24 ene 2026

"Hamnet": del libro a la película

17 comentarios:
Leí con muchísimo placer, hará cosa de cuatro o cinco años, la novela Hamnet de Maggie O'Farrell. Me encantó. Así lo reflejé por escrito en la reseña que de la misma hice en este mismo blog. Es por esto que al conocer que se estrenaba la versión fílmica de la misma no dudé ni un momento en ir a verla. Estrenada el 23 de enero sólo en Cines no demoré mi asistencia, aunque lo hacía con sentimientos encontrados dado que previamente había leído dos críticas bien distintas: una es la que el crítico Luis Martínez hizo en el diario El Mundo, elogiosa de todo punto («Pocos finales ha dado el cine reciente tan tremendos, tan plenos, tan dolorosos, tan brutales y tan exquisitos a la vez, tan delicados y, si se quiere, tan poco pudorosos, tan bellos sin duda, tan irresistiblemente catárticos y desmedidos, tan prodigiosos en el mismo sentido que Dreyer se atrevió a filmar el milagro de la resurrección en Ordet.»); la otra fue la del también crítico Carlos Boyero aparecida en el diario El País, en la que, tras calificar como estupidez Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson o de inane Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa, manifestaba su indiferencia ante la versión cinematográfica de Hamnet realizada por la directora china residente en Norteamérica Chloé Zhao («No tengo nada que contar de ella. Ni bueno ni malo. Es que me cuesta recordar algo de ella después de haberla visto hace ocho días. […] La película me parece una nadería pretenciosa.»).

Por todo lo dicho es por lo que me ha parecido oportuno recuperar la reseña de la novela para confrontarla con la adaptación cinematográfica que vi este fin de semana. Va aquí mi opinión sobre la novela:


"Hamnet" de Maggie O'Farrell

«La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer nunca que se está salvo. No dar nunca por hecho que el corazón de tus hijos late, que tus hijos beben leche, que respiran, que andan y hablan, sonríen, discuten y juegan. No olvidar ni un momento que pueden desaparecer, que te los pueden robar en un abrir y cerrar de ojos, que se los pueden llevar como leves vilanos.»

Concha Cardeñoso (traductora), Maggie O'Farrell
Es la primera novela que leo de Maggie O'Farrell, autora irlandesa a la que llegué gracias a una elogiosa crónica que escuché en una emisora de radio durante un viaje. Quien la recomendaba era Sergio del Molino, escritor a quien sigo y leo desde hace tiempo. En el programa radiofónico que oía mientras conducía Del Molino hablaba con Concha Cardeñoso, traductora de la novela en la edición de Libros del Asteroide que es quien la ha publicado en España. Mis expectativas sobre ella tras escucharlos eran grandísimas. Sin desvelar nada de lo que ocurría en la narración pero sí aclarando el origen de la misma ambos expusieron algunos extremos de la novela que en 2020 ganó el National Book Critics Circle Award for Fiction y el Women’s Prize for Fiction

Sergio del Molino ensalzó especialmente la traducción de Concha Cardeñoso, extremo que he comprobado y -¡disfrutado!- por mí mismo durante la lectura. Sin duda alguna la precisión lingüística, el cuidado por encontrar el vocablo exacto a cada una de las situaciones es uno de los grandes valores de la novela. 


Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Agnes, una muchacha peculiar que parece no rendir cuentas a nadie y que es capaz de crear misteriosos remedios con sencillas combinaciones de plantas, es la comidilla de Stratford, un pequeño pueblo de Inglaterra. Cuando conoce a un joven preceptor de latín igual de extraordinario que ella, se da cuenta enseguida de que están llamados a formar una familia. Pero su matrimonio se verá puesto a prueba, primero por sus parientes y después por una inesperada desgracia. 
Partiendo de la historia familiar de Shakespeare, Maggie O’Farrell transita entre la ficción y la realidad para trazar una hipnótica recreación del suceso que inspiró una de las obras literarias más famosas de todos los tiempos. La autora, lejos de fijarse únicamente en los acontecimientos conocidos, reivindica con ternura las inolvidables figuras que habitan en los márgenes de la historia y ahonda en las pequeñas grandes cuestiones de cualquier existencia: la vida familiar, el afecto, el dolor y la pérdida. El resultado es una prodigiosa novela que ha cosechado un enorme éxito internacional y confirma a O’Farrell como una de las voces más brillantes de la literatura inglesa actual


Prosigo con mi comentario. Resulta que la novela se titula "Hamnet", nombre que tuvo uno de los hijos de William Shakespeare. En la Inglaterra de finales del XVI el nombre Hamnet se utilizaba de manera indistinta con el de Hamlet. Y precisamente "Hamlet" es el título de la tragedia shakespeariana más conocida y alabada. Oyéndo hablar a  Del Molino con Cocha Cardeñoso pensé que la novela de Maggie O'Farrell se centraría sobre todo en la figura del dramaturgo isabelino. Y con esta expectativa mental es con la que comencé la lectura de la novela. Según avanzaba en ella con mucho gusto por mi parte, sin embargo en mi cabeza se iban deshaciendo como azucarillos las equivocadas ideas previas con que empecé a leerla. Pensaba -veo que equivocadamente- que la figura de William, el padre de Hamnet, tendría mayor relevancia en el relato, algo que no es así. Bueno, en realidad no es así y sí es así, dado que en el fondo la novelista en este relato muestra, entre otros muchos asuntos, las entrañas ocultas de la creación; en esta ocasión desciende hasta el motivo escondido, ignoto para los demás, por el que, ella imagina, se gestó  la tragedia shakespeariana del Príncipe de Dinamarca: algo tan cotidiano entonces como la muerte de un hijo. Esto, tras reflexionar sobre la lectura recién finalizada, me parece de quitarse el sombrero.

La verdad es que esta magnífica narración va precisamente de eso, de la vida cotidiana en Inglaterra a finales del siglo XVI: la vida, la muerte, la peste, las relaciones familiares, el teatro... El protagonismo recae especialmente en las mujeres y sobre todo en Agnes, la esposa del creador de "Hamlet" y padre de Hamnet. Agnes es quien con su esfuerzo, su magia, sus celos infundados o no, el amor a sus hijos, la mala relación con su madrastra, etc. llena y ocupa todo el relato. Es Agnes Hathaway (en la realidad histórica Anne Hathaway) la figura esencial en este relato. Es una mujer que vive muy en contacto con la Naturaleza de la que conoce todo o casi todo; es en cierta manera algo hechicera pues por transmisión materna sabe de las propiedades de no pocas plantas con las que fabrica remedios sanadores que sus vecinos valoran en lo que valen, motivo por el que la visitan  solicitándoselos. Al tiempo Agnes posee la capacidad de intuir el futuro y penetrar en el interior de la mente de las personas al presionarles con fuerza entre el pulgar y el dedo índice de la mano. Es ella una mujer independiente que no se amilana ante la presión familiar ejercida por su madrastra Joan, que lleva adelante sus propósitos sin arredrarse, y que anima a su marido simplemente por desprendido amor a que haga realidad sus deseos literarios aunque para ello deban de separarse marchando él a Londres y quedando ella a cargo de los hijos en Sttraford Upon Avon.

El marido de Agnes aparece siempre innominado, jamás se le cita por su nombre y mucho menos por su apellido a fin de no oscurecer en nada, de no empequeñecer la inmensa figura de la esposa Agnes y la de los otros personajes, que constituyen la cotidianidad en la que Él también se mueve. Aunque hay algún hombre como John, el suegro de Agnes. o Hamnet, el malhadado hijo, la mayoría de los personajes son mujeres: Judith, la hermana gemela de Hamnet; Susana, la muy responsable hermana mayor; los suegros: Mary, que cuida a Agnes como si fuera hija suya, y John, el guantero bebedor y mal negociante del que el marido de Agnes deberá escapar si quiere hacer algo en la vida; Eliza, Gilbert, Edmond, Richard, Mary que falleció («¿piensas en ella, todavía esperas oír sus pasos, su voz, su respiración por la noche?, porque yo sí, todo el tiempo. Todavía creo que un día me despertaré y estará ahí otra vez, a mi lado; que pasara algo, una arruga o un pliegue en el tiempo, y volveremos a estar donde estábamos cuando ella vivía y respiraba.», le dice Eliza a su madre Mary), y el esposo de Agnes son hijos de John y Mary; Bartholomew, hermano de Agnes; y por último estaría Joan, la segunda madre de Agnes y Bartholomew, que de su matrimonio con el padre de ellos «tiene seis hijos (ocho, contando a la hijastra medio loca y al idiota de su hermano, de los que tuvo que hacerse cargo cuando se casó)». Los seis hijos de Joan: Caterina, Joanie, Margaret, James, Thomas y William (el pequeño) apenas si tienen protagonismo en el relato. 

Es, como se ve, una galería grande de personajes -aún debería nombrar a algún otro como Ned (aprendiz ayudante del abuelo), Hewlands (el terrateniente fallecido al que el abuelo John adeudaba unas pieles que paga con clases de latín a los chicos menores por parte de uno de sus hijos), o Heminge (un amigo del padre de Hamnet, actor de la compañía teatral que éste tiene en Londres)...- en la que jamás, como ya he dicho, se cita por su nombre a William Shakespeare. Pero aunque nunca se le nombre explícitamente de fondo, y al tiempo en un primer plano, aparece su colosal figura abriéndose paso en el mundo de los corrales de comedias. El genio que hoy admiramos por su incontestable altura y nivel literario es mostrado en este relato visto desde la pequeñez de la vida doméstica: las dificultades económicas, la mala relación con el padre, el amor hacia los hijos, la relación con su mujer, la necesidad de la separación respecto a la familia para poder abordar el éxito en la capital...

Teatro isabelino, El Globe, Corrales de comedias
Sin duda alguna el motivo principal de la novela es la muerte de uno de los gemelos, el hijo al que la peste se llevó a pesar de los esfuerzos que la madre puso en impedirlo. En la época, la muerte de un hijo adolescente o de un bebé al poco de haber nacido e incluso, algo muy habitual, de la propia madre en el momento del parto no era algo infrecuente. Sin embargo -y eso es lo que en mi opinión Maggie O'Farrell se esfuerza en transmitirnos, lográndolo plenamente- mostrar el dolor de la madre que le dio la vida, que lo amamantó, que lo cuidó y fantaseó con su futuro no es materia frecuente en un relato. Aquí sí, y este es temáticamente el punto fuerte de esta narración: vemos a Agnes deshecha, desorientada, perturbada por la muerte de su hijo querido. Quizás, quien lea esta reseña pueda pensar en este momento que su marido es un desalmado al no sentir un dolor semejante al de Agnes ante la muerte del hijo. ¿Es así la cosa en verdad? Despejar esta duda es uno más de los alicientes que tiene la lectura de esta novela. Os animo a leerla y a disfrutar con ella.  

La autora, así nos lo indica ella misma al final de la obra, se ha documentado muchísimo. En la documentación que ha manejado no todo está claro. Por ejemplo el nombre de la mujer de Shakespeare aparece casi siempre como Anne y alguna otra vez como Agnes, nombre que ella ha preferido en su ficción. Sin embargo las fechas que se explicitan (matrimonio de Agnes y el padre de Hamnet en 1583; la peste y muerte del hijo en 1596; estreno de la tragedia "Hamlet" en 1601) son todas ciertas, verídicas y debidamente comprobadas.

Estilísticamente el relato avanza en contrapunto temporal en la primera parte de la novela, la cual finaliza con el fallecimiento del hijo adolescente. La distancia temporal es precisamente la marcada por las tres fechas señaladas, con el centro en la de 1596, basculando las otras dos narraciones hacia delante ('flash forward') y hacia atrás ('flash back') respecto a ésta. Conocemos así el noviazgo entre Agnes y «el preceptor de latín». la vida de Agnes antes de casarse, el domicilio anejo a la casa de los suegros, etc.

En la segunda parte el contrapunto es más espacial que temporal. Concretamente en esta parte Maggie O'Farrell juega sobre todo con las localizaciones: en Londres donde Shakespeare intenta abrirse camino en el mundo del teatro y la casa familiar en Strafford Upon Avon donde vive Agnes con los hijos y a la que acude no con la frecuencia debida el dramaturgo. Esta tardanza en regresar a casa despierta en la cabeza de Agnes el fantasma de los celos. 

Si hay algo magnífico por encima del resto en la novela, ello es el lenguaje utilizado. Es un lenguaje pleno de imágenes y metáforas («el dulzor punzante de manzanas caramelizadas», por eso de poner un ejemplo), de una precisión léxica extraordinaria. Se nota que Concha Cardeñoso, la traductora, se ha esforzado muchísimo por hallar el vocablo justo y fiel a la frase, a su contexto. Es un vocabulario preciso y adecuado para la época. Por ejemplo 'carriola' (cama baja con ruedas que se oculta bajo otra cama más alta); 'orillo' (remate de otro color de las telas); 'sebes' (Cercado de estacas altas entretejidas con ramas largas); 'buccino' (Caracol marino de concha pequeña y abocinada, cuya tinta solían mezclar los antiguos con las de las púrpuras y los múrices para teñir las telas); 'crespina' (Cofia o redecilla que usaban las mujeres para recoger el pelo y adornar la cabeza); yegua picaza (Dicho de un caballo o de una yegua: De color blanco y negro mezclados en forma irregular y manchas grandes.), etc.

Algunas citas:
  • «Una mañana de principios de primavera, unos quince años antes de que Hamnet vaya corriendo a casa del médico, un preceptor de latín se encuentra junto a esa misma ventana; ensimismado se tira del aro que lleva en la oreja izquierda.» (ejemplo de traslación en el tiempo. Muy cinematográfico)
  • «Las plantas y las uñas conservan todavía la suciedad que acababa de recoger de la vida: polvo en la calle, tierra del huerto, barrio de la orilla al río, donde se bañaba con sus amigos hace menos de una semana.» (ante el cadáver de un ser recién fallecido)
Mi experiencia de reseñador me dice que si la novela me ha gustado como es el caso no viene a cuento señalar algo negativo respecto a ella, por muy menor que esto sea. Y no viene a cuento ni conviene porque luego parece como si eso fuese lo más destacable del comentario. Y como no deseo provocar confusión alguna y mi intención y deseo es destacar la enorme valía de esta obra, me contendré. Sólo añadiré para finalizar que me encantan los libros que hablan de libros, los libros en los que aparecen autores trabajando sobre sus creaciones, aquellas historias en las que se entremezclan en equilibrada armonía la ficción y la realidad. "Hamnet" de Maggie O'Farrell es una de ellas.

Teatro isabelino, Strafford Upon Avon, Anne Hathaway
El teatro de El Globe de Shakespeare en Londres

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Nota:
Procuro en mis reseñas no incurrir en spoiler a fin de incitar a realizar la lectura del libro reseñado. Por ello, en esta ocasión, para no desvelar un extremo importante de la trama he ocultado esa información tachándola en color negro. Si alguien, pese a todo, deseara conocer dicha información no tiene más que seleccionar la frase tachada y podrá leerla sin problema alguno.



"Hamnet" de Chloé Zhoe

Chloé Zhoe, Novelas adaptadas al Cine
Mi opinión sobre la versión de Chloé Zhoe, cuyo guion firman la propia directora del film junto a la autora de la novela, vendría a situarse en una zona intermedia de las manifestadas por Martínez y Boyero.

Prácticamente hasta el final de la película reconozco que me aburrí bastante. Para mí hay un exceso de imágenes con un tono excesivamente bajo de luminosidad en los interiores que se llevan buena parte del minutado en un buscado contraste con las de la naturaleza exterior llenas de luz y color. Es evidente que la realizadora ha querido transmitir la idea de que en los años finales del XVI el mundo íntimo y familiar, el doméstico de las casas, era así, rígido y oscuro. Por contra el exterior, de donde la protagonista Agnes Hathaway recoge plantas para confeccionar remedios que su madre tenida por bruja le transmitió, está pleno de luz. Bien, es una interpretación en imágenes de lo que en palabras expone en su narración Maggie O'Farrell; sin embargo las imágenes de la directora china no alcanzan en mi opinión la altura de belleza poética a la que llega la escritora irlandesa a base de un magnífico léxico y unas metáforas e imágenes retóricas de nivel supremo.

Como se ve por lo señalado en el párrafo anterior vengo a coincidir en algo con Carlos Boyero. Pero también estoy con Luis Martínez en la calidad cinematográfica que tiene la última parte del film, Esa parte está dedicada a la representación teatral en The Globe de la obra que el comediógrafo inglés compuso a raíz de la muerte de su hijo. Con esta puesta en escena el marido viene a reconciliarse con la esposa y a curarse él mismo -y también su mujer Agnes- catárticamente del tremendo duelo que la desaparición mortal del pequeño le ha ocasionado. Cuando leí la novela resalté que Shakespeare le transmite a su compañera la mejor prueba de amor que podía darle: hacer que su hijo desaparecido alcance la inmortalidad gracias al poder de la creación artística. En el film se percibe, quizás hasta mejor que en la novela, esta cuestión. 

En definitiva, sin pretender hacer categoría de lo anecdótico, de nuevo viene a mí el dicho más o menos extendido de que buenas novelas hacen malas películas, mientras que malas novelas hacen buenas películas. Hamnet de Chloé Zhoe no es mala película, qué va, para nada, es más según reflexiono sobre ella escribiendo estas impresiones veo en ella más y más aspectos valiosos, pero en la comparación con la obra literaria queda bastante por detrás de la misma, eso sí. 

Nota final.- He echado mucho en falta la autorizada opinión de Miguel Pina, administrador del blog Cine y críticas marcianas, que este mismo mes de enero decidió cerrarlo tras diez años de exitosa existencia. Las críticas que semana tras semana Miguel realizaba en su blog eran para mí un faro seguro. Esta vez acudí a una sala huérfano de su consejo y sabe Dios cuánto lo he echado de menos. Estoy convencido de que Miguel se habría dado cuenta de que el film a diferencia de la novela carece de muchas de esas inolvidables figuras que habitan en los márgenes de la historia  que Maggie O'Farrell en su relato trata con ternura al tiempo que, tal y como dice la propia editorial en la sinopsis promocional de la novela, ahonda en las pequeñas grandes cuestiones de cualquier existencia: la vida familiar, el afecto, el dolor y la pérdida. Estas pequeñas grandes cosas se perciben en la película, pero no al nivel con que aparecen en la novela. 

21 ene 2026

"Las sirenas de Titán" de Kurt Vonnegut. "Pupila de águila" de Alfredo Gómez Cerdá (A pares XLVIII)

6 comentarios:
En este "A pares" aúno dos lecturas que en cierto modo podrían tener un nexo de unión, el de sus potenciales lectores. Y digo 'podrían' porque no estoy convencido de que los lectores degustadores de uno y otro libro sean los mismos, o sea, los adolescentes y jóvenes. La novela de Kurt Vonnegut es claramente de  ciencia ficción, una tendencia con la que suelen simpatizar jóvenes y adolescentes. La de Alfredo Gómez Cerdá está claramente dirigida al sector juvenil-adolescente de la población; sin embargo la del estadounidense Kurt Vonnegut no.  ¿Entonces?



  "Las sirenas de Titán" de Kurt Vonnegut

Las sirenas de Titán, Kurt Vonnegut,Ciencia Ficción
Sinopsis de la novela
Un hombre llamado William Niles Rumfoord ha llevado su nave espacial privada al corazón de un ignoto infundibulum cronosinclástico (el ‘infudibulum cronosinclático’ es una zona del espacio-tiempo en forma de espiral, donde el tiempo y el espacio se curvan y se superponen, permitiendo a los seres interactuar desde diferentes épocas y lugares). Como resultado, Rumfoord y su perro Kazak acaban diseminándose en el tiempo y en el espacio a lo largo de una espiral, con un extremo en el sol y el otro en Betelgeuse, y Rumfoord, que se materializa en la Tierra y otros cuerpos solares cada vez que éstos interceptan la espiral, puede ver a la vez todos los aspectos de la verdad, convirtiéndose así en una especie de semidiós, desagradable, pero altamente refinado.

Estamos ante una novela publicada por el escritor norteamericano en 1959 y que se adscribe al género de la ciencia ficción. La Tierra, Marte, Mercurio, la novena luna de Saturno: Titán...; en definitiva, la galaxia de la Vía Láctea y dentro de ésta el Sistema Solar es el espacio en el que se mueven los protagonistas. Hay en la novela una fuerte crítica a la Religión, al liderazgo, al triunfo socio-económico, a la sustitución del ser humano por máquinas, al militarismo y la tendencia humana a la autodestrucción.

Todo lo anterior lo muestra el novelista envuelto en un tono de humor crítico, lo que le procura un  cierto distanciamiento.  También es muy importante en esta novela, la segunda que publicó, el hecho de que los distintos capítulos dan la sensación de ser relatos independientes, aunque ciertamente están entrelazados entre sí. La ficción científica que es hace que el concepto tiempo sea lábil y se hable, concretamente en las referencias a personajes extraterrestres de tiempos que van desde la prehistoria hasta el siglo XXI. La exageración, lo hiperbólico es importante en muchas partes de la novela y sirven para marcar la diferencia entre lo humano terrestre y lo foráneo extraterrestre.

Al protagonista Malachi Constant le predicen un comportamiento que le llevará a viajar por la galaxia para finalmente tras recalar en Titán regresar a la Tierra donde se casará con la mujer de Rumfoord. Por mucho que Constant intente sustraerse a su destino, el mismo parece que se cumplirá inexorablemente. 
Una filosofía existencial y desesperanzada emana de la peripecia vivida por Malachi. El antimilitarismo es muy importante en el relato. No hay que olvidar que el mundo en la fecha de aparición de la novela se encontraba al borde de una tercera Guerra Mundial (triunfo de la Revolución comunista en Cuba) que se adivinaba aniquiladora. El antimilitarismo unido al humor es patente en muchas páginas de la novela:
«Un observador no habría sabido quién estaba al mando en realidad, pues hasta los generales se movían como marionetas al compás del absurdo redoble:
Ran rataplán, plan, plan;
Ran rataplán, plan, plan.
¡Ran rataplán!
¡Ran rataplán!
Ran rataplán, plan, plan.
»
Un humor crítico, de tono sarcástico, que recorre toda la sociedad. Además de en el gremio militar Kurt Vonnegut pone su punto de mira en el profesoral del que formaba parte y que conocía muy a fondo. Así se ve cuando en un momento de la novela se refiere a una anciana profesora de setenta y tres años (Miss Isabel Fernstermaker):
«El despacho estaba abarrotado de trabajos sin corregir, algunos de hacía cinco años. Iba muy retrasada, tanto que había declarado una moratoria en los trabajos escolares hasta que se pusiera al día con las correcciones.»
Y en una novela de contenido tan filosófico ni siquiera éstos -los filósofos-  escapan a la mordaz crítica del novelista:
«Waltham Kittredge a menudo perdía el hilo de los reyes filósofos norteamericanos, en su intento por reflejar en palabras el ambiente de la clase social de Rumfoord. Como buen profesor universitario que era, Kittredge buscaba palabras rimbombantes y, como no las encontraba, acuñaba muchas palabras nuevas e intraducibles.»
Noel Constant es un hombre que todo lo cifra a su interpretación, libérrima, de la Biblia. El influjo de la religión en la vida política de Norteamérica, la idea e imagen de Dios presente hasta en los billetes, las iglesias, el modo hipócrita de actuar de los políticos..., todo ello es objeto de crítica en Las sirenas de Titán:
✔  «Magnum Opus Inc [misteriosa corporación interplanetaria creada para manipular la historia humana]. Era una máquina maravillosa para violentar el espíritu de miles de leyes sin transgredir ni siquiera una ordenanza municipal.
A Noel Constant le impresionó tanto ese monumento a la hipocresía y las prácticas abusivas que quiso comprar acciones sin consultar siquiera con su Biblia.
»
✔  «La bandera de esa iglesia será azul y dorada —dijo Rumfoord—. En ella estarán escritas estas palabras con letras doradas sobre campo azul: CUIDA DE LA GENTE, Y DIOS TODOPODEROSO CUIDARÁ DE SÍ MISMO.»
Leí esta novela por recomendación de MJ Ruiz del blog MJRuiz.com. La destacaba su administradora, dentro del Reto Serendipia 2025. por ser una novela distinta y relevante.  Yo la elegí junto a otras dos para intentar realizar dicho Reto. Bueno, pues diré que la novela no ha sido muy de mi gusto; la verdad es que a mí el género de la ciencia ficción no me va demasiado. Pese a esto reconozco en ella elementos más que interesantes, algunos de los cuales he dejado reflejados en esta breve reseña.



"Pupila de águila" de Alfredo Gómez Cerdá

Alfredo Gómez Cerdá, literatura juvenil,
Pupila de águila es una novela muy leída en colegios e institutos. Durante mis años de profesor en activo la teníamos como lectura obligatoria para los alumnos de 3º o 4º de la ESO. La recomendábamos por los valores educativos que indudablemente contiene y porque la historia al estar protagonizada por personajes adolescentes entendíamos -y comprobábamos curso tras curso- que era del gusto de los alumnos. 

Sinopsis de la novela
Martina es una chica joven que, nacida en un zona montañosa, vive en Madrid por imperativos de su formación de deportista. Se ve sometida a una pequeña operación, lo que la lleva a encontrarse con Igor, un joven que intentó suicidarse y que le recuerda a su hermano, muerto en misteriosas circunstancias.

Alfredo Gómez Cerdá presenta el momento evolutivo hacia la vida adulta de dos chicos adolescentes -Igor y Martina- que en el proceso de búsqueda de las razones que llevaron a Tino Soriano, hermano de Martina, a suicidarse se encontrarán a sí mismos y descubrirán el amor. Es una historia con tintes policíacos, un thriller, que contiene los ingredientes típicos del género: suspense, sorpresas, giros inesperados, ambiente urbano, egoísmo, corrupción, levísimos apuntes de los bajos fondos de la sociedad y el mundo sórdido (tráfico de drogas, pornografía...). En un relato para adolescentes como éste la sensación de abandono o poca atención por parte de los padres hacia ellos (en especial en Igor del Val), el mundo de los amigos (el grupo musical de Igor junto a sus amigos Manu, Alberto y Lola), el mundo de las amigas del colegio de Martina, etc. aparecen como elementos indispensables en una novela que tiene como destinatario este grupo humano de la sociedad. La novela se desarrolla en la ciudad de Madrid y se recorre gran parte de su geografía urbana, algo que a mí me ha resultado muy agradable e imagino -y lo sé por haberlo comprobado personalmente- que para alumnos residentes en Madrid gusta muchísimo. Es una novela que contrapone la vorágine de la gran ciudad con la tranquilidad del pueblo donde habitan los padres de Martina y donde ella se refugia cuando el estrés la sobrepasa.
 
La novela fue publicada por vez primera en 1989. En la relectura que he realizado he tenido en mis manos nada menos que la edición 54ª. El éxito de la novela como se ve es total. Sé por experiencia que la novela gusta mucho y según compañeros aún en activo hoy mismo resulta de éxito asegurado entre sus alumnos adolescentes. El motivo estriba en que Alfredo Gómez Cerdá conoce y sabe mostrar a la perfección el mundo interior adolescente: las inseguridades en el ámbito de los primeros amores; la rebeldía hacia los padres en busca de la propia identidad; paradójicamente, pero en nada contradictorio con lo anterior, la necesidad de sentir el afecto de los mismos; las tentaciones peligrosas como las drogas y el alcohol; la importancia de los estudios; y, sobre todo, la importancia de los amigos en esta etapa y la imperiosa necesidad de reconocer y rechazar las amistades tóxicas y cultivar y valorar debidamente las saludables.

La novela a pesar de los años transcurridos no ha perdido actualidad ninguna. Leída por mí como mero lector me ha entretenido muchísimo. Se pasa con ella un rato de lo más agradable. Pero, eso sí, no se debe olvidar nunca el público para el que está destinada.

13 ene 2026

Irene Escolar, protagonista de "Personas, Lugares y Cosas" de Duncan MacMillan

8 comentarios:

Desde que el pasado 19 de diciembre leyera en el diario El País la elogiosa crítica de Raquel Vidales a Personas, Lugares y Cosas, la obra que acababa de estrenar en el Teatro Español de Madrid la actriz Irene Escolar, tenía muchas ganas de acudir a verla. La verdad es que no encontré buenas localidades hasta el domingo 11 de enero de 2026, último día de la representación que se había estrenado el 25 de noviembre de 2025. 

Mis expectativas eran muy altas tras leer la crítica de El País en la que se decía que Irene Escolar  compró los derechos de la obra de Duncan MacMillan que  había visto representada en Londres, donde se estrenó en 2015. Decía Raquel Vidales,  crítica del suplemento cultural:
«Irene Escolar compró los derechos de la obra para producirla y representarla en España, sin esperar a que el papel le cayera del cielo. Visto el resultado en el teatro Español de Madrid, Escolar no se equivocó en su apuesta: exprime hasta la última palabra de ese texto que Macmillan concibió para actrices como ella.
Todo el peso de la obra recae sobre ella.
»
He visto a la actriz en al menos dos obras que ahora mismo recuerde: en Agosto (Condado de Osage) de Tracy Letts  y en El cojo de Inishmaan de Martin McDonagh, ambas obras bajo dirección de Gerardo Vera. Me encantaron las dos y me gustó mucho la actuación de la actriz, cosa que en la que vi el pasado domingo no me ha ocurrido. Quizás la figura del director sea la causante de esta enorme diferencia. Desde luego Gerardo Vera, que en paz descanse, está a una distancia estratosférica —todo en mi humilde opinión personal, que conste— de Pablo Messiez.

El asunto que se toca en la obra no es menor desde luego: el problema de adicción a las drogas de una actriz y su inconstante deseo de desengancharse para poder continuar con su profesión de la que su drogadicción la está expulsando. La obra se inicia con un quedarse en blanco de Sara quien, representando La gaviota de Chejov, cae en un completo desvarío quedando desmayada en escena. Precisa Sara de un certificado de salud para poder seguir en la profesión. Es por ello que acude a una clínica de desintoxicación. Allí los internos (alcohólicos, drogadictos, politoxicómanos y demás) tienen sus idas y venidas de la institución, o sea, sus salidas aparentemente curados y sus reingresos por haber vuelto a caer en la adicción.

El planteamiento es la mar de sugestivo, si bien durante las dos horas de duración no hay muchos avances en el mismo. El grueso de la función se queda en la evolución del personaje de Sara (como Mamen se presentó ella en la institución) que quiere y no quiere dar el paso para salir de la esclavitud que las drogas le suponen. La terapia grupal es el centro del tratamiento y a esa terapia ella se niega en principio. Los demás internos quedan un tanto desvaídos ante la enorme centralidad que la obra da al personaje interpretado por Irene Escolar

Raquel Vidales en su elogio a la actriz por el personaje que compone de Sara dice del mismo:
«Es egoísta, desquiciada y cruel como todo toxicómano, pero también sensible, insegura y frágil como solo puede serlo una diva tan adicta a las drogas como al aplauso. Los mejores momentos son cuando Escolar logra que todas esas capas confluyan en un gesto, una frase, un silencio. El personaje emerge entonces en toda su dimensión.».
En mi opinión es cierto todo lo que la crítica dice, aunque también según mi criterio, esos silencios —¡excesivos!— y esos gestos suelen ir acompañados de frases dichas de modo muchas veces ininteligible por la rapidez con que la actriz las pronuncia o por el bajo volumen de voz con que las emite, lo que hace difícil su intelección. Es aquí donde mi decepción encontró su causa. Y no sólo ocurre en las escenas del tratamiento, sino que ya desde las escenas del inicio el atropellamiento en la dicción unido a la negligente vocalización por parte de Irene Escolar hace que la obra comenzase a no llegarme como debiera. 

Hago responsable de estos defectos en la actuación por partes iguales a actriz y director de la función. Creo que Pablo Messiez, que acierta con la puesta en escena de los 'monos' por síndrome de abstinencia de Sara, claramente fantásticos, oníricos y aterradores, se equivoca al no haber corregido debidamente la dicción de la actriz.  Una dicción que queda claramente expuesta en su desnudez al confrontar con la claridad de los otros actores, en especial de Javier Ballesteros en el papel de Marc y de la pareja que hacen el papel de padres de la diva toxicómana, los dos estupendos en mi opinión: Sonia Almarcha que además de madre hace los papeles de doctora y terapeuta, y Tomás del Estal que junto al de padre borda el papel del toxicómano Pol.

Para finalizar esta crónica de mi desilusión echo mano de nuevo de unas palabras de la crítica teatral de Babelia. Dice Raquel Vidales hablando de la actriz británica que representó a la Mamen/Sara de la obra: 
«Denise Dough logró uno de los mayores éxitos de su trayectoria encarnando a la protagonista, uno de esos personajes extremos que pueden encumbrar o arruinar una carrera». 
Sin llegar al extremo final diré que con esta actuación Irene Escolar desde luego no se ha encumbrado. E insisto en mi opinión a pesar de que los aplausos al final de la larga función de 140 minutos con un descanso de 15, a todas luces excesivo, durante el que la música electrónica, propia de sesiones en las que proliferan las drogas, 'ameniza' el interludio, fueron muy abundantes y duraderos. Curiosamente el teatro, lleno hasta la bandera ese día, tenía un público formado en muy gran número por profesionales del mundo teatral y cinematográfico: actores, actrices, directores de cine, directores teatrales, guionistas de series televisivas, productores, etc. En fin, que los compañeros de Irene Escolar y del resto del elenco que concluían el período de actuaciones en el Teatro Español de Madrid vinieron a aplaudir a sus camaradas. No sé si esta manera de proceder es habitual en el mundo de la farándula, pero sí que llamó mucho mi atención reconocer caras que me eran familiares por su participación en seriales televisivos, en películas y obras de teatro de mayor o menor éxito. 


Espero, más bien lo deseo, volver a ver a la actriz en otra producción teatral. Ansío volver a degustar a la actriz que hace ya más de diez años me entusiasmó. Espero que así sea y que la saga de los Gutiérrez Caba a la que pertenece la actriz con ella se perpetúe. Y su calidad también.


10 ene 2026

Por favor, cuida de mamá. Novela de Kyung-Sook Shin

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«Mi querida hija, los escuchas a los tres a la vez. Tu cuerpo está entrenado para atender sus necesidades. Sientas a tu hija a la mesa y la peinas, y cuando tu hijo mayor te dice que aún así quiere ir a esquiar, prometes hablar con su papá, y al ver que el pequeño se ha caído al suelo, dejas rápidamente el cepillo para ayudarlo a levantarse y le limpias la nariz, luego coges de nuevo el cepillo y acabas de peinar a tu hija.»

Kyung-Sook Shin, Aurora Echevarría Pérez (traductora)
Inicio esta reseña haciendo un elogio de los grupos de lectura; quisiera destacar lo mucho que se puede aprender participando en ellos. Digo esto desde mi particular experiencia: hace no demasiado tiempo que acudo una vez al mes a las reuniones del Club de Lectura de la librería La Casa del Libro de la calle Fuencarral de Madrid. Dudé un poco al principio sobre si comprometerme, pues pensé que quizás las lecturas que eligiese el/la moderador/a no fueran a ser de mi gusto. Pero pronto todas mis dudas  desaparecieron. Y es que Sandra, la coordinadora encargada de este Club de Lectura, además de persona muy agradable, acierta en cada una de sus elecciones. 

Gracias al Club he conocido autores cuya existencia desconocía. Es el caso de Kyung-Sook Shin, escritora surcoreana nacida en una localidad cercana a Jeongeup,  ciudad de la provincia de Jeolla del Norte al suroeste del país. De la autora, nacida en 1963, en España sólo se ha traducido Por favor, cuida de mamá, novela que ella sacó a la luz en 2008. Tuvo un enorme éxito en su país, Corea del Sur, vendiendo ese mismo año un millón de ejemplares; tres años más tarde se alzó con el premio literario Man Asian, alcanzando ya en ese momento los dos millones en ventas. Un tremendo éxito que dio a conocer a la autora fuera de su país siendo traducida a muchos idiomas. En España la traducción se debe a Aurora Echevarría Pérez y en mi opinión es una magnífica traslación que se lee con muchísimo agrado.

Sinopsis (tomada de la página web de la editorial de la novela)
"Por favor, cuida de mamá" es la historia de Park So-nyo, esposa y madre, que ha vivido una vida de sacrificios y compromisos. Ahora, a sus sesenta y nueve años y con algunos achaques, mientras está viajando desde el campo coreano hacia el Seúl de sus hijos ya adultos, So-nyo se separa de su esposo cuando las puertas de un tren abarrotado se cierran. Mientras sus hijos y su marido buscan por las calles, recuerdan la vida de Park So-nyo y todo lo que dejaron sin decirle. A través de sus voces conmovedoras, comenzamos a descubrir los deseos, dolores y secretos que ella guardaba en su interior. Y a medida que el misterio de su desaparición se va desentrañando, descubrimos uno todavía mayor, el de todas las madres y sus hijos: cómo el afecto, la exasperación, la esperanza y la culpa se suman al amor. Compasiva, redentora y escrita con gran belleza, "Por favor, cuida de mamá" reconecta al lector con su historia familiar y con los sacrificios olvidados hace años.

Dice la autora en una de las solapas de la edición española: 
«Damos por descontado que nuestras madres están a nuestro lado para ayudarnos de forma incondicional, y que siempre estarán ahí. Pensamos que han nacido para ser madres. Pero antes fueron niñas, y mujeres, como lo somos nosotras ahora. Con este libro quería dar voz a esas mujeres. Mi madre es la energía detrás de mis textos.»
No sé si en otras de sus novelas será como ella afirma en la última frase de la cita anterior, pero lo que es verdad al cien por cien es que  Kyung-Sook Shin en Por favor, cuida de mamá hace una profunda y sincera declaración de amor a su madre y en definitiva a todas las madres, pues como es bien sabido lo particular y pequeño a través de la creación literaria, si ésta es de calidad, adquiere condición de universalidad llegando y golpeando la mente y el corazón de los lectores sean de la cultura que sean. 

En la novela que he leído la familia que busca desesperadamente a la madre desaparecida es coreana, por supuesto, pero de religión cristiana. Quiero decir con esto que los valores que defienden están muy próximos a los de los lectores españoles. Pero no sólo por la cuestión religiosa, sino también por el contexto social en el que la vida de esta mujer se ha desarrollado, semejante al sucedido en nuestro país en los años 60 del siglo pasado. Fue durante esos años y algo antes cuando se produjo la gran migración interna: buena parte de la población abandonó las zonas rurales y se traslado a las grandes urbes donde se les presentaban mejores perspectivas vitales. Los padres de los jóvenes se sacrificaron espectacularmente para que éstos estudiasen y lograsen con el paso de los años vivir mejor que ellos. Este sacrificio llega en esta historia hasta el punto de sentir vergüenza los hijos de su madre y ésta ocultar sus tremendas carencias culturales para no abochornarlos. 

A la emotividad de la historia se une la originalidad formal que Kyung-Sook Shin utiliza en la novela. Distribuye el contenido de la misma en cuatro capítulos y un epílogo. La historia tiene una duración de 9 meses, si bien lo más relevante sucede en los primeros días y semanas de la desaparición de la protagonista. En cada uno de los cuatro capítulos la voz narrativa recae en un personaje diferente: En el primero es Chi-hon, la hija escritora quien en segunda persona narra preguntándose si supo valorar el sacrificio de su madre; en el segundo la voz narrativa recae sobre  el hijo mayor, Hyong-chol,  quien en 3° persona cuenta y recuerda sucesos vividos con su madre; el tercer capítulo es narrado por el padre, o sea, por el esposo de la desaparecida, quien en segunda persona recuerda su vida junto a la esposa y se lamenta por su actitud hacia ella y por ser responsable de su pérdida. En estos tres capítulos los tres narradores se echan en cara a sí mismos el enorme desconocimiento y minusvaloración que tenían de la madre y esposa desaparecida. La pregunta que todos ellos se hacen es la de «¿Dónde estaba yo cuando mamá [...]?». En el cuarto capítulo es la propia mujer desparecida quien se hace con la voz narrativa en una curiosa conversación con Yun, su hija menor. Por último en el epílogo, situado nueve meses después de la desaparición de Park So-nyo, vuelve a tomar el mando narrativo la hija escritora, que se encuentra visitando el Vaticano cuando recibe una extensa y emotiva carta de Yun, su hermana pequeña. En esta carta Yun comunica a Chi.hon cómo ella, a pesar de ser también madre, es incapaz de ser como Park So-nyo
«Quiero a mis hijos, y cuando pienso: "¿De verdad los he parido yo?", me emociono. Pero no puedo darles mi vida entera como hizo mamá. [...] Aunque soy madre, tengo muchos sueños, y recuerdo muchas cosas de la niñez, de cuando era adolescente y de mi juventud, y no he olvidado nada. ¿Por qué pensamos que mamá fue mamá desde el principio? [...] ¿Por qué nunca me paré a pensar en los sueños de mamá?»
Desde el punto de vista formal, lo más destacable es el uso en la mayor parte de la novela de la segunda persona narrativa. Este uso a veces induce a cierta confusión referencial. Sucede especialmente en el cuarto capítulo cuando junto al empleo del pronombre 'tú' y sus correspondientes formas verbales aparece el término 'madre' que por  momentos el lector no sabe si se refiere a la desaparecida o a Yun,  hija menor de Park So-nyo y madre de tres niños. La ambigüedad interpretativa es claramente buscada por Kyung-Sook Shin a fin de realizar el salto de lo particular (una madre) a lo general (todas las madres, cualquier madre). 

No sólo se produce en la novela un elogio de la figura materna. Junto a este asunto central hay otros que se tocan y que en mi opinión tienen gran relevancia. Uno es el referido a la diferencia entre hombres y mujeres a la hora de afrontar la soledad, especialmente al llegar la vejez (éste, la vejez, otro importante asunto)
«A nadie le gusta que un viejo callado y maloliente ocupe una habitación. Ahora somos una carga para nuestros hijos, no servimos para nada. La gente dice que se sabe en qué casa vive un viejo porque el olor llega hasta la calle. Una mujer sabe arreglárselas, pero un hombre que vive solo se vuelve patético.»
Muy importante es el asunto de la memoria de lo vivido. Cuando se olvida el pasado como ocurre a los pacientes de alzheimer, el individuo muere un poco, pues la experiencia es constituyente esencial del hoy de la persona; si no recordamos, perdemos identidad, ya no somos persona. Y es importante reconocer estos signos pronto. Esta es la reflexión que el marido de Park So-nyo se hace a sí mismo al evocar el comportamiento de su mujer desaparecida; es consciente ahora de la escasa atención prestada por él hacia ella durante los últimos años:
«Hasta ahora no te habías dado cuenta realmente del estado en que se encontraba tu mujer en los dos o tres últimos años. Sumida en el aturdimiento, se sorprendía a sí misma sin recordar nada. A veces se sentaba en una calle que conocía de sobra porque era incapaz de encontrar el camino a casa. Miraba con expresión interrogante un tarro o una jarra que llevaba cincuenta años utilizando. ¿Para qué sirve esto? Se volvió descuidada en las tareas domésticas; por toda la casa había pelusas sin barrer. A veces no era capaz de seguir el argumento de la teleserie que veía todos los días. Se olvidaba de la canción que llevaba décadas cantando, la que empezaba con: 'Si me preguntas qué es el amor...' A veces tu mujer parecía que no se acordaba de quién eras. Tal vez ni siquiera sabía quién era ella.»
Y de esta pérdida de los recuerdos se pasa a otro asunto central en Por favor, cuida de mamá. Me refiero al elemento Tiempo, que en el fondo no es otra cosa que la Vida. La madre desaparecida evoca en un momento dado una pregunta que hizo a Chi-hon, su hija escritora. Tal pregunta ella quisiera habérsela formulado a Lee Eun-gyu, un hombre que la ayudó en su juventud cuando el padre andaba por ahí desentendido de sus hijos y ella, estando sola, se esforzaba y trabajaba mucho por sacarlos adelante:
«¿Sabes qué pasará con todas las cosas que hicimos juntos en el pasado? Cuando se lo pregunté a mi hija, aunque era a ti a quien quería preguntárselo, mi hija dijo: "Es extraño oírte decir algo así, mamá". Y añadió: "¿No se filtran en el presente en lugar de desaparecer?" [...] Según ella, todo lo ocurrido forma parte del presente, de tal modo que las cosas del pasado se mezclan con las cosas actuales, las cosas actuales se mezclan con las cosas del futuro, y las cosas del futuro se mezclan con las cosas del pasado, solo que no nos damos cuenta.»
Amor filial,Madres,Feminismo,Novela coreana
Y evidentemente no se puede obviar la importancia que en la ruptura de la relación tradicional entre padres e hijos tiene el tema de la migración del campo a la ciudad. En el mundo urbano se debilitan los lazos familiares, gana la individualidad y se pierde en gran medida el sentimiento de total entrega que caracterizaba a las madres en el medio rural. Park So-nyo  se pierde en Seúl en cierto modo por no entender las coordenadas que rigen la vida moderna en la populosa ciudad.
«Mamá se quedó mirando la que había sido la casa de su madre. Ya no vivía nadie allí. Los habitantes de ese pueblo, que en otro tiempo debieron de ser más de cincuenta familias, se habían marchado. Todavía seguían en pie unas cuantas casas vacías, pero la gente había dejado de ir. ¿De modo que mamá solía subir sola hasta allí para mirar el pueblo vacío en el que había nacido? Le rodeaste la cintura con el brazo y volviste a decirle que fuera contigo a Seúl. No respondió.»
 Por último, he dicho al hablar de la buena recepción tenida en occidente por la novela que quizás las prácticas culturales cristianas (la cruz colocada en un enterramiento o el rosario de palo rosa que Chi-hon compra en el Vaticano) pudieran explicar la magnífica acogida fuera de Corea. Pero creo que la posibilidad que señalo peca de simplista. Soy más de la opinión de que la novela gusta por muchas otras cosas: por los personajes, todos ellos muy interesantes; por los asuntos que se tocan (función materna, papel de los hombres, envejecimiento, tiempo y memoria, mundo rural versus mundo urbano, etc.);  por la original manera de presentar la narración utilizando la 2ª persona; y sobre todo la novela gusta por la belleza del lenguaje utilizado. 

Esa belleza no sólo está en el lenguaje, la cual al tratarse de una traducción -muy buena, pero traducción al fin y al cabo- creo que mucha se habrá perdido respecto de la existente en el original. A mí la belleza me ha llegado especialmente a través de algún elemento simbólico procedente de la milenaria  cultura coreana. No sé mucho de ella, pero ese volar de pájaros en torno de la casa de Yun que vemos al final de la novela bien pudiera estar en relación con la creencia de la transmigración de las almas muy viva en el budismo, práctica religiosa hoy en declive pero antaño muy presente en la sociedad coreana. Sólo ella permite justificar y hacer verosímil que una mujer mayor con alzhéimer pueda narrar con completa racionalidad y juicio, recordando el pasado y describiendo ajustadamente el presente. 

Sensibilidad, ternura, emotividad, cariño, amor, entrega, comprensión, comunicación e incomunicación, perdón... Todo esto subyace en la relación familiar de una madre hacia sus hijos. Y es esto lo que Kyung-Sook Shin ha querido poner de relieve en esta declaración de afecto y reconocimiento de la desprendida entrega de una madre, de su propia madre, hacia ella y sus hermanos



4 ene 2026

"Gabriela, clavo y canela". Novela de Jorge Amado

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«Don Nacib era hombre para casarse con una muchacha distinguida, toda llena de humos, calzando zapatos, medias de seda, usando perfumes. Muchacha virgen, sin vicio de hombre…
Gabriela servía para la cocina, para arreglar la casa, lavar la ropa, acostarse con hombres. No uno viejo y feo, no por dinero. Por gustar de él, por acostarse con él. Clemente en el camino, el señor en las plantaciones, Zé do Carmo también. En la ciudad, Bebito, estudiante joven, ¡de casa tan rica! Venía despacito, en la punta de los pies, con miedo a la madre. El primero de todos, ella era una chiquilina, había sido su mismo tío. Sí, ella era una chiquilina; y de noche llegó su tío, viejo y enfermo.
»

Jorge Amado, Bruno Barreto, película
No había leído hasta la fecha ningún libro del brasileño Jorge Amado (Itabuna, Bahía, 1912 - Salvador de Bahía, 2001). Conocía su nombre y sabía muy por encima el argumento de su novela Gabriela, clavo y canela. pero nada más. Ahora he llegado a este título gracias a mis compañeras de la tertulia "más que palabras...". Fueron ellas, en una reunión a la que no pude asistir, quienes propusieron leer esta novela y hacerla objeto de tertulia para este mes de enero. ¡Cómo les agradezco su propuesta! He disfrutado muchísimo con la lectura de esta obra que el escritor brasileño publicara en 1958 y que hiciera de él un autor universalmente conocido. 

Sinopsis de Gabriela, clavo y canela (proporcionada por su editor)
Cuando Gabriela, una hermosa mulata analfabeta, llega a Ilhéus, ciudad del estado brasileño de Bahía, huyendo del campo y de la miseria, se desencadena un divertido cúmulo de pasiones humanas en un abigarrado marco rebosante de sabores, colores y olores. La sugerente Gabriela, su amante –el pintoresco y pragmático Nacib–, las singulares hermanas Reis y el sempiternamente enamorado profesor Josué son sólo los principales personajes de esta inolvidable novela del escritor brasileño Jorge Amado que, empapada de un vitalismo y una sensualidad profundamente ligados a la cultura y las costumbres de su Bahía natal, es una celebración de la existencia y del humor.

Como digo la impresión que me ha dejado la lectura de Gabriela, clavo y canela no ha podido ser mejor. Me ha parecido una novela de trama sencilla muy bien escrita con un estilo a veces directo y otras más adornado, más poético. Es una novela que, aunque tenga una serie de personajes principales: Gabriela, el sirio Nacib, Mundinho Falcao, el coronel Ramiro Bastos, el librero Juan Fulgencio, el poeta y enamorado Josué, y alguno más, es una novela coral cuyo personaje esencial -suma de los particulares- es la ciudad emergente de Ilheus. 

La acción se sitúa en 1925, un tiempo en el que la ciudad costera de Ilheus desea abrir su puerto para poder exportar directamente el cacao producido en las tierras del interior. Es en estas tierras ganadas a la selva virgen y a sus habitantes indígenas a punta de espada  que se decía en la época de la conquista (en los inicios del siglo XX, de rifle) donde los diversos hacendados ("coroneles") se han hecho millonarios. Ese mundo de violencia y sometimiento al poder es visible también en las relaciones entre los habitantes de la propia ciudad donde los coroneles tienen sus normas de comportamiento: respeto a las esposas propias y ajenas, venganza sobre la esposa y su amante por adúlteros si son cogidos infraganti; divertimento sexual con prostitutas y amantes a las que en ocasiones ponen casa y les exigen fidelidad; en lo político lealtad al cacique al que aseguran su voto y el de sus allegados.

Este estado de cosas es puesto en cuestión con la llegada a Ilheus al calor del dinero que el cacao está produciendo de remesas de gentes de fuera: "retirantes" que acuden en masa a la ciudad huyendo de la sequía del 'sertao', región árida del noreste de Brasil, y también burgueses exportadores como Mundinho Falcao, los bancarios, los empresarios que montan cines y/o restaurantes, etc. Es en el primer grupo que llega el personaje principal de la novela: Gabriela

Es Gabriela una representante de la pureza de la tierra brasileña; es una mujer inocente, sincera, que no alberga en su cabeza las represiones de comportamiento impuestas por la cultura, dado que ella carece de la misma; su bondad es natural, su naturaleza es auténtica, es un ser sin doblez que actúa por noble impulso y cuya moral es la derivada de su propia condición humana. Gabriela ama con sinceridad, pero es un ser libre y considera que no está atada a ninguna persona; pese a todo cuando está con Nacib evita con un «¡qué gracioso!» los acercamientos y propuestas libidinosas de los hombres que la pretenden,  y es que para ella el sexo es puro juego; un juego que las normas sociales, la cultura religiosa y demás codifica y acogota dictando reglas cuyo quebrantamiento provoca vergüenza social en los engañados quienes para recuperar su honor mancillado echan mano de las armas. Precisamente es este comportamiento brutal el pivote sobre el que gira la trama de esta novela. Progreso frente a violencia, civilización frente a tomarse la justicia por la mano, libertad versus pertenencia. 

Junto a estos comportamientos de índole personal que mueven a los personajes del relato, especialmente a los hombres, en paralelo están las actuaciones de los mismos en el terreno político. La modernidad viene de mano de los llegados de fuera (Mundinho, Gabriela...), mientras que el conservadurismo feroz, los viejos métodos violentos son los que sostienen quienes detentan el poder desde hace al menos veinte años (estancieros, hacendados, coroneles...).

En lo que concierne al estilo he de decir que Jorge Amado se posiciona en un terreno intermedio entre la pura manera tradicional de novelar (linealidad discursiva, narrador omnisciente...) y la clara renovación narrativa: 
  • Cruce en un mismo plano narrativo de conversaciones distintas transmitiendo viveza popular:
«—Ahora se habla solamente de un tal Mundinho Falcáo, "coronel". Dicen que él lo va a resolver… Que es un hombre vivo.
—¿Estás pensando en la moza? — preguntó Fagundes a Clemente.
—Ni me dijo adiós… Ni siquiera me miró para despedirme…
—Ella estaba dándote vuelta la cabeza. Ya no eras más el mismo de antes.
—Como si no nos conociéramos… Ni un adiós…
—La mujer es así. No vale la pena.
—Es un hombre muy ambicioso. Pero, ¿cómo va a poder resolver el caso de la bahía si ni el compadre Ramiro pudo hacerlo? —Melk hablaba sobre Mundinho Falcáo.
»
(hablan coroneles y trabajadores en la canoa que les lleva a la plantación de cacao)
  • Apertura de cada uno de los cuatro capítulos en que se distribuye la trama con poemas de estructura estrófica popular que confieren a la historia un tono como de leyenda:
«Rondó de Ofenisia» (capítulo primero), «Lamento de Gloria» (Capítulo segundo), «Cantiga para acunar a Malvina» (capítulo tercero) y «Cantar de amigo de Gabriela» (Capítulo cuarto)
  • Regionalismo presentado a través de un estilo modernista renovado
«Las flores despuntaban en las plazas de Ilhéus, repletas de canteros de rosas, crisantemos, dalias, margaritas y no-me-olvides. Los pétalos de las "once-horas" se abrían por entre el follaje, puntuales como el reloj de la Intendencia, salpicando de rojo el verde del césped. Hacia los lados del Malhado, en medio de la vegetación salvaje, en los húmedos bosques "Do Unháo" y "da Conquista", reventaban fantásticas orquídeas. Pero el perfume que se elevaba en la ciudad, que la dominaba, no venía de los jardines, de los bosques, de las cuidadas flores, ni de las orquídeas salvajes. Llegaba de los depósitos de ensacamiento, de los muelles y de las casas exportadoras, era el perfume de las almendras de cacao, tan fuerte que atontaba a los forasteros, tan habitual a los nativos que ninguno más lo sentía.»
  • y un humor que permea el texto a base de breves y sutiles pinceladas:
    • «el estanciero encontró a la esposa en el dormitorio, vestida apenas -como contaba Ari y constó en los autos con "depravadas medias negras". En cuanto al doctor Osmundo Pimentel, estaba completamente desvestido, sin medias de color alguno ni traje para cubrirle la arrogante juventud conquistadora […] El dentista era soltero, joven, tenía desocupado el corazón, si la mujer lo encontraba parecido a San Sebastián, qué culpa tenía él, que ni siquiera era católico, formando con Diógenes el único par de protestantes de la ciudad…»
    • «Ese tal Club Progreso, que mejor merecería llamarse Club del Restregamiento…»
    • «No pudiendo reconocerlos, el padre Basilio era padrino de todos ellos -tres niñas y dos niños- y ejerciendo la caridad cristiana, les prestaba el uso de su propio nombre de famiia, Cerqueira, un bonito y honesto nombre» (referido a los »cinco robustos retoños» que la gobernanta Otália «había llevado a la pila bautismal envueltos en linón y encaje»)
Dentro de esta renovación, de este vanguardismo, Jorge Amado tiñe Gabriela, clavo y canela de sensualidad, de optimismo, de libertad y fe en el progreso. Son las mujeres, incluso las más conservadoras (las hermanas Dos Reis, Arminda, las solteronas...) las impulsoras del cambio. El ejemplo mayor de esta mujer renovadora, modernizadora de una sociedad anclada en el pasado y en el machismo es naturalmente Gabriela. Con ella el autor pone el acento y su esperanza en que la renovación del país venga del propio núcleo del mismo, de sus habitantes nativos, de su indigenismo. Quizás por su militancia comunista también admite el cambio propiciado por los venidos de afuera como Mundinho Falcáo si bien, según discurre el relato, se observa que los comportamientos de estos personajes urbanos no difieren mucho del de los estancieros tradicionales, sólo les separa de estos un grado de civilización superior: admiten que no debe de castigarse con la muerte a los adúlteros tanto hombres como mujeres. Nada más.

Otro dato más en este universo de personajes que es Gabriela, clavo y canela y en el mensaje identitario que quiere transmitir el autor viene dado por las amables referencias que hace a los cultos y prácticas afrobrasileños. El personaje de Arminda, que acoge en su casa a la recién llegada Gabriela y que le da consejos, es una mujer que habla con el finado de su marido, el cual le avisa de lo que va a pasar; además gusta esta mujer de realizar sesiones de espiritismo y cultos de macumba y candomblé. Es en esta cultura popular en la que Gabriela se encuentra a sus anchas y no en la ciudadana y burguesa de la sociedad blanca de Ilheus: 
«Cada noche Nilo soltaba su alegría en medio de la habitación. En la pobre cocina, Gabriela fabricaba riqueza: "acarajés" de cobre, "abarás" de plata, el misterio de oro del "vatapá". La fiesta comenzaba.
Dora de Nilo, Nilo de Dora, pero en ¿cuál de las pastoras no cabalgara Nilo, pequeño dios del "terreiro"? Eran yeguas en la noche, cabalgaduras de los santos. Nilo se transformaba, todos eran santos, era Ogun y Xangó, Oxossi y Omolu, era Oxalá (dioses del candomblé) para Dora. Llamaba Yemanjá a Gabriela, diciendo que de ella nacían las aguas, el río Cachoeira y el mar de Ilhéus, fuentes entre las piedras. En los rayos de luna, la casa navegaba en el aire, subía por el morro, partía en fiesta. Las canciones eran el viento, las danzas eran los remos, Dora la figura de proa. Nilo, comandante, daba órdenes a los marineros.
»
literatura regionalista brasileña. macumba, candomblé, orishas
Como se puede ver en la cita anterior, Jorge Amado se eleva poéticamente cuando en su novela toca aspectos propios de los cultos populares. Él que se presentaba como ateo, sin embargo alaba esta religiosidad de los orishas, quizás porque son cultos cuyas prácticas enlazan con la propia naturaleza de la que nacen. Gabriela, en el fondo, no es más ni menos que eso, una mujer que ha nacido de la propia naturaleza de Brasil, una mujer que no tiene apellidos, una mujer que se entrega con alegría y que evita atarse obligadamente a nadie.

Jorge Amado pertenece -dicen los estudiosos de la literatura brasileña- a la segunda generación del modernismo brasileño caracterizado por el regionalismo, el realismo crítico y social. Gabriela, clavo y canela apareció en 1958. En este momento el autor está evolucionando a un realismo atravesado por elementos fantásticos, es decir, está entrando en el denominado realismo mágico. Sin ser, pues, un precursor de esta tendencia como sí lo fueron Miguel Angel Asturias o Juan Rulfo, se anticipó al boom latinoamericano que vino de la mano de García Márquez, Carpentier o Vargas Llosa. Uno de los elementos formales de esta tendencia es sin duda alguna la poeticidad de la prosa. Jorge Amado es poeta además de prosista y sabe dotar, en determinados momentos, de musicalidad poética la novela. Este tratamiento es propio además del denominado estilo modernista al que está adscrito el autor.
«Negras rocas emergen del mar; contra los flancos de piedra las ondas revientan en blanca espuma. Cangrejos de asustadoras garras surgen de recónditas cavidades. De mañana y de tarde, los chiquilines escalan ágilmente las rocas, jugando a bandidos y "coroneles". Por la noche se oye el ruido del agua mordiendo la piedra infatigable. A veces una luz extraña nace en la playa, sube por la roca, se pierde en los escondrijos, reaparece arriba. Los negros dicen que son brujerías de las sirenas, de la afligidas "máe d'agua", doña Janaína transformada en verde fuego. Suspiros ruedan, ayes de amor resuenan en la oscuridad de las noches. Las más pobres parejas, mendigos, malandrines, putas sin casa, hacen su cama de amor en la playa escondida entré las rocas, enrédanse en abrazos en la playa. Ruge, al frente, el mar bravío; duerme atrás la ciudad bravía.»
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Nota: Existe adaptación cinematográfica de la novela. La realizó en 1983 Bruno Barreto que, además de director fue guionista de la misma junto al propio Jorge Amado. Los papeles protagonistas de Gabriela y de Nacib los realizaron respectivamente Sonia Braga y Marcello Mastroiani. Ya sólo saber que en el film participan estos dos grandes actores me empuja a buscar en alguna plataforma la película para verla. Lo haré.