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28 ago. 2019

A pares I: Chester Himes: "Algodón en Harlem" y Anne Holt: "La diosa ciega"

9 comentarios:
Es el verano época propicia para lecturas más livianas, más breves y más seguidas, de manera que éstas, una vez realizadas, se me suelen ir amontonando sin haber hecho reseña alguna de las mismas. Es cierto que no todo lo que leo lo reseño, pero entre las muchas hechas durante estos meses de calor me gustaría dar noticia, siquiera breve, de algunas de ellas. Lo haré por parejas pues mi idea es sólo dejar constancia de sus títulos, de sus autores, y de algún pequeño detalle significativo más. Inicio pues con esta entrada esta serie de reseñas que denomino “A PARES”.


"Algodón en Harlem" de  Chester Himes

Novela negra norteamericana, discriminación racial,

La pareja de detectives policiales de color Grave Digger (Sepulturero) Jones y Coffin (Ataúd o Ataúdes) Ed Johnson indagan en esta ocasión unos asesinatos que en el curso de la investigación llevarán asociados la extraña pérdida, búsqueda y comercialización de una bala de algodón en el Nueva York de los años 40 (la verdad es que no se precisa la década en que transcurre la historia) aproximadamente. El reverendo O'Malley que preside una de las múltiples iglesias baptistas que adornan el Harlem neoyorquino está comercializando bajo el eslogan de "Regreso a África" unos viajes para la gente de color en busca de sus raíces. Cada viajero ha de pagar la abultada cifra de 1000 dólares en cuya cantidad se incluye el pasaje en un moderno trasatlántico hasta un país africano en el que se les darían unas hectáreas de tierra, unos cuantos aperos de labranza y animales de carga para poder establecerse allí y labrarse el futuro que les hurtaron los blancos cuando sus antepasados fueron esclavizados  y enviados a Norteamérica. La inocencia de la gente hace que en las arcas de la supuesta benéfica organización de O'Malley se hayan acumulado 87000$. Pero todo es un auténtico fraude que provocará el robo de esta cantidad y una serie de muertes.

Los detectives Coffin Ed y Grave Digger, burdos, toscos, pero muy efectivos, investigarán la misteriosa desaparición del dinero y los asesinatos anejos a la misma. Chester Himes presenta aquí una novela negra en los términos ya habituales en su novelística:
  • Estilo 'hard boiled':
"—Lo que más necesitan los barrios bajos norteamericanos es aseos —contestó Coffin Ed.
"Husmeando los olores a comida, cópulas, menstruación, excrementos, orines de gato, masturbación y la vaharada de vino rancio y tabaco negro, Grave Digger replicó:
"—Eso no valdría para gran cosa.
", pág. 72)
  • Erotismo en línea con el estilo antes señalado, un estilo que hoy no pasaría el filtro de lo políticamente correcto. El autor que tuvo que salir de su país definitivamente en 1956 harto del racismo que allí imperaba, hoy sería objeto de persecución por parte de movimientos intrasigentes y revisionistas que gozan, inexplicablemente en mi opinión, de buena salud. Afortunadamente en 1967, fecha de publicación de la novela, la sociedad tenía asuntos de mayor enjundia entre manos y la corrección política no formaba parte de ellos:
"Iris arrojó a un lado la revista y se incorporó. Llevaba un vestido de seda estampada y la falda se le subió, mostrando unos suaves muslos color amarillo crema por encima de las medias de nylon.
[…]
De la mujer emanaba un mareante olor a sexo húmedo, a sudor y a perfume.
—¡Maldita puta! —graznó el policía." (págs. 99 y 104)
  • La música de jazz que suele sonar en los clubs que frecuenta la población negra:
"Sonaba una pieza de Ray Charles
De pronto los dos se pusieron a escuchar atentamente la pieza que estaba sonando.
—Pres —reconoció Grave Digger, utilizando una mano como pantalla de la oreja—. Y Sweets.
—Y también Roy Elridge —añadió Coffin Ed." (pág. 148) 
"El piano sonaba frenéticamente, el saxofón gemía con ritmo afrodisíaco, el contrabajo latía de forma sugestiva, la trompeta sonaba imperiosa y la guitarra suplicaba" (pág. 218)
  • La gran ciudad:
"La ciudad vivía, respiraba y dormía como de costumbre. Había gente que mentía, robaba, estafaba y asesinaba; gente que rezaba, cantaba, reía, amaba y era amada; y gente que moría y hacía. El pulso de la ciudad seguía igual. Nueva York. La Gran Urbe." (pág. 141)
  • Los coches:
"El «Chevrolet» —el «Cadillac» del pobre— era exactamente igual a los otros cientos de coches de la misma marca que hay en Harlem" (pág. 129)
  • La reivindicación social de su pertenencia a una clase desfavorecida y perseguida por tenérsela siempre bajo sospecha. En otras reseñas sobre otras novelas de este inmenso escritor aludo a lo poco que ha cambiado el panorama en USA respecto a esta discriminación [leer reseñas aquí y aquí]:
"Por los altavoces sonaba la tonante voz de un orador:
—Hombre blanco: nos has hecho trabajar de balde durante cuatrocientos años. Ya es hora de que pagues..." (pág. 169)
Las anteriores características unidas a un sentido del humor muy Chester Himes hacen que la novela se lea con muchísimo gusto. No en balde el escritor fallecido en Moraira (Alicante, España) en 1984 y enterrado en el cementerio municipal de Benissa forma junto a Raymond Chandler y Dashiel Hammett el tridente de la novela negra clásica norteamericana.




"La diosa ciega" de  Anne Holt

literatura noruega, movela negra escandinava, novela negra noruega

Creo haberlo comentado ya en otras ocasiones. Me gusta leer durante mis viajes algo relacionado con el lugar o lugares que voy a visitar. Este verano he paseado con gusto infinito por los fiordos noruegos. Correspondía pues buscar alguna lectura surgida de ese país nórdico. Puesto a buscar me centré en la novela negra de la que los europeos más septentrionales son maestros indiscutibles. Quería, además, acercarme más a la realidad del país que iba a visitar: necesitaba autores noruegos, no me valían los suecos que son quienes llevan la delantera en ficción de suspense, thriller y detectivesco-policíaca. Busqué y pronto me fijé en una escritora, Anne Holt, que antes de dedicarse a la narrativa había sido durante unos meses Ministra de Justicia en su país. Si había sido Ministra de Justicia -pensé- debía de conocer a la perfección los entresijos de su administración y además sabría de asuntos que acontecen en localidades noruegas: en Oslo, en Bergen, en Stavanger…, ciudades por las que iba yo a deambular.

Anne Holt es escritora prolífica desde que en 1993 publicó "La diosa ciega", primera entrega de la serie protagonizada por la subinspectora Hanne Wilhelmsen. La serie consta hasta la fecha de 11 títulos, siendo el último del año 2015. A partir de 2001, paralelamente a las historias de la afamada policía, comienza a publicar otras protagonizadas por el inspector Yngvar Stubø y la criminalista Inger Johanne Vik. Por ahora esta segunda serie la forman cinco títulos, el último del año 2012. Pero Anne Holt no se conforma con los héroes de estas dos sagas, en 2010 inauguró una nueva serie escrita al alimón con su hermano Even Holt protagonizada por otra pareja de detectives, la doctora Sara Zuckerman y su padre Ola Farmen, que por ahora consta de sólo dos entregas.

En mi caso decidí comenzar por el principio y leer la primera novela que salió de su pluma. La he leído y me sirvió para lograr perfectamente mis objetivos: revelarme datos sobre la manera de vivir de los noruegos, entender algo de la organización de sus escasas ciudades y entretenerme con la historia que me propusiese. Éxito total.

Lo interesante de esta novela es lo bien que muestra los entresijos de la justicia criminal noruega pues aunque el relato lo escribió tres años antes de ocupar brevemente el puesto de Ministra de Justicia (de noviembre de 1996 a febrero de 1997) en esa época ella era asesora legal como abogada del cuerpo de Policía noruego. O sea que sus conocimientos de las profundidades de la justicia en su país las conoce -y las muestra en esta narración- a la perfección.

Tiene pues la novela mucho de base real como puede verse de lo dicho en el párrafo anterior. La figura de la protagonista, Hanne Wilhelmsen, bebe en la biografía de su creadora. Así vemos lo exigente que es consigo misma, las relaciones muy profesionales con sus compañeros y la muy sincera y estable que mantiene con su pareja, una médica, de la que porta "el anillo de su dedo anular, la única joya que llevaba y que le había regalado su pareja cuando se fueron a vivir juntas a los diecinueve años". Anne Holt en su vida real vive junto a su pareja Anne Christine Kjaer y su hija Iohanne.

La novela, además de la muy entretenida y muy bien llevada historia policíaca que plantea, esparce a lo largo de la narración referencias literarias, algunas poco conocidas como la que hace al escritor estadounidense Odell Gabriel Scott, si bien la mayoría son muy conocidas por los lectores como la que hace al "Ulises" de James Joyce ("Por séptima vez empezó a leer el libro que tenía en el regazo, el Ulises, de James Joyce") ya un tópico cuando se quiere señalar la dificultad de una obra y lo inalcanzable que es darle fin.

Abundan más las alusiones a la música, ámbito en el que la protagonista se mueve con soltura manifestando en más de una ocasión el aprecio que siente por la música rock que escucha preferiblemente durante sus desplazamientos en coche:
"Tina Turner berreaba un poco demasiado alto «We don’t need another hero» […] puso a Bruce Springsteen a todo trapo" (pág. 240 y 243)
Pero sin lugar a dudas lo que más me gustó de compaginar mi visita a los fiordos noruegos con la lectura de esta novela noruega fue comprobar por ambos lados ('in vivo' e 'in dicendi') que sí, que los noruegos son seres que gustan de vivir aislados en casas hechas al estilo tradicional (cabañas), que la abundancia de nieve les lleva a que esquiar sea más que un deporte una manera cómoda de desplazarse, y que las pocas horas de luz durante el largo invierno provoca en muchos de ellos problemas de depresión mental que camina al lado o muy cerca de su desmedida afición al consumo de alcohol. La violencia que muestra esta novela surge no pocas veces del alcoholismo en que viven inmersos muchos de los personajes.

Sin duda leeré alguna novela más de esta novelista, profunda conocedora del funcionamiento de la Justicia ('la diosa ciega') en su próspero país.

23 ago. 2019

Quentin Tarantino. "Érase una vez en... Hollywood" ('Once upon a time... in Hollywood')

4 comentarios:
Todos los veranos aprovecho para frecuentar las salas de cine y así escapar de los fuertes calores. Este año no he ido tantas veces al cine, quizás porque las olas de calor las he esquivado viajando y teniendo la suerte de que cuando yo andaba por un lugar el calorazo se cebaba con el que acababa de abandonar, sucediendo al revés cuando retornaba. Suerte, puro azar. En fin, así es la vida. Pero sí he visto alguna película que me ha impactado, como ésta que vengo hoy a reseñar

Brad Pitt, Margot Robbie, Leonardo di Caprio
Nunca acabaré de entender por qué en España, aparte de doblar a nuestro idioma las películas, modificamos a nuestro antojo sus títulos. En el film que nos ocupa la traslación al castellano en mi opinión no es para nada acertada. Es cierto que la diferencia parece menor pues sólo varía en anteponer la preposición 'en' a los puntos suspensivos del titular. Pero no es así, pues de tal variación resulta una distinta intelección del sentido del mismo que estriba, nada más y nada menos, en presuponer que nos movemos en el ámbito de la realidad cuando leemos la traducción al español siendo todo lo contrario -la pura ficción- al entender lo que resulta de la disposición de las palabras en inglés.

Parece una tontería, pero no es tal cosa. Intentaré que la cuestión quede clara tras la lectura de esta entrada. Vamos allá.

Estamos en 1969. Es verano. El calor es asfixiante. En Los Ángeles y en general en toda California el movimiento hippy está en todo su esplendor. El amor libre, la vida en comunas, el consumo de drogas, la ruptura con las normas es practicado por los jóvenes del momento. En este mismo lugar, en Hollywood, y en este mismo momento la televisión está provocando un cambio en los hábitos de consumo ficcional muy importante. El viejo Hollywood de películas entrañables en blanco y negro de los años 40, de technicolor y cinemascope de los 50 y 60 está empezando a ser arrinconado por un fenómeno emergente: la televisión y sus seriales.

En este Hollywood de finales de los sesenta vemos a Rick Dalton (Leonardo di Caprio) una estrella de la televisión en horas bajas famoso por el personaje que representa en series de western. Va acompañado de su doble y amigo Cliff Booth (Brad Pitt). Los dos intentan abrirse camino en el mundo de Hollywood que respira momentos de cambio. Marvin Schwarz (Al Pacino), el agente de Rick intenta introducirlos en papeles aunque sean secundarios de espaguettis westerns que en ese momento están rodándose en Italia o Almería. Rick no desearía salir de Hollywood pues él lo que quiere es ser una estrella como su admirado Roman Polansky (Rafal Zawierucha) casado con la bellísima actriz Sharon Tate (Margot Robbie).  Próximos al Hollywood donde estos jóvenes intentan abrirse camino pululan las comunas hippies, una de ellas es la que lidera Charles Manson (Damon Herriman); una de sus seguidoras es el personaje que realiza Dakota Fanning, una chica menor de edad que propondrá practicar sexo a Cliff Booth, algo a lo que él se niega porque no quiere problemas. Ella simplemente piensa que es el pago que le debe por haberla llevado en auto stop hasta el lugar donde ella reside con el resto de jóvenes.

Al tiempo que esto sucede en California, en Nueva York se está preparando, realizando y acabando de haber tenido lugar el Festival de Woodstock que durante cuatro días de agosto (15 a 18 de agosto de 1969) ha reunido en una granja del condado de Nueva York de 240 hectáreas a cientos de miles de hippies en un festival de música rock. La oposición de los jóvenes a la guerra de Vietnam y el cuestionamiento a la autoridad del presidente Richard Nixon estaban también en la base de esta movilización nunca hasta entonces vista. La música de esta época presente en este evento que tanto revolucionó la manera de vivir de la sociedad occidental es agasajada por Tarantino en su película. Para los españoles es una más que agradable sorpresa ver al actor Brad Pitt circulando por las autopistas de Los Angeles con el fondo musical de "Bring a little lovin'" en la voz del cantante de Los Bravos Mike Kennedy. ¡Uf, es fantástico!


La B.S.O. que muestro contiene los 35 temas que aparecen en la película. Son temas y autores clásicos de la cultura pop que el director del film ha asimilado y que conforman de manera indisoluble la mayoría de sus grandes películas ("Kill Bill", "Pulp fiction", "Reservoir dogs", etc.). En "Once upon a time... in Hollywood" aparecen entre otros Bob Seger (‘Ramblin’ Gamblin’ Man’), Deep Purple (‘Buffy Sainte-Marie’), Paul Revere And The Raiders (‘Good Thing’) Simon And Garfunkel (‘Mrs. Robinson’), Los Bravos (‘Bring A Little Lovin’), Neil Diamond (‘Brother Love’s Traveling Salvation Show’) y José Feliciano (‘California Dreamin’).

El momento climático de la película de Tarantino de 159' de duración se produce precisamente a finales de ese mes de agosto de 1969, concretamente el día 29, cuando la colonia de Cielo Drive, en Benedict Caynon, al norte de Beverly Hills, donde Rick Dalton se ha comprado una casa y donde reside el matrimonio Polansky es asaltado por un grupo de hippies que cuestionan el consumismo y estilo de vida que los filmes protagonizados por estas estrellas del celuloide transmiten a la sociedad. El episodio que se vivió en esa casa ese día me ha hecho recordar la novela "Las chicas" de Emma Cline que leí con mucho gusto hará algo más de dos años [leer aquí reseña de la misma]. En ella la autora ponía el foco en una de las chicas que pululaban en torno a Charles Manson y que claramente había sido abducida por la personalidad atrayente de este líder de la secta constituida en torno a él. Viendo la película de Quentin Tarantino no podía quitarme de la cabeza el recuerdo de esta joven protagonista de la novela. Su personalidad y características he creído verlas esparcidas por varias de las chicas que forman esa comuna hollywoodense.

Rick Dalton, Sergio Leone, Clint Eastwood, Sharon Tate
Todo el film es un auténtico homenaje al mundo del Cine. Diríase que entramos en el ámbito de la metaficción, del cine dentro del cine. Vemos discurrir la vida corriente de profesionales de este mundo: Rick con sus deseos de triunfar pese a todo, Cliff que ve declinar su estrella y se resiste a ello, Sharon Tate que asiste gozosa a sus primeros éxitos en la carrera cinematográfica que está emprendiendo al lado de su marido Roman Polansky...; y también escuchamos los ecos y alusiones directas a mitos del Cine del momento admiradísimos por el director Quentin Tarantino: Sergio Leone, el famoso director italiano de spaghetti westerns rodados en su mayoría en Almería (España); Clint Eastwood, actor apreciadísimo por Tarantino, que saltó al estrellato con estas películas; el gran Steve McQueen, a quien se evoca indirectamente desde el personaje realizado por Brad Pitt; las películas de Bruce Lee cuyo personaje aparece encarnado por Mike Moh; y así.

También se hace ver la competencia que este Cine de gran formato está recibiendo por parte de la televisión cuyas series ya convocan alrededor de la pequeña pantalla todas las noches a toda la familia e incluso a aquellos, como los jóvenes de la Comuna hippie, que en apariencia al menos cuestionan las bases de la sociedad americana pero que no se pierden ninguna noche el capítulo correspondiente de la serie "F.B.I.", de "Lancer" (serie semejante a 'Bonanza' o 'El gran Chaparral') o de "El avispón verde" que durante una temporada protagonizó con éxito mediano el gran Bruce Lee. Tarantino, con estas referencias, realiza también un cálido homenaje a estas pioneras series televisivas que abrieron el paso a las actuales contra las que Hollywood hoy día no sólo ya no lucha sino que es él mismo quien las promueve, produce y protagoniza.

"Érase una vez..."
La ficción que mezcla lo real y lo inventado, que nace de lo real pero que lo transforma y lo modifica convirtiéndolo en algo que ya no es lo que fue aunque lo recuerde, lo evoque, lo homenajee, lo agasaje, le haga un tributo de admiración, lo elogie, lo ensalce, lo enaltezca, lo alabe... Pero ya no es lo que fue en realidad. Y eso este filme nos lo recuerda. Y a mí me ha encantado la maestría con la que Tarantino nos rompe la cintura con los quiebros y regates que tan magistralmente practica en este noveno film de su carrera cinematográfica. De aquí el interés que en mi opinión tiene la ubicación de esos puntos suspensivos pues como digo al inicio de esta entrada de estar en un lugar u otro nos ubicamos en la ficción o en la realidad. En esta ocasión, tal y como suele acostumbrar hacer el director de la película nos movemos en la pura ficcionalidad nacida de un hecho real, sí, pero no atenida con pelos y señales al mismo.

"Once upon a time... in Hollywood"


18 ago. 2019

Danilo Kiš: "Salmo 44"

2 comentarios:
Las lecturas y zascandileos literarios veraniegos tienen como resultado el afloramiento de no pocos nombres de autores y títulos de obras que por hache o por be leí hace algún tiempo y que yacen allí en el fondo sin fondo de la memoria. Rebuscando en ella me he topado con esta durísima e impresionante obra de Danilo Kis, un escritor necesario. 

[La reseña que a continuación reproduzco apareció publicada en el blog, hoy inactivo, de "El Club de los 1001 Lectores"]

editorial Acantilado
Título: Salmo 44
Autor: Danilo Kis
Editorial: Acantilado
Páginas: 125
ISBN: 978-84-16011-29-2
Lo primero que hice nada más finalizar la impactante lectura de este breve relato fue buscar el Salmo 44que da título a la novela. El tal salmo, junto a otros 149, forma parte del Libro de Salmos del Antiguo Testamento perteneciente a los Libros Sapienciales. Consta de 27 versículos en los que el pueblo de Israel, tras mostrar su amor y servicio constante a Dios, se lamenta de que éste no los socorra ahora que lo necesitan especialmente: “Nos entregaste como ovejas al matadero/ y nos dispersaste entre las naciones; / … / Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos, / a la risa y al escarnio de los que nos rodean; / hiciste proverbial nuestra desgracia / y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo”.


Finaliza el Salmo con unas preguntas –auténticas imprecaciones- a un Dios ausente, ciego y sordo: “¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? / ¡Levántate, no nos rechaces para siempre! / ¿Por qué ocultas tu rostro / y te olvidas de nuestra desgracia y opresión?

Sinopsis:
En el campo de exterminio de Auschwitz a uno o dos meses de su liberación definitiva por los aliados Zana, Marija y Polia se preparan para escapar antes de que los nazis decidan acabar con todos los encerrados allí. Polia está gravemente enferma por lo que Zana decide dejarla (de hecho muere en su jergón antes de la huída). Las otras dos mujeres más Jan, el niño de pocos meses que ha tenido Marija, fruto de su relación con otro preso, Jakob, médico ayudante forzoso del doctor Nietzsche, aguardan para emprender la huída la señal que les hará Mask, auténtico Deus ex Machina, que mueve los hilos de la resistencia en el campo pero del que nadie sabe nada ni conoce su cara.

Durante las dos o tres horas que deben transcurrir antes de iniciar la marcha, Marija dormita y los recuerdos acuden a su mente de manera desordenada: La vida en el gueto antes de su traslado en un tren de carga hasta el campo de exterminio, las filas de cuatro en fondo que dirigen hacia las “duchas” de las que nadie regresa, el encuentro íntimo con Jakob, la comunicación de que lleva un hijo suyo en su seno, la tremenda dificultad con que dentro del campo se viven
las acciones más corrientes (cambiar y secar los pañales de un niño, tener la menstruación, etc.), los insultos recibidos por Marija diez años atrás de sus compañeros de escuela, etc. Estos recuerdos aparecen y desaparecen de su mente en contrapunto con el momento real que está viviendo.

Comentario:
Si tuviese que dar en muy pocas palabras mi impresión sobre las escasas 120 páginas que componen esta novela diría lo siguiente: Cruda y dura narración en la que vemos cómo el ser humano a pesar de haber sido reducido a la condición más terrible e inmunda que se pueda concebir puede siempre elevarse, liberarse y recuperar su condición y dignidad humanas.

Si bien hay una gran dureza en todo el relato, el capítulo 9 que cuenta las degollaciones y descuartizamientos de los cuerpos sin vida antes de arrojarlos al helado río Danubio es especialmente horripilante. Estos brutales hechos se los cuenta a Marija el marido de su tía Lula cuando ella la va a visitar a su casa. ¿Dónde se sitúa esta acción? Aunque no se explicita la localidad donde sucedieron, algunos detalles como las referencias al muro verde y estar al borde del Danubio me lleva a creer que ocurrieron en un gueto de los muchos que existieron en los países invadidos de Europa Central durante los años de la II Guerra mundial. Me siento tentado a pensar en el de Budapest pero por las fechas (el gueto de Budapest sólo existió desde finales del mes de noviembre de 1944) y por la nacionalidad del escritor -serbio de Subotica en la Vojvodina- me inclino más por el de la localidad serbia de Novi Sad, aunque sin poderlo afirmar con certeza.


Los temas:
El gran tema de esta novela es el de la esperanza. La esperanza cimentada en la liberación que se adivina ya próxima y que alcanza su concreción mayor en el pequeño Jan concebido dentro del horror del campo de exterminio pero a partir de un acto de amor libre deseado por ambos, Marija y Jakob. Estamos ante el encuentro entre Eros y Tánatos: “la presencia de la muerte parece que siempre reta al amor a cruzarse con ella y acoplarse para que de una vez por todas uno de los dos enarbole la bandera victoriosa” (p. 44). En esta ocasión será el amor quien triunfe.

Desde un punto de vista más amplio la esperanza se explicita ya desde el principio cuando leemos como “Los cañones abaten lentamente el parapeto de hormigón armado de la espera pasiva y de la resignación con el destino” (p. 12). Se produce un acto de rebelión en estos judíos presos que se han dejado llevar como ovejas al matadero, convertidos en animales-humanos, y que ahora ante el sonido de los “cañonazos que anunciaban el terrible amor de las naciones” (p. 108) deciden levantarse y actuar como hombres libres llenos de esperanza, y de temor, pues la muerte siempre está ahí. Zana ante la muerte inevitable de la tercera compañera en la proyectada huída le dice a Marija:

Ahora ya muere el hombre. ¿Lo entiendes? El hombre y no el animal. Hasta ahora moría el animal. Así, creo, era más fácil morir” (pp.18 y 19)

Es una rebelión ante el futuro inevitable pero también ante el estigma del judío errante e irredento que recoge el título de la novela al enlazar con el Salmo 44 bíblico. La vehemencia con que en el salmo sapiencial se arremete contra Dios ante su dejadez: “¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? / ¡Levántate, no nos rechaces para siempre!  / ¿Por qué ocultas tu rostro  / y te olvidas de nuestra desgracia y opresión?“, la recoge este diálogo mantenido entre Zana y Marija sobre la creencia en Dios:

-Un Dios de esperanza y de amor –dijo Marija-. ¿Y cómolo querrías tú?
-¡No lo querría! –contestó Zana- ¡Esperanza y amor sin Dios! Para no tener que rezar ni darle gracias a nadie… Y que no sea a mi imagen. Porque entonces también podría parecerse al doctor Nietzsche. Y a Hirsch. ¡Oh, no! Muchas gracias!
-Bien –dijo Marija-. Mi Dios se llama Jan. Mi hijo. (p. 89)

Danilo Kiš, Danilo Kis, escritores judíos, escritores serbios

Danilo Kiš, autor de la novela Salmo 44

Otro asunto que se trasluce es el de la Memoria. A Marija, cuando niña, su madre quería hacerle vivir una realidad falsa ocultándole los motivos por los que ella y los judíos sufrían desprecio y agresiones. Cuando al final del relato, en el Epílogo, vemos a la familia al completo (Marija, Jakob y el niño Jan) visitando el campo de exterminio al celebrarse el 5º aniversario de su liberación, entendemos que estos jóvenes padres no quieren que a su pequeño le suceda lo que les ocurrió a ellos. Saben que si no ocultan a su hijo lo que ellos vivieron evitarán en lo posible su repetición.

También, aunque muy tangencialmente, hay una leve referencia al asunto del sionismo en el relato. Así lo quiero ver en la separación, una vez ya libres, de Zana y Marija. Zana cuando Jan nació lo recibió con la expresión: “Premier-né d’Israel”, por lo que entiendo que ella es una defensora de lo que 3 años más tarde se plasmaría en el nuevo estado de Israel. Sin embargo Jakob, cuando está recuperándose aunque emocionalmente abatido en el hospital militar, rechaza la oferta que le presentan de irse a Israel. Para él como para Marija lo importante no es la raza, ni la religión…, lo importante son las personas.

Aparece asimismo la justificación filosófica de los postulados que sostienen opresores (los nazis) y oprimidos (los judíos presos en Auschwitz. Tal justificación he querido verla en la conversación que en el capítulo 3 mantienen Jakob y el Dr. Nietzsche, conversación que discurre bajo conceptos filosóficos que se asocian con figuras de pensadores como Shopenhauer (voluntad, idealismo y pesimismo profundos), Nietzsche (el superhombre, la muerte de Dios, la voluntad de poder y el eterno retorno de lo idéntico) y Bergson (intuición, conciencia, risa, libertad). El siguiente fragmento de la novela creo que expone bien a las claras la posición de cada uno de los actores:

- ¿Sabe usted cuál es la situación en los frentes? –dijo.
- Algo se murmura –contestó Jakob.
- Por desgracia es cierto –dijo el doctor Nietzsche—Los aliados avanzan. Usted lo sabe de sobra, igual que yo.
- Más bien lo intuyo –dijo Jakob.
- Sí, sí. Todos ustedes son bergsonianos, ¡qué demonios! –hizo una pausa-: Intuición… frente a voluntarismo.
- Hummm –dijo Jakob-: ‘Also sprach Zarathustra’
-Dejemos eso ahora –dijo el doctor Nietzsche nervioso--. Vayamos al grano; esa conversación nos llevaría muylejos” (p. 43)

Quizás esta alusión a Bergson le sirve a Danilo Kis para introducir en el relato, tras la inmensa tensión con que Marija ha asistido escondida al encuentro Jakob-doctor Nietzsche, el único instante de relajación humorística que he visto en la obra:

No podía más. No hubiera aguantado ni un segundo más. Tu bata ha acabado conmigo. No sé cómo puedo querer a un hombre cuya bata huele tan mal. Tendré que buscarme otro.
Luego él dijo:
No sé cómo puedo querer a una mujer que se desmaya tan fácilmente. Tendré que buscarme otra –las palmas de sus manos reposaban suavemente en las mejillas de ella” (p. 50)

Aspectos formales:
Desde el punto de vista meramente formal, el contenido de la novela se reparte a lo largo de 12 capítulos breves. Los 10 primeros transcurren en tan sólo las dos o tres horas que han de esperar las fugitivas hasta que Mask les dé la señal convenida. El 11º y 12º, nos remiten a la vida ya en libertad de Marija y la esperanza de su reencuentro con Jakob.

El Narrador es una 3ª persona que relata, cual si de una cámara fotográfica se tratase, con la máxima objetividad. La narración presenta dos momentos temporales en contrapunto: la tensa espera del instante de emprender la fuga, que se hace de manera lineal; y los recuerdos que en el estado de duermevela en que se encuentra Marija acuden a su cabeza de manera desordenada, tanto temporal como espacial. La técnica caleidoscópica es la utilizada para presentar este azaroso discurrir de los asuntos del pasado que en algunos momentos se imbrican los unos dentro de los otros en una estructura tipo las matrioskas rusas (“mise en abyme”, dicen los narratólogos). A mí me ha llamado especialmente la atención la del recuerdo de su salida al teatro siendo adolescente con su primera menstruación en ciernes, cuya aparición le sirve de marco para el recuerdo del parto sobrevenido en el campo de exterminio, que por su parte le evoca el recuerdo de Polia limpiándola; la misma Polia a la que ahora ellas han de lavar por su fallecimiento. ¡Fantástico!

Al cobrar los recuerdos, -la memoria personal-, un papel importante en la novela, la tradicional separación entre lenguaje narrativo y lenguaje poético tiende a borrarse. Esta es quizás una de las características más interesantes del relato en el que hay frases tan poéticas como las siguientes:

El acibarado olor de hospital que absorbía por los ojos, le revolvía las entrañas y le producía náuseas” (p. 27)
Ya no recuerda las caras, sólo la procesión de esqueletos de recuerdos” (p. 63)
Había querido estampar en la frente de Jan el sello del martirio y del amor, el que Jakob y ella se habían ganado con sus sufrimientos. Pero el premio debía corresponderle a Jan. Y ella estaba muy orgullosa de su misión: transmitir a Jan la alegría de aquellos que de la muerte y del amor habían podido crear una vida.” (p-121)


Conclusión:
Una novela impresionante que poetiza una terrible experiencia histórica y que logra transmitir la brutalidad a la que es capaz de llegar el hombre cuando es movido por ideologías excluyentes.  

13 ago. 2019

Antón Chéjov: "'La dama del perrito' y otros relatos". "Carvalho. Problemas de identidad" de Carlos Zanon

3 comentarios:
En verano, paradójicamente, se dispone de menos tiempo para realizar y leer reseñas en los blogs. En esta ocasión he optado por unir dos lecturas en una sola entrada. Son dos lecturas muy dispares, muy distintas. Por un lado un clásico de la literatura universal: el ruso Anton Chejov; por otro, la resucitación de un personaje creado por otro: "Carvalho. Problemas de identidad" de Carlos Zanón. Espero que os agraden.

Cuentos de Anton Chéjov: "Del amor", "La Nueva Dacha", "Una visita médica
Este cuento, sin duda alguna uno de los más conocidos del autor ruso, lo he leído en una edición de esas veraniegas que temporada tras temporada lanzan los periódicos de tirada nacional, en este caso el diario "El País". Lo compré en su día, allá por el verano del lejano 2007, y arrumbado estaba en la balda de la estantería que le hubiese correspondido ocupar al azar esperando el incierto día en que me diese por ponerme a leerlo. Pues bien, ese día llegó y lo he leído con muchísimo placer.

Como suele ocurrirme con obras clásicas de esta altura literaria, ha sido una llamada externa (los dos retos en los que durante este 2019 participo: "12 libros pendientes" de Ana Bolox, y la "IIIª edición de Nos gustan los Clásicos" del blog 'Un lector indiscreto' administrado con mano certera por Francisco) lo que me llevó a sacarlo de su largo letargo. 

Al tomarlo en mis manos vi que se trataba de un breve volumen compuesto sólo por cuatro relatos: "La dama del perrito", "La Nueva dacha", "Una visita médica" y "Del amor"; pero en la edición presentada por el diario 'El País' su orden es exactamente el contrario al citado por mí, pues los editores decidieron colocarlos ordenados cronológicamente, es decir, primero los dos últimos publicados en 1898 y luego los dos primeros que aparecieron en 1899. Por esto en la edición que he manejado el título es "Del amor y otros relatos".

Como suele suceder con las obras de Antón Chéjov la acción reposa sobre los hombros de unos personajes de clase alta o clase media alta; concretamente estamos ante profesionales liberales (el médico Koroliov de 'Una visita médica', el ingeniero Kúcherov de 'La Nueva Dacha'), hacendados de consistente formación intelectual como Aliojin de 'Del amor' o el vividor trabajador cualificado de un banco moscovita Gúrov, protagonista masculino de 'La dama del perrito'. Son hombres de mediana edad, próximos a los cuarenta años que topan en las historias que protagonizan con hermosas mujeres que sobreviven en medio del tedio de su confortable vida. Hay dos Anna: Anna Alékseievna de 'Del amor' y Anna Serguéievna de 'La dama del perrito'; en ambas asistimos al desarrollo del proceso amoroso aunque por diferentes vías: en el caso de la Alékseievna es su bonhomía y sincera amistad con Aliojin la puerta de entrada, mientras que en la dama del perrito será sacudirse durante un verano en Yalta el tedio de su vida provinciana en la lejana localidad de S. junto a un marido que la dobla en años, lo que propiciará el echarse en brazos del diletante y atractivo Gúrov. En ambas historias el amor realizará un profundo cambio en los cuatro personajes que conforman las dos parejas de enamorados.

Colecciones del diario El País, Cuentos de Chejov
Las otras dos historias que forman el pequeño volumen que he manejado, 'Una visita médica' y 'La Nueva Dacha', son de contenido más social. En la protagonizada por el médico Koroliov es la riqueza que tiene la enferma que visita, la bella y joven Liza, la causante del mal que ésta padece y que la tiene en el lecho del dolor apenas con ganas de vivir; en opinión del doctor su mal desaparecería si ella supiese librarse de ese diablo, su enorme riqueza, que la tiene atada de pies y manos.

Es la segunda historia, la de 'La Nueva Dacha', la que más me ha recordado a Tolstoi. Aquí estamos ante el rechazo que recibe el matrimonio formado por el ingeniero Kúcherov y su caritativa mujer que, enamorados del paisaje donde el marido construye un puente que comunicará la zona con la civilización, se han hecho construir una hermosa Dacha con un gran terreno a su alrededor y suficiente servidumbre para mantenerla. Pronto se despiertan en algunos habitantes de la aldea próxima a la que acuden de visita y a comprar provisiones envidias y malediciencias que harán que la bondad del ingeniero evolucione hacia lo que se diría desean los campesinos: que se comporte como un ser autoritario y explotador; quizás así la indolencia, atraso e incultura en que viven rebozados estos aldeanos queden justificados. Diríase que estos seres a los que la mujer del ingeniero ayuda con lo que puede no desean salir de su mísero estado.

oooOooo


Carlos Zanon: "Carvalho. Problemas de identidad"

detective Carvalho, Saga Carvalho, Serie Carvalho
Me gusta mucho la narrativa del barcelonés Carlos Zanon de quien en este blog tengo reseñados dos de sus títulos: "Tarde, mal y nunca" y "Taxi". Por esto cuando supe que había aceptado el encargo de escribir una aventura de Carvalho, el detective creado por el siempre recordado MVM (Manuel Vázquez Montalbán) tuve bien claro que antes o después leería esta novela. Me llevaba a ella no sólo el aprecio sentido por la escritura de Zanon sino también un escondido objeto del deseo, concretamente la comparación entre el saber hacer del escritor español y el propio de Benjamin Black, el otro yo adoptado por John Banville cuando toma los hábitos de autor de novela negra y, más concretamente, cuando en "La rubia de ojos negros" tuvo las agallas de revivir nada menos que a Marlowe, el detective creado por Raymond Chandler.

Ya de mano diré para empezar que de la comparativa con Banville, Carlos Zanon sale en mi opinión más que bien parado pues el novelista español no realiza una simple entrega detectivesca más a engrosar la serie Carvalho sino que realiza un muy interesante ejercicio de búsqueda de la identidad respecto al personaje y su primer creador, el novelista. ¿Hasta qué punto Vázquez Montalbán y Carvalho son uno? ¿Lo son, no lo son? Interesante asunto éste que Carlos Zanon conduce con mano diestra.

El resto de la novela se mueve dentro de los patrones propios del género utilizando como es lógico aquí el universo narrativo creado por MVM. Quiero decir que los vicios propios del detective (esa quema de libros tan característica en él), sus afectos (su novia Charo), sus empleados en la Oficina (Biscúter, sobre todo, pero también su secretaria), sus aficiones (la culinaria especialmente, si bien en este relato las pocas recetas que aparecen me han parecido metidas un poco 'a capón'), los escenarios de los bajos fondos barceloneses..., etc., aparecen como no podía ser de otra manera y el escritor los resuelve muy bien en general.

La novela de Zanon destaca especialmente por los temas que se tocan situados todos ellos dentro del contexto socio-político del momento en que se produce la redacción de la misma, coincidente en el tiempo con el de los asesinatos de diversas muertes que investiga el detective gallego. Estamos en 2017, momento álgido del denominado 'procès' catalán. Sobre este fondo social y político se mueve el personaje de "cincuenta y muchos" años con la salud bastante quebrantada y necesitado de pruebas médicas que, para preocupación de su leal “Biscúter”, seguramente no está dispuesto a hacerse. Como buena novela negra que es hay en ella crítica y/o análisis social: Catalunya, el procès, el referéndum en ciernes, la independencia, la identidad, el monarca emérito, la gentrificación de la Barceloneta con los pisos turísticos… Al transcurrir la novela no sólo en Barcelona sino también en Madrid, esta segunda ubicación permite al autor realizar referencias a políticos del momento. Llama mi atención que las citas nominales de políticos sólo lo sean de Madrid, dejando en el anonimato los de los catalanes con responsabilidades gubernamentales en la Autonomía. Zanon en este asunto quiere, en mi opinión, ser equidistante dejando en contrapeso alguna frase ( [Max] "encarnaba un poco la eclosión de una generación de ciudadanos catalanes desprejuiciados en su soberbia y en su sentimiento de superioridad", Cap 22) y algún hecho simbólico como el de la quema de un ejemplar de la Constitución de 1978 por parte del detective.

Otro asunto esencial en esta novela es el de la violencia machista presente en todos los ámbitos de la sociedad pero muy especialmente en el de los bajos fondos donde predomina ese proteccionismo del hombre posesivo hacia la mujer que muchísimas veces acaba propiciando su muerte a manos del supuesto protector.

Novela negra española, MVM,
Naturalmente me parece fundamental el asunto de la identidad que he citado al inicio de esta reseña: ¿Hasta qué punto Carvalho es Manuel Vázquez Montalbán? ¿Qué hay de uno en el otro y viceversa? El personaje tiene ensoñaciones en las que su identidad se diluye
"ya está bien, Carvallo, ya está bien. / ¿Quién eres! / Eres de quién te escribe / Ahora me escribo yo / Estoy / Ven / por / mi." (cap. 27)
También en un sentido muy unamuniano el personaje reivindica el derecho ante su creador de dirigir su propia existencia. Así cuando se encuentra con una de sus conquistas amorosas dice:
"Lo entiendo. La abrazo y se recoge contra mí. La vida podia limitarse a esto, pienso. Podríamos morirnos ahora. Que el libro se acabará ahora, Escritor... " (cap. 24)
En el diálogo mantenido entre Carbonell y Carvalho el primero realiza la identificación MVM-Carvalho. Algo a lo que reacciona el mismo Carbonell:
"Conocimiento y decepción. Como en sus novelas. Sí, sé lo que va a decirme, que ese no era usted. A todos nos roban la sombra.Todos tratamos de escapar del espejo, pero no a todos nos escriben. Debe ser incómodo, ¿no? No saber quién copia a quien." (cap. 31)
Y es que la confusión es a veces casi casi total. Carvalho comenta hablando de su relación con Vázquez Montalbán:
 "Recupere el 'Larios' de mi madre, conocí a Poncela y Charo López con la que intimé y sufrí, y también sufrió la otra Charo" (cap. 7)

La manera de escribir
Aquí es donde radica el buen escritor que es Carlos Zanon. Su manejo de la lengua es magnífico. También lo es ese humor en que envuelve algunas de sus afirmaciones ("¡Qué tiempos confusos estos, Horacio, que hasta los abogados pueden ser hombres de bien!",  Cap. 4) o algunas críticas como la descripción de lo que denomina hablar "en ese estilo podemita de lo voy a decir todo y ya, y si acaso me queda tiempo, respiro luego" (cap. 21)

Secuelas novelísticas, Carlos Zanón y Carvalho, Vázquez Montalbán
No se puede obviar el universo culturalista (literario y musical). Juega constantemente con referentes de la cultura pop. Tal se observa en las citas modificadas irónicamente casi siempre de temas musicales como el de Albert Hammond "Never rain California's sud" que aquí se cita siguiendo la metáfora contextual :"Nunca hay jabalíes al sur de California". Otras veces es el Cine popular ('Supermán II'), pero también la literatura (Milady de Winter)

Zanon es un profundo conocedor de la literatura española y lo mismo encontramos en esta novela referencias como al descuido a la protagonista de "Nada" de Carmen Laforet que se despierta en nuestra cabeza el recuerdo de ese Manuel del Río que cadáver aparece en el poema "Réquiem" de José Hierro.  Y lógicamente las alusiones a la obra y vida de MVM son inmensas quedando condensadas en ese aeropuerto de Bangkok donde el escritor cayó fulminado de un ataque al corazón y ese otro Bangkok que Carvalho visitó en la entrega de la serie "Los Pájaros de Bangkok". La mezcla vida-ficción alcanza aquí un nivel inconmensurable.

En Zanon todo fluye y unas características se funden en otras siendo complicado deslindarlas. Es el caso del humor que subyace en la frase "Ella ha puesto mirada ojiplática", precisamente el calificativo que odia Javier Marías. Podría haber usado el nombre propio del escritor amigo igual que en otro momento hace con Cesare Pavese ( "Me mira con ojos Pavese")

No me resisto a cerrar este apartado sin colocar una frase demostrativa de la belleza que el novelista imprime a la lengua en ocasiones:
"Entre los rosales, desnudos, sólo espinas ya, sin poeta inglés que los glose me detengo y hago las presentaciones" (cap. 21)


9 ago. 2019

"Voces de Chernóbil". Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura 2015

1 comentario:
"Antes de la operación, yo ya sabía que tenía cáncer. Pensaba que sólo me quedaban pocos días de vida, y me resultaba terriblemente odiosa la idea de que me iba a morir. Y, de pronto, me empecé a fijar en cada hoja, en los colores brillantes de las flores, en la claridad del cielo, en el asfalto, de un gris cegador, veo las grietas que tiene y, entre ellas, cómo corren las hormigas. No, me digo, no las tengo que pisar. Me dan pena. ¿Por qué tienen que morir?".


Literatura rusa, literatura bielorrusa
Ni sé ya el tiempo que llevo oyendo alabanzas a mi alrededor sobre la serie televisiva -miniserie más bien- emitida por la plataforma HBO en exclusiva y de forma semanal a partir del 6 de mayo del año en curso. Su éxito de audiencia ha sido tal que incluso aquellos que como yo no estamos suscritos a dicha plataforma televisiva queríamos si no verla al menos saber más sobre ella. Fue así como me enteré del nombre de su autora, Svetlana Alexiévich (1948), escritora bielorrusa especializada en el periodismo literario y conocida en el mundo entero cuando la Academia sueca la distinguió en 2015 con el Premio Nobel de Literatura.

"Voces de Chernóbil" es un ensayo periodístico consistente en la recopilación por parte de la periodista de testimonios de supervivientes del desastre recogidos en 1996, diez años después de sucedido el mismo. El accidente de Chernóbil1​ fue un accidente nuclear ocurrido el 26 de abril de 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en el norte de Ucrania, que en ese momento pertenecía a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, a 3 km de la ciudad de Prípiat, a 18 km de la ciudad de Chernóbil y a 17 km de la frontera con Bielorrusia.

Los supervivientes entrevistados pertenecen a todos los campos profesionales y a todos los niveles socioeconómicos. Hay que tener en cuenta que en 1986 la URSS aún existía si bien se encontraba en pleno proceso de reconversión económica a través de la denominada 'perestroika' que bajo una débil liberalización socioeconómica tenía por objeto reestructurar el sistema socialista a fin de poder perpetuarlo durante más tiempo. El hacedor de este proceso fue el Secretario General del Soviet Supremo de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, que accedió a la condición de líder supremo en 1985. Pero las cosas se precipitaron y la explosión del reactor de la Central nuclear de Chernóbil en abril del año siguiente tuvo mucho que ver en la caótica posterior desmembración política de la URSS.

Son seres de carne y hueso los que van a través de sus testimonios, de sus monólogos, dando forma al drama terrorífico que supuso para todos los habitantes de la zona este terrible suceso. Chernóbil hizo aflorar lo que durante 70 años estas personas llevaban oculto por obligación ("Ante Chernóbil todo el mundo se ponía a filosofar. Las personas se convertían en filósofos. Los templos se llenaron de nuevo. Se llenaron de creyentes y de gente hasta el día anterior atea" [pág. 46]). El estallido del reactor número 4 de la central nuclear mostró bien a las claras los éxitos y fracasos del sistema soviético. 

De éxito cabría calificar el magnífico resultado de la educación y cultura soviéticas: sabiendo del enorme peligro, de la segura muerte aplazada, los habitantes del lugar acudieron sin protección alguna a retirar la tierra contaminada, a sobrevolar el techo destruido del reactor, a trabajar en la mina hecha bajo la base del reactor para inyectar nitrógeno líquido y enfriar el agua y combustible nuclear a fin de evitar una explosión brutal que habría acabado con Kiev y Minsk extendiendo por toda Europa una nube radioactiva de proporciones jamás vistas. Sabiendo todo esto hubo trabajadores y voluntarios simplemente por patriotismo, por amor a la Patria, por haberse educado como soldados y no tener a la muerte: "¿O no es esto lo que yo les enseño a los alumnos? Solo eso: dar un paso adelante, lanzarse al fuego, defender, sacrificarse. La literatura que yo enseñaba no trataba de la vida, sino de la guerra. Sobre la muerte. Shólojov, Serafimóvich, Fúrmanov, Fadéyev, Boris Polevói…" (pág 252) - le cuenta una profesora de Lengua y Literatura rusas de la zona a la autora.

De enorme fracaso se reveló la constante preparación para la guerra inevitable, que estaba por venir, dada a los ciudadanos soviéticos durante toda la etapa de la guerra fría. Se esperaba la llegada de un enemigo exterior al que habría que combatir con el mismo ánimo y la victoriosa determinación demostrada durante la Gran Guerra Patria contra el nazismo alemán. A la zona fueron trasladados soldados pertrechados con armas, uniformes de paño, botas y poco más, que al llegar no vieron enemigo tradicional alguno; es más todo seguía como siempre: las flores, el cielo azul, las vacas paciendo en los campos de alrededor de la Central. Por esto los campesinos apenas si hacían caso a lo que algunos científicos, acallados por la nomenklatura moscovita, decían sobre la necesidad de abandonar la zona y no consumir los alimentos allí producidos ("En los primeros tiempos, algunos comestibles se llevaban a los dosimetristas, para comprobarlos; resultado: dosis diez veces superior a la norma, pero luego lo dejaron correr. 'Ni sé oye ni se ve ¡Qué no inventarán estos científicos!'" (por 187-188). 

Desastre de Chernóbil, Accidente nuclear, Chernobyl,
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=63251598
El fracaso lo describe a la perfección el ex Director del Instituto de Física Nuclear cuando tras plantear el asunto debidamente a las autoridades éstas se niegan a seguir sus recomendaciones científicas para no sembrar el pánico entre la población. Y por no querer asustar a los ciudadanos 700 toneladas de yodo se quedarían en los almacenes sin ser utilizadas a pesar de encontrase allí precisamente para catástrofes nucleares semejantes. Pero al no existir enemigo exterior alguno los dirigentes pusieron por encima de la salud de los habitantes el prestigio de la infabilidad soviética.
"Sobre nuestra tierra ya se habían precipitado miles de toneladas de cesio, yodo, plomo, zirconio, cadmio, berilio, boro, una cantidad incalculable de plutonio (en los reactores RBMK de uranio y grafito, en la versión de Chernóbil, se extraía plutonio estratégico, con el que se fabricaban las bombas atómicas). En total, 450 tipos de radionúclidos. El equivalente a 350 bombas como las que se lanzaron sobre Hiroshima. Se debía hablar de física. Y en cambio, se hablaba de enemigos. Se buscaba al enemigo.", pág 359 (dice el ex Director del Instituto de Física Nuclear)
La escritora publicó en 2013, dieciséis años después de aparecido éste que aquí reseño, un libro titulado "El fin del 'Homo Sovieticus'". Pues bien, en "Voces de Chernóbil" se muestra bien a las claras la caída del caballo de un perfecto 'homo sovieticus'. Se trata del exprimer secretario del Comité Regional del Partido de Slávgorod que relata su experiencia a la autora. En ella este hombre cuenta que cuando sucedió todo él mantuvo sus ideales comunistas por patriotismo y algo (¡quizá, mucho!) miedo. Y esa actitud le ha llevado a que ahora, diez años después, su nieta esté enferma de la sangre, él sea tenido por un criminal y se haya decidido a leer a Solzhenitsin. Como se ve es el caso de un auténtico 'homo sovieticus' caído:
"Vivíamos en una sociedad feliz. Nos habían dicho que 'éramos felices' y éramos felices. Yo era un hombre libre y ni siquiera se me ocurría pensar que alguien pudiera considerar que mi libertad no era tal. Ahora, en cambio, nos han borrado de la historia, como si no hubiéramos existido. Ahora estoy leyendo a Solzhenitsin... Creo que... [Calla] Mi nieta tiene leucemia. He pagado por todo. Un precio muy alto. Yo soy un hombre de mi tiempo. No soy un criminal." (pág.345)
"Voces de Chernóbil" como ya lo indica su título es una obra polifónica. Precisamente esta polifonía fue el argumento que la Academia Sueca dio para justificar este primer Premio Nobel otorgado a una autora periodista. Pero que sea periodista no quita para que en ella anide una buena conocedora de la literatura, especialmente literatura rusa. En este libro no son pocas las veces en que la escritora echa mano de la literatura para sostener, describir o apoyar mejor su argumentación. Nombres de autores rusos como los ya citados de Shólojov, Serafimóvich, Fúrmanov, Fadéyev o Boris Polevói están en boca de algunos entrevistados. Uno de ellos llega incluso a afirmar que "Chernóbil estaba ya en Dostoyevsky" (p. 297); y otro para sostener el sacrificio increíble realizado por la población de Pripiat  cita unas líneas de "El maestro y Margarita" de Serguéi Bulgákov : "En el padre Sergei Bulgákov he leído lo siguiente: 'Dios, sin duda, ha creado el mundo, o sea que el mundo en modo alguno puede no salir bien', y es necesario 'soportar con valor y hasta el final la historia'. Ya ve"  (pág 111).

Conclusión
La obra aparte de un reportaje sobre las vivencias tenidas por supervivientes de Chernóbil es una presentación crítica de la organización soviética de la URSS donde todos eran inactivos por miedo:
"Tenían miedo de sus jefes. Y estos temían a los que estaban por encima de ellos. Y así sucesivamente, subiendo por la pirámide hasta el secretario general. Una persona lo decidía todo, lo decidía allí en sus alturas celestiales. Así estaba construida la pirámide del poder. Y a su cabeza, el zar. Entonces un zar comunista." (pag 208)
Entender el comportamiento, la actitud de la gente, sólo es posible desde el sentimiento, jamás desde la razón:
"En primer lugar, nosotros ponemos los sentimientos. Esto le da gran vuelo, una gran altura a nuestra vida, pero al mismo tiempo es fatal. En cambio, la opción racional siempre es para nosotros negativa. Nosotros comprobamos nuestros actos con el corazón y no con la razón." (pág 209)
En cuanto al menosprecio de las razones científicas un periodista entrevistado por Svetlana Alexiévich decía lo siguiente:
"Recuerdo una conversación con un científico: 'Esto es para miles de años -me explicaba-. El uranio se desintegra en 238 semidesintegraciones. Si lo traducimos en tiempo, significa mil millones de años. Y en el caso del torio, son 14000 millones de años'. Cincuenta. Cien. Doscientos años. Vale. Pero ¿más? Más allá de esta cifra, mi mente no podía imaginar. Dejaba de comprender qué es el tiempo. ¿Dónde estoy?" (pág. 195)
Premio Nobel de Literatura, Periodismo literario
Y en mi opinión la escritora coloca en boca de un diputado del Parlamento de Bielorrusia, presidente además de la Fundación Para los Niños de Chernóbil el verdadero quid de este ensayo periodístico que no es otro que la opinión que la autora tiene del socialismo real soviético. Para ella Chernóbil es la culminación lógica de un sistema ilógico basado en el miedo y que anula la voluntad de los ciudadanos siempre a la espera de las dádivas del Padre Estado. Pero en 1986 este Estado Soviético estaba ya en trance de desaparición, de parálisis absoluta.
 "Mi diagnóstico es... ¿Quiere oírlo? Una mezcla de prisión y jardín de infancia: esto es el socialismo. El socialismo soviético. El hombre entregaba al estado el alma, la conciencia, el corazón, y a cambio recibía una ración. La ración de Chernóbil." (pág. 217)
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Nota
Era mi intención realizar una reseña colectiva de cinco títulos leídos durante el pasado mes de julio, pero la calidad y altura de "Voces de Chernóbil" se me ha impuesto y me ha exigido reseña individualizada. Así pues no he hecho otra cosa que atender sus deseos.
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