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26 abr 2020

Galdós. Episodios Nacionales. "Gerona".

"Ya sabes, Andrés, que la guarnición debe salir mañana de la plaza con honores de la guerra, marchando a Francia prisionera. […] Los 'cerdos' se nos meterán aquí mañana a las ocho y media […] Amigo, con Gerona se acabó España, y con la salud de Álvarez se acabaron los españoles bravos y dignos. Muchachos, ¡viva D. Mariano Álvarez de Castro, terror de la Francia!" ("Gerona", Pág. 122)

Tras leer en "Las leyes de la frontera" de Javier Cercas [leer reseña aquí] juicios contrapuestos sobre el episodio nacional "Gerona" de Galdós no he podido dejar de acudir directamente a él y ver por mí mismo cuál de las opiniones me cuadraba más. La verdad es que tras su lectura me ha asaltado  la idea, seguramente equivocada, de que Cercas hablaba un poquito de oídas o, mejor dicho, del recuerdo lejano que tenía en su memoria de esta novela pues ni el elogio desmedido hacia ella expresado al inicio ni el desprecio total del final cuadran con las sensaciones que en mí ha suscitado.

"Gerona", Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós, Javier Cercas

En todo caso estaría más de acuerdo con el elogio inicial:
"Es un retrato de la ciudad durante el sitio que le montaron las tropas de Napoleón. Cuando lo leí, hace cuarenta años, me entusiasmó; aquello era la hostia: la tragedia total de la guerra, la grandeza de una ciudad entera en armas y defendida por una gente de hierro, el heroísmo del general Álvarez de Castro, un personaje de tamaño mitológico que se niega a entregar a los franceses la ciudad arruinada y muerta de hambre, y que Galdós pinta como el mayor patriota de su siglo." (Cercas, J.: "Las leyes de la frontera", p. 23)

que con el menosprecio del final:
"Me pareció una mierda; más que una novela sobre la guerra me pareció una parodia de una novela sobre la guerra, una cosa cursi, truculenta y pretenciosa ambientada en una ciudad de cartón piedra donde solo vive gente de cartón piedra. Y en cuanto a Álvarez de Castro, dijo también el inspector Cuenca, francamente: es un personaje asqueroso, un psicópata capaz de sacrificar la vida de miles de personas para satisfacer su vanidad patriótica y no entregar a los franceses una ciudad vencida de antemano" (Cercas, J.: "Las leyes de la frontera", p. 332)

Los términos utilizados por Cercas para descalificar y/o alabar al general don Mariano Álvarez de Castro, que defendió Gerona con todas sus fuerzas y con los pocos hombres y armas de que disponía del feroz asedio y los ataques a que durante siete meses fue sometida la ciudad en 1809 por los franceses, me parecen ciertamente desproporcionados e injustos. ¿Vanidad patriótica?, ¿personaje asqueroso?, ¿ciudad y gentes de cartón piedra? Expresiones totalmente fuera de lugar como quizás también lo estén las tópicamente elogiosas del juicio inicial: ¿gente de hierro?, ¿personaje de tamaño mitológico?, ¿mayor patriota de su siglo? Pienso que la idea de Cercas no es otra que desautorizar a don Benito convirtiendo su episodio nacional en mera caricatura de una novela épica. Creo que lanzar juicios de valor, con presupuestos propios del siglo XXI, sobre una producción artística publicada en 1874 es un despropósito completo. Es verdad que algunos temas y su tratamiento periclitan o logran sobrevivir malamente con el paso de los años, pero es absurdo desacreditar algo o a alguien por no adecuarse a lo que hoy se piensa o es admitido por una mayoría.

"Gerona"
Es el 7º episodio de la Primera Serie de los Episodios Nacionales. Aunque la voz narrativa principal en esta serie es la de Gabriel Araceli, en esta novela en concreto quien cuenta la gesta gerundense es Andresillo Marijuán, un personaje secundario en episodios anteriores que aquí se topa con Gabriel y otros tantos españoles que marchan derrotados hacia Cádiz tras los sucesivos desastres a que están siendo sometidas las tropas españolas, en especial tras la pérdida de Ocaña y la posterior dispersión del ejército español. Es en Sevilla donde estos dos personajes se reconocen entre la barahúnda de individuos mal pertrechados que caminan hacia la ciudad donde se ha refugiado la Junta patriótica de defensa de España. Allí se cuentan sus cuitas y Araceli insta a Andresillo a relatar la gesta que vivió en Gerona, ciudad que en 1809 resistió casi numantinamente el brutal asedio francés durante siete terribles meses.

Como es norma en estos episodios, Galdós cuenta la Historia con mayúscula acaecida en la ciudad desde la particular vivida por personajes del pueblo que junto a muchos otros la hacen. Son los principales el propio Andresillo; su novia Siseta; los hermanos de ésta: Badoret, Manalet y Gasparó; también don Pablo Nomdedeu, médico; su delicada hija Josefina; el ama de llaves de don Pablo, Sumta, aguerrida mujer en la defensa de Gerona; y otros cuantos más de menor importancia. Dos grupos claros, pues, en función de la pobreza y las necesidades sufridas. Más penurias, ya desde el origen, en la familia de Siseta que en la del facultativo Nomdedeu quien se considera por ello con más derecho a sobrevivir. Así, enfangados en las miserias a que conduce el hambre viva en que está toda Gerona por culpa del asedio francés, el doctor reclama para sí y la enferma de su hija la asquerosa comida (una rata enorme) que orgulloso Andrés lleva como excelente alimento a su enamorada y hambrienta Siseta:
"- Detente un rato más, Andrés -me dijo con agitación- y ayúdame. Pero qué hermoso animal tienes ahí. ¿Cuánto pides por él?
- No lo vendo -repuse con orgullo.
- Es que yo lo quiero -me dijo con firmeza, deteniéndome por un brazo-. Mi hija se muere también, es decir, quiere morirse; pero yo no lo permito, no lo permitiré, no señor; estoy decidido a no permitirlo."
Los personajes anteriores, todos ellos ficticios, salidos de la imaginación del escritor, conviven con otros históricamente verdaderos como el general Mariano Álvarez de Castro quien pese a la inmensa desigualdad de fuerzas (50.000 franceses por 4000 españoles) defiende la plaza que se le ha encomendado hasta el desfallecimiento físico personal que de no haberse producido es fácil suponer que no se habría firmado armisticio alguno con los sitiadores. Los nombres de algunos de los militares franceses (Victor, Sebastiani, Mortier, Soult...) que asedian la ciudad son también históricos.

Guerra de la Independencia, Galdós, Girona
Con su estilo habitual lleno de colorido y naturalidad el escritor canario muestra el pintoresquismo con que se comportan los españoles, incluso bajo estas horribles condiciones. En este sentido Galdós se deja enredar a veces más por el costumbrismo que por el realismo. Es desde una perspectiva romántico-costumbrista hay que entender la manera que tiene de describir comportamientos como el deSumta, una verdadera Agustina de Aragón, que no contenta con proveer de comida y de balas a los soldados toma ella misma las piezas de cañón y de fusilería cuando la ocasión así lo requiere. Otro tanto cabe decir de los tres hermanos de Siseta, que cual pícaros salidos de la literatura barroca española del Siglo de Oro buscan comida donde no la hay.

En mi opinión se percibe bien a las claras que esta novela, junto a prácticamente todas las de esta Primera Serie de los Episodios -la mayoría aparecidas en 1874-, es en Benito Pérez Galdós literatura de una primera etapa creativa, vamos, quiero decir que carece de la fuerza de estilo que desarrollaría el canario ilustre en novelas como "Misericordia" (1897), "Miau" (1888), "Fortunata y Jacinta" (1887) o en las novelas de Torquemada aparecidas entre 1889 y 1895 [en el blog tengo reseña hecha de "Torquemada en la cruz", segunda de la serie de cuatro que la componen].

Durante la lectura de "Gerona" me parecía escuchar en ocasiones a Francisco de Quevedo o incluso al mismísimo Cervantes, no porque la literatura de Galdós esté en este relato a la altura de estos dos genios sino por la evidente imitación que de su manera de escribir realiza don Benito, lo que es propio de escritores noveles. Sirva de ejemplo la descripción que hace Andresillo de una comida en casa de Siseta ("Comimos, si así puede llamarse una refacción tan exageradamente sobria, que más parecía hecha para dar entretenimiento a los dientes, que sustancia al cuerpo.") la cual parece salida del propio "El Buscón" de Quevedo o incluso del anónimo "Lazarillo de Tormes". También algunas imprecaciones efectuadas por el narrador recuerdan por su tono más a Cervantes que a cualquier otra cosa: "¡Desgraciado el que en la guerra pone su afición en lugares y personas, que no han de poder seguir tras él en los frecuentes e inesperados viajes a que impulsan la victoria o la desdicha!"

Quiero decir con esto que Galdós en 1874 estaba aún conformando su estilo. Téngase en cuenta que su primera novela, "La fontana de oro", había aparecido sólo cuatro años antes, en 1870. Por otra parte la manera que tenía de escribir sus Episodios era por entonces algo descuidada. No cabe decirlo de otra manera; y es que es prácticamente imposible que en sólo seis años, de 1873 a 1879, el escritor grancanario diese a la imprenta nada más y nada menos que las 20 novelas que forman las dos primeras series de esta magna obra. Y esta rapidez se nota, vaya si se nota. Se percibe sobre todo en incorrecciones de tipo gramatical (caída frecuente en el laísmo y leísmo -«Sí; nos les comeremos, ¿por qué no?…») y en vulgarismos como el reiterado uso de la expresión "Mientras mayor era el misterio, mayor"[...] en vez del correcto "Cuanto ...". El descuido se percibe asimismo en los canarismos que se le cuelan por la gatera al no haber realizado una escritura más reflexiva y demorada. El pronombre 'ustedes' habitual en las islas en lugar del 'vosotros' no es verosímil verlo puesto en boca de un peninsular y menos si unas veces lo utiliza y otras no. Existe variabilidad ortográfica en algunos términos (unas veces escribe 'Badoret' y otras 'Barodet', por ejemplo); e incluso salta a la escritura en ocasiones el 'seseo' propio del hablar en Canarias. Es evidente que quienes lo denigraban o denigrarán en el futuro llamándolo don Benito, el garbancero, tenían sólidas razones donde apoyarse.

El domingo pasado (19/4/2020) en el diario "El Pais" el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa publicaba un artículo sobre el autor isleño titulado 'En favor de Pérez Galdós'. En su exposición, tras relatar hechos propios de la vida familiar y personal del escritor, señalaba como crítica literaria el que no hubiese descubierto o sabido que el narrador es el primero de los personajes inventados en una narración y que puede ser personaje o narrador omnisciente; al confundir ambas posibilidades en una sola, personaje omnisciente, provoca -dice Vargas Llosa en su interesante exposición- que la historia que relata incurra muchas veces en tremenda inverosimilitud. La mezcolanza y confusión entre personaje, autor y narrador llega por momentos a un punto increíble por desmedido. Véase:
  • "Cansaría a mis amados lectores si les contara detalladamente mi vida durante aquel funesto año 9, que comenzado con las proezas de Zaragoza, terminaba con el desastre de Ocaña y la dispersión del ejército español."
  • "Debo una explicación a mis lectores, y voy a darla."
El asedio de Gerona, Historia de España, Pintura militar española
https://cosasdehistoriayarte.blogspot.com/2018/05/grandes-asedios-de-la-historia-el.html
Pero ninguna consideración estilística como las comentadas es suficiente para echar por tierra la tremenda solidez que en conjunto transmiten los Episodios Nacionales. En este de "Gerona" se puede comprobar que Pérez Galdós, además de relatar en términos coloquiales al alcance del pueblo llano la no muy lejana historia de España, destaca como gran observador y fustigador de los defectos españoles, así como también lo que fue en algunos momentos de su vida: un político de ideas avanzadas. De lo primero sirven de muestra las siguientes dos citas que a pesar de haber transcurrido ya casi 150 años desde que las formuló no han perdido, desgraciadamente para nosotros, un átomo de actualidad:
  • "Sucedía en Sevilla una cosa que no sorprenderá a mis lectores, si, como creo, son españoles, y es que allí todos querían mandar. Esto es achaque antiguo, y no sé qué tiene para la gente de este siglo el tal mando, que trastorna las cabezas más sólidas, da prestigio a los tontos, arrogancia a los débiles"
  • "Amigo Gabriel, en España no se premia más que a los tontos y a los que meten bulla sin hacer nada."
De su atinado olfato político deja varias muestras a lo largo de la novela. A mí especialmente me ha sorprendido por su tremenda modernidad la siguiente consideración:
"los idiomas tienen pérfidas voces y frases con que se llenan la boca los diplomáticos y los conquistadores, pues nadie se avergüenza de nombrar los grandiosos planes continentales, la absorción de unos pueblos por otros… etc. Para evitar esto debiera existir (no reírse) una policía de las naciones, corporación en verdad algo difícil de montar"
Es claramente Benito Pérez Galdós un precursor, un anticipado a su tiempo. Supo ver más allá de lo inmediato, acertó al señalar vicios y defectos arraigados entre nosotros, algo que suele molestar mucho a quienes se sientan sobre algunos de ellos y que ni por asomo quieren que tales desaparezcan.

Los clásicos -Galdós lo es sin ninguna duda- nos hablan y comunican verdades desde el pasado que conviene no echar en saco roto. Ahora que estamos sumidos en un asedio brutal por culpa de ese enemigo sin rostro que llamamos COVID-19 o coronavirus, la similitud entre el asedio sufrido por la ciudad de Gerona y el que toda la ciudadanía vivimos desde hace ya varias semanas es más que evidente. De nuevo aparece aquí el hombre de mente y visión claras. La frase siguiente bien podría haber sido dicha por alguno de nuestros actuales responsables políticos y/o sanitarios ante la situación en que nos encontramos:
"Hoy hemos estado haciendo el recuento de medicinas, y no hay ni para la décima parte en un solo día. ¿A dónde vamos a parar? ¿Es posible que esto se prolongue? No, no puede ser."
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Nota: "Gerona" de Galdós es una de las lecturas que hago dentro de la IV edición del Reto 'Nos gustan los clásicos'.

21 abr 2020

Recomendaciones para un atípico 23 de abril. Día del Libro 2020, confinados

Desde hace ya varios años en torno al 23 de Abril, Día del Libro, dedico en el blog una entrada a recomendaciones literarias. Este año, excepcional desgraciadamente por el COVID19 que desde hace varias semanas nos tiene confinados en nuestros domicilios, los libros no van a salir a la calle porque, amigos, no hay calle, no existe. Por ello esta vez voy a hacer una excepción y mis recomendaciones van a ir por el lado de historias vistas en películas y series.

En "El blog de Juan Carlos" hago habitualmente reseñas de libros que leo y suelo contestar los comentarios que quienes las leen tienen a bien hacer. Como todos desde hace un mes sólo piso la calle para lo imprescindible: comprar comida una vez a la semana y adquirir el periódico, por eso de los suplementos culturales, los fines de semana. El resto del tiempo lo dedico fundamentalmente a la lectura y a partir de la hora de la cena a ver en familia alguna serie o película.

No quisiera dejar pasar el Confinamiento sin hablar en el blog de algunas de las Películas y Series que he visto y que más o menos me han atraído. No es ésta una entrada en la que vaya a enjuiciar los valores de unas u otras, simplemente quiero dejar constancia de ellas y al haberme agradado recomendarlas a quien quiera que desee correr el riesgo de hacerme caso (¡una broma en estos tiempos del 'cólera' nunca viene mal, ¿no os parece?).

En casa somos casi más de películas que de series, aunque a veces la duración de los filmes es tan grande que preferimos pasarnos a las series cuyos capítulos de entre 40 y 50 minutos se avienen mucho mejor con nuestros hábitos y horarios. 

Películas
Hemos visto algunas muy buenas películas como las siguientes que os recomiendo:

David Trueba, Jonás Trueba, Richard Billingham, David Fincher, Heinrich Breloer

  • "Ray y Liz" (Filmin) del director Richard Billingham, que también es fotógrafo. La película es un biopic y está basada en sus propias memorias. En realidad la película -dura en ocasiones pero también con sus buenas dosis de humor- es en mi opinión un ajuste de cuentas con sus padres, con Ray y con Liz. Fecha: 2018
  • "Perdida" (Netflix) del director David Fincher sobre un guion realizado por Gillian Flynn, autora de la novela de mismo nombre. Es un thriller psicológico apasionante. Fecha: 2014
  • "Casi 40" (Filmin) del director David Trueba es un film muy apropiado para quienes Trueba siempre nos ha agradado. Pero no hay que buscar mucha cosa más que eso, que los protas están a punto de entrar en los 40 años. Fecha: 2018
  • "La virgen de agosto" (Movistar) de Jonás Trueba es una película apropiada para pasar el rato y olvidar el tedio ocasionado por el confinamiento. Muy Trueba esta ya quinta incursión del hijo de Fernando y sobrino por lo tanto de David. Entretenida. Fecha: 2019
  • "Los Buddenbrooks" (Filmin) del director Heinrich Breloer. La he visto por eso de haber leído hace ya años con muchísimo gusto la novela homónima de Thomas Mann [tengo reseña hecha de la novela en este blog]. Merece la pena verla. Para amantes de películas de época. Fecha: 2008.
  • "La mujer de al lado" (Filmin) del director François Truffaut. La busqué al haberla visto citada en la novela corta "Pura pasión" de Annie Ernaux [tengo hecha reseña de ella]. Va de cómo la atracción, la pasión, puede llevar a un ser humano a un nivel de dependencia insospechado. A pesar de haber sido realizada hace ya casi 40 años, me gustó. Fecha: 1981
Bong Joon-ho, Céline Sciamma, los hermanos Cohen, Florian Henckel von Donnersmarck

  • "La sombra del pasado" (Movistar) del director Florian Henckel von Donnersmarck, el mismo que dirigió la exitosa "La vida de los otros" Sobre el Arte y el artista enfrentado al dilema de realizar su obra plástica al servicio de la colectividad o al de la manifestación de su propia individualidad. Estructura de desarrollo lineal. Emotiva. Fecha: 2018.
  • "Mother" (Filmin) del director Bong Joon-ho, el mismo que ha dirigido "Parásitos", la película que arrasó este año en los Oscar. Es un film que está entre el drama y el thriller. La lucha de una madre por demostrar que su hijo no es el autor del crimen de que le acusan. Me gustó mucho. Fecha: 2009.
  • "Barton Fink" (Filmin) dirigida y producida por los hermanos Cohen. Presenta la claudicación o no de un creador literario cuando lo ficha la industria de Hollywood como guionista. Interesante. Fecha: 1991
  • "Girlhood"(Filmin) de la directora francesa Céline Sciamma, autora también del guión. Muestra la iniciación a la vida libre de una chica adolescente tras haber vivido rodeada por normas y prohibiciones. Para un educador como yo me resultó muy interesante. Fecha: 2014.
  • "La trinchera infinita" y "Diamantes en bruto", ambas en Netflix y las dos del año 2019, comencé a verlas pero es el día de hoy y aún no he finalizado ninguna de ellas. Hay un eslogan -o había en 'el mundo de antes' del Confinamiento- que decía eso de "El Cine en el cine". Siempre he sido de esa opinión. Y lo soy, mucho más que convencido, cuando dejo sin terminar productos como estos dos que vienen avalados por una buena ristra de nombres y méritos: Goyas varios en la española dirigida por Jon Garaño; y bastantes premios del Cine Independiente norteamericano concedidos al actor protagonista Adam Sandler y a los directores, los hermanos Joshua y Benny Safdie para la norteamericana. Seguro que en la sala oscura mi atención no se habría resquebrajado. Tengo que dar a ambos títulos una nueva oportunidad.
Series

Alekséi Nikoláyevich Tolstói, Mariano Barroso,

  • "Unorthodox" (Netflix) es una miniserie de sólo 4 capítulos recientemente estrenada en la plataforma. Muestra la decisión que toma una joven mujer de una secta ultraortodoxa judía asentada en Brooklyn, New York, para desasirse de las tremendas ataduras mentales que la misma impone a sus miembros. Me ha parecido interesantísima. De las que recomiendo aquí, sin duda es la mejor.
  • "La línea invisible" (Movistar) es una serie dirigida por Mariano Barroso ("El día de mañana", serie para Movistar de 2018 basada en una novela de Ignacio Martínez de Pisón. Esta serie fue muy de mi agrado) que he comenzado a ver hace nada. Parece interesante aunque lo que cuenta los inicios de la banda ETA y el salto cualitativo que supuso el empleo de las armas no es algo que a mí me resulte para nada desconocido. La seguiré viendo y creo que es muy recomendable sobre todo para los jóvenes que sólo saben de ETA lo que les han querido contar, siempre de manera sesgada, unos u otros.
  • "Tinieblas y amanecer" (Netflix) es una serie que cuenta la historia de cómo las familias rusas que vivían en tiempos de los zares tras el final de la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil desatada en Rusia por la Revolución se van acomodando en el nuevo Régimen. Basada en la novela de Alekséi Nikoláyevich Tolstói (1883-1945) 'Peregrinación por los caminos del dolor', trilogía escrita a lo largo de los años 1922-1941. Interesante por el contenido histórico aunque algo sensiblera en el aspecto romántico.
  • "El embarcadero" (Movistar) es una serie que ya va por su segunda temporada. Vi la primera el año pasado con mucho gusto, pero esta 2ª temporada me está resultando algo indigesta pues se está yendo por los cerros de Úbeda al incidir más en la relación amorosa entre las dos mujeres del protagonista, fallecido en la primera entrega, que en desentrañar el misterio de la muerte de éste. La tengo ahí aparcada y no sé si continuaré prestándole atención.
  • "Broadchurch" (Netflix) es una serie inglesa que consta ya de tres temporadas (la primera es del año 2013) y que comencé a ver ayer mismo. Es un thriller protagonizado por una pareja de policías, hombre y mujer, entre los que hay algo de tensión profesional. Tiene ritmo, suspense, emoción, relaciones familiares tempestuosas, infidelidades, problemas de desarrollo adolescente... En fin, todos los ingredientes precisos para crear cierta adicción y ganas de seguir viéndola, cosa que haré.
  • "La amiga estupenda" (Movistar, canal TCM la temporada I; pero las dos siguientes ya en HBO). He visto sólo la primera temporada al haberla pasado en abierto por el canal TCM para los clientes de Movistar. Las otras dos temporadas de que consta se pueden ver en la plataforma HBO que yo no tengo: Pero si la tuviera no sé yo si seguiría viéndola pues me ha parecido algo fría, oscura, con poco ritmo y como falta de gancho. Me pasa con ella lo mismo que me ocurrió con la tetra o pentalogía de novelas de Elena Ferrante en que se basa. Me leí la primera de ellas, "La amiga estupenda" [reseña de la novela aquí], pero no proseguí con el resto al parecerme muy previsible todo lo que iba a encontrarme.
...y naturalmente este 23 de abril no te olvides de los libros.
Recomendaciones de películas y series, Confinamiento, Cuarentena

18 abr 2020

Almudena Grandes: La madre de Frankenstein

“Comprendí que las jaulas no siempre estaban fuera, en las amenazas y los chantajes de las personas que tenían el poder. También podían estar dentro, incrustadas en el cuerpo, en el espíritu de todas las mujeres perdidas que asumían mansamente un destino que no habían elegido”.

Almudena Grandes, "La madre de Frankenstein", costumbrismo, feminismo Tras haber leído con sumo gusto las dos entregas anteriores de los "Episodios de una guerra interminable" -"Las tres bodas de Manolita" y "Los pacientes del doctor García"- tenía ganas de hacerlo con "La madre de Frankenstein". Mi acercamiento a esta quinta entrega de la serie venía algo condicionada por la lectura de una serie de reseñas en las que esta novela de Almudena Grandes era considerada como inferior a las anteriores. Así pues mis expectativas no eran tan altas como las que tuve con las otras de la serie.

La verdad es que tras finalizarla mi impresión general en comparación con las dos que la precedieron es la de que "La madre de Frankenstein" está algo por debajo de aquellas. Cualquier comparación es odiosa, se dice habitualmente, pero cuando tenemos varios productos bien realizados por una misma creadora que los presenta como partes de una serie, es decir, al servicio de un proyecto más amplio, sí que es oportuno hacerla. Como paliativo de lo anterior conviene decir y recordar que, literariamente hablando, "Las tres bodas de Manolita" y "Los pacientes del doctor García" rayaban a una altura que se alcanza muy pocas veces.

La novela
La razón del título viene dada por ser Aurora Rodríguez Carballeira, personaje real, el motivo que abre el relato. Aurora es la madre de Hildegart Rodríguez Carballeira, una joven superdotada, a la que su madre en un ejercicio de autoritarismo y soberbia impensables asesina en 1933 al considerar que igual que le había dado la vida podía quitársela. El caso fue considerado propio de una mente enferma y Aurora fue encerrada de por vida en el manicomio de mujeres de Ciempozuelos (Madrid) donde el personaje de ficción, el doctor Germán Velázquez Martín, la encontrará en 1954 cuando entra a trabajar en este establecimiento.

"La madre de Frankestein" como el resto de novelas de la serie es una novela histórica que mezcla personajes reales como el de Aurora, el obispo Leopoldo Eijo Garay, los psiquiatras Juan José López Ibor y Antonio Vallejo Nájera, el abogado Juan Botella Asensi o el periodista Eduardo de Guzmán… con otros, la mayoría, puramente ficticios salidos de la mente de la escritora. Los más relevantes de los inventados son: el doctor Germán Velázquez; la auxiliar de enfermería María Castejón; Pastora, compañera de Rita, la hermana de Germán, en el taller de reparación de medias donde trabajan ambas; Eduardo Méndez, colega de Germán en el Hospital; y otros más. 

La acción se vertebra en torno a tres personajes: dos de ficción, Germán y María; y uno real que es quien propicia el encuentro de los anteriores, me refiero a Aurora, la madre de Hildegart. Cada uno de estos tres seres sirve a la autora para desarrollar otros tantos círculos actorales a su alrededor. 

El doctor Germán Velázquez logra salir en 1939 de España desde el puerto de Alicante a bordo del  'Stanbrook', barco real comandado por el también real capitán inglés Archibald Dickson. Se dirige hacia Suiza donde será acogido por el doctor Samuel Goldstein gran amigo de su padre al que debió  la vida durante la guerra civil española en la que participó dentro de las brigadas internacionales. Gracias a este psiquiatra judío refugiado en Neuchatel Germán estudiará y se hará con un nombre en la aplicación de un fármaco nuevo que mejora mucho la calidad de vida de los esquizofrénicos. Esta fama será la que provocará que Germán sea invitado por el doctor Robles del psiquiátrico de Ciempozuelos a trabajar en España a fin de ensayar aquí ese fármaco.

esquizofrenia, Hildegart, Aurora Rodrñiguez Carballeira, psiquiatras franquistasLa auxiliar de enfermería María Castejón abre al lector una panorámica más popular de la vida española del momento. Ella trabaja como chica de servir en una casa acomodada de la burguesía madrileña, la de doña Prudencia Molina. Allí es compañera de Rosarito mayor que ella y más antigua en la casa que la introduce en los secretos de la vida. También ahí conoce a Alfonso Molina, sobrino de los señores de la casa, de quien se enamorará perdidamente durante los tres meses de un verano que él residió en la casa de la calle General Mola de Madrid. También María sirve para abrir el abanico actoral hacia los trabajadores no sanitarios del Manicomio de Ciempozuelos donde además de trabajar ella reside desde siempre en la casa del jardinero, su abuelo. Juan Donato, importante en la vida de María, es otro trabajador no sanitario del manicomio donde hace arreglos y servicios de todo tipo en una especie de chico para todo.

Aurora Rodríguez Carballeira es en torno a quien se articula un tercer núcleo actoral en que están también integrados Germán y María como auxiliar de enfermería y amiga de la interna. A este grupo de personajes pertenecen el doctor Robles, director del psiquiátrico; el doctor Eduardo Méndez, amigo de Germán y de gran ayuda para María; la hermana Belén, superiora de la Comunidad de las Hermanas Hospitalarias, propietarias y gestoras del manicomio de mujeres de Ciempozuelos, que apoya en todo los proyectos innovadores del joven psiquiatra Germán Velázquez; Pedro Armenteros, sacerdote integrista contrario a las innovaciones que promueve Germán en el Hospital y cuyo afán es conseguir captar al doctor para el grupo de asistentes a los Cursillos de Cristiandad que se celebran bajo la dirección del obispo Eijo Garay.

Como se ve la galería de personajes que Almudena Grandes presenta en ésta y en las otras novelas de la serie es inmensa. Muchos de los personajes de las novelas precedentes aparecen aquí aunque con un papel menor o simplemente nombrados: el padre de Germán, doctor en psiquiatría Andrés Velázquez, es quizás el que más papel tiene sobre todo al inicio de la novela; Rita, hermana de Pastora, y su marido Rafael Cuesta, al igual que el marido de Pastora, el teniente de la Guardia Civil Miguel Sanchís, fueron muy importantes en las anteriores dos novelas y aquí salen de refilón; etc., etc.

Todos ellos son seres con personalidad propia, distintos los unos de los otros. Destaca especialmente el grupo de las mujeres, la mayoría de ellas, como dice la propia escritora en la promoción de su novela, mujeres empoderadas que buscan realizarse por sí mismas sin dependencias injustas de los hombres ni de nadie. Son mujeres que al igual que algunos de los personajes masculinos (Germán Velázquez o el doctor Eduardo Méndez) buscan la felicidad y son capaces de burlar las barreras impuestas por el Régimen nacional-católico a la sociedad española. En este grupo sobresale especialmente Pastora, viuda de un militante comunista, María Castejón, la hermana Belén que busca la felicidad de las internadas en el psiquiátrico, y ya en otra dimensión ciertamente equivocada pero para ella real y cierta Aurora Rodríguez Carballeira.

escritores galdosianos, Almudena Grandes, Episodios de una guerra interminable Una novela, como las del resto de la serie, de personajes, una novela coral en la que el actor principal es Madrid: la vida durante los años 50 de un Madrid oscuro, gris, sin alegría, desilusionado, donde todo atisbo de felicidad es visto como pecaminoso, donde la psiquiatría oficial -la de los doctores el coronel Vallejo Nájera y su enemigo acérrimo dentro del bando franquista el opusdeísta Juan José López Ibor- practica con los enfermos métodos crueles como las camisas de fuerza, los baños en hielo, las descargas eléctricas... como terapias adecuadas para curar las dolencias del alma entre las que incluían la homosexualidad.

Las historias que se muestran van entreverándose unas con otras, avanzan y retroceden en el tiempo, y se estructuran en cuatro apartados de significativos títulos:

  • I. El asombro (1954): muestra la sorpresa que Germán Velázquez se lleva en su reencuentro con la España franquista quince años después de haberla dejado y su asombro al encontrarse en el psiquiátrico de Ciempozuelos con una enferma que rompe todos los estereotipos, la madre de Hildegart.
  • II. La compañía (1955): No es bueno que el hombre esté solo, diríamos que la autora viene a pensar y por ello da compañía a unos y a otros personajes: a Aurora, a Germán, a María, a Eduardo, a Pastora...
  • III. La soledad (1956): En esta parte los personajes principales se enfrentan a la soledad, cada uno a la suya. Germán rememora aquella que en 1950 lo llevó a casarse con una de las hijas de su protector Samuel Goldstein ("el 25 de agosto de 1950 me casé con Herta Rebecca Goldstein”) y luego su soledad en España que Pastora y María vendrían a paliar.  María, por su parte, dada la diferencia de clase social existente entre ella y Germán piensa que entre ellos no hay nada que hacer y que más le valdría, si de verdad quiere no quedarse sola, dirigir sus ojos hacia alguien de su nivel como ese tal Juan Donato porque "las cosas como son, el doctor Velázquez nunca me rescataría de Juan Donato de la única manera posible, o sea, casándose conmigo."
  • IV. La madre de Frankenstein: Aunque a lo largo del relato hemos sabido y comprendido el porqué del título de la novela es ahora cuando viene a hacerse explícito en esta parte situada ya en período democrático, más de veinte años después de fallecida Aurora en 1955. El doctor Velázquez presenta en Madrid  un libro sobre la fallecida con ese título proveniente de la afición que la parricida tenía durante su encierro de fabricar muñecos de tela a los que en su desvarío quería insuflar vida tal como -decía- ella había hecho con su propia hija Hildegart, razón por la que ésta no era dueña de la misma en absoluto pues se la debía a ella.
  • La historia de Germán (Nota de la autora). Sigue al apartado IV una quinta sección, ya sin número de orden donde la propia Almudena Grandes viene a contar cómo se gestó en ella este relato. Cómo desde 1989 llevaba rondando en su cabeza la idea de escribir algo sobre la madre de Hildegart a raíz de haber leído por esas fechas -en 1989 la novelista acababa de publicar con gran éxito "Las edades de Lulú"- un libro titulado “'El manuscrito encontrado en Ciempozuelos' del psiquiatra y ensayista asturiano Guillermo Rendueles Olmedo”. En ese momento estaba en auge la novela gótica que a la novelista, dice aquí, mucho le agradaba,  y este libro  "en la portada, junto con una fotografía de una mujer sobre la que se superponía otra de una señora con cara de general romano, aparecía un fotograma de una antigua adaptación cinematográfica de 'Frankenstein', inspirada en la novela de Mary Shelley que también había leído"
En esta parte final -una especie de epílogo- la novelista muestra bien a las claras sus intenciones: 
La madre de Frankenstein es una novela de ficción construida sobre hechos reales. Mi inspiración original fue, desde luego, la vida y la muerte de Aurora Rodríguez Carballeira, una realidad que parece un alucinante, incluso delirante, argumento de ficción. Porque alrededor de la madre de Hildegart, de su vida, de su crimen y su destino, se fueron trenzando un buen número de historias, algunas falsas y muy hermosas, otras ciertas y mucho más feas” (p. 463)
 La novela está contada por estos tres personajes principales en primera persona. Muchas veces sobre todo cuando quien narra es María el discurso va dirigido a una segunda persona que es difícil de identificar en ocasiones -quizás a veces sea ella misma la que se interpela en forma de soliloquio- si bien en otras queda claro el receptor de esas llamadas de aquiescencia en forma de reiterativos 'fíjate' aunque no siempre sea el mismo:
"Por mucho que hubiera vivido en Suiza, por mucho que no entendiera España, por muy amable que fuera conmigo y aunque yo le gustara, porque sabía que le gustaba, las cosas como son, el doctor Velázquez nunca me rescataría de Juan Donato de la única manera posible, o sea, casándose conmigo. Eso era lo único en lo que se parecía al doctor Molina, fíjate” (p. 273)
En este aspecto formal, aparte de lo habitual en la autora y ya señalado por mí en las otras reseñas de novelas de estos "Episodios de una guerra interminable" [ver reseñas de "Las tres bodas de Manolita" y de "Los pacientes del doctor García"] quisiera destacar lo mucho que me ha gustado el divagar de la mente enferma de la asesina de Hildegart. Lo bien que Almudena Grandes utiliza el flujo de conciencia y el monólogo interior en ese ir y venir torpe, roto, desordenado, de los pensamientos por una cabeza superdotada pero completamente destrozada la hilazón lógica entre ellos:
"¿Ya es de noche? ¡Qué barbaridad, cómo pasa el tiempo! ¿Y en qué mes estaré? Pues no lo sé, cómo voy a saberlo, si estoy todo el tiempo durmiendo. A lo mejor, Germán engendró a nuestro hijo mientras yo dormía. Claro, eso sería, le parecería más delicado, querría ahorrarme esa asquerosidad, y yo se lo agradezco pero, claro, ahora no sé cuánto me falta... ¡Qué frío hace de repente! Me han puesto una manta, pero tengo la nariz helada. Yo creo que fue una mujer la que me besó, ¿pero quién? Hilde... ¡Ay, pobrecita Hilde!" (p. 399)


Para finalizar
Como en las otras de la serie el homenaje que Almudena Grandes hace a Benito Pérez Galdós en esta novela es más que evidente. Madrid, sus calles, la vida de sus gentes populares, la indiferencia de los poderosos, el abuso por el abuso ejercido dobre los débiles, la demostración del poder por encima de cualquier otra consideración están presentes en "La madre de Frankenstein"
"Esto es un pulso por el poder, porque ahora mismo la clorpromazina es poder, y el poder, en España, es un derecho exclusivo de quienes ganaron la guerra. Y, aunque a mí me obligan a agradecerles todo el tiempo que me hayan perdonado, yo no la gané, y tú menos” (p. 302)

Es un ejercicio de repaso de la historia reciente tal como hizo Galdós en sus Novelas contemporáneas y en los Episodios Nacionales más próximos a su momento vital. Ambos, don Benito y Almudena, colocan siempre en primer término como hacedores de la Historia al pueblo; de ahí el innegable costumbrismo que permea las narraciones de uno y otra.

Una novela que se lee con muchísimo gusto gracias al estilo desarrollado por la novelista que logra captar al lector, meterle dentro del relato, hacer que se identifique con ese personaje colectivo que en distintos tipos y figuras deambula por el Madrid de esos años 50. Una manera de conocer la vida real de las gentes durante esos años de miseria y sufrimiento dentro de la España franquista en la que, naturalmente, también las personas vivieron o al menos buscaron historias de placer, de felicidad y alegría. Y entre estas personas, Almudena Grandes, se fija especialmente en esta narración -y también en las otras de la Serie- en las mujeres, sufridoras por partida doble de la represión y falta de libertades del momento en nuestro país.

9 abr 2020

Mia Couto. "Cada hombre es una raza"

Escuché el nombre de Mia Couto hace unos años recomendado por una amiga. Al oírlo pensé, equivocadamente, que sería el de una autora portuguesa o brasileña, claro. Ana, compañera y amiga de tertulia, nos lo ha venido recomendando desde ya hace meses. Volvió a sonar en la última presencial que tuvimos a la hora de proponer lecturas para la que ya intuíamos inminente cuarentena. Así  he llegado hasta este libro, su 2ª colección de cuentos titulada "Cada hombre es una raza".

Muchas cosas se aprenden leyendo. Estas son algunas que este libro de Mia Couto me ha desvelado: La primera fue descubrir que, pese a que el nombre propio Mia apunta a sexo mujer, sin embargo en este caso es hipocorístico de António Emílio Leite Couto, o sea, un hombre. Mi segundo descubrimiento ha sido el de su nacionalidad: mozambiqueña y no portuguesa ni brasileña; mozambiqueño nacido en 1955 en Beira, la segunda ciudad en importancia del país. Al ver su imagen en internet descubro asimismo que es de raza blanca y al informarme lo entiendo: hijo de emigrantes portugueses instalados en Mozambique en los años 50. Mis otros descubrimientos han sido de orden literario según avanzaba en la lectura de los 11 cuentos que componen este libro.

"Cada hombre es una raza"

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Mario Morales (traductor), Cada Homem é uma Raça (1990)

«Mi raza soy yo mismo. La persona es una humanidad individual. Cada hombre es una raza, señor policía.»


Cuentos de encuentros y desencuentros entre la cultura africana y el racionalismo occidental, entre las tradiciones mágicas y el modernismo escéptico, entre la fantasía y la leyenda.


Estos relatos nos hablan de la ternura de la pasión, de los prejuicios racistas, de las fronteras entre la aldea y el resto del mundo, del contraste entre los colonizadores y los colonizados, o de la venganza última de una esposa engañada.


Mia Couto transforma en literatura viva el habla popular y la historia cotidiana de los habitantes de Mozambique en esta colección de historias que despliegan todo el colorido y la magia del continente africano.


Comentario
Colección de 11 cuentos. Mis sensaciones sobre los mismos son bastante desiguales de unos a otros. Los hay que están bastante próximos a la realidad (independencia del país, especialmente) y resultan muy entendibles; los hay que se elevan a zonas espirituosas y/o legendarias en las que -sí, lo confieso- me pierdo estrepitosamente al no dominar sus referentes y mi satisfacción se precipita por el sendero de la insatisfacción; y por último los hay que combinan a la perfección elementos de los dos tipos anteriores y me resultan mágicos, poéticamente literarios, y de gratísima lectura.

En general detecto en ellos unas constantes: los hombres destacan por su vagancia, las mujeres por el misterio y la magia que en sí mismas encierran. Cuando los hombres dejan de lado esta vagancia se decantan por la violencia que roza a veces la barbarie y que en ocasiones, víctimas del alcohol, vierten sobre sus propias mujeres; por su parte las mujeres se presentan como más amables, menos violentas, enamoradizas, deseosas de realizarse como tales, fieles a sus hombres a pesar del maltrato que algunas reciben de ellos. Diríase que es un mundo tradicional el que se muestra, como si no hubiese posibilidad de cambio; sin embargo en varios de los cuentos se atisba el mismo, se vislumbra progreso hacia una mejor relación entre ambos sexos.

Hay muchas referencias al tiempo. El tiempo como un continuum es el propio de las leyendas; luego aparece también el tiempo del mundo antiguo -el país anterior a la independencia- y en el mismo sentido el tiempo futuro en aquellos cuentos en los que la esperanza radica en ese nuevo país que se intuye, que vendrá tras liberarse del colonialismo padecido durante siglos. Estos últimos cuentos están mucho más pegados a la realidad ("Los mástiles de Más Allá", por ejemplo), aunque incluso en ellos los elementos mágicos se hibridan con los reales creando una mezcla que capta al lector ("El apocalipsis privado del tío Gueguê").

En el terreno de la fantasía, de lo legendario es donde cabe situar la mayoría de los relatos, siendo para mí esto uno de los grandes méritos de la literatura de Mia Couto. Las leyendas, el elemento mágico reposa casi siempre en historias de amor, de rapto amoroso, de relación hombre-mujer. Estas historias las transmite el autor con un lenguaje hermoso, bello, muy poético, que al hundirse a veces en tradiciones ancestrales las comunica a través de un habla que se sumerge en la irracionalidad. Lo hace fundamentalmente mediante creaciones léxicas sorprendentes fruto de la unión de dos términos en uno nuevo e inexistente: tiritanteaba, benevalentía, temedrosos, infantasías, sobremarino, sobrevivo, argumentiras, etc. Otras veces esta dimensión irreal, evanescente, de difícil comprensión, la expresa a través de vocablos poco usados o arcaísmos como 'encarrujada', 'cárnido' y otros de este jaez.

Penetrar el ámbito de lo mágico, de la creencia irracional, de lo que difícilmente puede explicarse de manera inteligible exige la utilización de recursos literarios que sirvan para realzarlo. Por ello es frecuentísimo topar en estos cuentos con antítesis, oxímoron, paradojas... También en unas culturas como las de los pueblos mozambiqueños en las que el animismo es elemento central, la lengua debe estilizarse y esforzarse para dar visibilidad a una existencia en la que tienen cabida hechiceros, chamanes o brujos como sucede en el cuento ya de extraño título, "El exfuturo padre y su exviuda", en el que Benjamín, casado con Anabela que le rehúye, deberá por consejo del enfermero Bila pasar tres semanas con una vieja bruja si es que quiere conseguir ser aceptado por ella. También es absolutamente propio de una concepción animista la fusión de contrarios como pasado-futuro, viudez-casorio visibles en el título del cuento citado antes; pero también se constata esta dualidad imposible en la unidad en un mismo ser de los conceptos hombre y mujer: 
[la mujer] "me explicó sus razones: sólo ella guardaba la eterna gestación de las fuentes. No siendo ella. yo no estaba completo, hecho sólo con la arrogancia de las mitades. No encontraría yo en ella mujer que fuese mía sino mujer en mí, esa que, en adelante, me encendería en cada luna" ('Mujer en mí')
Y estas imposibilidades sólo son realizables durante el sueño -muy frecuente este onirismo en varios relatos de la colección-, un sueño cuyos límites con la realidad son lábiles, huidizos. Y para llevar hasta el lector estas irrealizables acciones Mia Couto se sirve del lenguaje poético, el cual al embeberse con frecuencia en imágenes y metáforas hermosas nos hace recordar muchísimo al llamado realismo mágico de los escritores sudamericanos de los años 60 y 70 del siglo pasado. Igual que ellos, estoy convencido que si preguntáramos a Mía Couto por la dificultad de creer lo que dice al parecernos todo ello magia o leyenda nos diría como así hacían Rulfo, García Márquez, Miguel Angel Asturias o Vargas Llosa ante idéntica cuestión:  "¡Es auténtica realidad!". Una realidad, sin duda alguna, desconocida para los occidentales. Quizás por esto nos sorprendan a veces fenómenos inexplicables y naturales como del que ahora mismo estamos intentando escapar del mismo modo como siempre se ha hecho de los enemigos invisibles: escondiéndonos en nuestro baobab y creciendo hacia dentro de la tierra, buscándonos como seres primitivos, invocando a quien sabe qué deidades irracionales, escapando de los conceptos artificiales y falsos de comunidad o nación para refugiarnos en lo único cierto y auténtico que es la persona ("no era la aldea la que merecía salvación. Era la gente, la gente humana, esas personas que forman aldeas, familias de aldeas", 'La leyenda de la novia y el forastero')

La persona y su conjunto es lo único importante, lo único real. Cada persona, hombre o mujer, es un todo, es, como reza el título, una raza. Y esto es imposible que cambie. Tan imposible -o mejor, tan ilusorio- como las relaciones de poder que se establecen en esas aldeas y familias de aldeas
—Escucha, João. Siempre me asalta esta duda: ahora soy el criado del colono. ¿Después qué vendrá?
—Después vendrá la libertad, padre.
—Tonterías, hijo. Después seremos los criados de ellos, de los mussodjas. Tú no sabes qué es la vida, hijo. Esa gente habituada a los tiros no sabrá hacer otra cosa al final de la guerra. El azadón de ellos es la escopeta. ('Los mástiles del Más Allá')
Hay en esta colección de cuentos un alegato en contra de la violencia, de su uso gratuito, tan frecuente desgraciadamente en el continente africano, aunque no sólo en él.
"Al carecer de víctimas, los bandoleros retiraban los cuerpos de las sepulturas para volverlos a matar" ('El apocalipsis privado del tío Gueguê')
"Las palizas no son cosa de príncipes. Ellos no propinan golpes o la muerte, los encargan a otros. Nosotros somos la mano de sus voluntades sucias" ('La princesa rusa')
Pero sin ninguna duda lo que más capta y emociona de estos cuentos es la inmensa belleza que desprenden merced a la lengua cargada de poesía que su autor ha utilizado para componerlos y que su traductor al español, Mario Morales, logra transmitirnos en la excelente traslación que realiza del idioma portugués al nuestro. He aquí algunos ejemplos destacables.
    • La belleza de esa niña, sobrino, eres tú quien la pone. Las mujeres son muy extensas, uno las viaja, uno siempre se pierde en ellas (El apocalipsis privado del tío Gueguê)
    • Existen esas historias que, cuanto más se cuentan, menos se conocen. Muchas voces, al final, sólo producen silencio (El pescador ciego)
    • Sobre el tejado de zinc, se estrellaban gruesas gotas, embarazadas de cielo (Los mástiles del Más Allá)
Finalizaré destacando los cuentos que más me han interesado a pesar de la dificultad que supone elegir entre tanta belleza. El que abre la colección, "Rosa Caramela" es precioso, muy impactante; "El baobab que soñaba pájaros" es muy hermoso sobre todo al presentar asustados a los blancos colonizadores debido al atractivo que las historias contadas por un joven pajarero negro tienen sobre los niños; por el humor que contienen me han agradado y divertido mucho "El exfuturo padre y su exviuda" y "Rosalinda la ninguna"; y por el acercamiento a la realidad histórica del país colonizado por Portugal durante siglos y la facilidad para comprenderlos debidamente también destacaría los dos últimos: "Sidney Poitier en la barbería de Firipe Beruberu" y "Los mástiles de Más Allá".

La lectura de los cuentos contenidos en "Cada hombre es una raza" es una buena manera de iniciarse en la literatura de este mozambiqueño autor de novelas como "Tierra sonámbula" (Suma de Letras, 2002), "El último vuelo del flamenco" (Alfaguara, 2002), "La confesión de la leona" (Alfaguara, 2012) o "Jerusalém" (Alfaguara, 2009) entre otros títulos.

3 abr 2020

"Las leyes de la frontera" de Javier Cercas

"Los periodistas frívolos mienten pero todo el mundo sabe que mienten y nadie les hace caso, o casi nadie; en cambio, los periodistas serios mienten escudándose en la verdad, y por eso todo el mundo los cree. Y por eso sus mentiras hacen tanto daño."

El autor
Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) saltó a la fama literaria con "Soldados de Salamina" (2001); fama literaria que se convirtió en mediática cuando David Trueba llevó la novela a la pantalla al año siguiente en una película de mismo título. Tras esta narración motivada por un episodio sucedido al final de la guerra civil -un soldado republicano no disparó contra el falangista Rafael Sánchez Mazas dejándolo escapar- publicaría otras de temática bien distinta, entre las que están, además de "Las leyes de la frontera" publicada en 2012, "La velocidad de la luz" (2005), "Anatomía de un instante" (2009), y "El impostor" aparecida en 2015, tres años después de la que acabo de leer. Constituyen estas cuatro novelas un paréntesis en la temática guerracivilista que Cercas no volvería a tocar hasta el año 2017 con "El monarca de las sombras" reseñada por mí en este blog hace algo más de tres años [accede a la reseña aquí].

La novela
Drogas en los años 70 y 80 del siglo XX, Javier Cercas, "Las leyes de la frontera"
Javier Cercas a partir de la ya citada "Soldados de Salamina" inicia una serie de relatos que mezclan en sabia proporción elementos reales y otros ficticios; es lo que los narradores norteamericanos denominan con el neologismo "faction" formado por dos palabras: 'fact' (hechos) y 'fiction' (ficción). Entre nosotros este tipo de relatos se conoce como "novela testimonio", "novela de no-ficción", "relato real" y hasta "relato metaficcional". Aunque cada una de estas cuatro denominaciones tiene algunas características exclusivas, todas ellas se refieren a unas narraciones que mezclan la novela tradicional y el discurso testimonio consistente este último en introducir en la narración literaria informaciones surgidas de entrevistas realizadas a personajes para dar veracidad a la historia que se relata. Es, pues, un relato realizado a la manera periodística.

El párrafo anterior, quizás algo farragoso, considero que era necesario para entender adecuadamente "Las leyes de la frontera", novela en la que un personaje, del que no sabemos su nombre pero que bien podríamos identificar con el propio autor, realiza indagaciones para un libro que piensa escribir sobre un famoso delincuente juvenil de la segunda parte de la década de los años 70 e inicios de los 80 del siglo pasado. Las entrevistas las realiza en 2008, treinta años después de sucedidos los hechos principales en verano de 1978.

La acción transcurre en Gerona que en 1978 es una ciudad provinciana en la que cruzar el río Ter y el Onyar que la bañan era como si cruzase la frontera azul, la frontera entre el bien y el mal y entre la justicia y la injusticia. Cosa que si se para a pensarla tenía su parte de verdad, ¿no le parece? -le dice el abogado de éxito Ignacio Cañas (el Gafitas para los de la basca del Zarco) a su entrevistador.

La novela tiene dos partes. La primera sucede durante los meses de verano de 1978. Ignacio Cañas es un buen chico que en el Colegiode los Maristas donde estudia obtiene buenos resultados pero que sufre bullying por parte de Narciso Batista, un compañero hijo del presidente de la Diputación y jefe en la misma de su padre. El acoso y los abusos los sufre Ignacio en silencio pues contarlos a padres o educadores no es propio de un adolescente. Sin amigos, ese verano en los recreativos Vilaró conoce al Zarco y a Tere. Tere le parece guapísima y el Gafitas, apodo que le puso el Zarco a Ignacio nada más verle, se enamora perdidamente de ella. Es por ella por la que decide cruzar la frontera del río Ter y acudir a La Font, un bar en el barrio chino de Gerona, donde se reunía toda esta basca:
"desde finales de los setenta hasta finales de los ochenta habían pululado por España centenares de bascas de chavales suburbiales y desarraigados como la del Zarco" (pág. 166)
Se dedican estos chicos a desvalijar chalets vacíos, robar bolsos por el procedimiento del tirón y acto seguido vender lo robado y gastarse lo obtenido en porros y sexo. Nada le es suficiente al Zarco quien a sus secuaces (el Guille, el Gordo, el Tío, el Chino, el Drácula, Lina, Tere y el propio Gafitas) los va metiendo en negocios de más nivel llegando al robo a punta de pistola. Todo va in crescendo. Y todo lo que sube, también baja y eso lo sabían todos. El verano acabará así, volviendo el río Ter y Onyar a actuar de frontera metafórica, de separación entre barrios de charnegos y los otros más integrados en la cultura catalana: "a finales de los setenta la ciudad estaba rodeada por barrios de charnegos: Salt, Pont Major, Germans Sàbat, Vilarroja." Y digo frontera metafórica porque para el adolescente Cañas cruzar el río era como cruzar el Liang Shan Po de la serie televisiva "La frontera azul" que por esos años emitía la televisión en España. Allí -pensaba Cañas- uno o varios ciudadanos honrados hartos de las vejaciones infligidas por el tirano Kao Chiu se unían a los bandoleros honrados de Lin Chung y Hu San-Niang. En un proceso típicamente adolescente él se veía dentro de esa aventura
"¿para qué sirven las historias si no es para identificarse con ellas? Y sobre todo: ¿para qué le sirven a un adolescente?" (pág. 61)
Es, pues, la primera parte un auténtico relato de iniciación a la vida adulta por parte de Ignacio Cañas, el Gafitas. Pienso que Javier Cercas podría si lo hubiera deseado haber hecho una novela corta con lo narrado hasta aquí. Es perfecta.

Casas del río Onyar, Catalanismo, de Gerona a Girona, series de televisión
En la segunda parte significativamente titulada "MÁS ACÁ" frente al "MÁS ALLÁ" de la primera, nos encontramos con la misma indagación para la realización de un libro sobre el Zarco, pero el centro del relato pasa a situarse en 1999, veinte años después de ese verano del 78. Ahora Cañas es un reputado abogado penalista gerundense al que de sopetón se le presentan en su despacho Tere, de la que en su fuero interno sigue aún enamorado, y María, una mujer que admira a Antonio Gamallo (auténtico nombre del Zarco). Ambas quieren que Cañas se haga cargo de la defensa de Antonio, como así será.

En esta segunda parte a los dos entrevistados de la primera, el propio Gafitas y el inspector Cuenca, que se encargó de la desarticulación de la banda del Zarco, se añade ahora Eduardo Requena, el director de la cárcel donde el delincuente se encuentra ingresado. Además de los testimonios de los tres, complementarios en ocasiones y dispares otras veces, la narración va integrando alusiones a libros aparecidos sobre este delincuente, así como a películas que la trayectoria delicuencial de este presidiario, famoso también por sus múltiples fugas, había suscitado.

Es en esta segunda parte donde las insinuaciones a las películas reales realizadas sobre delincuentes juveniles reales, el Vaquilla y el Torete, por el director José Antonio de la Loma -“Yo, el Vaquilla” (1985), “Perros callejeros” (1977), “Perros callejeros II” (1979), “Los últimos golpes del Vaquilla” (1980). También una novela suya: “El grito de la libertad” (1976)- son más que evidentes. La idea sostenida en estas producciones de que estos delincuentes que habían vivido en la cárcel más años que fuera de ella tenían auténtico miedo de la libertad es recurrente en el relato de Javier Cercas. En "Las leyes de la frontera" el director se llama Bermúdez a quien el Zarco odiaba pues pensaba que, con la saga del Zarco y con las demás películas de jóvenes quinquis protagonizadas por quinquis reales que la siguieron, Bermúdez había conquistado una fortuna y un prestigio de hombre de cine a su costa, y que encima lo había hecho presentándose como una especie de filántropo que solo pretendía redimirlo a él y a otros chavales como él; aseguraba que el altruismo católico de Bermúdez era hipócrita, un recurso estomagante para hacer propaganda de sus películas.

Lógicamente al tener entre rejas al Zarco, la historia, además de en los esfuerzos jurídicos y añagazas mediáticas desplegadas por el bufete, cual si de una novela de John Grisham se tratase, para conseguir la puesta en libertad del preso, pasa a centrarse muy mucho en la relación amorosa Tere - Ignacio Cañas. Es una relación sin compromisos establecidos, libre, frase que se repiten una y otra vez ellos dos pero que como todo aquello que se repite tantas veces no lo es tanto.

Muchos asuntos y aspectos de la vida se tocan siquiera de pasada en esta interesante novela. Uno que me parece importante y que es frecuente en la narrativa del cacereño de nacimiento es ese casi constante querer hacerse perdonar sus orígenes no catalanes ante su público. En cierto modo podemos ver reflejado a Cercas en la familia de Ignacio Cañas que vivía en lo que hoy es el barrio de la Devesa y entonces no era nada o casi nada. Allí vivían familias que no eran de la ciudad pero que no se consideraban familias de charnegos y que en todo caso no querían saber nada de los charnegos auténticos o por lo menos de los charnegos pobres, los de Salt, Pont Maior, Germans Sàbat y Vilarroja. Además de pertenecer a la clase media, Cañas sabía hablar catalán y eso era signo diferenciador pues en la diglosia catalana el dominio del idioma es -o, al menos, era- claro mecanismo de poder, sello de integración, y marca de superioridad social. 

En los treinta años que transcurren en el relato vemos la evolución de la sociedad catalana. Así Narciso Batista, hijo del falangista presidente de la Diputación de Gerona, pasará de ser el adolescente brutote y abusador a joven empresario modelo para el nacionalismo catalán en el poder, cosa que a su vez transformó al feroz españolista de mi adolescencia en un catalanista feroz (y al Narciso de entonces, en Narcís).

La historia que se cuenta aquí es el envés de la que el escritor de Ibahernando contó en "Anatomía de un instante". Si en la novela de 2009 narró la vida de los artífices de la transición centrándose en el instante en que Tejero entró al hemiciclo del Congreso disparando y sólo tres diputados permanecieron sentados en sus escaños (el presidente Suárez, el vicepresidente Gral Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo), en "Las leyes de la frontera" muestra la transición pero vista desde el lado de los desposeídos y dentro de éstos el mundo de la submarginalidad. Un ámbito donde las familias desestructuradas como la del Zarco eran moneda corriente: "¿Qué familia?, preguntó. No conocí a mi padre, a mi padrastro lo mataron hace años, mis hermanos están en la cárcel, mi madre bastante tiene con buscarse la vida. ¿A eso lo llamas tú una familia?" (pág. 109)

Centenario muerte de Benito Pérez Galdós, Episodios nacionales
No quisiera cerrar esta reseña sin comentar la referencia, muy importante en mi opinión, que el novelista-narrador hace al episodio nacional "Gerona" de Benito Pérez Galdós. Igual que en el relato todos los personajes evolucionan, pasan de una situación a otra, de unas ideas a otras, también la consideración sobre la séptima novela de la Primera entrega de los "Episodios nacionales" galdosianos varía. Leemos al inicio de la novela la opinión del inspector Cuenca sobre la misma:
"Es un retrato de la ciudad durante el sitio que le montaron las tropas de Napoleón. Cuando lo leí, hace cuarenta años, me entusiasmó; aquello era la hostia: la tragedia total de la guerra, la grandeza de una ciudad entera en armas y defendida por una gente de hierro, el heroísmo del general Álvarez de Castro, un personaje de tamaño mitológico que se niega a entregar a los franceses la ciudad arruinada y muerta de hambre, y que Galdós pinta como el mayor patriota de su siglo." (pág. 23)
Y cerca del final el mismo inspector Cuenca, ya jubilado, o sea, con la vida ya gastada, le da su opinión al narrador sobre la misma habida cuenta de que la ha vuelto a leer y ahora su opinión es muy distinta de la de antes
"Me pareció una mierda; más que una novela sobre la guerra me pareció una parodia de una novela sobre la guerra, una cosa cursi, truculenta y pretenciosa ambientada en una ciudad de cartón piedra donde solo vive gente de cartón piedra. Y en cuanto a Álvarez de Castro, dijo también el inspector Cuenca, francamente: es un personaje asqueroso, un psicópata capaz de sacrificar la vida de miles de personas para satisfacer su vanidad patriótica y no entregar a los franceses una ciudad vencida de antemano" (pág. 332)
Este cambio de opinión sobre la resistencia de Gerona al asedio al que la sometió el Ejército francés durante siete meses durante el año 1809 es revelador del cambio de enfoque que una sociedad puede tener sobre su propia historia. El mismo Javier Cercas ha protagonizado no hace más que cinco o seis semanas una enconada discusión sobre la figura del novelista canario del que este año se conmemora el Centenario de su muerte. Al ninguneo al que el autor de "Las leyes de la frontera" literariamente lo redujo contestaron, airados, Antonio Muñoz Molina y Almudena Grandes entre otros [para quien le interese dejo aquí el enlace a esta sabrosa polémica]. Ni que decir tiene que yo me posiciono claramente a favor de los argumentos esgrimidos por la Grandes o por Muñoz Molina en su defensa. [Para seguir debidamente toda la polémica es preciso abrir todos los enlaces que aparecen].

Final
A mí la novela me ha gustado mucho. Que a uno algo le guste mucho no equivale a comulgar con ruedas de molino, evidentemente. Me ha gustado sobre todo porque el género híbrido al que pertenece el relato está muy bien construido; de las cuatro denominaciones con que al mismo se le nombra entre nosotros creo que el de 'novela metaficcional' le va como anillo al dedo pues en el fondo lo que vemos es una novela haciéndose, el autor nos hace entrar en la factoría de la ficción y deja a la vista los resortes del artefacto. Y eso me encanta. También me ha agradado ese mostrar la dificultad de encontrar la verdad. Todo en la novela es azaroso. ¿Ocurrió efectivamente así? ¿Tal personaje traicionó a tal otro? ¿Estaban enamorados ambos? La duda es central. No hay respuestas contundentes y exactas. El principio de incertidumbre todo lo rige.

La peripecia de este grupo de chicos, de esta basca, se acompaña de una serie de temas musicales muy populares en la época -años 70 y 80- tanto de artistas españoles como extranjeros: Las Grecas, Los Chichos, Andrés Calamaro, Los Amaya...; y entre los extranjeros Chet Baker, Dire Straits, Status Quo... Para quien decida leerla creo que escuchar algunas de estas canciones es buen ejercicio para ponerse en situación.

Y por último, decir que los derechos de la novela para hacer una película sobre ella los ha adquirido el productor Edmon Roch y este año o a más tardar en 2021 podremos ver la historia en imágenes.