18 oct. 2016

"Ritos funerarios" de Hannah Kent

Hannah Kent, escritores australianos, Islandia, troje,

"La baðstofa está casi tan despojada como hace años, aunque entre las vigas inclinadas y los puntales de las paredes han clavado pequeños tablones para que sirvan de estantes. En ellos están las cosas normales: vasijas de madera, cuernos de oveja, una pipa, raspas de pescado, mitones y agujas de tejer. Debajo de una de las camas hay un baúl pequeño y pintado. Una zapatilla abandonada que precisa un zurcido. La familiaridad de los objetos cotidianos puede ser reconfortante. Mi saquito blanco con flores secas. La piedra que me dio Mamma antes de marcharse."




El asunto
Una joven mujer, criada siempre de otros, abandonada por su madre a edad temprana, constantemente al borde del límite de su existencia conoce el amor en una ocasión. Esta mujer es Agnes que pierde la cabeza por Natan, un apreciado médico de la zona al que ayuda a hacer sus medicinas y al que seguirá hasta la granja que tiene en un aislado lugar de Islandia. Pese a saber que no es la única, su amor es tal que seguirá con Natan y consentirá todo lo que él haga. Cuando la granja arda y en su interior sean encontrados los cuerpos sin vida de Natan y de Pétur, -un amigo de éste-, ella y la pareja formada por Fridrick y Siga son condenados a muerte por el asesinato de ambos.

Una historia real
La novela es la historia del tiempo que, esperando la aplicación de su condena, pasa Agnes Magnúsdóttir en la granja que tienen el alguacil de la comarca de Vatnsdalur, Jón Jónsson, su mujer Margrét, y sus dos hijas: Lauga y Steina. Durante su estancia allí Agnes conversará largo y tendido con el reverendo segundo Þorvardur Jónsson, 'Totti', estableciéndose entre ambos una curiosa relación.
Este es el asunto histórico,  sobre el que Hannah Kent, tras una laboriosa labor documental, construye el relato. Un relato, pues, sobre un hecho real, con nombres de personajes, la mayoría reales, en un escenario real del que aún, pese a haber transcurrido ya casi 200 años, quedan restos en pie y,  lo que es más relevante, en medio de una Naturaleza hostil que apenas si permite la vida del hombre: Islandia.


¿Tipo de Novela?
En qué corriente literaria se ubicaría esta narración, es pregunta que me ha surgido a lo largo de su lectura. ¿Novela histórica, No-novela, Novela de no ficción, Nuevo periodismo, pura ficción, novela costumbrista...?. Según avanzaba en el conocimiento de las peripecias de la última mujer ajusticiada en Islandia me acordaba más y más de Truman Capote y su "A sangre fría". Sin embargo, cabría marcar una gran diferencia entre uno y otro relato: mientras Capote relata un sucedido de su actualidad inmediata (puro periodismo), Hannah Kent cuenta un suceso real que pasó hace ya casi doscientos años, con lo que más que en Nuevo periodismo a la novela le va mejor la denominación de No-ficción, si bien la autora se esfuerza en el epílogo y en los agradecimientos que añade al final del relato en decir que hay muchos elementos ficticios pues ella no ha podido documentar todo lo que sucedió en esos meses que la condenada a muerte pasó con la familia islandesa que la acogió en su modesta granja de turba. En tal sentido, pues, cabe calificar al relato de historia ficcionalizada, si es que tal tipo existe, en el que la anécdota de la que se parte -la historia real del último ajusticiamiento de una mujer en Islandia- se deslíe, se desvanece en  beneficio de la ficcionalización de la figura real de la ajusticiada. Junto a esta calificación hay que añadir sin lugar a dudas el fuerte componente costumbrista de la narración.

La insistencia en la ficción por parte de la novelista unida a sus disculpas hacia los herederos de los personajes, que aquí aparecen con sus nombres reales, por si en algo se hayan podido sentir molestos, me ha hecho ver la actualidad de esta modalidad de narrativa y las discusiones que suscitan las obras adscritas a la misma. Estoy pensando ahora mismo en la polémica entre Elvira Navarro y Víctor Erice a propósito de la novela de la primera, "Los últimos días de Adelaida García Morales", recién publicada y titulada con el nombre de quien fuera esposa del famoso director de cine. [Sobre las polémicas que suscitan este tipo de relatos publicó Babelia hace poco un interesante artículo]

Elizabeth Jenkins, Truman Capote, Novela de historia ficcionalizada
Pese a esta clara genealogía que la novela tiene con el creador del Nuevo Periodismo,  "Ritos funerarios" me ha recordado muchísimo también a otra autora y otra novela. Me refiero a Elizabeth Jenkins y su novela de  no-ficción, "Harriet", de la que hará unos meses hice reseña en este blog. Las semejanzas entre las dos son grandes especialmente en el asunto, pues ambas relatan un hecho durísimo e histórico sufrido por una mujer en el siglo XIX por culpa del brutal machismo existente en la sociedad de la época. La brutalidad en ambos casos hace que los relatos rocen el género gótico o, como en el caso de "Harriett", en un momento dado penetren decididamente en él.

Sin embargo los parecidos entre Elizabeth Jenkins y Hannah Kent quedan referidos exclusivamente a los asuntos (muertes o condenas a muerte)  y a las protagonistas de los mismos (mujeres engañadas que sufren por su entrega amorosa). La plasmación sobre el papel, la estructura elegida y otros elementos de estilo difieren mucho de una a otra autora; no en balde "Harriett" fue escrita en 1934 y "Ritos funerarios" ochenta años más tarde.

Una novela de hoy
La novela, como digo,  apareció en 2014 y supuso el debut literario de  Hannah Kent escritora australiana nacida en 1985. A mí la novela en líneas generales me ha gustado, si bien tengo que confesar que mi satisfacción con la misma ha sufrido altos y bajos. Creo que  "Ritos funerarios" incurre  en el defecto propio de un estudiante que quiere demostrar todos sus conocimientos y desea que quien le vaya a enjuiciar -no se puede obviar que la novela fue en principio el proyecto para su doctorado en Escritura Creativa- los descubra con cierta facilidad. Así en la narración encontramos muchos de los elementos que se consideran oportunos en una buena manifestación literaria actual: 
  • Simbolismo: esos cuervos que predicen con sus vuelos el futuro y que, en ocasiones parecen un poco traídos por los pelos.
  • Relación con la narrativa tradicional de la isla como se ve en la reiterativa alusión a las sagas islandesas, en especial a la Saga de Laxdœla,  literalmente "Saga de la gente del valle del Salmón". La autora pretende relacionar la historia que nos está contando con ellas, habida cuenta de las tradicionales sagas de proscritos que en Islandia existen desde la Edad Media. Pienso que su intento es muy acertado pues logra sacar del ámbito de la realidad la historia de Agnes Magnúsdóttir y elevarla a través de su propia oralidad al nivel legendario que subyace en la mayoría de las sagas.
  • Asimilación de la gran literatura. Hay mucho de pensamiento mágico en este relato (supersticiones, sagas legendarias…). Hay mucho de enraizamiento con la tierra, de atmósfera telúrica. Así me lo ha parecido esa espera tranquila y aceptada de la Muerte por parte de Agnes pero también por parte de Björn, el justicia, que hasta que ésta llegue tendrá tiempo suficiente para hacer los ataúdes. Esta referencia a la fabricación del ataúd en vida y prácticamente delante de su destinatario me parece muy faulkneriano, concretamente me ha traído a la memoria la novela  Mientras agonizo”.
  • Defensa de la mujer y condena del machismo. Agnes sufre la pena capital por vivir en un mundo en el que imperan las normas machistas de comportamiento transmitidas y asumidas en buena medida por las propias mujeres que las padecen en sus propias carnes.
  • Búsqueda de un lenguaje poético con momentos de felices hallazgos, que aparecen de manera constante y regular. 
  • Acertado choque entre la situación dura, terrorífica, casi gótica, llena de elementos escatológicos, que soporta la protagonista y ese lenguaje bello, lírico, muy poético en ocasiones, hasta lorquiano me atrevería a decir:
"—Friðrik. ¿A qué has venido? 
 —Voy a solucionar esto de una vez por todas. He venido a por lo que es mío. 
A nuestra espalda, una vaca emitió un leve gemido. Oí ruido de pezuñas arañando el suelo de tierra. —¿Friðrik? 
—Admítelo, Agnes. Tú también lo estás deseando.
Entonces la luna asomó desde detrás de su escudo de nubes y vi lo que Friðrik tenía en la mano. Eran un martillo y un cuchillo." (pág. 295)
  • Uso variado de la persona narrativa: Agnes confiesa su historia en 1ª persona, mientras que el resto de personajes los conocemos a través de un narrador en 3ª persona. Es un narrador externo, objetivo y testigo anónimo, muy interesante, que transmite una enorme sensación de verdad a través de sus dudas, sus preguntas, etc. La autora hace un muy buen uso en este aspecto del estilo indirecto libre (EIL): "Agnes se había negado a acunar al bebé. ¿Qué era lo que había dicho? «Debería vivir». Como si fuera a morirse si ella lo cogía en brazos." (pág. 200)
  • Secuencias no muy extensas en todos y cada uno de los 13 capítulos en que se distribuye el contenido de la novela, en las que se alternan las distintas voces de los personajes. 
  • La adecuada ración de erotismo
"Entonces deseé su peso. Deseé su aliento: la inhalación acelerada y la presión cálida de su boca. Su olor, la piel tersa de su cuerpo no se parecían a los de ningún otro. Arqueé el cuello hasta que tuve la cara húmeda por el sudor acumulado" (pág. 220)
 Los personajes
Más que una novela de personajes estamos ante una narración de un solo personaje que destaca sobre todos los demás. Este personaje es quien habla en primera persona contando su terrible historia: Agnes. Los demás son comparsas a su alrededor y en mi opinión no quedan perfilados del todo. Aunque, quizás, esta falta de perfección en el trazo y evolución de muchos de estos caracteres se pueda ver más como acierto que como defecto. Gracias a la ausencia de pleno acabado los lectores podemos imaginar mejor a nuestro antojo los sentimientos y/o progreso de muchos de ellos. A mí esto no me parece mal.
Hannah Kent, Islandia, primeras novelas

Por último quisiera decir que en este capítulo de personajes hay que incluir sin ninguna duda a Islandia, a la dura Naturaleza islandesa que coprotagoniza al albergar a todos en su seno la terrible historia que acabamos de leer. Una historia terrible porque la vida en Islandia es terrible; unos seres que actúan de determinada manera porque Islandia es lo que es, geográfica y políticamente, en la fecha en que todo está teniendo lugar, el año 1829.

Final
Antes de finalizar me parece interesante adjuntar en esta reseña, a modo de ejemplos de lo comentado, algunos textos de esta interesantísima y bien escrita novela:
"De lo único que estoy segura es de que lo que es real para mí no lo es para los demás y de que compartir un recuerdo con alguien es arriesgarme a arruinar mi convicción sobre la verdad de lo ocurrido. ¿Es el reverendo la persona que yo recuerdo u otra por completo distinta? ¿Hice yo eso o fue otro? ¿Magnús o Jón?" (pág. 110)
 »El reverendo seguía a Björn por el pasillo. Le oí decir: “Al menos así tienes tiempo de sobra para hacer los ataúdes”. Luego sugirió que los dejaran en el granero. (pág. 154)
"No tuve dudas sobre su natural obstinado. Su aspecto ya me había despertado sospechas en ese sentido: es pecoso y, usted me perdonará, reverendo, pelirrojo, señal de naturaleza traicionera." (pág. 171) 
"—La traición de un amigo es peor que la de un enemigo —dijo por fin. 
—No te entiendo. 
—Es de la saga de Gisli Sursson. " (página 174)
 Por último simplemente decir que parece que hay película en ciernes próximamente con el papel de Agnes en manos de Jennifer Lawrence, pero hasta el momento no parece que el proyecto se haya realizado.

10 comentarios:

  1. Interesante novela y muy interesante tu reseña. Pero creo que esta no pasa a mi lista de pendientes. No me suelen gustar las novelas ambientadas en Islandia. Lo hostil de su clima y lo desolado de su paisaje, me causan una rara sensación de desasosiego. Como bien dices, una tierra tan hostil que apenas permite la existencia del hombre.
    Un beso.

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    1. Aún siendo cierto todo cuanto dices, te aseguro, Rosa, que la belleza del lenguaje (¡y eso que es traducción!) te sorprendería.
      Un beso

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  2. Estupenda reseña, felicidades. Tengo el libro en la estantería desde hace casi un año, y todavía no he sacado el momento adecuado para leerla. A ver si lo remedio pronto, que ya va siendo hora. Besote.

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  3. ¡ Magnífica reseña ! ¿Por dónde empiezo a comentar?

    Cuando leo una reseña suya me quedo con tantas comparaciones con otras obras que con mucho vergüenza admito no he leído, y sin embargo, entiendo a qué se refiere y por eso me motiva a leer todos los libros mencionados. ¡Mi tragedia! Porque no leo tan rápido como quisiera y la lista casi puede definirse como infinita.

    Me gustan los elementos feministas, Islandia propicia mucho el pensar en soledad por lo lejos que está, por lo gélido del clima y añádale a eso el machismo.

    Me tranquiliza saber que hay partes del libro narradas en tercera persona, no soy muy fan de las lecturas de diarios aunque ha habido una que otra novela que me ha gustado con ese formato. Sin embargo, llegado el momento, pensaré en este libro como No ficción y en vez de novela. YO no conocía el caso, así que saber que es un hecho de la vida real, incrementa mi interés. Igual pienso que la voz en primera persona debe ser la principal porque es la víctima y el resto no deberían restarle credibilidad, así que a pesar de no haber leído el libro concuerdo en que ha sido una sabia decisión no darle demasiada fuerza a ese "narrador externo y objetivo".

    Me llama la atención que la protagonista se llame Agnes, casualmente la protagonista de lo que ahora leo es Agnes Grey.

    Saludos.

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    1. Hola Leslie:
      Muchas gracias por tu comentario. No debes preocuparte por los libros que no hayas leído pues eres una persona muy joven. Con lo mucho que te gusta leer y tu buen criterio estoy seguro de que las lecturas que escojas serán fantásticas. Por ejemplo, yo tampoco he leído la que tú tienes ahora mismo entre manos; la verdad es que de las hermanas Brönte sólo he leído "Cumbres borrascosas" de Emily y "Agnes Grey" es de Anne, ¿no?
      No te preocupes tampoco mucho por el género al que "Ritos funerarios" pertenece. me doy cuenta ahora, al releer la entrada, que me lie un poquito al hablar del género narrativo al que adscribirla. Es una de las características positivas del relato, que no se deja encasillar, que, en cierto sentido, rompe moldes.
      Un fuerte abrazo

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  4. Muy interesante tu reseña Juan Carlos, se aprende un montón.
    Mientras te leía se me sugería que hay vidas que parecen destinadas a sufrir más de lo que tocaría y que parece el caso de la protagonista que acaba pagando por amar y seguramente por sentirse querida.
    Me parece muy interesante tal y como lo has contado, con todos esos detalles y tan bien recogido, entiendo el desasosiego que comenta Rosa y que me ha pasado con lecturas de escritores de esos confines y aún así me he apuntado tu recomendación, aunque deberé buscarle el momento adecuado para hacerlo.

    Un beso

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    1. Hola Conxita:
      No sabes lo bien que te entiendo y te comprendo. El final de la historia se sabe desde el principio (Agnes está condenada a muerte y fue la última ajusticiada en Islandia. O sea, que se la cargan) con lo que suspense no hay. Pero con todo y con ello sin embargo la historia de relación humana es tan entendible pese a su dureza y está tan llena de poesía que el libro merece ser leído con tranquilidad. Ya le encontrarás el momento adecuado.

      Un beso

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  5. Que envidia me das granuja, tu si que te explicas bien, alto y claro. En un principio no me llama nada esta novela pero nunca se sabe. Saludos.

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