Mostrando entradas con la etiqueta Dominick Dunne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dominick Dunne. Mostrar todas las entradas

16 may 2021

Dominick Dunne. "Una mujer inoportuna"

28 comentarios:

«Jules sacudió la cabeza, pero por una razón diferente. Estaba locamente enamorado de una mujer cuya posición social era incompatible con la suya. Esa era la clase de conversación que nunca tendría con Pauline. Pauline entendía los asuntos internacionales y económicos lo suficientemente bien como para hablar de forma inteligente, y podía mantener su interés cuando hablaba de los acontecimientos y las personalidades del mundo en el que había nacido. Nada de disparatadas teorías sobre Marilyn Monroe. » (pág. 279)

Libros del Asteroide, Una mujer inoportuna, Dominick Dunne
"Una mujer inoportuna" es la tercera novela de Dominick Dunne que leo. La publicación original data de 1990; en España, Libros del Asteroide la publicó en 2019. Fue precisamente ese año cuando leí las otras dos de este escritor publicadas también por Asteroide: "Las dos señoras Grenville" y "Una temporada en el purgatorio". De ambas tengo reseña hecha en este blog que se pueden leer pinchando aquí y aquí.

"Una mujer inoportuna" me ha entretenido, sin duda alguna, pero no me ha sorprendido en absoluto. Quizás mi capacidad de sorpresa se agotó con las otras dos novelas. Algo más procaz y atrevida sí me ha parecido ésta, al mostrar la hipocresía de la alta sociedad y su doble moral sin ningún escrúpulo. A veces su procacidad me ha parecido que enfilaba decididamente hacia lo vulgar, especialmente por el lenguaje exhibido. Pero conviene remarcar que estos momentos son muy puntuales y no ensombrecen para nada los méritos de la novela. 

Al igual que en los dos anteriores títulos lo que se cuenta aquí también está muy unido a la propia experiencia vital del autor: cronista social de Vanity Fair, guionista, buen conocedor de los entresijos del mundo hollywoodense... Pero, ¿qué es lo que se cuenta en este relato? En síntesis, lo siguiente:

El potentado millonario Jules Mendelson, felizmente casado desde hace 22 años con Pauline Petworth, inicia una relación con una camarera de la cafetería a la que todas las mañanas acude. La relación, que podría haber sido banal y durar lo que dura una calorina, sin embargo se extenderá a lo largo de cinco años. Durante este espacio de tiempo Flo March, que así se llama la joven que por edad bien podría ser hija de Jules, irá conquistando espacio público al conseguir que su amante la saque de la jaula de oro en Beverly Hills donde vive y la lleve a cenar, siempre con precauciones, a restaurantes concurridos, aunque nunca dentro de su zona socio-económica de influencia. Pero, tanto va el cántaro a la fuente y es tal la popularidad que tiene el Sr. Mendelson que su infidelidad comienza a ser conocida por personas del entorno que no tienen nada para callarse. 

Pauline Mendelson, la perfecta esposa del importante político y hombre de negocios, dedica el grueso de su tiempo a dar fiestas en la lujosa casa familiar situada en lo alto de la colina de Los Ángeles; a estas fiestas acuden personajes de la política norteamericana y también muchos marchantes y conocedores del mundo del arte. La colección de cuadros que los Mendelson atesoran es objeto de deseo de más de un museo público o privado; todos ansían tener la oportunidad de hacerse con la colección. Estas reuniones y cenas son la manera de acercarse al gran hombre y de ofrecerse a él sin condiciones. Sólo hay un sector social que los Mendelson rehúyen: el del cine y el artisteo. Precisamente es a este mundo al que prestan especial atención Cyril Rathbone, mantenedor de una columna de cotilleos en la Revista Mulholland, y también es el mundillo en el que Flo March desearía verse incluida. Estos dos vectores externos a la realidad Mendelson propiciarán que la estabilidad familiar se tambalee. La causante de ello es esta mujer inoportuna o inconveniente [hay ediciones en las que se ha titulado así] totalmente ajena al mundo de Pauline Mendelson.

Junto a estos personajes y muchos otros más pertenecientes a las altas esferas socioeconómicas aparece un advenedizo, Philip Quennell, llegado a LA  (Los Angeles) para escribir el guion de un documental sobre los estragos de la droga en el mundo del Cine. Como quiera que este escritor se ha hecho famoso por un libro denuncia sobre un adinerado empresario neoyorquino relacionado con Jules Mendelson, Pauline se atreve a invitarlo a una de sus cenas. Allí Philip conoce al mundillo entre los que está Héctor Paradiso, homosexual, muy amigo de Pauline y de Cyril Rathbone. La muerte violenta de éste tras esa cena será el motor que ponga en movimiento todo el relato. Jules decide hacerlo pasar por un suicidio, pero Philip y otros, conocedores de las inclinaciones sexuales de Héctor, piensan que ha sido un asesinato.

El mundo de los negocios del gran hombre, la política en la que está a punto de participar como enviado USA a la Europa Unida que se está conformando en torno a la moneda única del euro, los secretos inconfesables que cualquier persona lleva en su mochila vital, la delincuencia mafiosa que siempre ronda por los tugurios donde los poderosos y bien pensantes alivian sus bajas pasiones, el amor y el sexo de los integrantes del abundante elenco de personajes que confluyen en esta narración, el mundo de los criados y menesterosos (Glyceria, la criada de la estrella del celuloide ya en vías de extinción, Faye Converse; los sirvientes de los Mendelson: Dudley, Jim, Blondell...; Lonny Lodge, chapero; Jo-Jo, pistolero al servicio del ganster Arnie Zwillman; la propia Flo March; etc.), el mundo de la alta sociedad (Rose, la rica alcohólica; los Marty, productores cinematográficos; la directora de la revista Mulholland; etc.)... Todos estos elementos confluyen en esta novela interactuando y creando un mundo plenamente verosímil. De ambos mundos -el de los criados y el de los señores- sirven de nexo de unión Philip Quennell y su novia, la señorita Camilla Ebury que es a su vez sobrina de Héctor y amiga de Pauline.

La novela tiene todos los ingredientes típicos de un best seller: 
  • intriga: encontrar al posible asesino de Héctor Paradiso es un elemento importante sostenedor del relato. Habiendo elementos propios del thriller, sin embargo esto no es lo esencial de la novela. 
  •  adicciones: el alcohol es parte importante de la vida de no pocos personajes. El mismísimo personaje Philip Quennell está escribiendo un guion para un documental sobre los estragos de la droga en Hollywood-
  • corrupción en las altas esferas: en el ámbito policial, judicial, empresarial...
  • culturalismo al alcance de la mayoría de los lectores: pintores impresionista -Van Gogh, Manet...-, el Cine -Marilyn Monroe, Beverly Hills, guionistas, productores...-, etc.
  • sexo presentado de manera más abundante y procaz que en sus anteriores novelas. Hay abundancia de homosexuales en el ámbito de los creadores culturales (cronistas de sociedad, periodistas y algún escritor), que ocultan su inclinación yendo a buscar sexo a locales de baja nota. También se toca el mundo de mujeres que se relacionan con grandes hombres siendo sus amantes. Las esposas de éstos las consideran prostitutas, mientras que ellas y su entorno las califica de simples amigas. 
  • cosmopolitismo: Si algo entusiasma a los lectores de best sellers, ello es la presentación de una vida llena de placeres y lujos ajena a ellos pero ciertamente perteneciente a su oscuro objeto de deseo. El mundo de la gran ciudad con la vorágine de calles y avenidas, la noche, los lujosos barrios residenciales, la espectacularidad de los automóviles que circulan por ellos... Todo esto lo ofrece Dominick Dunne en no pocas ocasiones al hablar de Los Angeles:
    • «Salió de Sunset Boulevard por Benedict Canyon hacia Angelo Drive, donde giró a la izquierda, e inició el tortuoso ascenso por la colina, que tenía unas curvas que erizaban el vello y por las que los forasteros nunca se aventuraban de noche.» [...] «Philip Quennell y Camilla Ebury, de camino desde la casa de Camilla en Bel Air hasta la de Hector Paradiso en Hollywood Hills»
  • Los dos mundos. El "arriba y abajo" que tanto gusta en cualquier best seller aquí aparece. Por mucho que los de arriba quieran no mezclarse con la marginalidad, los bajos fondos de la sociedad, tal cosa se hace poco menos que imposible. 
Una mujer inoportuna, Dominick Dunne
Una mujer inoportuna
se publica, como ya he dicho, en 1990, cuatro años después de Las dos señoras Grenville y tres antes de Una temporada en el purgatorio. El dato me parece de interés a la hora de comprender la aparición de algún personaje en ella que ya lo hizo en la anterior o que lo hará en la siguiente. Así el cronista social, periodista y escritor Basil Plant que narra la historia en la novela aparecida en 1986, en ésta es citado como el autor de un manuscrito que cuando él fue asesinado [este hecho ha sucedido fuera de los hechos narrados en una y otra novelas, creo recordar] desapareció y que es buscado por el mundo editorial dado que su contenido acerca de la manera de vivir de los ricos y poderosos promete ser de lo más sabroso. El título de la supuesta novela inacabada es "Candles at lunch" («El libro será finalmente publicado en primavera. Ha despertado un enorme interés entre los clubes de lectura y la industria del cine.») y de manera azarosa ha ido a parar a la vacía biblioteca de un chapero, Lonny Edge, que tiene  en el relato un importante papel.

Del mismo modo, al haber caído en mis manos antes de este libro el de su última novela, Una temporada en el purgatorio, según que avanzaba en Una mujer inoportuna, la figura del abogado Sims Lord, que lleva con pulcritud y fidelidad los asuntos económicos de los Mendelson, me sonaba en mi cabeza como conocido. Y así es, si bien es en ésta donde tiene su primera aparición. De aquí puede inferirse esa máxima que entre lectores suele sostenerse y que podría formularse así: "De la importancia de leer las obras por el orden debido". En fin, es una pequeña broma que me hago a mí mismo en voz alta. 

Y al propósito de bromas, no quiero que se me escape el punto humorístico que Dominick Dunne introduce en algunos momentos en la narración. El más divertido e incisivo por atacar directamente al gremio del que el propio autor formaba parte es cuanto dice de la crítica literaria del Mullholand, Hortense Madden. Esta mujer, seria en apariencia y contrapunto de la superficialidad de, por ejemplo, Cyril Rathbone, el encargado de la columna de cotilleos sociales, también tiene su lado oscuro, divertido por demás. Es una gran humorada, a mi ver, colocar a una critica literaria engolfándose en un club nocturno gay haciendo de cantante «en su vida secreta como Marvene McQueen». Hortense Madden, la muy temida crítica literaria de la revista Mulholland que «habría descubierto el borrador perdido de Candles at lunch de Basil Plant, su famosa novela inacabada».

La narración es en 3ª persona. Es un narrador externo que se muestra omnisciente y conocedor de todos los entresijos. Los 30 capítulos en que se distribuye la narración están precedidos por unos breves fragmentos confesionales dictados por el personaje de Flo March a una grabadora en los que ella rememora, desde su particular perspectiva y en primera persona, el episodio que a continuación vamos a leer narrado por ese otro narrador externo a los sucesos. "Las cintas de Flo" que así se denominan estos dictados son 29 y cumplen en el desarrollo de la trama un importante papel que naturalmente aquí no se puede desvelar si es que no se quiere destrozar el placer de esta lectura.

Final
Repasando las reseñas que hice en este blog sobre las otras dos novelas que he leído de Dominick Dunne reparo en que la correspondiente a Las dos señoras Grenville finalizaba imponiéndome a mí mismo una tarea que para nada he cumplido. Era la de indagar un poquito sobre la evidente inclinación que el escritor muestra en estas novelas por nuestro país. Es verdad que España aparece siempre de una u otra manera citada en cualquiera de sus relatos. En ésta, por ejemplo, se nos dice que el marido de Camilla Ebury falleció de infarto repentino durante una visita turística que el matrimonio y su hija  hicieron a Barcelona; y también, como en las otras novelas, las alusiones a pintores españoles son más que frecuentes, si bien en Una mujer inoportuna aparecen en menor cantidad (p.e. [Casper, el joven productor de cine lucía una chaqueta Armani que] «se abría sobre su camiseta estampada con una reproducción del Guernika de Picasso») que en las otras dos en las que las alusiones a Dalí, Miró, Picasso... son abundantes. 

Sigo, pues, con la misma tarea que me impuse hace ya dos años: ¿Tenía una relación especial Dominick Dunne con España? Espero resolver esta cuestión algún día.  Pero si alguien tuviera alguna información me encantaría conocerla. Gracias de antemano.
 ___________________________

Entradas relacionadas







 







25 abr 2019

"Las dos señoras Grenville" de Dominick Dunne

16 comentarios:
Tras haber leído con gusto "Una temporada en el purgatorio" decidí leer esta novela que Dominick Dunne escribió y publicó ocho años antes, en 1985. La razón principal, aparte del placer que me reportó "Una temporada...", era comprobar algunas de las alusiones que había en ella a personajes aparecidos anteriormente y ver si en efecto lo hacían en "Las dos señoras Grenville".

Es evidente que "Las dos señoras Grenville" es anterior a "Una temporada..." y lamento no haberlas leído por orden dado que es perceptible la mejora experimentada por la escritura del autor de una a otra. Quizás podría decir que las características de estilo que señalé en la reseña sobre "Una temporada. en el purgatorio" [leer la reseña aquí] ya estaban presentes en este libro aunque sin duda con menor maestría. Señalaré algunas:

    Eva Millet traductora, Nuevo periodismo, Asesinatos no resueltos, Duques de Windsor
  • Alternancia en el empleo de la persona narrativa. Ya en "Una temporada..." me llamó la atención este empleo: secciones completas en 1ª persona frente a otras de narrador omnisciente en 3ª. Aquí, aun funcionando de igual modo, las personas narrativas se mezclan de manera algo caótica en unas y otras partes de los cinco extensos apartados en que distribuye Dunne la historia que presenta. Incluso hay momentos interesantes en que echa mano de la 2ª persona ("Es cierto que, incluso hoy, años después de todo lo ocurrido, te encuentras con gente en las fiestas de Nueva York que te pueden contar, con todo tipo de detalles, la historia completa de esa noche de octubre de 1955", pág. 10). En mi opinión este narrador en 2ª persona no es mas que una manera de impersonal generalizadora con un señalamiento claro del 'yo' que habla. Hay en la novela otro momento que me parece más clarificador a este respecto y que por ello no me resisto a señalarlo aquí:
"Cuando uno mira fotografías antiguas de Ann  Grenville en las ventas de potros de Saratoga, por ejemplo, [...], o en  el baile del marqués de Cuevas, en Biarritz, luciendo alta costura y joyas, ves a una mujer en su mundo, pero su mundo era el de su marido." (pág. 12)
  • Referencias culturalistas. Son muy abundantes en ambos relatos sí bien las literarias me han parecido más numerosas y enjundiosas en la novela que leí en primer lugar que en la que acabo de leer. Me ha resultado de interés que la música cumpla aquí una interesante función, la de marcar la diferencia entre las clases sociales de procedencia de una y otra señoras Grenville, razón por la que las referencias a títulos y temas musicales abundan por doquier. También las referencias al Cine  son abundantes e interesantes en la que acabo de leer, y es que no hay que olvidar que el escritor tuvo una fructífera relación con el 7º arte especialmente como productor cinematografico. También la pintura tiene una importante función en esta narración- Se cita a pintores victorianos como John Frederick Herring o Constable para describir la vivienda de la familia Grenville y a artistas contemporáneos como Salvador Dalí para referirse a la modernidad de la pareja si bien el retrato que el marido de Ann encargó al artista ampurdanés no satisfizo nada a ésta por lo bien que reflejaba su más escondido carácter
➤ [la habitación de Billy] "Ahora estaba decorada para un hombre joven, personalizada y de color azul marino, con pinturas ecuestres de John Frederick Herring" (pág. 72)
➤ [Ann Grenville] "retiró de la pared el cuadro de Constable de la catedral de Salisbury que ocultaba la caja fuerte." (pág. 251)
➤ [Basil Plant pensando para sí mismo] "Tuve la sensación de que pensaba que yo podía ver perfectamente la representación que era su vida del mismo modo en que Salvador Dalí había sabido ver a través de ella cuando la retrató" (pág. 5)
  • La teatralidad. Este sin duda es uno de los aspectos más interesantes de esta novela. Todo en los seres que pululan por esta narración es pura actuación, afectación, representación, hipocresía, pura apariencia. Los hay que saben hacer bien su papel desde que nacen, como los Grenville y su entorno, y salen airosos de cualquier contingencia, y los hay que, como la advenediza Ann, pretenden realizarlo pero al no haberlo mamado chocan con la cruda realidad social que no acepta esta intromisión
"—¿Es Billy Grenville aquel junto a ella?
—Sí. Él tiene la clase y ella, el descaro.
—Parecen hechos el uno para el otro.
—Es solo teatro, lord Cowdray. Solo teatro." (pág. 220)
Truman Capote, Dominick Dunne, "Las dos señoras Grenville"
Foto tomada de www,santaeulalia.com (http://bit.ly/2UW1rVE)
El asunto que se toca en ambas novelas es en cierto modo el mismo: la intrusión de alguien (una sola persona aquí, una familia al completo en "Una temporada...") en una clase social que no le acepta. "Las dos señoras Grenville" trata de la entrada en la acaudalada familia de los Grenville de una advenediza, Ann Arden, una chica de origen humilde procedente de Pittsburg (Kansas) que a los 17 años se casó con "el chico más guapo del instituto de Pittsburg", Billy Bob Veblen, al que sin avisar dejó en la estacada cuando a los cuatro días de casarse éste fue llamado a filas. Ann junto a su madre, Ethel Mertens, otra soñadora y bellísima mujer, irán a Nueva York donde la chica comenzará a participar en concursos radiofónicos y a bailar en espectáculos de cabaret. Es en uno de ellos donde el alférez de marina William Grenville, 'Junior', la verá y quedará prendado de ella. Billy la llevará a la casa familiar situada en la orilla norte de Manhattan. Alice Grenville, matriarca de la familia desde el repentino fallecimiento de su marido, no ve con buenos ojos a esta chica pues ella desearía que Billy se casase con una chica de su misma extracción social. Las tres hermanas de Junior: Felicity, Cordelia y Alice, también intentan evitar este -piensan ellas- encaprichamiento de su hermano. Pero a Billy la unión con Ann le ha hecho descubrir un mundo desconocido especialmente en el aspecto sexual: Ann es magnífica en este sentido y lo tiene totalmente subyugado; en cierto modo la apostura, elegancia y también la dotación e inexperiencia sexual de Billy atraen a Ann vivamente. Cuando a través de una maestra en en el arte de ascender de clase a través del matrimonio, su amiga Babette, Ann conozca lo inmensamente rico que es Billy Grenville su deseo de tenerlo para ella aumentará especialmente. Es el sexo un medio que estas dos mujeres procedentes de medios desfavorecidos usarán para ascender, un sexo que el autor no se corta al mostrarlo con cierta explicitud
"Su permiso estaba a punto de acabar y no quería hacerlo con una nota discordante. Todavía ninguno de los dos había declarado su amor por el otro, solamente pasión y mutua admiración por sus cuerpos ('Me vuelve loca este vello bajo tu ombligo', decía ella besándole el estómago. 'Ador el color de tus pezones', decía él, su rostro allí enterrado)", en pág. 64
Billy tiene un amigo íntimo, Jellico Bleeker, 'Bratsie', como lo conocía todo el mundo. Es un chico alocado, arriesgado en sus andanzas, al que Junior adora y sigue ciegamente. Será Bratsie quien animará a Junior a alistarse para combatir en Europa y también quien mostrará su aquiescencia sobre esa corista que tan colgado le tiene. Bratsie es aviador y Billy se apuntará a la marina. Billy se casará con Ann a espaldas de su familia al ser sabedor del rechazo que todas las Grenville (la madre y las tres hermanas) sentían ante esta chica hermosísima pero bastante patán. Ann Grenville desde el momento de casarse querrá ser admitida en esa high society a la que pertenece su marido y para ello no parará en gastos ni en gestos. Poco a poco irá aprendiendo los comportamientos de esta alta clase social de la que no por ello dejará de recibir desprecios y más desprecios. Ella sabe que sólo su condición de esposa de Billy la mantiene dentro del círculo de familias como la de Kay Kay Somerset, la segunda mujer de la que Junior se enamorará. De esta mujer con hiperbólico humor el narrador de esta historia, Basil Plant, dice que "Era muy muy rica, tan rica que incluso la gente rica decía que era rica" (pág. 23)

La tensión narrativa se centra como el título de la obra señala en las dos señoras Grenville. La distinta procedencia social se marca en todo el relato de manera algo maniquea. Alice Grenville es una mujer que siempre tiene presente la imagen familiar aunque con frecuencia deba transigir con comportamientos que no le agradan; por su parte Ann es más impulsiva y no consigue -tampoco es que lo pretenda- abandonar su promiscuidad sexual y su afición por todo tipo de estimulantes (drogas, alcohol...) y fármacos. Cuando se produzca el 'accidente' que no pienso desvelar aquí, naturalmente, estos dos comportamientos femeninos se verán reforzados por ambas partes. Sólo diré que es la hipocresía, la afectada actuación social, la que saldrá vencedora aunque para conseguirlo los Grenville deban invertir cuantiosas sumas de dinero. Lo importante es mantener la clase y que el apellido no caiga en el lodazal.

La historia se nos cuenta cuando Ann Grenville topa casualmente en un barco con el cronista social, periodista y escritor Basil Plant al que años atrás ella no soportaba. Pero ahora con todo lo que ha sucedido esta mujer decide contarle a Basil aspectos desconocidos por él. Con todo este material Plant publicará un libro en el que con nombres diferentes hablará de los orígenes, ascenso y caída de Urse Mertens, que se cambió el nombre durante su etapa de corista por el de Ann Arden para finalmente acabar siendo gracias a su belleza y habilidades sexuales Ann Grenville. Hay mucho de metaliteratura, de novela haciéndose, en este relato. Es especial se percibe en algunas reflexiones que realiza el propio narrador como si estuviera inmerso en el proceso de escritura: "No es importante en esta historia pero sí de gran relevancia para su personaje que Jellico Bleeker, o Bratsie, como lo conocía todo el mundo", en pág. 15.

Nuevo Periodismo, Novela de no ficción
La acción tiene lugar durante algo más de 30 años, si bien los principales sucesos van de 1943 cuando Junior se queda prendado de la corista del musical 'Oklahoma' a 1955 cuando ocurre el 'accidente'. Como sucediera con "Una temporada en el purgatorio" hay una base real para esta ficción. Si en "Una temporada..." el asunto expuesto se hacía eco de las aspiraciones, manejos y logros de la familia Kennedy presentada aquí bajo otro nombre, en "Las dos señoras Grenville" se puede atisbar al fondo de ella un asunto que conmocionó a la sociedad norteamericana en 1955: el homicidio real del multimillonario William Woodward, Jr. a manos de su esposa, la exbailarina Ann Eden Crowell, durante unos años brillante dama de la sociedad norteamericana. La señora Woodward, tras asistir a una fiesta en honor de la Duquesa de Windsor, disparó a su marido confundiéndolo con un ladrón. En la vida real, la salida de "Plegarias atendidas", de Truman Capote, en el que culpaba a la arribista esposa de asesinato premeditado, fue el detonante del suicidio de Ann Woodward en 1975. Se evidencia, pues, con esto, que Dominick Dunne realiza en parte con esta novela un ejercicio de ese Nuevo Periodismo que el autor de "A sangre fría" ejercitara con éxito. No obstante y para evitar seguramente problemas legales Dunne varía levemente algún comportamiento y apenas oculta bajo otra denominación la personalidad real de las personas cuya historia novela:
"—¿Diga?
— Basil. Soy Ann Grenville
— Lo sé.
— Hay algo que me está angustiando y sé que debo liberarme de ello.
— ¿Qué es?
— ¿Estabas escribiendo todo lo que te he contado?
— Naturalmente que no — respondí, incorporándome de la cama, soltando la libreta y el lápiz." (pág. 353)
¡Ah!, antes de finalizar quiero señalar que el personaje que aparece en ambas narraciones y que, aparte de las dos señoras Grenville, me impulsó a leer esta novela es Esme Bland, una mujer que la vemos en "Una temporada en el purgatorio" encerrada desde hace años en un centro de reposo. Al leer ahora la novela que reseño, como ya he dicho, ocho años anterior a "Una temporada...", entiendo el papel de ella en toda esta historia de las Grenville. Creo que todo queda claro en esta breve cita:
"Una tarde en la biblioteca Grenville, Esme Bland, aprendiendo a poner vendajes para colaborar en el esfuerzo de la guerra, observó, fascinada, a la glamurosa nueva mujer de Billy Grenville. La pobre y sencilla Esme Bland siempre había albergado la secreta esperanza de que un día ella se convertiría en la esposa de Billy." (pág. 111)

Una tarea que me impongo
Una curiosidad que tengo con este escritor es su apego por España y lo español que se detecta en sus relatos. En este que he leído se nombra al modisto Balenciaga, al pintor de celebridades Alejo Vidal Quadras, a Salvador Dalí, al duque de Lerma actual, al embajador de España ante Naciones Unidas, a las temporadas de caza en España... Del mismo modo otras alusiones a España y a españoles son las que aparecen en "Una temporada en el purgatorio". Creo que estaría bien investigar un poquito esta inclinación que Dominick Dunne muestra en estas novelas por nuestro país.

Escritores cronistas sociales, guionistas cinematográficos
(Foto tomada de la página de Libros del Asteroide)


28 mar 2019

Una temporada en el purgatorio. Dominick Dunne

12 comentarios:
[Claire hablando con Harry] “el viejo me envió un abrigo de visón. Para comprar mi silencio, supongo.
—¿De Revillon Frères?
—¿Cómo diantres puedes saber eso, Harrison?
—¿Lo guardaste? —preguntó él.
—Claro que lo guardé, pero nunca escribí una nota de agradecimiento.”
(pág. 176)

Mi primera impresión sobre este libro tras su lectura es de total satisfacción. La novela me ha resultado muy entretenida y me ha parecido interesante por varias razones:
  • La primera por el universo que el autor crea alrededor de ese líder, ese gran hombre con riqueza de oscuros orígenes que es Gerald Bradley. La numerosa familia que ha creado junto a su esposa Grace Malloy está formada por toda una serie de diferentes caracteres caminando todos en una misma dirección, la marcada por él, el patriarca, que no es otra que el triunfo socioeconómico y el poder; de ahí el imparable deseo de que sus hijos varones medren en la política y que sus hijas casen con excelentes partidos en lo social y en lo económico.
    "Una temporada en el purgatorio", Poder y corrupción, Política
  • La segunda causa que explica mi satisfacción se debe a que es una obra de muchos personajes, cada uno con individualidad propia. Distingo en ellos dos claros grupos, al estilo de la serie inglesa "Upstairs, Downstairs" ('Arriba y abajo' en España), es decir, el mundo de los señores (los Bradley y sus vecinos: los Somerset, los Utley...) y el de los criados que trabajan en las enormes propiedades que para hacerse notar, como si de Jay Gatsby se tratase, se ha hecho construir Gerald Bradley (la cocinera Bridey, las chicas del servicio como Rosleen, Colleen o Debbie siempre controladas por la señora de la casa, Grace Bradley, y también aunque en una zona más cercana a los negocios del Sr. Bradley situaría a Charlie, el chófer; a Johnny Faselli, el encargado de la parte oscura de los negocios familiares; a Sims Lord, el abogado; etc.) Y en medio de estos dos claros estamentos encontramos al narrador de la 1ª y 3ª partes del relato, Harrison Burns, así como a la familia pobre de los Bradley por parte de Grace Molloy (Sis y Fatty, sus primos).
  • El tercer motivo tiene mucho que ver con la mezcla muy bien trabada que el escritor realiza entre realidad y ficción. En concreto la historia surge del conocimiento que a oídos del autor llegó en 1991 sobre el crimen sin resolver de una joven de 15 años en 1975. Las sospechas recayeron en un vecino de la fallecida, primo de los Kennedy, que la noche anterior había estado públicamente ligando con ella. A este hecho vino a sumarse la propia experiencia personal sufrida por Dunne del asesinato en 1982 de una hija suya, Dominique Dunne, a manos del exnovio de ésta  quien sólo cumplió por ello una condena de dos años y medio de prisión. Se da la circunstancia, además, de que Dominique Dunne había sido la protagonista de la película de Steven Spielberg "Poltergeist". A raíz de la muerte de su hija el escritor decidió investigar el crimen sin resolver de 1975 y logró que se reabriera el caso. En el fondo, es lo que sucede, con otros nombres y de manera ficcionalizada, en la novela leída
El novelista realiza en esta novela una perfecta y bien dosificada mezcla de todos estos ingredientes que desemboca en la construcción de un best seller de calidad. Advierto que la expresión 'best seller' no tiene por qué demonizar una narración. Hay best sellers buenos, malos y regulares. En mi opinión éste de Dominick Dunne está entre los primeros al jugar hábilmente con recursos atractivos tanto para lectores exigentes como para otros no tan severos.

La novela presenta, como ya he dicho, un inmenso universo de personajes. Además de los personajes citados al inicio de esta reseña están los hijos de la pareja formada por Gerald y Grace: Jerry. Maureen, Agnes, Mary Pat, Desmont, Kitt y especialmente Constant, que es quien junto a Harrison Burns soporta la trama principal que se desarrolla en el relato. Todos los personajes aparecen perfectamente caracterizados. Pese a sus diferencias hay entre ellos un factor de unión indeleble: la Familia. Cual si de un grupo mafioso se tratase (la verdad es que tampoco está muy lejos de serlo) hay un sentido de pertenencia al grupo que ninguno traicionará jamás. A esta lealtad vienen a unirse sus parejas, sí bien a veces -casi siempre- es el dinero, el soborno generoso, el pegamento que los une a todos ellos. Si alguna vez alguien no se dejase comprar el edificio de innoble dignidad edificado por Gerald Bradley se vendría abajo. Y eso es a lo que probablemente -¡quizás!- vayamos a asistir en esta historia. ¿Caerán los Bradley porque alguien o algunos se nieguen a ser comprados? ¿No caerán de ninguna manera pese a ello? Hay que leer la novela para enterarse y disfrutar de la trama.

Irlandeses católicos en USA, poder e hipocresía, los Kennedy
El clan Kennedy en una imagen familiar tomada en 1938 - abc (08/10/2015)
Si ya la historia ficticia atrapa al lector, intuir o sospechar que bajo la misma pudiera encontrarse, inspirándola, una familia poderosa en USA como la de los Kennedy, explica sobradamente el éxito popular de la novela. Para lograr esto Dunne no ahorra elementos: familia de origen irlandés, católica, ricos sin claridad meridiana de cómo llegaron a serlo y cómo constantemente consolidan y aumentan su riqueza, demócratas, menospreciados por los WASP: grupo social de protestantes blancos ricos y bien conectados de ascendencia británica que hasta después de la Segunda Guerra Mundial -y en ciertos sectores aún hoy- dominaron la sociedad norteamericana y el liderazgo del partido republicano.

De singular relevancia es la pertenencia al catolicismo de la familia Bradley. Su connivencia con altos cargos del lobby católico hará que apenas el sentimiento de culpa característico en los seguidores de esta confesión haga mella en ellos. Así sucede en todos los Bradley que 'olvidarán' y 'creerán' de tanto repetirlas sus propias mentiras. Sólo una persona cercana al grupo familiar pero no miembro del mismo, Harrison Burns, no puede liberarse de ese sentimiento de culpa que desde hace años arrostra. ¿Por qué él no puede evitarlo? Simplemente porque a él sólo se le intentó acallar con dinero pero se le siguió ninguneando y pretendiendo utilizarlo como un mero objeto más. Esto fue así hasta que al cabo de 20 años un cúmulo de casualidades le impulsen a hablar y a que el caso de Winifred Utley -como en la vida real el escritor hiciera con el caso de la chica asesinada en 1975- fuese reabierto y enjuiciado.

Todo sucede en un periodo temporal que va de la adolescencia de los dos amigos que son Harry y Constant hasta su edad adulta, veinte años más tarde, cuando ya cada uno de ellos está situado socialmente: uno, Constant, político con futuro; y el otro, Harry, escritor de éxito. Sin embargo a ambos -en especial a Harry- les persigue el sentimiento de culpa por hechos ocurridos la noche del día de la graduación veinte años atrás. Esa noche una chica de catorce años, Winifred Utley, despierta la intranquilidad de sus padres al no regresar a casa tras un baile en el Club de Campo. Al día siguiente su cadáver, escondido en la hojarasca, es descubierto con signos de haber sido salvajemente golpeado. Todas las sospechas recaen en Constant Bradley al haber bailado con ella al final de la fiesta. ¿Habrá sido él? Nada ni nadie parece apuntar a su autoría pese a las evidentes dudas que su actitud y manera de ser despiertan en la comunidad. Habrán de pasar más de veinte años para que el asunto a través del ahora exitoso escritor Harrison Burns vuelva a salir a la luz. ¿Por fin se descubrirá al autor del crimen?

Algo que siempre hace muy popular a un relato es la mostración del funcionamiento interno de la sociedad. Con "Una temporada en el purgatorio" se penetra en la interioridad y cloacas de una de esas familias bien pensantes, caritativas, benefactoras, queridas por todos. Es evidente que no todas actúan como los Bradley, un grupo familiar que se vale de la corrupción, la mentira, la falsedad, la hipocresía, la compra de voluntades, e incluso el asesinato, para ascender en todos los aspectos y para ocultar sus vicios y debilidades: la adicción al sexo, alcohol y drogas fundamentalmente.

Todo lo señalado hasta aquí son características comunes a muchos best sellers; sin embargo en éste hay algunas otras que lo hacen particularmente destacable. Señalaría en primer lugar lo que denominaré Universo literario Dunne. Con esto, y sin haber leído aún otros títulos de la producción del autor, me refiero a que los personajes transitan de unas novelas a otras. En ésta que acabo de leer hay muchísimas referencias a las señoras Grenville ("Las dos señoras Grenville", 1985) y aparecen algunos otros personajes que en mi opinión quedan algo en el aire; me refiero concretamente al periodista Gus Bailey o ya casi al final a Elías Renthal. Son estos últimos, personajes que adquieren mayor coporeidad -según he leído al preparar este post- en las novelas que seguirán a la que acabo de leer, especialmente en la última que escribió, "Demasiado dinero" (2003).

También, referido al mundo literario, son las alusiones directas o sugeridas a creaciones importantes de la Literatura. La primera y más innegable es la correspondencia que desde el principio de la novela se observa del relato leído con "El gran Gatsby" de Francis Scott Fitzgerald [de esta novela y su última versión cinematográfica hice reseña hace ya seis años. Leer la reseña aquí]. El narrador testigo y partícipe en la historia que es Harry recuerda especialmente en la primera y tercera partes de la narración, contadas en primera persona, al Nick, amigo de Jay Gatsby, el arribista y nuevo rico que quiere lograr la admiración de todos. Como Nick, Harry cuenta la vida de esta familia Bradley, emuladora de la que Gatsby quisiera haber construido con Daisy Buchanan. Hay muchos paralelismos entre el personaje de Jay Gatsby y el de Gerald Bradley, entre el de Nick y Harry, entre el de Daisy y Grace...

Además de a "El gran Gatsby" hay en esta novela otras muchas alusiones a obras y personajes literarios:
➤ El mero título nos lleva al poema de Arthur Rimbaud "Une saison á l'enfer" si bien el nivel de dificultad comprensiva es bien distinta en una y otra creación literaria. Mientras que Rimbaud alude con 'infierno' a su caída en las drogas, Dunne por su parte con 'purgatorio' se refiere a la vida vivida con sentido de culpa. Si bajo Rimbaud están Dante y Goethe, en Dunne estarían Goethe y Rimbaud. Rimbaud por el susodicho poema, y Goethe por la venta que de su dignidad, de su alma, realiza Harry.
"Sentí que me había convertido en otra versión de la chica de la silla de ruedas, quienquiera que fuese, estuviera donde estuviese, la que iba en el coche con Jerry. Su silencio a cambio de mucho dinero. Mi alma estaba perdida, pero mi futuro, comprado y pagado" (pág. 156)
➤Se alude a títulos literarios populares ("Leí 'Guerra y Paz'. Leí las seis novelas de Palliser, de Anthony Trollope", dice en un momento de la narración Harrison Burns [p. 381]) y también a otros cuyo conocimiento implica mayor dificultad como cuando visitando Harry a Rupert du Pithon para sonsacarles sobre Esme Bland el viejo cronista de la prensa del corazón le dice lo siguiente: "—Estaba con el barón de Charlus —dijo, sosteniendo un libro—. Es mi personaje favorito de la literatura universal. Qué final tan triste, ¿no cree?" (pág. 196), con lo que el novelista caracteriza a Rupert de entendido e interesado en el mundo de la literatura dado que el tal barón de Charlus es un personaje de "Por el camino de Swann", primer volumen de "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust.

Y por último en este señalar aspectos que hacen de esta novela un best seller meritorio y de calidad no quiero, y no puedo, pasar por alto, el cúmulo de referencias metaliterarias que Dominick Dunne introduce en su narración. Estamos ante una novela que habla de una novela haciéndose, la que está contándonos el personaje de Harrison Burns, que aquí es émulo del propio escritor dado que como él, ambos al cabo de los años reavivaron y sacaron de su letargo esos crímenes olvidados.
Ya al inicio de la novela en un estilo coloquial y desenfadado el narrador se cuestiona si decir o no alguna cosa:
"Ni siquiera voy a mencionar lo sucedido ayer en el servicio de caballeros, cuando me encontré a Constant en el urinario de al lado. Va, qué demonios, lo cuento, ¿qué más da?" (pág. 3)
También un poco después y como si el narrador -el escritor ficticio que está escribiendo este relato- dispusiese de un esquema argumental que va siguiendo podemos leer:
"todo eso pasó después, y no es más que una subtrama de la historia que quiero contar" (pág. 13)
Y la confirmación definitiva de que estamos leyendo un libro que se está escribiendo o se va a escribir es cuando oímos a la decoradora amante de Gerald Bradley decirle a Harry:
"Supongo que algún día escribirás un libro sobre ellos" (pág. 57). Sí, efectivamente, podría haberle respondido Harry es lo que estoy haciendo, recabando información para luego hacerlo.

Escritores homosexuales, escritores gay
Corrupción e hipocresía. "Una temporada en el purgatorio" no es una novela que deje cómodo al lector. No es una historia de buenos y de malos, de católicos malos y protestantes buenos, o a la inversa. No. Estamos ante una denuncia de la inmoralidad, de la corrupción, que atenaza a la sociedad y en la que todos, cada uno según su oportunidad, estamos inmersos. La compra de voluntades o silencios que realizan los Bradley, odiados por su entorno social más inmediato, sin embargo no recibe como respuesta el rechazo, la renuncia al regalo, de aquellos. Bien al contrario éstos -que en la intimidad o al cabo de los años se muestran tan indignados- aceptan ser comprados y por ello callar, olvidar, esconder lo visto, oído o encontrado. La conclusión es terrible: todos tenemos un precio, todos somos corruptos por dadores o receptarios.

Para finalizar
Estamos ante una novela muy ágil, que se lee maravillosamente, que tiene un ritmo contagioso y adictivo, que cuenta una historia humana interesante, que mezcla a la perfección el mundo real y el ficcional, que denuncia sin maniqueísmos ni falsedades los mecanismos sociales, una narración que toca varios palos con acierto (el thriller, la novela negra, la crónica social...), que utiliza recursos narrativos muy interesantes (coloquialismo, perspectivismo, dialogismo, anticipaciones, resúmenes o anagnórisis, personas narrativas diversas...). Un éxito de ventas en su momento en Estados Unidos (año 1993) y con una muy buena recepción en España desde que se publicó hace dos años. En definitiva, un buen best seller.

Ha sido mi primer contacto con este escritor norteamericano del que algunas obras han sido convertidas en series televisivas. Esta novela la tiene y lo mismo sucede con "Las dos señoras Grenville" cuya lectura ya acabo de incluir en mi lista de pendientes.