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25 abr 2023

Anne Weber. "Annette, una epopeya"

10 comentarios:

«¿Qué la llevó a apoyar al FLN en su momento? ¿No fueron las noticias de que el ejército francés torturaba a sus presos, como acababa de hacer la Gestapo con los miembros de la Resistencia? Ahora lo ve: los del FLN también torturan. Nadie lucha únicamente por la independencia, todos quieren tener poder. Se tortura a disidentes, a rivales, pero también a soldados rasos no tan fáciles de movilizar para la lucha.»

Anne Weber, "Annette, una epopeya", Biografía
Annette, una epopeya es una biografía escrita por la alemana Anne Weber. Cuenta la vida heroica, sacrificada y arriesgada de la francesa Anne Beaumanoir, mujer a la que conoció por pura casualidad en un cine de la pequeña localidad francesa de Dieulefit, en la Bretaña francesa, cerca de Dinan, la ciudad donde Annette nació y pasó sus primeros años. El contacto entre ambas mujeres se produjo cuando la biografiada contaba la edad de 93 años. Anne Weber se quedó boquiabierta al oírle contar sus experiencias vitales. De este encuentro y otros posteriores que le siguieron nacería este libro. 

En él conocemos a una mujer atrevida, briosa, inconformista, que jamás toleró ninguna imposición y que siempre luchó por la libertad, la suya y la de los otros. Su colaboración con los oprimidos comenzó, como tantas veces ocurre en la vida, de manera algo casual. Concretamente cuando la Beaumanoir tenìa sólo 17 años y en el Dinan ocupado se le acerca S, un preso que hace de traductor para los alemanes; éste le entrega un paquete para que lo lleve a determinada dirección. Ella lo hace; y repetirá la acción no una, sino varias veces más; sin darse cuenta ha comenzado a colaborar con la Resistencia. Miembros de la misma le encargan trabajillos que la llevarán fuera de Dinan, en especial cuando los alemanes hagan una redada y tenga que huir de su ciudad natal para no caer presa. Entrar el Partido Comunista, prohibido desde el año 1939, es su aspiración. Lo conseguirá gracias a Roland que será su amor, su pareja, el padre de sus hijos. 

Pero la vida de 'resistente' a la invasión es muy dura. La soledad es la compañera habitual; sólo ella garantiza cierta seguridad. Hay que tener cuidado con los infiltrados, los 'submarinos', enemigos que se hacen pasar por militantes y que sólo buscan información y nombres para luego hacer redadas. Por eso ella debe abandonar no pocas veces a su familia y pasar temporadas lejos de su marido, de sus hijos, de sus padres. Es comandada por el PCF (Partido Comunista francés) a infiltrarse en organizaciones no comunistas que forman parte de la Resistencia. Será ella un 'submarino' -la vida proporciona esas cosas-cuyo testimonio servirá para, finalizada la guerra, enjuiciar, depurar a aquellos que fueron colaboracionistas de los alemanes. Es dura esta misión. Ella comienza a ver que no todo siempre es claro, que existen contradicciones muy grandes entre lo que se predica y lo que se practica. 

La obediencia ciega que por disciplina exige el Partido Comunista le repatea. Ella no ha nacido para obedecer sin pensar, sin razonar. Se desilusiona y tras la guerra, descubierta la muerte de su amor Roland, vuelve a Dinan donde sus hijos apenas si la reconocen pues han estado a cargo de la abuela, la madre de Annette. Junto a ellos y sus padres estudia medicina en Rennes. Su amor de la época de la Resistencia, Robert, le escribe desde Marsella pidiéndole la mano. Él quiere pasar a Indochina donde Francia está librando una guerra con los habitantes de lo que, pasados los años, será Vietnam. Se ha casado con Robert, cuya petición de ir a la colonia asiática no es atendida por las autoridades francesas a causa de su militancia comunista. Por este motivo se divorcian. De vuelta en Marsella el Partido le pide que espíe a la familia que durante la guerra la acogió. Ella los investiga y no descubre nada: los B (así denominan a esa familia) no son más que seres entregados a la causa y personas felices. Como el Partido la presiona, ella estalla y confiesa a los B la misión que le habían encomendado. Su fe en el Partido se resquebraja.

Tras esta decepción y siempre movida por su lucha frente a la opresión e injusticia, comienza a simpatizar y contactar con el FLN (Frente de Liberación Nacional) argelino en Francia. Ella que vio a los argelinos luchar contra los nazis por Francia no entiende que ahora la misma Francia actúe contra ellos del mismo modo que Alemania durante la ocupación. No, ella no tolera que se torture a nadie en nombre de nada ni de nadie. Así que Anne Beaumanoir será una militante y luchadora por la independencia de Argelia. En Francia ha contactado con Ben Bella, a quien admira y con quien colabora. Se traslada a Túnez donde está el Gobierno provisional argelino al que ella asesora. Lograda la independencia, será requerida como médico para organizar la red sanitaria del país. A ello se entrega con denuedo y afán. Pero de nuevo la injusticia, las luchas de poder dentro de los propios argelinos la desilusionan. Frente a Ben Bella se alzará el ejército dirigido por Huari Bumedian. Ella se inquieta; mucho más cuando ve que europeos colaboracionistas como ella con la causa argelina empiezan a ser buscados y encarcelados.

Estar en Argelia le satisfacía pues allí estaba con Amara, su marido musulmán. Sin embargo las diferencias culturales entre ellos al final harán estallar esta unión. Amara no soporta que ella sea, profesional y políticamente, más que él; tampoco le agrada que ella haya tenido amantes; y en el fondo no entiende el comportamiento de esta mujer que se ha adelantado a su época en dos o más generaciones. Por todo esto «un buen día, sin avisar, Amara se va». Nada ya la unirá a Argelia. Tras el golpe de estado que Huari Bumedian y Abdelaziz Buteflika den en 1965, seguido de la correspondiente represión, ella se esconderá y en cuanto puede sale del país. Dada su condición de antigua integrante del FLN no podrá en principio volver a Francia donde sería encarcelada. Viaja por Europa y finalmente se instala en Ginebra donde ejerce su profesión de neuróloga hasta que la amnistía la exima de responsabilidad penal y vuelva a Francia, a Dinan, donde casualmente conocerá a quien ha escrito su biografía, Anne Weber

"Annette, una epopeya", Anne Weber,
Esta biografía novelada tiene muchas particularidades formales. La primera es la manera de presentar el texto en forma de versos o metros largos. Al ser la traducción española la que tenemos en la mano y no el original alemán, desconozco si recursos métricos como la rima o el ritmo aparecerán en él. Lo único evidente es que esas líneas en prosa sí que recuerdan por su extensión de entre 12 y 17 sílabas los hexámetros homéricos de la Ilíada o la Odisea. ¿Quizás deriva de ahí, la aposición 'una epopeya' que sigue al nombre propio del personaje? Sí y no. Sí por lo que ya he comentado, y no porque el apelativo de épico no queda circunscrito a esta formalidad, sino que lo trasciende. Lo supera, al emanar de la propia vida de esta mujer, Anne Beaumanoir, una auténtica heroína, una luchadora como Ulises, en medio de inmensas dificultades.

Muy interesante en esta biografía es el papel que en ella cumple su autora, Anne Weber. Observamos que la escritora ficcionaliza episodios, que hace conjeturas, que muestra dudas en ocasiones; sin embargo en otros momentos parece tirar de literalidad con aclaraciones tipo las acotaciones teatrales: 
«"Si a los dieciséis no se tienen fuertes convicciones" ( Annette dixit) "es muy probable que nunca se tengan" (Annette non dixit)»
La cita anterior es ejemplo también de la ironía, un cierto humor e incluso parodia, que Anne Weber practica en la confección de la obra entrando y saliendo de ella a voluntad, incluso autocorrigiéndose:
«A partir de ahí todo es muy fácil, como suele ocurrir cuando uno mira las cosas con cierta perspectiva. Annette recibe el abrigo de la hermana suya (bueno, vale, esto no está muy bien dicho), también sus gafas y un fular»
Este humor a veces trasciende el propio relato, yendo más allá de él, imaginando el futuro del mismo. Es lo que puede observarse cuando al contar el juicio al que es sometida en Francia junto al correligionario Daksi acusados, por su colaboración con el FLN, de delito contra el estado leemos: 
«Daksi, el electricista de Constantina, se sienta en un banco detrás de ella, tan erguido y digno como el rey de Numidia. Ya lo estaba cuando ella entró en la sala, flanqueada por dos gendarmes, y tomó asiento en la fila anterior. Cuando se volvió para saludarlo, él se levantó y le besó la mano. (Esta escena es muy recomendable si están pensando en hacer una película.)»
Por último en este aspecto, el formal, hay voluntad de estilo evidente cuando la escritora en ciertas enumeraciones prescinde del signo ortográfico de la coma. Esta acción me ha sorprendido pues no se produce siempre. Y la verdad, no sé a qué responde o con qué intencionalidad se realiza. Habría que preguntárselo a la escritora. Pero creo que es algo digno de reseñar:
«Ya no quiere pedalear esperar andar organizar transportar clasificar, no, quiere luchar como un combatiente de verdad, arma en mano.[...] Todo ese riesgo esfuerzo hambre dolor y siguen sin tomarla en serio, es muy probable que no lo hagan jamás.»

Para finalizar
Abundan las referencias a escritores importantes por su papel durante la Resistencia como André Malraux en Francia o como Albert Camus, argelino de nacimiento. También aparece con reiteración Frantz Omar Fanon a quien, contrariamente a los dos anteriores, no conocía de nada. Este tal Fanon, miembro del FLN, fue un revolucionario, filósofo, neuropsiquiatra y escritor francés nacido en la Martinica de gran influencia en la lucha argelina por la independencia.

Annette, una epopeya es un libro que en Alemania mereció recibir en 2020 el Premio alemán al mejor libro publicado ese año. No es de extrañar porque si en la traducción española la prosa que contiene deja un magnífico y literario sabor de boca, cuanto más no hará en el idioma original, el alemán.

Nota
Este título me sirve para completar la letra W del reto "Escritores de la A a la Z"





25 mar 2021

La ridícula idea de no volver a verte. Rosa Montero

29 comentarios:

" El arte en general, y la literatura en particular, son armas poderosas contra el Mal y el Dolor. Las novelas no los vencen (son invencibles), pero nos consuelan del espanto. En primer lugar, porque nos unen al resto de los humanos: la literatura nos hace formar parte del todo y, en el todo, el dolor individual parece que duele un poco menos." (Pág. 76)

En  "La ridícula idea de no volver a verte", novela publicada el año 2013, Rosa Montero está realizando una especie de biografía de Mme Curie al hilo de la lectura de una serie de biografías (Soy una gran aficionada a las biografías: son cartas de navegación de la existencia que nos avisan de los escollos y de los bajíos que nos esperan) sobre la científica y del propio Diario que la física escribió sobre la repentina muerte por atropello en 1906 de su marido Pierre. La relación entre ambos cónyuges era de felicidad si bien la Montero enfoca con frecuencia su análisis, sus reflexiones sobre los hechos vitales de Marie Curie que lee, desde la perspectiva feminista actual. Esta visión no es del todo adecuada pues supone un anacronismo que no hace justicia a la realidad.

Rosa Montero, Novela biográfica, "La ridícula idea de no volver a verte", Duelo
Los comentarios y reflexiones que hace la autora sobre las vicisitudes vividas por los Curie las conecta por analogía con su realidad personal pues ella, como Mme Curie, enviudó también en cierto modo de manera semejante al declarársele a su pareja, el periodista Pablo Lizcano, un cáncer de forma repentina que a la postre se lo llevaría tras un año de haber luchado contra él. El duelo, la pena por la pérdida, la superación del mismo, sobreponerse al dolor, reinventarse para poder seguir sobrellevando la existencia sin esa persona querida. Todo esto va surgiendo y planteándose en este relato de no ficción, basado en hechos factuales precisos aunque, como todo lo vivido, traicionados por el recuerdo memorialista. Y es que la memoria, la propia incluso,  como viene a reconocer la propia autora, es una gran fantaseadora.

La maestría de la pluma de Rosa Montero hace que el relato discurra con naturalidad y tremenda soltura. Estamos de nuevo en ese género ambiguo del ensayo narrativo caracterizado por ser siempre la primera persona escritural la que relata. En este caso, esa primera persona que es sin duda alguna la propia novelista se dirige a un "" que, además del propio lector (Lo expresó muy bien Fernando Pessoa: «La literatura, como el arte en general, es la demostración de que la vida no basta.» No basta, no. Por eso estoy redactando este libro. Por eso lo estás leyendo.) pienso no es otro que el mismísimo Pablo Lizcano con quien ella, su viuda, entabla esa última conversación truncada por el fallecimiento pese a haber sido éste esperado y casi deseado para evitar sufrimientos innecesarios. Creo que Rosa Montero realiza un ejercicio literario émulo del que Marie Curie realiza en el Diario que se incluye al final del propio libro. Así, pues, igual que Marie se dirige a su marido directamente, Rosa Montero hace lo propio en algunos momentos con Pablo Lizcano. La lectura del Diario de la Curie y de las muchas biografías que sobre la descubridora del radio y del polonio ha leído o está leyendo la autora de entre otras novelas "La carne" reseñada por mí en este blog, le hacen entrar en su interior a revivir su propia experiencia personal.

En cuanto a la propia biografía de Manya Skłodowska, el nombre de soltera de Marie Curie, nos encontramos ante una mujer titánica, increíble, magnífica, luchadora, precursora del feminismo que vendría más tarde. Una mujer que no se contenta con reivindicar o vociferar como tantas personas hacen hoy día sino que con su práctica diaria (su trabajo profesional) demostraba estar al nivel de cualquier científico de sexo masculino. Afortunadamente para ella en la sociedad machista de su época  topó con un hombre que la amó, consideró y trató siempre en un nivel total de igualdad.

Me ha gustado mucho leer que ella no renunció a sus derechos de mujer, quiero decir que el trabajo al que prácticamente era adicta no hizo que renegase de ser madre. Bueno quizás un poco sí, y lo confiesa con pesar, en la atención que prestó a su segunda hija, Eve, cuyo embarazo le impedía trabajar tanto como ella deseaba. Pese a un cierto sesgo anti masculino que se le ve a la escritora hay que decir que este Pierre era un santo e hizo todo lo posible y más por que su esposa siempre estuviese en el mismo nivel de igualdad y reconocimiento público que él. Así lo demostró cuando para aceptar en 1903 el Premio Nobel de Física dijo que sólo lo haría si el trabajo realizado por su mujer era debidamente reconocido, algo que la Academia sueca, algo renuente al principio, acabó  aceptando.

En un mundo de plena modernidad en el que las tecnologías nos invaden y las redes sociales con su impacto y taimadas directrices van conduciendo nuestra vida, acertadamente Rosa Montero en esta novela hace uso de una innovación tipográfica que confieso es la primera vez que he visto usada con tal profusión. Me refiero al empleo en ocasiones de # (la almohadilla). En el mundo de la informática, especialmente en Twitter e Instagram, almohadilla (#) se usa para introducir un hashtag, es decir, un asunto o un tema que queda indexado en las redes sociales y sirve de punto de partida o de núcleo en torno al cual entablar una discusión o debate; con el hashtag la escritora presenta al lector un pensamiento en construcción del que es factible, tirando de él, sacar cosas interesantes. En "La ridícula idea de no volver a verte" los hashtags que señala la autora tienen que ver un su mayoría con aquellas ideas tradicionales que se asocian al hecho de ser mujer: #HacerLoQueSeDebe,  #cuidaralpadre,  #atenderaloshijos, #laculpa, etc., ideas contra las que ambas autoras (la Curie y la Montero) se enfrentan. Pero también sirven para sacar a la palestra otras ideas que a ella misma le atañen como el hecho de las #Coincidencias que encuentra entre la vida de la polaca ilustre y su propia peripecia vital (muerte más o menos súbita del marido en ambas, por ejemplo), pero sobre todo las coincidencias sucedidas en el propio proceso creador de sus libros ("las #Coincidencias. Son raras, son imposibles, son inquietantes y abundan, sobre todo, en la literatura. No quiero decir dentro de las novelas, sino en las proximidades de la escritura. O en la relación entre la escritura y la vida real. Por ejemplo: mi penúltima novela se titula Instrucciones para salvar el mundo."). 

Madame Curie, Premio Nobel de Física 1903 y Química 191313
Al carácter experimental, híbrido e innovador del libro contribuyen también las abundantes ilustraciones fotográficas que contiene. Son imágenes muy variadas: los Curie (el matrimonio, sus hijas Irene y Eve, etc.) y otras más de actualidad como las referidas a la propia escritora (su tatuaje, sus manos...) o a personajes como Litvinenko envenenado con polonio, precisamente el material que descubrió Marie Curie o Rosalind Franklin que contribuyó a descubrir la estructura del ADN y fue ninguneada como les ocurrió a tantas y tantas otras mujeres que se vieron relegadas o ignoradas siempre en favor del varón. 

Según leía las páginas dedicadas en el relato a las #Coincidencias no he podido dejar de pensar en las "Correspondencias" de Baudelaire quien en su famoso poema de igual título vino  a establecer que existen 'comunicaciones' entre el mundo material y el mundo espiritual siendo la función del poeta irlas descubriendo, captando, traduciendo. Evidentemente no es esto lo que quiere decir la Montero con sus #Coincidencias aunque en mi opinión no está muy lejos. En apoyo a mi idea dejo aquí el poema de Charles Baudelaire y que cada uno juzgue y saque sus propias conclusiones:

Correspondencias

La natura es un templo donde vivos pilares
dejan salir a veces sus confusas palabras;
por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
que lo observan atentos con familiar mirada.

Como muy largos ecos de lejos confundidos
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche, como la claridad,
perfumes y colores y sones se responden.

Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces como el oboe, verdes como praderas,
y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes,

que la expansión poseen de cosas infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes del alma y los sentidos.

Desde luego Montero no es una escritora simbolista pero sí que en sus coincidencias parece percibirse un no sé qué de casualidad inexplicable que omite toda clase de explicación racional. 

Final
Sin ser  en mi opinión esta obra  lo mejor que he leído de la periodista escritora, sí que me ha parecido de lo más innovador e íntimo de las suyas. Muchas ideas y mucha vida personal sobrevuela y aterriza en este libro difícil de encuadrar en una categoría concreta (ensayo, novela, biografía, autoficción, poesía...) . Todo ello es y nada en exclusiva. Estamos ante una literatura híbrida, hija del tiempo que nos ha tocado vivir donde todo en palabras de Quevedo se mezcla y se bazuca (siempre me ha encantado este verbo que el genial poeta utiliza en su soneto titulado 'Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida' en el que tras nombrar las fatigas escatológicas inherentes al vivir concluye con este contundente terceto final:
Viejo encanece, arrúgase y se seca, 
Llega la muerte, todo lo bazuca,
Y lo que deja paga, y lo que peca.
)

 Evidentemente la muerte todo lo revuelve, todo lo enturbia, todo lo estropea... como a Rosa Montero y a Marie Curie les sucedió con la inesperada desaparición de sus queridos compañeros de vida. Una desaparición a la que es difícil acostumbrarse pues -de ahí el título que la periodista da a la novela- no hay nada más inconcebible que "La ridícula idea de no volver a verte", el no volver a estar con la persona con la que se ha convivido tantos años. La segunda persona, el interlocutor al que se dirige la autora, está presente ya desde el mismo título como se ve.

Postdata
Siempre digo que en este mundillo de los blogs uno puede encontrar informaciones increíbles sobre aquello que busque. En esta ocasión, mi búsqueda, naturalmente, ha sido Madame Curie, premio Nobel de Física en 1903 y Premio Nobel de Química en 1911. A través del blog de Francisco Javier Tostado (https://wordpress.com/read/feeds/8772988) he conocido no pocas cosas sobre los Curie y especialmente sobre Marie Curie. Su blog me ha llevado a otros que en alguno de sus posts han tocado el tema: el de Gerardo Quesada A. (https://wordpress.com/read/feeds/106736366) o el de José Félix Rodríguez Antón (https://wordpress.com/read/feeds/39546340). Son blogs más que recomendables.

Por último también os animo a visitar el blog 'más que palabras...' donde el pasado martes comentamos esta novela. Allí encontraréis aportaciones que sobre este libro hicieron las personas participantes.
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Otros títulos que tratan el asunto de la pérdida y del duelo reseñados en el blog:

"Lo que no tiene nombre" de Piedad Bonnett 

"El amor te hará inmortal" de Ramón Gener

"La hora violeta" de Sergio del Molino

"Cenizas y rosas" de Charo Jiménez

19 nov 2020

"Juan Belmonte, matador de toros". Manuel Chaves Nogales

23 comentarios:

La figura de Manuel Chaves Nogales siempre me ha atraído. Su independencia y más en los tiempos convulsos que le tocó vivir me parece digna de elogio. Hace siete u ocho años reseñé en este blog su colección de relatos cortos "A sangre y fuego" que, prueba de la inquina que le tenían las dos Españas de Machado, no se publicó en nuestro país hasta ¡¡el año 2011!! cuando había aparecido publicado por vez primera el año 1937 en Chile.


Desde que leí esos relatos me interesé por su Obra. El libro que reseño aquí es una biografía cuyo título completo es: "Juan Belmonte, matador de toros; su vida y sus hazañas". Se publicó en 1935 y es considerada por muchos como su obra literaria más representativa. Apareció por entregas semanales en la revista "Estampa" desde el mes de junio de 1935, para ya a finales de ese año salir en formato de libro.


La forma narrativa que le da Chaves Nogales al cúmulo de anécdotas que el torero trianero le debió de contar en las entrevistas que el periodista le hizo para la confección de la obra es la de una serie de escritos al estilo de los artículos periodísticos que agrupó en 25 capítulos. Cada artículo va precedido de una frase que es la sustancia de lo que en él se dice. Este procedimiento me parece muy propio del periodismo. La maestría del autor se percibe en la manera como logra dar continuidad cronológica al conjunto de anécdotas creando así lo que ha venido a definirse como una "biografía novelada", "novela vivida" o "novela de la realidad". Como se ve, pues, el periodista sevillano está en la base de la aparición en España del Nuevo Periodismo, de la no-novela o novela de no ficción

Cuando el periodista, de criterio siempre independiente, elige para este su mayor proyecto literario la figura de Juan Belmonte no lo hace sin intención. Juan Belmonte había nacido en el seno de una familia muy humilde -su padre tenía un puesto de quincallería en los mercadillos- y en el momento de la redacción del libro el torero ya era un propietario rural con reses en su cortijo y con servidumbre en casa. Todo lo había ganado a fuerza de trabajo y, por su profesión, muchas cornadas. Por esos años (1934 y 1935) en España están sucediéndose expropiaciones de fincas por parte de Sindicatos Obreros que muchas veces eran claramente abusivas pues no a todos la riqueza les había caído del cielo, y tampoco todos los dueños de cortijos y de reses eran explotadores de sus trabajadores. Como siempre, Manuel Chaves Nogales se posiciona en ese lugar intermedio que no contenta a nadie y que por definición ocupa quien al final se lleva todas las tortas de uno y otro lado.

Literariamente los artículos que componen la novelita me han recordado mucho a los de Larra por el pintoresquismo que hay en muchos de ellos y a la tradición de la novela picaresca española, presente sobre todo en aquellos capítulos iniciales en los que Juan Belmonte junto a otros siete chaveas se las ingenia para de noche ir a tentar a los toros que pastan en las dehesas, sobre todo en la de la Tablada. Se muestra la  innegable afición al toreo del futuro matador y cómo, respetando las normas y el orden establecido en función de la categoría torera adquirida dentro del grupo de maletillas, Juan, que comenzó siendo el último en dar un capotazo al toro, vaquilla o churrato, poco a poco va ascendiendo en el escalafón hasta ocupar el segundo puesto por detrás sólo de Riverito, el líder del grupo de maletas que se reunía junto a la fuente en la sevillana plazuela de San Jacinto.

Frente a los toreros triunfantes, Bombita y Machaquito, la pandilla de la plazuela de San Jacinto, anarquistas del toreo, admiraban a Antonio Montes. También eran anarquistas de los tentaderos donde los señoritos solían reírse de los torerillos; por eso ellos prefieren en las noches de luna llena hacerlo a campo abierto toreando por estricto orden de méritos: primero Rivero, el mejor, a quien ninguno cuestionaba, y luego el resto.

Hay mucho costumbrismo taurino andaluz, que me ha recordado muchísimo también la poesía de García Lorca: los toros, los guardas, los zagales torerillos apartando la res de la manada, la guardia civil caminera, incluso la muerte del torerillo por disparos de la benemérita o la herida por la cogida del animal son motivos muy lorquianos. La afición que tienen los chicos es tal que llegan a torear sin luz de luna para evitar a los guardas. En una noche así auxiliados sólo por candilejas de acetileno Belmonte sufre un empellón del  becerro que le estropea el traje que estrenaba por Pascua: “Me palpé. Apenas podía incorporarme. Tenía la cara desollada, el cuerpo magullado y el traje hecho trizas. ¡Mi traje italiano de Semana Santa! ¡Qué iba a ser de mi!” ¡Que costumbre tan arraigada era hasta no hace tanto estrenar algo nuevo el Domingo de Ramos!

Juan trabaja para ayudar a la familia que las está pasando canutas, pero el toro le tira por demás. Hasta el punto de que en un momento se da cuenta de que él podría ayudar a su familia si de verdad consigue que le den alguna oportunidad. Comienza así a relacionarse con señores de Sevilla que acuden a las capeas y ya se han fijado en él. Al comienzo las condiciones son onerosas, sólo le falta tener que pagar por torear, pero poco a poco logrará llamar la atención y que algún empresario lo contrate. Su valor y sobre todo su innovadora manera de torear le ganará adeptos y comenzará a participar en novilladas sin picadores para ya en 1913 dar el campanazo en Barcelona con un éxito tan grande que llegó hasta ser criticado por el seny catalán: 
 "Empecé a torear al año siguiente en el mes de febrero. Fui a Barcelona, donde tomé parte en dos novilladas, en las que me ayudó la suerte. Me pasearon en hombros por las Ramblas, y algún periódico protesto contra el hecho de que un pueblo culto como el catalán hubiese dado aquel espectáculo, a su juicio bochornoso." (en el cap. 11, "Halago y tormento de la popularidad")

Estos capítulos, que cuentan el difícil acceso de Belmonte a la torería, están plagados de gracia andaluza, de la belleza del lenguaje popular, visible sobre todo en un vocabulario chispeante y penosamente hoy olvidado o en vías de extinción. He aquí algunos ejemplos: 
  • garbear' (robar al descuido, pillar dinero), 
  • catrecillo' (silla de tijera), 
  • despejados (con los pies maltratados de tanto andar), ‘
  • vestido de distintos (con traje nuevo o o de domingo), 
  • aguaducho' (pequeño puesto o establecimiento en el que se vende agua, refrescos y otras bebidas)
  • consumeros (funcionarios que controlaban la aplicación cotidiana de una tasa que gravaba directamente los artículos de primera necesidad, las cosas 'de comer, beber y quemar', como se decía en aquel entonces.) 
  • regatón' (Casquillo , cuento o virola que se pone en el extremo inferior de las lanzas , bastones , etc., para mayor firmeza)
  • manijero' (Hombre encargado de contratar obreros para ciertas faenas del campo )
  • arregostado (Según la última edición del DRAE, significa ‘engolosinarse, aficionarse a algo’ y es un verbo pronominal. ‘malacostumbrarse')
  • chicolear' (decir chicoleos:Dicho o donaire dirigido por un hombre a una mujer por galantería)
  • espurrear' (Rociar algo con agua u otro líquido expelido por la boca)
  • rehilete' (dardo)
  • echarse al surco" en el sentido de ‘abandonarse (‘mi padre se echó al surco')
  • hule" [“partidarios del hule"] en tauromaquia mesa de operaciones por tener una pieza de hule sobre ella
  • ratimago' (Artería, engaño, artimaña.)
El anecdotario es muy grande y se lee muy bien aunque hoy, quizás, este mundo está en franco retroceso. Aunque el momento en que vivió podría decirse que son los años de oro del toreo, sin embargo otras diversiones populares como el fútbol e incluso el Cine se estaban abriendo camino hurtándole público a las plazas de toros. Pero con todo y con ello Juan Belmonte triunfa rodeado de  compañeros de lidia tajgién muy populares. ¿Por qué en medio de este extraordinario plantel Belmonte se hizo hueco? Pues simple y llanamente porque hizo su gran aportación al toreo que fue "saber conducir al toro y no al revés. Según los mejores revisteros taurinos de la época como yo toreaba no habían toreado jamás Lagartijo, Frascuelo, Guerrita, Espartero, Fuentes, Bombita, Machaco, los Gallo... ."

Ramón Menéndez Pidal, Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz; los escritores Pérez de Ayala, Gómez de la Serna, José María de Cossío, Salvador de Madariaga y Juan Ramón Jiménez,
Belmonte formó tándem en muchas plazas con Joselito. Era una sana competencia que les servía a ambos para crecerse en los momentos de bajón que también sufrían. También toreó varias veces con Sánchez Mejías. Al igual que Ignacio, Juan Belmonte era amigo de frecuentar tertulias de intelectuales del momento. Desde muy pronto por su manera de torear captó el interés de artistas y escritores quienes,  siendo aún novillero, le realizarán en Madrid un homenaje en el que participan Valle-Inclán, Romero de Torres, Julio Antonio, Sebastián Miranda y Pérez de Ayala. Incluso retirado de las plazas mantendría relación con el doctor Marañón y hasta con un joven José Luis Pinillos.

Fue un torero que leía mucho, que se interesaba por lo que sucedía a su alrededor. Tuvo a lo largo de su vida algunas crisis depresivas y sufrió tendencias suicidas. Cuando Manuel Chaves Nogales publica el libro en 1935 al torero aún le restaban muchos años de vida. Murió, -nos dice Felipe Benítez Reyes en el estupendo prólogo que escribió para la edición que he manejado, la de Libros del Asteroide del año 2009-, el año 1962 de un tiro que se pegó en una de las múltiples cicatrices que en su cara daban fe de su arrojo y valor. Las tendencias suicidas de las que le habló a Chaves Nogales en las charlas que precedieron a la confección del libro quizás se intensificaran con la enfermedad que padeció su mujer, la peruana Julia Cossío, que le hizo ir a Suiza a tratarla y con las muertes de compañeros de profesión en especial la de Joselito el año 1920 en la Plaza de Talavera de la Reina; también la propia Guerra Civil, así como el miedo que decía sentir previamente a salir a torear; pero sobre todo su pundonor y torería eran incompatibles con la vejez que a punto de cumplir 70 años se le echaba encima. Fue gran amigo del humorista Julio Camba a quien conoció vivir sus últimos años entre terribles padecimientos. Él no quería eso para sí mismo. Arregló todos sus asuntos (testamento, dinero en mano a su última relación amorosa, escrituras en orden...) y se descerrajó un tiro por encima de la oreja derecha. Como se ve todo muy torero.

Final
Para finalizar quiero destacar algunos momentos del libro que me parecen especialmente significativos. Juan Belmonte no eludía asunto alguno. Muy interesante y literariamente magníficamente resuelto por el escritor es el tema de la pervivencia futura o no de la fiesta de los toros. En el capítulo 15, "Supersticiones taurinas" se lee un diálogo alegórico entre el Miedo y Belmonte en el que el primero le dice al torero: "Dentro de unos años, a lo mejor, no hay ni aficionados a los toros, ni siquiera toros. ¿Estás seguro de que las generaciones venideras tendrán en alguna estima el valor de los toreros? ¿Quién te dice que algún día no han de ser abolidas las corridas de toros y desdeñada la memoria de sus héroes? Precisamente, los gobiernos socialistas…" Estábamos en 1935 y ya la Fiesta comenzaba a ser muy cuestionada por algunos sectores sociales.

Más rotundo y mucho más profundo es lo que en el epílogo del libro dice Belmonte sobre "la decadencia del toreo":
"La lidia se convertirá fatalmente en un espectáculo de circo al modo moderno, es decir, desustanciado. Subsiste la belleza de la fiesta; pero el elemento de la dramático, la emoción, la angustia sublime de la lucha salvaje se ha perdido. Y la fiesta está en decadencia."
De política poco se habla en esta biografía. En el fondo porque Juan Belmonte nacido en 1892 en la calle de Feria en el barrio de la Alameda, y enseguida vecino del barrio de Triana a donde las familia se trasladó, vive la vida tal como viene. Por eso cuando llega la República él que jamás se había significado políticamente y que era un ídolo de multitudes no tiene miedo de correr peligro alguno pese a ser rico y vivir en Andalucía donde el anarquismo del campo estaba creciendo mucho. Es en el último capítulo donde aparece alguna consideración sobre el asunto:
"El 14 de abril no marcaba la hora del soñado reparto, y cuando desde Madrid intentaron convencer a los braceros andaluces de que era sí, los ánimos se ensombrecieron, y la lucha entre los pobres y los ricos se hizo más dura y enconada. Creció el odio al propietario, bueno o malo, sólo por ser propietario, y al socaire de las teorías anticapitalistas invadieron el campo cuadrillas de expropiadores, que no eran otros que los tradicionales algarines, los raterillos rurales, que siempre habían andado a salto de mata, y ahora tornaban un aire altivo de ejecutores de la justicia social. Ladrones de campo y cuatreros siempre ha habido en Andalucía; pero nunca, ni en la época del bandolerismo legendario, se ha considerado el robar como un timbre de orgullo."
Un periodista independiente

En cuanto al escritor es prueba de su inquebrantable independencia y soberanía intelectual que por las famosas dos Españas de las que hablaba Machado fuese cuestionado y expulsado. Decir la verdad siempre es lo que tiene y ser partidario de un movimiento no equivale a ser feligrés cual si de una religión o de una iglesia se tratase. Así el sevillano Manuel Chaves Nogales que saludó con entusiasmo la llegada de la República en 1931 no por eso cerraría los ojos a los excesos y abusos que observaba se estaban produciendo. De igual manera procedió cuando estallada la Guerra Civil denunció con fuerza las masacres franquistas realizadas en las localidades en las que los golpistas entraban a sangre y fuego, precisamente tal cual reza el título de su colección de relatos cortos sobre la guerra civil española, cuya lectura recomiendo a cualquiera.

14 may 2019

"María Estuardo". Biografía escrita por Stefan Zweig

29 comentarios:
Literatura europea de entreguerras, Zweig, literatura alemana Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, 1942) escribió una serie de biografías a lo largo de su vida que le permitieron ir solventando las dificultades económicas por las que, dados los tiempos azarosos en que vivió, fue pasando. Grandes figuras de la humanidad fueron biografiadas por él: Balzac, Montaigne, Verlaine, Erasmo de Rotterdam, Hölderlin, Fouché... Y no sólo varones, también algunas mujeres fueron objeto de su atención; pocas, bien es cierto, y normalmente aquellas cuyo comportamiento vital e histórico siempre fue controvertido como María Antonieta o la que acabo de leer, María Estuardo


Zweig publica la biografía de la reina escocesa en 1934, cuando Hitler ya ha ascendido al poder en Alemania y él mismo ha sido incluido en un listado de "no arios". En 1935 cuando Richard Strauss estrene su óperra "La mujer silenciosa" con libreto de Stefan Zweig, Adolf Hitler rehusará asisitir a su estreno por este motivo. El ambiente político y el futuro, pues, para el autor austriaco no parecía muy propicio, algo que, -ahora, ya a toro pasado, paradójicamente, y sin saberlo él entonces-, su autor en este texto parece premonizarlo:
"Con Isabel triunfaba la voluntad de la Historia, que empuja hacia delante, que arroja tras de sí las formas gastadas como cáscaras vacías y prueba, creativa, sus energías en otras siempre nuevas. En su vida encarna la energía de una nación que quiere conquistar su sitio en el universo; con el final de María Estuardo muere, espléndido y heroico, un pasado medieval." (pág. 88)
Donde leemos Isabel entendamos Adolf Hitler, y donde se lee María Estuardo sustituyamos por el nombre del escritor y entenderemos mucho mejor el convencimiento que Zweig tenía de la imparable fuerza ascendente del nazismo que se llevaría por delante al mundo antiguo que él mismo y su esposa representaban. Por esto, vino a entender que no tenían cabida en el mundo que se avecinaba por lo que precipitadamente, hoy lo podemos decir, el matrimonio decidió poner fin a sus vidas en 1942, en Brasil

La vida y estilo literario de Zweig me atrae desde hace tiempo. He leído varias de sus novelas cortas ("Veinticuatro horas en la vida de una mujer", "Ardiente secreto" [tengo hecha reseña en el blog], "Carta de una desconocida"), su deliciosa y esclarecedora autobiografía ("El mundo de ayer") y he visto algunas recientes películas que abordan su experiencia vital: me refiero especialmente a "Adiós a Europa", filmada y dirigida en 2016 por María Schrader. También, -es seguro dada la enorme cantidad de adaptaciones cinematográficas que han conocido varias de sus novelas-, he visto en salas o televisión versiones fílmicas de obras suyas. [En la página web de AlohaCriticón se pueden consultar los títulos de todas estas adaptaciones]. Siempre me ha atraído su figura y su obra, por lo que no encontré mejor título para ir cumpliendo con los retos que me he autoimpuesto en este 2019 -el de "12 pendientes" de Ana Bolox y el de la IIIª edición de "Nos gustan los clásicos" del blog "El lector indiscreto"- que realizar esta lectura que me ha satisfecho completamente.

Los motivos de mi satisfacción lectora se los expuse brevemente a mi amiga bloguera María Vázquez en respuesta a su opinión sobre esta biografía que expuso en su blog "Mi vida en blanco" al que yo llegué a través de la página de "Goodreads". En la reseña que María publicó en su blog en julio del año 2016 decía que no le había gustado la obra porque la trama en sí no le había parecido nada entretenida. Sólo al final, proseguía diciendo Mª Vázquez, había algo más de movimiento. Y todo lo anterior, nos advertía, a pesar de que para ella Zweig es un escritor soberbio, pero parece que la lectura de "María Estuardo" no llegó en el momento oportuno. Finalizaba María su reseña lanzando la pregunta de si a quienes habíamos entrado en su página nos había gustado esta "novela".

Mis consideraciones respecto a su reseña fueron las que a continuación corto y pego, y luego, en parte, ampliaré:
Pues a mí sí me ha gustado. Eso sí entiendo que no es una obra de completa ficción sino más bien una biografía novelada. Zweig está muy atento a la verdad histórica y no quiere desprenderse de ella, de ahí la reiteración en algunos momentos. Es cierto que si lo que se espera es encontrar una historia de aventuras en el sentido habitual "María Estuardo" no la contiene. 

A mí por lo que más me ha gustado es por las muchas lagunas que en mi conocimiento histórico sobre ese momento histórico esta lectura me ha rellenado. He entendido mejor la formación del reino Unido y ese pertinaz deseo por parte de Escocia de independizarse. pero sobre todo he entendido cosas interesantes de la historia de España, en especial, he entendido el porqué de la Armada Invencible.

Y desde el aspecto literario esta biografía novelada me ha gustado por lo bien que Zweig va hilando la vida y milagros de estas dos mujeres reinas -Isabel I de Inglaterra y María de Escocia- con las tragedias que poco más tarde de haberse producido algunos de estos sucesos realizó William Shakespeare, en especial, "Macbeth". Esta relación entre Lady Macbeth y Mª Estuardo me ha encantado verla tan claramente expresada. No sé si se me nota pero soy un enamorado del dramaturgo inglés. También hay aspectos históricos presentes en los Jacobos escoceses que se ponen en relación con "Ricardo III". Se nota por donde quiera que uno mire el gran conocimiento que de la literatura tenía este inmenso y malogrado escritor que fue Stefan Zweig.

Pero ya te digo, donde esté su narrativa en sentido claro que se quiten estas biografías que no fueron otra cosa que obras claramente alimenticias. Un beso.
María Tudor, Isabel I, la Reina Virgen, Editorial Acantilado
No es por presumir (ja, ja...) pero creo que mis principales observaciones sobre el libro de Zweig están ya contenidas en este comentario que hice a la reseña de mi buena amiga María Vázquez. Añadiría una consideración más que me parece relevante para un lector actual y que en la época en que el autor estaba escribiendo no tenía ninguna importancia pues era prácticamente admitida por todos. Me refiero al fuerte machismo y minusvaloración de las mujeres que se aprecia a lo largo de esta biografía. Las mujeres -así, en sentido grupal- son consideradas como seres vanos, livianas, inconstantes, volubles, que se mueven por impulsos sentimentales que les obnubilan la mente, etc., etc. Según leía la biografía decía para mí: "¡Madre mía! Si cogen esto hoy mismo las personas del movimiento #Metoo a este hombre se le cae el pelo". Os dejo unas cuantas citas para que opinéis por vosotros mismos: 
  • Las mujeres en política siempre tienen la peligrosa cualidad de herir a sus rivales con alfilerazos y envenenar los enfrentamientos con maldades personales.” (pág. 44)
  • "Tales faltas de consideración —también frente a Isabel esta muchacha impetuosa y mal asesorada se hará culpable de cosas parecidas— son entre mujeres más funestas que los insultos directos"” (pág. 41) 
  • A pesar de su espléndida talla, esas dos mujeres siguen siendo mujeres, no pueden superar las debilidades de su sexo a la hora de librar sus enemistades de manera mezquina y traicionera, en vez de sincera.“ (pág. 88)
  • A ningún hombre aman las mujeres con más pasión que a aquel al que a un tiempo temen y admiran, aquel en el que una ligera y cosquilleante sensación de espanto y peligro aumenta el placer al hacerlo misterioso.” (pág. 149) 
  • ¿Fue [Mª Estuardo] otra lady Macbeth, que con palabras suaves y halagüeñas guía al rey Duncan hasta el sueño durante el que Macbeth le asesinará, una de esas criminales demoníacas como las que la extrema pasión extrae a menudo de las mujeres más valerosas y entregadas?” (pág. 185)
Pero sin duda alguna lo que más me ha atraído de esta obra de Stefan Zweig, aparte del excelente manejo del lenguaje tan característico en él, ha sido la inmensa cultura que despliega en la biografía. Es  muy importante la relación que realiza entre la vida de la reina escocesa y alguna de las tragedias de Shakespeare, especialmente con "Macbeth" ("El Macbeth de Shakespeare ha sido creado consciente o inconscientemente a partir de la atmósfera del drama de María Estuardo; lo que en la literatura sucede en el castillo de Dunsinan había ocurrido antes en el de Holyrood", pág. 218). También hay que señalar la impronta que dejaron ambas reinas, la escocesa y la inglesa,aen literaturas de otros países como Francia e incluso España y que Zweig deja reflejada en esta biografía
"Isabel forzó la admiración de un Shakespeare y un Ben Jonson, María Estuardo, la de un Ronsard y un Du Bellay" (pág. 80)
A la muerte del que fuera su primer marido, Francisco II de Francia (1544-1560) los poetas franceses se desharán en elogios hacia la belleza de María, la reina consorte; belleza que habían cantado también durante los tres años que duró este matrimonio. Así lo hace Pierre de Ronsard:
Un crespe long, subtil et délié
Ply contre ply, retors et replié
Habit de deuil, vous sert de couverture,
Depuis le chef jusques à la ceinture,
Qui s’enfle ainsi qu’un volle quand le vent
Soufle la barque et la cingle en avant,
De tel habit vous étiez accoutrée
Partant, hélas! de la belle contrée
Dont aviez eu le sceptre dans la main,
Lorsque, pensive et baignant votre sein
Du beau cristal de vos larmes coulées
Triste marchiez par les longues allées
Du grand jardín de ce royal château
Qui prend son nom de la beauté des eaux.

(en pág. 37)
Una larga gasa, sutil y fina,
Pliegue sobre pliegue, retorcida y doblada.
Vestimenta de duelo os sirve de manto
Desde la cabeza hasta la cintura
Que se infla cual vela cuando el viento
Empuja la barca y la azota hacia delante.
Con tal vestimenta ibais vestida
Cuando partíais, ¡ay!, de este hermoso país
Del que habías tenido el cetro en la mano
Cuando, pensativa y bañando vuestro pecho
En el bello cristal de vuestras lágrimas,
Triste andabais por los largos paseos
Del gran jardín de este real castillo
Que de la belleza de las aguas toma su nombre
Y es que María de Escocia era un ser bellísimo como vino a reconocer también, entusiasmado, nuestro Lope de Vega: : «Las estrellas arrebatan a sus ojos su más hermoso brillo, y a sus rasgos los colores que tan bellas las hacen», pag. 25.

Esta impresionante belleza de la prima escocesa de Isabel de Inglaterra y el éxito tremendo que cosechaba entre los hombres son elementos que Zweig utiliza para inclinar la balanza de su juicio histórico en favor de la inglesa si bien su juicio literario queda más del lado de la hermosa María Tudor:
  • "María Estuardo sólo se vive a sí misma, Isabel se vive con su país, asume su reinado como una profesión vinculante; María Estuardo, en cambio, la romántica, ve su reinado como una vocación completamente no vinculante” (pág. 83)
  • "Isabel jamás fue cruel, inhumana, fría y dura. Nada es más falso, superficial y banal que la idea, que ya se ha vuelto esquemática (como la recogía Schiller en su tragedia) de que Isabel jugó como un gato malvado con una dulce e indefensa María Estuardo" […] (María) "no vivió ni murió por Escocia, sino únicamente para seguir siendo reina de Escocia. En última instancia, María Estuardo no dio a su país nada más creativo que la leyenda de su vida” (pág. 85)
Al tratarse de unos personajes históricos y políticos no son pocos los juicios que el escritor vierte sobre la clase política aplicables a cualquier época, incluso a la nuestra:
  • Una mentira enérgica nunca le cuesta más a un político hecho que un soplo de aire” (pág. 110) 
  • Las personas inteligentes siempre son las que menos inteligentemente actúan” (pág. 119) 
  • Desde el punto de vista moral, la ejecución de María Estuardo sigue siendo un acto completamente indisculpable […] Pero tampoco se puede negar que, desde el punto de vista político, la eliminación de María Estuardo fue una medida correcta para Inglaterra. Porque en política —¡por desgracia! — […] en política, los únicos que no tienen razón son los vencidos” (pág. 370)

No sé qué más podría añadir, quizás que tras leer esta biografía tengo muchas ganas de ver la película "María, Reina de Escocia" de Josie Rourke que ya ha sido exhibida en nuestro país y que confío en que sea pasada más pronto que tarde por alguna plataforma televisiva.

13 sept 2017

"Tú no eres como otras madres". Angelika Schrobsdorff

20 comentarios:
A la novela, -mejor una crónica o una biografía novelada-, que acabo de leer me acerqué llevado por las elogiosas reseñas y comentarios leídos en muchos de los blogs que habitualmente visito. Quizás haya sido por ello por lo que en ningún momento abandoné su lectura si bien la idea me rondó la cabeza varias veces.

Angelika Schrobsdorff, literatura alemana, II Guerra Mundial
"Tú no eres como otras madres" apareció en Alemania por vez primera en 1992 con un enorme éxito; una recepción semejante tuvo la edición en lengua inglesa publicada en 2012; y lo mismo cabría decir con las ediciones, como esta española que manejamos, aparecidas a  raíz de la desaparición de la escritora germánica en 2016. En nuestro país este libro ocupó el año de su publicación puesto en el top ten de los libros más vendidos durante bastantes semanas. Estamos, pues, ante un best seller muy bien recibido por el público lector.

A mí esta obra me ha recordado a otra de Richard Russo, "Sobre mi madre", que leí hará cosa de cuatro meses [para ver la reseña pinchar aquí]. Lo que dije sobre ella bien valdría también para ésta: "es un regalo de amor filial que el autor hace a su madre". Efectivamente, creo que eso es en esencia la obra: Angelika Schrobsdorff (24 Diciembre 1927 – 31 Julio 2016)  a la edad de la jubilación, justamente los 65 años, decide reconciliarse con su madre Else con la que en vida de ambas estuvo en un tira y afloja constante. En el fondo, igual que sucede con la obra de Richard Russo antes citada, estamos también ante una escondida autobiografía dado que la vida de Else Kirschner se cuenta desde la experiencia de Angelika, tercera hija de la misma. Lógicamente hay momentos de la vida de Else que ella, la hija, no ha podido conocer al no haber nacido todavía; para esos años hace uso de materiales -fotografías, cartas, diarios...- encontrados en baúles y cajones de la casa familiar.

El narrador. Hay en el relato dos acercamientos narrativos a la peripecia vital de Else: el personal y vivido por la hija que se trasluce en el empleo de la 1ª persona narrativa; y el distanciado por no vivido en primer término que se plasma en la novela mediante el empleo de la 3ª persona. Incluso hay momentos en que combina ambas personas narrativas siendo protagonista y/o viéndose desde fuera como alguien ajeno a la propia Angélika. Así, por ejemplo, en un mismo capitulo o secuencia sin marca previa alterna la novelista la 1ª persona coincidente con ella misma y la 3º externa y objetiva que suele usar cuando se refiere al contexto socio-histórico, aunque también hay ocasiones en que habla de sí misma viéndose desde fuera como si se tratase de otra persona
  • "Me han contado que fui un bebé peculiar. No gritaba y, en cambio, me arañaba la cara con furor."(pág. 152)
  • "Aquel año, Erich le regaló a Else un coche rojo y a Angelika un poni."(pág. 198)
Hay momentos en que desea introducir en el relato otros narradores intradiegéticos (en 1ª persona). En estos casos la escritora hace uso de esas cartas y diarios que introduce en la narración y que, reales o no, ponen el foco y dan voz al personaje que los escribe: la propia Else, su hijo Peter, su hija Bettina... Es un recurso interesante por demás.

liberación femenina, deporte femenino
Pero más que por los recursos estilísticos empleados en la obra, "Tú no eres como otras madres" debe fundamentalmente el beneplácito popular a la sorpresa que para el lector supone ver en la Europa de los años veinte a una mujer rompedora con las normas y tabúes sociales. Else Kirschner es una acomodada judía alemana asimilada, es decir, una mujer que se aleja de la estrechez de las tradiciones de la cultura religiosa paterna al sentirse atraída por la liberalidad y alegría de la cultura cristiana
"Al leer sus cartas de ese tiempo es cuando comprendo con claridad el pánico que debía de desatar en ella aquel salto de la «estrechez judía» al «ancho mundo cristiano»." (pág. 36) 
La muchacha Else quiere vivir a tope y la cultura de los cristianos le abre más el mundo que la de sus padres. Los hombres con los que con disgusto de sus padres Else compartirá su vida y dará a luz a los tres hijos que tuvo, uno con cada amor como ella sostuvo siempre ("«Hay que tener un hijo con cada hombre al que se ama». Esta era su convicción, y se atuvo a ella.", pág. 44), serán: Fritz, un culto y bohemio artista cristiano; Hans Huber, un bondadoso bávaro, aunque próximo al fascismo; y un rico industrial protestante, Erich Schrobsdorff. Lo más llamativo en la relación de la madre de Angelika con estos tres hombres es la mutua simpatía que todos ellos se profesarán ("Erich apreciaba la vasta cultura de Fritz y la integridad de Hans, mientras que Fritz y Hans estaban impresionados por la personalidad sin fisuras de Erich.", pág. 121) incluso en las duras situaciones que durante la segunda mitad de los años treinta y los cinco primeros de los cuarenta vivirá Europa, y ellos con ella.

Las vicisitudes de Else, una judía no practicante, y de sus tres hijos medio judíos (Peter, Bettina y Angelika) en el terrible contexto histórico de la Alemania nazi y la persecución que hubo de sufrir este pueblo es el marco en el que se desarrolla más de la mitad de la novela. Else que vivía aislada durante los años veinte y primeros treinta en su mundo de diversión y placeres topará con la tozuda realidad que hará realidad en ella el dicho de Lenin, 'O te metes en política, o la política acaba metiéndose contigo'. Es una enseñanza que Else aprenderá si no en carne propia sí en la de su queridísimo hijo Peter, su primogénito, que nunca escondió su identidad racial. No así ella que se creía por ello bien segura en Alemania
Qué judía ni qué ocho cuartos! ¡Que Alemania bien era el país de Else; el alemán, su lengua; alemana, su cultura, y alemana, su educación!" (pág. 141)
La vida de Else se desarrolla en varias localizaciones berlinesas (Wannsee, Pätz, Grunewald, Dahlem...). Muchas calles y plazas de la capital alemana se citan en el relato. Cuando las cosas se ponen difíciles para la raza judía, Else y sus dos hijas migrarán a Sofía en Bulgaria en donde mal que bien y gracias a las remesas dinerarias y ventas de joyas de la familia lograrán sobrellevar los terribles años de guerra. La dureza de las condiciones de vida en Sofía coincide con la eclosión de la pubertad en la escritora. Los choques con la madre a la que desde siempre estuvo muy unida los sufre la novelista en este dificilísimo contexto búlgaro; también, lógicamente, los primeros escarceos amorosos, y sobre todo la entrada por la vía rápida en la edad madura pues en esos años de muertes y deportaciones en masa a campos de exterminio la adolescencia verdaderamente no existía.

Al finalizar la lectura y meditar un poco sobre ella creo que el destinatario fundamental de la misma, el narratario, es esencialmente el público femenino. Digo esto porque son infinidad las cuestiones propias del universo femenino que la autora introduce en el relato. He aquí algunos momentos del relato que me llevan a pensar tal cosa:
  •  "Creía de verdad no poder ofrecerle nada mejor que una estancia tranquila en un lugar bello y un hotel confortable. ¿Qué otra cosa podía desear una embarazada, reducida como estaba a su vientre? [...] No, él, que estaba con un pie en el mundo varonil de los negociantes y con el otro en el de los poetas y pensadores, no podía saberlo" (pág. 143)
  • "¿Podré olvidar el primer beso, el primer «te quiero», la primera percepción del deseo ansioso en los ojos de un hombre, el primer descubrimiento de mi poder sobre él?" (pág. 407)
  • "-Hija, tal como veo las cosas, justo hoy has tenido tu primera menstruación." (pág. 399)
  • "La suerte en medio de la desgracia hizo que la una llevara entre su equipaje una gran toalla y la otra un costurero con tijeras. Mientras cortaban la toalla conversaban sobre mi regla, desencadenada sin duda por la conmoción del bombardeo" (pág. 400)

Lo mejor
Desde luego para mí lo mejor de esta crónica novelada es el modo de mostrar la dureza de la vida durante el exilio en Bulgaria en contraste con la vida cómoda y sin problemas de los años anteriores en Berlín en que los personajes viven al margen de la realidad nacional metidos en su torre de marfil
"Fritz y Else, sus parientes y sus amigos, no tenían más que una vaga idea. Eran individuos sin conciencia histórica." (pág. 57)
Estilísticamente el recurso de utilizar cartas y fragmentos de diario dentro del relato como forma de introducir variedad en la figura del narrador.

También son destacables las abundantes referencias culturales que aparecen en esta biografía novelada. Se habla de Goethe, de Rilke, de Strindberg, de Schnitzler, de Henri Nathansen, de Thomas Mann...

En verdad son más las cosas que me han atraído de esta crónica vital o biografía novelada que las que no como se desprende de lo expuesto hasta aquí en esta reseña.

Lo que menos me ha gustado
En muchos momentos me parecía estar leyendo una novela del corazón con los clichés que suelen aparecer en este tipo de narraciones:
"trató de pensar en el viaje, el sol, el mar y las noches del sur. Pero no surgieron imágenes. No surgió más que un seco sollozo que dolió como si su caja torácica hubiese sido pasto de las llamas." (pág. 126)
persecución a los judíos
La autora de niña con su gato Paul
El que a veces se asemeje a recetas de un libro de autoayuda desde luego no me ha gustado nada:
"hay que estar feliz de ser joven y de tener salud, de saber que a una la quieren y la necesitan. Cada día hay que estar feliz por ello. La vida pasa tan deprisa, y cuando se acerca a su término, uno se pregunta: ¿por qué la he dilapidado así?" (pág. 503)
También me ha echado a veces para atrás un estilo que me parece excesivamente declamatorio, falso, impostado:
"Un día cualquiera de finales de verano, mi madre abandonaría Bulgaria, el país en el que había encontrado refugio y vivido el infierno, el país donde una mujer bella y vital se volvió una criatura física y psíquicamente destruida. Las dos abandonaríamos Bulgaria: ella, para morir; yo, para vivir." (pág. 459)
Por último tampoco me gustan mucho esas obras que dejan poco espacio a la imaginación del lector; esos libros que no dejan cabos sueltos y que van anudando todos los flecos no vaya a ser que el lector se pierda. Así, por ejemplo, el resumen que realiza al final del relato sobre algunos personajes secundarios lo presenta de una manera tan directa, tan poco sutil en mi opinión, que a mis ojos hace que la novela pierda enteros:
 " Alfred, que ahora comercia con esto. Él y Walter se han enriquecido donde y como podían. Se comportan, en el cabal sentido de la palabra, como cerdos, mienten y estafan y no se arredran ante nada. Además, Walter tiene un miedo cerval debido a su glorioso pasado nazi, y los dos hermanos intentan perjudicar de la forma que sea al pobre papá, al que le envidian su integridad. Es simplemente inimaginable cuánto hay aquí de lodo, de codicia, de amoralidad. Anja, el monstruo que literalmente mandó a su propia madre a ahogarse en el lago de Pätz y se deshizo así de su árbol genealógico judío, de repente es judía completa, y como tal está repantigada con sus cuatro hijos en el sur de Alemania, dándose la buena vida. Los dos hijos de Walter están con una niñera en la zona francesa, mientras Ulli, su madre, se divierte en Berlín con varios caballeros." (pág. 469)





23 may 2017

Richard Russo: "Sobre mi madre"

7 comentarios:
"Sobre mi  madre" de Richard Russo es un regalo de amor filial que el autor hace a su madre. Es un regalo, sí, pero no sólo a su madre, fallecida un año antes de ponerse a escribir el libro, sino también, y muy especialmente, a su mujer Bárbara y a las dos hijas del matrimonio; las tres, cada una en su nivel de edad y responsabilidad, atendieron a la abuela hasta el extremo.
A este libro lo califico con un cuatro sobre cinco porque el asunto, pese a ser común a cualquiera -"Esa película la echan en todos los cines", decía siempre un amigo y compañero, cuando alguien lamentaba el estrés que le ocasionaba el cuidado de los padres, ancianos recién ingresados en esa época de dependencia contestataria respecto al vástago tan habitual entre los mayores-. penetra en la propia vida de Richard Russo, y de su lectura se extraen muchos e interesantes datos biográficos del escritor. Podría, pues, considerarse como una autobiografía escondida bajo la biografía materna. Así lo declara el mismísimo autor casi al inicio de la obra: 
"Lo que sigue en estas memorias -no sé qué otra cosa llamarlas- es un relato de confluencias: de espacio y tiempo, de privado y público, de destinos enlazados y lealtades inconsistentes"

El libro es, pues, el recorrido por la vida de Richard Russo en compañía de su madre de quien se disponen a esparcir sus cenizas en un lago de la zona. Aunque la madre murió en Julio es en diciembre, en la semana comprendida entre Navidades y Año Nuevo, cuando van a realizar el acto. Durante estos seis meses y también durante esa semana en la que toda la familia estuvo reunida, Richard rememora su vida y la de su madre. Especialmente es la pequeña localidad de Gloversville, la que se convierte en protagonista de la peripecia vital de ambos. De la madre porque la agobiaba y del hijo porque la abandonó junto a su madre a los 17 años pasando a formar parte del lastre, vivido y despreciado, de un hombre triunfador en el mundo de la literatura, la enseñanza y el periodismo. Al final de las memorias Richard se reconciliará con sus orígenes: con los familiares al repasar el decurso vital de esa mujer algo chiflada  como todos -también él mismo-  catalogaban a la madre; con la pequeña población porque pese a los múltiples problemas sociales y de salud que había ocasionado a sus habitantes el tratamiento del cuero en la fabricación de guantes, ahora, periclitado ya ese tipo de negocio, era un prototipo perfecto de ciudad pequeña pensada para las personas y no para los vehículos. Pero, piensa Richard, no se puede dar por bueno aquello que recordamos con nostalgia sólo por ser antiguo. Gloversville y sus tenerías contaminantes aunque dieron prosperidad a la zona en el pasado también trajeron muerte por los desechos​ que expulsaban al aire y a las aguas el teñido y tratamiento de pieles y cueros. No, no todo, por antiguo que sea, es admisible..

Estas memorias, pseudo-autobiografía o biografía de la madre, como quiera que ello sea, presentan datos interesantes de la vida de Richard Russo: él, hijo único; sus padres, divorciados; padre, ludópata; los abuelos maternos acogen a madre e hijo en su casa; la madre, muy independiente, decide abandonar la seguridad laboral que tenía en la empresa General Electric de Gloversville para así escapar del control de sus padres, los abuelos de Richard; viaje hasta Arizona en un coche cochambroso conducido por el inexperto conductor que a los 17 años podía ser el escritor, y todo bajo la etérea  promesa de una voz con la que desde Gloversville la madre de Russo flirteaba en medio de las comunicaciones empresariales; estancia allí en un trabajo mucho peor que el que abandonó; y al final de todo, pasados unos años, el retorno, vencida y humillada, al hogar ocupado ahora sólo por la abuela con quien la madre no se llevaba especialmente bien.

Es la estancia en la costa este, en el triángulo formado por Gloversville, Boston y Portland, lo que ocupa el grueso de estas memorias. En estas ciudades el matrimonio de Richard y Bárbara se esfuerza por encontrarle a la madre una residencia de su gusto, algo que les resulta muy difícil dada la personalidad de la madre. Las dificultades crecen cuando la madre empieza a dar señales de Alzheimer o de demencia senil. 

Al final de la obra Kate, la hija de Richard que vive en Londres con su marido Tom empieza a manifestar un comportamiento que en algo recuerda a Richard el de su madre. Un especialista le diagnostica el padecimiento de "trastorno obsesivo-compulsivo", una enfermedad que se trata sin problema alguno. Richard, muy tardíamente, reconoce en los síntomas, que lee tienen quienes  a la padecen, a su propia madre. Afortunadamente su hija Kate no va a pasar por el calvario de la abuela. Es una lástima que la madre ya fallecida no hubiese podido beneficiarse de los avances de la ciencia para combatir ese trastorno, esa ansiedad que le estropeó su vida.


La vida y sucesos maternos los va entretejiendo el escritor con los suyos propios. Así nos habla de los títulos de las novelas que va dando a conocer según atiende con mayor o menor satisfacción los requerimientos maternos. Habla de "El puente de los suspiros", cuya publicación le proveyó de los fondos necesarios para adquirir ese apartamento de Boston tan deseado por el y Bárbara, su mujer; el libro de las bodas ("El verano mágico en Cape Cod") le sirve para contraponer el mundo real con el propiamente ficticio: él, el personaje Jack Griffin, las cenizas del padre de Jack, las cenizas de la madre de Richard, las personalidades y profesiones de todos ellos... Incluso la propia profesión de novelista ["escribir novelas es básicamente poner orden en las cosas ('ahora esto, después eso')"] la contrapone a la personalidad de su propia madre caracterizada por el desorden y la confusión debido al trastorno obsesivo-compulsivo no diagnosticado que padecía: "En los que padecían trastornos obsesivo-compulsivos, explicaba el libro, se considera que estaba afectada la parte del cerebro responsable de tomar decisiones, y por eso es por lo que tienen problemas con las secuencias temporales, o como me referí anteriormente a ello, a la toma de decisiones: 'esto ahora eso después'."

Una obra, como no podía ser de otra forma en un escritor, llena de referencias textuales y literarias. Ambos, madre e hijo, son lectores. Ella lee a Agatha Christie, Margery Allingham, Mary Stewart, Anita Brookner, Josephine Rey, Dorothy Sayers, Ngaio Marx, John División Carrera... Richard Russo no tiene empacho alguno en establecer analogías entre ella y personajes novelescos; así dada su afición por los hombres sin pretender finalidad matrimonial alguna la compara con Nora Charles, la protagonista de Dashiell Hammet en "El hombre delgado": "Se ofrecía como una mujer que buscaba un hombre más que un marido, como una Nora Charles que en las películas buscaba a su Nick"

En el caso de Russo la literatura es el envoltorio de toda la obra. Así para constantar su imposible retorno a su ciudad natal dice "Me había convertido en la encarnación de la famosa frase de Thomas Wolfe y que quizá estuviera ahí -que no se puede volver a casa- el fondo del autentico relato". Curiosamente esta casa y esta localidad de "los que mi madre y yo huimos allá en 1967 alimentarían mi vida creativa". También alude a Gollum, el personaje de JR Tolkien, cuando relata sus ocasionales caidas en el vicio de la ludopatía. Y para describir la decadencia de su ciudad natal "Fiesta" de Ernest Hemingway le viene que ni pintado: "Gloversville se hundió del modo en que Mike Campbell se declara arruinado en "Fiesta" de Hemingway, 'poco a poco y luego de repente'."
Por último en ocasiones el escritor hace auténtica crítica literaria, como  cuando al hablar del gusto de la madre por la novela policíaca explica el funcionamiento genérico de este tipo de relatos.

Final
He leído este libro en mi Kindle. Buscaba en la librería de Amazon títulos del escritor norteamericano, apreciadisimo por amigos lectores de ambos sexos a quienes aprecio mucho, y topé con que el gigante de los libros online no tiene en formato ebook más que este título. Ignorante en ese momento de su género literario pensé que para iniciarme en el novelista americano me serviría; pero no, no me ha servido. Creo que no es un libro para iniciarse en este autor, ya que sin haber leído algunas de sus novelas hay datos o anécdotas en esta pseudo-autobiografía que se me habrán escapado. Al comentar esta impresión con declarados 'russonianos' éstos me reafirman en ella al decirme que la disfrutaron mucho pues ya habían leído algunos de sus títulos narrativos, especialmente -me insistieron- "Ni un pelo de Tonto" (Nobody's Fool), una verdadera delicia, con la que cualquiera queda enganchado al autor.