Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Soler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafael Soler. Mostrar todas las entradas

11 dic 2025

Rafael Soler: La pistola de mi padre

16 comentarios:

«La vida está llena de encrucijadas, caminos distintos, giros de guion que te obligan a decidir y pagar luego las consecuencias, o disfrutarlas. Porque vivir es decidir, aunque no quieras, que esa es otra, cuando es la vida quien decide por ti y apáñate, merluzo, que tiempo has tenido y la mano viene fuerte.»

Rafael Soler en La pistola de mi padre, su última novela, cuenta la relación entre los miembros de una familia: los Cortázar. Una familia formada por el padre, Aníbal "El Jefe", la madre, doña Rosario, y los dos hijos tenidos en común: Carlos, el mayor, divorciado de Esperanza con quien tuvo a las mellizas, e Isabel. Estos dos hijos tienen veleidades escritoras: Carlos quiere ser escritor, hacer por fin una novela aprovechando los episodios de su propia familia, e Isabel, que padece de bipolaridad, es una escritora secreta que en su "Diario", escrito por recomendación médica, hace gala de innovaciones y libertad creativa.

Como sinopsis poco más cabe decir de esta novela. Quizás, el mejor resumen y breve análisis crítico de la obra sea el que figura en la contraportada del libro realizado por el escritor Luis Landero quien, en palabras de Manuel Turégano Moratalla, es  «el mejor lector de Rafael Soler»:
«La pistola de mi padre es la historia de una familia contada por un narrador insólito. Pero los asombros que nos reserva su lectura no están solo en el decurso de la fábula sino en cada capítulo, en cada página y cabe decir que en cada línea. Su prosa creativa, plena de hallazgos expresivos, la esgrima verbal de los diálogos, la sorprendente variedad de recursos narrativos, la originalidad y fuerza de los personajes, el ritmo narrativo sostenido y vibrante, y el condimento de un humor que es también exclusivo de este escritor extraordinario, convierten La pistola de mi padre en una obra excepcional.»
Estamos ante una obra coral, una novela de personajes en la que cada uno, desde su posición, aborda la realidad social y familiar de ahora y de ayer. La familia Cortázar vive su cotidianidad, su normalidad, dentro del contexto español e internacional. Dicho contexto viene marcado por unas fechas esenciales:  11 de septiembre de 2001, atentado yihadista contra las Torres Gemelas neoyorquinas, marca el presente de la historia que se relata. Desde ese presente se cuenta la vida de esta familia con frecuentes vueltas atrás cuyas fechas esenciales son: 23 de febrero de 1981, intento de golpe de estado en España; 15 de junio de 1977, primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco; 21 de diciembre de 1959, día en que los Cortázar llegan a Madrid procedentes de Castellón coincidiendo con la visita que en idéntica fecha está realizando el presidente norteamericano Ike Eisenhower. 

Son cinco los personajes de esta novela que intervienen activamente en la trama y uno que, ausente, condiciona o ha condicionado no poco la vida de la familia. El ausente es Roberto, el tío Roberto, hermano de Aníbal y cuñado de Rosario.

El Jefe, Aníbal o Atila como lo llama su mujer en ocasiones, es un personaje cautivador, un padre normal. Diría yo que es un buen padre que hace todo lo posible y hasta lo imposible por sacar adelante a su familia: abandonará Castellón y su profesión de vendedor de colchones por la costa mediterránea desde Castellón a Gerona para trasladarse a Madrid y abrir un bar, El Cafetal, siguiendo las locuras de su embaucador hermano Roberto. En un tiempo (la época del presidente Adolfo Suárez y la transición), Aníbal llegó a ser asesor de políticos a los que hacía discursos y cosas así.

Rosario es una madre abnegada, que desea que su hija Isabel retorne a la casa familiar de la que está ausente por haber sido ingresada una temporada en el frenopático. Entiende a su marido, a pesar de que la haya engañado alguna vez, lucha por que su hijo Carlos y su marido se reconcilien y dialoguen, que hablen. En secreto graba cintas donde vierte sus deseos y preocupaciones.

Carlos es un divorciado reciente. Su esposa Esperanza le echa en cara sus infidelidades y la escasa atención que hace a sus hijas mellizas. El desea hacerse escritor, pero lo más que ha escrito son relatos. Escribe bocetos de escritos aprovechando informaciones y sucesos familiares.

Isabel es la díscola de la familia. Sufre trastorno de bipolaridad que le hace estar desinhibida y soltar lo que de verdad opina. No tiene pudor alguno en ese sentido. En 2001, el presente desde el que se relata, está ya en una edad que le hace sentir que la maternidad pasó de largo. Me ha recordado mucho en su relación con Rosario y en sus manifestaciones por escrito al Leopoldo María Panero de la película "El desencanto" de Jaime Chávarri. Canta las verdades del barquero a todos. Isabel, Isabelita, es una «cuerda de atar», igual que lo eran Panocha, Pulga, Tomás, Coronel, Rocky y Carmina, los protagonistas de Necesito una isla grande, la novela inmediatamente anterior a La pistola de mi padre.

Tío Roberto aparece siempre citado en las partes narradas. Es un vividor, un embaucador, un canalla cautivador, que aparece y desaparece de la vida de los demás según a él le vaya en ella.

La historia que cuenta la novela se organiza en 31 capítulos que, salvo los dos o tres últimos, presentan la siguiente estructura: 
  • Diálogo vivo y directo entre personajes. Esta parte dialogada directa  ('esgrima verbal', la denomina Luis Landero) no presenta acotación narrativa alguna. Se desarrolla a lo largo de nueve horas del  día 11 de septiembre de 2001, desde el mediodía hasta el momento en que Aníbal va apagando las luces de la casa y deseando un buen descanso a su mujer e hijos. El 11-S, el día que de verdad dio comienzo el siglo XXI, es el fondo contextual de la historia narrada. 
  • Una parte narrativa contada por un "narrador insólito" landeroniano (el quinto personaje),  cuya identidad yo no desvelaré aquí, pues pienso que su descubrimiento por parte del lector es parte esencial del disfrute de esta novela. Quién sea este insólito narrador hace que, cual si se tratase de un domestic noir típico de la gran Agatha Christie, la mente de los lectores vaya adscribiendo y de seguido desechando posibles narradores. Sólo diré que este sorprendente relator forma parte de la familia desde hace unos sesenta años.
  • Las cintas de Rosario. La madre y esposa abnegada expone en ellas sus dudas ante la vida familiar, sus deseos ocultos, en definitiva... sus secretos más íntimos. 
  • El Diario de Isabel. Es realizado por Isabel, Isabelita, la hija del matrimonio que sufre periódicamente de episodios psiquiátricos que la llevan a pasar temporadas ingresada en el frenopático. Lo escribe como terapia por recomendación de los facultativos que la atienden. 
  • Los relatos de Carlos y lo que su preparación y realización conlleva: toma de notas para escritos posteriores, esbozo de guiones cinematográficos, borradores de relatos literarios, poemas... 
De gran interés y gran acierto me parece la manera utilizada por el novelista para transitar de unas a otras partes en estos capítulos. Lo hace al estilo del juego de las palabras encadenadas. Quiero decir que aprovecha la alusión a un hecho o a un personaje realizada al final de una para dar paso con ello a la siguiente. Así, dentro de su complejidad, el relato fluye de modo natural.


Sobre el estilo de Rafael Soler reconocible en esta novela poco puedo añadir a lo ya dicho por mí aquí en las reseñas de otros títulos suyos. Tanto los innovadores y sorprendentes procedimientos utilizados en las novelas anteriores a su entrada en pausa, o sea las escritas hasta 1985, cuanto en las que siguieron a El último gin-tonic, el libro con el que en 2018 el autor retornó en narrativa de su voluntario silencio literario, se encuentran en La pistola de mi padre. Señalaré algunos, pero remito a mis reseñas de sus anteriores novelas para entender mejor la maestría novelística de este valenciano radicado en Madrid. 
  • Hibridación y mezcla de géneros literarios: Rompe Soler con la dictadura de la norma señalada tradicionalmente para las narraciones. Así, en la novela, como ya he dicho al hablar de la estructura de los capítulos, mezcla sin solución de continuidad procedimientos discursivos: lo  dialógico, la narración, la descripción, la reflexión del ensayo, lo propio del teatro y también alguna que otra muestra estrófica poética. 
  • Libérrimo empleo de los signos de puntuación. Esta innovación, típica en sus primeras novelas, reaparece en La pistola de mi padre. Rafael Soler gusta de un lector activo, un lector que se esfuerce en la inteligibilidad de lo que tiene ante él constituyéndose en coautor de lo leído. Asimismo realiza muchas veces mezcla de planos discursivos y de temporalidades narrativas. Una muestra de estos procedimientos puede verse en esta cita:
«En aquellos años nuestros por los madriles, prohibido el juego pero no me cuente usted monsergas que aquí nos tiene a su servicio, tenía la ciudad esa pátina gris de las ciudades con poca esperanza, chuzos de sereno abriendo los portales, kioscos con la noticia del día en titulares de acarreo, reuniones en cafés para cambiar cuanto había por cambiar, que mucho era, discretos confidentes infiltrados para mejor salud del Régimen, que esa era la palabra, el Régimen a mayor gloria de don Francisco, todo termina algún día, mucha fuerza, confiemos.»
  • Metaliteratura. En esta novela el proceso de creación es muy visible en Carlos, alter ego de Rafael Soler. Sirva de muestra la cita siguiente, cuando realizando el esbozo de un futuro relato el personaje reflexiona sobre su propia manera de escribir:
«Tres zangolotinos a por todas cuando que llega un tal Garrido, y a remar tocan.
La vida como apuesta, el riesgo de vivir sin causa. Siempre aparece un Garrido para giros de guion cuando estás en lo mejor. Porque siempre estamos sin saberlo en lo mejor de lo peor.
Anda, machote, cuéntanoslo sin esos trabalenguas tan tuyos que se van por las ramas.
»
  • Procedimientos narrativos diversos. Como es habitual en él, Rafael Soler en sus novelas utiliza múltiples técnicas narrativas como el flujo de conciencia, el monólogo interior, la mezcla de planos discursivos, la mezcla de temporalidades narrativas, etc. Quizás sea el personaje de Isabel el que más innovaciones formales incorpore a través del Diario que le ha recomendado escribir el doctor Palanganas
➢«Está bien escribir lo que te viene, así, sin pensarlo,  y ya lo leerás más tarde a ver qué encuentras. Un caballo, por ejemplo. Que vaya si me gustaría ser caballo, y Palanganas con su cara de gilipollas, atiza, que no se lo esperaba pero es mi única verdad verdadera. [...] (Sábado 29 de noviembre, creo)»
«Este texto lo ha escrito una cristiana española y protestante con una biblia protestante [...]  Yo me deslizo vacua por las sendas del pecado y la misericordia.
Directamente de las homilías católicas. 
Con la biblia de Matusalén.
Biblia oficial de todos los teólogos católicos.
He dicho Jerusalén. [...] (Noviembre de los metales. 1996
«Donde esté quien todos sabemos pastoral, cn su pan se lo coma.
Mi pan, no. Mi pan es el baile tetas de cristal, miradme, de monja puterío esclava.
Hablo en serio. (Octubre de si te veo no me acuerdo. 1997)»
  • Culturalismo: Cine y Música.
  • El Cine.   El autor muestra en La pistola de mi padre el aprecio y la influencia que en toda su obra tiene el Cine. Alusiones al séptimo arte vemos en Isabel cuando en su Diario se refiere a su padre con la frase del personaje Darth Vader de Star Wars («A mí me hizo mucho daño Dark Vader con eso de yo soy tu padre»), o cuando hablando de las Olimpiadas de Barcelona dice «les veo venir Blade Runner de lejos aunque disimulen con bombín, o en bicicleta. Barcelona estará llena de replicantes modelo 82, que es cuando salieron a la luz de las pantallas inocuas, y siguen.» Así mismo, en uno de los relatos ideados por Carlos, podemos leer en una especie de metaficción Cine-Literatura lo siguiente:
«Si fuese una película, plano general con zoom de los dos camaradas. Papá pegado al suelo, hasta que la cámara se acerca mostrándonos su rostro asustado.
[...]
Si fuese una película, plano con zoom muy lento, que nos muestra a las dos cabezas acercándose, con mucho esfuerzo y mucha dificultad, pero acercándose»
 
  • La música. Existe la música popular que escucha Isabel a quien los Shadows le encantan y que casi casi pasan a ser unos personajes más en las partes donde ella interviene. Por otra parte la musicalidad es inherente a la prosa de Rafael Soler, algo lógico dada su condición de poeta. La cita anterior en la que los párrafos se inician con la misma secuencia sintagmática puede servir de ejemplo -mínimo, sin ninguna duda- de lo que señalo. Y no puedo obviar dentro del capítulo de la musicalidad y poeticidad, el gusto del autor por el vocabulario popular, los refranes y las frases proverbiales. Están por doquier: "salabre", "y vuelta la burra al trigo", "lo primero es antes", "la pera limonera", "se te ve el plumero ", "lo que no suma, resta", "la misma que viste y calza", "que no te enteras, Contreras", "me las piro vampiro"... Contribuyen estos paremias a inocular en el relato frescura y un evidente tono vivo y ameno que hace que La pistola de mi padre se lea con agrado y satisfacción.
  • Humor. Quiero finalizar esta reseña, que está siendo ya más larga de lo que conviene, con una referencia al humor que hay en la novela. Es un humor elegante, yo diría que natural; no radica en el chiste chocarrero o la expresión burda que busca la carcajada. No, para nada. El humor que hay en esta novela es sutil y podría decirse que envuelve toda la narración. En mi opinión el principal elemento que, tras finalizar la lectura, nos dibuja en los labios una sonrisa, es el deliberado ocultamiento y consiguiente suspense sobre quien sea el narrador; el autor no lo desvelará hasta casi el final del relato, a falta tan sólo de 20 ó 30 páginas. Este juego con los personajes y con el propio lector es inteligente y sin duda ingenioso. Luego estaría el humor derivado de los diálogos entre los miembros de esta familia; de puro normales y reconocibles que son ambos -los Cortázar y sus palabras- también nos hacen sonreír.
  • Rafael Soler y Luis Landero en febrero de este año en la SGAE en la presentación de La pistola de mi padre

    A mí, sin  lugar a dudas, lo que más gracia me ha hecho es un chiste privado, un guiño que hace Rafael a su propia vida real. Está el mismo situado en una nota que su alter ego, Carlos, realiza en el capítulo 26 de la novela al final de un escrito suyo que titula «Tratamiento de guion para un corto que merezca ese nombre». Allí podemos leer: «OJO: ¿Se venden armas en un mercadillo? Lucía dice que no. ¿Cambiar a tienda de anticuario?»

    Como lector seguidor de Rafael Soler entiendo que Lucía es una referencia directa, un deliberado homenaje, a su propia esposa Lucía. Además del toque emotivo y muy humano, lo que revela la cita es la manera que tiene el novelista de entreverar con sutileza y perfección la realidad con la ficción. Precisamente, el humor sirve muchas veces para dar ese salto, para romper esa línea roja, para demostrar que ficción  y realidad son caras de la misma moneda. 

    Finalizo ya
    Esta dualidad realidad - ficción y el tránsito que entre ellas se realiza hacia un lado y el otro es patente en la analogía que en La pistola de mi padre se establece entre la Historia y la historia familiar. Así tras una conversación entre Carlos y Aníbal a propósito de las elecciones habidas en España en 1986 y en las que El Jefe colaboró con el partido de Suárez, el narrador insólito reflexiona sobre la Historia y sus personajes reales (Alfredo Fraile, Chus Viana, Adolfo Suárez, Alfonso Guerra...) y los de la propia historia familiar de los Cortázar calificando a cada uno de los cuatro personajes de ficción (El Jefe, Rosario, Carlos e Isabel): 

    «La Historia es un bazar donde no siempre encuentras lo que buscas, por grande que sean necesidad y empeño. [...] La Historia, mal que bien, es asunto de vencedores, y su revisión tarea de vencidos cuando la oportunidad asoma.
    [...]
    Todos somos también el personaje que vestimos al salir de casa para no defraudar a los demás, y de personaje a personaje en el camino queda lo que realmente eres y nadie sabe»

    18 abr 2023

    Dos novelas de la transición. Rafael Soler (A pares XXXV)

    10 comentarios:

    «Doña Consuelo Gómez Nájera, conocida por su afición a cualquier tipo de lectura y, en especial, su debilidad por las aventuras de Tarzán, propuso un brindis por los jóvenes esposos, deseándoles que juntos alcancen la sabiduría de Sheeta, la pantera, el valor de Numa, el león, y la probada paciencia de Tantor, el elefante»( pág. 51, 'El grito')

    «”Ha dejado de llover”, dijo, noche cerrada, con el jazmín a cuestas; y Fanny simulando un sueño entrecortado, imposible descansar con un batallón de fusileros, un tropel interminable de corceles haciendo de las suyas: “si quieres, vamos”. Brillaba insolente, la mitad de la media luna cuando al fin, pesaroso y cruzado de alacranes, se durmió.
    —Te gustará Menorca.
    —Seguro —asintió Fanny—. Cuando lleguemos.
    »
    (pág. 202, ‘El corazón del lobo’)

    Dos novelas de la transición, Rafael Soler
    Hará cosa de tres años que Rafael Soler, al hilo de una conversación sobre su novela El grito, me habló de un proyecto editorial, por entonces en ciernes, consistente en la publicación de sus dos primeras novelas en un solo volumen que llevaría el título de Dos novelas de la transición. Es cierto que el mundo literario conoce infinidad de propuestas que por lo que sea luego no llegan a cuajar, así que la charla sobre este posible libro se me había escapado al pozo más recóndito de mi traicionera memoria. Pero no hace nada, amablemente, el autor de estos dos títulos novelescos me envió el ejemplar que los contenía. Se trata de una magnífica edición realizada por Ediciones Contrabando en su colección 'Deja lu' que ha visto la luz el pasado mes de marzo. Tener el libro en mis manos me produjo una gran alegría.

    A los textos de las dos narraciones (El grito del año 1979, y El corazón del lobo de 1982) precede un prólogo firmado por Elvire Gómez-Vidal Bernard. Más que prólogo cabría tildarlo de estudio -breve, pero profundo- sobre la narrativa de Soler durante sus primeros años.  Todo cuanto Gómez-Vidal Bernard dice sobre la prosa que durante esos años de la transición política hizo Rafael Soler es magnífico. Decir por mi parte algo, más y mejor, sobre estas dos novelas se me antoja misión casi imposible. Así que en esta ocasión me conformaré con decir que ambas novelas se leen con mucho agrado actualmente a pesar de incorporar no pocos recursos literarios innovadores que hoy día no suelen aparecer de forma tan abundante en novelas y relatos. 

    Cuando hace casi tres años reseñé la novela El grito señalé varias de las innovaciones que habían llamado poderosísimamente mi atención. En concreto destaqué lo siguiente:
    • la cultura pop impregna todo el relato: el cómic y el Cine aparecen en ese grito del mono-hombre (Teo en la novela) que infantilizado querría salvar a su Jane ignorando que Jane (Carmen en la novela) tiene personalidad propia y decide por sí misma.
    • un deje humorístico, mejor sarcástico, que permite sobrevivir a Teo en el inframundo al que le ha precipitado su fracaso de pareja, su paternidad quebrada y su profesión que detesta.
    • la reflexión sobre el propio quehacer literarioTeodoro Lucas tiene en perspectiva un proyecto novelístico ('la novela ésa del grito de Tarzán') que le permita abandonar su profesión, es una novela que poco a poco vamos intuyendo que es la que tenemos en nuestras manos con lo que también nosotros sus lectores estamos en cierta manera dentro de ella.
    • Confluencia de niveles de realidad, irrealidad e hiperrealidad en que los personajes se mueven, aparecen y/o desaparecen: el hijo David dirigiéndose a sus padres en primera persona, la negación de la realidad que realiza la madre de Teo respecto al suicidio del padre, la ensoñación de Teo respecto a la realidad querida para él y Carmen, etc.
    • Juego de identidades o realidades en la mezcolanza o indistinción autor - personaje: ¿Quién se siente poeta por encima de cualquier cosa: Teo Rafael Soler?, ¿Quién considera como óptima salida para su afición literaria escribir una novela que desde hace tiempo tiene en mente: Teo Rafael Soler?
    • Procedimientos narrativos múltiples: Flujo de conciencia, monólogo interior, mezcla de planos discursivos, mezcla de temporalidades narrativas, etc.
    • Innovaciones formales de todo tipo:
      • estructurales: estructura novedosa de la que es totalmente consciente el autor que en un epígrafe especial que precede a todo el relato avisa con un más que evidente sentido del humor y conciencia de la innovación formal: 
        • "Novela o qué; escrita en cinco capítulos y ocho referencias debidamente numeradas, de fácil manejo y probada utilidad para el lector"
      • léxicas: 'latíaconchalapobre'
      • tipográficas: mayúsculas en los enunciados introductores de las referencias e incluso en el cuerpo de alguna de ellas; separación por medio de línea de puntos en algunas secuencias para marcar los diferentes planos de realidad en que se sitúan los intervinientes en ellas; quebrantamiento de la ortodoxia en el uso de los signos de puntuación rompiendo con lo acostumbrado y forzando una lectura activa por parte del lector: 
        • "Entré. Asustada. Tiritando. Pero aquel vinillo fresco. Y la música. Y tú. La primera campanada me cazó por sorpresa, que apenas tuve tiempo de mirarte y comprobar que el año también te abandonaba. Por David. Me dije. Y luego la segunda. También por David. Que aún. Que todavía. Y ya más tranquila." [...]
    • Novela experimental española del siglo XX, Rafael Soler
      Juegos con la figura del narrador: externo, interno, testigo, narrador-personaje, objetivo, subjetivo, omnisciente, partícipe...
    • Hibridación entre géneros literarios: se muestra de manera evidente a veces introduciendo estrofas poéticas en medio de la narración en prosa y muchas otras el poeta que es Rafael Soler impregna de poesía el texto en prosa creando auténtica prosa poética: 
      • "Y pasa de nuevo la página para no anclarse en recuerdos dolorosos por no ver a padre con las cuadernas rotas y su rosa de los vientos averiada, tambaleándose por el pasillo cuando ya madre inválida y él perdido en la bodega y Teo estremecido, azotado de insomnios y pájaros azules, solo, abandonado en su desván:
        He perdido mis sitios puede ser 
        y quizá la memoria ante también
        entre dos aguas
        a punto de embarcarse para otro continente
        y reconozco"

    En El corazón del lobo, la otra novela corta de Rafael Soler que forma tándem con El grito  en el volumen Dos novelas de la transición, todas estas innovaciones aparecen de manera, quizás, más depurada y controlada por parte del autor. Tras la lectura del estudio-prólogo firmado por Elvire Gómez-Vidal Bernard hago mío el concepto de 'relato de pensamiento' que la prologuista prefiere frente a los más conocidos de 'monólogo interior' y de 'flujo de conciencia' (stream consciousness) que, aunque también aparecen, lo hacen en menor medida. Lo que para ella es 'relato de pensamiento' frente a los otros dos conceptos literarios me ha parecido sutil e interesante. Dice la prologuista:
    «En las dos novelas, asistimos a la irrupción de voces, primero de incierta procedencia, [...] ya sean palabras efectivamente pronunciadas, ya sean relatos de pensamientos en primera, segunda o en tercera persona. No son monólogos interiores stricto sensu ya que pocos pasajes están en primera persona, y que esos relatos de pensamientos tampoco fingen reproducir con exactitud los movimientos de la conciencia de los personajes (pues estas son las características formales del stream consciousness)
    Esencial en esto, prosigue la magnífica prologuista, es cómo los relatos de pensamientos tan utilizados por Soler favorecen «la vivacidad, la rapidez y la fluidez de la oralidad, con esas frases tan largas pero animadísimas mediante fragmentos de frases en estilo directo insertadas en el flujo del discurrir del pensamiento». 

    A pesar de la claridad conceptual que Elvire Gómez-Vidal Bernard introduce con sus palabras, cierto es que no pocos lectores podrían sentirse temerosos de emprender la lectura de estas novelas. Pero desde aquí quiero destruir este infundado temor: Estas dos novelas cortas de Rafael Soler se leen muy bien, pues pese a sus innovaciones literarias (conversaciones cruzadas, perspectivismo, juegos de identidades con nombres y apodos de personajes, etc.) cada una de ellas mantiene unidad en la trama; además, la sutileza, delicadeza y poeticidad en las transiciones empleada por el novelista evita el despiste del lector, el cual rápidamente y sin remisión queda gozosamente atrapado en sus redes.

    Son dos novelas lejanas al tiempo actual, es verdad, pero muy cercanas a no pocos lectores que ya vivían durante los años en que cada una de ellas (1979, El grito; 1982, El corazón del lobo) vieron la luz. Como lector, que ya andaba por estos andurriales en esas fechas lejanas y que conoció siquiera un poco las tendencias literarias del momento, he de decir que ambas narraciones han envejecido la mar de bien; así que pienso que su lectura les vendrá al pelo a todos aquellos que o no estaban en el mundo por entonces o, si lo estaban, discurrían aún por su etapa infantil. Y es que estas dos novelas son un muy buen ejemplo de las técnicas narrativas que por aquellos años -experimentalistas en todo: música, cine, política, sexo, sociología, literatura...- probaban los autores más atrevidos. Entre ellos estaba el joven Rafael Soler (Valencia, 1947), sin duda un referente de la poesía y de la prosa de aquellos años en que España estaba inventando e innovando en no pocos campos.

    He dicho antes que las dos novelas atrapan al lector. Así es en efecto debido, además de por todo lo hasta aquí señalado, por que ambos relatos hablan de amor, de un amor que se encuentra en un momento difícil (El corazón del lobo) o ha llegado ya a la separación definitiva de los dos amantes (El grito). En ambos casos, el personaje masculino es un artista no consumado o no reconocido: escritor en la novela de 1979 y pintor en la de 1982; también en los dos personajes esta actividad pasó a ser secundaria en pro de una vida burguesa que asesina el amor; de ahí que cuando éste está en peligro la creación artística vuelva a ser la manera de intentar recobrarlo, de recuperarlo. 

    Por si las similitudes entre los dos relatos fueran pocas (transición, amor, creación artística...) hay en ellos también una vuelta -una pervivencia más bien- al mundo idílico, al paraíso puro y sin doblez de la infancia-adolescencia. En El corazón del lobo el trío de niños, que jugaba y se prometía fidelidades de por vida en la copa de una higuera, retorna una y otra vez a la mente de Ana, Alberto y Alex, los niños de antaño, hoy ya adultos. Y algo semejante sucede en El grito, esta vez en forma de lectura/película infantil o adolescente con esa figura de Tarzán y sus gritos que metafóricamente ocupan toda la novela con diferente significado según sea quien los profiera.

    Rafael Soler, poetas de la transición
    Son las dos obras, novelas que marcan un cambio, una transición, es decir, una evolución o cambio de dirección no violento, pero sí, quizás, algo traumático. La libertad recién conquistada conlleva inseguridades. Ahora (el momento en que tienen lugar esas historias y cuando Rafael Soler las está escribiendo) se puede elegir salir de una relación matrimonial o no, seguir una costumbre asentada de años como pasar las Nocheviejas juntos Carmen y Teo en El grito o romper con ella, observar las festividades religiosas de Semana Santa durante la que tiene lugar la crisis matrimonial que sufren en El corazón del lobo Ana y Alberto o no prestarles atención ninguna... Antes, durante la dictadura, al no haber posibilidad de elegir (no había divorcio, la Semana Santa se practicaba obligatoriamente por toda la sociedad...), no existía sensación alguna de zozobra interior, de inseguridad, de angustia, de desazón... Se cumplía y ya. Quizás por eso en estas dos novelas vemos a esas dos parejas que prueban volar libres, romper con su estatus familiar, aunque al tiempo desean volver a retomar siquiera sea una vez al año (Carmen y Teo en El grito) lo que está roto o, en el caso de Ana y Alberto en El corazón del lobo, coser los jirones que se han producido en su relación.

    Para finalizar
    Quisiera decir, para finalizar, que me ha parecido ver un Rafael Soler más poeta en El corazón del lobo que en El grito. Quizás esta sensación obedezca a que la lectura de El grito la tengo más lejos en el tiempo al haberla realizado hace tres años, mientras que la de El corazón del lobo es de anteayer. También veo en esta novela un autor más esperanzado en el amor, más deseoso de restañar los problemas que en la relación de la pareja protagonista se hayan podido producir. Al tiempo observo que la galería de personajes es más amplia (Fanny, Luisa, Terete, Alfonso, la madre de Ana...) y con personalidades más cuajadas en estos secundarios. En definitiva hay un novelista más hecho, como es lógico, en la novela del año 1982 que en la de 1979. Normal, ¿no?
     
    Algunos fragmentos de El corazón del lobo que me gustaría destacar:
    • «así que esperé al último minuto, "Ana, que me voy", y ella dijo "sí, bueno, adiós", y yo saqué fuerzas de flaqueza , me puse vertical, enderecé mi estatura de poeta prematuro y desgarbado, "oye, y de ser novios qué". Pero el tiempo estaba a mi favor, viento del norte soplando suavecito, y la dejé marchar, "¿novios?, pero qué tonto", porque tenía razón madre y eran cosas de la edad, el sarpullido adolescente de la primera regla y el diezmado bigote que asomaba, una chiquillada pensar en el noviazgo;» (p. 168)
    • «¿Por qué tuvo que pasarnos?, ¿qué hiciste tú, sino quererme?, ¿dónde perdí -que los perdí, Ana, estoy seguro- esos papeles tan vistosos de joven triunfador, de bohemio que luce un pincel en la solapa, y besa a medianoche, y habla el idioma de los gatos?; qué pasó, Anita, con la promesa de ser novios, pero novios, comprendes, nobios de la Banda para siempre jamás en la vida y durar el siglo que tenemos que vivir.» (p. 176)
    • «Un beso diferente el de Ana aquella noche, pasados de uvas y champán, solos en el coche, "aquí, Al, ahora", rota la presa de sus piernas, palpitante la blusa invitadora, un beso de doce campanadas que caían y con ellos la espera más ardiente, roce tantas veces demorado, "Anita, Anita", entrando el año por derecho con todos los cristales empañados, golpeando la lluvia suavecito y Ana dulcemente reclinada en el asiento, "qué locos";» (p. 189)


    Libros de Rafael Soler reseñados en este blog
    PS.- Todos los libros de Rafael Soler son muy a tener en cuenta de cara a la festividad libresca del próximo 23 de abril. Su Obra, tanto en prosa como en verso, es más que recomendable.

    18 jul 2020

    Rafael Soler: "El grito"

    6 comentarios:

    "Doña Consuelo Gómez Nájera, conocida por su afición a cualquier tipo de lectura y, en especial, su debilidad por las aventuras de Tarzán, propuso un brindis por los jóvenes esposos, deseándoles que juntos alcancen la sabiduría de Sheeta, la pantera, el valor de Numa, el león, y la probada paciencia de Tantor, el elefante" ('El grito', cap. 1º, pág. 44)

    La novela lleva como fecha de finalización el mes de noviembre de 1978. La firma un Rafael Soler que por entonces sólo tenía 31 años. Era su primera aparición dentro del mundo formal o más serio de la literatura, y fue todo un éxito pues se alzó con el Premio Primera Bienal Ámbito Literario (novela) de ese mismo año 1978. Las reseñas que aparecieron por entonces sobre ella encomiaban la dificultad de la escritura, su novedad, y la aparición sin duda alguna de un valor seguro dentro del panorama literario español. 

    Rafael Soler. Biografía literaria
    Hablar a toro pasado es muy fácil, pero sí que veo necesario hacer en este momento un breve recorrido por la biografía literaria de Rafael. Su fulgurante aparición se dio con esta novela publicada en 1979; el año siguiente, 1980, vieron la luz un libro de poemas, "Los sitios interiores", y una colección de relatos titulada "Cuentos de ahora mismo". Hasta 1985, año en que el escritor se sumió en el silencio literario,  tres novelas más aparecerán: "El mirador" y "El corazón del lobo" en 1981, "El sueño de Torba" en 1983 y "Barranco" en 1985. Estas dos últimas serían publicadas por la prestigiosa editorial Cátedra lo que da idea de la relevancia que en ese momento había alcanzado Rafael Soler.

    Hasta 2009 no volveremos a tener noticia literaria del autor valenciano. La noticia vendrá de mano de la poesía  y es que como Teo, el protagonista de su primera novela, Rafael Soler se considera y se siente sobre todo poeta. En diez años siete títulos aparecen: “Maneras de volver” (2009), “Las cartas que debía” (2011), “La vida en un puño”[Antología] (2012),“Pie de página” [Antología] (2012), “Ácido almíbar” (2014), “No eres nadie hasta que te disparan” (2016) y “Leer después de quemar” (2019). Es evidente, como se ve, que durante estos veintipico años de silencio público el escritor no dejó de producir obra.

    Últimamente el poeta ha retomado su faceta de narrador y ha dado a la luz dos novelas que son todo un éxito: "El último gin-tónic" y "Necesito una isla grande". He disfrutado de la lectura de ambas y he dejado testimonio de ello en sendas reseñas publicadas en la Revista MoonMagazine, una, y en este blog, la otra. [pinchando en los títulos se accede a las reseñas]

    "El grito"
    Novela experimental, Rafael Soler, Novelas de la transición
    La novela llegó a mis manos por gentileza del autor quien desinteresadamente se prestó a colaborar en la celebración del 10º aniversario de mi blog ofreciéndome varios libros. Uno de ellos fue "El grito". La novelita de apenas 150 páginas llamó muchísimo mi atención; tanto que decidí dejarla para mí a fin de conocer cómo fue la irrupción en la Literatura del joven Rafael. Antes de hablar de ella diré que el autor me habló de la existencia de un proyecto editorial para publicar "El grito" junto a "El corazón del lobo" en un volumen titulado "Dos novelas de la transición". Espero y deseo que así sea, pues ambas novelas lo merecen.

    Mi comentario
    Poco se puede añadir a la inmejorable introducción realizada por Raúl Nieto de la Torre en la edición de la novela que en 2014 publicó la editorial paraguaya Servilibro que yo he manejado. Para entender bien el relato de Rafael Soler es muy conveniente demorarse leyendo, antes o después de haberlo hecho con "El grito", lo que el poeta que es Nieto de la Torre dice de la misma. Yo por mi parte intentaré sólo en esta reseña, aunque venga a apartarme un tanto de la ortodoxia crítica, dar mi opinión libérrima.

    No es lo mismo leer este relato cuando yo lo he hecho, o sea, tras haber leído las dos últimas novelas de Rafael que, ¡es seguro!, haberlo hecho en 1979, el momento de su aparición. El microcosmos personal y el macrocosmos contextual de ayer y de hoy no se parecen ni por asomo. En 1978 cuando se firma la novela acababa de aprobarse en España la Constitución que mal que bien nos ha hecho llegar hasta hoy sin peleas cruentas excesivas; hoy está en proceso la adaptación (hay quienes la dicen 'demolición') de ese texto que es visto por algunos como demodé. Igual que en lo socio-político, en lo literario veníamos los españoles buscando desde 1975 una literatura que recuperara la narratividad en un afán por reconquistar lectores perdidos durante años de experimentalismo excesivo. El propósito desembocará en una literatura de compromiso entre la innovación y la tradición. Los recursos formales utilizados por los escritores hispanoamericanos del realismo mágico, la hibridación entre géneros (poesía, novela, teatro, periodismo, cine...), la consolidación definitiva de los procedimientos faulknerianos, la mezcla realidad - irrealidad, etc., no ahogarán ahora la historia relatada que siempre quedará a flote embellecida gracias a estas novedosas técnicas narrativas. Hoy, estas innovaciones no sorprenden a los lectores y los autores las incorporan de manera natural a sus producciones. En el caso de Rafael Soler sus dos últimas novelas dan buena muestra de ello. Pero no sólo las novelas también sus poemarios -en especial los dos últimos- evidencian que en él, por ejemplo, la hibridación de géneros es habitual y casi casi marca de la casa. 

    Si comparo estas tres novelas -la primera con las dos últimas- veo que "El grito" es un compendio de innovaciones de todo tipo:
    • la cultura pop impregna todo el relato: el cómic y el Cine aparecen en ese grito del mono-hombre (Teo en la novela) que infantilizado querría salvar a su Jane ignorando que Jane (Carmen en la novela) tiene personalidad propia y decide por sí misma.
    • un deje humorístico, mejor sarcástico, que permite sobrevivir a Teo en el inframundo al que le ha precipitado su fracaso de pareja, su paternidad quebrada y su profesión que detesta.
    • la reflexión sobre el propio quehacer literarioTeodoro Lucas tiene en perspectiva un proyecto novelístico ('la novela ésa del grito de Tarzán') que le permita abandonar su profesión, es una novela que poco a poco vamos intuyendo que es la que tenemos en nuestras manos con lo que también nosotros sus lectores estamos en cierta manera dentro de ella.
    • Confluencia de niveles de realidad, irrealidad e hiperrealidad en que los personajes se mueven, aparecen y/o desaparecen: el hijo David dirigiéndose a sus padres en primera persona, la negación de la realidad que realiza la madre de Teo respecto al suicidio del padre, la ensoñación de Teo respecto a la realidad querida para él y Carmen, etc.
    • Juego de identidades o realidades en la mezcolanza o indistinción autor - personaje: ¿Quién se siente poeta por encima de cualquier cosa: Teo o Rafael Soler?, ¿Quién considera como óptima salida para su afición literaria escribir una novela que desde hace tiempo tiene en mente: Teo o Rafael Soler?
    • Procedimientos narrativos múltiples: Flujo de conciencia, monólogo interior, mezcla de planos discursivos, mezcla de temporalidades narrativas, etc.
    • Innovaciones formales de todo tipo:
      • estructurales: estructura novedosa de la que es totalmente consciente el autor que en un epígrafe especial que precede a todo el relato avisa con un más que evidente sentido del humor y conciencia de la innovación formal: 
        • "Novela o qué; escrita en cinco capítulos y ocho referencias debidamente numeradas, de fácil manejo y probada utilidad para el lector"
      • léxicas: 'latíaconchalapobre'
      • tipográficas: mayúsculas en los enunciados introductores de las referencias e incluso en el cuerpo de alguna de ellas; separación por medio de línea de puntos en algunas secuencias para marcar los diferentes planos de realidad en que se sitúan los intervinientes en ellas; quebrantamiento de la ortodoxia en el uso de los signos de puntuación rompiendo con lo acostumbrado y forzando una lectura activa por parte del lector: 
        • "Entré. Asustada. Tiritando. Pero aquel vinillo fresco. Y la música. Y tú. La primera campanada me cazó por sorpresa, que apenas tuve tiempo de mirarte y comprobar que el año también te abandonaba. Por David. Me dije. Y luego la segunda. También por David. Que aún. Que todavía. Y ya más tranquila." [...]
    • Juegos con la figura del narrador: externo, interno, testigo, narrador-personaje, objetivo, subjetivo, omnisciente, partícipe...
    • Hibridación entre géneros literarios: se muestra de manera evidente a veces introduciendo estrofas poéticas en medio de la narración en prosa y muchas otras el poeta que es Rafael Soler impregna de poesía el texto en prosa creando auténtica prosa poética: 
      • "Y pasa de nuevo la página para no anclarse en recuerdos dolorosos por no ver a padre con las cuadernas rotas y su rosa de los vientos averiada, tambaleándose por el pasillo cuando ya madre inválida y él perdido en la bodega y Teo estremecido, azotado de insomnios y pájaros azules, solo, abandonado en su desván:
        He perdido mis sitios puede ser 
        y quizá la memoria ante también
        entre dos aguas
        a punto de embarcarse para otro continente
        y reconozco"
    Estas y otras muchas innovaciones más desbordan "El grito", una novela experimental por demás. A lo largo de los años es evidente que Rafael Soler ha ido depurando y seleccionando en sus novelas estos recursos como puede verse en "El último gin-tónic" y "Necesito una isla grande" novelas en las que aparecen un buen número de procedimientos narrativos ya presentes o esbozados en "El grito"

    Fijándonos sólo en la peripecia relatada de esta manera tan singular lo que en síntesis tenemos son diez años de conocimiento y convivencia, siete meses de distanciamiento, un hijo de por medio que separa como una sombra, una serie de desapariciones familiares que enturbian la mente de los miembros de la pareja formada por Teo y Carmen, unos trabajos que no acaban de llenar, amistades que molestan pero que se precisan como agua de mayo, el deseo de cobijarse en ese paraíso lejano que siempre es la infancia y dentro de ella la admiración por ese personaje a medio camino entre el hombre y el simio que con su grito pertinaz logra siempre salvar a la chica. ¿Será así también esta vez?

    Los personajes giran todos alrededor de Teo y de Carmen. Por el lado de Teo tenemos a Bru, el compañero del periódico con el que se abrió paso en la profesión; Consuelo Gómez Nájera, su madre, que le inoculó el virus de la lectura a través du su afición por las aventuras de Tarzán; Luciano, cuyo grito en el pajar aún resuena en la cabeza de Teo; el padre de Teo que se pegó un tiro en la boca; Chus, la compañera del periódico que fue la gota que colmó el vaso de las desavenencias conyugales; Margarita, la prostituta con la que Teo se desfoga... Por el lado de Carmen aparecen Pilar, la amiga algo pesada pero necesaria para Carmen; Javier, el compañero del colegio donde ambos trabajan y que le ofrece otro horizonte a Carmen; Sebastián Bellido, el padre de Carmen; la tía Concha, tan vigilante siempre... Y en medio de todo, David, el hijo que ambos pensaron que podría ser la solución y que sin embargo sus problemas provocaron la disolución del vínculo; y junto a David, lógicamente el abogado Thomas T. Hecht cuyo bufete se ocupó del divorcio de esta pareja irredenta.

    Todos estos personajes los vemos circular en perfecto desorden por la mente de Teo y de Carmen durante el tiempo que dura esa Nochevieja que inexplicablemente pasarán juntos como una fiesta de despedida de lo viejo -su unión fracasada- y epifanía de lo nuevo a lo que se abren en un final de varias posibilidades, concretamente dos, ofrecidas por el autor: una en la que se deja la puerta abierta a la continuidad de esa relación absurda una vez al año; y la otra en la que por muy fantasiosa que la ficción tarzanesca parezca la solución para ambos pasará por el distanciamiento e ignorancia mutua. Como se ve las innovaciones en la novela "El grito" no quedan circunscritas sólo a lo formal.

    Para finalizar
    Poetas y novelistas de la transición
    Novela experimental como corresponde al momento de su escritura. Una novela haciéndose, una escritura que es la que estamos leyendo o, incluso, la que el propio autor está escribiendo a pachas con el personaje de Teo. Una novela en la que los planos real e irreal se mezclan, se inmiscuyen el uno en el otro. ¿Hasta qué punto es factible esto: reencontrarse durante una nochevieja desatendiendo los consejos de la propia conciencia para sin solución de continuidad volverse a separar tras recordar las geografías humanas de ambos? ¿Será este el comportamiento habitual durante las siguientes Nocheviejas?
    Todas estas preguntas y más deja el autor abiertas. Pero quizás la más importante es la que ya el tiempo y la trayectoria vital y literaria de Rafael Soler han resuelto: Sí, allí, en ese año de 1978 había un buen escritor que por encima de todo era y es un poeta pero que no hace ascos a la creación en prosa como demuestra la serie de títulos que de unos años para acá orna su camino. 

    Nota: Esta novela de Rafael Soler es un auténtico clásico contemporáneo de nuestra literatura. Por esto la incluyo dentro de los clásicos que estoy leyendo durante este año en la IV edición del Reto 'Nos gustan los clásicos' promovido por Francisco en su blog "Un lector indiscreto"

    7 jun 2020

    Sorteo 10º Aniversario de "El blog de Juan Carlos"

    67 comentarios:

    Pues sí, amigos, "E la nave va", que diría el gran Federico Fellini, o sea, la vida pasa, el tiempo no se detiene..., es de observar cómo al echar la vista atrás se ve... Pero no, por Dios, no quiero ponerme estupendo, que esto es una celebración, Vamos a ello.


    La verdad es que estoy muy contento y feliz porque "El blog de Juan Carlos", queridos amigos, acaba de cumplir, ahí es nada, ¡una década de existencia!, 10 añazos que se me han ido como sin sentir. Pero no, no cabe confusión alguna: el día 27 de mayo de 2010 este blog comenzó a rodar. Fue un inicio apocado, incierto, con pocas seguridades y escasos conocimientos por mi parte del entorno informático en que me adentraba. Sin embargo, creo ahora, al volver la vista atrás, que mi propósito estaba desde el inicio bastante claro. Véase para comprobarlo que el título de esa primera entrada: Éxito de Ventas y Calidad Literaria aunque sólo era la reproducción del texto de una conferencia publicado en la Revista Cuadernos del Matemático (nº 43, págs.. 35-40, Diciembre 2009, Getafe) en mi opinión dejaba claras ya desde el principio las ideas que lo animarían: hablar de literatura con cierto criterio y sin atadura alguna a compromisos comerciales.  De lo primero (hablar con criterio) sois los que pasáis por aquí quienes podéis juzgar; de lo segundo, yo mismo puedo dar fe de que nunca me ha movido la búsqueda de beneficio material, sino sólo el disfrute literario y el deseo de inocularlo y hacerlo extensible a otros.

    En estos 10 años el blog ha conocido diferentes apariencias que no es momento ahora de explicar hasta llegar a esta última en la que ha vuelto a recuperar la cabecera que siempre más me ha gustado -la cubierta del patio del Museo Art Nouveau y Art Déco – Casa Lis- con la que rindo un pequeño homenaje a mi ciudad natal, Salamanca. Durante este mes de junio es factible que el blog llegue a las 900.000 visitas (en 2015 andaba por las 100.000) y de seguir esta tónica el año 2020 fácilmente podría acabarlo con el millón de visitantes. En mi opinión no está nada mal para tratarse de un blog cultural dedicado esencialmente a la Literatura en todos sus campos y en segundo lugar al Cine.

    A lo largo de estos 10 años he publicado 550 reseñas que han sido objeto de unos 7000 enriquecedores comentarios con los que aprendo muchísimo pues las intervenciones de los visitantes siempre han sido -y son- juiciosas, pertinentes e instructivas. A estas aportaciones llegadas a través de los opiniones dejadas directamente en el blog hay que añadir las realizadas por los usuarios de las Redes Sociales (Facebook, Twiter, Pinterest, Tumblr e Instagram) en las que "El blog de Juan Carlos" también tiene presencia,

    No puedo menos, pues, que dar las Gracias más sinceras a todos por el seguimiento amigable que hacéis de esta página. Es por esto que quiero celebrarlo con todos vosotros y para ello realizo desde aquí la Convocatoria del

    Sorteo 10º Aniversario de "El blog de Juan Carlos"

    Se sortean cinco libros donados por sus autores para este fin. Los títulos y autores de los libros son:


    "Romanticismo" de Manuel Longares. Novela. Premio de la Crítica de narrativa en castellano en 2001, reeditada de nuevo con gran éxito en 2019.
    • Periodista, Manuel Longares  ha trabajado en medios importantes: redactor jefe de los suplementos culturales de El Mundo y El Sol, o articulista en El País donde por sus colaboraciones semanales fue distinguido en 2004 con el premio Mesonero Romanos
    • Literariamente es autor de 10 novelas entre las que destacan, además de "Romanticismo" [pincha en el título para leer la reseña], "Soldaditos de Pavía" (1984) o "Los ingenuos" (2013). Ha publicado cinco libros de relatos, uno de ellos, "Las cuatro esquinas" fue distinguido con el Premio Francisco Umbral al Libro del Año. Ha abordado el ensayo así como la traducción.



    "El corazón del lobo" de Rafael Soler. Novela aparecida por vez primera en 1981, reeditada en 2012, y que en 2020 volverá a ver la luz dada su calidad y éxito. Ganadora del Premio Cáceres de Novela Corta en 1982.
    • Ingeniero y sociólogo, ha desarrollado su actividad profesional en empresas y ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid.
    • Literariamente, Rafael Soler se considera esencialmente poeta. Es autor de al menos ocho poemarios. Los dos últimos titulados "No eres nadie hasta que te disparan" (2016) y "Leer después de quemar" (2019). Como narrador, además de "El corazón del lobo" y "El grito" sus dos primeras novelas, últimamente triunfa con "El último gin-tónic" y "Necesito una isla grande", ambos de 2019 [pincha en los títulos para leer las reseñas] .


    "Sólo hay una clase monos que estornudan" de Ezequías Blanco. Colección de 19 relatos cortos, aparecida en 2019. Tengo la satisfacción de ser el autor de este buen libro de relatos.
    • Como narrador Ezequías Blanco es autor de dos novelas (Tres muñecos de Vudú, 2001; e Islandia, 2004) y una edición crítica de Las aventuras de Pinocho de Carlo Collodi (Edelvives, Zaragoza, 2004). Tres son por ahora los volúmenes en los que ha agrupado los relatos cortos escritos a lo largo de su carrera: “Memorias del abuelo de un punk" (1997, ahora vuelto a reeditar); "Tienes una cabeza apuntando a tu pistola" (2009); y el tercero, éste que gentilmente ha donado para el Sorteo, “Sólo hay una clase de monos que estornudan” [pincha en el título para leer la reseña].

    "Caronte" de de Juan C. Maíllo. Novela corta. Aparecida en 2017
    • Juan Maíllo es licenciado en Filología inglesa y profesor de Inglés en un instituto público de Huelva.
    • Como escritor ha colaborado en Revistas literarias (Salitre Revista Cultural, Emblogrium o Ediciones Universitarias Combonianas. Por ahora ha publicado tres novelas: La cara oculta de Hamlet (2014), La primera página (2016) y ésta que gentilmente me ha hecho llegar para el Sorteo, Caronte. Tiene en imprenta a punto de ver la luz, y ya disponible en formato digital, El adivino.



    "Tierra de luz blanda" de Ezequías Blanco
    • Profesionalmente Ezequías Blanco ha sido profesor de Lengua y Literatura en el Instituto "Matemático Puig Adam" de Getafe donde creó la Revista literaria "Cuadernos del Matemático" publicada desde 1988 a 2018.
    • Como poeta ha publicado Limitación del vuelo (1979). Palabras de la Sibila (1992; ed. completa el año 2000), En medio del desierto (1996), Archivo de imágenes-Imágenes de archivo (1999), Objetos del amor lejano (1999;  ed. completa en 2005), Los caprichos de Ceres (2004), Construirte un abismo (2008), Una ceja de asombro (2010), Doce musas (VVAA, 2012), Bare nostrum (con fotografías de Evaristo Delgado, 2018) y esta última magnífica obra, Tierra de luz blanda (2020) [pincha en el título para leer la reseña].



    BASES DEL SORTEO 
    1. Los 5 libros impresos que se sortean han sido donados expresamente por sus propios autores para este fin. 
    2. El sorteo es de alcance nacional. (península e islas)
    3. Para participar en el sorteo los únicos requisitos indispensables son dejar un comentario en esta entrada indicando vuestro deseo de participar, ser seguidor del blog, pinchando en el botón azul de seguidores, y tener una dirección postal en España. Se pueden conseguir puntos adicionales con el resto de las opciones.
    4. Es necesario rellenar el formulario de Google Form que aparece abajo con los requisitos obligatorios que se han señalado y que en el formulario vienen identificados con un asterisco en color rojo.
    5. El plazo para participar es de 15 días comenzando hoy 7 de junio de 2020 y finalizando el día 21 de junio a las 23.59 horas
    6. El día 23 publicaré la lista definitiva de participantes con sus respectivos puntos y el día 25 de junio realizaré el sorteo mediante Ramdon.
    7. Cinco números obtenidos aleatoriamente serán los que sirvan para identificar a los ganadores. Los inscritos en el Sorteo participarán en él con tantos números como puntos hayan obtenido. No se podrá obtener más de un libro por ganador.
    8. Los libros se sortearán según el orden en que aparecen en esta entrada.
    9. Los ganadores tendrán 48 horas para reclamar su premio y enviarme sus datos postales.


    ¡¡Suerte a todos!!

    23 mar 2020

    Rafael Soler. "Necesito una isla grande"

    16 comentarios:
    Hace exactamente un año que leí con mucho agrado la novela de Rafael Soler "El último gin tónic" [leer la reseña aquí]. Casualidad ha sido que al año justo haya leído la última de sus obras en prosa, "Necesito una isla grande", que me ha gustado también muchísimo.

    Rafael Soler, editorial Contrabando, Novelas poéticas
    Esta vez el escritor valenciano sitúa su historia en una Residencia de ancianos dirigida con dictatorial mano de hierro por Asunción, gobernanta de la misma. Un grupo de residentes (Panocha, Pulga, Tomás, Coronel, Rocky y Carmina) constituyen la Resistencia a las rutinas e ignominias a las que por el mero hecho de ser mayores se ven sometidos: sopa de fideos, puré de verduras, agua por toda bebida, etc. En verdad ellos, pese a su edad avanzada, quieren hacer realidad el dicho de Panocha respecto a que "la vida había que vivirla a la manera de los cuerdos de atar", al extremo de que bajo la dirección de Tomás forman parte del grupo teatral de la Institución, del que Carmina es su secretaria, porque a ella le gusta muchísimo escribir relatos. El Comandante en jefe, la jefatura de este grupo disidente está a cargo de Panocha cuyo nombre real como no podía ser de otro modo en una pandilla ácrata es Liberto.

    Por su edad estos seres se saben cercanos a la puerta de Salida. A veces, como a todos, claro, se les olvida, pero la vida cotidiana en la Residencia ya se encarga de recordárselo unas veces en forma de fallecimientos de vecinos como Cosme, a quien su cuidadora, Belén -una sudamericana-, lo encuentra un día muerto en su cuarto; y otras veces porque quienes marchan definitivamente son amigos próximos como le sucedió a Tomás con Pulga. Así arranca este relato, con Pulga en el suelo abandonando este mundo. Los cinco amigos restantes deciden abandonar la Residencia y disfrutar lo poco de vida que les reste como auténticos 'cuerdos de atar'. Un dinero sobrevenido será el impulso que necesitaban.

    Como los ancianos de la novela del finlandés Arto Paasilinna, "Delicioso suicidio en grupo", diríase que los amigos de Pulga han decidido afrontar el final por sí mismos gozando de placeres que ya tenían olvidados en sus malas cabezas. Para ello emprenden un viaje físico e interior en una furgoneta vieja, tan deteriorada como ellos mismos, al estilo de los antiguos hippies que fueron. Naturalmente buscan el mar, ese mar a donde van a parar todos los ríos, todas las vidas. Quizás, piensa Tomás, allí encuentre esa isla grande que nunca tuvo y que por pequeña le lastró su vida. Disfrutan en el trayecto de la buena mesa, el alcohol, el juego e incluso el sexo; y también, de manera natural, el grupo se va viendo diezmado. Testimonio de este desastre vital, de este desgaire, deja escrito Carmina que en sus relatos sublima la penosa realidad y la eleva a categoría estética. 

    Al tiempo que se desarrolla la peripecia de los mayores, en paralelo está la de unos personajes adultos pero más jóvenes que los residentes. Son Julián, hijo de Tomás, que junto a su compañero Pablo tiene un programa radiofónico de madrugada en el que a raíz de una historia los oyentes participan opinando y aportando ideas. Pero la sesera, parece, se le está secando a Julián. El programa, sus historias, están agotadas, necesita nuevas remesas; por ello, junto a Cris, una joven estudiante de sociología que ha conocido recientemente, decide acompañar a este grupo de ancianos libertarios en su escapada.

    "Delicioso suicidio en grupo", novelistas nórdicos, poetas que se hacen novelistas, Rafael Soler
    La novela, formada por 28 capítulos divididos algunos de ellos en varias secuencias, tiene mucho de tratamiento cinematográfico. Mediante el procedimiento del flash back vamos conociendo momentos vitales de los personajes. Muchas de estas vueltas atrás aparecen literaturizadas en los relatos que escribe Carmina, la cabeza mejor amueblada de todos. Es a través de todos estos retornos que vemos a unos personajes perfectamente conformados, cada uno con sus cosas, su personalidad, su mochila a cuestas.

    Ya en "El último gin tónic" destaqué como elemento importante en Rafael Soler el recurso del Humor. Si comparo ambos relatos creo que hay más humor en ésta, un tono humorístico que acompaña y lustra muchas de las situaciones que si no serían mucho más difíciles de digerir:
    • "Coronel era un bebedor tenaz, que nunca dejaba nada a medias, ni siquiera las botellas de vino rosado, que hay que tener valor" (p. 76)
    • "-Habitualmente nos morimos todos, Tomás.
      -Los viejos más, Coronel. Los viejos se mueren muchísimo.
      ” (p. 129)
    • "El calvo lucía una camisa de flores, que llevaba por fuera, y unos zapatos marrones que cualquier tribunal habría aceptado como un agravante incuestionable." (p. 154)
    Pero tener momentos de humor no quiere decir que "Necesito una isla grande" sea una novela humorística, para nada. Más bien nos encontramos ante una novela de filosofía práctica. Rafael Soler muestra a Tomás como personaje que no elude la realidad aunque ello le haga sufrir cierta angustia existencial que en ocasiones se precipita directamente en lo escatológico: "Su buen amigo Pulga bebía despacio. [...] Tomás hizo lo mismo, agitando la cabeza para alejar la imagen de cuanto acontecía al despuntar el tercer día: resignados en sus féretros, los abdómenes rompían su falsa turgencia dando suelta al gas hediondo de la muerte" (p. 79)

    Se detecta en esta novela una apuesta decidida por la vida activa e independiente hasta el final. Estos personajes residentes se niegan a ser personas superfluas y, en línea con ese realismo duro y desgarrado que inunda el relato, no quieren vivir en una institución para desechos humanos porque -piensa Panocha, el promotor de esta escapada- "una Residencia, que es un eufemismo para no decir asilo, como si así fueran viejos de mejor ver, más llevaderos, porque no es lo mismo enviar a tu padre a una Residencia y que disfrute, que aparcarlo en un asilo y que reviente." (p. 133).

    Los temas, duros, que aparecen en esta narración, presentados de manera desnuda o envueltos en un tono irónico o humorístico los enuncia Rafael Soler en una prosa impregnada de poesía. Y es que Rafael Soler es fundamentalmente poeta como atestiguan sus ocho poemarios, el último titulado "Leer después de quemar". En esta novela podrían destacarse muchísimos fragmentos henchidos de poesía. Para la reseña he elegido uno, entre otros posibles, que me parece importante y revelador del tono existencial predominante en el relato. Es una reflexión de Julián pensando sobre la futura y probable muerte de Tomás, su padre:
    "Llegado ese momento él cerraría las persianas, y si acontecía al aire libre, el capuchón del cielo, un párpado tras otro para que su nube preferida - un acordeón con forma de campana - hiciera por una vez de centinela." (pág 82).
    Y en esta enunciación la lengua se construye, de una manera natural, con proliferación de recursos narrativos. De ellos me ha llamado poderosamente la atención el empleo frecuente de la 2ª persona narrativa para transmitir esa idea del soliloquio, esa idea tan machadiana del 'converso con el hombre que siempre va conmigo', que es efectivamente lo que hacen no pocas veces los personajes que por edad, y en una o dos ocasiones por la finitud de su estado vital, piensan y reflexionan viéndose a sí mismos como desde fuera ("el segundo cuarenta y dos, que es con diferencia el mejor de todos, un segundo terminal para la vida que te falta, Rocky, la vida que tienes entera por vivir", pág. 125); otras veces es el propio narrador externo quien en un momento dado pone de su propia experiencia para explicarse mejor ("se aclaró sin mucho éxito la voz, pues cuando tienes el mirar turbio la voz es solo un eco", pág. 76)

    También embellecen el relato y hacen que la lectura sea más gustosa y en varios momentos divertida creaciones léxicas y relaciones sintagmáticas sorprendentes, muy poéticas, que abundan en la narración. Ejemplo de ambos recursos lo tenemos cuando Panocha refiere para sus adentros -en estilo indirecto libre-, involucrándose en lo que cuenta, un sanguinolento acceso de tos que le ha sobrevenido a Tomás: "No tenía pañuelo, cagoentodo. Por un error de cálculo y de vida había salido de su cuarto sin salud y sin pañuelo"

    El peso de la historia recae sobre los dos personajes más literarios: Tomás, periodista cuando activo y ahora director del grupo teatral de la Residencia, está constantemente ideando titulares y tiradas sintácticas adecuadas para un artículo periodístico. Esos titulares que repentiza y esas frases que se le ocurren están preñados la mayoría de las veces de humor negro pues la mayoría se le ocurren a propósito de la terrible enfermedad que anida en él desde hace unos meses:
      • [a Tomás] "le gustó aquella imagen. Carcinomas al primer hervor, sopa terminal, metástasis en su mejor punto, fin de la función."
      • "INTENTA POSPONER COMA ETÍLICO CON DIVAGACIONES FILOSÓFICAS DE MEDIO PELO" (como titular)
    El otro gran personaje de esta novela poética es sin lugar a dudas Carmina. Ella es la autora de los relatos que literaturizan y en parte subliman la penosa realidad en que viven estos cinco ancianos, incluida ella en el quinteto, que han decidido poner tierra de por medioy escapar así al menos de la dura realidad que se les avecinaba en la Residencia. Carmina es el ser que sirve de hilazón intergeneracional: ayuda a Julián a salir de la sequía creativa por la que está pasando y que está abocando al fracaso a su programa radiofónico; entiende perfectamente a Cris, la joven libre y vital, que lo acompaña; y al tiempo es sabedora de toda la problemática existencial del grupo de ancianos a quienes procurará una solución. 

    Novela poética, prosa poética, "Necesito una isla grande"
    Esa solución se encuentra al lado de ese mar donde ella vivió de niña junto a Baltasar, su padre, un ser libre que como el mítico actor Stewart Granger -el Cine es una referencia constante en la novela- no dejó que nadie dirigiera su vida. Carmina, por ello, admiraba mucho a su padre y allí junto a ese mar a donde por azar ahora ha regresado recuerda el primer verso que compuso a los 15 años ('Un mar severamente oscuro'); verso al que luego vinieron a juntarse después muchos otros "de los que hacen a un poeta sin una coma de más ni una palabra de menos, historias que merecen ser contadas en su parque de Lyon, a la salida de un concierto, en tantos años que enlazaron su ilusión por conocer la India con una vejez que llegó de improviso, y la dejó sin más compañía que una vida imaginada enteramente suya". (pág 130). O sea, el brutal e inmisericorde paso de la vida. Con esta solución que viene en parte de mano de la literatura, en cierta manera ella cierra el círculo.

    En definitiva, "Necesito una isla grande" es una novela entretenida, profunda, que se lee muy bien, con un ritmo ágil muy cinematográfico, que toca temas sensibles y muy actuales: la vejez, la desinhibición en todos los terrenos de los jóvenes, la necesidad de tener siempre proyectos en ciernes, la salvación a través del arte... Lectura más que recomendable la de esta novela de Rafael Soler, un escritor que siempre sorprende por su libertad creativa, por el lirismo de su prosa, por su ironía, por sus personajes, por la sentimentalidad de la que los provee... por su innegable maestría.