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21 mar 2020

Día de la Poesía, 21 / 3 /2020. Florilegio poético III: Las poesías de "más que palabras..." (continuación)

6 comentarios:
Día Muncial de la Poesía, 21 de marzo,

De nuevo, aunque en circunstancias muy distintas, llega el Día Mundial de la Poesía. Este año estamos inmersos en una lucha sin cuartel contra un enemigo silente, huidizo, traidor, el Covid-19. Jamás nos habíamos visto en otra igual. Es ahora cuando la Poesía con la profundidad a la que llega, a la que nos lleva, se hace, quizás más necesaria que nunca.
Como otras veces (en 2017 y en 2019) los poemas que incluyo en este post para celebrar el Día de la Poesía 2020 son los que mes a mes durante el pasado año los tertulianos de "más que palabras..." aportamos como guinda poética final a algunas de nuestras reuniones mensuales. ¡No todo va a ser prosa! Con esta entrega finalizo por ahora lo que he venido en llamar "Florilegio poético".
¡¡Feliz Día de la Poesía para todos!!


Septiembre  de 2018
Angel González
'Inventario de lugares propicios al amor'
(de “Tratado de Urbanismo”, 1967)


Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
Es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
Forma al interceder con los domingos
En algunas ciudades
Ya de por sí amarillas como plátanos
El invierno elimina muchos sitios:
Quicios de puertas orientadas al Norte,
Orillas de los ríos,
Bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
De las viejas iglesias
Dejan a veces huecos
Utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
Temperaturas y los vientos húmedos
Lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
La caricia (con exenciones
Para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
En niños, perros y otros animales)
Y el “no tocar, peligro de ignominia”
Puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
Córneas torturadas,
Implacables pupilas,
Retinas reticentes,
Vigilan, desconfían amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
De vaciar el alma de ternura
Y llenarla de hastío e indiferencia,
En este tiempo hostil, propicio al odio.

Ángela Figuera Aymerich
'JUGANDO'
(“Cuentos tontos para niños listos”)

-¿Redonda?
- La Luna.
-¿Y redondo?
- El Sol
-¿Redonda?
- La bola.
-¿Redondo?
- El balón
-¿Redonda?
- La fresa.
-¿Redondo?
- El fresón
-¿Redonda?
- La rosca.
-¿Redondo?
- El roscón
-¿Redonda?
- La lima.
-¿Redondo?
- El limón
-¿Redonda?
- La plaza.
-¿Redondo?
- El balcón
-¿Redonda?
- La torre.
-¿Redondo?
- El reloj
-¿Redonda?
- Tu cara.
-¿Redondo?
- Mi corazón
-Tu corazón no es redondo
-Tú ¿lo ves?
- ¡Claro que no! 
-Entonces, ¿cómo lo sabes?
-Porque sí.
- ¡Vaya razón!
-Es mío y sé que es redondo.

- Pues ya no juego.
- Ni yo.



Octubre de 2018
"VALGO"
(poema en prosa de la poeta norteamericana Nadine Stair publicado en 1978 dentro de su poemario "Instantes". Hay quienes se lo atribuyen a Jorge Luis Borges)
De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda. Trate siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome). Hago solo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran. Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. Aprendí que en esta vida nada es seguro, solo la muerte… por eso disfruto el momento y lo que tengo. Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mi me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea. Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla. Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas. Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti. Eso es vivir…La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sin sabores… aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables. Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente a dispuesto a sanarlas con la ayuda de Dios. Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre. Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan. Lo mejor está por venir.




Febrero de 2019


La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentágrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!





Marzo de 2019

HUESOS COMO DARDOS
Elvira Daudet (“Cuadernos del delirio”)


En la casa de niebla en la que habito
La vida y sus asuntos
ocupan cada día menos sitio.
Todo lo llenas tu, cual okupa desatento
Con todo lo que amabas: las mujeres, el cine
Los libros subrayados.
A veces me tropiezo con tu fría mirada
que intenta confesarme algo que nunca supe
y quisiera comprender. Pero enseguida
regresa desdeñosa hacia la nada.
Y es inútil buscarte nuevamente
ordenando las ruinas del pasado
para saber quién fuiste, quien era yo a tus ojos
que esperabas de mí, cual fue mi culpa
si alguna vez me amaste.
¿Qué habías perdido, amor, o que buscabas
en el vientre más negro de la noche,
que hoy se que no encontraste
en tu vagar errante y sin destino?
No dejaste en tu huida un soplo de esperanza
Ni pan en la despensa. Solamente
afloró del naufragio la palabra
-herramienta para salvar el nido y los polluelos -
Y un saco de preguntas sin respuestas
Oxidados silencios,
Tan cobardes y amargos como lo fue tu fuga,
Antes de refugiarte vilmente en el vacío
y arrojarme a los ojos tus cenizas
y al corazón tus huesos como dardos.


Junio de 2019

Junio de 2019 marcó en la vida de la Tertulia "más que palabras..." un antes y un después: Hasta este momento nunca habíamos realizado una tertulia homenaje a un poeta, en esta ocasión de Federico García Lorca, de quien ese año se celebraba el Centenario de su llegada a la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1919. Todo el apartado que desde su implantación convenimos en llamar Rincón poético se centró ese día [Crónica completa de la Tertulia aquí] única y exclusivamente en nuestro gran poeta granadino con poemas recitados por su contemporánea Margarita Xirgú, y otros puestos en boca de la tertuliana Mercedes Sánchez o de quien esto escribe. Creo que no puede haber mejor homenaje a la Poesía que recordar, leer y/o escuchar estos bellos poemas lorquianos.
¿Y el 'después'? Bueno, el 'después' es que tras este castillo poético, tras esta mascletá poética, diríase que los tertulianos quedamos exhaustos y el Rincón poético ha pasado por ahora a dormitar esperando otro momento que lo desperece y vuelva a ocupar ese lugar, pequeño pero hermoso, dentro de nuestras reuniones literarias.

SAN GABRIEL –SEVILLA-

(Romancero Gitano)
A D. Agustín Viñuales

[Recita el poema Margarita Xirgú]


I

Un bello niño de junco,
anchos hombros, fino talle,
piel de nocturna manzana,
boca triste y ojos grandes,
nervio de plata caliente,
ronda la desierta calle.
Sus zapatos de charol
rompen las dalias del aire,
con los dos ritmos que cantan
breves lutos celestiales.
En la ribera del mar
no hay palma que se le iguale,
ni emperador coronado,
ni lucero caminante.
Cuando la cabeza inclina
sobre su pecho de jaspe,
la noche busca llanuras
porque quiere arrodillarse.
Las guitarras suenan solas
para San Gabriel Arcángel,
domador de palomillas
y enemigo de los sauces.
San Gabriel: El niño llora
en el vientre de su madre.
No olvides que los gitanos
te regalaron el traje.

II

Anunciación de los Reyes,
bien lunada y mal vestida,
abre la puerta al lucero
que por la calle venía.
El Arcángel San Gabriel,
entre azucena y sonrisa,
biznieto de la Giralda,
se acercaba de visita.
En su chaleco bordado
grillos ocultos palpitan.
Las estrellas de la noche
se volvieron campanillas.
San Gabriel: Aquí me tienes
con tres clavos de alegría.
Tu fulgor abre jazmines
sobre mi cara encendida.
Dios te salve, Anunciación.
Morena de maravilla.
Tendrás un niño más bello
que los tallos de la brisa.
¡Ay, San Gabriel de mis ojos!
!Gabrielillo de mi vida!,
Para sentarte yo sueño
un sillón de clavellinas.
Dios te salve, Anunciación,
bien lunada y mal vestida.
Tu niño tendrá en el pecho
un lunar y tres heridas.
¡Ay, San Gabriel que reluces!
¡Gabrielillo de mi vidal!
En el fondo de mis pechos
ya nace la leche tibia.
Dios te salve, Anunciación.
Madre de cien dinastías.
Áridos lucen tus ojos,
paisajes de caballista.
El niño canta en el seno
de Anunciación sorprendida.
Tres balas de almendra verde
tiemblan en su vocecita.
Ya San Gabriel en el aire
por una escala subía.
Las estrellas de la noche
se volvieron siemprevivas.




Romancero gitano, Granada, Generación del 27







Federico García Lorca, Residencia de Estudiantes

Romance de la Guardia Civil

(Romancero Gitano)
A Juan Guerrero, cónsul general de la poesía
[Recita el poema Margarita Xirgú]


Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.

¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas se conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.

Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche,
noche, que noche nochera.

La Virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La Virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.

¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.

Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo se les antoja
una vitrina de espuelas.

La ciudad, libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entraron a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de moneda.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.

En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la guardia civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.

Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas;
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.

¡Oh ciudad de los gitanos!
La guardia civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.


➤ Poemas pertenecientes a la década de los años veinte

Romance sonámbulo

(Romancero Gitano , 1928)

A Gloria Giner y Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando
desde los puertos de Cabra.

Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.

Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿ No veis la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?

Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.

Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme
hasta las altas barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?

¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe,
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña

Canción del mariquita

(“Canciones” 1921 – 1924)


El mariquita se peina
en su peinador de seda.

Los vecinos se sonríen
en sus ventanas postreras.

El mariquita organiza
los bucles de su cabeza.

Por los patios gritan loros,
surtidores de planetas.

El mariquita se adorna
con un jazmín sinvergüenza.

La tarde se pone extraña
de peines y enredaderas.

El escándalo temblaba
rayado como una cebra.

¡Los mariquitas del Sur
cantan en las azoteas!


LUCÍA MARTÍNEZ - EROS CON BASTÓN


(“Canciones” 1921 – 1924)




Lucía Martínez.
Umbría de seda roja.

Tus muslos como la tarde
van de la luz a la sombra.
Los azabaches recónditos
oscurecen tus magnolias.

Aquí estoy, Lucía Martínez.
Vengo a consumir tu boca
y a arrastrarle del cabello
en madrugada de conchas.

Porque quiero, y porque puedo.
Umbría de seda roja.






Romance del Emplazado 

(Romancero Gitano)

A Emilio Aladrén

[Recita el poema Margarita Xirgú]





¡Mi soledad sin descanso!
Ojos chicos de mi cuerpo
y grandes de mi caballo,
no se cierran por la noche
ni miran al otro lado,
donde se aleja tranquilo
un sueño de trece barcos.
Sino que, limpios y duros
escuderos desvelados,
mis ojos miran un norte
de metales y peñascos,
donde mi cuerpo sin venas
consulta naipes helados.

*

Los densos bueyes del agua
embisten a los muchachos
que se bañan en las lunas
de sus cuernos ondulados.
Y los martillos cantaban
sobre los yunques sonámbulos
, el insomnio del jinete
y el insomnio del caballo.

*

El veinticinco de junio
le dijeron a el Amargo:
Ya puedes cortar si gustas
las adelfas de tu patio.
Pinta una cruz en la puerta
y pon tu nombre debajo,
porque cicutas y ortigas
nacerán en tu costado,
y agujas de cal mojada
te morderán los zapatos.

*

Será de noche, en lo oscuro,
por los montes imantados,
donde los bueyes del agua
beben los juncos soñando.
Pide luces y campanas.
Aprende a cruzar las manos,
y gusta los aires fríos
de metales y peñascos.
Porque dentro de dos meses
yacerás amortajado.

*

Espadón de nebulosa
mueve en el aire Santiago.
Grave silencio, de espalda,
manaba el cielo combado.

*

El veinticinco de junio
abrió sus ojos Amargo,
y el veinticinco de agosto
se tendió para cerrarlos.
Hombres bajaban la calle
para ver al emplazado,
que fijaba sobre el muro
su soledad con descanso.
Y la sábana impecable,
de duro acento romano,
daba equilibrio a la muerte
con las rectas de sus paños.


Sonetos del Amor Oscuro


➤ Poemas de los años treinta


LA COGIDA Y LA MUERTE

(“Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías”, 1935)
[recita Mercedes Sánchez]


A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,

cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!


SONETO DE LA GUIRNALDA DE ROSAS  

("Sonetos del amor oscuro", 1936)

¡Esa guirnalda! ¡pronto! ¡que me muero!
¡Teje deprisa! ¡canta! ¡gime! ¡canta!
que la sombra me enturbia la garganta
y otra vez y mil la luz de enero.

Entre lo que me quieres y te quiero,
aire de estrellas y temblor de planta,
espesura de anémonas levanta
con oscuro gemir un año entero.

Goza el fresco paisaje de mi herida,
quiebra juncos y arroyos delicados.
Bebe en muslo de miel sangre vertida.

Pero ¡pronto! Que unidos, enlazados,
boca rota de amor y alma mordida,
el tiempo nos encuentre destrozados.


El poeta pide a su amor que le escriba 

(“Sonetos del amor oscuro”, 1936)
[recita Mercedes Sánchez]



Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
Ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura






SONETO DE LA DULCE QUEJA

("Sonetos del amor oscuro", 1936)
[recitado cantado por Pablo Guerrero]



Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.


18 ago 2019

Danilo Kiš: "Salmo 44"

2 comentarios:
Las lecturas y zascandileos literarios veraniegos tienen como resultado el afloramiento de no pocos nombres de autores y títulos de obras que por hache o por be leí hace algún tiempo y que yacen allí en el fondo sin fondo de la memoria. Rebuscando en ella me he topado con esta durísima e impresionante obra de Danilo Kis, un escritor necesario. 

[La reseña que a continuación reproduzco apareció publicada en el blog, hoy inactivo, de "El Club de los 1001 Lectores"]

editorial Acantilado
Título: Salmo 44
Autor: Danilo Kis
Editorial: Acantilado
Páginas: 125
ISBN: 978-84-16011-29-2
Lo primero que hice nada más finalizar la impactante lectura de este breve relato fue buscar el Salmo 44que da título a la novela. El tal salmo, junto a otros 149, forma parte del Libro de Salmos del Antiguo Testamento perteneciente a los Libros Sapienciales. Consta de 27 versículos en los que el pueblo de Israel, tras mostrar su amor y servicio constante a Dios, se lamenta de que éste no los socorra ahora que lo necesitan especialmente: “Nos entregaste como ovejas al matadero/ y nos dispersaste entre las naciones; / … / Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos, / a la risa y al escarnio de los que nos rodean; / hiciste proverbial nuestra desgracia / y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo”.


Finaliza el Salmo con unas preguntas –auténticas imprecaciones- a un Dios ausente, ciego y sordo: “¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? / ¡Levántate, no nos rechaces para siempre! / ¿Por qué ocultas tu rostro / y te olvidas de nuestra desgracia y opresión?

Sinopsis:
En el campo de exterminio de Auschwitz a uno o dos meses de su liberación definitiva por los aliados Zana, Marija y Polia se preparan para escapar antes de que los nazis decidan acabar con todos los encerrados allí. Polia está gravemente enferma por lo que Zana decide dejarla (de hecho muere en su jergón antes de la huída). Las otras dos mujeres más Jan, el niño de pocos meses que ha tenido Marija, fruto de su relación con otro preso, Jakob, médico ayudante forzoso del doctor Nietzsche, aguardan para emprender la huída la señal que les hará Mask, auténtico Deus ex Machina, que mueve los hilos de la resistencia en el campo pero del que nadie sabe nada ni conoce su cara.

Durante las dos o tres horas que deben transcurrir antes de iniciar la marcha, Marija dormita y los recuerdos acuden a su mente de manera desordenada: La vida en el gueto antes de su traslado en un tren de carga hasta el campo de exterminio, las filas de cuatro en fondo que dirigen hacia las “duchas” de las que nadie regresa, el encuentro íntimo con Jakob, la comunicación de que lleva un hijo suyo en su seno, la tremenda dificultad con que dentro del campo se viven
las acciones más corrientes (cambiar y secar los pañales de un niño, tener la menstruación, etc.), los insultos recibidos por Marija diez años atrás de sus compañeros de escuela, etc. Estos recuerdos aparecen y desaparecen de su mente en contrapunto con el momento real que está viviendo.

Comentario:
Si tuviese que dar en muy pocas palabras mi impresión sobre las escasas 120 páginas que componen esta novela diría lo siguiente: Cruda y dura narración en la que vemos cómo el ser humano a pesar de haber sido reducido a la condición más terrible e inmunda que se pueda concebir puede siempre elevarse, liberarse y recuperar su condición y dignidad humanas.

Si bien hay una gran dureza en todo el relato, el capítulo 9 que cuenta las degollaciones y descuartizamientos de los cuerpos sin vida antes de arrojarlos al helado río Danubio es especialmente horripilante. Estos brutales hechos se los cuenta a Marija el marido de su tía Lula cuando ella la va a visitar a su casa. ¿Dónde se sitúa esta acción? Aunque no se explicita la localidad donde sucedieron, algunos detalles como las referencias al muro verde y estar al borde del Danubio me lleva a creer que ocurrieron en un gueto de los muchos que existieron en los países invadidos de Europa Central durante los años de la II Guerra mundial. Me siento tentado a pensar en el de Budapest pero por las fechas (el gueto de Budapest sólo existió desde finales del mes de noviembre de 1944) y por la nacionalidad del escritor -serbio de Subotica en la Vojvodina- me inclino más por el de la localidad serbia de Novi Sad, aunque sin poderlo afirmar con certeza.


Los temas:
El gran tema de esta novela es el de la esperanza. La esperanza cimentada en la liberación que se adivina ya próxima y que alcanza su concreción mayor en el pequeño Jan concebido dentro del horror del campo de exterminio pero a partir de un acto de amor libre deseado por ambos, Marija y Jakob. Estamos ante el encuentro entre Eros y Tánatos: “la presencia de la muerte parece que siempre reta al amor a cruzarse con ella y acoplarse para que de una vez por todas uno de los dos enarbole la bandera victoriosa” (p. 44). En esta ocasión será el amor quien triunfe.

Desde un punto de vista más amplio la esperanza se explicita ya desde el principio cuando leemos como “Los cañones abaten lentamente el parapeto de hormigón armado de la espera pasiva y de la resignación con el destino” (p. 12). Se produce un acto de rebelión en estos judíos presos que se han dejado llevar como ovejas al matadero, convertidos en animales-humanos, y que ahora ante el sonido de los “cañonazos que anunciaban el terrible amor de las naciones” (p. 108) deciden levantarse y actuar como hombres libres llenos de esperanza, y de temor, pues la muerte siempre está ahí. Zana ante la muerte inevitable de la tercera compañera en la proyectada huída le dice a Marija:

Ahora ya muere el hombre. ¿Lo entiendes? El hombre y no el animal. Hasta ahora moría el animal. Así, creo, era más fácil morir” (pp.18 y 19)

Es una rebelión ante el futuro inevitable pero también ante el estigma del judío errante e irredento que recoge el título de la novela al enlazar con el Salmo 44 bíblico. La vehemencia con que en el salmo sapiencial se arremete contra Dios ante su dejadez: “¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? / ¡Levántate, no nos rechaces para siempre!  / ¿Por qué ocultas tu rostro  / y te olvidas de nuestra desgracia y opresión?“, la recoge este diálogo mantenido entre Zana y Marija sobre la creencia en Dios:

-Un Dios de esperanza y de amor –dijo Marija-. ¿Y cómolo querrías tú?
-¡No lo querría! –contestó Zana- ¡Esperanza y amor sin Dios! Para no tener que rezar ni darle gracias a nadie… Y que no sea a mi imagen. Porque entonces también podría parecerse al doctor Nietzsche. Y a Hirsch. ¡Oh, no! Muchas gracias!
-Bien –dijo Marija-. Mi Dios se llama Jan. Mi hijo. (p. 89)

Danilo Kiš, Danilo Kis, escritores judíos, escritores serbios

Danilo Kiš, autor de la novela Salmo 44

Otro asunto que se trasluce es el de la Memoria. A Marija, cuando niña, su madre quería hacerle vivir una realidad falsa ocultándole los motivos por los que ella y los judíos sufrían desprecio y agresiones. Cuando al final del relato, en el Epílogo, vemos a la familia al completo (Marija, Jakob y el niño Jan) visitando el campo de exterminio al celebrarse el 5º aniversario de su liberación, entendemos que estos jóvenes padres no quieren que a su pequeño le suceda lo que les ocurrió a ellos. Saben que si no ocultan a su hijo lo que ellos vivieron evitarán en lo posible su repetición.

También, aunque muy tangencialmente, hay una leve referencia al asunto del sionismo en el relato. Así lo quiero ver en la separación, una vez ya libres, de Zana y Marija. Zana cuando Jan nació lo recibió con la expresión: “Premier-né d’Israel”, por lo que entiendo que ella es una defensora de lo que 3 años más tarde se plasmaría en el nuevo estado de Israel. Sin embargo Jakob, cuando está recuperándose aunque emocionalmente abatido en el hospital militar, rechaza la oferta que le presentan de irse a Israel. Para él como para Marija lo importante no es la raza, ni la religión…, lo importante son las personas.

Aparece asimismo la justificación filosófica de los postulados que sostienen opresores (los nazis) y oprimidos (los judíos presos en Auschwitz. Tal justificación he querido verla en la conversación que en el capítulo 3 mantienen Jakob y el Dr. Nietzsche, conversación que discurre bajo conceptos filosóficos que se asocian con figuras de pensadores como Shopenhauer (voluntad, idealismo y pesimismo profundos), Nietzsche (el superhombre, la muerte de Dios, la voluntad de poder y el eterno retorno de lo idéntico) y Bergson (intuición, conciencia, risa, libertad). El siguiente fragmento de la novela creo que expone bien a las claras la posición de cada uno de los actores:

- ¿Sabe usted cuál es la situación en los frentes? –dijo.
- Algo se murmura –contestó Jakob.
- Por desgracia es cierto –dijo el doctor Nietzsche—Los aliados avanzan. Usted lo sabe de sobra, igual que yo.
- Más bien lo intuyo –dijo Jakob.
- Sí, sí. Todos ustedes son bergsonianos, ¡qué demonios! –hizo una pausa-: Intuición… frente a voluntarismo.
- Hummm –dijo Jakob-: ‘Also sprach Zarathustra’
-Dejemos eso ahora –dijo el doctor Nietzsche nervioso--. Vayamos al grano; esa conversación nos llevaría muylejos” (p. 43)

Quizás esta alusión a Bergson le sirve a Danilo Kis para introducir en el relato, tras la inmensa tensión con que Marija ha asistido escondida al encuentro Jakob-doctor Nietzsche, el único instante de relajación humorística que he visto en la obra:

No podía más. No hubiera aguantado ni un segundo más. Tu bata ha acabado conmigo. No sé cómo puedo querer a un hombre cuya bata huele tan mal. Tendré que buscarme otro.
Luego él dijo:
No sé cómo puedo querer a una mujer que se desmaya tan fácilmente. Tendré que buscarme otra –las palmas de sus manos reposaban suavemente en las mejillas de ella” (p. 50)

Aspectos formales:
Desde el punto de vista meramente formal, el contenido de la novela se reparte a lo largo de 12 capítulos breves. Los 10 primeros transcurren en tan sólo las dos o tres horas que han de esperar las fugitivas hasta que Mask les dé la señal convenida. El 11º y 12º, nos remiten a la vida ya en libertad de Marija y la esperanza de su reencuentro con Jakob.

El Narrador es una 3ª persona que relata, cual si de una cámara fotográfica se tratase, con la máxima objetividad. La narración presenta dos momentos temporales en contrapunto: la tensa espera del instante de emprender la fuga, que se hace de manera lineal; y los recuerdos que en el estado de duermevela en que se encuentra Marija acuden a su cabeza de manera desordenada, tanto temporal como espacial. La técnica caleidoscópica es la utilizada para presentar este azaroso discurrir de los asuntos del pasado que en algunos momentos se imbrican los unos dentro de los otros en una estructura tipo las matrioskas rusas (“mise en abyme”, dicen los narratólogos). A mí me ha llamado especialmente la atención la del recuerdo de su salida al teatro siendo adolescente con su primera menstruación en ciernes, cuya aparición le sirve de marco para el recuerdo del parto sobrevenido en el campo de exterminio, que por su parte le evoca el recuerdo de Polia limpiándola; la misma Polia a la que ahora ellas han de lavar por su fallecimiento. ¡Fantástico!

Al cobrar los recuerdos, -la memoria personal-, un papel importante en la novela, la tradicional separación entre lenguaje narrativo y lenguaje poético tiende a borrarse. Esta es quizás una de las características más interesantes del relato en el que hay frases tan poéticas como las siguientes:

El acibarado olor de hospital que absorbía por los ojos, le revolvía las entrañas y le producía náuseas” (p. 27)
Ya no recuerda las caras, sólo la procesión de esqueletos de recuerdos” (p. 63)
Había querido estampar en la frente de Jan el sello del martirio y del amor, el que Jakob y ella se habían ganado con sus sufrimientos. Pero el premio debía corresponderle a Jan. Y ella estaba muy orgullosa de su misión: transmitir a Jan la alegría de aquellos que de la muerte y del amor habían podido crear una vida.” (p-121)


Conclusión:
Una novela impresionante que poetiza una terrible experiencia histórica y que logra transmitir la brutalidad a la que es capaz de llegar el hombre cuando es movido por ideologías excluyentes.  

21 mar 2019

Día de la Poesía 2019. Florilegio poético II: Las poesías de "más que palabras..." (continuación)

1 comentario:
Poesía, Blogs de poesía

En 2017 muy cerca del día 21 de marzo en que de unos años para acá viene celebrándose el Día de la Poesía publiqué una entrada titulada Florilegio poético. Las poesías de "más que palabras...". Quise con ese post dar visibilidad a una de las actividades que en "más que palabras...", -la tertulia literaria que desde hace ya 10 años mantenemos contra viento y marea un grupo de amigos-, realizamos: el recitado, por parte de uno de los tertulianos designado por riguroso turno, de uno o varios poemas de su elección. Con Poesía, pues, cerramos -si no se nos echa encima el tiempo, cosa que en ocasiones nos sucede- las reuniones mensuales. Entendemos que Literatura es mucho más que leer Novelas, la actividad que es central en nuestra tertulia y me atrevería a decir que en la mayoría de las tertulias.

Entiendo que es un buen homenaje a la Poesía en este su Día leer y escuchar los textos de diversos poemas compuestos por diferentes poetas (Juan Ramón Jiménez, Luis Alberto de Cuenca, Dámaso Alonso, Emily Dickinson, Elvira Sastre, Manuel Vilas, Rubén Darío, etc., etc.) seleccionados, a su libre albedrío, por los miembros de la tertulia. Siempre que puedo acompaño el texto del recitado del mismo en mi voz. Como suelo decirles a mis contertulios pido benevolencia en vuestros juicios. Otras veces he colocado un video de la recitación que del poema haya hecho alguien que me haya seducido especialmente. Espero, en definitiva, que os guste la entrada

Mayo de 2017
Caballos
(José Luis Puerto)


Que vuelvan los caballos
Del tiempo a mi jardín,
Que pasten en las hondas
Praderas de mi pecho.
Nutre como la sangre
La roja hierba de mi corazón
. Siento aún el galope velocísimo
De esos latidos que me llevan siempre
A aquel jardín lejano,
A aquel espacio virgen
Lleno de castañares, de granito
De enciclopedias que atesoran
Los enigmas del tiempo.
Que vuelvan los caballos,
Tengo caminos para su galope
Que llevan a un jardín, a mi jardín
Con rosas de inocencia, con aromas
Que atraen las caracolas del recuerdo,
Tengo praderas en el mapa mudo
De la niñez,
Allí qué pastos hallarán, qué arroyos
En que abrevar felices,
En que calmar la sed
Del pasado, tan lejos;
Aún tienen hierba mis laderas prístinas
Y el agua de la vida aún las riega.
Que vuelvan los caballos
Del tiempo a mi memoria,
Que traigan los recuerdos
En alforjas de magia;
Hace tiempo que espero su galope
Por las secretas vías de mi infancia,
Hace tiempo que esperan mis oídos
Escuchar su galope;
Están de mi jardín las puertas bien abiertas
Y en las altas planicies de mi pecho
No existe ningún muro
Para impedir su paso.
Si vienen les daré las rosas de mi sangre.
(“Un jardín al olvido”, 1987)
Life vest under your seat,
(Luis García Montero)


Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida en una muchacha
triste,
buenas tardes señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de
altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los
cristales
del alba, regresando,
y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientos
kilómetros, te dije
que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres de Manhattan,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva Cork al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.
(“Habitaciones separadas”, 1994)
El desayuno
(Luis Alberto de Cuenca)

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
(De “El hacha y la rosa”, 1993)

Junio de 2017
Día de las Matemáticas, Dís del Número Pi
El número Pi

(Wislawa Szymborska)


El número Pi es digno de admiración
tres coma uno cuatro uno,
todas sus cifras siguientes también son iniciales,
cinco nueve dos, porque nunca se termina.
No permite abarcarlo con la mirada seis cinco tres cinco,
con un cálculo ocho nueve,
con la imaginación siete nueve
o en broma tres dos tres, es decir, por comparación
ocho cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres en el mundo.
La más larga serpiente después de varios metros se interrumpe,
Igualmente hacen, aunque un poco más tarde, las serpientes fabulosas.
El cortejo de cifras que forman el número Pi
no se detiene en el margen de un folio,
es capaz de prolongarse por la mesa, a través del aire,
a través del muro, de una hoja, del nido de un pajaro,
de las nubes, directamente al cielo
a través de la total hinchazón e inmensidad del cielo.
¡Oh, que corta es la cola del cometa, como la de un raton!
¡Que frágil el rayo de la estrella que se encorva en cualquier espacio!
Pero aquí dos tres quince trescientos noventa
mi número de télefono la talla de tu camisa,
año mil novecientos setenta y tres sexto piso
número de habitantes sesenta y cinco céntimos
la medida de la cadera dos dedos la charada y el código
en el que mi ruiseñor vuela y canta
y pide un comportamiento tranquilo,
tambien transcurren la tierra y el cielo
pero no el numero Pi, este no,
el es todavia un buen cinco,
no es un ocho cualquiera,
ni el último siete
metiendo prisa, oh, metiendo prisa a la perezosa eternidad
para la permanencia. 


Septiembre de 2017

Lo fatal 

(Rubén Darío)
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...



 

Octubre de 2017

¿TE BAÑAS CONMIGO EN ESTE MAR...?
(Marta Sanz)


¿Te bañas conmigo en este mar
ahora que es de noche
y el agua está furiosa
y es muy probable
que tengamos que abrazarnos
para sobrevivir a la galerna?

Me lo pregunta
un hombre borracho
que lleva sobre el pelo
una cresta de gallina.


Noviembre de 2017

Rima LXIX
(Gustavo Adolfo Bécquer)


Al brillar un relámpago nacemos
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡tan corto es el vivir!

La Gloria y el Amor tras que corremos
sombras de un sueño son que perseguimos;
¡despertar es morir!
PROVERBIOS Y CANTARES - XV,
(Antonio Machado)


Cantad conmigo a coro: Saber, nada sabemos,
de arcano mar venimos, a ignota mar iremos...
Y entre los dos misterios está el enigma grave;
tres arcas cierra una desconocida llave.
La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.
¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?

Entre dos oscuridades, un relámpago
Vicente Aleixandre
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
RUBÉN DARÍO
Sabemos adónde vamos y de dónde venimos.
Entre dos oscuridades, un relámpago.
Y allí, en la súbita iluminación, un gesto, un único gesto,
una mueca más bien, iluminada por una luz de estertor.
Pero no nos engañemos, no nos crezcamos. Con humildad,
con tristeza, con aceptación, con ternura,
acojamos esto que llega. La conciencia súbita de una compañía, allí en el desierto.
Bajo una gran luna colgada que dura lo que la vida, el instante del darse cuenta entre dos infinitas oscuridades,
miremos este rostro triste que alza hacia nosotros sus grandes ojos humanos,
y que tiene miedo, y que nos ama.
Y pongamos los labios sobre la tibia frente y rodeemos
con nuestros brazos el cuerpo débil, y temblemos,
temblemos sobre la vasta llanura sin término donde sólo brilla la luna del estertor.

Como en una tienda de campaña
que el viento furioso muerde, viento que viene de las hondas profundidades de un caos,
aquí la pareja humana, tú y yo, amada, sentimos las arenas largas que nos esperan.
No acaban nunca, ¿verdad ? En una larga noche, sin saberlo, las hemos recorrido;
quizá juntos, oh, no, quizá solos, seguramente solos, con un invisible rostro cansado desde el origen, las hemos recorrido.
Y después, cuando esta súbita luna colgada bajo la que nos hemos reconocido se apague,
echaremos de nuevo a andar. No sé si solos, no sé si acompañados.
No sé si por estas mismas arenas que en una noche hacia atrás de nuevo recorreremos.

Pero ahora la luna colgada, la luna como estrangulada, un momento brilla.
Y te miro. Y déjame que te reconozca.
A ti, mi compañía, mi sola seguridad, mi reposo instantáneo, mi reconocimiento expreso donde yo me siento y me soy.
Y déjame poner mis labios sobre tu frente tibia - oh, cómo la siento -.
Y un momento dormir sobre tu pecho, como tú sobre el mío,
mientras la instantánea luna larga nos mira y con piadosa luz nos cierra los ojos.

(Poema perteneciente a “Historia del Corazón” publicado en 1955)

Enero de 2018

I tie my Hat—I crease my Shawl / Me ato el Sombrero – doblo el Chal
Emily Dickinson, 1830 - 1886

(En Inglés)
I tie my Hat—I crease my Shawl—
Life’s little duties do—precisely—
As the very least
Were infinite—to me—

I put new Blossoms in the Glass—
And throw the old—away—
I push a petal from my gown
That anchored there—I weigh
The time ‘twill be till six o’clock
I have so much to do—
And yet—Existence—some way back—
Stopped—struck—my ticking—through—

We cannot put Ourself away
As a completed Man
Or Woman—When the errand’s done
We came to Flesh—upon—
There may be—Miles on Miles of Nought—
Of Action—sicker far—
To simulate—is stinging work—
To cover what we are
From Science—and from Surgery—
Too Telescopic Eyes
To bear on us unshaded—
For their—sake—not for Ours—

Therefore—we do life’s labor—
Though life’s Reward—be done—
With scrupulous exactness—
To hold our Senses—on—
(En castellano)
Me ato el Sombrero - doblo el Chal –
Hago los pequeños deberes de la Vida - con precisión –
Como si el más mínimo
Fuera infinito - para mí –

Cambio las Flores del Jarrón –
Y tiro las Viejas –
Quito un pétalo de mi vestido
Que ancló allí – Sopeso
El tiempo hasta que sean las seis –
Tengo tanto que hacer –
Y sin embargo - la existencia - tiempo atrás –
Se paró – atravesó - mi tic-tac –

No podemos apartarNos –
Como Hombre consumado
O Mujer - Cuando está hecho el recado
Con el que nos Encarnamos –
Puede haber - Millas sobre Millas de Nada –
De Acción - con mucho más enferma –
Que simular - es trabajo punzante –
Encubrir lo que somos
De la Ciencia - y de la Cirugía –
Ojos Demasiado Telescópicos
Para apuntarnos al descubierto –
Por Su - bien - No por el Nuestro –

Por eso - hacemos la labor de la vida –
Aunque la Recompensa de la vida - haya terminado –
Con escrupulosa exactitud –
Para - mantener - nuestros Sentidos



Febrero de 2018

QUIERO HACER CONTIGO TODO LO QUE LA POESÍA AÚN NO HA ESCRITO
(Elvira Sastre)



Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
—en mi vida—
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Marzo de 2018

J. A. G. H.
(Joan Margarit)

Te imagino bebiendo el vino áspero
del bar de ese poblacho desde el que me [escribiste
tu última carta. Digo muy despacio:
Hice una inmensa finta y viví veinte años.
Es el único verso tuyo
que puedo recordar de tantas noches
en el Café de la Ópera.
Siempre pensé que, de los dos, serías tú el [poeta,
Un seco Baudelaire de Extremadura.
Amigo, extraviado desde hace tanto[tiempo,
una voz al teléfono que a veces
surgía de las viejas esperanzas.
De pronto sé que somos uno solo
Y que has detenido aquella noria
Del poema funesto que no acababas nunca.




elblogdejcgc, El blog de Juan Carlos
Aquella amiga suicida.
(José Antonio González-Haba)

Estás en la amplitud de la ventana
que cálida y pacífica me mira,
observando aún el cotidiano
desenvolvimiento de la estancia:
las viejas sillas, la cama sobre el suelo,
el nuevo libro, la revolución
que amaste y prosiguen las canciones.
Estás en el fondo de aquel espejo
como en un pozo muy profundo
esperando que asomen otros rostros.
En la percha, donde demenciales
a veces aparecen tus vestidos.
En el armario que te quiso tanto.
Estás vagando, tenue, por la casa:
cada crepúsculo una sombra cruza
hacia el lavabo donde te peinabas
y sonaban puertas, grifos, pájaros.
Estás en el retrato de Van Gogh
que salvaje contempla las paredes.
En las sucias cazuelas y sartenes.
Estás bellísima en el tragaluz
que en la cocina canta el esplendor
de viejas cenas a la media noche.
No sé. Pero en algún lugar estás.
Vagas sonriente por todas las buhardillas.
Tú, que sin decir nada a los vencejos
decidiste un día cambiar de abismos
y me dejaste a solas con las puertas.
Solitario,
desde la más alta terraza,
he de encaramarme una noche a las [estrellas
y saber de la sonrisa
con que, para siempre,
desde algún lugar me miras.


Abril de 2018

"GRAN VILAS"
Manuel Vilas, poemario "Gran Vilas"

Cómo me gusta el dinero,
cómo me gustaría
ser uno de los hombres
más ricos del planeta.

Me gusta ese momento en que la gente te paga por lo que sea.

Creo que lo que me mataría de verdad es no tener dinero.
Eso mató a mis antepasados: no tener nada.

Me gusta recibir transferencias bancarias.

Pero no me estoy haciendo rico,
sólo me hago viejo.

Se acerca el momento final
Y sigo igual de pobre que siempre,
Igual de pobre que mi padre y el padre de mi padre,
raza negra de negros españoles,
y eso me mete mala y negra sangre en la cabeza.

Muy viejo e igual de pobre que todos los viejos de la tierra.

Mira que era pobre mi padre y mira que yo amaba
esa pobreza, los pobres elegantes españoles
con la frente llena del sol del Mediterráneo.
Mi padre era un Woody Guthrie de las montañas de
Huesca.
Era el mejor, siempre guapo, siempre radiante.
Pero se murió, así fue, se murió.

¿Por qué no soy rico si soy el mejor de los hombres,
si soy un santo,
si soy San Vilas,
muy colega de mis colegas,
un vitalista cordial?

Pagan mal en todas partes. Pagan mal en todo el planeta.
Pronto ya no pagarán nada, y volveremos adonde siempre
estuvo la gente com o yo, allí abajo, quemados,
enloquecidos,
ajusticiados, esclavizados, rotos.

¿Has visto cómo bajan los ríos de la tierra, llenos de cadáveres flotantes,
llenos de moscas que se posan en los labios
de los cadáveres golpeados por la tiranía universal?

No soporto envejecer,
dejar de ser la criatura más resplandeciente de la tierra.

Ser pobre y joven era tolerable

Ser pobre y viejo será un martirio.
Me comeré la pobreza y la vejez con ardiente mala sangre.
Y haré milagros, partiré el mar por la mitad
y me beberé las olas, los peces
y me beberé a todo el alto mando
de la marina de guerra norteamericana

Beberé almirantes, capitanes y delfines.
Beberé ballenas.

También me beberé al alto mando
de la marina mercante de los Estados Unidos.
Me beberé los portaviones de la OTAN.

Necesito cambiar de sangre,
de órganos,
de vísceras,
de cuerpo,
pero no de alma.

Mi alma estará bien siempre

“Hay días cueva y días abismo”
Roy Galán.

Hay días cueva y días abismo.

Hay días que pasan sin más, en los que el invierno te pilla aún con la sal en la espalda y días que tardan más de mil días en llegar.

Hay días mudos y días ruido.

Hay días gota que contienen la memoria de los días lluvia.

Hay días en los que otros rompen contigo y días a los que tú les pegas un puntapié acostándote antes de que anochezca.

Hay días clave y días arpegios y días en los que una canción te salva, de nuevo.

Hay días esclavos de celdas de excel y días libres de vuelos sin cobertura.

Hay días en que dormiste por primera vez con un extraño y días en los que te despertaste al lado de uno al que creías conocer.

Hay días en los que te rompieron la nariz de un puñetazo y días en los que dijiste nunca más.

Hay días en los que te traicionaste a más no poder y días en los que le gritaste a una silla a la que le reprochaste que no te hubiera abrazado lo suficiente.

Hay días que son isla y días que son marca antes de taladrar.

Hay días en los que te comes una y cuentas veinte y días casita en los que te gustaría no tener que tirar de nuevo el dado.

Hay días y díazos y el día que me quieras y vendrán días, han de venir, y los días raros que bailan como un lazo en un ventilador.

Hay días en los que querrás no haber nacido y días en los que sentirás que tus poros atraviesan firmamentos.

Hay días en los que enterraste a tu perro y días en que viste por primera vez una palmera.

Hay días en que fuimos juntos, días en que todavía eras tú solo y días en los que tan solo fui yo a medias.

Hay días en los que estaban todos y días en los que fue imposible que lo estuvieran.

Hay días máscara y días en los que la cara te tiembla.

Hay días trampa para la mente, para sentir que has hecho algo, que hemos estado, que seguimos siendo, aquí.

Hay días en los que el deshielo de los polos casi inunda los pies de tu cama.

Días en los que otros, simplemente, dejaron de latir.

Hay días sin ti y días después de ti.

Y sin embargo, aquí seguimos.

Días vivos.

Nos quedan tantos días, o tal vez solo uno.

Por si hoy fuera mi último día.

Gracias.

Y perdón.



“Insomnio”

de Dámaso Alonso

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?
“Primavera amarilla”

de Juan Ramón Jiménez

Abril venía, lleno
todo de flores amarillas:
amarillo el arroyo,
amarillo el vallado, la colina,
el cementerio de los niños,
el huerto aquel donde el amor vivía.

El sol unjía de amarillo el mundo,
con sus luces caídas;
¡ay, por los lirios áureos,
el agua de oro, tibia;
las amarillas mariposas
sobre las rosas amarillas!

Guirnaldas amarillas escalaban
los árboles; el día
era una gracia perfumada de oro,
en un dorado despertar de vida.
Entre los huesos de los muertos,
abría Dios sus manos amarillas.

Poemas Májicos y Dolientes (1909)

Día de la Poesía. Blogs de poesía, El blog de Juan Carlos


THE END
Manuel Vilas, poemario "Gran Vilas"

Era noviembre del año 2051
Y el escritor Manuel Vilas agonizaba
En una habitación del hospital
La Paz de Madrid.

Tenía 89 años

Sus hijos y sus amigos estaban con él en la habitación.
Hijos y amigos sostenían las manos de Vilas.
Manos que no recordaban haber cogido el mundo.
Vilas estaba lúcido.
Se moría de viejo,
Pero hablaba.

Veo una fiesta, veo gente bailando –dijo-,
Una gran fiesta tropical.
Yo tengo 19 años y no 89.
La gente se baña en el mar.
Vuelvo a ser joven y estoy enamorado.
Soy un ángel perfecto.
Soy inmortal.
Vuelvo a sentir el futuro como una puñalada
De alegría en el corazón.

Vilas expiró en ese momento,
Lleno de besos, de abrazos fuertes
Y de emocionados apretones de manos.

La tierra tembló y se abrieron los palacios celestiales.

Vilas estaba muerto.

Pensé que acabaría pegándome un tiro
O saltando por la ventana, pero he acabado como todos.

Habían estado besando a un muerto hediondo,
Pero no les importaba eso,
Eran los hijos y los amigos de Vilas.
Amaban a Vilas y Vilas les amaba.

En efecto, el médico de planta confirmó el fallecimiento.
Había algunos periodistas y algunos personajes imprecisos.

Mira que fui feliz, pero aún podía haberlo sido más
Y eso me está matando mucho más que esta muerte real.
Un fantasma más enamorado que el hombre
Muy enamorado que lo inspiró.’ 

Vilas parecía una momia.
Daba bastante asco.
Un cuerpo replegado sobre cuatro huesos.
Una boca aplastada.
Unos ojos gastados hasta lo indecible.
La frente era una arruga escandalosa.
Las manos eran pura podredumbre,
Los dedos no tenían forma,
Falanges vivas, en ingrávido retorcimiento.

Esto fue el Gran Vilas, finalmente.
El hombre más bondadoso de la tierra, finalmente.
El hombre más enamorado de la historia, finalmente.
Su paso por el mundo estaba consumado.

Gran Vilas, ¿regresarás?
Los grandes vuelven.
Pero para qué volver.

Seguid besándolo, los besos son nuestras rosas.


Mayo de 2018
Intelijencia
(de “Eternidades”,
Juan Ramón Jiménez)


Intelijencia, dame
el nombre esacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas...
¡Intelijencia, dame
el nombre esacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de as cosas!

La Amapola,
(Segunda Antología Poética, 
Juan Ramón Jiménez)

¡Amapola, sangre de la tierra;
amapola, herida del sol;
boca de la primavera azul;
amapola de mi corazón!

¡Cómo ríes por la viña verde,
por el trigo, por la jara, por
la pradera del arroyo de oro;
amapola de mi corazón!

¡Novia alegre de los labios granas;
mariposa de carmín en flor;
amapola, gala de la vida;
amapola de mi corazón!

Valle nuevo a través de la cristalería
Juan Ramón Jiménez

Valle nuevo a través de la cristalería
de colores. Trastorna su lizz y sus colores.
Cristal rojo, azul, verde. Oh qué policromía
falsa, brillante y lírica de hojas y de flores.

La hora, en él, está más distante y más pura.
Lo mismo, de otro modo, ilusión desbordante,
esponja el corazón. Qué encanto, qué ventura
de brisa carmesí y de sol verdeante.

El azahar es celeste; los redondos claveles
de sangre, son morados; los moriscos jazmines
amarillos son cobres; los lustrosos laureles
son naranjas; las Cándidas magnolias son carmines.
(Poema 239 de la “Segunda Antolojía (sic) Poética” publicada en 1920) 


Creo que para celebrar a la Poesía como se debe bastan estos 22 poemas que reúno hoy aquí creando este Segundo Florilegio poético para que así no queden desperdigados a lo largo y ancho del blog "más que palabras...". Confío en que os hayan gustado.