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| Póster con el que se incitaba a alistarse |
Esta novela del norteamericano John Dos Passos es un alegato antimilitarista con el que su autor quiso denunciar el optimismo que se generó en los USA tanto cuando el presidente Woodrow Wilson
decidió entrar el año 1917 en la Guerra Mundial, como cuando la misma finalizó
con la victoria de los aliados. La maquinaria militar, en especial el Ejército
y su jerárquica organización, aparecen en “Tres soldados” como laminadores de
la individualidad y especificidad del ser humano. Las personas desaparecen bajo
los uniformes anuladores de la personalidad, la repetitiva instrucción y la obediencia
ciega a cualquier orden que proceda de
un superior esté éste en sus cabales o no.
Sinopsis:
Tres jovencísimos muchachos, Andrews, Chrisfield y Fuselli,
coinciden en el campamento americano de instrucción en las proximidades de San
Francisco. Se han alistado voluntariamente entusiasmados por la idea de defender
la democracia y la libertad ante los desmanes de los boches (alemanes):
"Claro que todos hablaban de ir al frente para salvar al mundo por medio de la democracia. Decían que si uno no se alistaba, nunca podría ganarse la vida honradamente con su negocio."
Pronto la rutina de la instrucción se les hace tediosa y
desean que los manden a Europa para entrar en acción. Cuando esto sucede habrán
de viajar primero en USA de costa a costa apilados en un tren como si fuesen cabezas de ganado. En la costa atlántica les embarcarán en un mercante que los llevará
hasta Francia en condiciones insalubres. Llegados allí pasarán largo tiempo en el campamento
de la localidad de Cosne, próxima a Orleans al sur de París. Poco a poco su entusiasmo combativo se
va enfriando al escuchar las conversaciones de quienes ya han tenido
experiencia en el frente. Pese a ello aguantan y cada uno habrá de sobrevivir
en el ambiente anulador que supone el Ejército: Fuselli, deseoso de hacer
carrera en el mismo, verá frustradas sus aspiraciones lo que le hará caer en
una total apatía; Chrisfield sólo soportará la estancia allí porque ha de dar
cuenta de alguien que lo humilló en su primer campo de instrucción; y Andrews,
el más culto de todos ellos, deberá de perder la dignidad para lograr escapar
del servilismo y esclavitud que le supone la estancia diaria en el Ejército.
Estos dos últimos tendrán experiencia bélica y no acaban de entender qué tiene
que ver defender la democracia con matar seres humanos –los boches enemigos- que
han acudido al frente engañados como ellos por sus mandos y políticos.
