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28 ene 2021

Sergio del Molino. La España vacía: Viaje por un país que nunca fue

26 comentarios:

Pueden vivir en Maipú o en el desierto de Arizona, pero están tan enclavados en el centro de la cultura contemporánea como cualquier residente de un barrio de moda de Nueva York. Al mismo tiempo, aunque habiten en el corazón de Barcelona, tienen su mente en un ayer agrario y primordial. Son viejóvenes.

"La España vacía" de Sergio del Molino es un ensayo en el que el autor indaga desde su personalísima subjetividad sobre la existencia de dos Españas: la vacía y la llena. Para él es un proceso no novedoso que hunde sus raíces en el propio ser que nos caracteriza. Me agrada la solución que viene a proponer que es la de la asunción y convivencia de ambas Españas en una que es donde habitan las personas. No vale hablar 'frente a' o 'contra a' una u otra dado que ninguna es absolutamente culpable ni tampoco en esto España es un país original. 

Sinopsis

Un viaje histórico, biográfico y sentimental por un país deshabitado dentro de España En solo veinte años, entre 1950 y 1970, el campo español se vació. Las consecuencias de este éxodo marcan el carácter de la España de hoy. Un ensayo emocionante y necesario sobre las raíces de un desequilibrio que hace tanto daño a la ciudad como al campo. Un viaje a los pueblos de la España vacía y un análisis de la literatura, el cine y la historia que los relata. Hay que viajar muy al norte, hasta Escandinavia, para encontrar en Europa unas densidades de población tan bajas como las de la España vacía.[Sergio del Molino es un] excelente prosista, capaz de hacer relevante lo trivial con el solo poder de la palabra exacta y la formulación imaginativa. (Ricardo Senabre, El Cultural)

Mi opinión

La España vacía; Viaje por un país que nunca fue, campo y ciudad
Me encanta el paseo que realiza el autor por la historia, sobre todo la literaria, de España para dar una explicación plausible de por qué y desde cuándo se ha producido este vaciamiento. Sergio del Molino se ha documentado en profundidad. No hace afirmaciones a humo de pajas, todo lo que sostiene tiene bases sólidas. El cuerpo de notas que incorpora a su ensayo es extenso. Su opinión, personal y original, no surge de la nada, se construye sobre consistentes cimientos. Tras leer el ensayo se comprende que el sintagma "España vacía" desde que apareció en este libro haya tenido éxito y que esta obra haya suscitado un debate importante en el seno de nuestra sociedad. Si he entendido bien a Del Molino la idea que subyace en la expresión de marras no sólo se circunscribe a  localidades desaparecidas o en vías de desaparición. Tiene un sentido más amplio, más profundo. No habla sólo de poblaciones semidesérticas. A mí, sus planteamientos me han parecido atinados, interesantes y bien traídos. 

Sergio del Molino publica en 2016 este ensayo que indaga sobre el desierto humano en que se está convirtiendo -si no está convertido ya- buena parte del territorio español. El escritor en su afán de concreción llega a circunscribirlo a una serie de provincias, unas 14, que con la salvedad de Madrid -auténtico agujero negro propiciador en buena parte de este vaciamiento- forman una especie de España interior dentro de España ("catorce provincias quedaron heridas de muerte y agonizan hasta hoy. Huesca, Guadalajara, Teruel, Soria, Ávila, Cuenca, Zamora, Burgos, León, Salamanca, Palencia, Segovia, Lugo y Ourense se convirtieron prácticamente en desiertos"). Este vaciado no es producto exclusivo de los últimos años (el "gran trauma" producido entre 1950 y 1970), sino que es un proceso que con mayores o menores altibajos viene sucediendo desde la industrialización de zonas peninsulares a partir del último tercio del siglo XIX; este desarrollo  industrial tuvo sus dos principales polos en Vizcaya (la metalurgia) y Barcelona (el textil) y hacia allí que se desplazó buena parte de la población sobrante en campos y ciudades de provincia de esa España que malvivía. Otros importantes puntos de atracción fueron también Madrid, Valencia o Sevilla.

La cuestión "España vacía" no radica sólo en esta emigración, normal en todos los países y habitual a lo largo de los siglos, sino en la cultura que contra los pueblos de origen y sus habitantes existe en España desde tiempo inmemorial, especialmente desde el Renacimiento que contrapuso los valores burgueses radicados en las ciudades que surgían por entonces al ruralismo presente en los feudos que existían así desde hacía al menos un milenio. Se gestó en el XVI una literatura que cantaba lo campesino y pastoril pero idealizado, es decir, visto desde la impostada evocación nostálgica de aquellos que vivían en la ciudad y se sabían procedentes del campo. Era, pues, un mundo falso el de esas églogas y novelas pastoriles; frente a ellas surge también en esa época una literatura realista que llama a las cosas por su nombre y que se patentiza en novelas -la picaresca o el mismísimo "Quijote"- y ensayos como el de fray Antonio Vélez de Guevara, "Menosprecio de corte y alabanza de aldea". Este tipo de literatura extiende la idea de lo rural como mundo embrutecido, feo y peligroso, frente a un universo cortesano refinado y hermoso. Incluso la obra de Vélez de Guevara, a pesar del título, es una reafirmación del mundo urbano; queda la aldea, el mundo rural, sólo como refugio del fárrago ciudadano al estilo de la 'vida retirada' cantada por Fray Luis de León, o sea, el Beatus ille horaciano.

Esas dos visiones del campo son las que pasando los siglos han persistido entre nosotros (y no sólo entre los españoles sino prácticamente en todo Occidente): la visión de Henry David Thoreau de las excelencias de la vida en el campo y la del peligro de vivir en él que sostenían muchos otros autores. Para evitar el peligro sólo quedaba la educación (Rousseau o la leyenda alemana del buen salvaje Kasperhauser). En definitiva, siempre mensajes que no servían para solventar las perentorias necesidades -hambre especialmente- de estas zonas depauperadas o que a lo más las convertían en meros lugares de escapada (segundas residencias, urbanizaciones en medio del campo) para tomar oxígeno y proseguir la vida de urbanitas.

Del Molino reconoce ya esta idea de la España vacía en nuestra literatura (Galdós, Delibes, Cela, Luis Martín Santos, Julio Llamazares...), en nuestro cine (el estudio sobre el documento en imágenes de Buñuel,  Las Hurdes, es fantástico; también es muy reveladora su opinión sobre la película "Surcos" de José Antonio Nieves Conde, así como lo que manifiesta sobre esa serie de películas protagonizadas por Paco Martínez Soria que se burlaban del paleto que arribaba a la gran ciudad y que tanto hacían reír precisamente a esos espectadores que no hacía tanto habían cambiado el mundo rural por el urbano), y plenamente presente en nuestra historia política a partir del siglo XIX, llegando incluso hasta nuestros días.

En nuestro país, como sucede con tantas otras cosas, estas provincias vacías han sido utilizadas políticamente  -lo siguen siendo actualmente- precisamente por aquellos que hablando de favorecerlas y sacarlas de su ostracismo lo único que perseguían era ventaja para afianzarse ellos en los grandes núcleos urbanos que desde hacía años las estaban debilitando. Pone como ejemplo el sistema electoral por circunscripciones provinciales que la Constitución del 78 ideó. En teoría era una manera de favorecer la representación de estos territorios en las Cortes pero en el fondo lo que perseguían los dos grandes partidos era evitar la competencia con otras posibles nuevas fuerzas políticas que pudieran surgir en las grandes ciudades, algo que en estas provincias más tradicionales y conservadoras era impensable que sucediera. Como se ve, de nuevo la gran paradoja -tristemente tan habitual entre nosotros- sigue en su apogeo: con un lenguaje de alabanza de aldea lo que se pretende es consolidar la ciudad (la corte) a expensas de aquella. 

Sergio del Molino es un autor que levanta polémica -sana y enriquecedora polémica, en mi opinión-porque se atreve a agitar cuestiones, ideas, personas o cosas tenidas por muy asentadas y admitidas por todos. Es el caso de, por ejemplo, el análisis que realiza sobre la popularísima frase del no menos popular 'viejo profesor' Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid, proferida en unas fiestas populares de la capital: "A colocarse, y el que no esté colocado, que se coloque y al loro" con la que venía a intentar ganarse a esa base social juvenil procedente de los pueblos que arribaba a Madrid. Si Tierno es un mito que Del Molino racionaliza también hace lo propio con asuntos más vidriosos de nuestra historia como es el Carlismo, movimiento que en el XIX representó la defensa del mundo rural con la exclusiva finalidad de conquistar el trono de la capital. Esta utilización del campo (paisaje y paisanaje) carlista desemboca al decir del escritor en esos nacionalismos que al socaire del Romanticismo y utilizando recursos establecidos por los carlistas (periódicos en las lenguas autóctonas, exaltación del folklore tradicional, etc.) crecerán en nuestro país ocultando -y aquí viene el lado molesto que muestra el autor- que durante la pasada Guerra Civil estos carlistas que están en la base del Nacionalismo vasco colaboraron con el dictador aportando nada menos que 40000 requetés que sirvieron para que los fascistas ganaran con rapidez el frente del Norte.

Estos y otros desvelamientos más realizados por Sergio del Molino en este ensayo están debida y profusamente documentados, lo que no quita para que desde luego sean opiniones muy personales de este madrileño radicado en Zaragoza, aragonés por origen familiar, y como cualquier opinión personal, muy discutibles. Que un ensayo incite al debate, a la discusión civilizada, siempre es deseable, y desde luego "La España vacía" incita a ello. 

Finalizo destacando algunas frases de entre las muchas que contiene la obra que me parecen especialmente reveladoras:
  • Mi trabajo es literario, y la mirada que lanzo a la España vacía es la propia de un escritor que la ha pisado, la ha conocido, la ha vivido, la ha amado y la ha leído. (p. 41)
  • La España vacía, vacía sin remedio, imposible ya de llenar, se ha vuelto presencia en la España urbana. (p. 249)
  • Hay una España vacía en la que vive un puñado de españoles, pero hay otra España vacía que vive en la mente y la memoria de millones de españoles. (p. 16)
  • A la España vacía le falta un relato en el que reconocerse. Las historias que la cuentan complacen a quienes no viven en ella y halagan dos clases de prejuicios: los de la España negra y los del beatus ille. (p. 87)
  • A la España vacía real no le han quedado más que dos caminos: negar y destruir su propia tradición o representarla en una función ininterrumpida al gusto de aquellos que abandonaron hace mucho sus casas y sus calles. (p. 221)
  • Desde Veruela, Bécquer diseñó la primera cartografía romántica de la España vacía. Con él empezó el mito. […] Con el tiempo, los habitantes de aquellos desiertos hicieron suyos esos relatos y empezaron a vivir conforme a ellos. El turismo lo propiciaba. […] desde el momento en que la España vacía asumió que no le quedaba nada más que pasado. Éste, por fuerza, tiene que ser real. Incluso el Quijote ha de serlo. (pp. 148, 151, 153)
  • La recreación consciente y sofisticada de la mitología de la España vacía. La construcción de identidades originales desde la ciudad con una mirada a los mitos heredados, que se reconstruyen y se reinventan con una libertad enorme. Es el estadio último de la descomposición de un país, una forma sutil y casi invisible de levantar una patria imaginaria. (p. 224) 

Sobre el autor

España desértica, España vacía, España vaciada
Sergio del Molino (Madrid, 1979) es escritor y periodista. Premio Ojo Crítico y Tigre Juan por La hora violeta (2013), una novela testimonial dura y muy emotiva que hace cosa de dos años leí y reseñé en este blog. Es autor también de otras novelas:  No habrá más enemigo (2012), Lo que a nadie le importa (2014) y La mirada de los peces (2017). El ensayo que he reseñado aquí, La España vacía (2016), fue un auténtico fenómeno editorial en nuestro país donde abrió un debate social, cultural y político inédito. Recibió el Premio de los Libreros de Madrid al Mejor Ensayo y el Premio Cálamo al Libro del Año, y fue reconocido como uno de los diez mejores libros de 2016 en España por la inmensa mayoría de la prensa. En 2013, El Cultural de El Mundo le escogió como uno de los narradores españoles menores de cuarenta años más relevantes. Actualmente colabora en diversos medios de comunicación, como El País, Cadena Ser, Onda Cero, Mercurio o Eñe.

 

23 ene 2021

Paul Auster: "A salto de mata". Juan Manuel de Prada: "Coños" (A pares XVII)

38 comentarios:
Este "A pares" está formado por dos lecturas en cierta manera extrañas aunque por motivos diferentes. "A salto de mata" de Paul Auster lo es porque su 'lectura' la he realizado escuchando el libro y no leyéndolo. Los audiolibros están en auge últimamente. La verdad es que yo ya los había probado anteriormente en dos ocasiones y no me había encontrado muy a gusto haciéndolo sobre todo porque la búsqueda de algún dato, nombre de personaje, fecha escuchada o lo que sea se hace difícil cuando no imposible; para qué decir nada de realizar anotaciones 'in situ' o efectuar subrayados de alguna frase relevante, algo sencillamente impensable. Pero con todo en una época en la que hay que caminar, montar en bici o viajar en coche conduciéndolo personalmente, me parece que los audiolibros son un buen remedo -si es que las imitaciones pueden serlo- de la verdadera lectura sobre todo si, como ha sido el caso de este libro, lo que se escucha es una historia de escasa complicación temática y aún menos complicación formal.

La segunda lectura, "Coños", de Juan Manuel Prada, la realicé en papel hará unos tres meses y se había quedado ahí, sin reseña ni comentario alguno debido al tipo de obra que en sí es. La extrañeza en este caso viene ya expresada en el propio título, llamativo por demás; si me acerqué al texto fue por su escasa complicación al estar realizado en forma de relatos cortos independientes unos de otros y por el escaso número de páginas del libro, algo que después de lecturas largas y sesudas me apetece hacer de vez en cuando para así desconectar rápido de profundidades anteriores.



"A salto de mata" de Paul Auster

Novela autobiográfica, Paul Auster
El autor cuenta en primera persona episodios de sus primeros treinta años de vida. Si hay algo constante a lo largo de las 153 páginas del libro es la perentoriedad del dinero que Auster siente constantemente. Ya en su niñez Paul recuerda a su padre Samuel discutiendo con Queemie, su madre, a cuenta del dinero que ella derrochaba según él a manos llenas. Muy pronto Paul comprendió que el dinero era importante y procuraba ahorrar la mayor parte de lo que le daban como regalos durante las diferentes festividades judías y en ceremonias como el Bar Mitzvah que como miembro de la comunidad realizó al cumplir los trece años. Estos ahorros más el de las propinas que obtenía durante las vacaciones escolares haciendo pequeñas tareas en los jardines y casas de los vecinos más el que le dieron por su graduación de bachillerato le permitieron hacerse con un fondo (unos 1500$) que le resultó muy útil para viajar a Europa finalizados sus estudios de bachillerato y antes de entrar en la Universidad de Columbia donde estudiará Literatura, la pasión de su vida. 

Los viajes son una constante en él. Amante de la literatura desde al menos los doce años, Europa siempre le atrajo. A los 18 años viaja a París en un barco fletado para estudiantes. Y de allí, en los dos meses y medio que duró esta primera gran salida, España, Italia y muy especialmente Dublín. Ir a la capital de Irlanda era algo que le debía a James Joyce sin lugar a dudas, dice. En esta novela autobiográfica cuenta sus experiencias en Europa, especialmente en París, las amistades que hizo, los trabajos que realizó para salir adelante pues el dinero se acababa rápido y sobre todo sus deseos de escribir. En los dos meses y medio que duró el viaje pensó mucho en la novela que quería escribir y cuyo manuscrito luego se perdió. 

De regreso en USA inicia sus estudios universitarios en 1965. Finalizado el segundo curso se apunta a un programa de la Columbia para estudiar en el extranjero el tercer curso en París. Le decepcionó completamente el programa y tuvo una fuerte discusión con el director del mismo, a consecuencia de la cual decidió abandonar la Universidad. Si no estudiaba debería incorporarse a filas y marchar a la Guerra de Vietnam. Decidió, por esto, permanecer en París leyendo, escribiendo, viendo películas e incluso pensando en hacerse director de cine algo que no realizará por no superar los farragosos requisitos exigidos para ingresar en la Escuela de Cinematografía. Al notar que su familia estaba preocupada por él decidió volver a Nueva York y pensar sobre qué hacer, si la Universidad o la Guerra. Corría 1968 y había revueltas estudiantiles contra el papel de USA en Vietnam. A Paul el decano de la Facultad le dijo que le admitirían de nuevo en la Universidad si lo deseaba pues que un chico de 20 años fuese a la Guerra era un auténtico crimen. Volvió a ella y se graduó, aunque durante esos tres años las huelgas y manifestaciones estudiantiles contra Vietnam fueron frecuentes; revueltas en las que Auster participó no muy activamente pues él se sentía alejado de "aquello que se dice solidaridad". Quizás gracias a este carácter se salvó de ir a la cárcel, de morir montando un explosivo o de huir constantemente del FBI como les ocurrió a un buen número de sus compañeros de estudios.

Sus temores sobre tener que ir a Vietnam desaparecieron cuando en 1969 realizado el sorteo él salió con un número que lo eximía del servicio. Pudo a partir de entonces y una vez finalizados sus estudios buscarse un trabajo que le diese el suficiente dinero como para ganar tiempo y así realizar su mayor deseo: escribir. Comienza entonces a trabajar en un petrolero de la ESSO. Viaja por toda la costa este del país y entabla amistad con personas que le hacen conocer la profunda realidad del país como, por ejemplo, el fuerte racismo que en el mismo existe. Logrados unos 4000$ decide volver a París donde se dedica a escribir y cuando el dinero se le va agotando comienza a hacer traducciones del francés al inglés o viceversa. Una de las que hizo fue la de una constitución que se preparaba para el nuevo Vietnam. También daba clases de inglés a estudiantes de bachillerato, hacía de guía turístico para ingleses o americanos y cosas así. En París vive con su novia Lydia Davis, hija del escritor Robert Gorham Davis. Ambos viven fundamentalmente de hacer traducciones de autores franceses al inglés. Más dinero le dará hacer sinopsis en inglés de guiones cinematográficos que la mujer mexicana de un productor ruso le proporcionaba. Tras un trabajo en México con resultado poco amable vuelve con Lydia a Nueva York donde irreflexivamente -dice- deciden casarse. Es 1974.

En Nueva York, gracias a su padrastro (el segundo marido de su madre tras haberse separado el matrimonio en 1965) consigue que The New York Review of Books o  Harper’s Saturday Review le paguen por las reseñas que haga de libros de arte y/o de literatura. Es una manera de sobrevivir malamente que apenas le permite escribir. Con todo escribe poesía, teatro y va pergeñando alguna novela. La necesidad de dinero estalla cuando en 1976 sea padre junto a Lydia Davis de Daniel, su primer hijo. "Tener un hijo marca la verdadera frontera entre la juventud y la edad adulta". Idea entonces comercializar un juego de cartas sobre beisbol que inventó cuando era adolescente. Pero “El que confía en imbéciles acaba comportándose como un imbécil”, escribe en "A salto de mata", expresando así el fracaso de la idea y el tiempo perdido hablando con una gran cantidad de charlatanes para intentar que su juego fuese vendido a una empresa que lo comercializase, algo que siempre acabó en fracaso.

Tras el fracaso del juego buscó un trabajo fijo pero tras varios meses de entrevistas y búsqueda nada le había salido. Afortunadamente le llegó una beca de 3500$ del instituto de Arte de Nueva York. Gracias a esto podrá ponerse ya  decididamente a escribir. La novela negra americana que leía y le gustaba (suicidio aparente que es un asesinato) le llevó a decidir hacer una novela de sentido inverso: asesinato que al final fuera un suicidio. Le agradó la idea y se puso a escribir una novela policíaca en esos términos. En dos meses le dio forma en unas 300 páginas que imitaban otras leídas pero que a él le satisfizo. Sin embargo tropezó con dificultades sobre todo por su incompetencia como vendedor. Necesitaba un agente literario, pero los poetas no tenían agente. Su fracaso iba en el sentido de que le decían que ya no se llevaban las novelas de detectives privados, algo parecido a lo que le dijeron cuando el juego de cartas sobre beisbol, que ya no se llevaban los juegos de mesa sobre deportes.

autores judíos norteamericanos,
En noviembre de 1978 se rompió su matrimonio. Dos meses después murió su padre y eso le afectó muchísimo por lo que se puso a escribir sobre él. Volvió a New York, se enamoró y en 1981 se volvió a casar. En esos 4 años todo cambió. Un amigo que montaba una editorial le pidió un manuscrito y entonces Auster le mandó la novela y se la publicó aunque condiciones de dinero no había por parte alguna y además la publicó dos años después. 

Finaliza esta autobiografía de juventud relatando las vicisitudes del manuscrito de esa novela detectivesca que al final salió con mayor fortuna en una editorial de bolsillo que le adelantó 2000$ de los cuales hubo de entregar 1000$ al primer editor -su amigo- según figuraba en contrato y un 10% a la agente literaria que le llevaba los asuntos; en total, sólo le quedaron tras todos esos años de lucha 900$. "A salto de mata" cierra con esta frase: “Así se escriben libros por dinero. Es 1996”. Fue su primer no-fracaso y por tanto el final de esta narración subtitulada "Crónica de un fracaso precoz". 

Me gustaría que al acabar de leer esta reseña, el lector tuviese clara la idoneidad de la lectura de "A salto de mata" para aquellos amantes de la obra y la figura de Paul Auster.



"Coños" de Juan Manuel de Prada

Es el primer libro que escribió Juan Manuel de Prada. Se trata de una boutade, un juego de joven amante de la literatura, enamorado precisamente de la de Ramón Gómez de la Serna con quien soñaba codearse o al menos emular. Así si el madrileño novecentista escribió y escandalizó en su tiempo con "Senos", el vizcaíno que estudió en Salamanca escribió unos relatos sueltos que agavilló bajo el rotundo y no menos escandaloso título de "Coños". Son 54 relatos cortos que entre todos suman apenas 150 páginas en total.
 
La sinopsis que la editorial Valdemar que lo publica realiza sobre el mismo pretende en mi opinión elevar estos ejercicios de escritura erótica de un estudiante a categoría excelsa, algo que en mi opinión no alcanza aunque tampoco quepa concluir lo contrario en absoluto. Dice la editorial lo siguiente:

Coños, constituye un homenaje a la mujer y a la literatura, que aspira a la celebración episódica del cuerpo femenino, a la divinización obsesiva de las mujeres a través de las palabras, y muestra al lector que la diversidad no es sólo un camino hacia la unidad íntima de la mujer. Burlándose de los géneros, entremezclando lúdicamente el fragmento lírico con las memorias apócrifas, la prosa de estirpe clásica con un humor tributario de las vanguardias, Juan Manuel de Prada nos sirve, en un estilo propio, millonario de metáforas, un libro que podría adscribirse a un género nuevo o excluirse de toda adscripción.

Tras haberlo leído, a la pregunta que me hago sobre qué es este libro, me contesto que no es nada más que un divertimento, una nadería graciosa e irrespetuosa sin más, que no hay que ver con ojos de policía de lo políticamente correcto simplemente porque no lo es. Pero así como pienso que no hay que derribar la estatua de Colón porque de él haya derivado el concepto de colonización, de igual manera pienso que no hay que arremeter contra el autor porque el órgano designado sea exclusivo de una mitad de la población. Así como en Colón hoy debemos quedarnos con los beneficios que su gesta supuso para el mundo en muchos aspectos, en este librito de Juan Manuel de Prada se debe uno fijar en el buen oficio literario que destilan los relatos que lo componen. ¡¡Sin más!!

Pese a ser una obra de primera juventud del escritor ya en ella se traslucen sus muchas lecturas y su mucho amor por el cine. Literatura y Cine son referentes de no pocas imágenes presentes en su escritura. Igualmente se percibe en la mayoría de los relatos el innegable sentido del humor del escritor que recuerdo haber percibido con gusto en la única novela que de él he leído, "Las máscaras del héroe", que fue Premio Ojo Crítico de narrativa 1997.  
  • Así, a oscuras, escondidos de Manitú, desenterrábamos la marihuana y fumábamos en paz, rememorando a John Wayne en 'She wore a yellow ribbon'. (película de John Ford del año 1949 protagonizada por John Wayne)
  • Gertrudis, que es algo procaz, se corre maldiciendo a Guillermo Cabrera Infante, a quien considera un James Joyce para mulatos con úlcera gástrica. Tampoco es para tanto.
  • Miro el coño de Gertrudis y le recito fragmentos de Paradiso, la novela de Lezama Lima que me deslumbró en la adolescencia por sus conexiones insólitas, aunque nunca llegase a entenderla del todo (pero la literatura no debe entenderse, basta con que acaricie el oído, el alma o los cojones).
Lo que más me ha agradado de este librito del vizcaíno de nacimiento, zamorano por procedencia familiar e infancia y salmantino por formación universitaria, es, aparte del sentido del humor, el buen empleo que hace de la lengua si bien a veces me haya resultado un tanto barrocón por el exceso de imaginería y adornos. Bueno, ya la última cita anterior en la que aparece nombrado el cubano José Lezama Lima y su novela "Paradiso" dice mucho de este gusto suyo por el exceso. 

Antes de concluir quisiera resaltar la idea de que según se leen los distintos capítulos o relatos uno se da cuenta de que la obra no tiene por destinatario exclusivo un lector masculino, ni tampoco es una especie de "Libro de buen amor" actual que ofrezca un abanico de mujeres (costureras, sonámbulas, cubanas, solteronas, viudas, filipinas, vírgenes...) al estilo de lo que hiciera en su siglo Juan Ruiz, y mucho menos un manual de educación sexual. Lo que hay en él (originalidad, vanguardia, Cine, Pintura, Música, autobiografía...) configura esta gavilla de ejercicios literarios como una obra para leer despacio, saboreando su más que aceptable literatura y su innegable buen sentido del humor

"Las máscaras del héroe", "El silencio del patinador", Ramón Gómez de la Serna
Esta colección de relatos cortos de título tan llamativo según aclara Luis Carda Jambrina, prologuista de la misma, salió publicada por vez primera en 1994 de manera casi clandestina en una edición no venal de sólo 50 ejemplares que iba circulando de mano en mano siendo citada por entusiastas del género y "apreciada por poetas, escritores y especialistas en literatura erótica (Rafael Alberti, Luis García Berlanga, Luis Alberto de Cuenca, Abelardo Linares, Gonzalo Santonja, Víctor Infantes...)". Fue tal la popularidad que adquirió en esos ambientes literarios que a rebufo de la primera novela del autor citada antes, aparecida en 1996, y junto a otro libro de relatos -doce en este caso- titulado "El silencio del patinador" de 1995, la editorial Valdemar decidió hacer una edición en toda regla ese año, la cual se ha ido reeditando una y otra vez desde entonces en ésa y otras editoriales. 

22 ene 2021

"Autores de la A a la Z" (Reto 2021)

11 comentarios:

Dudaba si apuntarme a esta edición del Reto que Marisa del blog "Lecturápolis" lleva convocando desde hace unos años. Mis dudas se disiparon completamente al verme entre los premiados en el Sorteo que al finalizar el correspondiente a 2020 ha organizado. Qué bonito, me he dicho, que tras leer los libros que libremente elijas completando a tu ritmo el abecedario exigido en las bases tengas la posibilidad de obtener un libro. Por esto, porque el Reto en sí es divertido de realizar y porque gracias a él siempre se descubre algún autor al que no llegaríamos si no nos viéramos forzados a encontrar un apellido de escritor que comenzase por determinada letra, este 2021 también participaré en "Autores de la A a la Z"

Las bases completas para participar en el Reto figuran en "Lecturápolis". De ellas quisiera destacar que los libros se van leyendo al ritmo que cada uno establezca y que la temática de ellos es asimismo personal, o sea, que no hay obligación ninguna en cuanto a géneros. Lo fundamental es tener completado el listado el 31 de diciembre de este año 2021. Para inscribiros y participar debidamente en el Reto tenéis de plazo hasta el próximo 31 de marzo. Es un plazo extenso, pero precisamente por ello yo os recomendaría que si pensáis participar os inscribáis y cumplimentéis los requisitos cuanto antes porque si no se os va a olvidar. No sería la primera vez que a mí tal cosa me ocurre.

Y ya sin más paso a colocar el abecedario que iré completando añadiendo los nombres de los autores y el título del libro que haya leído. A ver qué tal se me da.

Abecedario

A.-  Félix de Azúa: "Tercer acto" 
B.-  Patricia Benito : "Primero de poeta" 
C.- Agatha Christie"Diez negritos
D.-  Dominick Dunne: "Una mujer inoportuna"
E.- Ralph Waldo Emerson: "Naturaleza"
F.-Karim Fossum: "Yo veo en la oscuridad"
G.-  Alberto Gil"Las jaurías"
H.- Siri Hustved: "El verano sin hombres"
I.-  Julián Ibáñez: "Sindy la colegiala"
J.-  Charo Jiménez: "Cenizas y rosas"
K.-Hiromi Kawakami: "El señor Nakamo y las mujeres"
L.- Luis Landero"El huerto de Emerson
M.- Sergio del Molino"La España vacía"
N.- Vladimir Nabokov : "La defensa"
O.- Flannery O'Connor: "Cuentos"
P.-  Emilia Pardo Bazán"La Tribuna
Q.- Eça de Queiroz: "El mandarín"
R.- Alexis Ravelo: "La ceguera del cangrejo
S.- Ana Iris Simón: "Feria"
T.- Andrés Trapiello: "Madrid
U.- Clara Usón: "Noches de san Juan"
V.- Mario Vargas Llosa: "Cartas a un joven novelista"
W.- John Williams: "El hijo de César"
Z.- Stefan Zweig: "Novela de ajedrez"

Letras extraordinarias

CH.- Tracy Chevalier: "Las huellas de la vida"
LL.-  Alba S. Llopis : "La canción de las balanzas"
Ñ.-   Rodrigo Muñoz Avia: "La tienda de la felicidad
X.-   Xinran, Xue: "Nacer mujer en China"
Y.-   Guzel Yájina: "Zuleijá abre los ojos"

16 ene 2021

25 españoles en 2021. Reto

18 comentarios:
Un año más -¡y ya van diez!- Laky del blog 'Libros que hay que leer' convoca el Reto "25 españoles". Este va a ser el primer año que participe en él. No sé si lograré culminarlo pues muchos son los libros de autores extranjeros que leo, pero creo que los libros escritos en español por autores españoles o hispanoamericanos es  necesario que los leamos pues así apoyaremos la literatura hecha en nuestro idioma siempre algo en inferioridad respecto a la escrita en otras lenguas, inglés fundamentalmente. 
Si queréis conocer todos los extremos de este Reto y así animaros a participar en él aquí os dejo el enlace al mismo 


Mis lecturas:

  1. Las Jaurías  de  Alberto Gil 
  2. Tercer Acto de Félix de Azúa    
  3. "La España vacía" de Sergio del Molino
  4. "Coños" de Juan Manuel de Prada
  5. "La tetera de Russell" de Pablo Sebastiá Tirado
  6. "Nuevas nuevas sobre Colón" de Ezequías Blanco
  7.  "Madrid" de Andrés Trapiello
  8. "Cenizas y rosas" de Charo Jiménez
  9.  "La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa Montero
  10.  "La Tribuna" de Emilia Pardo Bazán
  11.  "Las experiencias de un médico para todo" de Francisco Coronel Díaz
  12.   "Un amor" de Sara Mesa
  13.  "La montaña sonora" de Juan Maíllo
  14.  "Feria" de Ana Iris Simón
  15.  "El huerto de Emerson" de Luis Landero
  16.  "Memorias de un periodista indecente" de Pedro Avilés 
  17.  "Primero de poeta" de Patricia Benito
  18.  "Sindy la colegiala" de Julián Ibáñez
  19.  "Castellano" de Lorenzo Silva
  20.  "Los besos" de Manuel Vilas
  21.   "La ceguera del cangrejo" de Alexis Ravelo
  22.   "La cerveza, los bares, la poesía (Antología)" de Jesús García Sánchez
  23.   "Noches de San Juan" de Clara Usón
  24.   "Esto no es bambi" de David Pérez Vega
  25.   "Panza de burro" de Andrea Abreu
  26.  "A prueba de fuego" de Javier Moro
  27.  "El profesor" de Plácido Díez Gansert
  28.  "humanimal" de Emilio Picón
  29.  "Filo de sable" de Jordi Sierra i Fabra
  30.  "La tienda de la felicidad" de Rodrigo Muñoz Avia
  31. "Contra la España vacía" de Sergio del Molino
  32.  "La canción de las balanzas" de Alba Salvador Llopis

"Nos gustan los clásicos", Vª edición

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2021 será el cuarto año que participo en el Reto "Nos gustan los clásicos" propuesto por Francisco del blog "Un lector indiscreto". Me encanta participar en él, pues los clásicos literarios me parecen fundamentales y los leo con mucho gusto. 

Las bases este año son idénticas a las de la IVª edición. De todas maneras recomiendo que os paséis por aquí para consultar en su integridad todos los pormenores y características de este Reto. En esencia, lo más importante es lo siguiente:

1) Tiene que ser el propio interesado en participar quien elija entre siete u ocho libros a leer y reseñar a lo largo de 2021. En mi caso, al haber  superado 2020 con 13 clásicos en mi cuenta, me comprometo este 2021 a superar con holgura el número de 8.

2) Para que un libro sea tomado como clásico, su fecha tope de publicación inicial debe ser 1980.

Quienes estéis interesados en participar en este Reto os diré que Francisco quizás realice algún Sorteo durante el año de duración del mismo, y entre quienes logréis completarlo uno especial al finalizar 2021. O sea que animaos y pasaos por "Un lector indiscreto" para, por vosotros mismos, enteraros de todos los extremos del mismo.

Importante: El plazo de inscripción finaliza el próximo 28 de febrero.

En este mismo post iré colocando los títulos de los libros según vaya leyéndolos siempre que se adapten a las bases de esta V Edición Reto Literario "Nos gustan los clásicos".

Mis clásicos leídos son:

1.- "Novela de ajedrez" de Stefan Zweig
2.- "La Tribuna" de Emilia Pardo Bazán
3.- "El hijo de César" de John Williams
4.- "Trenes rigurosamente vigilados" de Bohumil Hrabal
5.- "Diez negritos" de Agatha Christie
6.-  "La defensa" de Vladimir Nabokov
7.- "El molino del Floss" de George Eliot
8.- "El mandarín" de Eça de Queiroz
9.- "Cuentos completos" de Flannery O'Connor
10.- "Cuentos de la Gran Guerra" de Vicente Blasco Ibáñez
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15 ene 2021

Tercer Acto. Última entrega de la autobiografía de Félix de Azúa

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"El ritmo rápido, el que mueve la fogosa máquina juvenil, había agotado su labor y entré casi sin percatarme en el ritmo lento que es el del mundo adulto, el de la razón, el del segundo acto, […] cuando los humanos trabajamos con gran esfuerzo para construir algo duradero que dé sentido y reconocimiento a nuestras vidas, esfuerzo inútil, pero forzoso, antes de que llegue el tercer acto y constatemos que nuestra vida ha sido tan vana e inútil como las de los mil trillones de humanos que nos precedieron y que tan bien describe el Eclesiastés. No hay vidas más o menos útiles o fútiles, sólo más o menos bellas de relatar."

Desde que durante el último trimestre de 2020 viera en los suplementos culturales de los periódicos referencias a este libro, el mismo me interesó. Por fin en Reyes tuve oportunidad de hacerme con él y lo he leído con satisfacción. La verdad es que ardía en deseos de leer algo de Félix de Azúa que fuera más literario que los artículos periodísticos que regularmente publica en El País y, creo que también, en El periódico de Catalunya. Su mirada sobre la actualidad política, social y artística siempre me ha parecido atinada y cargada de razones nada sentimentales y sí bien fundamentadas y asentadas. Por eso me apetecía mucho ver su faceta de literato que, pese a ser extensa en el tiempo y en producción, nada, salvo algún poema suelto suyo contenido en alguna antología poética, conocía.

"Tercer Acto", Autobiografía, Félix de Azúa
Tercer Acto
no es un libro sencillo, De inicio presenta cierta dificultad que con atención logra vencerse; para ello es exigible una lectura atenta, estar despierto con los cinco sentidos durante la misma. En algún momento me ha recordado la literatura de Enrique Vila-Matas con el que, en mi opinión, cruza alguna chanza privada como esa referencia a Marcel Duchamp y la broma sobre los urinarios que Perico Riquelme, personaje en un momento del relato, parece querer proferir. Pero sobre todo me ha recordado a Vila Matas por la hibridación de géneros, por esta novelización de la memoria personal, por la autoficción que este ensayo es en el que caminan de la mano bajo nombres inventados personas reales muy presentes en la vida del autor. Me refiero especialmente a Agustín García Calvo, especialista en literatura griega, profesor de griego, lingüista y filósofo a cuya tertulia parisina de La Boule acude el narrador innominado -sin duda alguna el propio escritor- junto a los amigos de estudios en Gerona y Barcelona junto a otros españoles exiliados como el profesor (Julio Silvela Silva en el ensayo novelado) o que se tenían por tales:
Aún vivía el dictador y seguíamos siendo oficialmente un grupo de exiliados de la dictadura, aunque ninguno, excepto Julio Silvela Silva, fuera en verdad un represaliado, los demás estábamos allí por aburrimiento, por azar, por romanticismo o por aventura, pero nos sentíamos dolorosas víctimas del régimen.

Esta novela-ensayo está preñada de opiniones personales del autor-narrador sobre variados asuntos. Escribir una autobiografía o unas memorias a la edad del escritor, setenta y seis años, da para mucho y si además como es su caso la dedicación profesional ha sido intelectual, concretamente profesoral, las idas y venidas por el espacio mental son obligadas, Azúa las muestra en capítulos que dan saltos temporales moviéndose en un abánico temporal que va de 1960 hasta 2007 sin más orden que el que nace del propio ejercicio memorialístico. Así pues, vemos al narrador y a sus amigos Hugo, Josean y Manolín en su época de adolescentes escolares en Cataluña donde por el origen no autóctono y nivel socioeconómico inferior (hijos de profesor, militar o guardia civil) se sienten algo rechazados por algunos compañeros oriundos del lugar de clase burguesa o pequeñoburguesa cual es la pertenencia de Tartarull y Fromenter. Luego vamos a conocer la estancia en París de Josean, Hugo y el narrador junto al profesor Julio Silvela Silva y otra serie de españoles allí ubicados durante los años setenta (María de Jesús, Demetrio Persépolis, Balta, la Mudita, Teresa, Mina Soria ...). Tras estos años de iniciación y juventud (en el fondo el Primer Acto de la existencia) llegará el asentamiento y la tranquilidad en la que cada uno de ellos se ubicará en lugares diversos (Madrid, País Vasco, Catalunya...) aunque en general siempre en el ámbito de la enseñanza e investigación universitarias hasta que por fuerza de los años este Segundo Acto de creación y proyección profesional finalice y dé paso al Tercer Acto que da título al relato, es decir al último acto de esta representación carnavalesca que en el fondo es la Vida. 

La novela es el retrato de la generación a la que pertenece Félix de Azúa, una generación que de jóvenes, en esos años parisinos sobre todo, pero también ya en España antes de salir a Europa y mucho más a su regreso tras la muerte de Franco, a sus inquietudes intelectuales y filosóficas (Josean está muy interesado en Heidegger y su obra "Ser y Tiempo" es su libro de cabecera; el profesor Silvela Silva les hace profundizar en los arcaicos griegos, los filósofos primitivos, y también en la filosofía del lenguaje; el narrador en compañía de su amante, Cicciolina, visitará a Ernst Jünger en Múnich; etc.) unirán sus devaneos con el mundo de las drogas legales (el alcohol sobre todo que en algunos hizo estragos) e ilegales (los porros de hachis, grifa y marihuana, las papelinas de LSD... e incluso en algunos de ellos la esclavitud de la heroína). Esto durante la juventud, o sea, durante el Primer Acto de la vida que en la producción libresca de Félix de Azúa se corresponderá con lo manifestado en "Autobiografía sin vida" publicado en 2010 (esto lo digo sin haberlo comprobado por mí mismo dado que no he leído el ensayo citado).

Es curioso y muy irónico que el Segundo Acto, es decir, el momento de máximo esplendor y proyección profesional de cualquier persona y por tanto también del escritor y de sus compañeros juveniles lo despache en "Tercer Acto" con rapidez en dos patadas, que suele decirse:

luego fueron pasando los meses, muchos meses, porque, sin apenas darme cuenta, había yo entrado en el segundo acto, el más largo y monótono, cuando el tiempo parece detenido, pero en realidad avanza con extrema aceleración y no nos percatamos de ello hasta que es irremediable y nos vemos arrojados al tercer y último acto.
[...] La obsesión por los libros, más que la lectura misma, ha sido el gran consuelo de mi vida a todo lo largo del segundo acto, que comenzaba en ese momento sin que yo lo sospechara. 

Evidentemente aquí está de fondo ese segundo libro de su autobiografía titulado “Autobiografía de papel” que apareció en 2013.

En este libro, "Tercer Acto", el autor da suelta a otra serie de asuntos que han movido su estar en la vida.  Se manifiesta con plena liberalidad sin seguir lo marcado por lo políticamente correcto sino lo verdaderamente sentido por él, una persona libérrima sin atadura política alguna. Estos son, aparte de los ya expuestos, algunos de estos asuntos: 

  • El franquismo como justificación vital de no pocas personas. Así los jóvenes que acuden a la tertulia del profesor Silvela se consideran represaliados políticos sin serlo: 
    • Filósofos españoles del siglo XX, Profesores represaliados por Franco en 1965
      No podíamos admitir que habíamos estado de vacaciones hasta entonces, era casi imposible renunciar al sueño heroico de haber sido perseguidos por la descomunal fuerza del Estado, iba a ser muy difícil echarle la culpa de nuestras frustraciones a alguien, una vez desaparecida la presencia granítica del dictador.
       (p. 68). 
 Jóvenes que cuando muere el dictador se quedan sin referente existencial lo que percibe el camarero que habitualmente les atiende en La Boule: 

    • Pronto comprendió la tristeza grande de aquellos desgraciados a quienes se les había hurtado el sentido de su existencia al perder el nombre del enemigo. Parece, ya me perdonaréis, dijo, como si se os hubiera muerto el padre, ¡ánimo, por favor (un peu de courage, sacrebleu)! (p. 68) 

  • Las drogas y los intelectuales. Me ha parecido de sumo interés, por desconocerlo completamente, la relación del filósofo alemán Ernst Jünger con el desarrollo del ácido lisérgico (LSD): 
    • Jünger había sido y era amigo de Hofmann, el químico que inventó el LSD y a quien Jünger se había prestado para las primeras experiencias alucinógenas.(80),  
  • Su opinión sobre los alemanes ha llamado poderosamente mi atención. Si las palabras que voy a colocar a continuación las hubiese leído antes de conocer la obra de Bernhard Schlink ("El lector" y especialmente "Olga", novela que he leído y reseñado hace bien poco) quizás me habría parecido una afirmación excesiva, pero, tras conocer la opinión de alemanes tan respetables como Schlink, ya no me lo parece: 
    • El campo bávaro y luego suabo estaba enteramente cubierto por la nieve. Las preciosas granjas de madera abalconada que se sucedían en la carretera parecían de juguete: hay un oscuro fondo infantil en el carácter germano que añade inocencia a su criminalidad congénita, como el niño que destripa juguetes mientras sonríe a sus papás.(p. 84) 
  • Interesantísima por demás es su opinión sobre la finalidad perseguida con la lectura de libros, actividad que en esencia ha constituido el segundo acto de su vida: 
    • en todos y en cada uno de ellos podía encontrarse lo que andaba buscando con desesperación desde que perdí la infancia, a saber, el secreto de la vida y de la muerte, un enigma escondido entre las páginas librescas de importancia decisiva para llegar a entender nuestra absurda naturaleza mortal y la razón insondable por la que no éramos dioses a pesar de haberlos inventado. (95) y con ese humor irónico y sarcástico suyo, tan característico, a continuación afirma que es fácil de entender que lo que me impulsaba a comprar libros (o robarlos, etcétera) no era leerlos, sino haberlos leído. Yo siempre leí en pretérito pluscuamperfecto. (96) 
  • La desaparición del otro por muerte o abandono: 
    • Es muy difícil aceptar que alguien con quien hemos contado toda la vida, tan indudablemente presente como si fuera el sol de cada día aunque no la hayamos visto en años, desaparecerá de pronto, en un instante, y ya no estará al otro lado del teléfono o de la puerta.(p.109)
  • París y la arquitectura
    • Aquél era un París muy empobrecido por la guerra. En veinte años apenas si habían comenzado alos franceses a reconstruir su industria pesada y a levantar ciudades nuevas como Evry o Cergy, única novedad urbanística que tanto interesaría a Rohmer porque creyó que sería la máquina de troquelación de unos nuevos ciudadanos más racionales y bellos, típica creencia de la vanguardia francesa desde Le Corbusier, como si la arquitectura fuera capaz de determinar a los ciudadanos para mejorarlos en lugar de corromperlos. (p. 132)
  • La sorprendente evolución política de las personas. Así Josean que había llegado a Heidegger a través de las revistas literarias falangistas que recibía su padre en casa ha pasado a ser ahora un ferviente defensor de la identidad nacionalista, que convertida en ideología política todo lo fagocita y controla: 
    • ¿Josean nacionalista? Ya lo creo, dijo Hugo con su mirada irónica, se ha ido convirtiendo en un nacionalista, pero a la manera de Heidegger, nacionalismo de la tierra y de la lengua, propuesta mítica y antirreligiosa. (p. 131) 
    • bajaba a la zona húmeda para llegarme hasta el viejo barrio del vicio, que estaba cambiando a gran velocidad y se transformaría irremediablemente gracias al grupo de negocios que montarían los socialistas cuando se adueñaran del Ayuntamiento de Barcelona junto con empresarios de un inexistente antifranquismo. Aquellas fuerzas, que entonces apenas llamaban la atención, se convertirían en un opresivo nacionalismo totalitario pocas décadas más tarde y dominarían el mercado entero del trabajo y de los negocios. (p. 148)
  • Religión e ideología política. Es curiosísima la opinión que defiende el profesor José Andaluce, exiliado en Francia y compañero de profesión y militancia política del padre de Manolín
    • Andaluce aún creía que el comunismo era un modo de justificar la existencia y darle un significado, lo que coincidía exactamente con lo que pretendían todos los credos religiosos: ofrecer una salvación y sosegar la angustia de un modo masivo.(p. 134) 
  • El imperceptible paso del tiempo
    • Cuando llega el momento de envejecer y comenzar a morir, el tiempo parece acelerarse en una monótona precipitación que lo hace inaprensible o inconsciente, pero cuando vuelve a nuestra conciencia nos encuentra ya viejos. La vejez llega en un instante y no depende de la edad. Hay gente que ha sido vieja desde la infancia. (p. 175)
  • Crítica a afirmaciones estúpidas de ciertos movimientos como por ejemplo ésta del animalismo: 
    • Comenzaba ya entonces la manía de los animales y del clima, una atmósfera opresiva que llevaría a aberraciones como confundir el tiro de mulas con el esclavismo o denunciar violaciones de gallinas en un gallinero.(p. 147), 
  • La nación en democraciaEspaña sin Franco iba a convertirse en una inmensa taberna para las masas europeas. (p. 149), 
  • La vida universitaria. Quizás éste sea el ámbito más conocido por Azúa y por ello al que dedica mayor espacio en las opiniones críticas que vierte al final de esta obra: 
    • La vida universitaria es un mundo ajeno sin apenas roces con el mundo real y verdadero. Se parece a la vida eclesiástica de los enclaustrados, en la que sólo importa lo que sucede dentro de la reclusión universitaria y entre los rijosos frailes, sus rencillas, sus venganzas, sus seducciones, sus abominaciones, pero con la diferencia de que el claustro universitario está persuadido de que puede cambiar el mundo. (p. 180) 
    • Hay que tener presente que, desde la muerte de Franco, la universidad española se había ido moralizando y al final ya sólo se enseñaba a ser demócrata, solidario, diverso sexual, respetuoso con el medio ambiente o agraviado por motivos de identidad nacional. Toda enseñanza seria estaba prohibida, había que hacer felices a los estudiantes, el suspenso era considerado reaccionario y el esfuerzo una práctica fascista. Desaparecida la lucha por la vida, la universidad se había convertido en un balneario. (p. 181) 
  • Médicos y muerte. La estación término de la vida, el final del tercer acto de la existencia se aborda por parte de los personajes de esta novela en frontal oposición a la dictadura médica empeñada en prolongar la vida a toda costa: Silvela, Josean, el propio narrador, desean ser soberanos en esa hora suprema, no desean fallecer en un hospital rodeados de tubos y de máquinas. Con inmensa sorna y no escasa acerva crítica el autor pone en boca de los médicos que en Hospital del Mar de Barcelona atienden al profesor Silvela que acaba de sufrir una trombosis la frase siguiente: 
    • queremos que el señor Silva Silvela viva muchos años y tenga una vejez feliz. Además, todo es gratis gracias al seguro médico, ese magnífico invento catalán. (p. 185) 
            El mismo Silvela Silva al verse visitado en el hospital por sus discípulos Josean, Hugo y el propio narrador, los despacha de su lado con estas palabras: 
    • y ahora, basta, ¡hala!, un par de besos, por favor, y adiós, no quiero volver a veros en lo que me queda de vida, me infectáis de sentimientos. Silvela estaba siguiendo su enseñanza y eliminando cualquier atisbo de emoción. Él prefería la caricatura antes que dar la menor ventaja a la muerte. Este desafío me ha parecido, años más adelante, algo profundamente castellano y ausente de otros lugares de la península. (p. 186)

Para finalizar

Muchas cosas además de la trama presentada y de los asuntos tocados por Félix de Azúa en esta novela de autoficción memorialista me han agradado. Ya he comentado anteriormente la estructura no lineal en forma de puzle desordenado siguiendo los caprichos de la memoria del narrador-autor-personaje que en el relato jamás es citado por su nombre real; tan sólo en un momento inicial de la narración -y luego también al final de la misma- Josean se dirige a él con el apelativo de Serenus Zeitblom, personaje de la novela Doktor Faustus de Thomas Mann. Al igual que  Serenus Zeitblom en la novela del premio nobel alemán cuenta cómo Alemania vendió su alma al diablo –el nazismo- por unos años de gloria, yo entiendo que bajo este apelativo Félix de Azúa quiere presentarse en Tercer Acto como alguien que está contando la deriva de Cataluña que en su opinión también ha vendido su alma a otro diablo no muy distante del anterior: el nacionalismo. 

Articulista en El País, Fundador de Ciutadans, Ciudadanos

El autor es académico de la Española desde el año 2015 donde ocupa el sillón 'H' sucediendo a otro catalán ilustre, el profesor Martín de Riquer. Su dominio y amor por la lengua castellana es perceptible en toda la novela. Utiliza un lenguaje hermoso con un vocabulario preciso y apropiado a aquello que designa lo que a veces le lleva a utilizar términos hoy algo en desuso pero muy ajustados a lo designado: Poterna (puerta angosta), derelictos (objetos abandonados por su primer propietario), gozque (perro), nosocomio (hospital de enfermos) y otros más. Junto a ello es destacable el culturalismo que rezuma toda la obra. Principalmente en el campo de la literatura como se ve por ejemplo en el ya comentado apelativo dado al narrador-personaje o en la imagen que viene a la mente de éste cuando se produce el reencuentro con los compañeros de juventud pasados ya muchos años: 

Recordé cuando el protagonista de Proust, en la Recherche, después de veinte años vuelve a encontrarse con los amigos de su juventud en un baile elegante y aquel reencuentro le parece como un efecto mágico, un portento, porque sus antiguos conocidos se esconden detrás de unas máscaras grotescas, ridículas, como de enanitos de cuento (p. 138)

Pero también en el campo de la pintura. En ésta es fundamental la alusión a la visión carnavalesca de la vida dada por Goya en una de sus pinturas, 'El entierro de la sardina', cuadro que muestra el último acto de disfrute de la vida carnavalesca. La alusión a este cuadro le sirve al autor-narrador para evidenciar la distancia que separaba la Barcelona que dejó en 1973 de la que se reencontró a su regreso en 1978: 

Yo había dejado una ciudad sórdida asediada por la presencia constante de los esbirros de la muerte, sus largos gabanes de paño gris en invierno, sus chaquetillas toreras de verano, pero ahora regresaba a una ciudad eufórica, con cabeza de cartón y signos anunciadores de la idiotez que sería la plaga mundial desde finales del siglo XX y estallaría en el siglo XXI. El célebre baile de la sardina, aquel amontonamiento de borrachos y monigotes presididos por una bacante bajo el estandarte de la sonrisa imbécil que Goya había eternizado, volvía a presidir una capital española. (p. 148)

En varios sentidos es una obra de final de ciclo, que dicen los futboleros, pues por una parte completa la autobiografía de la que el escritor llevaba ya dos entregas, y también el título -¡tan teatral y dramático!- viene a significar el final del ciclo de la vida del propio autor si bien afortunadamente aún no se ha producido pero que evidentemente por propia experiencia y observancia de la evolución del ser humano, intuye, no andará muy lejana. Azúa tiene 76 años y le deseo muchos más años de vida en los que prosiga dándonos obras clarividentes, irónicas y de crítico humor como ésta que he leído. 



10 ene 2021

Reto Serendipia Recomienda 2021

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Este Reto que desde hace ya unos años convoca Mónica Gutiérrez Artero lo completé con muchísimo gusto hará cosa de dos o tres años; el año pasado me apunté pero luego, no sé por qué, se me pasó y ni siquiera elegí los libros para realizar la segunda fase. Pero este 2021 no va a ser así. Este año pienso completarlo como es debido. Las bases completas del Reto se pueden ver en "Serendipia" que es como  Mónica denomina a su blog  


En síntesis el Reto consta de dos fases. En la primera hay que recomendar tres libros que te hayan gustado de manera especial para luego, en una segunda fase, leer tres de los libros propuestos por los otros participantes.

Mis tres recomendaciones son:


1.- "Ladrilleros" de Selva Almada. Una novela de iniciación o de aprendizaje en la que dos niños, amigos en la infancia, no podrán sustraerse al ambiente social y la trayectoria familiar de cada uno.









2.- "Pura pasión" de Annie Ernaux. Novela de autoficción. Hasta qué punto la atracción y la simple pasión pueden afectar la conducta de una mujer culta e independiente.









3.- "Nunca fuimos héroes" de Fernando Benzo. Novela negra policial. La lucha contra ETA vista desde la perspectiva policial. Muy interesante









Seguro que alguno de estos títulos os apetece, ¿no?

Los tres libros que voy a leer para cumplimentar debidamente este Reto serán las siguientes:

1.- "Las huellas de la vida" de Tracy Chevalier (recomendado por Nitocris de Un libro en un tris)

2.- "Zuleijá abre los ojos" de Guzel Yájina (recomendado por Laura de Niu de mones)

3.- "El molino del Floss" de George Eliot (recomendado por Marta Navarro de Cuentos vagabundos)