29 nov 2025

"La casa de huéspedes", novela de Ana Lena Rivera

Mujeres novelistas españolas actuales

Comencé a leer a Ana Lena Rivera en 2023. Lo hice gracias al regalo de la novela titulada Las herederas de la Singer que me hizo una muy buena amiga mía. A partir de ese momento tres novelas más he leído de esta escritora ovetense, y de todas ellas he dejado testimonio en este blog en forma de reseñas. Se pueden leer las mismas pinchando en los nombres de las novelas: Las herederas de la Singer, Lo que callan los muertos y La niña del sombrero azul. Debo añadir que si la primera novela me llegó gracias a una amiga muy querida, las dos últimas que la autora ha escrito y publicado con enorme éxito las he leído gracias a otra excelente amiga, Teresa Tena, que desde que en la tertulia  más que palabras... a la que ambos asistimos con regularidad mensual leyéramos Las herederas de la Singer se enamoró de tal modo de la literatura de esta asturiana que no hay novela de Ana Lena que ella deje pasar de largo. Y una vez que las lee me las pasa en préstamo. Muchas gracias, Teresa, por tu amistad.

La casa de huéspedes, última novela de Ana Lena Rivera, la he leído con mucha rapidez. Con ésta, como ya he dicho, son cuatro las que me he echado al coleto. De ellas, tres de su última etapa y una de su primera época, cuando la escritora tocaba el 'domestic noir' y el suspense en la serie protagonizada por la investigadora Gracia San Sebastián de la que escribió tres títulos. La casa de huéspedes forma parte, con Las herederas de la Singer y La niña del sombrero azul, de la segunda etapa de su novelística centrada especialmente en historias protagonizadas por mujeres que se echan el mundo a sus espaldas con independencia del hombre al que por tradición y tradicionales condicionamientos socio-políticos venían estando atadas. Decididamente en las tres la novelista entra en un territorio en el que se mueve bien y con soltura: el femenino. Pero no 'femenino' en el sentido rosa o almibarado creado por la tendencia novelística adjetivada así o también llamada del corazón, sino 'femenino' entendido como mundo que gira en torno a mujeres empoderadas, señeras, independientes.

Si bien cada una de las tres novelas presenta historias distintas y diferentes, indudablemente hay en todas ellas elementos que permiten verlas como parte de una unidad: vida de las mujeres en España a lo largo de una época extensa que va desde los años 20 o más atrás incluso llegando hasta el momento actual; esa máquina de coser marca Singer que aparece en las tres; y por último algunos personajes que transitan por las tres narraciones, especialmente Aurora, la modista del asturiano pueblo minero Turón, la cual con sus creaciones contribuye a dar felicidad a varios personajes en todas ellas y mucho en esta última.

 Sinopsis de la novela (proporcionada por la propia editorial)
 Madrid, 1937. En el preciso instante en que una bomba cae sobre un edificio del centro de la ciudad, cerca de la Gran Vía, las vidas de dos jóvenes vecinas cambian para siempre.
Elvira, cuyos padres regentan la casa de huéspedes ubicada en la tercera planta, se encuentra exiliada de la Guerra Civil en Francia en el momento de la explosión. Sin embargo, la desaparición del hogar al que tanto anhela regresar supondrá un punto y aparte en su destino.
Ángela, la hija de los porteros de la finca, sí está presente cuando el lugar donde ambas han crecido salta por los aires. Es entonces cuando toma una decisión de consecuencias imprevisibles: coge en brazos al bebé de unos huéspedes que acaban de fallecer bajo los escombros y huye adoptando una falsa identidad.
Nada hace pensar a Elvira y a Ángela que sus caminos volverán a cruzarse, ni que otra casa de huéspedes será el lugar de encuentro para una nueva generación de mujeres que, igual que ellas, deberán aprender a convertir el dolor en fuerza y a sobrevivir con la frágil esperanza de un futuro mejor.

Al buscar la sinopsis anterior me sorprendo al leer la cifra de más de 250.000 ejemplares vendidos hasta el momento de la novela que se publicó el 9 de septiembre de este mismo años, 2025. Nada que ver con los 25.000 ejemplares que en 2023 rezaba el fajín de portada de la novela Las herederas de la Singer un año después de su lanzamiento. Como se ve la aceptación popular de la literatura de esta novelista asturiana radicada en Madrid ha crecido como la espuma y de manera fulgurante. Me alegro por ella.

Cuando un producto literario se expande de la manera antes descrita es inevitable calificar el fenómeno como propio de un best seller. Naturalmente que sí, Ana Lena Rivera es una autora que vende mucho y cuyas novelas se leen muy, pero que muy bien. Cuando tal cosa ocurre hay quienes suelen decir que estamos (mejor sería decir, estaríamos) ante un mal producto, como si sólo los autores que no venden fueran buenos y quienes venden mucho, malos. Bueno, es un tema habitual que aflora de manera recurrente sobre todo con ocasión de certámenes muy mediáticos. Sí, todos conocemos el nombre de alguno de estos concursos literarios. Pero en el caso de nuestra autora no cabe atribuir su éxito a ocultas maniobras orquestales en la oscuridad —permitidme, Orchestral Manoeuvres in the Dark, utilizar el nombre de vuestro grupo musical—. Ella, Ana Lena, ha subido en las ventas por méritos propios, no por el impulso de alguna empresa televisiva o cosa semejante; esta ovetense, vecina de Las Rozas (Madrid) compatibilizó durante un tiempo su carrera profesional en el mundo de los RRHH de una importante multinacional con su pasión por la escritura. Tras diecisiete años de hacerlo, dada la buena aceptación que entre el público iban teniendo sus novelas, decidió dedicarse de lleno a la literatura. No se puede ni se debe penalizar el éxito y tampoco menoscabarlo. Sólo cabe enjuiciar el producto desde lo que es, una obra literaria. Vamos a ello,
(a propósito de este eterno debate sobre los best-seller remito a lo que escribí en la reseña que hice sobre Las herederas de la Singer). 

Como ya pude comprobar en sus novelas anteriores Ana Lena escribe bien, se la lee muy bien, capta la atención del lector desde el primer momento y sabe mantenerla  a lo largo de las más 500 páginas que ocupa la narración. 
Es una narración organizada en dos momentos temporales. Marzo de 2025: Caridad, asiste a Marga que está agonizando en la cama de su domicilio. Caridad aguarda la llegada desde Londres, donde viven, de  Fer y Violeta, el hijo y la nieta de Marga; es posible que alcancen a ver con vida a su madre y abuela.  El otro momento es temporalmente mucho más amplio y surge de los recuerdos que invaden la cabeza de Caridad en esos instantes de atención a la moribunda y también —y principalmente— del libro que, por encargo de Marga, nos dice haber estado escribiendo durante los últimos años. En este libro explica a Fer y a Violeta la historia de Marga y de todo el entorno humano (familiar y vecinal) de la misma desde los años de la guerra civil cuando nació hasta el momento en que la dictadura acabó en 1975 atisbándose por fin la democracia. Los años que van del final de los setenta hasta marzo de 2025 ocupan mucha menor extensión, si bien son importantes para entender mejor la evolución de los personajes de esta obra que en gran medida es una novela coral.

Uno de los aciertos de la autora es precisamente lo bien que sabe construir a sus personajes. Todos ellos tienen personalidad propia, todos ellos son verosímiles. La mayoría son mujeres y en gran medida los muestra por parejas. Así tenemos a Elvira y Angela, protagonistas principales de esta historia. La primera es hija de los dueños de la casa de huéspedes Casa Flora que sus padres tenían en la calle Montera de Madrid antes y durante la guerra civil, hasta ese día fatídico del año 1937 en que un obús lanzado por los nacionales segó la vida de no pocas personas que se encontraban en ese momento en el hostal. Sólo quedaron vivos quienes estaban fuera del local y Angela, la hija de los porteros de la finca, que como se dice en la sinopsis sólo pudo salvar de entre los escombros al bebé de una pareja de huéspedes asturianos que habían parado esa noche en el hostal. Este bebé es Margarita

Elvira y Angela eran niñas amigas en el edificio de la pensión. La primera y su madre serán enviadas por el  padre a París para escapar de la guerra española. Allí ambas sufrirán, cuando los alemanes entren en París, vejaciones y peligros que les ocasionarán consecuencias terribles. La segunda, Ángela, escapará de Madrid con la bebé en sus brazos y se presentará en Oviedo, en la casa de los Acebedo, simulando ser la viuda del hijo fallecido en el hostal madrileño. Ellas desarrollarán, distantes la una de la otra, sus vidas distintas; sin embargo con el paso del tiempo ambas vendrán a coincidir en Oviedo donde en un momento dado sus hijas respectivas se relacionarán entre ellas y con otros personajes como Caridad, la joven amiga de Marga y de Fania, esta última hija de Elvira. Es Caridad quien está contando toda la historia.
Ana Lena Rivera, Feminismo, novelas de mujeres para mujeres

La vida de los miembros de cada una de estas parejas de personajes discurre en paralelo en el tiempo aunque separadas en el espacio. Así se comprueba, por ejemplo, en el caso de los noviazgos entre Luis (periodista comprometido políticamente frente al franquismo) y Elvira o la fuerte atracción que Ángela siente por Fernando (el abogado vecino de planta que le lleva sus asuntos legales). Saber cómo discurre cada una de estas relaciones es uno de los muchos acicates que impulsan a devorar las páginas de la novela. Es por ello que no cabe declararlo aquí.

Literariamente, respecto a las otras dos novelas anteriores, creo que la autora en ésta ha mejorado mucho. Esta mejora quiero referirla sobre todo al hecho de que en ésta la novelista ha adelgazado el número de asuntos que directa o tangencialmente toca en sus relatos. En mis reseñas sobre Las herederas... y La niña... mostré mis reparos sobre esta superabundancia. No obstante, aunque en mi opinión mucho mejor manejados, reaparecen aquí los principales: Amor, Moda y Confección, Guerra Civil y sus consecuencias, Transición política, feminismo, machismo, homosexualidad, liberación de la mujer... Sí, efectivamente, todos los enunciados están, pero en esta ocasión tratados con más sutileza, encajados mucho mejor en la historia central. 

También hay guiños a las dos novelas que la preceden, en especial a la que dio inicio a la serie. Así, pronto, aparece una máquina de coser Singer. Pero quizás la alusión principal venga dada por esa modista de la localidad minera asturiana de Turón llamada Aurora que confecciona el traje de comunión de Fania y el de boda de María Emilia, la hija de Carmen, a cuya fiesta de celebración acudió en compañía de su amiga Ramona. Más que un guiño, yo diría que es un claro homenaje a su primera novela y a las mujeres que como Aurora supieron salir adelante con trabajo y arte.  


Como colofón de esta reseña y antes de colocar unas cuantas citas textuales que me parecen muy reveladoras diré nuevamente, a modo de conclusión, que La casa de huéspedes de Ana Lena Rivera es una novela que se lee muy bien, que entretiene mucho durante su lectura, en la que no cabe buscar grandes hallazgos estilísticos, pero sí mucha emotividad. Si algo maneja muy bien la autora son los resortes de la misma, sabiéndola presentar de modo excelente. Pienso que esta habilidad explica en gran medida su enorme éxito. La deriva más lógica para ésta y las dos novelas anteriores —me aventuro a decirlo— será verlas convertidas en serie televisiva a no tardar mucho. Es pura intuición personal mía que deseo se haga realidad para esta escritora exitosa.

 
Algunos fragmentos de la novela que me parecen de especial interés:
  • El asturianismo de la autora queda patente en los paisajes urbanos y rurales de Oviedo y su Comunidad, así como en la antropología cultural fijada especialmente en lo culinario:
[Luis a Elvira] «solía llevarle pasteles: unos carbayones de Camilo de Blas, unos bartolos de la confitería Asturias o unos bombones de Peñalba.»
Otros productos citados son los «frixuelos» (crepes), las «casadielles» (postre asturiano de Navidad) y otros muchos más.
  • Consejos tradicionales dados por las madres a sus hijas especialmente durante los años de la dictadura franquista:
«Lo que sí es cierto es que es mal negocio enamorarse, hija, muy malo. Las mujeres tenemos que decidir con la cabeza, porque en esta sociedad, según con quién te cases, así será tu vida. Del matrimonio que hagas dependerá si eres señora o sirvienta, libre o esclava, feliz o desgraciada.»
  • Mensajes y/o reflexiones moralizantes que a veces cuela la escritora a través de alguno de sus personajes:
 «Igualito que Pilatos. Puedes lavarte las manos, pero eso no te eximirá de culpa. Dime, pues, ¿cómo se supone que deben sacar adelante a sus hijos las madres solteras? Si les impide trabajar, ¿qué pueden hacer? ¿Abandonarlos a la puerta de una iglesia para después tirarse a las vías del tren? ¿O que los den en adopción, como darán a nuestro futuro hijo? ¿Te das cuenta? Es horrible» [Margarita en conversación con su marido Fernando Acebedo].
  • Muy interesante me parece el aspecto de lo que en el fondo el relato que cuenta Caridad es: una novela haciéndose. Se ve en varios momentos a lo largo de la misma, pero muy especialmente, casi al final, cuando Caridad, la narradora, confiesa: 
«Escribir esta parte de la historia me costó semanas, y no por culpa de que, con la máquina de escribir de Luis, fuera muy lenta, que también, sino por lo muchísimo que lloré.
Me hizo bien usarla, aunque tuve que redactarla varias veces. Me ha ocurrido con otras partes del relato, pues con la vieja olivetti, cada vez que he necesitado incluir un nuevo recuerdo, he tenido que reescribir el folio entero.
»

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