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30 ago 2017

Rafael Chirbes. "La larga marcha".

21 comentarios:
Una muy buena amiga, conocedora de mis gustos literarios, me obsequió las Navidades pasadas con este título de Rafael Chirbes, autor valenciano desaparecido hace poco más de dos años (†15/8 /2015). Desde enero la novela ha estado quieta, callada y humilde, aguardando que la tomase entre mis manos. Por hache o por be, o sea, no sé a ciencia cierta por qué, yo no atendía su llamada; pienso que la calidad del autor, contrastada por mí en su excepcional "En la orilla" (leer su reseña aquí), me llevaba inconscientemente a pensar que me encontraría con un escrito muy inferior a ella, pero estaba muy equivocado.


Soy consciente de que formo parte del común (-ahora está muy en boga esta palabra, que alterna con 'Común' con mayúscula y 'En Común'-), del común de los mortales, quiero decir, que llegó hasta el escritor de Tabernes de Valldigna a través de la adaptación a televisión en 2011 de su novela "Crematorio" que mostraba, de un modo nunca visto por mí hasta entonces, la prepotencia de la clase dominante española capaz, para conseguir beneficio económico, de arramplar sin problema de conciencia alguno con todo y/o con cualquiera que se pusiese por delante. El asunto que se trataba allí, junto a la magnífica actuación  en el papel del constructor Rubén Bertomeu del actorazo que fue Pepe Sancho, me hicieron interesarme por este escritor que yo conocía pero del que nada hasta entonces había leído. Mi iletrado conocimiento de su persona me había llegado a través de unas conferencias que, durante el último año del siglo pasado y sobre el futuro de la novela española en el que se avecinaba, se hicieron en ahora no recuerdo si fue la Biblioteca Nacional o la Fundación Juan March. El Chirbes conferenciante me pareció un hombre muy vital, muy animoso, muy crítico, un hombre que vivía su oficio de escritor con una fuerza por mí pocas veces vista. Sólo me quedaba comprobarlo por mí mismo, y así lo he hecho por ahora con la que le sirvió para ser galardonado con el Premio Nacional de Narrativa 2014, "En la orilla" y con ésta, "La larga marcha".

Novela social realista española actual


Mi comentario
"La larga marcha" se estructura en dos partes. En la primera titulada "El ejército del Ebro" nos encontramos, finalizada ya hará casi diez años la guerra civil, con una serie de familias de diversas localidades españolas: en Fiz, Asturias, la familia de Manuel Amado Couto; en Bovra, Valencia, los hermanos Vidal: Raúl y Antonio; en Salamanca la familia de Pedro del Moral formada por sus dos hijos: José Luis y Ángel; y ya en Madrid, malviviendo, otras muchas como la de Vicente Tabarca y su mujer Luisa Montalbán que tienen dos hijas: Alicia y Helena; la de Luis Coronado que vende cigarros sueltos y lo que se tercie junto a su mujer Elvira Rejón que trabaja en casa para una camisería; los aruinados hermanos Seseña -Roberto y Gloria- que vivieron la guerra ocultos en el Madrid republicano y que ahora en los cuarenta y cincuenta saldrán adelante uno, Gloria, casándose con su antiguo empleado y hoy próspero promotor inmobiliario Ramón Giner, y el otro, Roberto, casado con Mariló Muñiz, aceptando las condiciones caudinas impuestas por su yerno de abandonar la casa familiar; etc

Una novela coral
Todos estos seres sobrellevan la dura posguerra como pueden, pero en general, salvo los Giner que se están forrando con el negocio inmobiliario, malamente.  El hambre, la represión interior, los abusos y movimientos de población por la construcción de enormes obras públicas, el estraperlo, la picardía para poder llevarse algo a la boca, la decepción de parte de los que lucharon al lado de los vencedores, la humillación de los perdedores... son los constituyentes de la España que Chirbes nos dibuja en esta primera parte, durante cuya lectura constantemente acudían a mi memoria esos otros personajes, desvalidos como éstos, que en 1950 crease Camilo José Cela en su novela "La Colmena". Como en aquella los personajes de "La larga marcha" más que individualidades son elementos de un ente superior, el pueblo español. Sin embargo, a diferencia de la obra del autor de Iria Flavia que circunscribía el campo de su análisis a la ciudad de Madrid, Chirbes abre el espectro y lo extiende a todo el país. La constatación que tenemos tras la lectura de las distintas secuencias que conforman este primer apartado es el de una España chata, gris, apagada, fea, triste, humillada. Una España en la que todos han resultado perdedores, incluso los vencedores, como el camisa vieja Pedro del Moral que subsiste mal que bien boleando zapatos, que diría un argentino, en el salmantino Café Novelty.

Todo un mundo de contradicciones
Los personajes deben tomar decisiones contrarias muchas veces a sus verdaderos deseos, decisiones que les vienen impuestas por las férreas condiciones en que se desarrolla la vida del país. Por esto las aguas de un pantano en construcción harán que Rosa Moura y Manuel Amado emigren a Madrid o que su hermana Eloísa decida, con sorpresa para todos, casarse con Manuel Pulido, guardia civil enviado a la localidad; Vicente Tabarca, médico con principios donde los hubiera, deberá realizar prácticas médicas no legales para sacar adelante a sus dos hijas y así prosperar; algunas de las mujeres casadas sufrirán engaños que aceptarán por parte de sus maridos e incluso recibirán presiones para allegar dinero a la casa del modo que sea; los más humildes no ven más salida para sus hijos que darles educación fuera de sus pueblos (Carmelo Amado, Raúl Vidal y José Luis del Moral irán a estudiar a un orfanato de León)...

La segunda parte, "La joven guardia", me ha resultado más próxima. Me he sentido identificado no pocas veces con muchos de los personajes y he reconocido no pocas de las situaciones. Los protagonistas de las secuencias de esta parte son José Luis del Moral, Luis Coronado, Gloria Giner, Helena Tabarca, Raúl Vidal, Carmelo Amado, Roberto Seseña, Ignacio Mendieta, Gregorio Pulido (el único que no es estudiante, sino obrero), Ángel del Moral, etc., etc. Un coro de seres, jóvenes en esta parte, que viven con juvenil ímpetu su irremplazable vida. Sus padres, protagonistas de la primera parte, están ahora en un segundo plano, interviniendo en sus vidas menos de lo que quisieran y más, mucho más, de lo que inocentemente los muchachos piensan.

Estos chicos viven, crecen, se enamoran, estudian, luchan por cambiar España con inocente y juvenil ardor. En ellos prosiguen las contradicciones que avistamos en sus padres aunque evidentemente ya no estamos en los cincuenta; ahora los años sesenta y primeros setenta dibujan un país diferente en pleno desarrollismo, un país en el que los jóvenes van al Cine (Carmelo Amado lo descubrirá viendo la película "El gran combate" de John Ford ("Fue en el cine Callao, y aquella tarde proyectaban 'El gran combate' de John Ford. Carmelo no olvidaria nunca la emoción que le produjo aque local lujoso, que contrastaba con la modestia de la sala de cine de su aldea, que no era más que un. almacén pegado a la trasera de la parroquia de Fiz",  pág. 211); para quienes la literatura es importante ("Carmelo imaginaba que podía parecerse a Larry, el protagonista de 'El filo de la navaja' que lo abandonaba todo, para buscarse a sí mismo; o a los personajes que salían en las  novelas de Jack  London", pág. 215 ); jóvenes que hacen tertulia en cafés como 'El laurel de Apolo' donde comentan libros, películas y artículos de revistas como "Triunfo", "Primer Acto", "Film Ideal", "Nuestro CINE" que les servirán para afirmar su conciencia política -la mayoría milita en agrupaciones de izquierda- y para consolidar sus relaciones afectivas y amorosas; unos jóvenes de los que ya  algunos han salido a Europa... En definitiva el país real de esos años.

Lo mejor de esta panoplia de personajes que Chirbes dibuja es la maestría con que sabe mostrar la distinta psicología femenina y masculina. Todos los seres que presenta el novelista resultan verosímiles en todo: en sus dudas ante el sexo, en sus decisiones familiares y de relación personal, en sus acercamientos y/o alejamientos entre unos y otros, en su resistencia ante la adversidad, en sus falsedades y ocultamientos, en sus sinceras entregas...

Muchos asuntos se cuelan en esta segunda parte: el rock&roll, la moda, el arte, la lucha política universitaria, las huelgas y manifestaciones,  las dudas sobre la orientacion sexual, la doblez y ocultamiento de las actividades por parte de los hijos hacia sus padres, las contradicciones en unos y otros -padres e hijos-, el abuso de los dirigentes políticos -aqui simples estudiantes- al utilizar a veces la disculpa ideológica para conseguir sus fines particulares cuál es birlar la novia a alguien... La vida española real de esos años es el fondo sobre el que se recorta la actividad de estos jóvenes: la expulsión de Tierno Galván de la universidad en 1965, mayo del 68, las drogas, el proceso 1001 en 1970, la enfermedad del Caudillo...; y en lo social el tremendo choque entre la lobreguez de los calabozos de la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol y la vida y las risas del exterior que desde allí dentro se escuchan. Como he dicho todo un mundo de tremendas contradicciones, pero muy real, muy auténtico, el que muestra en esta excepcional novela Rafael Chirbes.

Un magnífico estilo
Todo narrado con esa estupenda pluma que el escritor valenciano maneja como nadie y que es la que hace que la novela no se quede en un magnífico fresco de la realidad española de esos años sino que alcance la categoría de obra maestra. Y es que Chirbes emplea con naturalidad técnicas y  recursos estilísticos: perspectivismo, manejo adecuado de la sintaxis para crear efectos de demora o de anticipación,  un vocabulario pretendidamente característico ('chaparro' -arbol-, 'lampistería', 'hocinos de segar', 'zaíno', 'manijeros', 'guarrino'...), narrador externo objetivo, imágenes literarias, etc.
A lo anterior, y claramente también como elementos de estilo, se añade  el fuerte culturalismo que rezuma por toda la novela: cine, literatura, música. Y lo mejor de todo ello es observar de nuevo la maestría y la naturalidad con que Rafael Chirbes los incluye en el relato, sin estridencia alguna.


Final
Con "La larga marcha" (1996), premiada en Alemania con el Premio SWR-Bestenlisten, inició Rafael Chirbes una trilogía sobre la sociedad española que va desde la posguerra hasta la transición, que se completa con "La caída de Madrid" (2000) y "Los viejos amigos" (2003).

Madrid bajo el franquismo, Chirbes, "La caída de Madrid", "Los viejos amigos"

Leyendo "La larga marcha" me ha dado la impresión de estar leyendo a un clásico de la literatura española. Veo a Chirbes formando parte por derecho de la gran tradición literaria de nuestro país,  engarzando directamente con el Cela de "La Colmena" y los novelistas sociales de la generación de los cincuenta, en especial con la Carmen Martín Gaite de "Entre visillos".

Diríase que Chirbes en esta novela lamenta la llegada de un nuevo estilo de vida, de un mundo nuevo, que choca y echa por tierra los valores arraigados en el amor y seguridad que da el terruño. Por el paisaje inhóspito de la gran ciudad deambulan unos seres que parecen sonados, con muy pocos recursos para maniobrar, seres que deberán tomar decisiones que no les agradan en principio pero que les serán inevitables para poder sobrevivir. La principal es la de abandonar sin deseo alguno sus orígenes, el pueblo, la tierra a la que estaban unidos por nacimiento e historia. Estamos ante unos trasterrados que no se asentarán definitivamente en sus nuevas localidades hasta que lo hagan sus hijos, que son los que lucharán para cambiar las condiciones de vida del país. Pero incluso éstos añorarán en su fuero interno la libertad y disfrute de la vida que gozaron siquiera brevemente durante los años de infancia o en las visitas fugaces que ya en su juventud hicieron a esos espacios naturales. El canto horaciano del "Beatus ille" que recogiera Fray Luis de León me ha parecido reconocerlo en este volver la mirada a los orígenes que Chirbes impone a los personajes de su novela.
"Fue en aquel momento cuando quiso volver atrás, pedirle a alguien una tregua, que echasen a andar en dirección contraria las manecillas del reloj, establecer con un interlocutor válido un pacto que lo devolviera a la normalidad. Recordó con viveza el rumor del torrente en las traseras de su casa de Fiz, las camelias y las jacarandás del jardín de la mansión del indiano y el viejo almacén a espaldas de la iglesia en el que los domingos proyectaban las películas, y quiso echarse a correr hacia atrás, hacia todo aquello que sabía que ya nunca volvería a ver porque yacía enterrado para siempre bajo el agua de un pantano" (pág. 391)

25 mar 2014

"EN LA ORILLA" de Rafael Chirbes (De la gran ilusión a la gran ocasión)

12 comentarios:
Prácticamente todos los resúmenes literarios del año 2013 aparecidos en el mes de diciembre de ese año o en el de enero de éste, al hablar de las novelas españolas publicadas a lo largo de esos doce meses coincidían en que "En la orilla" es la mejor narración publicada en España durante el año pasado. Esta circunstancia ya es, para mí, suficiente acicate para lanzarme a leerla. Pero si además entre quienes la elogian está el nombre de Ricardo Senabre, fino crítico literario amén de catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad salmantina, hoy ya profesor supernumerario de la misma, la potencial calidad de esta novela sube muchos grados porque don Ricardo es crítico riguroso e independiente donde los haya. Y si por último el grupo de amigos que formamos la tertulia literaria "Más que palabras" , a propuesta de quien esto escribe, la establece como lectura del mes de marzo, ya no hay más que decir: Rafael Chirbes y su novela han llenado durante unos días de este mes de marzo mi vida lectora de modo grato y clarificador .

Rafael Chirbes, En la orilla, especulación inmobiliaria, crisis económica
(fotomontaje tomado de www.navarrainformacion.es/2015/08/16/ )

"En la orilla" es una novela en el más amplio sentido de la palabra: creación o re-creación verosímil de un mundo situado en un momento dado donde unos personajes actúan movidos por variadas circunstancias. Chirbes, con el estilo realista que le caracteriza, recrea de manera muy verosímil (casi parece fidedigna) los efectos de la crisis económica en que estamos sumidos; concretamente la acción de su relato se sitúa en diciembre de 2010. No quisiera destripar la novela; por ello voy a dejar de lado el desenlace de la historia. Sólo diré que la acción se sitúa en un paisaje real, el pantano de Olba situado muy próximo a  localidades de nombre supuesto (Olba, Misent y alguna otra) en las que las construcciones de edificios y adosados crecieron como hongos durante el boom inmobiliario previo a la crisis financiera de 2008. Esta burbuja en su explosión se llevará por delante a buenos y malos, hombres y mujeres que, quién más quién menos, se aprovecharon de unas circunstancias desconocidas hasta entonces para ellos y se subieron a una ola que les llevaba hacia lo nunca visto olvidándose de sus raíces, de su procedencia. Cuando la ola chocó contra las rocas todos saltaron por los aires y cada uno hubo de mirar por sí mismo: los inocentes e ingenuos se llevaron la peor parte mientras que los farsantes y delincuentes pusieron sus cuerpos y bienes a buen recaudo como estaban acostumbrados siempre a hacer.

Personajes:
En este escenario-marco de la crisis económica vemos a unos seres que no sólo -y no todos- se mueven por dinero. El principal es Esteban, principal narrador, que vive con su padre, nonagenario dependiente. Es a través del pensamiento de Esteban, hombre de casi setenta años, que conocemos los vicios y miserias de la pequeña localidad donde viven, Olba. Esteban ha sufrido directamente la crisis por haberse olvidado de su realidad y por eso evoca su vida en su cabeza. Por ella pasan todos sus círculos de relaciones:

* El familiar: su padre, que participó en la guerra y mantuvo siempre vivos sus ideales políticos; sus hermanos: Germán, el mayor, que montó un taller mecánico por lo que defraudó al padre al no seguir con el negocio de la carpintería; Carmen: el ojito derecho de papá pero que tras casarse y trasladarse a Barcelona apenas si pisa por la casa; Juan: el pequeño de los hermanos y auténtico viva la Virgen que sólo aparece por Olba para pedir su parte y siempre acompañado de manera inconveniente; y en medio estaría nuestro narrador, Esteban, un hombre débil, melindroso y fracasado a quien el brillo de la burbuja le obnubilará momentáneamente la razón sumándose a ella en el momento menos propicio.

* Las amistades: Francisco, su amigo de la niñez, que supo nadar y guardar la ropa, hijo del llamado ‘carnicero’ de Olbas (Gerardo Marsal) por sus sanguinarios actos contra los republicanos en los años siguientes al final de la guerra civil, y que es muy odiado por el padre; Justino, socio ocasional de Tomás Pedrós, el depredador de los negocios de la construcción); Bernal, quien igual que su padre tiraba al pantano con una piedra al cuello a los republicanos, él contaminará el marjal con sus telas asfálticas;  Carlos, el de la oficina bancaria, hacedor de los embargos; Mateu, el comerciante de frutas y verduras que exporta a media Europa; etc. El bar y el puticlub son los escenarios en los que actúan las voces de estos seres.

* Los de la carpintería: Ahmed, un emigrante marroquí; Joaquín, cuya mujer trabaja en el almacén de frutas y tontea con el gasolinero, es un trabajador nato a quien Esteban hubiera querido hacer fijo pero no tuvo tiempo; Álvaro, el hijo del camarada que el padre prohijó; Julio, el que trabajaba en negro para no perder el subsidio de paro; y Jorge, un chico orgulloso que cree saber más de lo que sabe.

* Lazo de unión entre el núcleo familiar y el social: Liliana, joven colombiana casada con Wilson que la abandona al estar él sin trabajo. Para Esteban es como una hija; pero el deseo siempre está agazapado, y ella lo sabe y lo explota. Antes de que su marido y los niños vinieran a España trabajó en la prostitución para sacar dinero para sus billetes de avión.

* El ideal: Leonor Gelabert. De joven fue novia de Esteban unos pocos meses. Él la tiene idealizada; ella se fue con Francisco porque, seguramente, intuyó mayor seguridad para su prole; de hecho el hijo que podía haber traído al mundo con Esteban lo abortó.

Asuntos que se tocan: Muchísimos. Más que ante una radiografía estamos ante un TAC de la sociedad española: Economía: los años del pelotazo urbanístico se llevan a casi todos por delante; la corrupción sería un subtema; Política: sólo los viejos están anclados en su guerra civil, los jóvenes pasan; vemos la evolución de Francisco desde la Juventud Católica, luego el PC pasando por la socialdemocracia para acabar henchido de dinero; Familia: padres ancianos cuidados por hijos viejos, mujeres caprichosas casadas con puteros que manejan…; La emigración: explotados y explotadores [Wilson a su mujer Liliana]; el sexo y las drogas: consumidos en épocas en que todo sobraba y nadie era capaz de dar salida al exceso de cash; Medio ambiente agredido: la avaricia se lleva por delante la costa levantina levantando edificios donde antes fluía la naturaleza; sólo el marjal del pantano resiste la agresión del cemento convirtiéndose, pese a su hediondez, en símbolo de la verdad.

ESTILO
Si los asuntos y la credibilidad de los personajes ya de por sí conformarían una buena novela, lo que
Rafael Chirbes "En la orilla"
El paisaje de la crisis inmobiliaria
la eleva a la categoría de excelente es sin lugar a dudas el estilo, el dominio de las más diversas técnicas y recursos narrativos: monólogo interior, estilo indirecto libre, flujo de conciencia, todos los tipos de narradores, flash back, elisión, perspectivismo, etc., etc.

De los recursos estilísticos, uno esencial en este relato es el manejo de la figura del narrador. El fundamental es Esteban que en primera persona va realizando durante el escaso día y medio -a lo sumo dos- que dura la historia unos importantes y definitivos preparativos. En soledad mientras realiza sus ocupaciones cotidianas pueblan su mente recuerdos de épocas pasadas, acciones, y sobre todo "voces" que se imponen a la suya 'robándole' la palabra, logrando de este modo que  los lectores "veamos" a estos seres.

Otro importante narrador es Liliana a quien oímos contar en primera persona su experiencia en la casa de Esteban aportando una perspectiva bien distinta a cuando la oímos dialogar con él en la cabeza de Esteban. Liliana aporta al relato la visión de la crisis a través del mundo de la emigración, así como también su figura sirve para introducir el asunto del tráfico de cocaína a través de los muleros.

Tres narradores más son el padre de Esteban a través de la transcripción de unos escritos hechos por él mismo en el anverso de las páginas de un antiguo calendario, el personaje de Joaquín y al final Tomás Pedrós de quien todos hablan en el relato pero que, hasta este momento final, no se muestra.

Cuando Chirbes utiliza un narrador diferente  a Esteban utiliza una tipografía distinta, en letra cursiva. Con esta  argucia puede seguir haciendo uso de la narración en 1ª persona habida cuenta de que el lector ya entiende que ese "yo" ha cambiado. Hay que decir que Chirbes en declaraciones suyas (vid. http://www.rtve.es/alacarta/audios/la-estacion-azul/estacion-azul-chirbes-novela-del-ano-08-03-14/2433388/) afirma que le es muy difícil utilizar otra persona narrativa distinta a la 1ª  [El narrador habla siempre en 1ª persona, salvo en alguna ocasión en 3ª para referirse a sí mismo pero visto a través de la distancia del recuerdo como un ser ya diferente o en 2ª (ejemplo: “haber vivido eso te une misteriosamente con el enemigo”) con sentido impersonal generalizador.] y que cuando se empeña en hacerlo en 3ª el resultado no le satisface. En esa interesante entrevista comenta también que él en el proceso de escritura muestra la verdad de cada uno de esos personajes, verdades a veces llenas de contradicciones, que a él mismo le sirven de enseñanza.

Procedimiento narrativo interesantísimo que junto a los otros hace de esta narración la gran novela que es, se da en la mezcla aparentemente caótica como aparecen los ejes temáticos del relato que como papel celofán transparente envuelven al hueso durísimo de roer de la crisis económica actual. Estos ejes esenciales serían, en mi opinión:

a) El autoritarismo del padre de Esteban: Un padre patrone fuera de época que a Esteban le ha convertido en un derrotado como lo fue él mismo en la guerra:
Me lo ha enseñado casi todo, excepto esta manera desesperanzada de mirar el mundo, la seguridad de que no hay ser humano que no merezca ser tratado como culpable. Eso lo he heredado con la sangre de mi padre, se me ha transmitido con la aspereza de su voz y la dureza de su mirada. (p. 277)
b) El poder omnímodo del dinero: Las personas, el paisaje, los ideales, la dignidad humana..., todo se quiebra ante el dinero
Si para algo sirve el dinero es para comprarles inocencia a tus descendientes.(p. 58)
c) El sexo: Su importancia como mecanismo de poder. Lo uso y así te humillo porque te pago (es el
Como éste muchos clubes jalonan la costa levantina
caso de los protagonistas del pelotazo inmobiliario); te elevo a cimas sexuales nunca vividas por ti y así te domino pese a no tener medios económicos (es el caso de Leonor Gelabert):
Pero tú has dicho que me quieres, Leonor. Se rió: follando se dice cualquier cosa.(p. 346)
d) La culpabilidad de la generación que hoy está entre los 60 y 70 años porque habiendo salido de la nada, de una España pobre, se creyó las voces de sirena de esos 15 ó 20 años prodigiosos condenando a los jóvenes de hoy -sus propios hijos- a vivir un mundo sin certezas,  desculturizado y sin trabajo
Duró lo que duró, no estuvo mal, las mil generaciones que nos preceden no tuvieron un día de su vida así, la verdad que no, y ahora nos queda el dolor de cabeza que deja la resaca, ese clavo en la sien (gajes del oficio, no hay placer sin riesgo y felicidad que cien años dure), porque las cigarras no se preocuparon de guardar para cuando llegasen los malos tiempos, y en estos no es que no haya para whisky o para coñac francés: es que no hay ni para Saimaza en la despensa de la casa [...] (p. 362)
e) El inexorable acabamiento del ser humano: representado en el cuerpo sucio y maloliente del padre que pese a la edad se resiste a desaparecer
Ya he aprendido a untarme con un gel mentolado las fosas nasales para adormecer el olfato. Vi en un programa de la tele que eso es lo que utilizan algunos médivcos forenses cuando tienen que lidiar con carroñas y decidí imitarlos. Así y todo, el olor no se va de la casa en todo el día por más lejía y jabón que gastes. Impregana paredes, muebles, la ropa. Olor de pañal de viejo. (p. 177)
f) La injusticia con que la vida trata a unos y a otros: La crisis se lleva a unos (Esteban), perdona a otros (Francisco) y de ella escapan los que la fabricaron (Pedrós)

Pero, además de eso, y quizá por eso, él [Franciscotenía un proyecto. Viajar, follar, tomar drogas, ver cine, oír música, discutir de esto y aquello con unos y con otros, formaba parte de eso que Marx llama la acumulación primitiva de capital. (p. 158)
Y ese cacharro cosy [un yate de 20 metros de esloralo tiene amarrado Francisco no en los pantalanes que construyó el ayuntamiento para los barquitos de la que se define como nueva clase media y es un conglomerado de variantes de la clase obrera sin conciencia que trajo el thatcherismo y se está llevando consigo la crisis actual desarbolándole los humos, (p. 168)
g) Otros muchos motivos temáticos (hombres, mujeres, religión, etc., etc.): Tantos son que al decir de muchos de mis amigos tertulianos en ocasiones la novela de Chirbes roza el nivel del ensayo, pero sin llegar a serlo. Sólo haré dos citas, una referida a la relación hombres - mujeres en el ámbito social en que se mueve el relato; en la otra se habla de Dios:
No conviene emparejarte con una mujer que te cueste esfuerzo conseguir, eso es condenarte a pasar escalando el Everest el tiempo que te queda de vida. Tienes que aferrarte a la que puedes conservar sin pelear demasiado. Las tías buenas se las paga uno. Por unos cuantos euros tienes una rusa de dieciocho años de esas que no ves ni en el cine. Follas, pagas, y te vuelves a casa para cenar con la familia, con tu mujer, que cocina bien y folla mal, pero que no piensa en separarse de ti, (p. 262)
La pobreza es pesimista por naturaleza. Los pobres están convencidos de que, por mucho que les pase, aún les puede ocurrir algo peor. El hombre es un ser culpable desde el nacimiento y Dios le da la razón en su pesimismo, sobre todo si te ha tocado nacer en un poblado de chabolas o en un barrio periférico y pasar hambre desde que tu madre te daba a roer una teta seca y te puso a trabajar en cuanto pudiste ponerte de pie. (p. 227)  
Para finalizar este comentario no me resisto a hablar de dos cosas. Una, importante desde el punto de vista estilítico, es la gran cantidad de intertextos que se cuelan en el relato y que anclan esta novela en la gran tradición literaria española:

*Quevedo: "yo seré polvo —como el del poeta— enamorado: polvo comido, bebido y bien follado," p. 305).
*Jorge Manrique: "¿adónde fueron los euros de antaño?, ¿qué se hizo de aquellos hermosos billetes morados?", p. 362)
* o el mismísimo Calderón visto en ese gran teatro del mundo que es el microcosmos de Esteban y de Liliana: "vives tu representación, la obra escrita para ti, y mi representación es agua pasada, tiempos que no coinciden, decalage lo llaman los franceses, todo en mi representación se ha quedado frío, un mal guionista ha alargado la trama más de la cuenta, el público se aburre, y aun así hace falta que continúe la obra hasta el final, hay que escenificar el desenlace" (p. 327)

La otra cuestión es de naturaleza personal, la ciudad de Salamanca de la que soy natural. Chirbes para alabar la maestría como ebanista del padre habla de la mesa con medallones renacentistas estilo Salamanca; y en otro lugar evoca el viaje de estudios que el carpintero hiciera a la ciudad del Tormes durante su juventud republicana:
Rafael Chirbes, "En la orilla", novela de la crisis
"Salamanca fue el destino de nuestro único viaje de estudios durante la República. No he olvidado nunca ese magnífico museo de escultura expuesto al aire libre, piedra que soporta la intemperie: San Esteban, la Catedral, la fachada de la Universidad, el patio de Las Dueñas. Las figuras extraordinarias cubriendo fachadas enteras, la piedra de un color hermoso, cambiante con la luz del día, desvaída por la mañana y cobre intenso y oro al atardecer. Casi quinientos años después de labradas, se mantienen gracias a la calidad de la piedra de unas canteras llamadas de Villamayor, de las que se extrae una roca fácil de tallar cuando está recién cortada y que, a medida que pasa el tiempo y se ve sometida a las inclemencias, crea una especie de capa que en vez de agredirla y disolverla, como les ocurre a otras areniscas, la preserva e incluso la endurece." (p. 295).
¡Qué emoción! ¡Qué maravilla! ¡Qué pedazo de novela! 
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NOTA: En la página "Música que me gusta escuchar" he puesto un enlace con ejemplos de los temas que a Esteban y a su amigo Francisco les gustaba escuchar durante su juventud (década de los 60 y primeros años 70): Rolling, Lou Reed, David Bowie, Crosby, Stills, Nash & Young, Creedence Clearwater Revival, Jimi Hendrix, Eric Clapton.