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28 sept. 2013

"Austerlitz" de W. G. SEBALD

1 comentario:
De la literatura que últimamente ha caído en mis manos, esta obra de W. G. Sebald nacido en Wertach, provincia de Allgäu, al sur de Alemania, el 18 de mayo de 1944, es la lectura que me ha resultado más dificultosa y al tiempo, una vez vencida ésta, más interesante. Es evidente que no me habría acercado a esta ¿novela? de no haber mediado mi pertenencia a la tertulia literaria "Más que palabras" pues fue allí donde se puso sobre la mesa este título como propuesta de lectura veraniega. Y como es de bien nacidos ser agradecidos, desde aquí mi agradecimiento por procurarme -y procurarnos- este descubrimiento.
La novela es la narración de la indagación de los orígenes del personaje Austerlitz que da título al relato, contada esta investigación por él mismo en conversación con un narrador que nos la transmite a su vez,  con lo que todo el texto es una auténtica 'mise en abyme' en la que las diversas voces narrativas surgen unas de otras al estilo del juego de las cajas chinas:
  • "A veces, dijo Lemoine, dijo Austerlitz, le parecía sentir allí arriba la corriente del tiempo en torno a su frente y sus sienes, pero probablemente, añadió, sólo era un reflejo de la conciencia que se ha formado en mi cabeza de las diversas capas que ahí abajo, sobre el suelo de la ciudad, se han ido superponiendo." (pág. 196)
  • "Lo que nos molestó especialmente, eso, dijo Austerlitz, observó Véra, fue el inmediato cambio a la conducción por la derecha." (pág. 123)
Junto a este continuado recurso, Sebald utiliza otros:
a)  Estructura formal, sin división en capítulos. Le sirve para remarcar su idea -fundamental en esta obra- de la inexistencia del tiempo: "para Austerlitz había momentos sin comienzo ni fin y que, por otra parte, toda su vida le parecía un punto ciego sin duración" (pág. 83). Y esto pese a que los encuentros entre el narrador-personaje (con casi total certeza el propio autor) y el protagonista (Austerlitz) se producen durante el espacio temporal de al menos 30 años (1967 - 1997). Que estos encuentros tengan lugar en localizaciones diferentes (la ciudad de Amberes, Londres, o Paris) poco importa dado que los espacios donde acaecen los sucesos entran a formar parte de ese continuum espacio-temporal:
 "siento casi físicamente cómo la corriente del tiempo se desacelera en el campo de gravitación de las cosas olvidadas. Todos los momentos de mi vida me parecen entonces reunidos en un solo espacio, como si los acontecimientos futuros existieran ya y sólo aguardaran a que nos presentáramos de una vez en ellos" (pág. 178).
b) Detallismo descriptivo exacerbado. Si algo hay que vencer en esta novela son las páginas iniciales del relato  en las que Sebald realiza prolijas descripciones de los distintos elementos arquitectónicos que conforman la fortaleza belga de Breendonk. Es tal el grado de detalle alcanzado que el lector -me refiero, naturalmente, a mi experiencia- entra en estado de incomprensión y sorpresa al no entender el porqué de tal procedimiento. Como es evidente, varias decenas de páginas después iremos desentrañando el propósito autoral que no es otro que profundizar en su idea de disolución temporal pues aquello que en el siglo XVIII fue creado como instrumento de defensa va a alcanzar otra utilidad en los años de la ocupación nazi, la de sede de las torturas del invasor; al tiempo este recurso también le sirve para  expresar que nada ni nadie está íntegro si  prescinde de -o  ignora- alguno de los elementos que lo conforman.
c) Utilización de fotografías como un elemento narrativo más
incorporado al relato. Se trata de fotografías antiguas, borrosas, o tomadas al azar de elementos perdurables como el empedrado de una calle. Con ellas Sebald pretende -esta es su obsesión- recuperar el pasado incorporándolo al presente del que, en su ideal de tiempo, sin lugar a dudas forma parte. Estas fotos, junto a otros elementos que aparecen en su literatura, llevan a algunos de sus estudiosos a clasificar este y otros relatos del escritor alemán dentro de la categoría de la "non-fiction novel".
d) Introducción de citas en el idioma del texto citado. Así sucede con algunos versos de poemas especialmente queridos para Austerlitz como estos de Thomas Merton: "And so I long for snow to sweep across the low heights of London" / "London a lichen mapped on mild clays and its rough circle without purpose…"(pág. 26). También cuando con Marie visita el zoo en París: "No era raro oír gritar en nuestros paseos a alguno de los niños, que los adultos siguen llevando al zoo: Mais il est oú? Pourquoi il se cache? Pourquoi il ne bouge pas. Est ce qu'il est mort" (pág. 182). Con esto, de nuevo, pretende incorporar al presente narrativo lo vivido en el pasado recordado.
e) Culturalismo.  Son numerosísimos los escritores, pintores, pensadores..., próximos o lejanos, cuyos nombres y/ u obras  aparecen citados (H. G. Adler, Balzac, Ibsen, Víctor Hugo, Turner, Campanella, Dan Jacobson, etc.) y  que contribuyen a esa sensación de totalidad y ruptura de fronteras de todo tipo [realidad / ficción; pasado / presente / futuro; localismo / universalismo; etc.] que Sebald logra alcanzar con su literatura.
Todos los procedimientos antes señalados están al servicio de esa investigación sobre la identidad personal de Austerlitz, que llegó a England en 1939 en un tren cargado de niños como él era entonces a quienes  sus padres querían salvar de la guerra que se avecinaba y que ya estaba a las puertas de la ciudad de Praga de donde partió. Su rastreo toca las penosas consecuencias que tuvo el nazismo sobre la población -especialmente sobre los judíos- que se vio afectada por el mismo. El nazismo -piensa Sebald- es el pasado que conviene asumir a los alemanes; y el momento desde el que lo aborda, el presente. 

Este presente recibe también su legión de reproches por parte del novelista:

  • El consumo de alcohol: "Con la cabeza apoyada en la pared y respirando hondo y despacio cuando me venían náuseas, llevaba observando un rato ya a los trabajadores de las minas de oro de la City, que a esa hora temprana de la noche acudían a su abrevadero habitual," (pág. 28)
  •  La manipulación de la historia por parte de los nacionalismos: "Nuestra dedicación a la historia, según la tesis de Hilary, era una dedicación a imágenes prefabricadas, grabadas ya en el interior de nuestras mentes, a las que no hacemos más que mirar mientras la verdad se encuentra en otra parte," (pág. 52)
  • El mundo de la educación, en especial el universitario: " en 1991, me jubilé anticipadamente, en parte, dijo Austerlitz, por la estupidez que, como me consta, se extiende cada vez más también por las universidades," (pág. 86)
  •  La arquitectura sin funcionalidad (el faraonismo): "El nuevo edificio de la biblioteca [se refiere al edificio Mitterand de la Biblioteca Nacional francesa], que, por su trazado, lo mismo que por su reglamentación interna, raya en lo absurdo y trata de excluir al lector, como enemigo potencial, era casi, eso, dijo Austerlitz, dijo Lemoine, la manifestación oficial de la necesidad que se anunciaba cada vez más insistentemente de terminar con todo aquello que tenía aún una vida en el pasado." (pág. 195)
Por último señalaré dos leitmotivs que surcan toda la obra:  el frío y el azar. El primero aparece reiteradamente como la melodía que acompaña la vida de estos seres que quieren conocerse verdaderamente a sí mismos. Es un frío que hay que reconocer, que forma parte de los hombres (en este relato se refiere a los alemanes), y asumirlo sin pretender equivocadamente ignorarlo porque el pasado no se volatiliza sino que conforma un todo con el presente:
 "Sabía que en el terreno sobre el que se levantaba la estación se extendían en otro tiempo prados pantanosos que llegaban hasta los muros de la ciudad, los cuales durante los fríos inviernos de la llamada pequeña edad glaciar, se helaban durante meses y en los que los londinenses patinaban, con patines de hueso atados bajo las suelas, lo mismo que los habitantes de Amberes sobre el Escalda" (pág. 92)
"Antes, dijo finalmente Austerlitz, había aquí [se refiere ahora a París] grandes pantanos, en los que la gente patinaba en invierno, lo mismo que ante la Bishop's Gate de Londres," (pág. 199).
Y el azar, que está en la base de la vida, es elemento recurrente. En la novela los encuentros entre los dos personajes protagonistas son siempre fortuitos y no preparados. Así sucede en la Central Station de Amberes en 1967 al inicio del relato; luego en la cafetería del hotel de Londres 20 años más tarde; y en general siempre: "nuestros caminos se cruzaron de una forma para mí incomprensible hasta hoy, en casi todas mis excursiones belgas de entonces, totalmente sin método." (pág. 19). Pero también toda la indagación que Austerlitz realiza sobre su identidad está regida por el principio de la casualidad -que no causalidad-, como puede verse cuando en 1992, casualmente, en la librería de su admirada dueña Penélope Peacefull, escucha una conversación radiofónica entre dos mujeres maduras que recordaban su exilio de niñas y este hecho provocó que en Austerlitz se desatase el pensamiento sobre sí mismo.

Resumiendo: Una literatura novedosa y difícil que merece una lectura por todo lo que encierra. La pena es que su autor nos abandonó en 2001, el mismo año en que apareció esta novela, al sufrir un accidente automovilístico consecuencia de la niebla en que su vehículo se vio inmerso. Paradójicamente W. G. Sebald luchaba todos los días por que la luz disolviese las zonas neblinosas del hombre. Es lo que tiene vivir, que es una azarosa sorpresa continua.



14 sept. 2013

Searching for Sugar man

4 comentarios:
Como el cine documental no es completamente de mi agrado, he tardado bastante en ver la película del director sueco de ascendencia argelina Malik Bendjelloul titulada Searching for Sugar man. Pero todo llega en esta vida y aunque los cines ya la han retirado (el film es de 2012), caritativos amigos me la han hecho llegar nada menos que en versión original con subtítulos en español. En mi proyección particular no sé qué c... pasó con los mismos que no aparecieron y disfruté de la búsqueda de Sixto Rodríguez en inglés. Me enteré de casi todo, algunas cosas entendiéndolas y otras -la mayoría- simplemente intuyéndolas. Pero lo mejor de todo son los temas musicales de este pedazo de artista que había "muerto" para la música -y para algunos también físicamente- en los años 70. ¡Qué temazos! Siete de ellos podéis escucharlos en este mismo blog en la página "Música que me gusta escuchar".

Esta película documento investiga sobre la fugaz aparición en los 70 del cantante mexicano-norteamericano Sixto Rodríguez en la ciudad de Detroit, quien vio dos discos publicados. Y ahí acabó su éxito; fue algo fugaz. Lo que él no sabía es que al otro lado del mundo en la segregadora Sudáfrica algunos de sus temas, en especial el titulado "Sugar man" se había convertido en una especie de himno contracultural, para más inri, dentro de la comunidad afrikaner. Los jóvenes afrikaners blancos cantaban estos temas pese a la oposición y censura de sus mayores que se los prohibían, consiguiendo lo que suelen lograr las prohibiciones, mitificarlos.
Conseguida la caída del régimen del apartheid, algunos reclamaron ver a Sixto Rodríguez en Ciudad del Cabo, y así en 1998 dio seis conciertos que alcanzaron cotas míticas para los sudafricanos, pues los padres podían enseñar en vivo a sus hijos e incluso algunos a sus nietos la música con la que vibraron durante los años oscuros.

Los vinilos guardan muchos secretos como el de Rocríguez

La calidad de los temas musicales, la sencillez de las personas que ayudan al director y guionista Malik Bendjelloul en su proceso investigador (las hijas de Rodríguez, algunos musicos que lo acompañaron, los editores de sus dos discos, etc.) y la calidad de las imágenes hicieron que Searching for Sugar man obtuviese el Óscar a la mejor película documental del año 2012.

Si podéis verla, fantástico; y si no, al menos disfrutad de una magnífica voz y una música excelente.

12 sept. 2013

Poesía de hoy y Poesía de siempre

6 comentarios:
Poetas de hoy hay muchos, pero populares muy pocos. Joaquín Sabina sin duda es ejemplo de poeta que aúna ambas  características. Según su voz de cantante ha ido menguando, ha crecido su  voz poética. Su libro "Ciento volando de catorce" publicado en 2001 es demostración de que los formatos tradicionales (soneto en este caso) no están reñidos con el éxito y más cuando su autor, convencido ya quizás de que la canción entonada le ha vuelto la espalda, se ha centrado en la declamación de sus textos, en especial los de este libro que va ya por su 16ª edición.
Los poemas tocan la mayoría -si no todos- de los temas característicos de Sabina: el alcohol, la fiesta de los toros, el sexo de urgencia, el amor, la calidad de ciudadano, la política, la amistad sincera, etc., etc. Oírlos recitados por el propio Joaquín es un disfrute tremendo. En You Tube hay muchos vídeos referidos a este poemario. Yo he elegido éste que contiene 36 de los cien sonetos, pero he escogido como poema inicial el que dedica al gran maestro  Antoñete, aunque es recomendable escuchar todos los que le siguen y anteceden.

Y de los poetas de ayer qué voy a decir, populares hay muchísimos y escoger uno por eso de completar el título elegido es costoso. Pero con todo y con eso me lanzo al ruedo y hoy elijo a Manrique, el buen hijo que a la muerte de su padre le compuso esas 40 coplas magníficas que de tanto leerlas y comentarlas me acompañan desde hace muchos años.

Muchos intérpretes han declamado y entonado los 480 versos que las componen. Entre ellos Paco Ibáñez destacó durante años, pero sin duda Amancio Prada le ha dado un tono más cercano a nuestros gustos actuales. Su actuación en el teatro de la Abadía el año 2011 es la que pongo aquí arriba.

Pero la poesía es sobre todo texto. He aquí completo el de las Coplas a la muerte de su padre. De las cuarenta, para los premiosos, recordaré la primera y la última, magníficas ambas:

      COPLA I                                                                      COPLA XL

Recuerde el alma dormida,                                           Así, con tal entender,
avive el seso y despierte,                                              todos sentidos humanos
contemplando                                                             conservados,   
cómo se passa la vida,                                                 cercado de su mujer,    
cómo se viene la muerte                                               y de hijos, y hermanos,  
tan callando;                                                                y criados,
cuán presto se va el plazer,                                          dio el alma a quien gela dio,            
cómo después, de acordado,                                        el cual la puso en el cielo  
da dolor;                                                                    en su gloria.   
cómo, a nuestro parescer,                                           Y aunque la vida perdió,    
cualquiera tiempo passado                                           nos dexó harto consuelo    
fue mejor.                                                                  su memoria.


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