20 dic. 2016

"Los caballeros las prefieren rubias" - Anita Loos

Como ya dejé dicho en twiter, con este libro de Anita Loos me ha sucedido algo que casi, casi, había olvidado: lo he dejado plantado sin complejo de culpa alguno. He de aclarar que el libro que la editorial Alba ha sacado lujosamente editado se compone de dos novelas cortas: la primera, "Los caballeros las prefieren rubias"; y la continuación de ésta titulada "Pero se casan con las morenas".

Decidí leer el libro empujado por el título de la primera novela. Muchas cosas me llamaban a hacerlo: la primera y principal era de índole familiar dado que desde siempre vi en mi casa, entre los libros de mi padre, uno titulado "Como mejor están las rubias es con patatas", obra de teatro con un prólogo y dos actos, escrita por Enrique Jardiel Poncela y estrenada en 1947. Sabía que era una obra humorística y por eso la semejanza en el título con la novela de Anita Loos me hacía pensar que ésta también lo sería, como así es, en efecto. Y sin duda la segunda razón radicaba en el vívido y agradabilísimo recuerdo que guardaba en mi memoria de la película del  mismo título, adaptación de esta novela, que en 1953 dirigió Howard Hawks, y que contaba en los papeles protagonistas con Marilyn Monroe como Lorelei Lee y con Jane Russell en  el de su inseparable amiga Dorothy Shaw.

Mi lectura transcurrió sin sobresaltos aunque sí con cierto aburrimiento por lo repetitivo de la historia que en ella se cuenta. Nos encontramos ante dos chicas procedentes de Arkansas que actúan como cantantes y bailarinas en varios salones. De las dos, Lorelei aparenta ser la más superficial, siendo el sueño de su vida casarse con un millonario. Gracias a sus persuasivas cualidades consigue enamorar a "Gus Eisman, el Rey de los Botones", quien es capaz de hacer cualquier cosa por ella, como regalarle constantemente ropas y joyas.

Lo desdeñable 
Precisamente es este afán por mostrarnos a unas mujeres que usan su atractivo y su "modernidad" para sacar a sus tontos y millonarios admiradores todo lo que pueden, lo que hace cansina y por demás repetitiva la novela ("decidí que lo que más desanima a los caballeros es que una vaya de compras.", sobre todo si tiene que pagarlas a cambio de nada). 

Lorelei y Dorothy son mujeres de extracción rural con escasísima cultura por lo que el enamorado de la primera, Gus Eisman, se cree en la obligación de 'civilizarla' y culturizarla a fin de hacer más llevadera su introducción en los círculos urbanos, cultos y elitistas de su clase social. Como la culturización de un americano de clase alta pasaba en los años 20 obligatoriamente por Europa, Lorelei y Dorothy viajarán a Londres, París y Viena aprovechando que el señor Eisman piensa comprar en esta última ciudad una fábrica de botones. Los compromisos empresariales de Gus dejan a Lorelei y a su amiga campo abierto para flirtear con cuantos caballeros de clase alta se les acercan, y a los que esquilman todo lo que pueden y más. La tremenda incultura de sus dos protagonistas la plasma la novelista en el texto mediante:
  • Faltas ortográficas de calado: ¨un caballero francés que llevaba un huniforme muy bonito¨
  • Confusiones léxicas fruto del desconocimiento: 
  • "El señor Eisman ha llenado literariamente de flores nuestra habitación¨, "Henry es un hombre muy promanente", en vez de 'preeminente')en París visitan "la Torre Infiel", "¿Por qué no invitamos a estas encantadoras señoritas a Fontanbló? (transcripción fonética de 'Fontainebleau'), "En fin, que todas las objeciones del padre de Henry nacen del espíritu de reciprocoposidad"
  • Supina ignorancia: "El caso es que hemos recibido un telegrama, y el que señor Eisman dice, en este telegrama, que Dorothy y yo cojamos un exprés oriental, porque quiere que veamos la central de Europa, porque las chicas norteamericanas tenemos mucho que aprender de la central de Europa". 'Exprés oriental' en vez de 'Oriental Exprés', 'Central de Europa' por 'Europa Central'.
  • Significaciones extraídas de equívocas traslaciones: "el nombre del papá es Robber* que significa Roberto, en francés. Y el caso es que Dorothy empezó a pensar en sus veinticinco francos, y dijo a Robber: –Su mamá demostró conocer bien el idioma, cuando le puso este nombre". 
El chiste anterior se basa en los llamados "falsos hermanos" entre idiomas diferentes: 'Robber' es la traslación fonética de 'Robert' en francés, y en inglés 'robber' significa "ladron".), 

Aspectos salvables 
Hollywood, Cine, Comedia musical,

➼En mi opinión la novela gana algo cuando sin abandonar -nunca lo hace, por cierto- la burla constante a las dos chicas monas, pero lerdas y bobaliconas, aborda otro tipo de humor, diríase más blanco:
  • Sir Francis Beekman quería que bajáramos del coche para ver la torre porque, dijo, a una famosa reina le cortaron allí la cabeza una mañana, y Dorothy dijo: –Qué tonta fue de levantarse, aquella mañana. Y esto es, realmente, la única cosa sensata que Dorothy ha dicho en Londres.
  • La familia de Henry parece levantarse siempre muy temprano. En fin, que levantarse temprano no es tan malo cuando hay alguna razón para levantarse temprano, pero, cuando una chica se levanta temprano para nada, una empieza a pensar que levantarse temprano es una tontería.
Aunque, también lleno de tópicos como los referidos a la proverbial tacañería escocesa:
"Vendí gran cantidad de globos rojos, y le vendí un globo rojo a Harry Lauder, el famoso caballero escocés que es el famoso tenor escocés, por veinte libras. Entonces Dorothy dijo que no tenía yo necesidad alguna de comprar pasaje para París, ya que si era capaz de lo que acabo de decir, igual podía cruzar el canal andando sobre las aguas."
➼La utilización de hechos históricos para ubicar temporalmente la historia quizás sea de lo poco salvable de esta novelita: 
"–Lady, intentar arruinar la reputación de mi amiga es algo así como intentar hundir la marina de guerra judía." . Si se tiene en cuenta que el momento de la publicación de estas novelas es el año 1926 el efecto humorístico es potente.
La forma narrativa elegida. Los dos relatos están narrados por Lorelei Lee. El primero escrito en forma de diario relata el proceso de 'culturización' ideado por Gus Eisman para su protegida la señorita Lee. El segundo es la historia de Dorothy Shaw, relatada por su amiga

Alusiones críticas. A pesar de que de los dos relatos el más entretenido y más legible sea el primero, sin embargo es "Pero se casan con las morenas" el que contiene un mayor número de alusiones críticas estando más incardinado en el momento histórico del año de su publicación:
"El padre de Tony se hartó de la madre de Tony, y se las arregló para que un amigo suyo, turco, llevara a la madre de Tony a un sitio en que se cometió una atrocidad. Parece ser que, a los turcos, no hay nada que les guste más que las atrocidades" (alusión muy crítica al denominado 'genocidio armenio' realizado por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923.)
➼Crítica del falso puritanismo norteamericano evidenciado en esos hombres que se reúnen para censurar escenas inmorales de las películas y que luego se proyectan esas escenas impúdicas para su propio disfrute. ¿Habráse visto tamaña hipocresía?:
"Henry es de una sociedad que se reúne los jueves y que no hace más que censurar películas. El caso es que los caballeros de esta sociedad cortan todos los trozos de las películas en los que sale algo verde que la gente no debe ver. Luego pegan todos los trozos verdes, y pasan la película de los trozos verdes qué sé yo cuántas veces."
Burla del postureo de la alta sociedad que se promociona constantemente a sí misma: 
"Pronto descubrí que el ambiente más literario de Nueva York es el Hotel Algonquin, que es donde todos los genios literarios almuerzan. Sí, porque todos los genios literarios que almuerzan en el Algonquin no hacen más que escribir que este hotel es el sitio en el que todos los grandes genios literarios almuerzan." -confiesa Dorothy, trasunto de Anita Loos.
...y la 'inteligenteLorelei Lee, al oír hablar a los 'genios del Algonguinde James Joyce y de otros grandes escritores europeos, piensa:
"por mi parte, diré que realmente no sé por qué los genios del Algonquin tienen que tomarse la molestia de conocer Europa, cuando Europa no se toma la molestia de conocerles a ellos."
Un dardo contra la crítica literaria:
"el señor H. L. Mencken, Theodore Dreiser, Sherwood Anderson, Sinclair Lewis, Joseph Hergesheimer y Ernest Boyd, dijo Dorothy, estarían allí." [...] "los caballeros del Algonquin son los críticos que dicen a los demás cómo hay que hacer las cosas, y saben comportarse."

Para finalizar
Es evidente -dirá alguno- que para haber encabezado la reseña con ese "la he dejado plantada" parece que hay en ella bastantes aspectos salvables. Pues sí, lo reconozco, algunos hay. De nuevo se demuestra que el dicho atribuido a Plinio el Joven de "No hay libro, por malo que sea, que no contenga algo bueno" no miente.

Marilyn Monroe, Jane Russell, Howard Hawks, Charles Coburn
Creo que la misma Anita Loos era consciente de que lo que estaba escribiendo no era nada del otro mundo y que lo único que pretendía hacer con estas dos novelitas no era más que un divertimento. Así lo confiesa la autora en el prólogo que abre el volumen donde explica el motivo que la impulsó a escribir el primero de sus relatos, que no fue otro que observar cómo en el mundo hollywoodense, que ella como guionista tan bien conocía, los hombres perdían la cabeza por jovencitas tontas y estúpidas de cabeza hueca. En dicho prólogo la escritora escribe lo siguiente: 
"Me puse a escribir mis pensamientos, no con amargura, como hubiese hecho en el caso de ser una verdadera novelista, sino con un sentido del humor que, en términos generales, puede calificarse de infantil."
Y añade: 
"Con los anteriores elementos, cualquier novelista de veras, como Sherwood Anderson, Dreiser, Faulkner o Hemingway, probablemente habría levantado tempestades de indignación en sus lectores. Scott Fitzgerald logró que sus seguidores derramaran lágrimas agridulces con la lectura de hechos parecidos."
Desde luego creo que no puede exigirse a ningún escritor mayor ejercicio de sinceridad. Y tampoco mayor cinismo.

12 comentarios:

  1. Hola Juan Carlos,
    Me han llamado la atención el título de las novelas, el primero también por recordarme la película y después por si la novela daba un giro distinto o seguiría con los tópicos que con frecuencia tienen que aguantar las rubias, veo por lo que cuentas que explota el prototipo de chica mona y tonta.

    Me ha gustado cómo lo has contado pero desde luego no se me ha despertado ningún interés por la novela ni tan solo como divertimento, así que la dejaré pasar que con tanto por leer es algo que me alivia.

    Un saludo y felices fiestas

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    1. Hola Conxita:
      Te aseguro que no te vas a perder nada. En todo caso es una lectura para leer en momentos en que se precise una desconexión radical de la realidad a través de un humor algo anticuado en mi opinión.

      Yo también deseo para ti y tu familia unas muy Felices Fiestas

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  2. Uy, esa falta de ortografía es de las que te entran ganas de arrancarte los ojos y olvidar... jejeje.

    La dejo pasar que no me terminó de convencer demasiado.
    Besos

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    1. Que conste, Erianod, que la comisión de falta ortográfica tan aparatosa es para significar la incultura y falta de conocimientos de la protagonista. O sea que cumple una función estilística en el relato.
      Lo que yo crítico es el tópico tremendo de mujeres tontas, guapas y sableadoras de hombres gordos, obesis pero millonarios.¡Por Dios, qué hartazgo! Sólo se lo disculpo por la fecha de publicación (años veinte); pero leída hoy, me aburre en grado sumo.
      Un beso, amiga

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  3. Nunca me gustó la película y con lo que cuentas, creo que voy a pasar de la novela, aunque tenga cosas salvables. me reservo para cosas más interesantes de las que reseñas.
    Un beso.

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    1. Estoy contigo, Rosa. Además siempre hay cosas salvables en cualquier libro. Lo que más salva a Anita Loos es la fecha en que escribió el libro: 1927. Las mujeres en un ambiente hollywoodense eran en su mayoría como ella dice -pìenso yo- y la Loos hace humor basándose en ello y consigue lanzar algunas puyitas críticas de cierto interés.
      Pero es tanto, y bueno, lo que se puede leer que perder el tiempo con estas novelitas a mí se me hace duro... ¡y aburrido!
      Besos

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  4. A pesar de esas pequeñas cosas que se salvan de este libro y que pueden hacer el libro algo pasable, no me animo a leerlo. Esas faltas de ortografía a las que aludes me parecen gravísimas y motivo más que suficiente para desistir leer la novela.
    Gracias por el aviso.
    Un beso.

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    1. Las faltas son graves, incluso aunque con ellas lo que la autora pretenda es hacer reirse al lector por la incultura de las chicas a las que se las atribuye.
      Un beso, Kirke

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  5. ¡Hola Juan Carlos! Tu comentario a la par que crítica severa al libro de Anita Loos me ha gustado. Me ha parecido muy amena y desenfadada tu manera de decir las cosas. No he leído el libro y luego de leer tu post, quedo totalmente desanimada a hacerlo. ¡Feliz Navidad!
    Un abrazo.

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    1. Vaya por Dios, Silvia, no pretendía yo ser tan convincente. Quizás sí que haya sido algo severo con esta Anita Loos que, por la foto, parece que era una persona agradable y simpática (je, je...)
      ¡Feliz Navidad, amiga!
      Un beso

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  6. Coincido plenamente. Lo leí con placer que quedó empañado porque no está envejeciendo nada bien.
    Pero bueno, me llevé un regusto positivo
    Besos

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    1. Uf, ya empezaba a preocuparme. Todos los comentarios venían a decirme que yo era muy severo con la novela y en verdad que no es así, creo yo. Lo que sucede es que ese tipo de mujer que presenta es cierto que hoy no tendría un pase. Es en este sentido en el que digo que no ha envejecido bien. Por lo demás, sí que hubo momentos en que me reí y me hizo gracia ver a la estupidez masculina caer ante los encantos femeninos utilizados con fines claramente materiales.
      Un beso

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