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1 jul. 2020

Mayte Esteban. "Doce horas"

Emotivas doce horas vividas durante un día de confinamiento por los vecinos de un edificio. Se tocan muchos aspectos de lo ocurrido durante el encierro, en especial a los trabajadores hospitalarios (médicos y enfermeras, principalmente), pero también a policías, trabajadores de supermercados, autónomos de hostelería, estudiantes, niños, ancianos...

La escritora 
La escritora Mayte Esteban
Mayte Esteban
(Guadalajara, 1970). Graduada en 1994 en Geografía e Historia por la Universidad de Alcalá de Henares. Su primera incursión en el mundo literario llega en 2008 con el Certamen de Cuentos y Narraciones Breves Ciudad de Cantalejo, donde obtuvo el segundo premio con el relato “La vida en papel”. Al año siguiente ganó el certamen con el relato “El reflejo”, basado en la pintura de Velázquez “La Venus del espejo”. En 2010, autoeditó sus dos primeras novelas escritas “Su chico de alquiler” y “La arena del reloj”, y tras la irrupción de Amazon en España publicó también la novela juvenil “El medallón de la magia” en dicha plataforma. Su siguiente novela “Detrás del cristal” fue editada y publicada por Ediciones B-Vergara tras el éxito de público y ventas obtenido en Amazon. Fue reconocida con el Premio RNR a la mejor novela sentimental 2013 y nominada a los premios DAMA 2014. En diciembre de 2014, vio la luz “Brianda, el origen del medallón”, novela juvenil publicada en Amazon, que da por finalizada la bilogía fantástica empezada en con El medallón de la magia.
“La chica de las fotos”, su sexta novela, ha sido editada y publicada por Editorial Harper Collins Ibérica y ha sido finalista en el premio internacional de novela HQÑ 2015. También en HQÑ apareció en 2017 “Puntos suspensivos” y en 2019 “Comer y amar todo es empezar”.
(información tomada de https://escaparateliterario.com/mayteesteban/)

La autora, que suele ser ubicada en la tendencia narrativa de novela romántico-erótica, sorprendió en 2019 con “La colina del almendro”, ambientada durante la Primera Guerra Mundial y que al decir de muchos de sus reseñistas es una auténtica gozada leerla. Ya por último en este 2020 presentó "Doce horas", la novelita que aquí comento publicada también por HQÑ y que fue ofrecida sin coste alguno durante el mes de mayo en Amazon en versión digital.

La novela
En ella domina el tono feelgood, que en castellano bien podría denominarse como 'buen rollito'. No hay ninguna voz crítica que se alce, siquiera medianamente molesta, contra el decreto limitador de movimientos. Todo está bien. Sí, fallece alguien, pero es un anciano. Todos los demás sucedidos son positivos: los estudiantes se enamoran; la pareja que esperaba un hijo y vivía con zozobra la gestación la superan con éxito; la dueña de la cafetería ahogada por los pagos y la falta de ingresos ve cómo la casera le perdona la renta; la abuela se reencuentra con sus nietos y su yerno que la cuidan y le tienen, amorosamente, prohibido comer churros aunque a ella le encantan; en el hospital un enfermo se ha curado y es desconectado del respirador que hasta entonces precisaba...

Todo es muy bonito y, hablo en serio, ha conseguido humedecerme el lagrimal, emocionarme. Pero una vez cerrado el libro, echo en falta en él una versión más real de lo vivido (y que aún estamos viviendo). Como me decía el otro día mi hijo en España por lo visto en las televisiones se diría que la enfermedad ha sucedido -está sucediendo- como con guante de seda: no se ven ni se han visto imágenes duras de la realidad de lo ocurrido y las pocas que se han mostrado han sido objeto de crítica por eso de que no convenía desmoralizar. Los informativos sólo hablaban de fiestas en los balcones, procesiones mofas de la Semana Santa, bailes e incumplimientos en algunas calles, playas con mucha gente, bares o fiestas clandestinas, ciudadanos que paseaban muñecos de peluche... En fin, un ambiente de cierta simpatía, de gente pícara, gente vividora... que intentaba escapar de la norma gubernamental. Pero lo grueso: dolor, estancias interminables en hospitales, soledad, fallecimientos, enterramientos o cremaciones en soledad, etc., como que se ha escondido. Y no quiero hablar de la bronca entre políticos por un quítame aquí estos muertos. Terrible.

En cuanto a la manera de escribir he de decir que con mucho agrado se lee a Mayte Esteban pues su pluma fluye ágil sobre la página. Los personajes que dibuja son seres normales, cualquiera de nosotros podría ser uno de ellos, con lo que la identificación del lector es fácil. Tenemos  a Sofía y Claudia, dos amigas veinteañeras, que comparten confidencias para así sobrellevar mejor el confinamiento; a Miguel, un policía a punto de ser padre que por seguridad no puede acercarse a su mujer, Ana, hasta que nazca su hija; a Asunción, una abuelita viuda que vive sola aunque está muy en contacto con su familia; a Rosario, inquilina de Asunción, y que regenta una cafetería en el barrio; a María Jesús, enfermera de UCI; a Adrián, cuyo padre está en el hospital aunque parece que abandonará la UCI en breve...

La acción se inicia a las 20:00 horas, las ocho de la tarde, cuando los confinados salíamos a balcones y ventanas para aplaudir el esfuerzo realizado por quienes estaban en primera línea en la lucha contra el COVID19 y de paso animarnos los unos a los otros para así sobrellevar mejor el obligado y necesario encierro. Finaliza a las 8:10 del día siguiente cuando María Jesús, enfermera de UCI, regresa a casa tras la agotadora jornada laboral y entra en la habitación de su hijo que según le cuenta su marido está inquieto ante los cambios operados en sus rutinas: papá no sale ya a trabajar, su madre duerme de día y él desde hace unas semanas no va al colegio ni puede salir a jugar.

Las doce horas discurren ordenadamente en forma de breves capítulos. Les precede uno titulado como el libro que da paso a esas doce horas de un día cualquiera del confinamiento en Madrid. Tras los once siguientes protagonizados por unos u otros personajes de este edificio de vecindad hay una especie de epílogo de título "Otra vez la vida" que viene a ser una llamada de ánimo y un soplo de optimismo que ayude a soportar el estricto confinamiento decretado. Esperemos que estos buenos deseos finalmente y de manera definitiva se hagan realidad y vuelva la vieja normalidad. ¿O deberemos de acostumbrarnos a la incómoda nueva normalidad en la que ahora estamos instalados?

Conclusión
Este libro de Mayte Esteban, que me ha agradado sobre todo por haberme descubierto a una buena escritora que desconocía, presenta en mi opinión sólo ese lado 'buenista', que afortunadamente sí ha existido, pero obvia de una manera para mí excesiva la otra parte del asunto: la tragedia verdadera de lo que ha ocurrido y que aún está sobrevolando nuestras cabezas.

---ooOoo---

Nota:
Así como hubo -y hay- una tendencia narrativa surgida a raíz de la crisis económica de 2008, entiendo que la pandemia del Coronavirus ocasionará una corriente o dirección que con atrevimiento etiqueto en esta entrada como 'COVID19'. Si se afianza o no, el tiempo lo dirá. Lo que es cierto es que la conmoción provocada por el antipático virus es tal que difícil será que su impacto no deje huella literaria. Desde luego el relato de Mayte Esteban  así como la infinidad de Diarios de la Pandemia o del Confinamiento o del Encierro o como quiera que quien los escribía decidiera llamarlos es inmensa. Yo mismo he echado al respecto mi cuarto a espadas y en mi otro blog que llamo "Reflexiones" y subtitulo como 'El otro blog de Juan Carlos' durante las trece semanas que duró el Estado de Alarma realicé algo así como una especie de serial con entrega semanal de sus episodios que llamé 'temporadas'. Invito a quien quiera leerlos a hacerlo; tan sólo tiene que entrar en "Reflexiones" haciendo clic en el nombre anterior. 

23 comentarios:

  1. Por fin he encontrado el lugar donde comentar Esta arriba en vez de abajo.
    Tu blog está lleno de emociones describes de una manera simple lo que has leído
    Me gusta Ya que no te vas por las tangentes .Me gusta lo que leo y como me sobra el tiempo maravillo de mi hoy, y quiero sacar de mis adentro, de mi mente lo que estamos viviendo no hay mejor que leer algo con sentimientos de acción
    Un saludo desde Miami

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  2. No conocía a la escritora, pero me llama la atención su libro. Un beso.

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    1. Pues léelo. Escribe bien y el librito es breve. Creo que es una buena entrada a la literatura de Mayte Esteban.
      Besos

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  3. ¡Hola Juan Carlos! Bueno, veo que no te ha terminado de convencer del todo porque solo refleja lo bueno, lo positivo y ¿sabes? eso puede ser un punto a su favor. Las imágenes de todo lo malo que ha pasado, de todo lo ocurrido estos meses y que sigue ocurriendo en menor medida, las tenemos grabadas a fuego en la mente, así que considero que igual no es necesario volver a verlas reflejadas en un libro, igual, si me decido a leer un libro que trate el tema de la pandemia (que por una parte no me apetece nada, porque prefiero cuando leo, alejarme del coronavirus, es mi momento "out of covid19") me viene bien que sea feelgood. De hecho me parece interesante ese punto de vista optimista que tanta falta nos hace, al menos a mí
    Besos y gracias por descubrirme esta novela

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    1. Hola, Marian:
      Sobre si conviene o no conviene ver la realidad tal cual es opinable, naturalmente. Mi opinión la he expresado en la reseña; es un punto de vista como otro cualquiera pero al ver la publicidad que la DGT acaba de crear para intentar paliar los accidentes de tráfico creo que en el fondo han optado por no ocultar y mostrar el espacio donde se acumularon ataúdes con fallecidos -el Palacio de Hielo de Madrid- acompañado con el texto: "Este país no puede soportar más muertes". Creo que en el fondo lo que hace en esta ocasión el Gobierno es una especie de rectificación e ir por el lado duro y realista de lo que ha sucedido con el COVID19 y puede seguir sucediendo, ahora en la carretera.
      Yo también quiero ser optimista y me apetece serlo, pero eso no equivale a no considerar otros aspectos quizás menos agradables.
      ¿Conocías a la escritora? Yo no. Y te diré que como autora sí que me ha gustado su manera de escribir. A ver si le leo alguna otra cosita para hacerme una idea más cabal de ella.
      Besos

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    2. ¡Hola de nuevo! Creo que no me entendiste del todo Juan Carlos. Yo también opino que es importante (más bien diría imprescindible) ver la realidad, ver y conocer el lado más duro, pero te decía que pienso que como ese lado ya lo conocemos y que nos hemos pasado tres meses viéndolo a diario, pues que al menos para mi podría ser un respiro de aire fresco y optimismo leer este libro, aunque solo exponga un lado de la tragedia, el menos malo, es otra opción, no sé si me entiendes. Mi mente está muy saturada de ver y escuchar cada día tanta desgracia y la lectura la utilizo para liberarme, de hecho me he cerrado en banda a leer cosas relacionadas con el coronavirus y por eso este libro sí podría ser mi opción. Pero entiendo perfectamente tu crítica, y que quizás hubieras preferido una lectura más afín con la realidad.
      Sí conozco a la autora, aunque no he leído nada de ella todavía.
      Para mi es importante conocer tu opinión sobre tus lecturas sobre todo porque sé que es una opinión sincera, es lo que más valoro de tus reseñas querido Juan Carlos.
      Un beso grande

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  4. Bueno, yo no he leído 12 horas pero entiendo que siendo un feel-good (novelas donde los personajes alcanzan la felicidad en las pequeñas cosas y donde lo importante es ese cambio surgido en ellos y no tanto la historia de amor que incluye) no deba mostrar ese lado real del confinamiento. Para ello están las novelas de corte realista.
    Me pasaré por Reflexiones
    Un beso

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    1. Hola, Carmen:
      Tu reflexión sobre el género feel-good me parece pertinente y atinada. Sí, es una explicación lógica. Yo añadiría otra que no aparece en mi reseña porque en el momento de escribirla no se me ocurrió, pero que creo lógica: Es una narración para ayudar a soportar el confinamiento y, bueno, había que transmitir positividad en grado absoluto y máximo. Sí. Pero pese a todo, yo me quedo un poquito así... (ja, ja)
      Un beso

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    2. Ahí le has dado, Juan Carlos, yo también pienso que esta serie de relatos que ha querido lanzar Harper Collins, entre los que se encuentra "DOce Horas" de Mayte Esteban, estaba pensado para ayudar a soportar el confinamiento y tratar de trasnmitir positividad, a pesar de que también transmite la parte negativa, pero en menor grado, como bien dices. Un abrazo a tod@s, buena reseña Juan Carlos, y magníficas reflexiones entre todos.

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  5. Tengo esta novela pendiente de lectura, aunque todo eso de que todo sea bonito y no haya sufrimiento ni crítica... ese feelgood me echa un poco para atrás.
    Creo que lo que más me podría gustar de la autora es esa novela ambientada en la Gran Guerra que es un tema que me interesa mucho.
    Un beso.
    Por supuesto que la COVID19 dará para mucha literatura, lo que habrá que ver es cuánta de ella merece de verdad la pena y cuánta constituye un producto mediocre aprovechando la coyuntura.

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    1. El asunto de la pandemia es tan gordo, tan grande, tan universal, que es evidente que igual que otros sucesos mundiales (la Gran Guerra, la IIª Guerra Mundial, Vietnam, Mayo del 68, la Guerra Civil española, también la norteamericana...) dará mucho asunto a la literatura y al cine bien como marco en el que sucedan historias, bien como eje central de la trama.
      A mí también me apetecería leer "La colina del almendro" pero sus 534 páginas me echan ahora mismo un poquito hacia atrás.
      Un beso

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  6. A mí también me pareció que es muy fácil leer a Mayte porque escribe de una manera no sé cómo llamarla, muy cercana quizás. Tienes razón con eso de que su novela sólo nos muestra el lado bueno de la pandemia (si es que una cosa así tiene un lado bueno), aunque imagino que está hecho así a propósito... Es verdad que en los telediarios no nos han mostrado imágenes "de verdad", aunque los que tenemos gente cercana que trabaja en la sanidad o incluso en la UME como es mi caso, hemos tenido ocasión de ver ese lado más duro. Incluso algunos hemos perdido a seres queridos en estos meses... Así que, en resumen, aunque no es que me asusten ese tipo de imágenes, por mi parte no está mal haber leído una novela que sólo transmite el, como dices, "buen rollito".

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    1. Hola, Espe:
      El asunto de la pandemia en la que aún estamos inmersos es un tema que invita a debatir. El debate sobre el suceso es inevitable por la enorme trascendencia que ha tenido en la vida personal, social, política y económica de muchas naciones, entre ellas la nuestra. La novela de Mayte creo que es una buena incitación para comentar, opinar y escuchar otras visiones sobre la cosa; desde luego lo que tú has vivido con gente próxima en el campo de la sanidad y la UME e incluso con pérdidas personales es la penosa realidad. Yo no digo que al hablar del Confinamiento haya que incidir sólo en lo triste y lo duro que ha sido, pero tampoco obviarlo como si la experiencia de estas semanas hubiera sido una experiencia distinta y casi casi agradable emocionalmente hablando.
      Estoy convencido de que Mayte Esteban -lo dice ella misma en el comentario que amablemente ha dejado algo más abajo- no sabía lo que iba a durar el Estado de Alarma y en ese momento sí que los confinados vivíamos el encierro como novedad y aunque sabíamos que lo que estaba pasando era duro y casi increíble vivíamos embebidos en nuestras videollamadas, nuestros aplausos vespertinos, nuestra propia vida, que afortunadamente esquivaba a la enfermedad estando sin salir de casa.
      Un beso

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  7. Leer a Mayte Esteban siempre es un placer, incluso en las distancias cortas, como ocurre con "Doce horas". Me encanta cómo encajan todas las piezas y el cariño y la luminosidad con que lo hacen, cosa nada fácil en tan pocas páginas. Te recomiendo mucho "La colina del Almendro", creo que te gustará. Un abrazo.

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    1. Hola, Mónica:
      Sí que me apetece leer "La colina del almendro" y aunque como le digo a Rosa más arriba sus 500 y pico páginas me echan un poco para atrás creo que este verano peculiar y tranquilo que coy a tener va a ser ocasión propicia para hacerlo. Además la época en que transcurre la novela -creo que es la de la Iª Guerra Mundial- no queda muy lejos de aquella en la que sucede la "Crónica de los Cazalet" de Elizabeth Jane Howard que tengo ahora en mis manos.
      Besos

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  8. Cuando nos pidieron un relato llevábamos 15 días en estado de alarma. Lo primero que me dijeron fue "no mates a nadie", porque debía ser un relato de esperanza para aguantar ese tiempo, para ver futuro en los días más difíciles. Lo mismo que es cierto que jamás escribo erótica, también es verdad que tengo cierta tendencia a cargarme personajes. Me conocen, me avisaron y me contuve. Pero es una pandemia, no la obvie, al final la suavicé lo que pude, pero está, de hecho personalizada en quienes más han sufrido todo esto, los ancianos.

    El lado duro lo tenía delante de mis ojos, lo estaba viendo, las "instrucciones de guerra" que se dieron a los sanitarios de dejar morir con criterios de esperanza de vida, pero no me pareció oportuno en ese momento contarlo. Ya se hablará cuando proceda.

    Ah, no creo que sea feelgood. Es una fotografía de un instante.

    Gracias por comentarlo.

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    1. Hola, Mayte:
      Todo lo que se diga sobre la Pandemia en la que estamos será opinable. Se planteó entre nosotros como un verdadero estado de guerra (sólo hay que recordar las ruedas de prensa con responsables de la Policía, de la Guardia Civil, de Sanidad y de hasta vicepresidentes e incluso el mismísimo presidente), y en verdad lo era. El Sistema Sanitario había hecho 'crack', no cabía un alfiler en los hospitales, los sanitarios caían como moscas, los medios de protección escaseaban o no existían, los aviones con el material no llegaban, se perdían o traían productos sin homologar... Todo un caos que se produjo porque todos vivíamos en los Mundos de Yupi, en nuestras peleítas diarias y nuestras tonterías del "tú me dijiste", "y tú más", "anda que tú", "¡uy, lo que me ha dicho!"... en las que nuestros dirigentes pasan el tiempo y entretienen a sus parroquias. Ahora se intenta sacar punta al denominado triaje médico, acción -la de elegir o escoger- que es inherente al ejercicio de la profesión médica. También ahora estamos viendo salir de esas UCIs en las que no cabía un alfiler a personas curadas tras más de 90 días en ellas. También, en verdad la mayoría de las veces, los que han salido lo han hecho con los pies por delante. La dureza de una UCI es conocida por los sanitarios, ¿enviar a personas con patologías diversas y edad avanzada a un Hospital cuyas UCIs están ocupadas era lo pertinente? Para el debate político es una buena presa, pero para mí y mucha otra gente que en esos 100 ha evitado acudir a los Hospitales porque ahí era donde el virus andaba a su aire, mandar a una persona anciana y enferma a un lugar donde no hay sitio era no sólo irresponsable sino también estúpido. Pero ya digo aunque dicen que entramos en la Nueva Normalidad los políticos van a seguir instalados en su Vieja Normalidad echándose los trastos a la cabeza sin atender a razones. Lástima.

      Bueno, chica, echo el freno. Te diré que esta novela ha sido mi primer encuentro contigo y que me ha gustado tu manera de escribir. Y sí, voy a hacer caso a Mónica y a mí mismo y "La colina del almendro" voy a leerla. Me apetece un montón.

      Muchas gracias por pasarte por mi blog y dejar tu comentario. Un abrazo

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  9. No he leído este libro pero seguro que la pandemia es y será la materia prima para muchas novelas. Todos tenemos muy fresco los duros días de confinamiento, y esta novela se ha escrito durante este momento histórico. Ha nacido a partir de los hechos, no se los ha imagninado...
    Gracias por regalarnos otra magnífica reseña.
    Un abrazo.

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    1. Hola Marybel:
      Lo que se cuenta en "Doce horas" es real, es la parte hermosa de la dura realidad que hemos vivido y a la que, ¡ojalá!, no volvamos en otoño como algunos expertos anuncian que será.
      Un abrazo

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  10. No he leído nada de la autora. La sigo en redes y estoy al tanto de sus publicaciones pero aún no me animé con nada de ella. En cuanto a la "estela Covid", ya veremos como va a ser mucho más larga de lo que esperamos. Besos

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    1. Hola, Marisa:
      Por recomendación de Mónica Gutiérrez Artero he comprado "La colina del almendro" y la leeré en breve pues quiero ver cómo es la literatura no de encargo de Mayte. Me han hablado muy bien de esta novela y me apetece mucho.
      En cuanto a la "estela Covid" ojalá pudiéramos cortársela de una p*** vez.
      Un beso

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  11. No me han gustado nunca las miradas unilaterales. Lo plural es más rico y el buenísimo en literatura no me suele gustar. Pero hay que dar una oportunidad a todos los autores. Gracias J. Carlos por tus opiniones

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    1. Naturalmente que hay que dar oportunidades a todos los que escriben y más quienes como yo no practicamos la escritura artística. El debate, la pacífica confrontación de opiniones, el intercambio dialéctico... siempre me ha gustado. Además me parece enriquecedor pues la opinión propia se va modificando, moldeándose, según se ve refutada en algo o en todo por las otras. Quizás esto sea lo que más disfruto de la literatura después del propio acto de leer.
      Gracias a ti por dejar tu comentario, Cecilia.
      Un beso

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