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27 may 2021

"El verano sin hombres" de Siri Hustvedt

26 comentarios:

✔«El reloj despertador había sonado. Los ancianos languidecen y mueren. Todos lo sabemos, pero los ancianos lo saben mucho mejor que el resto de nosotros. Viven en un mundo de pérdidas continuas y eso, como había dicho mi madre, es muy ingrato.»

✔«El tiempo nos confunde, ¿verdad? Los físicos saben cómo jugar con él, pero el resto de nosotros tenemos que ajustarnos a un presente vertiginoso que se transforma en un pasado incierto y, por más embrollado que ese pasado resida en nuestra memoria, siempre avanzamos inexorablemente hacia nuestro final.»

A Siri Hustvedt, como tantas veces ocurre con algunas personas, llegué vía su pareja, el escritor norteamericano Paul Auster. La figura de Auster, sin embargo, y afortunadamente, no oscurece para nada la de su mujer. Tanto es así que pocas veces -quizás yo en este preciso instante esté entrando en contradicción conmigo mismo- se alude a ella como "la mujer de...". En fin, veo que estoy volviendo a decir casi lo mismo que escribí en junio de 2018 -¡tres años hace ya!- sobre esta estupenda escritora de la que la wikipedia dice que es "una novelista, ensayista y poeta feminista estadounidense de padres noruegos". Eso es lo que es, nada más y nada menos que eso. 

Pues bien, en esa fecha de 2018 leí "El mundo deslumbrante", mi primer acercamiento a la escritora norteamericana y quedé deslumbrado por la magia, poesía, ideas y buen hacer que demostraba allí. Escribí una entusiasta reseña sobre la misma que quien quiera puede leer aquí. Como no quisiera repetirme en exceso -parece que hoy voy de paradoja en paradoja como en el juego de la oca- recomiendo que paséis por esa reseña ahora o cuando acabéis de leer ésta si es que tenéis aguante de llegar hasta el final de la misma. ¿Por qué os recomiendo esa lectura? Pues simple y llanamente porque desde el punto de vista de estilo, tratamiento de la forma, asuntos que se tocan y tal, ambas obras son muy semejantes. Naturalmente la anécdota en una y otra son diferentes, aunque, si bien se mira, no tanto.  En fin, vamos a centrarnos en lo que toca, que no es otra cosa que hablar de "El verano sin hombres", novela de Siri Hustvedt aparecida en 2011, tres años antes que "El mundo deslumbrante".



Sinopsis (proporcionada por la editorial)
Un día, después de treinta años de matrimonio sin fisuras, el esposo de Mia, un reconocido neurocientífico, le pide una «pausa». Una petición inesperada que en realidad significa que tiene una aventura con una colega más joven que ella y que hará que Mia sufra una crisis y sea ingresada en una clínica. Tras recibir el alta, decide volver a la ciudad de su infancia, Bonden, donde pasará un verano inolvidable mientras reparte su tiempo entre las amigas de su madre, un grupo de ancianas autodenominado «los Cisnes», y un montón de chicas adolescentes a las que imparte un taller de poesía. 

Mi comentario
La novela me ha parecido muy interesante en cuanto a la forma, aunque quizás no sorprendente por el argumento: mujer abandonada por el marido tras muchos años de matrimonio y vida en común. Ella, Mia, es poeta y, tras su paso por una clínica mental para superar el abandono, busca refugio en su localidad natal donde reside su madre. Allí se repondrá del desequilibrio psíquico que la actuación del marido le ocasionó; lo conseguirá, además de visitando y conversando con su madre Laura, impartiendo un Taller de Poesía a siete chicas adolescentes; también contribuirá a su mejoría la amistad que hará con sus vecinos, una joven pareja que tiene dos niños pequeños. Lo magnífico de esta novela es, como digo, la manera de presentar la historia: con mezcla de géneros (narración, poesía, teatro...), de subgéneros (tragedia, comedia...) y de formatos (escritura, visual [incluye tres o cuatro dibujitos], guion cinematográfico...); con innovaciones tipográficas; a través de un fuerte culturalismo (literatura sobre todo, pero también Cine, y mucha mucha filosofía [el Maestro Eckhart, Schelling, Hegel, Heidegger)... Quienes hayan pasado ya por mi reseña sobre "El mundo deslumbrante" habrán comprobado que estos procedimientos formales coinciden con los que empleó en esa novela publicada en 2014 y que en mi comentario señalé.

editorial Seix Barral, editorial Anagrama
Formalmente, como digo, muchas cosas hay en esta novela que me han gustado. De ellas destacaré especialmente la metaliteratura que hay en ella. Me refiero a la manera que tiene la autora de plasmar, vía narrativa, contenidos y reflexiones sobre la construcción literaria. Quizás una muestra de ello pueda verse en la explicación del recurso "deus ex machina" que  ejemplifica en uno de sus personajes: 
«Pero entonces, como caído del cielo, igual que sucede en las novelas, especialmente en las novelas de los siglos XVIII y XIX, la madrina de Lola, una solterona frugal que había trabajado como administradora en la Universidad de St. Joseph durante cincuenta años, murió, y esa anciana deus ex máchina dejó a su ahijada una vajilla completa de porcelana de Wedgwood y cien mil dólares» 
Realiza Siri Hustvedt una novela que va construyendo dialécticamente; quiero decir, en constante diálogo con quienes la estamos leyendo a quienes nos interroga, comunica sus dudas e incluso interpela. Me ha parecido de lo más logrado el uso que hace del Club de Lectura al que pertenece Laura, la madre de Mía, para presentar a veces estas reflexiones sobre la arquitectura literaria. Este Club de Lectura está leyendo 'Persuasión', novela de Jane Austen, novelista de finales del XVIII y principios del XIX. Las mujeres que integran el grupo de lectura debatiendo sobre esta novela se enzarzan en dirimir si quien habla en ella es una narradora, un narrador o la propia autora, momento en que la mismísima Siri Hustvedt entra directamente en la narración para sin artificio alguno decir que «la palabra escrita esconde el cuerpo de quien la escribe. Después de todo, yo podría ser un HOMBRE que se hace pasar por una mujer. Diréis que eso es poco probable después de leer toda esa cháchara feminista, pero ¿podéis estar seguros?». Y a mí esto, amigos, me parece una genialidad pues la escritora está hablando de muchísimas cosas a un tiempo: de ella misma, del personaje de Mía, de la escritora Jane Austen, de los hombres y mujeres, de pura narratología. Este procedimiento formal tiene un nombre que ahora mismo no recuerdo, pero eso no es lo importante; lo que importa es el efecto del mismo.

Como se ve en la cita anterior la autora introduce mayúsculas en el texto con clara intención estilística. En la cita de marras para contraponer los dos géneros humanos y la preeminencia de uno sobre el otro. En otras, por ejemplo, «Yo conocía a personas que me mataban de aburrimiento porque carecían de discurso y de reflexión (el ESTÚPIDO CON AIRE DE SUFICIENCIA) y otras que, a pesar de ser capaces de complejas cavilaciones, vivían dentro de una caja impenetrable, inmunes al diálogo (los INTELIGENTES MUERTOS EN VIDA)», el juego tipográfico de mayúsculas entre minúsculas cumple la función de las acotaciones teatrales que aquí, en la narración, confieren viveza al texto evitando descripciones y circunloquios que de usarlos habrían producido un texto mucho más tedioso. Es otra muestra de hibridación literaria.

Pero sin lugar a dudas son las interpelaciones directas al lector lo que me parece más interesante dado que con esos interrogantes ella, Siri Hustvedt, muestra a lo vivo el proceso de escritura ante el lector. Así tras una reflexión de tipo metaliterario («La ficción constituye un vasto territorio de fronteras imprecisas y no hay certeza sobre dónde empieza y dónde termina. El mapa de las falsas ilusiones se va trazando según pautas acordadas de forma colectiva.») se pone en la piel del lector al ser consciente del escaso progreso que está experimentando su relato
«Pronto, pensaréis, llegaremos a algún cruce o a una bifurcación en el camino. Aparecerá la ACCIÓN
[…]
«a ver si alguna de esas ancianas o alguna de esas adolescentes poetas o la vecina joven y afable o la endeble versión de una niña de cuatro años que aspira a ser Harpo Marx o incluso el pequeñito Simón HACEN ALGO»
No se puede negar, como se ve, que la Hustvedt tiene sentido del humor. Efectivamente en estas reflexiones de naturaleza metaliteraria hay distanciamiento irónico, hay humor inteligente. Una inteligencia, que mezclada con lo que en cine se suele denominar chiste privado, me ha hecho sonreír al leer que una actuación idéntica en dos personas se produce  cuando suena «la música del azar», como lo ha expresado un eminente novelista norteamericano. Novelista que, a poco que se indague o se recuerden títulos literarios, no es otro que su marido Paul Auster. Evidentemente es una broma, un homenaje, un piropo, o como queramos denominarlo, de naturaleza privada muy emotivo. 

De la trama que ofrece la autora en esta novela he dicho al inicio de mi comentario que no me parece demasiado sorprendente. Sí, claro, que un marido tras 29 años de apacible matrimonio decida abandonar a su mujer por una mujer más joven desde luego no es nada novedoso; sin embargo a Mia, la protagonista, que Boris Izcovich la abandone la descoloca por completo. Sus conversaciones con su madre y con el resto de componentes de los Cinco Cisnes de Rolling Meadows [nombre del edificio donde reside la madre], en especial con Abigail, le servirán para analizar y sopesar debidamente lo sucedido y reencontrarse consigo misma a través de lo vivido por estas mujeres mayores. También el comportamiento del grupo de siete adolescentes a las que imparte un Taller de Poesía le sirve para mostrar una cierta especificidad distintiva de lo femenino respecto a lo masculino. 

Siri Hustvedt plasma en este libro una visión feminista coherente y equilibrada respecto de las supuestas  identidades del hombre y de la mujer. Afirma, apoyándose en estudios científicos de valor, que no hay diferencias biológicas de peso que afirmen un distinto modo de comportamiento entre ambos sexos («La extendida creencia de que las mujeres presentan un esplenio de dimensiones mayores que el de los hombres y, por consiguiente, piensan de forma distinta es insostenible.») y que no porque algo lo piense mucha gente eso se convierte en verdad. Lo que sí ha ocurrido, afirma en un momento en que la novela adopta casi casi el formato ensayístico, es que el hombre se ha apropiado con frecuencia de labores brillantes producidas por algunas mujeres. Y como argumento se va hasta la fenomenología de Merleau-Ponty y Edmund Husserl. De Husserl y sus trabajos sobre eso que llamamos identidad propia dice que «LA MUJER de este último, fue quien dirigió los pasos del pensador llevándolo de vuelta hasta Hegel, Kant y Hume cuando fue necesario». Y para universalizar el razonamiento, dirigiéndose a los lectores, concluye: «Después de todo, Queridos Lectores, os pregunto: ¿Cuántos hombres agradecen a sus mujeres tal o cual servicio?»

Lo que maravilla -al menos a mí me ha producido un efecto semejante- es comprobar cómo la escritora se mueve a lo largo y ancho del relato con facilidad encomiable. Salta del momento presente, de ese verano sin hombres que está pasando en Bonden, al pasado de su adolescencia y primeros escarceos eróticos para a renglón seguido recordar un poema de Lawrence o de Thomas Traherne (poeta inglés del siglo XVII), o a visualizar una foto de su madre Laura y su tío Harry de niños que parece estar  premonizando el futuro, o a una acción coincidente con su estancia en Bonden desarrollada en Nueva York por su hija Daisy junto a su padre Boris, o a recordar cuando ella y Boris se conocieron, o a esos recuerdos que el Cisne Abigail le cuenta a Mia mientras le muestra unos bordados que esconden algunas «picardías», etc.

Y es que el tiempo es asunto central en este relato. Se muestra en la novela todo el desarrollo temporal de los seres humanos: el nacimiento representado en la inocencia, dulzura y embeleso amoroso que provoca Simón, el bebé pelón de cinco meses de la vecina Lola; el mundo mágico infantil de Flora, hermana de cinco años de Simón, siempre disfrazada con una peluca; la adolescencia, etapa de formación en la que lo mejor y lo peor del ser humano van de la mano, representada en el comportamiento de las siete niñas capaces de realizar hermosos poemas y también de bromas crueles; la crianza de los hijos que mal que bien realizan Pete y Lola en medio de peleas y discusiones, aunque también de entrega amorosa; los 29 años de matrimonio de Mia y Boris con el miedo a que el tiempo se escape y el lógico deseo de atraparlo («¿Puedo en verdad culpar a Boris por su Pausa, por su necesidad de aprovechar la vida al máximo mientras pudiese, mientras tuviera todavía tiempo, tiempo para alguien que se estaba convirtiendo en un carroza?»); y por último, la estación término que supone el edificio de apartamentos para personas mayores -eufemismo para evitar la connotación negativa de la expresión Residencia de Ancianos- donde reside Laura con otras personas algunas de las cuales van quedándose por el camino (George, de 102 años, muere un día; Regina es trasladada a otro sector del edificio, a la zona de los residentes con alzhéimer; Abigail se rompe una cadera; y así).

Paul Auster, literatura norteamericana, Feminismo
Esta fugacidad del tiempo es materia reflexiva en este relato. La narradora en primera persona que es Mia -hay veces, muy ocasionalmente, en que cambia a la segunda- utiliza precisamente la escritura como (re)medio para retenerlo, o más bien, para fijarlo. Gracias al acto de escribir se puede romper la inexorable linealidad discursiva del tiempo haciendo presente -el único de ellos auténticamente real- el pasado y el que un día fue futuro para enseguida convertirse también en pasado:
«Lo que un día fue futuro es ahora pasado, pero el pasado vuelve en forma de recuerdo presente, está aquí y ahora, mientras escribo. De nuevo estoy escribiéndome en otro sitio. Pero no hay nada que me impida hacerlo, ¿no es así?»
También, y conviene no olvidarlo, Mia está pasando este verano en Bonden convaleciente de su paso por el Hospital mental en el que ha estado ingresada para superar la "Pausa" que Boris ha decidido tomarse. La escritura de este relato le va a servir para valorar en su justa medida todos los extremos de la situación a la que se ha visto abocada. Es un uso de la escritura como terapia.

Final
La novela sólo tiene 224 páginas, y en tan pequeño espacio contiene una elevada calidad literaria en forma de recursos utilizados, innovaciones estilísticas, tipografía diversa, figuras del narrador variadas, personajes bien caracterizados, hibridación de géneros y subgéneros literarios... Desde el lado de lo narrado mucho es lo que se toca aquí aunque sin duda alguna sea la condición temporal del ser humano la que prima sobre el resto. Y dentro del tiempo inmovilizado gracias a la escritura es la dualidad hombre-mujer la que se examina siempre utilizando un inmenso fondo de armario culturalista aplicado de forma pertinente: el Cine, citas de poetas, alusiones a filósofos (en especial a los existencialistas Heidegger y Kierkegaard. De este último Mia lee por sexta vez su obra "La repetición", lo que evidentemente nos devuelve de nuevo al ámbito temporal y a la relación de pareja), y sobre todo la narrativa de Jane Austen y su novela "Persuasión". 

Evidentemente -la misma escritora lo recalca en un momento del relato- la novela rezuma feminismo por todos sus poros. Es una historia de mujeres, escrita por una mujer, narrada y protagonizada por una mujer que busca puerto seguro en otras mujeres cuando su seguridad -«mi Muro», dice ella- ha decidido tomarse un tiempo -hacer «una pausa»- en su matrimonio. Y pese a esto trasciende del relato un cierto tratamiento humorístico de la situación gracias a lo cual la narración no se ahoga en un mar de reproches, insultos, etc. contra el macho tan frecuente en algunos relatos de corte feminista.

Como cierre de la reseña colocaré el Haiku que Mía recita en la sesión poética que no se sabe cómo acabaron haciendo un día ella y los Cisnes de Rolling Meadows. Creo que es una síntesis perfecta de lo esencial que transmite esta novela:
«yo recité el poema «Haiku» de Ron Padgett. "Eso sí ha sido rápido. / Me refiero a la vida."»
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18 jun 2018

Siri Hustvedt. "El mundo deslumbrante"

19 comentarios:
Siri Hustvedt es "una novelista, ensayista y poeta feminista estadounidense de padres noruegos". Esto es lo que dice de ella la enciclopedia Wikipedia cuando se la consulta. Y esto es por lo único que ella quiere ser conocida. Sobre su nombre y valía indiscutibles siempre se ha proyectado otra frase contra la que ella y muchas otras mujeres luchan, la de ser "la mujer de". Siri Hustvedt está felizmente casada y tiene una hija de ese matrimonio que es cantante y se llama Sophie Auster; y sí, su marido es Paul Auster, pero ella es mucho más que la mujer del exitoso escritor judío nacido en Newark, Estados Unidos.

Impostura, Feminismo, Heterónimos, Máscaras
La novela que he leído es una profunda reflexión sobre la propia identidad, el deseo de merecido reconocimiento, y las ansias de una mujer de sobrevivir en un mundo de hombres, cuyas reglas, escritas por ellos, sistemáticamente ignoran a la mujer o la consideran una mera  advenediza en su territorio. Según se avanza en la lectura de esta obra aparecida en 2014 se ve lo mucho de la propia escritora que hay en ella. No quiero decir con esto que el personaje protagonista sea un alter ego de la Sra. Auster, pero sí que contra lo que pelea la protagonista de "El mundo deslumbrante" es precisamente aquello que con maestría, elegancia y magnífico buen saber hacer ha podido evitar la escritora quien comparte su vida personal con un autor norteamericano de nombre Paul Auster, pero que en la vida pública es ella, Siri Hustvedt, y no el apéndice de nadie.

Comentario de la novela
Harriet Burden ha fallecido hace pocos años. Un investigador, I. V. Hess, aborda desde una perspectiva académica la personalidad artística y humana de esta mujer cuya Obra no logró alcanzar el Olimpo de los dioses creadores. Harriet, -Harry para muchos de sus amigos-, sostuvo siempre que sus creaciones no se valoraban debidamente por razón de su condición de mujer. Constatar tal hecho en vida ante los demás no es tarea fácil, motivo por el cual Harry, recién enviudada del marchante de arte Félix Lord, se lanza a realizar un proyecto novedoso: presentar su obra como si hubiese sido realizada por un artista masculino, o sea, ocultarse bajo una máscara de hombre y observar la recepción de sus creaciones así presentadas por parte del mundillo artístico neoyorquino.

El investigador de la biografía de Harriet utiliza un académico método de recopilación de materiales (diarios de la propia artista, entrevistas realizadas por él mismo a personas relacionadas con la artista, crónicas aparecidas en revistas de arte sobre las exposiciones en que se presentó la Obra de Burden bajo nombres masculinos, confesiones y comunicaciones sobre Harry de personas relacionadas con ella y una carta de un tal Richard Brickman a una prestigiosa revista de arte) manteniendo una escrupulosa distancia con los mismos a fin de lograr la mayor objetividad posible. Su acción -y ahí está la estructura de la novela- consiste en ordenar lo mejor que puede ese inmenso puzzle que es la poliédrica vida de Harriet Burden.

Dado que el asunto que se dirime en el relato es el de la distinta receptividad de una obra según que vaya firmada por hombre o por mujer, muchas de las consideraciones que Harry y también el mismo compilador de los materiales e investigador hacen tienen una estrecha relación con la filosofía de la percepción. Por esta razón muchos son los nombres de psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas, filósofos, analistas del lenguaje, escritores, comentaristas de arte visual, etc. que ella en sus diarios y quien redacta este ensayo biográfico citan como apoyo argumental a la tesis que pretenden mostrar a todos los lectores: la injusta discriminación que sufren las mujeres artistas en un mundo ocupado y organizado en todos los ámbitos por los hombres.

Feminismo, Hibridismo narrativo, Precursoras de la liberación de la mujer Junto a nombres de reconocidos pensadores (Freud, Lacan, William James [hermano mayor del escritor Henry James, profesor de psicología, fundador de la psicología funcional.], Edmundo Husserl [creador de la corriente filosófica de la Fenomenología], Sören Kierkegaard o Merleau Ponty [filósofos existencialistas aunque en épocas diversas], Bertrand Russell o Wittgenstein [intelectuales que desarrollaron y/o aplicaron los principios de la lógica matemática a sus reflexiones filosóficas], y otros muchos más desconocidos en gran medida por mí) son numerosas las referencias a escritoras como Emily Dickinson o Margot Cavendish. De la primera Siri Hustvedt utiliza de vez  en cuando  alguno de sus hermosos poemas para mejor significar la condición de aislamiento y nula consideración de la mujer en algunos momentos o situaciones. De la segunda toma nada más y nada menos que el título de la novela que tenemos en nuestras manos; y lo hace por haber significado esta mujer inglesa del siglo XVII (1623-1673) un anticipo del feminismo al reivindicar su derecho a producir y firmar las obras salidas de su inteligente mente. Margaret Cavendish en 1666 publicó, firmada con su nombre, una novela titulada "The description of a new world called The Blazing-World". Es de esta obra de la que Hustvedt toma el de la novela que he leído, y lo hace porque a su personaje le sucede algo semejante a lo que le ocurrió en vida a la Cavendish: verse ninguneada por la arrogancia de los hombres que sólo la tienen en consideración como esposa y madre, nada más.
"Harry citaba a menudo a Margaret Cavendish, esa pintoresca filósofa cuyo deseo más ardiente era encontrar lectores después de muerta." (pág. 318)
Junto a estas dos mujeres escritoras, precursoras del feminismo que alboreará en los primeros años del siglo XX, hay otro nombre que aparece en la novela y que le sirve a I. V. Hess de apoyo en el proceso discursivo para consolidar la tesis que desde el principio fórmula. Esta escritora es Djuna Barnes de cuya obra fundamental, "El bosque de la noche" [hace cosa de cinco años que lei y reseñé esta interesantísima novela de esta escritora norteamericana. Leer reseña aquí], utiliza una extensa cita referida a la significación que tienen en el pensamiento feminista las muñecas: 
¿Acaso las niñas no han hecho lo mismo con la muñeca? La muñeca, sí, blanco de cosas pasadas y por venir. ¡La última muñeca, la que se da a los mayores, es la muchacha que hubiera debido ser chico y el chico que hubiera debido ser muchacha!”. El amor por esta última muñeca se prefiguraba en el amor por la primera. La muñeca y el inmaduro tienen algo bueno: la muñeca porque parece tener vida y no la tiene y el tercer sexo porque tiene vida y se parece a la muñeca.” (pág. 76)
Con ya sólo lo escrito hasta aquí creo que se puede inferir que la novela es un alegato feminista sobre la discriminación de la mujer en un contexto muy determinado, los elitistas círculos artísticos, en este caso de Nueva York. Dicho alegato se presenta en forma de narración hibrida, o sea, compuesta por un variopinto número de elementos (pura ficción, genero ensayístico, poesía, crónica periodística, apunte memorialista...) que en ocasiones llega a abrumar al lector por la ingente cantidad de nombres de escritores, pintores, pensadores..., además de anotaciones a pie de página, unas referidas a personas del mundo real y otras del mundo ficticio al que pertenece, naturalmente, la artista sobre la que I. V. Hess -otro personaje de ficción- está indagando. 

No es una obra fácil, sino una obra exigente que a veces por el enciclopedismo que contiene causa cierta desazón y quizás en algunos hasta hastío. Pero conviene sobreponerse a esos momentos de desfallecimiento si se quiere disfrutar de una excelente lectura. Y es que Siri Hustvedt no realiza sólo una original y profunda denuncia de la discriminación de la mujer por parte de la sociedad machista y patriarcal que pese a todos avances y afortunadas evoluciones aún tenemos, sino que la  escritora hace gran literatura.

Hibridismo narrativo. ensayo narrativo
Muchos elementos formales gustan en esta narración. Lo primero es el carácter híbrido de la misma. Al igual que la mujer que no sólo quiere ser mujer en el sentido tradicional sino también participar en la construcción del mundo en el que hasta hace poco sólo participaban hombres, la novela no es sólo novela sino, sin dejar de serlo, también es los otros géneros. De ahí la atracción que sobre la protagonista, Harriet Burned, tiene su segunda máscara, Phineas Q. Elridge, negro y homosexual que hasta hace poco seguía en el armario; o sea, casi igual que ella que es madre, ha amado a su marido, lo ha esperado como Penélope aunque al fin se ha liberado y transformado en Ulises. Por esto defiende, como también hacia Djuna Barnes, el carácter andrógino de la mujer que ama a los hombres (a Félix, a su amante Bruno)  pero también a su amiga desde la infancia Rachel e incluso a Clammy, que la ayudará en momentos de difícil tránsito).

Con lo que se disfruta mucho [al menos yo sí lo he disfrutado] es con lo bien construida que está la narración. Una narración en la que la protagonista juega con las  máscaras, los heterónimos y los seudónimos, y que cuando decide dar la cara y mostrar el truco lo hace a través de un narrador falso que es el doble del personaje auténtico y al que se refiere con la segunda, primera y hasta en ocasiones tercera persona narrativa en un juego de focalizaciones pocas veces visto. Este perspectivismo o focalización múltiple se ve multiplicado por los distintos ángulos desde las que se ve a Harriet Burned según que sea ella quien cuente a través de sus diarios, sea alguno de sus hijos -Maisie o Ethan-, o los tres artistas hombres -Anton Tish, Phineas Q. Elridge o Rune- que en gradación de menor a mayor valía artística se prestan al juego de enmascarar la obra de esta mujer creadora plástica, o los periodistas que cubrieron las muestras en que se exhibieron las performances, o los curiosos personajes que viven en la casa de Burned y que ésta acoge desinteresadamente, o, finalmente, la propia consideración que sobre la creadora vierte el investigador I. V. Hess.

Para finalizar 
Sólo diré que hay momentos en la novela de un realismo impresionante, que no eluden lo escatológico cuando tal presentación es precisa para caracterizar a un personaje o explicar más claramente una idea o concepto. Y también quiero dar un aviso a lectores veloces: las notas a pie de página es importante leerlas si se quiere tener una cabal comprensión del relato. O sea, amigos, con esta novela de Siri Hustvedt no cabe ser presuroso. Mas vale leer poco y bueno, que mucho y malo, que decía -mucho mejor dicho: "Pagarse más de intensiones que de extensiones"- nuestro Gracián.

Datos del libro
Autora: SIRI HUSTVEDT
Título: “El mundo deslumbrante”
Nº de páginas: 408 páginas.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: Anagrama, 1ª Edición (8 de octubre de 2014)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8433979056
Precio:
En papel: 19,85€
Ebook: 15,19€