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20 mar 2024

Doce películas en un trimestre (A pares XLII)

8 comentarios:
Se acerca la Semana Santa, época de procesiones, playa, montaña, en definitiva, unos días de vacaciones para desconectar de la rutina laboral. No sé cómo hará el tiempo esos días festivos. Hay predicciones que hablan de lluvia y algo de fresco. Si así fuera y hubiera que quedarse en casita, qué mejor que combatir el posible tedio con alguna película de las infinitas que existen en las múltiples plataformas de streaming. Yo durante este primer trimestre de 2024 he visto algunas que a continuación paso a daros su título y alguna brevísima impresión. Todas ellas son buenas, eso os lo aseguro; procuro elegir con criterio, pues no estoy para perder el tiempo con tonterías que no me entretengan ni me aporten nada. Con todo y con eso, más de una vez he abandonado la proyección harto de la estupidez que estaba contemplando. Ninguna de la docena seleccionada entran dentro de esa malhadada categoría. Espero que alguna de las doce os agrade.

Collage creado con los carteles anunciadores de las películas citadas en esta entrada 



La sociedad de la nieve
de J.A. Bayona (Netflix). Me gustó. En pantalla grande, o sea, en sala, debe de resultar espectacular. Las imágenes de los paisajes montañosos nevados donde se perdió el avión que transportaba a ese equipo uruguayo de jugadores de rugby son magníficos; la música que subraya los episodios más álgidos estupenda; la actuación de los actores encardinando a esos jóvenes que para sobrevivir hubieron de realizar acciones lejanas a lo convencional de un comportamiento humano es fantástica; y la dirección de Juan Antonio Bayona magistral. No me extraña que en los últimos Premios Óscar estuviera nominada en las categorías de película internacional y maquillaje y peluquería; lástima que no se alzara con ninguno de ellos, pero ya se sabe que lo principal es haber estado nominado, haber optado a los premios.
 
 

Barbie
de Greta Gerwig (HBO). La vi en esta plataforma cuando la ofreció llamativamente para así ganarse suscriptores entre quienes no lo éramos. Yo la vi, pero decidí no suscribirme porque entiendo que con las tres que tengo en la actualidad (Movistar, Filmin y Netflix) voy más que sobrado. Contra lo esperado por mí, la peli de Mattel y la Warner no me desagradó. La actriz que encarna a Barbie (Margot Robbie) creo que borda el papel; el resto del elenco, mención especial de Ryan Gosslin en el papel de Ken, cumple el nivel de exigencia. Me recordó, salvadas las distancias, bastante a la película El show de Truman. Diré que de todo eso que se ha dicho sobre si es una peli feminista, de corte LGTBI o cosas así, yo no he visto mucho. Pues casi mejor, qué queréis que os diga, porque de cuotas y elementos así ya está uno algo hartito (ja, ja).



Anatomía de una caída
de Justine Triet. De las doce películas que aquí presento es la única que he visto en Sala. Me ha encantado. Es una peli que englobaría en el género filmes de juicios. En ella la protagonista, encarnada por una estupenda Sandra Hüller, se defiende de una acusación de asesinato. Tan bien está la actriz alemana en su papel, y salí yo tan satisfecho del cine, que al llegar a casa busqué en internet su filmografía y a los pocos días disfruté de la siguiente película que figura en esta relación.  El film se alzó con el Premio Goya a la mejor película europea. En los Óscar la Hüller se quedó sin el premio a la mejor actriz, que se llevó Emma Stone por Pobres criaturas.



Toni Erdmann
de Maren Ade (Filmin). La película es de 2016, tiene un largo metraje (160 minutos) que se lleva la mar de bien. Y se lleva así de bien porque es una comedia insólita que, como bien dijo en su día mi antiguo compañero de colegio Carlos Boyero, «mezcla realismo y surrealismo, esperpento y soterrada ternura». Pienso que no se puede decir más y mejor con menos palabras. A partir de Anatomía de una caída y de este título el nombre de Sandra Hüller no lo olvidaré jamás. Buscaré más filmes en los que ella intervenga. Seguro.



Elena sabe
de Anahí Berneri (Netflix). Esta película argentina de 2023 no es de las que me hayan dejado recuerdos imborrables. Elena (Mercedes Morán) padece Parkinson en estado terminal y quiere, antes de que la enfermedad la incapacite absolutamente, indagar sobre la repentina muerte de su hija Rita (Erica Rivas) que la policía despacha como suicidio por exceso de antidepresivos. ¿Sí? ¿No? No quiero decir más para no interferir en el disfrute de la cinta. Basada en la novela homónima de la argentina Claudia Piñeiro, novelista que todos sabéis me gusta mucho. Mi admiración por la Piñeiro fue lo que me llevó hasta este título.



Chinas
de Arantxa Echevarría (Movistar+). De las películas que fueron nominadas en los últimos Goya, ésta de la directora bilbaína es la que me ha parecido más refrescante y que me ha sorprendido más gratamente. Ver cómo se las ingenia una familia inmigrante china en nuestro país y cómo difiere el comportamiento de los mismos según pertenezcan a la primera o a la segunda generación, pienso que queda muy bien plasmado en la cinta. Los actores, algunos de ellos no profesionales, realizan una actuación sobresaliente. No se llevó nada en los Goya, aunque sí se alzó con el Premio del Público 2023 del programa de televisión Días de Cine. Recomiendo vivamente verla. 



Cerrar los ojos
de Víctor Erice (Movistar+) la vi en la misma semana que Chinas. Me pareció cine del bueno. Me recordó muchísimo, quizás por la actuación en la misma de Ana Torrent, a la ya lejana en el tiempo -¡nada menos que 50 años!- El espíritu de la colmena en la que la niña Ana Torrent debutó. En esta ocasión es José Coronado quien se lleva la palma actoral que se le ha reconocido con el Goya al mejor actor de reparto.  La historia me pareció un hermoso homenaje al Cine, quizás, como dice Boyero, algo lenta, y es que hoy día nos hemos desacostumbrado a echar una mirada morosa sobre lo que sea.



La verdad
(La verité)
de Hirokazu Koreeda (Movistar+) es una película franco-japonesa de 2019. La vi al encontrarla en los listados que estas plataformas de streaming que frecuento ofrecen. Ver que en ella participaban dos grandes actrices francesas como son Catherine Denéuve y Juliette Binoche  fue acicate suficiente para ponerme a verla. De nuevo estamos ante una película de el Cine dentro del Cine; en esta ocasión el asunto va de una estrella cinematográfica en su ocaso que ha de vérselas con los problemas que de siempre le ocasiona su hija. Las memorias publicadas por la diva serán el desencadenante del conflicto madre-hija a propósito de la verdad declarada u ocultada en las mismas. Me gustó.



Vidas pasadas
de Celine Song (Movistar+) es una hermosa película que he visto últimamente a rebufo de los Óscar que han llenado las programaciones de las plataformas televisivas con las nominadas y/o premiadas este año o los anteriores. En concreto Vidas pasadas estuvo nominada a los mismos como mejor película y como mejor guion original, pero no se llevó ninguno de los dos. Es una coproducción USA-Corea del Sur que pone el acento en la perdurabilidad y la huella que dejan en las personas los amores primeros aunque se hayan sentido de bien niños, como ocurre con los protagonistas de este film romántico. Separados por haber emigrado ella desde Seul a Canadá y reencontrados veinticuatro años después querer hacer revivir las ascuas amorosas por parte del chico es ya cuestión imposible pues el embrujo platónico queda sepultado por la fea, si bien confortable, cómoda y satisfactoria, realidad adulta. 



Qué bello es vivir
de Frank Capra (Filmin) era una laguna cinematográfica que necesitaba cubrir de una vez por todas. En las entrevistas que por los Goya se publicaron en prensa y salieron por televisión, buena parte de los entrevistados, a la habitual pregunta de ¿Cuál es para ti la mejor película de la Hº del Cine?, respondían con este título de 1946. Pues habrá que verla, me dije. La busqué y la encontré en Filmin. Según pasaban los minutos fui recordando la historia del bueno de George Bailey (James Stewart) que el día de su casamiento con la guapa Mary Hatch (Donna Reed) deberá hacerse  cargo, por la desaparición de una importante suma de dinero, del banco de empréstitos que su padre fundara. Estamos ante una versión distinta de Cuento de Navidad de Dickens en la que el bueno no es un niño sino un adulto y el señor Scrooge es aquí el potentado Mr. Potter que sólo vive para quedarse con todo lo que alberga la ciudad donde se desarrolla la acción. Entrañable película con efectos cinematográficos muy interesantes para el momento. Un film necesario para insuflar nuevos bríos de ilusión a un mundo depauperado y destrozado que acababa de salir de la segunda guerra mundial.



Maestro
de Bradley Cooper (Netflix). Es otro de los títulos nominados a los Óscar 2024 (mejor película, mejor actriz y mejor actor protagonistas, mejor guion original, mejor sonido, mejor fotografía, y  mejor maquillaje y peluquería) que ante lo arrasador que fue Oppenheimer de Christopher Nolan se quedó sólo con el gustazo de haber sido nominada para nada menos que siete galardones. Es un biopic sobre el director y compositor Leonard Bernstein que me gustó mucho. Presenta a Bernstein (Bradley Cooper) escindido tanto en su vida profesional (hacedor de obras sinfónicas cultas y obras populares) cuanto en su vida privada (atraído tanto por hombres como por mujeres). Su condición de judío es otro elemento importante en el film. A mí me agradó especialmente por la calidad musical que encierra. En sala debe de ganar mucho por este motivo.



Golpe de suerte
de Woody Allen (Filmin). Cierro esta selección de doce películas vistas durante este primer trimestre del año con esta (año 2023) de mi admirado Woody Allen. Sí, sé que el director de Manhattan no se sale habitualmente de su temática, pero lo hace tan bien, es tan hermosa la coloración vintage que da a sus obras, son tan vivaces y simpáticos los diálogos, y, como casi siempre, son tan bellas las imágenes de las ciudades en las que sitúa la acción (París de nuevo, en esta ocasión), que no me resisto a su atractivo. Como en muchas otras de sus obras, el azar, esta vez en forma de encuentro casual, es parte esencial de la trama. El amor pasado que revive Alain (Niels Schneider), los celos del amante actual Jean (Melvil Poupad) y las dudas de Fanny (Lou de Laâge),la guapa chica, es el triángulo amoroso que se presenta. Luego el suspense y de nuevo como en la conocidísima Match Point la veleidosa suerte -otra vez el azar- hará que todo se resuelva. Por medio esos diálogos tan Woody Allen, con esa punta de humor y cinismo tan característico en él. A destacar, la imagen algo velada voluntariamente, quizás para transmitir una sensación de sueño e irrealidad; en fin, no sé, a mí al menos así me lo ha parecido. 

Espero que alguno de estos títulos sea de vuestro agrado. Os deseo unos espléndidos días de descanso.
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NOTA
Os dejo aquí entradas similares a ésta publicadas en El blog de Juan Carlos, que os pueden servir para elegir algún título cinematográfico:



16 nov 2019

Woody Allen y Bong Joon-ho. “Día de lluvia en Nueva York” y "Parásitos" (A pares V)

17 comentarios:
¿Por qué un "A pares" de estas dos películas? Pues... en primer lugar porque ambas están o han coincidido en cartelera durante algunas semanas; en segundo lugar porque en ambas llueve mucho (ja, ja...); y en tercer lugar, ¡y sobre todo!, por el morbo que me suponía ver la 'prohibida' por Amazon de mi admirado Woody Allen y el no menor morbo de ver una peli coreana premiada en el Festival de Cannes..

Si se precisaba que por fin se alejase el calor y la sequía -la pertinaz sequía, se decía antes- para recomponer las reservas hidráulicas a lo que se entiende por normal, no era menor la necesidad de que el frío nos echase de las calles y de las terrazas que todo lo inundan para cobijarnos en el calor y la oscuridad de las salas de cine. Huyendo, pues, de la lluvia en pocos días de hace dos o tres semanas he visto dos películas que me han gustado. Una, la de Woody Allen, no me ha sorprendido lo más mínimo, pero no me ha disgustado un ápice; la otra, la de Bong Joon-ho, me ha dejado boquiabierto por la frescura y el vigor que transmite.


"Día de lluvia en Nueva York"
Woody Allen rinde siempre homenaje a la ciudad en la que sitúa la historia, pero sin duda alguna de todas ellas es evidente que Nueva York es  su ciudad por antonomasia. Es cierto que hay muchas otras (Barcelona, París, Oviedo, San Sebastián en la próxima, etc.) pero Nueva York desde la que se entiende como su obra maestra, "Manhattan", es la que se lleva la palma.

Comedia romántica, Woody Allen y Nueva York, Amazon
En "Día de lluvia en Nueva York" Allen enfoca la ciudad desde el lado más intimo, que es el de las personas que la habitan y la viven. Dos jóvenes amantes, el inteligente Gatsby Welles (Timothée Chalamet) y la hermosísima Ashleigh Enright (Elle Fanning) planean pasar un fin de semana en Nueva York. Ella, Ashleigh, está nerviosa y muy ilusionada sobre todo porque va a poder entrevistar para la revista de su Centro de Estudios al famoso director de cine, Roland Pollard (Liev Schreiber); por su parte, él, Gatsby, lo tiene todo planificado al dedillo para una bella estancia romántica: alojamiento en un lujoso hotel, comida en un restaurante que recuerda con agrado de cuando vivía con su familia allí, cena a la luz de las velas... Pero todo se irá desmoronando porque la inmadura Ashleigh queda cegada por las engañosas luces del mundo del Cine -el director Pollard, el guionista Ted Davidoff (Jude Law) y sobre todo el actor Francisco Vega (Diego Luna)- que bajo el señuelo del reconocimiento a su valía como periodista redactora le lanzan continuas llamaradas interesadas sólo por su cuerpo.

Mientras esto sucede el romántico Gatsby deambula por su antiguo barrio neoyorquino donde topa con viejos compañeros de Instituto y en especial con Shannon (Selena Gomez), hermana de una novieta que tuvo; Shannon ha crecido y ya no es la niña que él ni siquiera veía cuando salía con la hermana. Además de este encuentro, Gatsby va a encontrarse en Nueva York con familiares suyos que acuden a la fiesta que da su madre (Cherry Jones) de la que él está distanciado por no haber seguido sus consejos maternos.

Todos los personajes viven un momento de crisis identitaria, todos llevan puesta una máscara metafórica que para bien proseguir su andadura vital deberían de lograr quitarse. Y de esto va la película de cómo van cayendo estas máscaras, de cómo los personajes se van encontrando a sí mismos, de cómo van a ir descubriendo quienes verdaderamente son: Asleight, una inmadura joven adolescente a la que deslumbran las luces fatuas de Hollywood; Gatsby, un romántico de libro, ciego ante el verdadero amor; Vega, un actor fallido y encasillado en papeles seriados; Pollard, un director que ya no es el artista que antaño llegó a ser; el guionista Davidoff, un creador sin reconocimiento por estar siempre a la sombra del director; etc,

Woody Allen, "Día de lluvia en Nueva York"
Por otra parte en el film se enfrentan dos mundos, dos generaciones, dos Nueva York. Mientras Gatsby, un empedernido romántico -sin duda alguna el otro yo de Woody Allen-, ama el viejo New York del Village y los antiguos hoteles, Ashleigh se obnubila ante el New Yok contemporáneo del hotel supermoderno donde entrevista al director Pollard o del loft donde se aloja el actor Vega. Es una ciudad que se resiste a dejar de serlo -la de la música de jazz, la del piano que toca Gatsby mientras aguarda la llegada de Ashleigh, la de los restaurantes vintages, la de la lluvia que le da un halo romántico- frente a esa otra que surge con fuerza arrolladora -la de la música de la fiesta donde Ashleigh ve al actor Vega por vez primera, la del mundo apresurado e irreflexivo en el que se adentra la inmadura periodista en ciernes, la de la lluvia siempre inoportuna que cae sobre la ciudad y que la convierte en gris y sucia-.

Y luego está el típico estilo Woody Allen que hace que reconozcamos que esta comedia romántica, esta película que no es de las mejores pero que mantiene con vigor el nivel, es suya: el color, los vestuarios, la iluminación, los diálogos siempre interesantes, los golpes de humor, la música de jazz que tan bien informa cualquiera de los 50 filmes que forman su Obra cinematográfica: También propio del mundo Allen es la adecuada elección de actores y la manera de actuar a sus órdenes: una bellísima Elle Fanning, un contenido y muy en su papel Timothée Chalamet, un atormentado y periclitado en su papel Liev Schreiber, un magnífico Jude Law, etc., etc. Por poner un pero diría que Selena Gómez es quizás quien menos me ha convencido; ella procede del mundo de la canción aunque esta película no sea la primera que protagoniza, pero no sé es la que en mi opinión queda por debajo de los demás actores; sin duda alguna Elle Fanning se la come con patatas.

Bueno, está claro, es una película que recomiendo vivamente. Os aconsejaría verla primero en el Cine y luego cuando la pasen también por televisión para apreciar mejor sus inteligentes diálogos. Creo que sí que se pasará por TV, al menos en la plataforma Amazon por ser ésta la que la ha producido y quien generó ese absurdo intento de anular su exhibición ante las pertinaces denuncias del movimiento Me-Too contra Woody Allen. Ante la decisión de la productora, el actor y director demandó a la empresa a la que exigió compensaciones por valor de 68 millones de dólares. Finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo privado por el que además de una compensación en metálico no revelada la empresa dio permiso para emitir la cinta. ¡Alabado sea Dios! ¡Madre mía!




"Parásitos"
Acudí a ver esta película del coreano Bong Joon-ho, a quien no conocía de nada, simplemente por haber sido galardonada, por unanimidad del jurado, con la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. Cannes y sus galardones siempre son para mí fiables. Sólo por esto decidí entrar en el cine; por esto y por escapar de la lluvia que afuera caía inmisericorde.

Bong Joo-ho, Palma de Oro, Festival de Cannes
Sinopsis (proporcionada por la productora)
Toda la familia de Ki-taek está en el paro y se interesa mucho por el tren de vida de la riquísima familia Park. Un día, su hijo logra que le recomienden para dar clases particulares de inglés en casa de los Park. Es el comienzo de un engranaje incontrolable, del cual nadie saldrá realmente indemne.

Comentario
La familia Ki-taek subsiste como puede en un semisótano que cuando llueve de la manera que lo hace en el film se inunda irremisiblemente. Pese a su vida miserable, o quizás precisamente por ello, son agudos de ingenio y van saliendo adelante. Cuando Ki-woo (Choi Woo-shik) que da clases particulares a la hija de la familia Park, Park Da-hye (Ji-so Jung), escucha a Yeon-kyo (Cho Yeo-jeong), histérica sra. Park, que desearía una persona para atender a su hijo Da-song (Jung Hyeon-jun) piensa en su hermana Ki-jung (Park So-dam) y sin aclarar el parentesco entre ambos se la recomienda a la señora de la casa. Lo mismo ocurrirá cuando el sr Park (Lee Sun-kyun) pierda a su chófer de años y cuando la casa de la familia se quede sin Moon-gwang (Lee Jung-eun), su ama de llaves de siempre; rápidamente los dos hijos de la familia Ki-taek recomiendan sustitutos para dichos puestos que serán, sin ellos desvelar el parentesco, el señor Ki-taek (Song Kang-ho) y la esposa de éste, Chung-sook (Jang Hye-jin).

De la anterior exposición se puede colegir fácilmente el porqué del título o, al menos, uno delos motivos. Digo uno porque hay otro menos anecdótico y más profundo. Viendo la ciudad donde transcurre la acción se observa la enorme diferencia de clase social que existe entre estas dos familias. Una distancia de clase imposible de reducir y que a lo más que puede llegar es a ese sucedáneo de igualitarismo consistente en que los humildes a través de su trabajo en las casas de los ricos se aprovechen de las migajas que éstos van dejando caer. Estos pobres servidores intentarán metamorfosearse, transformarse en algo que no son. El igualitarismo tan pregonado por otros coreanos -los del Norte-, viene a decirnos Bong Joon-Ho, es intento inútil condenado absolutamente al fracaso.

Lo mejor de esta cinta es la combinación de comedia (hay momentos de una gran hilaridad) con crítica social (el cambio urbano que se percibe en la ciudad del barrio pobre de los Ki-taek a la zona high standing donde viven los Park es espectacular; y otro tanto puede decirse de la madriguera donde se hacinan los Ki-taek y la mansión que habita la familia de clase alta), thriller y drama familiar. Todo ello muy bien dosificado y con unos giros que sorprenden y que reavivan la acción cuando esta parece languidecer en un metraje de 132 minutos.

Me ha gustado mucho la película y creo que es una de las mejores del año 2019. Críticos afamados y poco complacientes no dudan en calificarla de obra maestra. Desde luego, si os gusta el Cine pienso que no debéis dejar de verla.

29 ene 2018

Va de cine I. Woody Allen: "Wonder Wheel" y "Manhattan"

19 comentarios:
Este mes de enero, presto ya a finalizar, ha sido para mí un mes muy de cine; vamos, quiero decir que he tenido la oportunidad de ver una serie de películas que me han encantado. Al ser varias he decidido no hablar de todas en ellas en este post. Por eso titulo la entrada como Va de Cine I; de manera que otro día hablaré de los filmes que no aparezcan en ella. En esta ocasión me voy a referir a dos películas de Woody Allen con las que inauguré y cerré el mes: la primera semana vi "Wonder Wheel" y la última, "Manhattan".

En un próximo post, y siguiendo esta serie "Va de Cine" que hoy inauguro, comentaré "Tres anuncios en las afueras" la película de Martin McDonagh que, ¡seguro!, tendrá fuerte protagonismo en los próximos Premios Óscar; y también en ese mismo 'Va de Cine II' hablaré de una película que vi ayer mismo, "Pastoral americana", la primera incursión en la dirección del actor Ewan McCregor, que me ha dejado francamente impresionado, tanto que ya he echado mano de la novela de Philip Roth de la que es adaptación.
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"Wonder Wheel"

Woody Allen, Jim Belushi, Juno Temple, Justin Timberlake

A mí casi todo lo que ha salido de la cabeza de Woody Allen me gusta y me ha gustado. La última de sus películas (él suele -'solía' más bien me parece que tendremos que decir a partir de ahora- realizar uno o dos largometrajes por año) venía auspiciada, además de por él mismo -para mí ya suficiente-, por un magnífico plantel de actores entre los que destacan Kate Winslet, Justin Timberlake, Jim Belushi y Juno Temple. La historia que se cuenta en este filme bien podría haberla escrito Eugene O'Neill, Tennessee Williams o Arthur Miller, los grandes dramaturgos realistas americanos del siglo XX. Con esto quiero decir que como tantas otras realizaciones allenianas es muy teatral.

La acción transcurre en un Nueva York de los años 50. Las vidas de cuatro personajes se entrelazan en medio del bullicio del parque de atracciones de Coney Island: Ginny (Kate Winslet, soberbia como casi siempre en todo lo que toca. Gracias a ella la historia sube varios peldaños), es una ex actriz emocionalmente volátil que ahora trabaja como camarera; Humpty (Jim Belushi), operador de la famosa noria que da título al film, es el marido de Ginny y el padre de Carolina a quien no ve desde hace muchos años; Mickey (Justin Timberlake), el apuesto y joven socorrista que relata la historia, sueña con convertirse en escritor y será quien provoque el desenlace de la historia; y, por último, Carolina (Juno Temple, a quien yo sólo recordaba por el papel, siendo casi una niña, de hermana del personaje de Keira Knightley en "Expiación", película dirigida por Joe Wright en 2007), es la hija de Humpty; Carolina que se esconde de unos gangsters en el apartamento de su padre. En este relato hay pasión, violencia y traición.

En el fondo estamos ante una historia de fracasos humanos: fracaso en su matrimonio y como actriz el de Ginny que sueña con algún papel en una obra de O'Neill; fracaso como escritor de Mickey que se  ha de conformar con ser un ligón de playa; fracaso como hombre  y padre de Humpty que querría salir del alcoholismo; fracaso de Carolina, que huye de su pasado y choca con la cruda realidad que se vive en Coney Island donde está el tiovivo -una metáfora en el fondo- que gestiona su padre. El amor se alza como única esperanza en unos y otros. Pero, como suele ser habitual en Allen, el desamor, el engaño y la traición siempre están al acecho y acaban con esta ilusión que se revela falsa, egoísta, inútil e hipócrita.

Lo mejor del film sin duda alguna radica, por este orden, en la actuación de Kate Winslet, en el colorido tipo películas de los años 50 utilizado para la narración, en la perfecta ambientación dentro del bullicio propio de una feria de atracciones, en la música de jazz con la que como siempre Allen envuelve sus historias, y también en esa única espita de humor que hay en esta historia más que otras veces, triste; un humor localizado en ese niño pirómano, hijo de Ginny, que vive a su bola dada la escasa atención que le prestan los adultos.

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"Manhattan"

Vi "Wonder Wheel" en plena vorágine del fenómeno #MeToo en USA respondido desde Europa con el manifiesto encabezado por Caterine Deneuve. Entre alegatos y contraalegatos han ido saliendo a la palestra casos antiguos que se creían ya olvidados. Y entre estos paseos por el pasado de supuestos o ciertos abusos sexuales salió, cómo no, el de Woody Allen denunciado hace ya 25 años por su hija adoptiva Dylan Farrow quien dijo haber sufrido abusos sexuales de él cuando ella sólo contaba 7 años. Todo el escándalo surgió a raíz de la separación del cineasta de Mia Farrow, su pareja de entonces, quien había descubierto que Allen mantenía una relación con otra hija adoptiva de la Farrow, Soon-Yi Previn, que entonces contaba 19 años. En su momento todo quedó en agua de borrajas; pero, al rebufo del movimiento #MeToo, Dylan Farrow ha vuelto a la carga y no son pocas las actrices que habiendo trabajado en su día a las órdenes de Woody Allen han expuesto el asco que estos posibles abusos -que ellas dan por ciertos- les producen, razón por la que renuncian volver a estar a sus órdenes.

Woody Allen, Manhattan, abusos sexuales, Mia Farrow

En el revuelo mediático desencadenado por las denuncias contra Harvey Weinstein y otros influyentes miembros de la industria hollywoodense no pocos artículos han aparecido opinando sobre el asunto. Especialmente me llamó mucho la atención uno publicado el 31 de diciembre en Babelia, traducción del escrito originalmente en inglés por Claire Dederer quien al abordar la figura de Woody Allen y otros creadores se preguntaba si debíamos abominar de toda su obra de ficción a causa de su comportamiento real.

El artículo de la escritora francesa me dio qué pensar, pensamientos que plasmé en un post en mi otro blog "Reflexiones" el 10 de enero pasado [leerlo aquí]. En ese breve ensayo, entre los argumentos que ella daba en un sentido y en otro, al hablar del caso Woody Allen ejemplificaba especialmente con una de sus consideradas obras maestras, "Manhattan". Esto me llevó a revisitar la película que hiciera en 1979.

"Manhattan" es una auténtica confesión: ¿autobiográfica? En la película Isaac Davis (Woody Allen) es un neoyorquino de 42 años que tiene un trabajo que odia, una novia llamada Tracy (Mariel Hemingway) de 17 años a la que no ama y una ex esposa lesbiana, Jill (Meryl Streep), a la que desearía estrangular porque está escribiendo un libro en el que cuenta las intimidades de su matrimonio. Su mejor amigo, Yale (Michael Murphy), está casado con Emily (Anne Byrne) a quien engaña con Mary (Diane Keaton), una mujer sexy y snob de la que Isaac Davis se enamorará perdidamente. La idea de dejar a su novia, acostarse con Mary y abandonar su trabajo supone para él el comienzo de una nueva vida.

Mariel Hemingway, Michael Murphy, Diane Keaton, Meryl Streep
Todo en "Manhattan" evoca la vida real de Woody Allen: la separación de su primera mujer de la que tuvo un hijo; su cultura judía que aparece aquí como en todos sus filmes; su afición por el jazz y el clarinete: la melodía 'Rhapsody in blue' de George Gershwin es el papel celofán que usa para envolver el canto a Nueva York que es el filme; su amor por la ciudad de los rascacielos declarado desde la primera imagen de la película; el egoísmo que le mueve en el ámbito amoroso; incluso la edad de los personajes coincide con la de los actores en ese preciso momento; la ausencia de todo sentido moral respecto al sexo: aquí es donde radica el principal ataque actual a esta obra de arte que cuando salió en 1979 sólo recibió elogios y hoy -cuarenta años más tarde- es vista como un canto a la depredación sexual, un elogio del adulto que con su experiencia y labia seduce a una inocente adolescente que le sigue ciegamente en todo, sexo incluido naturalmente. Aunque las denuncias de Dylan se refieren a 1992 y "Manhattan" es 13 años anterior a ellas las impulsoras del #MeToo quieren ver en esta obra de creación un elogio machista del abusador, del depredador sexual. 

¿Es fundamentalmente "Manhattan" lo que denuncian algunas feministas norteamericanas? Pues no, naturalmente que no. Esta película es una auténtica obra de arte que vista cuarenta años después de su estreno conserva toda la fuerza y vitalidad artísticas de entonces. La belleza predomina en ella, una belleza conseguida con el blanco y negro en que fue rodada, con la hermosa música de Gershwin en que viaja envuelta la historia, con el magnífico buen hacer de todos los actores (pondría algunos 'peros' a Mariel Hemingway que se muestra algo fría y distante en el papel de adolescente apasionada que representa), con los brillantes diálogos construidos por Woody Allen, con esa teatralidad tan característica de la mayoría de sus filmes, con la inteligencia verbal contenida en el lenguaje utilizado, con ese humor tan elegante y al tiempo tan crítico y cáustico marca de la casa, con la iluminación utilizada en muchos de los planos que hace que sean auténticos cuadros, con el ritmo narrativo y visual utilizado, con esa preciosista imagen de la gran manzana que es todo el filme, con ese fuerte culturalismo (Scott Fitzgerald, Isaak Dinesen, Mahler...) que como si nada impregna todo el film realizado como tantos otros del director en clave dramática muy de corte teatral, con...


En fin, todo lo que diga de ella no son más que elogios. Por eso, respecto a la polémica (algunos llegan a calificarla de 'caza de brujas' desatada actualmente en Hollywood y otros espacios de creación artística) no puedo por menos que -para no repetirme aquí- remitiros a las consideraciones que tengo expuestas en "Reflexiones", mi otro blog. Ya me diréis qué opináis vosotros al respecto.