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28 may. 2015

Un vicio: 'Darse a la lectura' en "emBLOGrium" de mayo

4 comentarios:
Aunque un poco tarde por razones totalmente explicables y que el editor aclara en la "Carta al lector" con la que se abre este número de mayo de "emBLOGrium", aparece un artículo mío titulado 

que viene piripintado para un mes eminentemente lector cual es éste de mayo que acabará en un plis plás. Es por esto que no me resisto a no publicarlo también aquí, en mi blog, pues creo que ahora mismo es el momento de hacerlo y, si es de vuestro agrado, leerlo y opinar sobre él. Aquí lo dejo:


Angel Gabilondo, "Darse a la lectura"
Acaba abril, mes que el pasado día 23 celebró por todo lo alto al Libro.  Se abre paso mayo, cuando hace la calor y las Ferias del Libro florecen por doquier, en especial la de aquí, Madrid,  donde resido que desde el 29 de dicho mes y hasta el 14 de junio inundará de volúmenes los paseos del Parque del Retiro. Estos dos acontecimientos, dicen los expertos del sector,  suponen cerca del 70% de ventas de las editoriales españolas. Todo esto de los dineros está muy bien, aunque para mí lo esencial es la especie de locura, de afán por adquirir provisión suficiente de lecturas que se adueña de los lectores para el período de mayor luz, calor y tiempo vacacional que los mayos anuncian.
¿Por qué se desata esta fiebre, qué tiene la lectura para atraer a tantas personas? Mucho se ha reflexionado y escrito sobre el asunto desde siempre, aunque quizás sea ahora cuando la reflexión cobre más sentido, ahora que la proliferación de "pantallas" de las que avisaba Ray Bradbury ha pasado de amenaza virtual a real, y cuando los lectores, cual si fueran el personaje Guy Montag del film de Truffaut, son vistos poco menos que como apestados antisistema capaces  con su "vicio" de subvertir el orden icónico establecido.
El mundo hipócrita en que vivimos no deja de hablar con impostada voz de la importancia que tiene la lectura, aunque al tiempo presenta como lo más de lo más la hiperconectividad tecnológica que evitará por siempre jamás el aislamiento y aburrimiento humanos. Todo como si el solitario placer lector fuese exclusivamente un modo de escapar del tedio.  ¡Bendito aburrimiento -si así fuera- que propicia la reflexión al encontrarnos con nosotros mismos! ¿No será una falacia este mundo hiperconectado? Hoy es normal ver en una reunión de amigos o en el seno de una familia  a la mayoría de sus miembros conectados a la máquina diabólica del smart phone. ¿Quién está más solo: el lector o el que junto a otros se aísla embebido en su artilugio? 

Angel Gabilondo tiene un ensayo divulgativo en que reflexiona sobre la lectura. Lo titula sintomáticamente "Darse a la lectura" como si entrar en ella fuese un 'vicio', una adicción como la de darse a la bebida, que abocase al incauto lector a precisar cada vez más y más dosis a fin de satisfacer sus ansias. ¿Ansias de qué?, se pregunta este profesor de filosofía.

26 may. 2015

Juan Torregrosa Pisonero: "El funeral de los Aristegui"

2 comentarios:
La historia
El autor da en ésta, su tercera novela, un giro importante en su trayectoria literaria. El  nihilismo y la introspección característicos de sus anteriores narraciones dejan paso ahora a la presentación de la realidad más objetiva. Ya no estamos ante unas reflexiones emanadas del narrador-autor sino ante otra cosa.

Literatura de la crisis económica, España en crisis, Torregrosa Pisonero
La crisis económica es el tapiz sobre el que se proyecta esta historia
Juan Torregrosa Pisonero abandona la distopía que caracterizó "Ocaso en Shangai", su novela anterior, para presentar una foto fija del momento en que a los Aristegui -apellido familiar que da título al relato- les estalla en sus propias narices la crisis económica gestada en España durante los años finales de la primera década de este siglo. Estamos en el mes de diciembre de 2011 con toda la familia Aristegui reunida junto con los amigos mas allegados para despedir en su funeral al patriarca y generador del imperio económico familiar.

La accion se concentra en muy pocas horas del día 3 de dicho mes; en concreto, 7 horas y 39 minutos, desde las 10:31 de la mañana (¡es curioso este afán del autor por  esta precisión de cronómetro!) hasta las 6:10 de la tarde. Durante este corto período de tiempo conoceremos la problemática personal, situación económica, afanes y proyectos de los hijos, nietos, amigos, colaboradores y hasta el de algún acreedor de esta familia Aristegui elevada a las alturas de prosperidad económica por el fallecido, don Manuel Aristegui.

La técnica
Torregrosa presenta esta historia a través de la técnica de la focalización multiple o pluriperspectivismo. A través de ella logra sobrepasar la verosimilitud exigible a cualquier relato y despertar en la mente del lector la sensación de certeza y verismo. ¿Está contando el autor hechos realmentes acaecidos? No lo creo  sensu stricto, pero ya se sabe que los novelistas utilizan en sus relatos cortes y retazos vividos, leidos u oídos que con maestría fusionan en una buena historia como esta que, gracias al oficio cada vez mayor de Juan Torregrosa, casi se convierte en un docudrama de lo acaecido a muchas familias españolas de buen vivir y buen pasar económico con la llegada de la crisis.
Otro de los recursos interesantes en este relato es la presentacion alternante -una especie de contrapunto- del mundo interior de los personajes durante el funeral (sus recuerdos, y pensamientos) y el resonar del texto liturgico y palabras del oficiante que como una melodía muchas veces oída aparece y desaparece de nuestra conciencia.

21 may. 2015

"Ebrio de enfermedad" de Anatole Broyard

10 comentarios:
Feria del Libro, Salamanca, Día del Libro
Dibujo del salmantino Miguel Elías Sánchez Sánchez
Durante mi última visita a Salamanca, mi ciudad, resultó que en la Plaza Mayor estaba instalada la 35ª edición de la Feria del Libro. Aunque algunos salmantinos se quejan de que las casetas ocupen el cuadrado central de dicho lugar aduciendo que no permiten apreciar la belleza del monumento, a mí me parece que el lugar, la obra churrigueresca, se aviene perfectamente a lo que acoge en su seno: libros, dibujos, vida..., cultura, en definitiva.

Paseando por entre sus casetas sin meta alguna por mi parte tuve oportunidad de recalar en un puesto que compartían tres editoriales menores. Al hojear un ejemplar que aparecía en primer término en el expositor, el encargado allí de la editorial "Ediciones La Uña Rota"se dirigió amablemente hacia mí para hablarme de que aquello que tenía en las manos era poco menos que un tesoro. Lo dijo con tal entusiasmo, con tal convicción, que me interesé vivamente por sus palabras:
"El autor estaba gravemente enfermo y decidió escribir las impresiones que la enfermedad le sugerían. Es una belleza, poesía auténtica..."
Fue tal su manera de decirlo que me contagió unas irrefrenables ganas de comprobar la veracidsad de sus afirmaciones. El autor era un total desconocido para mí, razón por la que inquirí al amable vendedor:
"¿Este Broyard, quién es? No lo conozco". "Fue crítico literario en el suplemento literario de 'The New York Times' y también hizo sus pinitos en la creación. Además de estas impresiones personalísimas sobre el proceso sufrido debido a su enfermedad también escribió otro libro, éste mucho más biográfico -y rebuscando en el expositor me tendió un pequeño volumen- que se titula 'Cuando Kafka hacía furor' y que acabamos de publicar en nuestra colección".
¡Increíble, que ganas de leer algo de él! Y compré el que en primer lugar me había llamado la atención. ¡Un profesional de primera este empleado, directivo o lo que sea de la editorial Ediciones La Uña Rota!


EL AUTOR
"Lo que dijo la cistoscopia", artículos literarios sobre enfermedad
Al ser para mí Anatole Broyard un total desconocido decidí buscar sobre él. De mis pesquisas he sacado en claro lo siguiente; que nació en Nueva Orleans en 1920, que participó en la II Guerra Mundial conduciendo camiones, que al volver de pelear en Europa abrió una librería en el barrio neoyorquino de Greenwich Village y empezó a publicar relatos y ensayos en revistas comoThe Partisan Review o The New Republic; luego también dio clases en la Universidad de Columbia y en la de Nueva York al tiempo que dirigía el suplemento literario de The New York Times en el que al tiempo hacía públicas sus reseñas y comentarios sobre la literatura de allí y de acá (Europa). Por fin, Anatole Broyard obtuvo en 1987 o así la beca Guggenheim para escribir un libro, el que he leído, pues la enfermedad se le declaró en agosto de 1989 y le llevó a la tumba en el mes de octubre del siguiente año. Lógicamente el libro quedó inacabado. Sería su esposa, Alexandra Broyard, quien dio a la imprenta este texto junto a otros escritos que sobre la vida, la enfermedad y la muerte el crítico literario había escrito.


EBRIO de ENFERMEDAD
"En el verano de 1989, cuando me mudé de Connecticut a Cambridge, Massachusetts, descubrí que no podía orinar. Yo era como Portnoy, en "El lamento de Portnoy", que no podía fornicar en Israel. Siempre había querido vivir en Cambridge, y casi terminé convencido de que no podía orinar porque me había sorprendido el gozo, según la expresión de C.S. Lewis. Al igual que Israel para Portnoy, Cambridge era un lugar transcendental para mí" (pág. 60)

14 may. 2015

"Suite francesa" de Irene Nemirovsky. La película

13 comentarios:
Cartel de la película "Suite francesa", Michelle Williams

Acabo de volver a casa tras ver "Suite francesa" basada según reza su publicidad en la novela homónima que dejó inconclusa Irene Nemirovsky. Me he pasado la mayor parte del film rebuscando en mi memoria lo que había en la película de la novela de Nemirovsky. Salvo en escenas muy contadas (la larga fila de personas que llenan la carretera huyendo de los alemanes que se aproximan a París, el acaparamiento de alimentos que realizan algunas familias, los abusos de los soldados sobre las mujeres, la entrega voluntaria de alguna de ellas a la juventud del enemigo...) no era capaz de reconocer la larga historia que estaba contemplando dentro de mis recuerdos, los cuales conservaban dos momentos para mí fundamentales: la huída estrambótica y desordenada de los acaudalados franceses, y sobre todo el camino hacia el campo de concentración, o de exterminio, con que finaliza el relato separándose la madre de su hija por la brutalidad del ocupante pero teniendo ambas el mismo destino.

Irene Nemirovsky, "Suite francesa"
En casa he tomado el ejemplar de la novela que leí hace ya ocho años (se publicó por vez primera en 2004 a pesar de haberla escrito su autora antes de 1942, año en que murió. El manuscrito pasó mucho tiempo olvidado en un baúl hasta que la hija de la escritora a sus 90 años decidió abrirlo, encontrándose con esta novela en la que su madre relataba las diversas actitudes de los franceses de su entorno a la llegada de los invasores alemanes) y he comprobado -¡lo había olvidado por completo!- que el film es la adaptación a la pantalla de la segunda parte de la obra que Nemirovsky tituló "Dolce". Del resto de la novela el director, y co-guionista junto a Matt Charman, Saul Dibb, sólo ha ofrecido pequeñísimas pildoras de la primera y tercera parte. De la primera,"Tempestad en junio", imágenes que muestran a las masas que huyen de París al inicio de los bombardeos, el retorno de la zona libre a la ocupada de una burguesa francesa en busca de cachivaches cuyo valor es puramente sentimental, o la relación sexual de algunas jóvenes con los soldados nazis como se ve en Celine Joseph, personaje al que da vida la actriz Margot Robbie. De la tercera, "Cautividad", la autora sólo llegó a escribir un esquema argumental según el cual algunos personajes de la I y II partes deberían evolucionar; el film de manera muy libre crea a partir de ese esquema la secuencia final. De las otras dos partes -pues la idea de Nemirovsky era que la "Suite francesa" estuviese formada por cinco partes- sólo se conocen sus títulos: "Batallas" y "La paz".

11 may. 2015

E. L. Doctorow: "Homer y Langley"

5 comentarios:
Novela norteamericana actual, E. L. Doctorow
Desconocía por completo que esta novela de Edgar Lawrence Doctorow publicada el año 2009 se basase en algo realmente acaecido: la historia de dos estadounidenses,  los hermanos Collyer, Homer y Langley, hijos de una acomodada familia que hundía sus raíces en los primitivos colonos ingleses que llegaron a las costas del este de los actuales Estados Unidos. De sus padres recibieron una sólida formación universitaria (derecho e ingeniería) y no se les conoció ocupación alguna mientras vivieron pues las rentas que heredaron les permitieron hacerlo sin apuros económicos durante el resto de sus vidas. Vivieron en New York hasta 1947 y fueron acumuladores compulsivos, llegando a juntar casi 200 toneladas de diverso material en su casa de 4 pisos en el cruce entre la Quinta Avenida y la calle 128 en Harlem, Manhattan.

 A partir de esta realidad el escritor  novela la vida de estos hombres que, en mi opinión, simbolizan las dos vertientes en que se mueve el ser humano: el lado inmaterial representado en el hermano ciego que plasma por escrito esta historia que a la postre será lo único que quedará de ellos; y el lado material que personifica Langley en su papel de "rescatador de objetos" actividad que, paradójicamente, le sobreviene por sus anímicas heridas sufridas en la I guerra mundial. Como unidad, la pareja representa la absorción de que somos objeto por la sociedad material y materialista en que vivimos: una sociedad en la que prima el consumo de objetos pero que considera -¡y efectivamente lo es!- enfermiza su acumulación.

Mi comentario
Doctorow aunque se documenta concienzudamente no construye una novela al estilo de lo que hiciera Truman Capote en “A sangre fría”, fiel hasta el extremo a lo realmente sucedido. El escritor se sirve de la historia de los Collyer pero es consciente de la autonomía que tiene el género narrativo y de que él es el creador y muñidor de la historia escrita, vamos, que no está haciendo periodismo como en cierto sentido pretendía hacer Capote con sus novelas del llamado Nuevo Periodismo. Así

4 may. 2015

Javier Marías: Así empieza lo malo

7 comentarios:
La última novela de Javier Marías contiene profundas y muy sabias reflexiones, pero a mí la mayor parte de ella me ha sonado a dejá vu. Que Marías escribe maravillosamente es algo que cualquiera con dos dedos de frente sabe reconocer; también todos sabemos que no es un escritor fácil; que hace gala de una técnica excelente, increíble diría yo: que sus características digresiones son acertadas e inteligentes, y que así lo lleva demostrando desde hace años en relatos y también en artículos esparcidos por periódicos y revistas; etc. Sí, todo lo anterior es verdad, pero ¿qué hay de nuevo en este último relato?  En mi opinión no muchas cosas.
Javier Marías, Asi empieza lo malo, Shakespeare
Ilustración que figura en la portada de la novela de Javier Marías
Hace dos años y medio publiqué en este mismo blog una muy sentida reseña de "Los enamoramientos", su anterior novela, embargado entonces por la profunda emoción y la enorme satisfacción que me había producido su lectura. Para mí "Los enamoramientos" -y así lo expresaba allí- es una de sus mejores novelas después de "Todas las almas", "Corazón tan blanco" y "Tu rostro mañana". La altura literaria de esa narración fue puesta de manifiesto a través de los diversos reconocimientos, premios y galardones de que la novela fue objeto: Premio Lampedusa 2011 en Sicilia (Italia), Mejor Libro del Año 2011 según 'Babelia' (suplemento cultural del diario El País), o finalista del National Book Critics Circle Award a la mejor novela publicada en USA durante el año 2013. Acabo de releer lo que en ese post escribí y salvando las citas textuales todo lo dicho allí podría servir de comentario para esta última. Es más creo que en esa entrada señalé las principales características de la novelística de JM.

Una amiga y compañera de la tertulia literaria "más que palabras...", Mercedes, comentó en la charla que el pasado día 29 de abril dedicamos a analizar "Así empieza lo malo" (aquí puede leerse una breve crónica sobre esa reunión) que hace algunos años tuvo la oportunidad de compartir mantel con el afamado escritor. En el curso de esa comida el autor madrileño confesó que era consciente de que constantemente estaba escribiendo la misma novela: "Todas las almas". 

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