13 oct. 2013

"GLORIA", la otra adolescencia.


La película que he visto este fin de semana, "Gloria"
del director chileno Sebastián Lelio me ha gustado por muchas cosas. Es la principal observar cómo este joven cineasta (nació el año 1974) presenta la vida de una mujer que podría ser su madre:
"Decidí dar la vuelta a la cámara y ver qué pasa si filmas la vida de nuestras madres: la última generación que fue criada para el matrimonio y después se quedaron solas, y salieron a un mundo que ha cambiado tanto"
Quizás la cita anterior resuma ya el sentido más profundo del filme. El personaje de Gloria Contado representado por la actriz chilena Paulina García está en esta historia pasando por una etapa de transformación vital: debe acostumbrarse a vivir sola, debe asumir su soledad, debe asumir su entrada en la ...vejez. Al igual que el niño pasa por un periodo de transformaciones físicas y también psíquicas que le harán abandonar el estadio de niño dependiente para pasar al de muchacho adolescente con las urgencias que esa etapa tiene en el desarrollo humano: desapego hacia los padres, búsqueda del grupo de amigos, descubrimiento o intuición de la llamada sexual, primeros escarceos amorosos y sexuales, etc., así Gloria a sus casi 60 años deberá iniciar el camino hacia otra etapa de su vida -probablemente la última- en la que deberá asumir exactamente lo contrario al adolescente niño: soledad por abandono o desaparición de la pareja, asunción de su inutilidad ante el desapego -ahora ya total- de los hijos que han iniciado sus propios proyectos de vida, descubrimiento o intuición de que el sexo ya no es el centro que asegurará la vida en compañía... Ella asumirá su situación encarando la vida desde la alegría que busca y encuentra en los clubes de 'singles' a los que acude para charlar, tomar una copa, bailar y de vez en cuando echar una canita al aire. Pero, todo se le va al traste cuando se enamora de Rodolfo, un separado como ella aunque muy sometido aún a la familia de la que tan sólo hace un año formaba parte.
Sergio Hernández (Rodolfo), Paulina García (Gloria) y Sebastián Lelio

Sebastián Lelio nos ofrece dos maneras radicalmente distintas de afrontar la separación (la de Gloria y la de Rodolfo) y también dos maneras de comportarse: la sincera y la disfrazada. Pero, viene a concluir el director y guionista, sea como fuere, pase lo que pase cuando la vida nos da un batacazo hay que saberse levantar, no hay que arrellanarse en el confort mental de la infelicidad, hay que salir para adelante, hay que seguir viviendo de otra forma quizás, pero viviendo, alegres, hasta el último aliento.

El film no sólo es una historia interesante, es también cine de muchos quilates. Destaca en primer término la excelente actuación de los actores, en especial de Paulina García que encarna el personaje con una naturalidad y frescura impresionantes; en ella es de admirar la expresividad que transmite su rostro y todo su cuerpo que le sirve para transmitir sus estados interiores mucho mejor que las palabras (la escena final de la película es magistral a este respecto). Luego estaría la importancia que tiene la música, tanto la popular de donde el director toma la base para su historia, como la más culta. De la primera destaca en especial la canción "Gloria" de Umberto Tozzi en cuya letra se inspira en gran medida el relato; pero también tienen relieve y subrayan momentos vitales del personaje otros temas como "Eres" de Massiel, "Libre" de Paloma San Basilio o el "Nosotros" de Los Panchos (Todos estos temas se pueden escuchar en la pág. "La música que me gusta escuchar" de este mismo blog).

Y de la culta en especial destaca Mahler del
que se utiliza el Adagio de su Quinta Sinfonía para resaltar con solemnidad el momento de profunda soledad que sigue al abandono amoroso o al descubrimiento de la ausencia de verdadero compromiso amoroso. Este uso de la melodía de Mahler le sirve a Lelio para llevar mentalmente al espectador a otra imposible historia de amor, la de Aschenbach y Tadzio; es pues un recurso de metalenguaje y un cumplido homenaje al maestro Visconti.

Una película con la que su director Sebastián Lelio ha conseguido el Oso de Plata en el 63ª Festival internacional de Cine de Berlín. Antes de ella Lelio tan sólo había rodado tres filmes: La Sagrada Familia (2006), Navidad (2009) y El año del Tigre (2011).

2 comentarios:

  1. Excelente crítica de la película, Juan Carlos, que iremos a ver.

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  2. Seguro que os gustará. Cuando la veais, ya me diréis.

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