente es el uso de una tercera persona externa objetiva que da paso con frecuencia a otras a través del estilo directo y también indirecto libre. Esta variada abundancia de narradores la combina Joyce Carol Oates con la presencia de diferentes maneras discursivas presentada con frecuencia en distintas tipografías 

Son muchos los subrayados que durante la lectura he realizado en Blonde. He aquí algunos que me parecen significativos:
  • «¡Era libre! ¡Estaba sola! Por primera vez en su vida estaba verdaderamente sola. No como huérfana. No como hija adoptiva. No como la hija, la nuera o la esposa de alguien. Esto era un lujo para ella.» (cuando Norma Jeane decide abandonar la casa de su primer marido e ir a trabajar a una fábrica militar durante la guerra).
  • «Ese lenguaje grosero disgustaba a Norma Jeane. Ella era una romántica. Porque su amante era hermoso como una mujer y cuando estaban el uno junto al otro frente al espejo, se ruborizaban y sus ojos se dilataban de amor y reían y se acariciaban mutuamente el pelo y habría sido imposible decir cuál de los dos era más bello y cuál de los cuerpos, más deseable. ¡Cass Chaplin! Le encantaba pasear con él y observar cómo las demás mujeres se quedaban prendadas de él (¡y los hombres también! Ah, lo veía).» (fue con Cass Chaplin con quien más feliz se sintió. Luego vendrían las desilusiones, claro. Y es que ella, en el fondo, era una mujer verdaderamente romántica)
  • «En un libro que le había dejado a Norma Jeane —El mundo como voluntad y representación, de Schopenhauer—, la joven había leído que "el suicida quiere la vida y simplemente está descontento con las circunstancias que le han tocado en suerte"». (este libro se lo había prestado su agente I.A. Finn. A Norma Jeane le gustaba leer filosofía, poesía, libros de formación actoral, etc.)
  • «El objetivo del teatro es despertar emociones. No entretener. La telebasura y la prensa amarilla entretienen. El objetivo del teatro es transformar al espectador. Quien no sepa transformar al espectador que se vaya. El objetivo del teatro (Aristóteles fue el primero y el que mejor lo dijo) es producir en el espectador una emoción profunda que suponga una catarsis del alma.» (le dice Max Pearlman a Norma cuando esta se ha trasladado a Nueva York para seguir cursos del método Stalinavski en el Ensemble Theater, que ensayaba una obra de Arthur Miller. Fue entonces cuando ambos se conocieron y al poco se casarían)
  • «Norma Jeane Baker era por naturaleza una joven optimista, o no se habría jurado optimismo eterno acuclillada en el tejado del orfanato, mirando la iluminada torre de RKO, a kilómetros de distancia, en Hollywood: ¡Lo juro! ¡Lo prometo! ¡Nunca, nunca me rendiré!, y ahora comprendía que aquella ignominiosa y desagradable escena era en realidad una escena de cine» (piensa la actriz un momento después de atender a un Marlon Brando completamente borracho).

Para finalizar
Concluyo esta doble reseña veraniega manifestando la inmensa superioridad de la novela de la autora norteamericana sobre la muy digna versión cinematográfica. Cierto es que comprimir 1000 páginas en un metraje de algo más de dos hora y media no es tarea sencilla, que algo —mucho— necesariamente habrá de quedarse  perdido por el camino, y eso a pesar de que la mismísima Oates formase tandem con el propio director como guionista de la cinta.  
He dicho al hablar de la película que la misma incide con profusión en los aspectos negativos de la existencia de la actriz. También, como no podía ser de otra manera, hay negatividad en la novela, pero en la obra escrita estos elementos se conjugan adecuadamente con otros alegres, positivos que, en definitiva, sirven para marcar mejor el contraste y la verosimilitud de la vida mostrada de Norma Jeane y la imagen de Marilyn que le devolvía el espejo.



20 mar 2021

Día Mundial de la Poesía. 21 de marzo de 2021

21 comentarios:

Desde hace cuatro años celebro el  Día Mundial de la Poesía. Este, pues, será el quinto. Y no hay quinto malo, dicen los taurinos. El año inaugural celebratorio, 2017, todo el post fue un sentido homenaje a uno de mis poetas favoritos, Ángel González. [podéis acceder a la entrada pinchando aquí]. Mi celebración este año se inicia también con un poema del poeta asturiano de la Generación de los 50 que dedica a la figura materna o paterna (por su biografía intuyo que será más bien la madre quien está solicitada en el poema). Prosigue luego con un poema en prosa del bardo londinense del XVII John Taylor sobre la cerveza que bien podría haberse escrito ayer mismo. Los tres últimos poemas de los cinco que conforman mi homenaje a la Poesía los firman nada más y nada menos que Federico García Lorca, Gloria Fuertes y una poeta insospechada y recién descubierta por mí, Marilyn Monroe, cuya también hermosa composición poética sirve para explicarme por qué otros motivos Arthur Miller pudo sentirse atraído por esta bella mujer. Espero que disfrutéis de la lectura de estas cinco composiciones.

EN SERIO

¿Qué te dimos en vida?  

Te llamábamos
a veces por tu nombre
para decirte lo que nos dolía,
para pedirte cosas,
para quejamos
del frío
—como si fueses responsable del invierno—
para preguntarte, suspicaces,
en dónde habías guardado esto o lo otro.

Pero
¿qué te dimos realmente?
¿Qué hubiéramos podido haberte dado a ti, que no pedías, 

que parecías no necesitar nada
más que estuviéramos allí, llamándote
a veces por tu nombre,
para pedirte siempre:
—danos, danos?
Acaso amor,
esa palabra impronunciable, impura.

Porque lo extraño es que tal vez te amábamos.
Pienso que te amábamos.
¡Ah, sí, cómo te amábamos!

Presenciamos inmóviles tu vida
y ahora, frente a tu muerte,
se nos vienen de pronto todas esas palabras
que no escucharás nunca. 
Ángel González (poema contenido en el poemario Áspero mundo)

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El poeta inglés John Taylor
(…) La cerveza es agradable al olfato, resulta un placer para el paladar; su textura y su alegre tono verdoso son una delicia para la vista; es una caricia para el cerebro y el corazón, y además ( para deleite de todos los sentidos) incita al hombre a la risa y al canto, es un placer para el oído. Beberla reconforta la mente preocupada, le procura la risa a una viuda desconsolada, haciéndole olvidar la tristeza por su difunto marido…Hace decidir al pretendiente tímido, calienta la sangre fría de los ancianos, hace hablar al hombre por encima de sus propias capacidades o de su comprensión, y es amiga de las musas… Con ella el músico se vuelve eufórico y el poeta crea rimas sin sentido. Repara la palidez del rostro, otorga elocuencia al orador, profundidad al filósofo, erudición al estudiante, y agudeza y sensibilidad al abogado (…) Es una gran amiga de la verdad, por lo que los que la beben con este propósito revelan lo que saben, si no se trata de un secreto que debe ser guardado. Es un emblema de la justicia porque procura la mesura. Infunde coraje al cobarde para luchar y jactarse. Cierra muchos buenos negocios. El físico la elogia y el abogado la defiende. No hace daño ni mata sino a los que de ella abusan sin medida. Es beneficiosa para los que la beben comedidamente. Es tan buena como un par de anteojos para la vista de un viejo cura. En definitiva, resulta un gran alimento para la humanidad que aunque mi boca fuera tan grande como el portal de una catedral, mi pluma tan larga como el mes de mayo y la tinta una cascada o un estanque, no podría con boca, pluma y tinta decir o escribir sus virtudes.
John Taylor— “Elogio de la cerveza” (Londres, siglo XVll)
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Tardecilla del Jueves Santo
(A José Bello)

Federico García Lorca, Pepín Bello, Generación del 27
Cielo de Claudio Lorena.
El niño triste que nos mira
y la luna sobre la Residencia.

Pepín, ¿por qué no te gusta
la cerveza?

En mi vaso la luna redonda,
¡diminuta!, se ríe y tiembla.

Pepín: ahora mismo en Sevilla
visten a la Macarena.

Pepín: mi corazón tiene
alamares de luna y de pena.

El niño triste se ha marchado.

Con mi vaso de cerveza,
brindo por ti esta tarde
pintada por Claudio Lorena.

Federico García Lorca, (Poesía varia, 1924)

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Gloria Fuertes, Generación poética del 50, Postismo Lo que más me enerva
es que estamos de paso
y aún así como necios nos comportamos.
Y no acariciamos bastante
atardeceres
cuerpos
risas
manos
muslos
senos
hombros
brazos
no acariciamos bastante
la vida, el vaso,
sabiendo que estamos de paso.


GLORIA FUERTES  (de "Mujer de verso en pecho").

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Canción triste

Tengo una lágrima colgando
Marilyn Monroe, Arthur Miller, actrices hermosas
sobre mi cerveza
que no termina de caer.

Está mal que me sienta morir
cuando contemplo lo que he vivido.

Un mínimo alivio
a tamaño dolor
sería suficiente
como clavo ardiente
al que agarrarme.

Es estupendo estar viva.
Me dicen, sí,
que soy afortunada por estar viva.
¡pero es tan difícil sentirlo
cuando todo me hace daño!

Marilyn Monroe (Los Ángeles, 1926 - Ibídem,  1962)

¡¡Feliz 21 de marzo, Día de la Poesía!!

20 dic 2016

"Los caballeros las prefieren rubias" - Anita Loos

16 comentarios:
Como ya dejé dicho en twiter, con este libro de Anita Loos me ha sucedido algo que casi, casi, había olvidado: lo he dejado plantado sin complejo de culpa alguno. He de aclarar que el libro que la editorial Alba ha sacado lujosamente editado se compone de dos novelas cortas: la primera, "Los caballeros las prefieren rubias"; y la continuación de ésta titulada "Pero se casan con las morenas".

Decidí leer el libro empujado por el título de la primera novela. Muchas cosas me llamaban a hacerlo: la primera y principal era de índole familiar dado que desde siempre vi en mi casa, entre los libros de mi padre, uno titulado "Como mejor están las rubias es con patatas", obra de teatro con un prólogo y dos actos, escrita por Enrique Jardiel Poncela y estrenada en 1947. Sabía que era una obra humorística y por eso la semejanza en el título con la novela de Anita Loos me hacía pensar que ésta también lo sería, como así es, en efecto. Y sin duda la segunda razón radicaba en el vívido y agradabilísimo recuerdo que guardaba en mi memoria de la película del  mismo título, adaptación de esta novela, que en 1953 dirigió Howard Hawks, y que contaba en los papeles protagonistas con Marilyn Monroe como Lorelei Lee y con Jane Russell en  el de su inseparable amiga Dorothy Shaw.

Mi lectura transcurrió sin sobresaltos aunque sí con cierto aburrimiento por lo repetitivo de la historia que en ella se cuenta. Nos encontramos ante dos chicas procedentes de Arkansas que actúan como cantantes y bailarinas en varios salones. De las dos, Lorelei aparenta ser la más superficial, siendo el sueño de su vida casarse con un millonario. Gracias a sus persuasivas cualidades consigue enamorar a "Gus Eisman, el Rey de los Botones", quien es capaz de hacer cualquier cosa por ella, como regalarle constantemente ropas y joyas.

Lo desdeñable 
Precisamente es este afán por mostrarnos a unas mujeres que usan su atractivo y su "modernidad" para sacar a sus tontos y millonarios admiradores todo lo que pueden, lo que hace cansina y por demás repetitiva la novela ("decidí que lo que más desanima a los caballeros es que una vaya de compras.", sobre todo si tiene que pagarlas a cambio de nada). 

Lorelei y Dorothy son mujeres de extracción rural con escasísima cultura por lo que el enamorado de la primera, Gus Eisman, se cree en la obligación de 'civilizarla' y culturizarla a fin de hacer más llevadera su introducción en los círculos urbanos, cultos y elitistas de su clase social. Como la culturización de un americano de clase alta pasaba en los años 20 obligatoriamente por Europa, Lorelei y Dorothy viajarán a Londres, París y Viena aprovechando que el señor Eisman piensa comprar en esta última ciudad una fábrica de botones. Los compromisos empresariales de Gus dejan a Lorelei y a su amiga campo abierto para flirtear con cuantos caballeros de clase alta se les acercan, y a los que esquilman todo lo que pueden y más. La tremenda incultura de sus dos protagonistas la plasma la novelista en el texto mediante:
  • Faltas ortográficas de calado: ¨un caballero francés que llevaba un huniforme muy bonito¨
  • Confusiones léxicas fruto del desconocimiento: 
  • "El señor Eisman ha llenado literariamente de flores nuestra habitación¨, "Henry es un hombre muy promanente", en vez de 'preeminente')en París visitan "la Torre Infiel", "¿Por qué no invitamos a estas encantadoras señoritas a Fontanbló? (transcripción fonética de 'Fontainebleau'), "En fin, que todas las objeciones del padre de Henry nacen del espíritu de reciprocoposidad"
  • Supina ignorancia: "El caso es que hemos recibido un telegrama, y el que señor Eisman dice, en este telegrama, que Dorothy y yo cojamos un exprés oriental, porque quiere que veamos la central de Europa, porque las chicas norteamericanas tenemos mucho que aprender de la central de Europa". 'Exprés oriental' en vez de 'Oriental Exprés', 'Central de Europa' por 'Europa Central'.
  • Significaciones extraídas de equívocas traslaciones: "el nombre del papá es Robber* que significa Roberto, en francés. Y el caso es que Dorothy empezó a pensar en sus veinticinco francos, y dijo a Robber: –Su mamá demostró conocer bien el idioma, cuando le puso este nombre". 
El chiste anterior se basa en los llamados "falsos hermanos" entre idiomas diferentes: 'Robber' es la traslación fonética de 'Robert' en francés, y en inglés 'robber' significa "ladron".), 

Aspectos salvables 
Hollywood, Cine, Comedia musical,

➼En mi opinión la novela gana algo cuando sin abandonar -nunca lo hace, por cierto- la burla constante a las dos chicas monas, pero lerdas y bobaliconas, aborda otro tipo de humor, diríase más blanco:
  • Sir Francis Beekman quería que bajáramos del coche para ver la torre porque, dijo, a una famosa reina le cortaron allí la cabeza una mañana, y Dorothy dijo: –Qué tonta fue de levantarse, aquella mañana. Y esto es, realmente, la única cosa sensata que Dorothy ha dicho en Londres.
  • La familia de Henry parece levantarse siempre muy temprano. En fin, que levantarse temprano no es tan malo cuando hay alguna razón para levantarse temprano, pero, cuando una chica se levanta temprano para nada, una empieza a pensar que levantarse temprano es una tontería.
Aunque, también lleno de tópicos como los referidos a la proverbial tacañería escocesa:
"Vendí gran cantidad de globos rojos, y le vendí un globo rojo a Harry Lauder, el famoso caballero escocés que es el famoso tenor escocés, por veinte libras. Entonces Dorothy dijo que no tenía yo necesidad alguna de comprar pasaje para París, ya que si era capaz de lo que acabo de decir, igual podía cruzar el canal andando sobre las aguas."
➼La utilización de hechos históricos para ubicar temporalmente la historia quizás sea de lo poco salvable de esta novelita: 
"–Lady, intentar arruinar la reputación de mi amiga es algo así como intentar hundir la marina de guerra judía." . Si se tiene en cuenta que el momento de la publicación de estas novelas es el año 1926 el efecto humorístico es potente.
La forma narrativa elegida. Los dos relatos están narrados por Lorelei Lee. El primero escrito en forma de diario relata el proceso de 'culturización' ideado por Gus Eisman para su protegida la señorita Lee. El segundo es la historia de Dorothy Shaw, relatada por su amiga

Alusiones críticas. A pesar de que de los dos relatos el más entretenido y más legible sea el primero, sin embargo es "Pero se casan con las morenas" el que contiene un mayor número de alusiones críticas estando más incardinado en el momento histórico del año de su publicación:
"El padre de Tony se hartó de la madre de Tony, y se las arregló para que un amigo suyo, turco, llevara a la madre de Tony a un sitio en que se cometió una atrocidad. Parece ser que, a los turcos, no hay nada que les guste más que las atrocidades" (alusión muy crítica al denominado 'genocidio armenio' realizado por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923.)
➼Crítica del falso puritanismo norteamericano evidenciado en esos hombres que se reúnen para censurar escenas inmorales de las películas y que luego se proyectan esas escenas impúdicas para su propio disfrute. ¿Habráse visto tamaña hipocresía?:
"Henry es de una sociedad que se reúne los jueves y que no hace más que censurar películas. El caso es que los caballeros de esta sociedad cortan todos los trozos de las películas en los que sale algo verde que la gente no debe ver. Luego pegan todos los trozos verdes, y pasan la película de los trozos verdes qué sé yo cuántas veces."
Burla del postureo de la alta sociedad que se promociona constantemente a sí misma: 
"Pronto descubrí que el ambiente más literario de Nueva York es el Hotel Algonquin, que es donde todos los genios literarios almuerzan. Sí, porque todos los genios literarios que almuerzan en el Algonquin no hacen más que escribir que este hotel es el sitio en el que todos los grandes genios literarios almuerzan." -confiesa Dorothy, trasunto de Anita Loos.
...y la 'inteligenteLorelei Lee, al oír hablar a los 'genios del Algonguinde James Joyce y de otros grandes escritores europeos, piensa:
"por mi parte, diré que realmente no sé por qué los genios del Algonquin tienen que tomarse la molestia de conocer Europa, cuando Europa no se toma la molestia de conocerles a ellos."
Un dardo contra la crítica literaria:
"el señor H. L. Mencken, Theodore Dreiser, Sherwood Anderson, Sinclair Lewis, Joseph Hergesheimer y Ernest Boyd, dijo Dorothy, estarían allí." [...] "los caballeros del Algonquin son los críticos que dicen a los demás cómo hay que hacer las cosas, y saben comportarse."

Para finalizar
Es evidente -dirá alguno- que para haber encabezado la reseña con ese "la he dejado plantada" parece que hay en ella bastantes aspectos salvables. Pues sí, lo reconozco, algunos hay. De nuevo se demuestra que el dicho atribuido a Plinio el Joven de "No hay libro, por malo que sea, que no contenga algo bueno" no miente.

Marilyn Monroe, Jane Russell, Howard Hawks, Charles Coburn
Creo que la misma Anita Loos era consciente de que lo que estaba escribiendo no era nada del otro mundo y que lo único que pretendía hacer con estas dos novelitas no era más que un divertimento. Así lo confiesa la autora en el prólogo que abre el volumen donde explica el motivo que la impulsó a escribir el primero de sus relatos, que no fue otro que observar cómo en el mundo hollywoodense, que ella como guionista tan bien conocía, los hombres perdían la cabeza por jovencitas tontas y estúpidas de cabeza hueca. En dicho prólogo la escritora escribe lo siguiente: 
"Me puse a escribir mis pensamientos, no con amargura, como hubiese hecho en el caso de ser una verdadera novelista, sino con un sentido del humor que, en términos generales, puede calificarse de infantil."
Y añade: 
"Con los anteriores elementos, cualquier novelista de veras, como Sherwood Anderson, Dreiser, Faulkner o Hemingway, probablemente habría levantado tempestades de indignación en sus lectores. Scott Fitzgerald logró que sus seguidores derramaran lágrimas agridulces con la lectura de hechos parecidos."
Desde luego creo que no puede exigirse a ningún escritor mayor ejercicio de sinceridad. Y tampoco mayor cinismo.