22 sept 2026

En recuerdo de Marcos Ordóñez

Mis rutinas matutinas incluyen, mientras desayuno, leer, más bien echar una ojeada, unos cuantos periódicos digitales. A las noticias habituales que por repetitivas ya me han formado callo: corrupciones varias, asaltos a vallas, el "y tú más" cotidiano, las defensas numantinas de lo indefendible por parte de unos y otros, la guerra de Ucrania, la guerra de Trump, los precios desatados, los pisos desatados, etc., etc., ha venido a unirse hoy una que me ha impactado: el profesor, columnista cultural y crítico teatral del diario “El País”, Marcos Ordóñez, falleció ayer a la edad de 69 años. 

Siempre que leía “El País”, especialmente el suplemento "Babelia" de los sábados, miraba si el articulista cultural catalán reseñaba algún libro o si como era su especialidad hacía la crítica de algún espectáculo teatral. Me fiaba mucho de su fino olfato literario y pocas veces quedé defraudado tras acudir a alguna representación elogiada por él. 

Pero Marcos Ordóñez no sólo practicaba el periodismo. También fue autor de basatntes libros: biografías, relatos, memorias, coleciones de críticas teatrales y unas cuantas novelas, concretamente ocho títulos. Su muerte me hahecho recordar la satisfacción que sentí leyendo una de ellas. Han pasado muchos años, concretamente catorce, desde que la leí, pero aún está viva en mi memoria. Se trata de "Detrás del hielo".

En este personal homenaje que hago en el blog al para mí importante escritor barcelonés quiero reproducir aquí la reseña que en enero del año 2016 escribí dedicada a esta novela leída por mí cuatro años antes, concretamente en 2012.



In memoriam de Marcos Ordóñez (Barcelona, 25 de marzo de 1957-Barcelona, 21 de septiembre de 2026)




Detrás del hielo es la 6ª novela escrita en 2006 por el profesor, columnista cultural y crítico teatral del diario “El País”, Marcos Ordóñez, cuya obra literaria es extensa comprendiendo la misma, amén de novelas, cuentos, ensayos, crónicas, etc.

Marcos Ordóñez, Babelia, "Detrás del hielo"

El relato que nos ocupa se estructura en cuatro partes y un epílogo. La primera (La ciudad perdida) y la cuarta (la ciudad incendiada) enmarcan a las partes segunda (Oskar y Jan) y tercera (Nosotros tres). Aunque en las cuatro partes los personajes principales (Klara, Oskar y Jan) se mueven y se mezclan con los demás habitantes de la ciudad, es en las que llevan sus nombres donde más les vemos en sus relaciones personales.

Tema: Como bien reza la contraportada del ejemplar novelístico, el asunto que se novela es la educación sentimental de Klara Liboch y de toda una generación, la suya, en un país imaginario, Moira, cuyas ciudades reciben nombres que evocan los que podrían ser de algunos países de la Europa oriental (Porlock, Joschka, Najdorft, Niort, etc). Aquí está la primera broma del autor porque todos los nombres existen en la realidad siéndolo bien de ciudades de países muy diversos como por ejemplo Niort (Francia), Porlock (Gran Bretaña), o de apellidos de personajes más o menos conocidos Najdorft (Miguel Najdorft, polaco), Moira (nombre propio de origen irlandés), y así.


Espacio: Esta Moira quiere ser símbolo de aquellos países, en especial el nuestro, que sufren o sufrieron regímenes dictatoriales en algún momento de su historia. Leyendo "Detrás del hielo" viene a nuestra mente la Argentina del General Videla o el Chile de Pinochet, amén de la España de Franco; pero también ronda nuestra cabeza la Yugoslavia del Mariscal Tito o cualquier otra dictadura de la Europa del Este de los años en que discurre esta historia.

Tiempo: Si bien no aparece fecha expresa, por algunos detalles referidos especialmente a temas musicales (Por ejemplo After the gold rush de Neil Young (1970) -[pinchar  aquí para escuchar el álbum]- o el grupo Flying Burrito Brothers cuyo álbum más importante es de 1969 -[pinchar aquí para escuchar el álbum]-, etc) y por indirectas alusiones a los últimos años del franquismo transmutado éste en el dictador Sokel-Brod y su estado policial (vid. Cap. 63), junto con el nacimiento de grupúsculos de ideologías extremas para luchar contra la dictadura, etc., nos llevan a situar el tiempo en esa década de los años 65-75.

Los personajes. Leer la novela e imaginarse a Marcos Ordóñez en sus años estudiantiles es todo uno. Y es que los tres personajes principales tienen mucho de lo que era un estudiante universitario procedente de la burguesía española en los años del tardofranquismo cuando el dictador aflojó un tanto la presión de su mano y quien más quien menos se atrevió a dar su pequeño empujoncito para que el sistema fuese llegando a su fin o, al menos, para que la vida fuese menos gris y monótona. Sin olvidar, claro es, que Klara está descubriendo el amor dentro de un ambiente de permisividad (hipismo, amor libre) como nunca hasta entonces se había conocido. Klara Liboch se hará a sí misma a través de ello y también a través de las lecturas que le procura su trabajo en una biblioteca. Pero su búsqueda identitaria la hará esencialmente a través de su amistad con distintas personas: así su profesora de danza le hará ver que pese a su empeño este arte no ha anidado en ella, pero le descubrirá su fantástica voz y la conducirá hacia el canto como modo de realización personal disfrutando mucho inmersa dentro de un coro para acabar buscándose de nuevo, esta vez a través de la escritura de la novela que estamos leyendo (posmodernismo).

Oskar y Jan son los dos amores de Klara a los que ella de ningún modo quiere renunciar pese al prejuicio de su propia clase burguesa que abomina de tales conductas. Por si este choque con la moral dominante fuese poco, los dos chicos son amigos en el más noble y pleno sentido del término y aceptan que Klara no se les dé a cada uno de ellos en exclusividad. Y es que ella en cada uno de los dos chicos encuentra elementos que la enriquecen: Jan es el joven apasionado por sus ideales (el cine, la lucha contra el dictador, etc.) y los busca en la acción directa, mientras que Oskar es más reflexivo y vive una vida con mayor comedimiento y también, quizás, con más simulación que Jan.

Philip Kaufman, Juliette Binoche, Milan KunderaNovela culturalista. De los conocimientos teatrales y literarios de Marcos Ordóñez ya éramos sabedores. Esta narración nos abre una nueva visión del autor, su gran conocimiento musical y, como no era de esperar menos, su inmenso amor por el cine.
Ø Ecos literarios y cinematográficos:
ü Al leer esta novela resuena en nuestro cerebro la maestría de Milán Kundera en su magnífica La insoportable levedad del ser y más cuando la imprecisa localización nos lleva con frecuencia a imaginarnos esas dictaduras sesenteras de la Europa del este; no podemos olvidar que la historia de Kundera se sitúa en la Primavera de Praga (1968). De la novela de Kundera existe versión cinematográfica realizada por Philip Kaufman.

ü Del mismo modo también resuena, aunque en este caso sólo por el trío amoroso, la magistral Jules et Jim  del escritor francés Henri-Pierre Roché magníficamente adaptada y dirigida en el cine por François Truffaut en 1962.

En mi opinión estos ecos son a veces tan patentes que oscurecen el mérito innegable que la novela tiene. Y es que, -yo creo-, las influencias en un escritor deben diluirse dentro del estilo personal de éste. Si cual icebergs afloran, zozobra la barca literaria en la que el escritor viaja o, al menos, tiene vías de agua que debe o debiera haber contenido.


Final
Realicé la lectura de esta novela en 2012, hace ya tres años. Desconocía hasta entonces esta faceta del crítico teatral de "Babelia", el suplemento cultural sabatino del diario "El País". Mi admiración por su criterio teatral se ha visto aumentada al conocer y degustar su excelente saber hacer como narrador.

¿Conocíais vosotros esta faceta de Marcos Ordóñez? ¿Habéis leído algún relato suyo?


oooooOooooo

Descanse En Paz 


10 comentarios:

  1. Tengo que responder negativa (y tristemente) a tu pregunta final. No he leído nada de Marcos Ordóñez. Por ningún motivo específico: tan solo porque no se ha cruzado en mi camino. Leemos (tú lo sabes) de forma planificada, pero también de forma azarosa: nombres y volúmenes que se cruzan, o no, ante nuestros ojos. Creo que sería interesante reducir esta ignorancia mía.

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    1. No hay por qué lamentarse de no haber leído a algún autor; y mucho menos si su nombre nos es desconocido o casi. Si te digo la verdad no sé la razón que hace catorce años me lllevaría hasta esta novela suya; seguramente fue el azar. Muy bien dices que aunque planificamos lecturas muchas veces se nos cruzan otras que no teníamos previstas. Ese debió de ser el caso de esta novela que verdaderamente me gustó. Y seguramente me gustó porque en el fondo las vicisitudes vividas por el personaje protagonista (al menos el contexto en que se desarrollan) me hizo verme a mí mismo en esa misma España de esos años . Marcos Ordóñez y yo coincidíamos en muchas cosas vividas por la edad semejante que ambos compartíamos.
      Un abrazo

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  2. Pues no conocía al autor ni, por supuesto, ninguna de sus facetas. es triste cuando muere alguien a quien seguimos, de cuyo criterio nos fiamos y cuya obra leemos en mayor o menor medida.
    Un beso.

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    1. Constantemente la vida nos recuerda que es finita. Lo sabemos desde siempre, pero retumba en nuestra cabeza cuando la de alguien admirado y de parecida edad se marcha definitivamente. En fin, no cabe lamentarse. Al menos nos ha dejado sus críticas teatrales y sus libros, entre ellos esta novela que pienso que podría gustarte, Rosa.
      Un beso

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  3. Siempre que muere un escritor, o un artista en cualquiera de sus facetas, hayamos o no leído algo de lo suyo, muere un poquito de la cultura, de esa que a todos nos gustaría al igual que ellos. Pensar que, con nada nuevo podrán contribuir a que seamos un poco menos ignorantes. Descanse en paz.
    No puedo decir lo mismo de esos políticos nefastos que se van de igual manera, como lo haremos nosotros en su momento. En esas circunstancias más bien diría. "Descansamos en paz".
    Gracias por tu entrada, homenaje.
    Abrazo.

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    1. Palabras ciertas las que escribes, Javier. Qué gran verdad la diferencia que marcas entre escritores y políticos.
      Un fuerte abrazo

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  4. No, no conocía a Marcos Ordoñez, ni he leído ningún libro. Pero te agradezco la reseña. Abrazos

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    1. Y yo agradezco muchísimo tu comentario, Maite.
      Un fuerte abrazo

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  5. Descanse en paz Marcos Ordóñez. Solo he leído una novela suya, la misma que tú rescatas para esta especie de homenaje. No hace tantos años como tú, pero sí ya unos cuantos bastantes. Me pareció una novela preciosa, una historia generacional (que, ciertamente, invita a pensar en la de la juventud del autor) ambientada en un país ficticio que fácilmente podría intercambiarse por más de uno real, un maravilloso canto a la nostalgia por lo que no pudo ser. Guardo un más que gratísimo recuerdo de ella. Gracias por traerla a mi memoria.
    Besos

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    1. Es una novela muy interesante que me gustó mucho en su momento. Veo que a ti también te gustó y que lis dos, tú y yo, es el único libro que hemos leído de este autor. Lamento mucho su desaparición. En fin, así es la vida.
      Un beso, Lorena

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