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19 jul 2023

"Narcopiso" de Paco Gómez Escribano

14 comentarios:

«La movida nos venía grande desde el principio, pero ahí estábamos nosotros, defensores de las causas perdidas,buscavidas de todo a cien, borrachos de pastel que ni siquiera éramos capaces de controlar nuestras propias vidas actuando como lo que hacía mucho tiempo ya no éramos.»

Paco Gómez Escribano, realismo sucio, realismo sórdido
Tras 5 Jotas, que me dejó muy buen sabor de boca [leer su reseña aquí], he leído la última de las novelas publicada por su autor, Paco Gómez Escribano, titulada Narcopiso. Narcopiso me ha recordado mucho a escritores de novela negra como Lee Child, Chester Himes, el español Carlos Zanón, e incluso al representante por antonomasia del dirty realism: Charles Bukowski. ¿Por qué? Pues porque Gómez Escribano entra directamente en lo que en el género se denomina 'realismo sucio'. Una gran diferencia entre Narcopiso y 5 Jotas es que mientras en esta última la Música ocupa lugar de privilegio con múltiples referencias a temas  de jazz y de blues, en Narcopiso es la Literatura, concretamente la novela negra y la policíaca, la que tiene un papel central, casi casi diríamos, usando el léxico característico de sus protagonistas, de okupas de la misma.

Precisamente es del asunto de la okupación de lo que trata la narración. Estamos ante un piso ocupado por una gente  dedicada al narcotráfico, es un narcopiso. Los vecinos de siempre del edificio, casi todos ellos de la tercera edad, están que no pueden más con los gritos, riñas, suciedad y peligros que la vivienda ocupada ilegalmente les provoca. Es por ello que hartos de la poca efectividad de sus denuncias a la policía deciden encargar a Dionisio Aranzueque, presidente de la Comunidad de vecinos del edificio donde radica el narcopiso, que busque una solución al problema. Y la solución que se le ocurre a este hombre es buscar al Perla, un exdelincuente conocedor del barrio, para que los eche del piso. Le ofrece una suma de dinero de lo más apetitosa y así, sin más, el Perla busca al Araña, al Pirri -narrador de la historia-, y al Tije. Todos ellos son ahora mismo clientes fijos del bar del Julito, del mismo modo que en sus tiempos jóvenes frecuentaron las drogas y dieron no pocos palos para obtenerlas. Actualmente, las han dejado y sólo son alcohólicos o, al menos, es lo que sólo quieren ser. Pero no es fácil, pues el atractivo de la heroína y de la cocaína siempre está ahí. Juntos deciden ejecutar el trabajo propuesto por el bueno de Dionisio. Les mueve un sentimiento solidario de barrio.

Los cuatro personajes tienen personalidad propia, pero sin duda alguna es el Pirri el protagonista principal. Sin miedo a equivocarme, aunque bien pueda hacerlo, es el Pirri un alter ego del propio escritor quien en una época de su vida anduvo en la cuerda floja simpatizando con las drogas y moviéndose en ambientes que para nada eran facilitadores del abandono de las mismas. El Pirri es en la novela un hombre que ya no es joven, pero tampoco viejo; está en esa indefinible edad que se conoce como madurez. Ha visto morir a varios de sus compañeros de fatigas juveniles y él se ha salvado no sabe bien por qué ni cómo. Hoy su vida se reduce a beber cervezas y whisky, hacer crucigramas y leer novela negra
«Yo era un puto minusválido sin el carné de minusválido, un expolitoxicómano con más secuelas que un veterano del Vietnam, un colgado que iba dando tumbos sin más expectativas que echar un trago y rellenar unos crucigramas y leer unas noveluchas cuyos héroes poco me servían en la vida real.»»
Son precisamente esas "noveluchas" las que le sirven al Pirri y al propio novelista a tirar p'alante. La literatura es en la ficción y también lo es y lo ha sido en la vida real su tabla de salvación. En Narcopiso Paco Gómez Escribano homenajea a estos autores de noir, muchos de ellos poco conocidos, que le han ayudado muchísimo. Las referencias a nombres de escritores y a títulos de novelas son abundantísimas. En la novela se sirve el autor de un personaje llamado Cortecín, antiguo compañero de colegio, cuatro años menor con el que apenas si en los años colegiales se llevaba, que ahora es bibliotecario y se convierte en su particular camello -¡bienaventurado camello"- de novela negra del Pirri
  • «Desde entonces me sigue recomendando novelas negras. Pasamos de Chandler, Goodis o Burnett a Lehane, Craig Russell o Mankell.»
  • «El Cortecín no tomaba nunca nada. Aparecía, me prestaba una novela o varias, charlábamos un rato y se piraba. Después yo se las devolvía en la biblioteca. ¿Por qué hacía esto conmigo? Ni puta idea. Esto, y lo de que la peña votara siempre a la derecha en bucle, se me escapaba del todo.»

 La relación oracional que establece el narrador entre el comportamiento de su antiguo compañero y el  de la 'peña' en las votaciones es del todo lógica y semánticamente improcedente y por ello mismo literariamente de gran rendimiento. Esconde una punta de humor indiscutible.  

He dicho antes que si la novela va de okupas el auténtico okupa -en el sentido más positivo del término- es precisamente la literatura. Quien quiera conocer autores  de novela negra y policíaca, clásicos y actuales, tiene en Narcopiso una auténtica guía. Hasta el propio Paco Gómez Escribano aparece sin ser citado por su nombre en la novela; se diría, en términos cinematográficos, que hace un cameo. Entre los títulos que se citan aparecen algunos suyos. Y lo hace tanto al principio del relato cuando el Pirri tras un paseo por la madrileña Cuesta de Moyano dice:
«Cuando volví a Atocha con una sonrisilla colgando de mi careto, llevaba una bolsa con dos de Thompson, una de Westlake, dos de Burnett, tres de Vachss, cuatro de Pedrolo, tres de Juan Madrid, dos de Ibáñez, uno de Miguel Agustí, una de Ken Bruen, cuatro de González Ledesma, una rareza de Izzo, dos de Himes, una primera edición de La estrategia del pequinés, un ejemplar de Manguis, dos de Goodis, dos de Lawrence Block y tres de Mosley.»
como hacia el final cuando el Tijeras le propone al Pirri una coartada que, naturalmente, tiene como escenario el mundo de la literatura:
«—He pensao que tú y yo llevamos aquí un par de horas. Has venido a traerme unas novelas y hemos estado echando un trago. Estas. —Y cogió tres novelas viejas de un estante: La niebla y la doncella, Prótesis y 5 Jotas»

Novela negra española actual
Paco Gómez Escribano (Foto: Javier Velasco Oliaga)
Y, como se puede observar, entre los títulos citados tanto en uno como en otro momento aparecen dos de Paco Gómez Escribano: Manguis, en el primero y 5 Jotas, en el último.

He visto en esta novela recién publicada del autor madrileño muchos elementos que ya señalé en la reseña de 5 jotas. Quizás el más relevante sea la aparición del léxico propio de la marginalidad y mundo carcelario por donde los personajes de esta novela transitan a su gusto: 'fuscas' (pistolas), 'solipandis' (vivir de manera solitaria y autónoma), 'jaris' (muchachas jóvenes y atractivas), 'truja' (cigarrillo, porro), 'buco' (en el argot delictivo 'chutarse heroína') 'tarras' (viejos), 'filé' (enfilé)...; así como vocablos y frases del caló: «Venga ya, a mí no me jujaneéis, y marchaos, que lleváis mi majarañí», 'chinorris' (niños), 'jujanear' (no jugar limpio), 'chucarri' (angustia, aflicción), 'chororipen' (pobreza)...

También, al igual que en la novela que concurrió al Certamen Salamanca Negra de 2020, en Narcopiso hay crítica social, erotismo, alusiones al Cine e identificación del narrador con personajes novelescos de su género favorito: el noir. Las referencias socio-políticas espero que pasado el tiempo no sean para los lectores difíciles de desentrañar dada la desactualización de las organizaciones y seres mencionados en las mismas que el mero paso de los años provoca.
  • «¿Y sabes qué va a pasar? Pues que en las próximas elecciones generales el Pepé y esos de Ciudadanos van a sacar mayoría absoluta. Y eso se lo vamos a tener que agradecer a los que están ahí en la tele gritando» (crítica social)
  • «Que un tonto opine o deje de opinar es algo que al capital se la suda. Claro, el tonto cree que opinar es ejercer su libertad y por tanto cree que vive en democracia. Opinan en la tele, en las redes sociales, en sus blogs de mierda.» (crítica social)
  • «Aquello olía a lío gordo de Lew Griffin en las novelas de Sallis, a cristo como los que provocaban Easy Rawlins y su colega Mouse en las novelas de Mosley. Aquello, en definitiva, tenía su parecido a un Pulp Fiction cutre, porque el Tije y yo ni de coña éramos Vincent Vega y Jules Winnfield, y, sin embargo, el Loco sí se parecía peligrosamente al puto Marsellus Wallace.» (alusiones cinematográficas)
  • «Yo no vivía en un barco como Travis McGee ni me enrollaba con una o dos tías buenas en cada caso, más bien vivía bajo la superficie del agua, a veces me ahogaba y me resultaba terriblemente trabajoso volver a emerger. Ni de coña era Mike Hammer, no, no, no, no…» (identificación con héroes novelescos)
Para finalizar
Quizás por haber sido 5 Jotas la primera novela que leí de Paco Gómez Escribano Narcopiso me ha gustado un pelín menos, pero me ha entretenido y divertido muchísimo, que conste. Miedo me da siempre decir, al reseñar un libro, algo que pueda sonar a menor; parece que luego el personal se agarra a esa pequeña menudencia para concluir que no me ha gustado la obra. Y no, no es así, al menos en este caso no es así.
En fin, amigos, que para pasar un ratito entretenidos este autor es formidable y con Narcopiso lo podéis comprobar. Una muy buena lectura para este tórrido verano. Entre otras razones porque mira que se bebe cerveza en ella..., en fin, como en el verano (ja, ja).
 

13 jul 2023

Paco Gómez Escribano: '5 Jotas'

6 comentarios:

«Lo cierto es que últimamente proliferan todo tipo de negocios que a él le parecen absurdos, tiendas y bares relacionados con el fenómeno hípster, la comunidad gay o esos otros iluminados que se creen salvadores de la humanidad y de los animales; por no hablar de los garitos indios, chinos, árabes o africanos con los que parece ser que la gente se vuelve loca.»

5 Jotas, Novela negra, Salamanca negra,
He comenzado julio estrenándome con las novelas de Paco Gómez Escribano. Concretamente he leído dos durante este inicio estival: 5 Jotas y Narcopiso. A la primera, escrita en 2020 y que quedó finalista en el "Salamanca Negra" de ese mismo año, me he acercado motivado por su título y también, claro, por haber participado en el Certamen "Salamanca Negra" cuyo ganador recibe entre otros regalos un jamón pata negra que, naturalmente, imagino de la categoría excelsa 5 jotas. Ambas cuestiones unidas, mi ciudad de Salamanca y el jamón 5 jotas, me han echado sin remisión en los brazos de la novela de Paco Gómez Escribano. Y la he disfrutado mucho.

Sinopsis (en la contraportada de la novela)
Al Charli, un tipo duro con un pasado repleto de delitos y drogas y un presente sin futuro que compensa con alcohol y cigarrillos, le han dado un soplo. Como en otras ocasiones, busca al Banderines, su antiguo colega y compinche, con idéntico pasado, pero con un cociente intelectual que le ha servido para ejercer de cerebro en otros golpes.
Esta vez, al Charli le va a costar convencer al Banderines, ya que se trata de robar jamones. Pero, tras confirmar que el botín no es nada desdeñable, accede.
Para el atraco necesitarán un amplio elenco de expertos del crimen, así que mientras el Banderines planifica el golpe, el Charli irá pergeñando una banda de lo más pintoresca.

Me da que el escritor madrileño, nacido en 1966, ideó esta novela negra como una pequeña broma y muestra de complicidad a la ciudad, Salamanca, donde participó con ella en la Semana de Novela Negra. La ciudad castellanoleonesa es bien conocida por su muy buena producción jamonera. Efectivamente de Guijuelo (Salamanca) procede la marca comercial jamón 5 jotas Joselito. En el relato, los jamones que la banda del Charli quieren robar prescinden del Joselito salmantino sustituyéndolo por un, más conocido en Madrid, Sánchez Romero. Pero para el caso es lo mismo, decir 5 jotas hablando de jamones es aludir a calidad excelsa, a alimentos muy cotizados en el mercado que bien merecen ser objeto de deseo de bandas criminales.

La fauna que se mueve en esta historia es la habitual: el listo, el informático avezado, el menos listo pero muy legal, el aprovechado y odioso pero que nunca engaña; en cuanto a los personajes secundarios pero necesarios nos encontramos con delincuentes de medio pelo recién salidos de la cárcel o inmigrantes que necesitan dar algún 'palo' para seguir comiendo. Los nombres son todos ellos apodos: El Pestañas, el Banderines, el Piraña, el Charli, El Ñapas.... que son los ladrones en activo. El Banderines, antiguo drogadicto y alcohólico practicante en la actualidad, se reencuentra en un momento dado con sus antiguos compañeros de 'chuta' que él consiguió dejar a un lado para así no perecer, algo que muchos de ellos ni siquiera lo han intentado alguna vez: 
«El bar del Félix está a unos doscientos metros del garito del Fredi y a unos cuantos años luz del resto del mundo. [...] La Puri le pasa un porro y después sigue saludando a la gente: el Lucky, el Mochuelo, el Pirri, el Tijeras, el Pipo, el Chinao, el Botas… Al cabo de unos minutos está totalmente integrado, como si no hubiera pasado el tiempo.» 
Del otro lado, como en cualquier novela negra de tipo policíaco como ésta, están los funcionarios de la comisaría de Tres Cantos responsables de la investigación al haberse producido el delito allí mismo; me refiero a los policías, al brazo armado de la Ley: el brigada de la Guardia Civil Rafael Vizcaíno, la sargento Virginia Ribeiro, el sargento Echegaray,… y algún otro más. 

De esta novela tan entretenida destacaría sobre todas las cosas las alusiones a la música que constantemente aparecen en ella. El Banderines es un auténtico melómano, enamorado del jazz y del blues. A él lo que escuchan los jóvenes les parece infumable e incluso hasta a Extremoduro o a Burning, sin disgustarle del todo, procura evitarlos. Yo, gracias a 5 Jotas, he conocido muchos nombres que desconocía del campo del blues y del jazz: Willie Dixon, John Lee Hooker, Big Mama Thornton, Jimmy Reed, Muddy Waters, Sonny Boy Williamson... Los he buscado en Spotify y he confeccionado esta lista musical que, seguro, a los amantes del género os agradará. Aquí la dejo

En cuanto al espacio físico donde transcurre la acción estamos en Madrid, concretamente en el barrio de Lavapiés. Por este paisaje deambula un paisanaje variopinto, cosmopolita, internacional
 «Las aceras empiezan a poblarse de personajes de todo pelaje. Desde señoras mayores hasta jovencitos con pintas de modernos, víctimas propicias para los camellos, a los que el Banderines distingue a la legua. Y entre todos, algún secreta. También los distingue a la legua. Y mezclados entre todos, cada vez más, chinos, negros, moros, indios, sudamericanos…, toda una pequeña ONU ocupando ese triángulo de terreno entre Lavapiés, Tirso y Antón Martín.»
Los protagonistas que se mueven por esta zona utilizan un vocabulario plagado de argot propio de la delincuencia y del mundo marginal. Hay vocablos del caló ('chorar', robar), coloquialismos ('coscarse', enterarse, percatarse; 'tangar', engañar, estafar), vocablos procedentes del ámbito carcelario ('chinarse', rajarse, cortarse; 'guil', moneda), etc. 

Hay descripciones que me han recordado a Quevedo por lo acerado de las mismas y también por el humor contenido en ellas. Esto, el humor, otra característica a destacar en esta tan entretenida novela:
«El Mandrias tiene cabeza de pera, un mostacho de morsa y una sonrisa de hiena convertida en rictus crónico. Mide un metro sesenta, aproximadamente. Luce papada sudorosa y una barriga que le salta por encima del cinturón. Lleva un traje claro con varias manchas y la camisa se le sale por el lado derecho del pantalón.»
Humorístico sin duda alguna es la transformación del Banderines en Nora. Banderines se transforma de vendedor de enciclopedias, negocio en horas bajas, a vendedor de juguetes sexuales, negocio en auge especialmente entre mujeres. ¿Qué mejor manera para llegar hasta ellas que convertirse en una igual con el efecto sorpresa que más tarde les depara? Humor, erotismo y crítica socio-política unidos. Sabia combinación.
«Además, esto ya no es como antes, coño. Estamos en un país libre, ¿no? Así que si a mí se me pone en la polla ser un transexual que vende juguetes eróticos, pues soy un puto vendedor transexual que vende juguetes eróticos, ¿qué pasa?» (le dice Banderines al Charli tras salir de uno de sus encuentros sexuales con una cliente tras una reunión de tuppersex)
Novela negra española
Por último, como en cualquier otra novela negra, en 5 Jotas de Paco Gómez Escribano se cuela la crítica social. El Banderines, protagonista principal del relato, se despacha a lo largo de la novela con acertadas reflexiones como la que abre esta reseña o la que figura a continuación:
«En la televisión, distintos líderes políticos debaten sobre pactos postelectorales y compiten por ver quién es capaz de insultar a los otros de la forma más sutil posible. Y, sobre todo, compiten por ver quién engaña mejor al electorado, todo desde la más absoluta sutilidad, aleccionados por técnicos de marketing, publicistas y mercaderes de lo ajeno.»
 En conclusión, 5 Jotas es una novela entretenida, muy adecuada para el verano, que se lee en un plis con mucho agrado y a cuyo autor voy a seguir leyendo con seguridad. De hecho como digo al inicio de esta entrada ya he leído Narcopiso, la última publicada por Paco Gómez Escribano de la que daré cuenta aquí la próxima semana.