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29 nov 2025

"La casa de huéspedes", novela de Ana Lena Rivera

21 comentarios:
Mujeres novelistas españolas actuales

Comencé a leer a Ana Lena Rivera en 2023. Lo hice gracias al regalo de la novela titulada Las herederas de la Singer que me hizo una muy buena amiga mía. A partir de ese momento tres novelas más he leído de esta escritora ovetense, y de todas ellas he dejado testimonio en este blog en forma de reseñas. Se pueden leer las mismas pinchando en los nombres de las novelas: Las herederas de la Singer, Lo que callan los muertos y La niña del sombrero azul. Debo añadir que si la primera novela me llegó gracias a una amiga muy querida, las dos últimas que la autora ha escrito y publicado con enorme éxito las he leído gracias a otra excelente amiga, Teresa Tena, que desde que en la tertulia  más que palabras... a la que ambos asistimos con regularidad mensual leyéramos Las herederas de la Singer se enamoró de tal modo de la literatura de esta asturiana que no hay novela de Ana Lena que ella deje pasar de largo. Y una vez que las lee me las pasa en préstamo. Muchas gracias, Teresa, por tu amistad.

La casa de huéspedes, última novela de Ana Lena Rivera, la he leído con mucha rapidez. Con ésta, como ya he dicho, son cuatro las que me he echado al coleto. De ellas, tres de su última etapa y una de su primera época, cuando la escritora tocaba el 'domestic noir' y el suspense en la serie protagonizada por la investigadora Gracia San Sebastián de la que escribió tres títulos. La casa de huéspedes forma parte, con Las herederas de la Singer y La niña del sombrero azul, de la segunda etapa de su novelística centrada especialmente en historias protagonizadas por mujeres que se echan el mundo a sus espaldas con independencia del hombre al que por tradición y tradicionales condicionamientos socio-políticos venían estando atadas. Decididamente en las tres la novelista entra en un territorio en el que se mueve bien y con soltura: el femenino. Pero no 'femenino' en el sentido rosa o almibarado creado por la tendencia novelística adjetivada así o también llamada del corazón, sino 'femenino' entendido como mundo que gira en torno a mujeres empoderadas, señeras, independientes.

Si bien cada una de las tres novelas presenta historias distintas y diferentes, indudablemente hay en todas ellas elementos que permiten verlas como parte de una unidad: vida de las mujeres en España a lo largo de una época extensa que va desde los años 20 o más atrás incluso llegando hasta el momento actual; esa máquina de coser marca Singer que aparece en las tres; y por último algunos personajes que transitan por las tres narraciones, especialmente Aurora, la modista del asturiano pueblo minero Turón, la cual con sus creaciones contribuye a dar felicidad a varios personajes en todas ellas y mucho en esta última.

 Sinopsis de la novela (proporcionada por la propia editorial)
 Madrid, 1937. En el preciso instante en que una bomba cae sobre un edificio del centro de la ciudad, cerca de la Gran Vía, las vidas de dos jóvenes vecinas cambian para siempre.
Elvira, cuyos padres regentan la casa de huéspedes ubicada en la tercera planta, se encuentra exiliada de la Guerra Civil en Francia en el momento de la explosión. Sin embargo, la desaparición del hogar al que tanto anhela regresar supondrá un punto y aparte en su destino.
Ángela, la hija de los porteros de la finca, sí está presente cuando el lugar donde ambas han crecido salta por los aires. Es entonces cuando toma una decisión de consecuencias imprevisibles: coge en brazos al bebé de unos huéspedes que acaban de fallecer bajo los escombros y huye adoptando una falsa identidad.
Nada hace pensar a Elvira y a Ángela que sus caminos volverán a cruzarse, ni que otra casa de huéspedes será el lugar de encuentro para una nueva generación de mujeres que, igual que ellas, deberán aprender a convertir el dolor en fuerza y a sobrevivir con la frágil esperanza de un futuro mejor.

Al buscar la sinopsis anterior me sorprendo al leer la cifra de más de 250.000 ejemplares vendidos hasta el momento de la novela que se publicó el 9 de septiembre de este mismo años, 2025. Nada que ver con los 25.000 ejemplares que en 2023 rezaba el fajín de portada de la novela Las herederas de la Singer un año después de su lanzamiento. Como se ve la aceptación popular de la literatura de esta novelista asturiana radicada en Madrid ha crecido como la espuma y de manera fulgurante. Me alegro por ella.

Cuando un producto literario se expande de la manera antes descrita es inevitable calificar el fenómeno como propio de un best seller. Naturalmente que sí, Ana Lena Rivera es una autora que vende mucho y cuyas novelas se leen muy, pero que muy bien. Cuando tal cosa ocurre hay quienes suelen decir que estamos (mejor sería decir, estaríamos) ante un mal producto, como si sólo los autores que no venden fueran buenos y quienes venden mucho, malos. Bueno, es un tema habitual que aflora de manera recurrente sobre todo con ocasión de certámenes muy mediáticos. Sí, todos conocemos el nombre de alguno de estos concursos literarios. Pero en el caso de nuestra autora no cabe atribuir su éxito a ocultas maniobras orquestales en la oscuridad —permitidme, Orchestral Manoeuvres in the Dark, utilizar el nombre de vuestro grupo musical—. Ella, Ana Lena, ha subido en las ventas por méritos propios, no por el impulso de alguna empresa televisiva o cosa semejante; esta ovetense, vecina de Las Rozas (Madrid) compatibilizó durante un tiempo su carrera profesional en el mundo de los RRHH de una importante multinacional con su pasión por la escritura. Tras diecisiete años de hacerlo, dada la buena aceptación que entre el público iban teniendo sus novelas, decidió dedicarse de lleno a la literatura. No se puede ni se debe penalizar el éxito y tampoco menoscabarlo. Sólo cabe enjuiciar el producto desde lo que es, una obra literaria. Vamos a ello,
(a propósito de este eterno debate sobre los best-seller remito a lo que escribí en la reseña que hice sobre Las herederas de la Singer). 

Como ya pude comprobar en sus novelas anteriores Ana Lena escribe bien, se la lee muy bien, capta la atención del lector desde el primer momento y sabe mantenerla  a lo largo de las más 500 páginas que ocupa la narración. 
Es una narración organizada en dos momentos temporales. Marzo de 2025: Caridad, asiste a Marga que está agonizando en la cama de su domicilio. Caridad aguarda la llegada desde Londres, donde viven, de  Fer y Violeta, el hijo y la nieta de Marga; es posible que alcancen a ver con vida a su madre y abuela.  El otro momento es temporalmente mucho más amplio y surge de los recuerdos que invaden la cabeza de Caridad en esos instantes de atención a la moribunda y también —y principalmente— del libro que, por encargo de Marga, nos dice haber estado escribiendo durante los últimos años. En este libro explica a Fer y a Violeta la historia de Marga y de todo el entorno humano (familiar y vecinal) de la misma desde los años de la guerra civil cuando nació hasta el momento en que la dictadura acabó en 1975 atisbándose por fin la democracia. Los años que van del final de los setenta hasta marzo de 2025 ocupan mucha menor extensión, si bien son importantes para entender mejor la evolución de los personajes de esta obra que en gran medida es una novela coral.

Uno de los aciertos de la autora es precisamente lo bien que sabe construir a sus personajes. Todos ellos tienen personalidad propia, todos ellos son verosímiles. La mayoría son mujeres y en gran medida los muestra por parejas. Así tenemos a Elvira y Angela, protagonistas principales de esta historia. La primera es hija de los dueños de la casa de huéspedes Casa Flora que sus padres tenían en la calle Montera de Madrid antes y durante la guerra civil, hasta ese día fatídico del año 1937 en que un obús lanzado por los nacionales segó la vida de no pocas personas que se encontraban en ese momento en el hostal. Sólo quedaron vivos quienes estaban fuera del local y Angela, la hija de los porteros de la finca, que como se dice en la sinopsis sólo pudo salvar de entre los escombros al bebé de una pareja de huéspedes asturianos que habían parado esa noche en el hostal. Este bebé es Margarita

Elvira y Angela eran niñas amigas en el edificio de la pensión. La primera y su madre serán enviadas por el  padre a París para escapar de la guerra española. Allí ambas sufrirán, cuando los alemanes entren en París, vejaciones y peligros que les ocasionarán consecuencias terribles. La segunda, Ángela, escapará de Madrid con la bebé en sus brazos y se presentará en Oviedo, en la casa de los Acebedo, simulando ser la viuda del hijo fallecido en el hostal madrileño. Ellas desarrollarán, distantes la una de la otra, sus vidas distintas; sin embargo con el paso del tiempo ambas vendrán a coincidir en Oviedo donde en un momento dado sus hijas respectivas se relacionarán entre ellas y con otros personajes como Caridad, la joven amiga de Marga y de Fania, esta última hija de Elvira. Es Caridad quien está contando toda la historia.
Ana Lena Rivera, Feminismo, novelas de mujeres para mujeres

La vida de los miembros de cada una de estas parejas de personajes discurre en paralelo en el tiempo aunque separadas en el espacio. Así se comprueba, por ejemplo, en el caso de los noviazgos entre Luis (periodista comprometido políticamente frente al franquismo) y Elvira o la fuerte atracción que Ángela siente por Fernando (el abogado vecino de planta que le lleva sus asuntos legales). Saber cómo discurre cada una de estas relaciones es uno de los muchos acicates que impulsan a devorar las páginas de la novela. Es por ello que no cabe declararlo aquí.

Literariamente, respecto a las otras dos novelas anteriores, creo que la autora en ésta ha mejorado mucho. Esta mejora quiero referirla sobre todo al hecho de que en ésta la novelista ha adelgazado el número de asuntos que directa o tangencialmente toca en sus relatos. En mis reseñas sobre Las herederas... y La niña... mostré mis reparos sobre esta superabundancia. No obstante, aunque en mi opinión mucho mejor manejados, reaparecen aquí los principales: Amor, Moda y Confección, Guerra Civil y sus consecuencias, Transición política, feminismo, machismo, homosexualidad, liberación de la mujer... Sí, efectivamente, todos los enunciados están, pero en esta ocasión tratados con más sutileza, encajados mucho mejor en la historia central. 

También hay guiños a las dos novelas que la preceden, en especial a la que dio inicio a la serie. Así, pronto, aparece una máquina de coser Singer. Pero quizás la alusión principal venga dada por esa modista de la localidad minera asturiana de Turón llamada Aurora que confecciona el traje de comunión de Fania y el de boda de María Emilia, la hija de Carmen, a cuya fiesta de celebración acudió en compañía de su amiga Ramona. Más que un guiño, yo diría que es un claro homenaje a su primera novela y a las mujeres que como Aurora supieron salir adelante con trabajo y arte.  


Como colofón de esta reseña y antes de colocar unas cuantas citas textuales que me parecen muy reveladoras diré nuevamente, a modo de conclusión, que La casa de huéspedes de Ana Lena Rivera es una novela que se lee muy bien, que entretiene mucho durante su lectura, en la que no cabe buscar grandes hallazgos estilísticos, pero sí mucha emotividad. Si algo maneja muy bien la autora son los resortes de la misma, sabiéndola presentar de modo excelente. Pienso que esta habilidad explica en gran medida su enorme éxito. La deriva más lógica para ésta y las dos novelas anteriores —me aventuro a decirlo— será verlas convertidas en serie televisiva a no tardar mucho. Es pura intuición personal mía que deseo se haga realidad para esta escritora exitosa.

 
Algunos fragmentos de la novela que me parecen de especial interés:
  • El asturianismo de la autora queda patente en los paisajes urbanos y rurales de Oviedo y su Comunidad, así como en la antropología cultural fijada especialmente en lo culinario:
[Luis a Elvira] «solía llevarle pasteles: unos carbayones de Camilo de Blas, unos bartolos de la confitería Asturias o unos bombones de Peñalba.»
Otros productos citados son los «frixuelos» (crepes), las «casadielles» (postre asturiano de Navidad) y otros muchos más.
  • Consejos tradicionales dados por las madres a sus hijas especialmente durante los años de la dictadura franquista:
«Lo que sí es cierto es que es mal negocio enamorarse, hija, muy malo. Las mujeres tenemos que decidir con la cabeza, porque en esta sociedad, según con quién te cases, así será tu vida. Del matrimonio que hagas dependerá si eres señora o sirvienta, libre o esclava, feliz o desgraciada.»
  • Mensajes y/o reflexiones moralizantes que a veces cuela la escritora a través de alguno de sus personajes:
 «Igualito que Pilatos. Puedes lavarte las manos, pero eso no te eximirá de culpa. Dime, pues, ¿cómo se supone que deben sacar adelante a sus hijos las madres solteras? Si les impide trabajar, ¿qué pueden hacer? ¿Abandonarlos a la puerta de una iglesia para después tirarse a las vías del tren? ¿O que los den en adopción, como darán a nuestro futuro hijo? ¿Te das cuenta? Es horrible» [Margarita en conversación con su marido Fernando Acebedo].
  • Muy interesante me parece el aspecto de lo que en el fondo el relato que cuenta Caridad es: una novela haciéndose. Se ve en varios momentos a lo largo de la misma, pero muy especialmente, casi al final, cuando Caridad, la narradora, confiesa: 
«Escribir esta parte de la historia me costó semanas, y no por culpa de que, con la máquina de escribir de Luis, fuera muy lenta, que también, sino por lo muchísimo que lloré.
Me hizo bien usarla, aunque tuve que redactarla varias veces. Me ha ocurrido con otras partes del relato, pues con la vieja olivetti, cada vez que he necesitado incluir un nuevo recuerdo, he tenido que reescribir el folio entero.
»

16 may 2024

La niña del sombrero azul. Novela de Ana Lena Rivera

12 comentarios:

 « —Valen, querida, mira que dicen que las mujeres encintas se vuelven más torpes y atolondradas, pero tú estás en todo. Mis padres estarían muy orgullosos de verme casado contigo —dijo a modo de piropo. Valentina sonrió, aunque en su fuero interno se sintió molesta por la condescendencia con la que acababa de tratarla su marido. "Lástima no haber nacido varón, les habría dado sopas con hondas a Goyo, a mis hermanos y a todos los que se me hubieran puesto por delante", se dijo.»

Ana Lena Rivera, La niña del sombrero azul, Feminismo

La niña del sombrero azul
es la última novela publicada por Ana Lena Rivera, concretamente apareció en febrero de este 2024. Es una novela que pese a su extensión, 660 páginas, se lee fácil, con agrado y resulta muy entretenida.

Sinopsis (tomada de la contraportada de la propia novela)
Gijón, verano de 1929. Con apenas diecisiete años, Manuela entra a trabajar como criada en la mansión de los marqueses de Armayor. Rodeada de un lujo que contrasta con la pobreza de su aldea natal, la joven conocerá la arrogancia y el desamor, pero también el arte de la costura, al tiempo que entablará una amistad inquebrantable con la única heredera de la familia, Alexandra.
Años despues, y pese a pertenecer a mundos muy distintos, su amiga será su mayor apoyo cuando la Guerra Civil obligue a Manuela a separarse de su hija Telva, enviada a Rusia junto con otros niños de la zona republicana, y tambien cuando intente recuperarla decadas más tarde, aunque para ello deba arriesgarlo todo.
La añoranza de Telva, un destino en ocasiones desalmado y una gran historia de amor marcarán la vida de Manuela. Una vida que se extenderá a lo largo de un siglo convulso y lleno de contrastes

Tras haber leído y reseñado en este blog Las herederas de la Singer, novela que me gustó mucho y que representó para Ana Lena Rivera un cambio de género novelístico respecto de la serie de la inspectora Gracia San Sebastián (del primer título de la serie, Lo que callan los muertostengo hecha reseña), el estilo presente en La niña del sombrero azul me ha resultado más que reconocible tanto por los asuntos que toca cuanto por la forma de presentarlos. Como en el libro que le precede, en éste las protagonistas son las mujeres. Unas mujeres luchadoras, que no se arredran ante las dificultades que, en forma de prohibiciones legales, sociales o maritales, se les imponen. 

Quizás debería decir que me sorprendió más la obra anterior y que ésta me ha parecido, un poco, un tirar del hilo reivindicativo feminista tan presente en Las herederas... y del que en La niña...  se podría decir que Ana Lena no deja palo sin tocar: machismo, maltrato, necesidad de realizarse la mujer como persona, represión por parte del padre o marido, lesbianismo, sororidad y gracias a ella eliminación de la barrera de clases [Alexandra con Manuela],... Pero el tema feminista no lo reduce la autora al meramente reivindicativo o de denuncia, sino que también muestra a la mujer como procuradora de afectos, como madre entregada y sufriente por no haber podido decidir el destino de su hija. A este respecto he de decir que en muchos momentos el contenido del texto logra emocionar vivamente; creo que Ana Lena Rivera sabe manejar este registro emocional como nadie y también pienso que ello contribuye vivamente al éxito de sus novelas. 

Me ha gustado que la escritora centre claramente esta novela en una protagonista -Manuela, la madre de esa niña de sombrero azul, que da título a toda la novela- y no vaya pasando el testigo protagónico de generación en generación como hizo en Las herederas de la Singer. Es evidente que Ana Lena Rivera no puede ocultar su enorme satisfacción con esa novela de corte feminista e histórico a la que en esta última  homenajea en varios momentos: primero, con esa máquina de coser Singer que llega a Manuela procedente de su madre; y luego, en ese personaje, Águeda, que ya aparecía en Las herederas... Aquí aunque su participación ocurre al final del relato, Águeda tiene un relevante papel.

El contenido de la novela se distribuye en 32 capítulos que a su vez se reparten en apartados relativos a la actividad del personaje y a los años en que ésta se produce: Primera parte: La criada (1912-1930), capítulos 1 - 5; Segunda parte: La sombrerera (1930-1937), capítulos 6 - 9; Tercera parte: La madre (1937-1945), capítulos 10 - 14; Cuarta parte: La esposa (1947-1960), capítulos 15 - 19; Quinta parte: La amiga (1953-1964, Cuba; 1961-1967 (España), capítulos 20 - 24; Sexta parte: La madrina (1978-1985), capítulos 25 - 27;  Séptima parte: La abuela (1985-1998), capítulos 28 - 32.  Es, como se ve, un recorrido por la historia, de España fundamentalmente, aunque también colateralmente de Europa, a lo largo del siglo XX con aparición de sucedidos y de personajes reales que sirven de fondo a las vicisitudes de los personajes de ficción. En definitiva, estamos ante una novela histórica-

Los personajes principales son los siguientes: 
  • Manuela Baizán. Es hija de una familia pobre asturiana cuyos padres al ver que no sirve para labores del campo y haber despuntado en la escuela la ponen a servir para tener así una boca menos que alimentar. El azar hace que caiga en la casa de los marqueses de Almayor, de origen asturiano que viven en Madrid y veranean en Gijón. Saldrá de la casa para casarse con Elías, trabajador de una sombrerería y sindicalista que tomará decisiones que ella no comparte como la de enviar a Telva, hija de ambos, a Rusia cuando estalla la Guerra Civil. Esta pérdida siempre acompañará a Manuela y le hará sufrir lo que no está escrito. Con el tiempo Manuela, ilocalizable Elías, tras la guerra casará con un hombre chapado a la antigua, Juan Gregorio Covián, que sin embargo sí que está enamorado de ella y no como Elías que sólo sentía por ella pulsión sexual. 
  • Alexandra Catarina Solís de Almayor. Hija de los señores de la casa donde sirve. Tiene la misma edad que Manuela y hacen muy buenas migas. Alexandra tiene ideas progresistas respecto a la mujer y está en la línea del pensamiento de Clara Campoamor. Cree que la educación sirve para eliminar las fronteras de clase y con Manuela quiere experimentarlo. Por ello la trata como a una igual, la educa en los gustos de la alta sociedad, la lleva a reuniones con sus amigas Valentina y Amelia. y sus amigos Alonso, Juan Gregorio.
  • Juan Gregorio Covián. Sobrino pobre de un canónigo de la catedral de Oviedo que le ayuda económicamente en sus estudios pretende subir de estatus merced a un buen casamiento. En el círculo de Alexandra y sus amigas junto con su amigo Alonso descubre a Manuela de la que se enamora perdidamente. Sin embargo al saber que es la doncella de Alexandra se comporta mal con ella y viene a despreciarla. A lo largo del relato evoluciona y tras varias vicisitudes se unirán ambos y él poco a poco irá abandonando sus casposas ideas respecto a la  mujer y su adhesión al Régimen franquista.
  • Telva Sofia Fernández. Es la hija de Manuela y de Elías. A los cinco años su padre la coloca en un barco con destino a la URSS para que niños como ella escaparan de los estragos y horrores de la Guerra Civil. Es la que da título al libro pues su madre cuando se despidió de ella le confeccionó un sombrero azul. En el barco conoce a otro niño, Manolo, algo mayor que ella con el que establecerá una relación de casi hermanos. Será ingeniera en la URSS donde trabajará y se realizará profesionalmente; sin embargo, vuelta a España encontrará muchas dificultades de desarrollo personal. 
  • Gorio Covián Baizán. Es el hijo que tuvieron Manuela y Juan Gregorio. A pesar de tener muchos años menos que Telva se llevará muy bien con su hermana. Es muy inteligente y seguirá los pasos en el mundo del Derecho marcados por su padre. Llegará a ser magistrado de la Audiencia Nacional. Esconde un secreto personal que a punto está de echar por tierra toda su carrera profesional.
  • Otro buen número de personajes femeninos además de los citados hasta aquí, conforman el espacio de afectos y relaciones donde se mueve Manuela. Son muchas las mujeres que pululan a su alrededor: Claudina (introductora de Manuela en casa de los Armayor),  las amigas de Alexandra: Valentina Cifuentes (primera mujer de Juan Gregorio) y Amelia Noval (casará con Alonso, amigo de Juan Gregorio), Octavia (la hija que tuvo Telva con un muchacho cubano), doña Enriqueta (esposa de Juan Ramiro Cifuentes y madre de Valentina), etc. 
Ana Lena Rivera escribe bien, con gusto, su prosa discurre con tal fluidez que quien la lee enseguida queda enganchado en sus redes. A este quedar prendido y prendado de sus palabras contribuye vivamente su asturianiedad patente en el amor que destila la descripción de no pocos lugares de la ciudad de Oviedo y de Gijón (playa de San Lorenzo, La Escalerona, la calle Corrida, el barrio de La Arena...: «El grupo de mujeres tomó el tranvía hacia el centro, hasta la iglesia de San Pedro, al inicio de la playa de San Lorenzo. […] Después de la ceremonia religiosa se encaminaron a la confitería La Playa, enfrente de la Escalerona, la gran escalera de acceso al mar […]»). También me ha hecho sonreír la lectura de los apellidos plenamente asturianos que da a dos importantes personajes masculinos: Alonso Bousoño y Juan Gregorio Covián

Por otra parte el no poder abandonar la lectura de la novela se debe a lo bien que la novelista sabe concluir los capítulos, siempre dejando un punto de suspense sobre el qué pasará, y los giros con que remata alguno de los siete apartados que forman esta novela. Al respecto, quizás sea la segunda parte uno de los apartados cuyo final deja más sorprendido al lector. En él la sorpresa radica en una carta que llega a manos de Manuela cuyo contenido no pienso desvelar, aunque sí me sirve para destacar la importancia que en algunas partes de la novela tiene el género epistolar. No es de extrañar tratándose como se trata de una historia que transcurre en ocasiones en puntos geográficos muy distantes entre sí: España, URSS, Cuba, Portugal, Francia... La relación por carta adquiere una gran importancia.

En una historia de recorrido temporal tan extenso muchos son los personajes y acontecimientos históricos que en ella aparecen y que sirven de hitos o puntos de referencia fundamentales para contextualizar debidamente la ficción puramente dicha. Así la época del rey Alfonso XIII, la Primera Guerra Mundial, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República española, la Revolución de Asturias, la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial, el Franquismo, la Transición, la Democracia, la época actual. Y protagonizando estos acontecimientos o épocas personajes como Francisco Franco, Clara Campoamor, Dolores Ibárruri, Hitler, Roosevelt, Stalin, Adolfo Suárez, Elena Francis, etc

Para concluir
Asturianas escritoras, Feminismo literario, best seller
La novela es muy entretenida, la autora busca sobre todo entretener y lo logra con suficiencia. En mi opinión lo que Ana Lena Rivera pretende es mostrar la fuerza de las mujeres que sobreviven, resisten, se alzan, y salen adelante a pesar de los muchos inconvenientes y trabas que encuentran y se les ponen en su camino. Pero todo esto lo quiere hacer -¡y lo logra!- entreteniendo al lector. He aquí la razón de que sus libros engrosen por méritos propios la lista de buenos best sellers escritos en España. A todo lo dicho hasta aquí para conseguir que La niña del sombrero azul sea, como lo está siendo, éxito de ventas hay que añadir la búsqueda, a veces de manera indisimulada, de la emotividad, algo que la autora realiza en varios momentos.  

Por poner algún 'pero' a la novela diría, como creo recordar que ya manifesté en la reseña que hice de Las herederas de la Singer, que muchos son los asuntos a los que la novelista presta atención en la obra: Amor, Moda y Confección, Guerra Civil y sus consecuencias, Transición política, feminismo, machismo, homosexualidad, liberación de la mujer... En una nómina tan extensa de temas tratados es normal que se deslice algún error. Uno claro para mí es el anacronismo que Ana Lena comete al hablar en el año 1945 de Ministerio de Defensa cuando esta denominación fue transitoria, con el añadido del adjetivo Nacional, en plena guerra civil y vino a recuperarse ya en Democracia suprimiendo el calificativo. También, en su afán por mostrar la fortísima evolución de la sociedad en cuestiones referidas a la mujer y el retraso que a finales del XX existía aún entre nosotros, pone en boca de Manuela y Alexandra, que viajan a París en 1992, lo siguiente:
«En Montmartre se sentaron en una terraza a descansar, aprovechando que llevaba toda la mañana sin llover, y les llamó la atención una joven que le daba el pecho a su bebé sentada en una de las mesas del café.
—¡Vaya!¿Has visto eso? A tu izquierda, dos mesas más allá, no mires —le dijo Manuela a Alexandra apretándole el brazo.
—¿La chica con la teta fuera? Sí, ¡qué desagradable!
—A mí no me desagrada, es algo natural, pero sí es verdad que es muy atrevido. ¿Te imaginas algo así en Oviedo o en Gijón?
»
Es evidente que la autora está enjuiciando una época, la de hace 30 años, con la mentalidad actual. Y no sólo referido a cuestiones propias de la mujer. En el atropello sufrido por Manuela tras sufrir un atraco en Oviedo a manos de un yonqui (estamos en los años 80 en los que la droga dura campaba a sus anchas) leemos: 
«El conductor que la atropelló venía de tomar unos vinos con sus compañeros de trabajo, como tenían por costumbre hacer dos o tres veces por semana antes de volver a casa; así daban tiempo a sus mujeres para prepararles la cena después de bañar y acostar a los niños. Dio una tasa de alcohol en sangre de 0,75, por debajo del límite legal de 0,8 que dictaba la DGT. Aunque lo hubiera superado, no era delito tipificado en el Código Penal.»
Es evidente que la vida en España hace 40 años se regía con otras leyes y otros principios. Se enjuicia desde nuestro hoy el ayer, algo que es muy natural, pero que también es anacronismo.

Muy interesante es la cuestión, algo colateral al resto del relato, que se toca referida a la verdad literaria. Un personaje, Elías Goulet, que aparece en la última parte de la novela, escribe un libro sobre Elías Fernández, su padre, muy maniqueísta, de buenos y malos. Las reflexiones que al leer este libro vierte la novelista por boca de varios de sus personajes son muy interesantes desde el punto de vista de la verdad literaria. Casi casi cabría hablar de metaliteratura por cómo el autor ha vertido la historia de Manuela sobre el papel, de manera muy diferente a como ella se la contó. ¿Qué es, pues, la verdad? 


Algunos fragmentos de la novela especialmente interesantes:
  • «Nos acostumbramos a vivir de una manera y seguimos haciendo lo mismo día tras día, aunque el mundo que nos rodea sea totalmente diferente. Nos resistimos a cambiar, por eso los viejos nos quedamos obsoletos. Si no muriéramos, el mundo no avanzaría.» 
  • «La gente de mi círculo es capaz de pagar lo que sea con tal de sentirse superiores al resto ya que muchas lo único que tienen es dinero. Conozco bien a esa clase de personas, cuanto más inseguras se sienten de sí mismas, más necesitan esas muestras de poder. Los hombres utilizan los negocios y la política, pero las mujeres, como tienen vedado el acceso a esas disciplinas, demuestran al mundo su estatus con su apariencia.» 
  • «Lamento muchas cosas en la vida, querido Alonso, pero una de las más grandes es haber permitido que la política rompiera nuestra amistad. Hice mía una guerra que era de otros y tardé muchos años en darme cuenta de que a esos otros no les importaba yo, sólo ellos mismos. Fui un imbécil. Espero que puedas perdonarme.»  
  • «-Yo soy viuda, pero usted está casado.
-Eso es diferente. La ley es acorde a la naturaleza humana. Yo soy hombre y, como tal, el adulterio no tiene gravedad alguna.»

7 abr 2024

Ana Lena Rivera. Lo que callan los muertos

8 comentarios:

«La vida está hecha para que convivan los niños con los viejos y los jóvenes con los adultos, para contarse cosas unos a otros y hacer un esfuerzo por comprenderse. Los más jóvenes tienen que explicarnos a los viejos todo lo nuevo que hay en el mundo y los viejos tenemos que contarles a los jóvenes las verdades que nunca cambian.»

Ana Lena Rivera, domestic noir,suspense
Lo que callan los muertos es una novela del año 2019, la primera que publicó la escritora Ana Lena Rivera (Oviedo, 1972). Con ella la autora del best-seller  Las herederas de la Singer (pincha en el título para leer su reseña) ganó en 2017 el Premio  de Narrativa Torrente Ballester en lengua castellana. Es asimismo este título el primero de la trilogía que por ahora es la serie Gracia San Sebastián. El oficio del personaje no es muy habitual en la novela negra o de investigación; estamos ante una encargada de investigar fraudes fiscales de contribuyentes a la Seguridad Social, o sea, un ser que se mueve entre dos aguas laborales: la funcionarial y la privada propiamente dicha. 

Sinopsis (tomado de la página web de la propia autora)
Gracia San Sebastián, investigadora de fraudes financieros, vuelve a su ciudad natal, Oviedo, con su marido después de que una gran tragedia golpee sus vidas. Tras varios años trabajando en el distrito financiero de Nueva York para un gran banco de inversión, Gracia se monta por su cuenta como investigadora privada, experta fraudes financieros.
Su primer encargo está relacionado con el cobro de la pensión de un militar que sobrepasa los ciento doce años y del que no hay registros oficiales desde hace más de veinte. El caso pronto se complica con el inesperado suicidio de una maestra de escuela ya jubilada.

Tras haber leído con mucho gusto el arrollador éxito que supuso Las herederas de la Singer para Ana Lena tenía pendiente echar un vistazo a las novelas anteriores que  la novelista escribió. He comenzado, como ya digo, con la primera de la serie y a buen seguro proseguiré con las otras dos. El estilo ameno y entretenido que tanto me agradó en el best seller de 2022 compruebo que es en Ana marca de fábrica desde el principio de su dedicación a la literatura. La novela, bien escrita, se sitúa en Oviedo donde Gracia indaga cómo es posible que un hombre de 112 años siga cobrando la pensión de jubilación. ¿Existe este Matusalén? ¿ Quién está beneficiándose del fraude? ¿Por qué? Todas estas y otras cuestiones se debaten en esta agradable narración. 

Dos indagaciones en apariencia independientes, al menos al principio, son las que se desarrollan: la oficial del fraude a la Seguridad Social y la del suicidio de Sofía, más conocida en el vecindario como la 'Impugnada' por el uso reiterativo que hacía del verbo impugnar a cuantas decisiones se tomaban en su Comunidad de Vecinos. Pese a la aparente distancia entre los dos casos pronto comprobaremos que existen entre ambos muchos nexos de unión, motivo por el que Gracia San Sebastián comienza a sospechar que la muerte de Sofía no ha sido voluntaria. Este asunto es uno de los suspenses del libro. Quien relata es la propia protagonista Gracia San Sebastián.

Por si la actividad profesional fuera poco, a lo largo de la novela vamos enterándonos de aspectos muy interesantes relativos a la vida personal y profesional de la investigadora: Acaba de regresar a España desde los EEUU donde trabajaba, con muy buenos resultados, en un banco de inversión; está casada con Jorge que viaja mucho y al que quiere de verdad, aunque el mazazo que para ambos supuso la muerte de Martín, su hijo de tres años, los mantiene aún en estado de shock sentimental no superado; instalados en Oviedo ella se encuentra a gusto con su nueva dedicación profesional y muy bien arropada familiarmente con su independiente hermana Bárbara, médico de profesión, y su pesadita, pero muy entrañable madre, Adela. A todos estos seres que le hacen la vida agradable habría que añadir a Norah, su amiga farmacéutica; y a Geni, antigua compañera de colegio reencontrada pasados muchos años, que está casada con Rafa, comisario jefe de la policía de Oviedo, y que es amicísima del cotilleo.

El capítulo de personajes se completa por el lado de la investigación del fraude y del suicidio con otra serie de personajes muy bien dibujados: Lucas Ramilo, el dueño de la taberna La Tapilla Sixtina; Pepe Ramilo, padre de Lucas; Carmina, hermana de la Impugnada; Ernesto, sobrino de ambas; Antonio, hermano de Sofía y Carmina, que ha regresado a Oviedo al conocer la muerte de su hermana; Berta Llorente, una vidente con mucha influencia en Carmina; etc.

Son todos personajes muy creíbles, muy cotidianos, muy humanos, que la novelista presenta con el trazo ágil que caracteriza su escritura. La misma agilidad y naturalidad que muestra en la descripción de los ambientes y de los lugares ovetenses por donde se mueven todos ellos. La ciudad de Oviedo aparece como una localidad provinciana, donde todos se conocen, donde pasan pocas cosas, pero las pocas que suceden dejan mucha huella en ella. Así, sin ir más lejos en el detalle, se citan la estatua que la ciudad dedica a Woody Allen o "El culo", la escultura de Eduardo Urculo que aparece frente al teatro Campoamor donde cada otoño se hace entrega de los premios Princesa de Asturias. 

Estamos ante una novela que debe mucho [lo reconoce la mismísima Ana Lena Rivera en algunas de sus entrevistas] al inmenso aprecio que la escritora siente desde siempre por la literatura de Agatha Christie. El mismo ambiente costumbrista, de domestic noir, que caracteriza la narrativa de la escritora inglesa es el que se presenta en Lo que callan los muertos. Y digo de domestic noir no sólo por la naturalidad y el costumbrismo manifiestos, sino por la personalidad de la investigadora, Gracia San Sebastián, una mujer que no es policía ni detective, sino simplemente una persona curiosa por saber y conocer si en verdad lo de la Impugnada se trata de un suicidio o de un asesinato. El personaje de Jessica Fletcher, inspirado en la Miss Marple de Agatha Christie, palpita en la personalidad de Gracia. El guiño a la autora británica es patente en la sospecha de crimen que la protagonista cree ver donde hay suicidio; al ser preguntada por el comisario sobre que a qué se refiere con esta sospecha, ella le contesta («A personas envenenadas en sus casas o algo así, al más puro estilo Agatha Christie»). Una segunda evidencia se da cuando Gracia San Sebastián en un momento dado le dice a Rafa, el comisario ovetense
«Supongo que no te refieres a la típica escena final propia de Jessica Fletcher en Se ha escrito un crimen, donde el culpable confiesa mientras la policía lo graba todo desde el cuarto de al lado e interviene en el último momento.»
Woody Allen y España
Esta alusión a la serie televisiva "Se ha escrito un crimen", que durante doce temporadas (1984-1996) y 264 episodios hizo las delicias de los televidentes, es muestra clara de la adscripción de esta novela al domestic noir. Por si alguien no lo recuerda en Se ha escrito un crimen Jessica Fletcher (protagonizada por la actriz Angela Lansbury), profesora de inglés, empieza a escribir novelas de misterio y, además, a resolver numerosos casos de asesinato, gran parte de ellos ocurridos en Cabot Cove, lugar de residencia de la protagonista. La semejanza con Gloria San Sebastián es más que evidente.

Pienso que la autora tenía desde el inicio la idea de realizar una serie novelística noir. Y lo creo porque al finalizar la lectura de Lo que callan los muertos quedan cabos sueltos respecto a las relaciones entre algunos de los personajes y/o la vida privada de la protagonista. Esto invita y me incita a leer las otras dos novelas de la serie para saber cómo evoluciona la relación de Gloria con su marido Jorge; cuál será el futuro de su hermana Bárbara, de su madre Adela y de su amiga Sarah; etc., etc. 

Conclusión
Lo que callan los muertos se lee con mucho gusto y facilidad. Es el tipo de literatura que sirve para desconectar, para entretener. Es una literatura realista de corte costumbrista. Los personajes viven situaciones cotidianas y en su vida particular deben de enfrentarse a ellas y resolverlas como hace cualquier hijo de vecino; no estamos ante héroes buenísimos ni villanos malísimos, sino ante personas normales que en su día a día han de lidiar y disfrutar en sus casas con hijos y pareja. 

Se me olvidaba decir que en esa cotidianidad en la que se desenvuelven los personajes surge de manera espontánea, tal y como ocurre habitualmente en la vida, el humor. Un humor a la inglesa, o sea, nada soez, un humor fino y blanco. Así por ejemplo la relación vía wasap entre madre e hija, entre Adela y Gloria, dibuja en nuestros labios más de una sonrisa al reconocer y reconocernos en esa situación; otro tanto cabría decir del funcionamiento de la oficina de la vidente Berta Llorente con esa asistente que reclama el pago de la sesión realizada o por realizar.

No se me ocurre mejor manera de cerrar esta reseña que utilizar las mismas palabras que escribí al final de mi escrito sobre Las herederas de la Singer:
«una autora que recomiendo vivamente a cualquiera, que entretiene y enseña tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta. Desde luego no será la única novela que lea de esta escritora asturiana afincada en Madrid.»

11 abr 2023

Ana Lena Rivera. Las herederas de la Singer

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«Mírame —dijo Olvido mientras volvía a sentarse—. A ver si aprendes de una vez que en esta vida las mujeres estamos para ver, oír y callar. Sobre todo callar. Tu padre es tu padre, el que se desloma picando carbón doce horas al día para traer el dinero a la casa y que tú puedas vivir como una señorita. Él es el que manda aquí, y no te voy a permitir que le faltes al respeto. Tú estás para servirle y para rezar por que no se lo lleven al frente. Así que ni se te ocurra repetir lo que has dicho hace un momento. A nadie. Jamás en tu vida. Tú a callar y a obedecer. ¿Lo entiendes?.»

Las herederas de la Singer, novelas de mujeres escritas por mujeres para mujeres
No hace mucho que María Torregrosa, excelente y antigua amiga mía, me regaló esta cuarta novela de Ana Lena Rivera (Oviedo, 1972), la primera de una nueva etapa narrativa suya tras la trilogía de novela negra protagonizada por la investigadora Gracia San Sebastián (Lo que callan los muertos, 2019; Un asesino en tu sombra, 2020; y Los muertos no saben nadar, 2021). Curiosamente, el año pasado había barajado yo el nombre de la escritora en mi afán por culminar el Reto Autores de la A a la Z del blog Lecturápolis en el que desde hace años participo y con el que disfruto mucho. Para la letra L pensé precisamente en ella, en Ana Lena Rivera; sin embargo, ahora no sabría decir bien por qué, no acabé leyendo ninguna obra suya al cruzárseme por el camino otro autor, concretamente Hervé Letellier y su sorprendente novela La anomalía. Pero en esta ocasión, al tener en mis manos Las herederas de la Singer, que María me había hecho llegar me dije: «este año sí que sí». Y así ha sido.

 Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Las herederas de la Singer cuenta la conmovedora historia de las mujeres de una familia ligadas a una máquina de coser que custodió un secreto durante cuatro generaciones.
El día que la joven Aurora se vio obligada a trabajar en la mina tras el accidente de su padre, se juró a sí misma hacer lo que fuera necesario para salir de aquel infierno.
Un matrimonio sin amor y la máquina de coser Singer de segunda mano que recibe como regalo de bodas le proporcionarán una nueva forma de salir adelante, hasta que un terrible suceso convierte la Singer en la única prueba de la amenaza que la perseguirá toda la vida.
Muchos años después, la complicidad que teje con su bisnieta Alba desvelará el secreto que ha planeado sobre las mujeres de su familia.
He leído con mucho agrado esta novela de medio millar de páginas en la edición DeBolsillo del grupo editorial Penguin Random House. Como se ve en la fotografía que encabeza esta reseña el volumen que he manejado viene con el marchamo en portada de 'best seller'. ¿Es un best seller Las herederas de la Singer? Sí, claro que sí. Mucho he reflexionado yo sobre la bondad, acierto o desacierto de este concepto. Y siempre, tras el oportuno ejercicio, he llegado a la conclusión de que un éxito de ventas (eso es en definitiva un best seller) no equivale por definición a buena o mala literatura. Que este paraguas acoge un variopinto grupo de obras es cierto: para algunos -frecuentemente los no muy lectores- "best seller" equivale a literatura de mala calidad; y para otros, en mi opinión también equivocadamente, las novelas que llevan este sello son siempre buenos libros. Pues, ni lo uno ni lo otro. Hay éxitos de venta magníficos y los hay deleznables. Los no muy lectores se escudan en él para justificar su alejamiento de ciertos títulos; de este modo pretenden mostrar su exquisitez, consecuencia de la cual se dejan por el camino lector obras magníficas que han tenido el acierto de aunar en sí mismas calidad y aceptación popular. [sobre la cuestión 'best-seller' recomiendo la lectura de la conferencia que en un ya lejano año 2009 dio en Getafe el poeta José Luis Morales y que yo reproduje en el blog. Se puede consultar AQUÍ]

En el caso de Las herederas de la Singer de Ana Lena Rivera la aceptación popular -25.000 ejemplares vendidos reza el fajín promocional que envuelve cada volumen- viene dada por el asunto que toca (el empoderamiento femenino) muy de actualidad ahora mismo en nuestro país y en el mundo occidental; pero también la aceptación popular estriba en el enorme acierto que Ana Lena ha tenido con la estructura que ha dado a la obra: un puzle desordenado en el que las cuatro o cinco generaciones de mujeres que protagonizan el relato aparecen y desaparecen, mezclan sus experiencias vitales en la mente del lector al presentarse éstas en estudiado desorden temporal.  Este aparente desorden desconcierta un tanto al principio, al sucederse los nombres de las mujeres y las fechas dispares que los acompañan sin manifiesto orden alguno. Sin embargo, al ser una prosa ágil la que sale de la mano de Lena Rivera, las páginas pasan rápido y en poco tiempo quien lee la novela tiene clara la sucesión genealógica de esta saga de mujeres que comenzó con Olvido casada con el minero Frutos; siguió con Aurora, auténtica protagonista individual de la narración, casada con Paulino al que se unió sin amor alguno; tras ella, su hija Águeda, que se casa con el bueno de Jesús y marchan a vivir en Oviedo; Ana, hija de estos dos, es la que da el salto socio-económico de la familia al casar con Carlos Fresno; y por último, Alba, de nombre simbólico, igual que el de Aurora, y que, como ella, marca un antes y un después en el camino de la definitiva emancipación de la mujer.

Junto a estas cinco mujeres hay otras que, aunque fuera de este entorno familiar, tienen también su importancia en el relato (Florita, amiga de Águeda; Ramona, amiga de Aurora; Deva, amiga de Alba; etc.). Y junto a todas ellas marcha la propia Historia del mundo en el que estas mujeres viven. Un mundo en el que los grandes episodios nacionales y universales marcan los tiempos: la revolución del 34, la Guerra Civil, el primer franquismo con su fuerte represión y sus mentiras, la llegada del hombre a la luna, La muerte de Franco, la iglesia del Palmar de Troya, la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, el movimiento LGTB, el auge del feminismo...

La trama se presenta a lo largo de 22 capítulos distribuidos cada uno de estos, a su vez, en un variable número de secuencias encabezadas con el nombre de una de las mujeres que intervienen en la historia (Olvido, Aurora, Águeda, Ana, Florita, Alba). De todas ellas son Ana, Aurora, Alba y Águeda, quienes soportan y protagonizan el mayor número de secuencias. Unas secuencias que en su estructura individual parecen relatos independientes; quizás, por ello, la fecha que sigue en el encabezado a cada uno de los nombres propios se hace imprescindible para no perderse. Quien narra, salvo en los rotulados con el nombre de Ana, contados por ella misma en primera persona, es un narrador externo de tipo omnisciente en tercera persona. Este juego de un narrador en primera junto a otro en tercera le sirve a la escritora para ir introduciendo poco a poco la idea de una novela que está siendo escrita por uno de los personajes, Ana, y protagonizada por su abuela Aurora, sin duda alguna el personaje principal de toda la historia. 

Se achaca a la novela de Ana Lena Rivera ser la obra de una mujer sobre una historia de mujeres destinada a un público formado fundamentalmente por mujeres. Desde mi propia posición de lector masculino no creo que esta afirmación sea del todo exacta, aunque sí que encierra algo de verdad: el autor es mujer, la historia lo es de mujeres y cierto es también que está siendo leída mayoritariamente por mujeres. Esto, naturalmente, no es mejor ni peor. Como lector hombre sí que he visto a los de mi sexo un poco como personajes comparsa, es decir, con poco protagonismo en la trama y que, cuando lo tienen, no destacan precisamente por su bondad. En Las herederas de la Singer los hombres que aparecen cubren todo un amplio abanico de comportamientos censurables: abusan de sus hijas, se emborrachan con asiduidad, esconden vergonzantemente su homosexualidad, se echan amantes de las que abusan y satisfacen exclusivamente con dinero, violan a sus subordinadas laborales, se juntan en manada y practican violaciones grupales... En fin, unos joyitas. Por contra, frente a estos especímenes, las mujeres son más amables, cuidadoras de ellos  y de sus hijos, practican la sororidad, se machacan hasta el extremo para llevar dinero a la casa y sacarla adelante, son receptivas a los avances sociales especialmente en lo tocante a las nuevas relaciones interpersonales, se reinventan constantemente en positivo... Sólo hay un hombre, Carlos Fresno, que sirve de eslabón entre ambos sexos; es a través de él que el mundo originado en la mina se une al de la ciudad, ayuda siempre a su esposa Ana a pesar de que la relación ya no sea como al principio, atiende siempre las demandas de todo tipo de su hija Alba... En fin, Carlos es el prototipo de hombre ideal; cierto es que para alcanzar este ideal el dinero ayuda mucho, mucho. Así lo reconoce la propia Alba en conversación con su amiga Deva quien ante una misma experiencia traumática reacciona de manera totalmente diferente:
«—La diferencia entre tú y yo es que yo puedo hacer lo que hago porque tengo los medios y el apoyo para hacerlo. Mi padre ha puesto a mi disposición fondos ilimitados para meter a esos cabrones en la cárcel. Hemos nacido en familias distintas. No tiene nada que ver con cómo eres.»
De entre las cosas que me han agradado de esta novela destacaría el asturianismo que destilan muchas de sus páginas presente en la geografía por donde se mueven los personajes (Mieres, Gijón, Oviedo) y en varios vocablos incrustados en el castellano como candar (cerrar), solmenar (sacudir), frisuelos (tortas dulces semejantes a las crepes), cascayu (juego infantil de la rayuela), cachopo, etc. También me ha encantado ver a estos personajes moverse por los espacios que yo habito: Madrid, Las Rozas, el polígono de Európolis, etc.


Para finalizar
Novelas feministas actuales
Las herederas de la Singer
 es una novela que se lee muy bien, que captura al lector desde la primera página de las 500 que tiene. Una novela que me atrevería a encuadrar dentro del costumbrismo de hoy; un costumbrismo que habla de penalidades socio-políticas, de abusos laborales y sobre todo de abusos sexuales y violaciones. Un costumbrismo que pone su punto de mira en el ámbito femenino de ayer, de anteayer y de ahora mismo. Una novela que se abre con alegría al futuro positivo que se adivina para la mujer en nuestra sociedad y el mundo en general. 

Ana Lena Rivera  ha escrito una historia feminista que repasa la vida de cinco generaciones de mujeres desde los albores del siglo XX hasta el año 2022. Son mujeres valientes que salen adelante con arrojo y determinación. A lo largo del siglo largo en que estas mujeres viven, las circunstancias sociales van cambiando y los problemas comunes a ellas, sea cualquiera la época en que sucedan, los van afrontando de modo diferente, pero siempre con muchos bríos.
En definitiva esto es la novela: un recorrido por la Vida, la vida de cuatro o cinco generaciones de asturianos. Unos asturianos hembras. pues el foco está puesto en las mujeres
«Recorrieron la calle donde estaban la casa de Aurora y la de Ramona, en pie y deshabitadas, y solo bajaron del coche para visitar las tumbas de todos los que formaron parte de la vida de la bisa: la de Paulino, la de Frutos y Olvido, la de Ramona, su madre y sus hermanas, y la de Florita y Herminia.»
Una lectura y una autora que recomiendo vivamente a cualquiera, que entretiene y enseña tanto por lo que cuenta como por cómo lo cuenta. Desde luego no será la única novela que lea de esta escritora asturiana afincada en Madrid.

Ana Lena Rivera, Novela negra, Novela costumbrista