28 may 2015

Un vicio: 'Darse a la lectura' en "emBLOGrium" de mayo

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Aunque un poco tarde por razones totalmente explicables y que el editor aclara en la "Carta al lector" con la que se abre este número de mayo de "emBLOGrium", aparece un artículo mío titulado 

que viene piripintado para un mes eminentemente lector cual es éste de mayo que acabará en un plis plás. Es por esto que no me resisto a no publicarlo también aquí, en mi blog, pues creo que ahora mismo es el momento de hacerlo y, si es de vuestro agrado, leerlo y opinar sobre él. Aquí lo dejo:


Angel Gabilondo, "Darse a la lectura"
Acaba abril, mes que el pasado día 23 celebró por todo lo alto al Libro.  Se abre paso mayo, cuando hace la calor y las Ferias del Libro florecen por doquier, en especial la de aquí, Madrid,  donde resido que desde el 29 de dicho mes y hasta el 14 de junio inundará de volúmenes los paseos del Parque del Retiro. Estos dos acontecimientos, dicen los expertos del sector,  suponen cerca del 70% de ventas de las editoriales españolas. Todo esto de los dineros está muy bien, aunque para mí lo esencial es la especie de locura, de afán por adquirir provisión suficiente de lecturas que se adueña de los lectores para el período de mayor luz, calor y tiempo vacacional que los mayos anuncian.
¿Por qué se desata esta fiebre, qué tiene la lectura para atraer a tantas personas? Mucho se ha reflexionado y escrito sobre el asunto desde siempre, aunque quizás sea ahora cuando la reflexión cobre más sentido, ahora que la proliferación de "pantallas" de las que avisaba Ray Bradbury ha pasado de amenaza virtual a real, y cuando los lectores, cual si fueran el personaje Guy Montag del film de Truffaut, son vistos poco menos que como apestados antisistema capaces  con su "vicio" de subvertir el orden icónico establecido.
El mundo hipócrita en que vivimos no deja de hablar con impostada voz de la importancia que tiene la lectura, aunque al tiempo presenta como lo más de lo más la hiperconectividad tecnológica que evitará por siempre jamás el aislamiento y aburrimiento humanos. Todo como si el solitario placer lector fuese exclusivamente un modo de escapar del tedio.  ¡Bendito aburrimiento -si así fuera- que propicia la reflexión al encontrarnos con nosotros mismos! ¿No será una falacia este mundo hiperconectado? Hoy es normal ver en una reunión de amigos o en el seno de una familia  a la mayoría de sus miembros conectados a la máquina diabólica del smart phone. ¿Quién está más solo: el lector o el que junto a otros se aísla embebido en su artilugio? 

Angel Gabilondo tiene un ensayo divulgativo en que reflexiona sobre la lectura. Lo titula sintomáticamente "Darse a la lectura" como si entrar en ella fuese un 'vicio', una adicción como la de darse a la bebida, que abocase al incauto lector a precisar cada vez más y más dosis a fin de satisfacer sus ansias. ¿Ansias de qué?, se pregunta este profesor de filosofía.

26 may 2015

Juan Torregrosa Pisonero: "El funeral de los Aristegui"

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La historia
El autor da en ésta, su tercera novela, un giro importante en su trayectoria literaria. El  nihilismo y la introspección característicos de sus anteriores narraciones dejan paso ahora a la presentación de la realidad más objetiva. Ya no estamos ante unas reflexiones emanadas del narrador-autor sino ante otra cosa.

Literatura de la crisis económica, España en crisis, Torregrosa Pisonero
La crisis económica es el tapiz sobre el que se proyecta esta historia
Juan Torregrosa Pisonero abandona la distopía que caracterizó "Ocaso en Shangai", su novela anterior, para presentar una foto fija del momento en que a los Aristegui -apellido familiar que da título al relato- les estalla en sus propias narices la crisis económica gestada en España durante los años finales de la primera década de este siglo. Estamos en el mes de diciembre de 2011 con toda la familia Aristegui reunida junto con los amigos mas allegados para despedir en su funeral al patriarca y generador del imperio económico familiar.

La accion se concentra en muy pocas horas del día 3 de dicho mes; en concreto, 7 horas y 39 minutos, desde las 10:31 de la mañana (¡es curioso este afán del autor por  esta precisión de cronómetro!) hasta las 6:10 de la tarde. Durante este corto período de tiempo conoceremos la problemática personal, situación económica, afanes y proyectos de los hijos, nietos, amigos, colaboradores y hasta el de algún acreedor de esta familia Aristegui elevada a las alturas de prosperidad económica por el fallecido, don Manuel Aristegui.

La técnica
Torregrosa presenta esta historia a través de la técnica de la focalización multiple o pluriperspectivismo. A través de ella logra sobrepasar la verosimilitud exigible a cualquier relato y despertar en la mente del lector la sensación de certeza y verismo. ¿Está contando el autor hechos realmentes acaecidos? No lo creo  sensu stricto, pero ya se sabe que los novelistas utilizan en sus relatos cortes y retazos vividos, leidos u oídos que con maestría fusionan en una buena historia como esta que, gracias al oficio cada vez mayor de Juan Torregrosa, casi se convierte en un docudrama de lo acaecido a muchas familias españolas de buen vivir y buen pasar económico con la llegada de la crisis.
Otro de los recursos interesantes en este relato es la presentacion alternante -una especie de contrapunto- del mundo interior de los personajes durante el funeral (sus recuerdos, y pensamientos) y el resonar del texto liturgico y palabras del oficiante que como una melodía muchas veces oída aparece y desaparece de nuestra conciencia.

21 may 2015

"Ebrio de enfermedad" de Anatole Broyard

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Feria del Libro, Salamanca, Día del Libro
Dibujo del salmantino Miguel Elías Sánchez Sánchez
Durante mi última visita a Salamanca, mi ciudad, resultó que en la Plaza Mayor estaba instalada la 35ª edición de la Feria del Libro. Aunque algunos salmantinos se quejan de que las casetas ocupen el cuadrado central de dicho lugar aduciendo que no permiten apreciar la belleza del monumento, a mí me parece que el lugar, la obra churrigueresca, se aviene perfectamente a lo que acoge en su seno: libros, dibujos, vida..., cultura, en definitiva.

Paseando por entre sus casetas sin meta alguna por mi parte tuve oportunidad de recalar en un puesto que compartían tres editoriales menores. Al hojear un ejemplar que aparecía en primer término en el expositor, el encargado allí de la editorial "Ediciones La Uña Rota"se dirigió amablemente hacia mí para hablarme de que aquello que tenía en las manos era poco menos que un tesoro. Lo dijo con tal entusiasmo, con tal convicción, que me interesé vivamente por sus palabras:
"El autor estaba gravemente enfermo y decidió escribir las impresiones que la enfermedad le sugerían. Es una belleza, poesía auténtica..."
Fue tal su manera de decirlo que me contagió unas irrefrenables ganas de comprobar la veracidsad de sus afirmaciones. El autor era un total desconocido para mí, razón por la que inquirí al amable vendedor:
"¿Este Broyard, quién es? No lo conozco". "Fue crítico literario en el suplemento literario de 'The New York Times' y también hizo sus pinitos en la creación. Además de estas impresiones personalísimas sobre el proceso sufrido debido a su enfermedad también escribió otro libro, éste mucho más biográfico -y rebuscando en el expositor me tendió un pequeño volumen- que se titula 'Cuando Kafka hacía furor' y que acabamos de publicar en nuestra colección".
¡Increíble, que ganas de leer algo de él! Y compré el que en primer lugar me había llamado la atención. ¡Un profesional de primera este empleado, directivo o lo que sea de la editorial Ediciones La Uña Rota!


EL AUTOR
"Lo que dijo la cistoscopia", artículos literarios sobre enfermedad
Al ser para mí Anatole Broyard un total desconocido decidí buscar sobre él. De mis pesquisas he sacado en claro lo siguiente; que nació en Nueva Orleans en 1920, que participó en la II Guerra Mundial conduciendo camiones, que al volver de pelear en Europa abrió una librería en el barrio neoyorquino de Greenwich Village y empezó a publicar relatos y ensayos en revistas comoThe Partisan Review o The New Republic; luego también dio clases en la Universidad de Columbia y en la de Nueva York al tiempo que dirigía el suplemento literario de The New York Times en el que al tiempo hacía públicas sus reseñas y comentarios sobre la literatura de allí y de acá (Europa). Por fin, Anatole Broyard obtuvo en 1987 o así la beca Guggenheim para escribir un libro, el que he leído, pues la enfermedad se le declaró en agosto de 1989 y le llevó a la tumba en el mes de octubre del siguiente año. Lógicamente el libro quedó inacabado. Sería su esposa, Alexandra Broyard, quien dio a la imprenta este texto junto a otros escritos que sobre la vida, la enfermedad y la muerte el crítico literario había escrito.


EBRIO de ENFERMEDAD
"En el verano de 1989, cuando me mudé de Connecticut a Cambridge, Massachusetts, descubrí que no podía orinar. Yo era como Portnoy, en "El lamento de Portnoy", que no podía fornicar en Israel. Siempre había querido vivir en Cambridge, y casi terminé convencido de que no podía orinar porque me había sorprendido el gozo, según la expresión de C.S. Lewis. Al igual que Israel para Portnoy, Cambridge era un lugar transcendental para mí" (pág. 60)

14 may 2015

"Suite francesa" de Irene Nemirovsky. La película

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Cartel de la película "Suite francesa", Michelle Williams

Acabo de volver a casa tras ver "Suite francesa" basada según reza su publicidad en la novela homónima que dejó inconclusa Irene Nemirovsky. Me he pasado la mayor parte del film rebuscando en mi memoria lo que había en la película de la novela de Nemirovsky. Salvo en escenas muy contadas (la larga fila de personas que llenan la carretera huyendo de los alemanes que se aproximan a París, el acaparamiento de alimentos que realizan algunas familias, los abusos de los soldados sobre las mujeres, la entrega voluntaria de alguna de ellas a la juventud del enemigo...) no era capaz de reconocer la larga historia que estaba contemplando dentro de mis recuerdos, los cuales conservaban dos momentos para mí fundamentales: la huída estrambótica y desordenada de los acaudalados franceses, y sobre todo el camino hacia el campo de concentración, o de exterminio, con que finaliza el relato separándose la madre de su hija por la brutalidad del ocupante pero teniendo ambas el mismo destino.

Irene Nemirovsky, "Suite francesa"
En casa he tomado el ejemplar de la novela que leí hace ya ocho años (se publicó por vez primera en 2004 a pesar de haberla escrito su autora antes de 1942, año en que murió. El manuscrito pasó mucho tiempo olvidado en un baúl hasta que la hija de la escritora a sus 90 años decidió abrirlo, encontrándose con esta novela en la que su madre relataba las diversas actitudes de los franceses de su entorno a la llegada de los invasores alemanes) y he comprobado -¡lo había olvidado por completo!- que el film es la adaptación a la pantalla de la segunda parte de la obra que Nemirovsky tituló "Dolce". Del resto de la novela el director, y co-guionista junto a Matt Charman, Saul Dibb, sólo ha ofrecido pequeñísimas pildoras de la primera y tercera parte. De la primera,"Tempestad en junio", imágenes que muestran a las masas que huyen de París al inicio de los bombardeos, el retorno de la zona libre a la ocupada de una burguesa francesa en busca de cachivaches cuyo valor es puramente sentimental, o la relación sexual de algunas jóvenes con los soldados nazis como se ve en Celine Joseph, personaje al que da vida la actriz Margot Robbie. De la tercera, "Cautividad", la autora sólo llegó a escribir un esquema argumental según el cual algunos personajes de la I y II partes deberían evolucionar; el film de manera muy libre crea a partir de ese esquema la secuencia final. De las otras dos partes -pues la idea de Nemirovsky era que la "Suite francesa" estuviese formada por cinco partes- sólo se conocen sus títulos: "Batallas" y "La paz".

11 may 2015

E. L. Doctorow: "Homer y Langley"

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Novela norteamericana actual, E. L. Doctorow
Desconocía por completo que esta novela de Edgar Lawrence Doctorow publicada el año 2009 se basase en algo realmente acaecido: la historia de dos estadounidenses,  los hermanos Collyer, Homer y Langley, hijos de una acomodada familia que hundía sus raíces en los primitivos colonos ingleses que llegaron a las costas del este de los actuales Estados Unidos. De sus padres recibieron una sólida formación universitaria (derecho e ingeniería) y no se les conoció ocupación alguna mientras vivieron pues las rentas que heredaron les permitieron hacerlo sin apuros económicos durante el resto de sus vidas. Vivieron en New York hasta 1947 y fueron acumuladores compulsivos, llegando a juntar casi 200 toneladas de diverso material en su casa de 4 pisos en el cruce entre la Quinta Avenida y la calle 128 en Harlem, Manhattan.

 A partir de esta realidad el escritor  novela la vida de estos hombres que, en mi opinión, simbolizan las dos vertientes en que se mueve el ser humano: el lado inmaterial representado en el hermano ciego que plasma por escrito esta historia que a la postre será lo único que quedará de ellos; y el lado material que personifica Langley en su papel de "rescatador de objetos" actividad que, paradójicamente, le sobreviene por sus anímicas heridas sufridas en la I guerra mundial. Como unidad, la pareja representa la absorción de que somos objeto por la sociedad material y materialista en que vivimos: una sociedad en la que prima el consumo de objetos pero que considera -¡y efectivamente lo es!- enfermiza su acumulación.

Mi comentario
Doctorow aunque se documenta concienzudamente no construye una novela al estilo de lo que hiciera Truman Capote en “A sangre fría”, fiel hasta el extremo a lo realmente sucedido. El escritor se sirve de la historia de los Collyer pero es consciente de la autonomía que tiene el género narrativo y de que él es el creador y muñidor de la historia escrita, vamos, que no está haciendo periodismo como en cierto sentido pretendía hacer Capote con sus novelas del llamado Nuevo Periodismo. Así

4 may 2015

Javier Marías: Así empieza lo malo

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La última novela de Javier Marías contiene profundas y muy sabias reflexiones, pero a mí la mayor parte de ella me ha sonado a dejá vu. Que Marías escribe maravillosamente es algo que cualquiera con dos dedos de frente sabe reconocer; también todos sabemos que no es un escritor fácil; que hace gala de una técnica excelente, increíble diría yo: que sus características digresiones son acertadas e inteligentes, y que así lo lleva demostrando desde hace años en relatos y también en artículos esparcidos por periódicos y revistas; etc. Sí, todo lo anterior es verdad, pero ¿qué hay de nuevo en este último relato?  En mi opinión no muchas cosas.
Javier Marías, Asi empieza lo malo, Shakespeare
Ilustración que figura en la portada de la novela de Javier Marías
Hace dos años y medio publiqué en este mismo blog una muy sentida reseña de "Los enamoramientos", su anterior novela, embargado entonces por la profunda emoción y la enorme satisfacción que me había producido su lectura. Para mí "Los enamoramientos" -y así lo expresaba allí- es una de sus mejores novelas después de "Todas las almas", "Corazón tan blanco" y "Tu rostro mañana". La altura literaria de esa narración fue puesta de manifiesto a través de los diversos reconocimientos, premios y galardones de que la novela fue objeto: Premio Lampedusa 2011 en Sicilia (Italia), Mejor Libro del Año 2011 según 'Babelia' (suplemento cultural del diario El País), o finalista del National Book Critics Circle Award a la mejor novela publicada en USA durante el año 2013. Acabo de releer lo que en ese post escribí y salvando las citas textuales todo lo dicho allí podría servir de comentario para esta última. Es más creo que en esa entrada señalé las principales características de la novelística de JM.

Una amiga y compañera de la tertulia literaria "más que palabras...", Mercedes, comentó en la charla que el pasado día 29 de abril dedicamos a analizar "Así empieza lo malo" (aquí puede leerse una breve crónica sobre esa reunión) que hace algunos años tuvo la oportunidad de compartir mantel con el afamado escritor. En el curso de esa comida el autor madrileño confesó que era consciente de que constantemente estaba escribiendo la misma novela: "Todas las almas". 

30 abr 2015

Mi Buenos Aires querido: 5 días en la capital bonaerense

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El viaje por el que he estado ausente de aquí fue a la Argentina. Tras visitar varios lugares de este hermoso país (Iguazú, Calafate, y Ushuaia) finalmente recalé en su capital, Buenos Aires. ¿Qué decir de ella? En primer lugar manifestar mi asombro por la increíble vitalidad que he percibido en sus calles aunque las mismas me hayan parecido algo caóticas. Los coches que inundan sus avenidas son tantos que éstas se quedan chicas para acogerlos; pero a los bonaerenses no parece importarles mucho este hecho: ellos no dejan que la capital cierre los ojos y no hay hora en que la ciudad descanse; por ello dicen con orgullo que Buenos aires nunca duerme.

Buenos Aires
En la foto se puede percibir la vorágine circulatoria bonaerense en la plaza del Obelisco
Dejo de lado en esta entrada el relato de la visita a los símbolos ciudadanos y patrióticos que Bs As alberga (el Cabildo, el Congreso, la Catedral, el Obelisco, la Plaza de Mayo, la Avenida 9 de Julio, la malhadada Escuela Mecánica de la Armada de infausto recuerdo...) para fijarme en uno de los aspectos más típicos de esta ciudad argentina, su inmenso amor a los libros. Ya durante mis paseos por la calle Corrientes pude admirar las carteleras de sus teatros que anuncian los nombres de obras serias y/o cómicas interpretadas por los grandes actores de este país (Darío Grandinetti, Ricardo Darín, Antonio Gasalla, Guillermina Valdés, Favio Posca, Tamara Kiper, Pepe Cibrián y muchos
Libreria El Ateneo de Buenos Aires
La librería El Ateneo está en Recoleta
otros nombres más). También en esta misma avenida, pero también en otras muchas otras más, aparecen librerías grandes y pequeñas, muchas de las cuales han ido ocupando locales antes dedicados al cine o al teatro. Este es el caso de la librería Losada que se asienta en el espacio que antes ocupara un cinematógrafo o el de la famosísima y bellísima librería El Ateneo que se abre majestuosa sobre un teatro que abría sus puertas en la calle de Santa Fé en el distrito de Recoleta.

Por si todo este ambiente literario fuese poca cosa ocurrió que durante mi estancia en Buenos Aires estaba teniendo lugar (y lo estará hasta el próximo día 11 de mayo) la 41ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Esta Feria, en opinión de no pocos, es tras la de Bogotá en Colombia la más importante de Latinoamérica. Mi visita a la misma coincidió, gratamente para mí, con la presentación que Arturo Pérez Reverte hacía allí de su úiltima novela, "Hombres buenos". Durante casi una hora y media pude asistir a la animada y gratísima conversación que tuvieron ante casi 900 personas Jorge Fernández Díaz, autor de novela negra con títulos como "El puñal", y el novelista español. Para mí fue muy interesante ver cómo Pérez Reverte defendía un relato tan asentado en España, como es su última novela, a casi 11000 kilómetros de distancia: en la Argentina. Pues bien, lo consiguió y logró conectar con un público fiel que consume sus novelas por millares.

Durante la espera en cola que precedió a la entrada al salón donde los dos novelistas departirían sobre "Hombres buenos" mantuve una animada conversación con Jaime Edgar Cabrera Junco, un joven peruano que la "Casa de la Literatura peruana" había destacado a la Feria. Jaime me transmitió su entusiasmo por la literatura y pude comprobar en él profundos conocimientos literarios. Hablamos sobre Arturo Pérez Reverte, sobre Vargas Llosa, sobre Roncagliolo y otros nombres que fueron surgiendo en nuestra conversación, y nos intercambiamos correos electrónicos y direcciones web.
Ya de vuelta en España he entrado en la magnífica web de Jaime llamada "Lee por gusto" que animo a todos a visitar y de ella he extraído el video completo de la presentación en la ciudad de Buenos Aires de "Hombres buenos". Aquí os la dejo seguro de que la disfrutaréis:

12 abr 2015

El Quijote II cumple 400 años en "EmblOgriuM" de abril

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Caballero de la Blanca Luna, Quijote II, 4º centenario de El Quijote
Este mes, libresco donde los haya, es el adecuado para conmemorar el 4º centenario de la publicación de la "Segunda parte de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha" a pesar de que en realidad la novela no vio la luz hasta el mes de septiembre de ese año 1615. Pero también es verdad que un 23 de abril del año siguiente, 1616, el autor de este relato murió, razón por la cual el mundo en su recuerdo, y también en el de Shakespeare que falleció en idéntica fecha, celebra el Día Internacional del Libro.

Es por lo dicho anteriormente que la colaboración que he escrito y que aparece  en el número 21 de la revista "EmblOgriuM" de este mes va de esto, de los 400 años que hace que se publicó la segunda parte de la novela más importante de la historia. El título que he dado al artículo es el siguiente:


"Emblogrium", revista on line
Podéis acceder a él pinchando en el título anterior. Pero también podéis llegar hasta el mismo pasando tranquilamente las páginas del número de Abril 2015 de "EmblOgriuM" en el que encontraréis artículos sobre literatura, sobre cine, entrevistas, artículos sobre arte, fotografías, artículos sobre ecología, poesías... y otros muchos asuntos más que seguro que os gustarán y os harán pasar un buen rato.

Para finalizar, sólo una cosa más: el editor, RBC, se ha superado a sí mismo en este número al que ha dotado de un diseño novedoso que sorprende por su gusto estético a quien lo lee. ¡¡Disfrutadlo!!



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Postdata.- Este mes me voy de viaje; por ello no podré publicar nuevas entradas en el blog hasta mi regreso, o sea, como muy pronto hasta el día 30 de abril o primeros de mayo. Ya os contaré cuando vuelva. Sed buenos.

8 abr 2015

Santa Teresa y su 500 aniversario (una corrección)

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AVISO PREVIO

Como ya comenté aquí, la revista "EmblOgriuM" del mes de marzo publicó un artículo mío titulado "500 años de Santa Teresa de Jesús" que voy a reproducir a continuación corrigiendo un dato que me parece esencial y que por error apareció en la publicación citada; se refiere al lugar donde fue enterrada la Santa, que no fue otro que la ciudad salmantina de Alba de Tormes y no Ávila, como por equivocación, achacable sólo a mí, se decía allí.


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El artículo en cuestión es el siguiente

Santa Teresa de Jesús
 La vida y la obra de la monja andariega (Ávila, 28 de marzo de 1515) trasciende los límites de
Teresa de Jesús, Bernini, Éxtasis de Santa Teresa
las letras propiamente dichas, pues  aparte de su aportación a la literatura española tanto en prosa como en verso, Teresa de Cepeda y Ahumada, que transformó la orden religiosa de las carmelitas a través de la denominada Reforma del Carmelo, fue tema e inspiración de no pocos creadores de otras artes: escultores como Gregorio Fernández o Bernini que plasmó en piedra el éxtasis de Santa Teresa, y pintores como Velázquez, Rubens o Luca Giordano.

Sin duda sus creaciones literarias y las fundaciones de conventos reformados se retroalimentaron mutuamente: las dificultades a las que la monja abulense se enfrentaba dentro de su Orden le servían de inspiración para sus escritos místicos ("Las moradas", "Camino de perfección") al tiempo que éstos le servían a ella y a sus hermanas en Cristo para perseverar en la obra emprendida a través de la lectura de los textos escritos. Si algo caracteriza la prosa de Teresa de Jesús ello es la claridad y espontaneidad de la misma (La tradición de la Orden teresiana dice que la Santa en el Convento de San José de Ávila preguntó un día a la 'semanera': 
"¿Qué tienen para cenar mis monjas? Respondió la otra: Madre, tengo rábanos y leche. Exclamó la Santa: ¡Dios sea conmigo! ¡Rábanos y leche! tráigame unos huevos, y con esa leche y pan rallado haremos un manjarcillo, y con eso cenaremos".  
Esta manera que tenía de hacerse entender por todas las integrantes de su congregación por poco nivel cultural que tuvieran explica la teresiana frase de que "entre los pucheros anda el Señor".

La ciudad desde la que escribo este artículo, Salamanca (España), tuvo el privilegio de ser sede de una de las fundaciones de conventos reformados[i]. Y, aunque a lo que sigue en su momento no cupiese calificar de suerte o privilegio, en una de las localidades más señeras de esta provincia castellana, Alba de Tormes, entregó la escritora su alma al Señor. A su muerte en 1582 era tal la fama de santa que tenía y el olor de santidad que –decían algunos- emanaba de su cuerpo incorrupto que las autoridades y pueblo en general desearon reliquias suyas. Se produjo un auténtico expolio de sus restos mortales, resultado del cual su cuerpo pasó un año enterrado en su ciudad natal, Ávila, aunque al cabo del mismo volvió al Convento de la Anunciación de Alba donde murió y hoy día reposa; una mano de la santa se venera en Ronda, un brazo y su corazón quedaron también en Alba donde son objeto de devoción, etc. La autora teatral Concha Romero dramatiza maravillosamente en su obra "Un olor a ámbar" (Madrid, edcs. ‘La Avispa’,1983) el despropósito que es descuartizar prácticamente un cuerpo por motivos de fanatismo religioso y político.


Su obra literaria
Para la fundadora de la orden reformada del Carmelo, la literatura tenía una función ancilar dado que lo que a ella le movía era el impulso religioso. Por ello sus creaciones más propiamente literarias no son muy numerosas:

Obra en prosa
 Dejando a un lado las relaciones de conventos y aquellos escritos que tenían como función la de instruir, marcar obligaciones o aconsejar a sus monjitas la manera de visitar, destacan  "El castillo interior" (o "Las moradas"), "Camino de perfección", "Las fundaciones", y "Vida" escrita por ella misma. También cabe calificar de producto literario las más de 400 cartas que dirigió a sus superiores, a su amado confesor San Juan de la Cruz y a las monjas de sus 17 conventos reformados. El idioma y nivel lingüístico en ellas utilizado es el que se considera característico del Renacimiento, el "escribo como hablo" de Juan de Valdés.

Obra en verso
No escribió muchos poemas. Su producción se cifra en una treintena de breves composiciones tomadas la mayoría del acerbo poético popular y transformadas luego por su genio poético hacia el tipo de poesía amorosa 'a lo divino'. De sus poemas voy a destacar, por más conocidos, los siguientes: "Vivo sin vivir en mí", "Ya toda me entregué y di",  "Nada te turbe", "¡Oh hermosura que excedéis!"…

En estas composiciones la santa presenta especialmente las vías o caminos para llegar a la unión del alma con Dios. Fundamentalmente el acierto poético consiste en presentar materia tan abstrusa con una sencillez idiomática nunca vista. Esto es lo que convierte a Santa Teresa en una poeta mística bastante comprensible.
Renacimiento cristiano, Poesía religiosa, Barroco escultórico
Éxtasis de Sta. Teresa (Bernini). Sta. Teresa, Doctora de la Iglesia (Rubens). Éxtasis de Sta Teresa (Josefa de Óbido)



“Vivo sin vivir en mí”

 Vivo sin vivir en mí
 y tan alta vida espero
 que muero porque no muero. 

 Vivo ya fuera de mí, 
después que muero de amor, 
porque vivo en el Señor, 
que me quiso para sí; 
cuando el corazón le di 
puso en mí este letrero: 
Que muero porque no muero. 

Esta divina unión, 
y el amor con que yo vivo, 
hace a mi Dios mi cautivo 
y libre mi corazón; 
y causa en mí tal pasión 
ver a mi Dios prisionero, 
que muero porque no muero. 

¡Ay, qué larga es esta vida! 
¡Qué duros estos destierros, 
esta cárcel y estos hierros 
en que está el alma metida! 
Sólo esperar la salida 
me causa un dolor tan fiero, 
que muero porque no muero. 

Acaba ya de dejarme, 
vida, no me seas molesta; 
porque muriendo, ¿qué resta, 
sino vivir y gozarme? 
No dejes de consolarme, 
muerte, que ansí te requiero: 
que muero porque no muero. 


 ”Nada te turbe” 

Nada te turbe; 
nada te espante; 
todo se pasa; 
Dios no se muda, 
la paciencia 
todo lo alcanza. 
Quien a Dios tiene, 
nada le falta. 
Solo Dios basta.
“Ya toda me entregué y di” 

Ya toda me entregué y di, 
y de tal suerte he trocado, 
que mi Amado es para mí 
y yo soy para mi Amado. 

Cuando el dulce Cazador 
me tiró y dejó herida, 
en los brazos del amor 
mi alma quedó rendida; 
y, cobrando nueva vida, 
de tal manera he trocado,
que mi Amado es para mí 
y yo soy para mi Amado. 

Hirióme con una flecha 
enherbolada de amor, 
y mi alma quedó hecha 
una con su Criador; 
Ya yo no quiero otro amor, 
pues a mi Dios me he entregado, 
y mi Amado es para mí 
y yo soy para mi Amado. 



 “Oh hermosura que excedéis!" 

 ¡Oh hermosura que excedéis 
a todas las hermosuras! 
Sin herir dolor hacéis, 
y sin dolor deshacéis, 
el amor de las criaturas. 

Oh ñudo que así juntáis 
dos cosas tan desiguales, 
no sé por qué os desatáis, 
pues atado fuerza dais 
a tener por bien los males. 

 Juntáis quien no tiene ser 
con el Ser que no se acaba; 
sin acabar acabáis, 
sin tener que amar amáis, 
engrandecéis nuestra nada.

4 abr 2015

Resumen de Lecturas: MARZO

12 comentarios:
La verdad es que al echar la vista atrás, puedo decir que marzo se ha portado: ocho lecturas (una, para ser justos, fue veloz relectura; y otra, la de Petros Markaris, casi casi podría atribuirse a febrero), dos obras de teatro y varias películas. No está mal, al menos para mí que no me marco grandes retos.


De las lecturas, tres ya las he reseñado en este blog: "Pudor" de Santiago Roncagliolo, "La campana de cristal" de Sylvia Plath y "Mansfield Park" de Jane Austen (ésta fue la relectura). Hay otra, la novela de Luis Landero, "El balcón en invierno", que utilicé para hacer algunas reflexiones a propósito  del debate existente desde hace ya algún tiempo sobre el oscuro o difícil porvenir de la novela. Vista ahora, desde la distancia, creo que esa reflexión es más que suficiente como reseña de esta novela-ensayo, reseña que se puede leer aquí.


En definitiva, pues, que ya sólo me queda por hablar de cuatro. Si hago cuenta de que la lectura "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" del neurólogo y antropólogo Oliver Sacks fue objeto de debate y comentario en la tertulia "...más que palabras" del mes de marzo, creo que puedo obviarla pues ya de ella algo quedó dicho en la crónica que en el blog de ese grupo de lectura dejé escrita (verla aquí). Eliminada ésta, ya sólo reseñaré, y muy brevemente, las tres que restan:

La buena reputación

Ignacio Martínez de Pisón, La buena reputación
Su autor, Ignacio Martínez de Pisón, presenta en esta novela la vida de una familia española desde los años 40 hasta 1987. Los lugares donde se sitúa el relato son especialmente la ciudad de Melilla a la que vemos transformarse desde la época del protectorado español de Marruecos hasta el momento en que su antaño importante puerto pierde importancia al haber abierto Marruecos el de Beni Enzar; la otra localidad importante es Málaga a la que administrativamente durante muchos años Melilla perteneció; y por último Zaragoza la ciudad de la que provenía Mercedes, la esposa de Samuel, y a la que volvió en cuanto pudo.

Es, pues  la historia de una familia, con sus virtudes y sus defectos, con sus zonas oscuras, con sus alegrías y penas. Pero como dice al final del relato Daniel, nieto de Samuel: "No era la mejor familia del mundo, pero era su familia". Lo más interesante de esta familia es que está formada por un judío y una gentil. El judío es Samuel, hijo de Elías, quien logra medrar en Melilla merced al apoyo de su suegro, militar y franquista, aunque su sagacidad y su buen saber hacer personal hará posible que no sólo no rompa con la comunidad hebrea de la ciudad sino que en un momento dado contribuya muy activamente y en secreto a sacar de Marruecos a muchos de quienes deseaban emigrar a Israel. La gentil es Mercedes, típica burguesa de provincias que lleva fatal todo lo relacionado con la religión de su marido, al que en cierto sentido desprecia. Las hijas de la pareja, Miriam y Sara, son dos típicas mujeres pequeño-burguesas que una vez echada una canita al aire se recomponen y se reintegran a la seguridad de bodas confortables al menos en apariencia. Por último, los hijos de Miriam, Elías y Daniel, son dos desastres que aprenderán lo que es la vida en sus propias carnes.

La novela se lee muy bien. Está estructurada en cinco partes o Novelas (Samuel, Mercedes, Miriam, Elías y Daniel). En contra de lo esperado por mí ante una presentación de este tipo, la acción sucede de manera lineal; tan sólo la trama se focaliza en cada uno de los personajes que sirve de título a cada una de las cinco partes. El narrador es externo.

Lo más destacable para mí de la obra son las referencias al judaísmo (fiestas, prendas de vestir, elementos del culto, comidas, etc.) que se hacen en el relato, especialmente en el de Samuel. Y lo que menos me ha agradado es la insulsez en que cae la novela en algunos momentos. Con todo una novela digna de ser tenida en cuenta y digna de ser leída.

La nieta del señor Linh

Philippe Claudel, La nieta del señor Linh
Esta novela breve de Philippe Claudel es un regalo para cualquier lector. Todo en ella es destacable: el lenguaje utilizado -¡bellísimo!-; la historia que se relata: un anciano que huye de la guerra de su país y recala en uno accidental donde es asistido por instituciones para refugiados, y en el que aunque no se le trata mal no deja de ser un objeto, un  trabajo para los funcionarios, tan sólo la amistad con otro hombre con quien ni siquiera puede hablar al ser de idiomas distintos le hará la vida soportable, bueno, eso y su nieta, naturalmente; la gradación de la tensión dramática hasta llegar a la resolución final;  el choque de culturas, la occidental y la oriental; la dureza de la vejez; las reflexiones que se cuelan en la narración; etc.

Es una auténtica joya.  En cada página aparecen fragmentos de gran belleza. Valga como ejemplo esta cita: 
"El señor Linh camina. Es un autómata que vacila, avanza lentamente, se tambalea, se deja arrastrar por la muchedumbre cada vez más apresurada y compacta que lo rodea y lo asfixia. [...] Avanza. Tropieza con los años y con la gente, que corre no se sabe adónde, que no para de correr, como si lo propio del hombre fuera correr, correr hacia un gran precipicio sin detenerse jamás"

 Noticias de la Noche

Petros Márkaris, Noticias de la Noche, Kostas Jaritos

Confieso que leí esta novela, -primera de la serie que el autor griego dedica al detective Kostas Jaritos-, movido por la problemática actual de Grecia que a punto estaba por esas fechas (finales de febrero) de celebrar unas cruciales elecciones. Aunque la novela es de 1995, sin embargo ya en ella se dejan ver algunos de los vicios de ese país que, -según se dice-, les han abocado a la situación de bancarrota en la que se encuentran los griegos. Así al tiempo que presenta a la policía a la que pertenece el teniente Jaritos como un cuerpo malpagado en el que muchos de sus funcionarios aceptan -o exigen, según- mordidas para mover los asuntos o moverse ellos mismos, muestra la desigualdad existente desde la entrada en Europa:
 Es uno de esos bloques de pisos nuevos, construidos para los tipos de relaciones públicas, yupis y científicos que chupan de los programas de la CEE. (p. 141)
Esta desigualdad hace que progresar siendo honrado sea más que difícil. Así lo ve el teniente Kostas Jaritos cuando se enfrenta a la hija del jefe de la cadena de TV a la que pertenecía una periodista asesinada. Para Jaritos la desigualdad entre esta niña bien y su hija Katerina es inaceptable:
"La miro y pienso en Katerina. Sea abogada o fiscal en el futuro, va a necesitar como mínimo diez años para labrarse una carrera. Mientras que ésta, a sus veinticinco años, tiene una galería por gentileza de su papi, se las da de lista y, encima, lo engaña" (p.223)
También hay una fuerte denuncia de la xenofobia que el autor, Petros Márkaris, percibe en la sociedad helena. Él, de origen armenio por parte de padre, tiene sobradas razones para pensar tal cosa ya que no obtuvo la cidadanía griega hasta la caída de la Dictadura de los Coroneles en 1974. Por eso el asesinato de dos albaneses con que se inicia el relato no mueve a nadie en la Comisaría de policía. No ocurre lo mismo si la que cae es una afamada periodista griega de una cadena televisiva; entonces la cosa cambia radicalmente:
"Dos albaneses acuchillados sólo interesan a los de la tele, y eso si la masacre resulta fotogénica y produce náuseas a las nueve de la noche, justo cuando la gente se sienta a cenar." (p. 46)
[...]
"—¡Despierta, atontada! ¡Los albaneses con los que trabajas te han contagiado su estupidez!" (p. 274)
Por último en esta novela aparece plenamente caracterizado el protagonista de toda la serie: fumador, separado de su mujer, con una hija a la que ve poco pero para la que desea lo que cualquier padre de clase media baja (estudios, éxito profesional, dinero...), lector de diccionarios, y desengañado de todo lo que hace funcionar a la sociedad ateniense.

Me ha gustado mucho esta novela y me he propuesto leer más de este magnífico autor pues todo en él me gusta, en especial su estilo directo, crítico y desenfadado a la hora de llamar las cosas por su nombre.

30 mar 2015

Fray Luis de León y S. Juan de la Cruz: dos modelos poéticos para Sta. Teresa de Jesús

9 comentarios:
Poesía religiosa, Poesía renacentista, Mística y Ascética
Parece que el 500 'cumpleaños' de la Doctora de la Iglesia, la Semana Santa en la que estamos inmersos y esta Primavera-cuasi-Verano que se nos ha echado encima me están haciendo algo 'místico'. No, no es para tanto. Lo que sí es cierto es que estos días, aunque aún estamos iniciando la primavera, han llegado ya los primeros calores y yo, personalmente, he comenzado a dormir con la ventana de la habitación entreabierta. Así se duerme mejor y el despertar es de lo más agradable pues es resultado del natural y melodioso trinar de los pájaros que revolotean por el jardín. Estos amaneceres, mientras escucho volátiles músicas, vienen a mi memoria las liras de Fray Luis de León (1527-1591), el fraile agustino que sufrió inquisitorial persecución por defender un cristianismo entendible por los humildes (Despiértenme las aves / con su cantar suave no aprendido.  [...]). Así mi cabeza en duermevela resulta arrullada por el ruidoso sonido de las aves mezclado con la cadencia escanciada de la

Vida retirada 
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado, 
ni del dorado techo 
se admira, fabricado 
del sabio moro, en jaspes sustentado. 

No cura si la fama 
canta con voz su nombre pregonera, 
ni cura si encarama 
la lengua lisonjera 
lo que condena la verdad sincera. 

¿Qué presta a mi contento 
si soy del vano dedo señalado, 
si en busca de este viento 
ando desalentado 
con ansias vivas y mortal cuidado? 

¡Oh campo, oh monte, oh río! 
¡oh secreto seguro deleitoso! 
roto casi el navío, 
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestüoso. 

Un no rompido sueño, 
Un día puro, alegre, libre quiero; 
no quiero ver el ceño 
vanamente severo 
de quien la sangre ensalza o el dinero. 

Despiértenme las aves 
con su cantar suave no aprendido, 
no los cuidados graves 
de que es siempre seguido 
quien al ajeno arbitrio está atenido. 

Vivir quiero conmigo, 
gozar quiero del bien que debo al cielo, 
a solas sin testigo 
libre de amor, de celo, 
de odio, de esperanzas, de recelo. 

Del monte en la ladera 
por mi mano plantado tengo un huerto 
que con la primavera, 
de bella flor cubierto, 
ya muestra en esperanza el fruto cierto.
Y como codiciosa 
de ver y acrecentar su hermosura, 
desde la cumbre airosa 
una fontana pura 
hasta llegar corriendo se apresura. 

Y luego sosegada 
el paso entre los árboles torciendo, 
el suelo de pasada 
de verdura vistiendo, 
y con diversas flores va esparciendo. 

El aire el huerto orea 
y ofrece mil olores al sentido, 
los árboles menea 
con un manso ruido 
que del oro y del cetro pone olvido. 

Ténganse su tesoro 
los que de un flaco leño se confían: 
no es mío ver el lloro 
de los que desconfían 
cuando el cierzo y el ábrego porfían. 

La combatida antena 
cruje, y en ciega noche el claro día 
se torna, al cielo suena 
confusa vocería, 
y la mar enriquecen a porfía. 

A mí una pobrecilla mesa 
de amable paz bien abastada 
me baste, y la vajilla 
de fino oro labrada 
sea de quien la mar no teme airada. 

Y mientras miserable- 
mente se están los otros abrasando 
en sed insaciable 
del no durable mando, 
tendido yo a la sombra esté cantando. 

A la sombra tendido 
de yedra y lauro eterno coronado, 
puesto el atento oído 
al son dulce acordado 
del plectro sabiamente meneado.








Estos Estos Hermosísimos y antiestresantes estos versos (-el fraile huía del tráfago salmantino y sus envidias universitarias refugiándose en el 'locus amoenus' de la Frecha-) escritos en un castellano entendible y natural, los cuales impresionaron muy mucho a la monja andariega, quien para mejor aleccionar a la vida monástica y a la piedad a sus monjitas les leía estos versos y defendía ante ellas la traducción de la Biblia que Fray Luis de León había hecho a la lengua vulgar (la Vulgata), actitud que unida a su condición de mujer le ocasionó no pocas incomodidades así como ser tenida por cristiana sospechosa de herejía a los ojos de la Inquisición.
Esta búsqueda de la llaneza lingüística que la Santa siempre realizó no impedía la comunicación de sus inefables arrebatos místicos, antes por el contrario facilitaba que las madres de sus distintas fundaciones entendiesen mejor las experiencias sobrenaturales que la fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas experimentaba. 
Barroco italiano, mística española, Santa Teresa
"Vi a mi lado a un ángel que se hallaba a mi izquierda, en forma humana. Confieso que no estoy acostumbrada a ver tales cosas, excepto en muy raras ocasiones [...] El ángel era de corta estatura y muy hermoso; su rostro estaba encendido como si fuese uno de los ángeles más altos que son todo fuego. Debía ser uno de los que llamamos querubines... Llevaba en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida. Me parecía que por momentos hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y, cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en el más grande amor de Dios. El dolor era tan intenso, que me hacía gemir, pero al mismo tiempo, la dulcedumbre de aquella pena excesiva era tan extraordinaria, que no hubiese yo querido verme libre de ella." (Santa Teresa de Jesús)
Y cuando esta información, por su lógica dificultad, se hacía imposible, Teresa recurría a su "medio fraile" Juan de Yepes -futuro S. Juan de la Cruz-, de físico endeble, quien no sólo le servía de desahogo personal sino que acrecentaba y fomentaba en la humilde monja sus ansias místicas.

Quizás sean Toledo y Ávila, ciudades amuralladas ambas y en las que por uno u otro motivo residieron algún tiempo los dos escritores místicos, los referentes materiales de las alegorías que muestran uno y otro en algunas de sus obras místicas. Santa Teresa en "Castillo Interior" presenta el acercamiento y unión del alma con Dios como un proceso en el que hay que saltar 7 murallas para tras pasar por diversas Moradas acceder a la última y más interior en la que habita Dios. San Juan de la Cruz, por su parte, de manera semejante a la monja de Ávila presenta en el poema "Noche oscura del alma", que compuso tras su huída del encierro toledano, los pasos previos a la comunión espiritual con Dios que en su caso son tres: las vías purgativa, iluminativa y unitiva).


Noche oscura del alma
En una noche escura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A escuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche, que guiaste;
oh noche amable más que el alborada;
oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada, con el Amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire del almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.










VOCABULARIO:  escura: Oscura.en celada: a escondidasaquesta: esta.más cierto: con más seguridad.alborada: amanecerventalle: abanico.suspendía: embelesabacuidado: preocupación

Para finalizar sólo decir que este poema de San Juan de la Cruz coincidente casi en fecha con el "Castillo interior" teresiano, revela que las conversaciones teológicas mantenidas por los dos místicos las plasmaron ambos sobre el papel de manera semejante. Quizás mejor el poeta de Fontiveros  que encontró la poeticidad y belleza de las imágenes eróticas que contiene éste y otros de sus poemas en la traducción que Fray Luis de León hizo del "Cantar de los Cantares", el libro bíblico de mayor carga erotizante.
Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Santa Teresa
Fray Luis de León (1527-1591), Sta. Teresa de Jesús (1515-1582) y S. Juan de la Cruz (1542-1591)